Lo siento por demorarme tanto en publicar el cap. Tengo que decir que éste es el penúltimo capítulo, y que el capítulo 10 va a estat dividido en 3 partes, por lo que falta mucho. Bueno... creo que no hay nada de aclaraciones pendientes y de advertencias solo que es AU u que puede contener OoC.

DISCLAIMER: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, son obra de Tite, yo sólo los uso para mi diversión

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AISHITERU SENPAI

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CAPÍTULO 9

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Ichigo se levantó algo tarde, lo peor es que nadie se atrevió a llamarlo cuando estaba dormido. Ahora se había perdido un día de clase. Ya no tenía caso ir, estaba algo perdido.

Bajó a la sala y ahí estaba su padre, tomando un café y de lo más tranquilo. Tal vez no había tanto trabajo en la clínica para que Isshin Kurosaki estuviera tan campante.

— Viejo — llamó Ichigo, con sorpresa

— ¿Qué pasa, hijo? — habló serio

— ¿¡POR QUÉ MIERDA NO ME DESPERTARON ANTES!? — reclamó

Isshin se levantó de su asiento y se encaminó hacia un encolerizado Ichigo. Posó la mano sobre el hombro de su hijo mayor y se acercó a él, invadiendo por completo su espacio personal.

Se aguantó las ganas de darle una patada y echarlo a volar. Porque su padre estaba más serio que de costumbre, y que estuviera así le ponía los pelos de punta.

— ¿Qué pasó con la muchacha que te traía como idiota?

Una gotita resbaló por la parte trasera de su cabeza ¿Sólo le iba a decir eso? Volvió a la cruel realidad. Rukia le había dejado desde ayer, y hoy cuando tenía oportunidad de arreglar las cosas con ella, lo echaba a perder. Sabía maso menos por lo que le dijo Tatsuki el día anterior que Rukia le quería, le quería de verdad. Pero lamentablemente tenía un maldito padre que destrozaría a cualquiera que se le acercara a su preciosa flor por lo menos a 5 metros de distancia.

— Terminamos, viejo

— ¿En serio todo acabó? ¿Así como así?

— Sí, ella me dijo que lo mejor sería terminar

— ¿Y tú lo crees correcto? — Atacó — ¿No vas a intentarlo? ¿O es que el amor que sentían no era tan grande como para enfrentar a Byakuya Kuchiki?

Ichigo abrió desmesuradamente sus ojos. Odiaba que su padre fuera tan sabio. Le dolía. Pero si pensaba muy bien todo lo que había hablado con Tatsuki...

«Kuchiki sólo está insegura. Es su primera experiencia, Ichigo. No te desmorones tan fácilmente, ella piensa que Byakuya dejará de quererla si tiene a alguien más en su vida. Estoy de acuerdo con él. Es su única hija, y ella es pequeña aún, bueno lo es para él. Dale una buena imagen de ti, Ichigo. Acepta a ese hombre, y él te aceptará a ti, haz que tu amor por Kuchiki sea el que rompa esas estúpidas barreras de sobreprotección»

— Pero, viejo... ella no me habla, me ignora. No soporto esto, es demasiado para mí

— Inténtalo, al menos hasta que ella tenga el valor de decírtelo en la cara — Ichigo miró con sorpresa. Su padre siempre tan directo — Si yo fuera tú, andaría detrás de esa muchachita... Créeme, tengo buen gusto, y esa niña me gusta como nuera... Es una chica que logra poner de cabeza a mi hijo mayor, una chica que luchó contra su padre por ti una vez... No dejes que su esfuerzo se vaya a la basura

Ichigo reflexionó. Estaba en lo correcto, le haría caso a su padre, y para la próxima le pediría a Rukia una explicación. Se la merecía.

Rukia estaba preocupada en su aula, junto a ella estaba Inoue que hablaba alegremente a lado de sus compañeras, pero ella no se podía concentrar. Ichigo no había ido al instituto ese día. Lo que significaba que tal vez su relación se iba a dar por acabada, definitivamente.

A la hora de receso una torrencial lluvia azotó todo Karakura. Y por culpa de ello Rukia no pudo salir a reflexionar sobre lo que haría. Pidió la dirección de Inoue, ya que la había olvidado. Inoue se la dio, en ese momento se despidió de ella fingiendo que no se sentía bien, fue a con Ulquiorra y le dijo la verdad: iría a por Ichigo.

En un principio el se negó, la lluvia no estaba para nada agradable y se ofreció a acompañarla, al final Rukia aceptó, con tal de que su hermano dejara de insistir. Ambos se encaminaron a la casa de los Kurosaki; Ulquiorra conocía maso menos el camino.

El chico de ojos esmeralda decidió esperar a Rukia, a una distancia considerable por supuesto. Quería ser el pilar de su pequeña hermana.

La morena avanzó con paso decidido a la puerta principal. Su mano se acercó temblorosa hacia el muro de madera. Hasta que sintió sus nudillos rozar la fría madera, retiró la mano como si le quemara. Acercó de nuevo su mano temblorosa a la puerta. Dos suaves golpes...

Nada.

Dos más...

Nada.

Cuando estaba decidida a irse, la puerta se abrió, dejando ver a un enfurruñado pelo pincho. Tenía una piyama a cuadros y una sudadera que cubría a la perfección el torso del chico. Kuchiki le recorrió con la mirada y se sonrojó.

— ¿Rukia? — estaba sorprendido

— Etto... Yo, bueno... yo — tartamudeó con la mirada baja

Ichigo aún no salía de su asombro. Ahí frente a él estaba la chica de sus sueños, su adoración y su cariño. Era ahora o nunca, no perdería la oportunidad de expresarse. Rukia le debía una explicación, y una buena.

— ¿Qué haces aquí? — preguntó con curiosidad y en un tono gélido

'¿Por qué mi voz salió así? Mierda, espero y no se haya dado cuenta'

— Bueno, yo... — su cabeza no podía razonar. El tono en el que Ichigo le preguntó desmoronó todas sus esperanzas — Lo siento — logró articular en un susurro

— Ya veo, si eso es todo lo que tienes que decir...

Ichigo empezó a cerrar la puerta. Ni el mismo podía justificar su frío comportamiento.

— ¡Lo siento, Ichigo! — gimió ella con dolor

Un par de lágrimas fueron vistas antes de que él cerrara la puerta por completo. Ese par de lágrimas rodando por las mejillas de Rukia lo dejaron en shock... No, ella no lo amaba ¿por qué lloraba por él? Ella fue la que lo dejo... ¿no?

Rukia estaba destrozada. Tratando inútilmente de borrar las lágrimas de su rostro, eso era lo que menos se esperaba. Iba a explicarle todo al idiota pelo pincho, pero por lo visto él ya no quería saber nada de ella.

Sin pensarlo más, empezó el viaje de camino a casa, sus sueños fueron completamente destrozados, echados a un lado con una patada... Su corazón fue atravesado con una daga, herido con miles de agujas y echo pedazos con las manos del amor de su vida.

Kurosaki se golpeó mentalmente una y otra vez. Desperdició su oportunidad de hablar con Rukia. De acabar con esa distancia, de aclarar las cosas con ella. Fue un idiota en haberla dejado así, y más llorando.

Rukia lloraba, y con ella el cielo color gris. Que compartía su dolor. La lluvia le ayudaba en esos momentos, sus saladas lágrimas eran borradas por la lluvia.

Ulquiorra se acercó a Rukia y la abrazó con fuerza, sin duda alguna estaba dolida... Y demasiado. Era la primera vez que la veía así, no desde que murió el matrimonio Schiffer, cuando compartió sus lágrimas con él. Sonrió con melancolía.

Ichigo permanecía estático frente a la puerta cerrada. No podía hablar, no podía moverse... ¿Qué había hecho? '¡La cagué!' Se preguntó mentalmente si Rukia seguía ahí fuera, estaba lloviendo y si se mojaba se iba a enfermar. Se sentía impotente, por no haber podido arreglar la situación con su enana. Ahora ya no había nada, Rukia ya no se lo perdonaría.

Y él mismo tampoco se perdonaría el hecho de haberla hecho llorar.

— Vamos a casa, Nee-san. Has tenido suficiente por hoy, tienes que reflexionar un poco las cosas, cuando estés lista inténtalo de nuevo.

— Lo siento, Nii-san. Por haberte traído aquí — dijo ella, levantando la cabeza que hasta el momento estaba escondida en el pecho de su hermano. Sonrió con tristeza y abandonó el lugar al lado del muchacho de cabello negro — Vamos, estoy toda empapada y me puedo enfermar

El peli naranjo abrió la puerta un par de minutos después. Rukia ya no estaba, se había ido. Y ésta vez no fue en contra de su voluntad. Se sentía demasiado mal, que estaba seguro que si alguien llegaba a golpearlo con puños y palos no sentiría nada, su alma estaba destrozada. Ya no le quedaban ganas de volver a intentarlo.

Miro a lo lejos la figura femenina de Rukia, al lado de Ulquiorra. Vaya hasta Ulquiorra estaba empapado por su culpa.

Cerró la puerta con una mirada llena de arrepentimiento. Se dio la vuelta y no supo nada más durante el resto del día.

Kuchiki y Ulquiorra llegaron a casa algo mojados. Hisana inmediatamente los obligó a cambiarse, sino pillarían una pulmonía y se pondrían muy mal, no se fiaba del cambio climático. Notó que su hija estaba demasiado distante, sus ojos estaban vacíos, ni incluso cuando llegó Kaien al lado de Miyako su actitud cambió.

Tendría que hablar seriamente con su hija.

Rukia no podía estar pasándosela peor, había perdido a Ichigo y ahora Kaien volvería a Tokio a lado de su esposa. La morena le platicó todo a su sensei, y éste sólo le animó a intentarlo una vez más.

Pero a ella ya no le quedaban esperanzas.

Inoue llegaba del instituto al lado de Tatsuki, que fue para pasar los trabajos al faltista de Kurosaki. La peli naranja se sorprendió al no verlo al llegar, hasta que se dio cuenta de que estaba encerrado en su habitación.

Tatsuki tocó la puerta con el número 15, al ver que no respondían decidió entrar. Ahí estaba Ichigo, con la cabeza gacha y las manos cubriéndole el rostro...

— Ichigo

— ¿Tatsuki? — Habló atropelladamente mientras levantaba su cabeza y miraba confundido — ¿Qué haces aquí?

— Vine a traerte los trabajos que encargaron para mañana. Espero y los termines a tiempo, idiota

— Ah, si

— ¿Qué tienes?

— Yo... nada

— No mientas, te conozco y sé que te pasa algo

— No, a nadie le incumbe lo que me pase

Sin decir nada más, Tatsuki abandonó la habitación de Ichigo. No quería tener problemas.

Unas cuantas horas más tarde, durante la cena, Isshin se presentó demasiado serio. Para gusto de todos; las mellizas no estaban para escuchar chorradas de su padre, e Ichigo no estaba de humor para aguantar a nadie.

Cuando las mellizas se fueron a dormir, Ichigo estaba solo en la sala. Tratando de ordenar sus pensamientos. Ese día había sido de lo más peor para él, y estaba mil por ciento seguro que no sólo para él '¿Cómo estará Rukia?' Se sentía un hipócrita. Ya no tenía derecho a preocuparse por ella, no después de que ella fue y se disculpó y él le cerró la puerta en las narices.

Se haló del cabello con fuerza, pensando por un instante que se quedaría calvo como su compañero del dojo Ikkaku. Tan sumido en sus pensamientos estaba que no se dio cuenta de la presencia masculina que estaba a su lado, observando cada uno de sus movimientos.

— ¿Qué tal fue todo?

— No quiero hablar de eso, viejo

— ¿Pasó algo? ¿Hablaron?

— ¡No! ¡La cagué! ¿Contento? — Preguntó con sarcasmo — ¡No tenía ni puta idea de cómo reaccionar y terminé por cerrarle la puerta en la cara! ¡Mi orgullo me cegó!

— Ya, entiendo

Y eso fue lo único que dijo el Kurosaki mayor antes de encaminarse a su habitación, en completo silencio.

Alguien tocó la puerta de repente. Ichigo se levantó a abrir '¿Quién será a estas horas?' Maldiciendo en voz baja abrió la puerta sin ningún rastro de delicadeza, todo para encontrarse con un rostro bastante familiar...

¿Qué hacía él ahí?

Estuvo a punto de cerrar la puerta en la cara del famoso abogado... Kuchiki Byakuya.

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¿Qué les pareció? Demasiado drama, lo sé.

Creo que está ve publicaré la primera parte del siguiente capítulo. Gracias a todos los que siguen mis historias, estoy eternamente agradecida.

Saludos y besos

-Perla Abarai ;)