XIX
Dos días después del incidente donde Hikaru evitó por el pelo de un gato calvo el golpear a Hwoarang y que Aki conociera a los tres de Sunagakure, los demás equipos ya habían llegado y se habían acomodado en la aldea, aprovechando que les quedaba una semana. Justamente Sheba estaba sentada sobre una piedra cerca al río, inmersa en sus pensamientos, ignorando lo que pasaba a su alrededor, hasta que una voz le dijo con algo de seca cortesía que ese lugar estaba ocupado.
Sheba salió de sus pensamientos, pero no se tomó la molestia de mirar al dueño de la voz.
-No estaba ocupado cuando vine –respondió con una especie de venenosa suavidad.
-No creo que las hormigas opinen lo mismo –y el joven que le había hablado, Aburame Shifuu, le indicó con una mano que estaba haciendo que una fila de hormigas se desviara bastante de lo que era una línea recta.
Esta vez ella sí desvió la mirada del interesante espectáculo que representaba una hoja en la superficie del agua. En concreto, la desvió primero hacia la hilera de hormigas y después hacia lo que esperaba que sería el rostro de su interlocutor, pero que resultó ser una nariz y unas gafas de sol.
-No es que haya muchas de éstas en Suna. No estoy acostumbrada –Sheba dijo.
Pero se apartó de la piedra, sin apartar la vista del chico.
-Las hormigas te lo agradecen.
Sheba paseó la mirada entre las hormigas y él.
-¿Hablas con las hormigas?
No había ni asomo de sorpresa en su voz. Ni una sola inflexión que demostrara lo que pensaba en aquel momento.
-Mi familia vive en simbiosis con una especie de insectos.
Al decir eso, unos cuantos insectos salieron y caminaron por el rostro de Shifuu. Normalmente esto le daba impresión a varias chicas, pero a él poco le importaba eso.
-Ya veo. Luego eres un Aburame –la chica adivinó, de nuevo sin dejar entrever lo que pensaba.
Eso sorprendió al muchacho, pero claro, no se le veía la boca, la cual estaba muy levemente curvada hacia arriba.
-Exactamente. Aburame Shifuu.
El muchacho inclinó levemente la cabeza.
Ella le tendió la mano.
-Sabaku no Bathsheba. En confianza, Sheba.
"Pues ya qué" –y Shifuu le estrechó la mano brevemente. Detestaba ese tipo de cosas, pero tampoco podía ser tan rudo. Sobre todo con la hija del Kazekage. -Supuse que serías familia de Sabaku no Gaara, el Kazekage. Eres idéntica a él.
-Es mi padre –Sheba aclaró, aún sin expresión facial.
-Lo dicho. Supongo que vienes por los exámenes chûnin.
-Sí. Supongo que participarás en ellos.
-No veo la necesidad de ser la excepción… -comenzó a decir, pero el ladrido de un perro, más exactamente Shiromaru interrumpió la conversación. –Maldición… -_-U
-¿No tendríamos que estar entrenando? –Ryoga gritó, acercándose. Miró a Sheba. –Hola –sonrió.
-Hola –no sonrió ella.
-Déjame en paz, perro de aguas –Shifuu dijo, su tono de voz agriándose más. -¿Y Udon-sensei?
-Esperando por ti, con Inoko… Al final me mandó a buscarte, aunque ya veo por qué no aparecías, mosquito.
Shifuu resopló. Comenzó a caminar hacia donde se supone que estarían su maestro y su fastidiosa compañera, despidiéndose de Sheba con un gesto de la mano.
Ella le devolvió el gesto. Quizá tendría que reunirse con sus primos. Y entrenar, y ganarles, y entrenar un poco más, y ganarles otra vez. Se pasó una mano por el cabello. A veces entrenar era aburrido.
-¿Dónde andabas, Shifuu? –Udon dijo, mientras limpiaba sus gafas. –Llegas trece minutos y cuarenta y dos segundos tarde.
-Meh… Por ahí –respondió el regañado lacónicamente.
-Con alguien –matizó Ryoga con muy mala intención.
-¿Con quién? –se interesó la cotilla de Inoko.
-No sé, no la conocía.
-Déjenme en paz. ¿Qué pasa, sensei?
-Pasa que estamos ya a tres días del examen y no han entrenado juntos lo suficiente. Esto reduce su porcentaje de probabilidad de que lleguen a ser chûnin –el sensei dijo, haciendo gala de su gran capacidad para las matemáticas.
Inmediatamente se activó el modo nervioso de Ryoga, lo cual no le convenía porque estar nervioso le hacía beber más, y la cantidad de agua que podía llevar consigo seguía siendo limitada.
-¿Sólo tres días? ¿En serio?
-Bueno, hacemos entrenamiento intensivo en lo que queda… y rezamos lo que sepamos –Inoko dijo con una sonrisa.
-¡Quizá para ti eso sea bastante, pero yo no soy tan bueno!
-Cálmate, Ryoga –Udon dijo. –Eres mejor de lo que aparentas. Sin embargo, la idea de Inoko es buena. A entrenar… Y no olvides rellenar tu botella de agua, muchacho.
-Sí, lo sé… Lo que no sé es si podré con el entrenamiento intensivo –dijo Ryoga todo desesperado.
-Pues claro que sí –Inoko respondió. –Porque si no puedes, te mato. No hay vuelta de hoja.
-… A veces das verdadero miedo –Ryoga susurró.
-Ni tanto –Shifuu dijo, molesto.
-¡Bueno…! ¡No sé si tendrá algo que ver, pero es a mí a quien ha amenazado!
-¡Ey, tranquilos…! ¿Y si empezamos a entrenar y dejan de discutir? ¡Eso no me… nos va a ayudar a llegar a chûnin! –Inoko gritó.
-Como siempre, tu ego habla por ti, Inoko –Shifuu dijo, mirando por encima de sus gafas oscuras… Intimidando a la chica.
-Chicos –Udon suspiró. –O dejan de pelear o les pongo un libro de matemáticas.
-… Entrenemos –Ryoga dijo de inmediato, mientras Inoko negaba con la cabeza en plan desesperado de la vida.
"¿Por qué tuve que quedar con estos dos…?" –pensaba la chica toda "deprimida".
Entretanto, Kaede, Iwanori, Chôsuke y Moegi estaban en otro lado, entrenando sin descanso.
-¡Vamos, Chôsuke! ¿Crees que así lograrías sobrevivir? –Iwanori dijo, mientras los dos peleaban a modo de entrenamiento.
-Cierra el pico, que tú eres el rápido –el Akimichi dijo, jadeando. No era rápido, pero era el fuerte.
-A veces me pregunto para qué estoy yo en el equipo, si casi lo hacen todo ellos –Kaede bromeó, mientras trataba de bloquear los golpes que le lanzaba Moegi.
-Eres el balance entre ellos… Está Chôsuke con su fuerza, Iwanori con su velocidad y tú con tu inteligencia, chica –la maestra dijo, sin dejar de luchar. –Además, eres la más ágil con los jutsu, sin desmeritar a los otros muchachos. Y claro, no hay un equipo más unido en toda la aldea.
No era mentira. El equipo de Konohamaru peleaba a veces, y el de Udon incluso más. Pero el de Moegi era casi un ejemplo de unión, tal como lo había sido el equipo de Hyuga Hinata, digo, Uzumaki Hinata, Aburame Shino e Inuzuka Kiba.
-¡Bueno…! Quizá el Equipo 13 –Kaede dijo. –Aunque ellos no sean genin.
-Ya son jônin desde hace rato, pero tienes razón. Son un claro ejemplo de cómo debe ser un equipo. ¡Atención a esa defensa! –Moegi dijo, alcanzando a golpear con suavidad el abdomen de Kaede.
Kaede retrocedió y lanzó una patada, alcanzando a su sensei en la mano. Su madre le había enseñado hacía tiempo que la mejor defensa era un buen ataque.
-¿Mejor?
-Mejorando. Suficiente, chicos. Reúnanse. –Iwanori y Chôsuke se detuvieron y caminaron hasta donde estaba su sensei. –Hasta ahora han entrenado bien. Mañana seguiremos el entrenamiento y el día anterior al examen descansarán para tener energías. ¿Entendido?
-¡Entendido! –Kaede dijo, con tanta energía como si fuera Iwanori.
-Sí, Moegi-sensei –Iwanori dijo.
-Como ordene, sensei.
-Bien. Vayan a casa y estudien. Un ninja no es sólo pura fuerza bruta.
Los chicos obedecieron.
-Ah, cierto. Estudiar –Kaede se desanimó un poco. –Bueno, todo tiene su parte aburrida… y al menos no nos tocó estudiar doble como a Hikaru-kun.
-Cierto. A él o ella le toca mucho más duro que a nosotros –Chôsuke dijo, buscando algo de comer en sus bolsillos.
-Ni que lo digas. A veces compadezco a Hikaru-san –Iwanori dijo, secándose la frente.
-Y no eres el único –Kaede respondió. -¿Qué tal si estudiamos juntos?
-Me parece una excelente idea. ¿Qué tal si nos reunimos en casa? Parece que mi madre hizo sushi hoy –Chôsuke dijo.
-Perfecto.
-¡Sushi! –Kaede sonrió. –Vamos.
-Entonces en dos horas nos encontramos allí. Y no olviden los libros –y los tres del equipo de Moegi se fueron.
Y el gran día llegó al fin. Akidzuki estaba tan emocionada que se había despertado media hora antes que su reloj despertador hubiese sonado.
"¡Hoy es el día! No me sentía así desde que presenté mi examen para genin. Claro que esto es mucho más difícil" –pensó, mientras empacaba las cosas necesarias.
Por su parte, Ryoga no había podido dormir. Así de sencillo. Entre los nervios y lo de que no era capaz de dormir mucho, no había sido capaz de dormir nada. Y tampoco su madre había descansado mucho, por lo visto.
-¿No has dormido?
La miró.
-No he podido. Me he pasado la noche bebiendo como camello. Estoy muy nervioso –Ryoga admitió.
-Lo normal. Hasta tu madre lo estuvo, en su momento –Kiba respondió, apoyado en el quicio de la puerta. –Y por cierto, yo tampoco he podido dormir.
Ryoga terminó de preparar sus cosas.
-Duerme ahora, entonces. Yo tengo que irme. ¡Deséenme suerte! –y salió corriendo.
Kiba se quedó mirando por donde había desaparecido.
-No la necesita. Es igual que tú –le dijo a Angel.
Hikaru no pasó mejor noche que el Inuzuka, y todo por andar en el PEOR de sus días. Sólo alrededor de las cuatro de la mañana se le quitó el cólico.
"Espero tener suficientes energías hoy" –se dijo cuando el despertador sonó. "Definitivamente llevaré unas inyecciones de analgésico por si las moscas."
Entretanto, Kaede corría de un lado para otro buscando cosas que se le hubieran perdido. Era así de desastre. Encima, llevaba el pelo suelto y se le enredaba con cualquier cosa que anduviera por el camino, y de paso, estaba poniendo cardíaco a Shifuu.
-¡Kaede, por favor! ¡Deja de correr, que no llegas tarde! –su madre gritó. –Estás peor que Honey…
-Como siempre, Kaede es un caos. ¿Por qué no pudo preparar su mochila anoche? –Shifuu dijo, tratando de evitar estallar. –Madre, ¿has visto mi chocolate?
-¿Tú también pierdes cosas? –Suzy gimió. –Como diría Kurai, esto es un sin dios… Espera, ya te ayudo a buscar…
Mientras tanto Kaede empujó a su hermano de la que pasaba. Totalmente a propósito, por criticarla.
-Kaede… -y cuando ella volvió a pasar, él le hizo zancadilla.
-¡Au! ¡Eres un idiota! –Kaede chilló.
Suzy miró al techo como pidiéndole ayuda. Como el techo no respondió a su petición, ella cogió a cada uno por un brazo, los alejó todo lo que pudo y cuando los tuvo bien alejados advirtió:
-El que vuelva a agredir a alguien se queda aquí.
-Como dice Sora-sensei: Kawaisou da yo ne… -Shifuu dijo, más agrio que de costumbre.
Los demás no tuvieron tantos contratiempos, aunque Shikaji casi no se levantó. Al fin, todos los equipos, después de pasar una miniprueba hecha por un par de chûnin, entraron a un salón, donde los demás equipos de otras aldeas y de la misma Konoha esperaban, incluyendo a un equipo de pálidos jóvenes que rehuían todo contacto.
-Parecen zombis… -Ryoga dijo con un escalofrío. –Me dan muy mala espina.
-¡Bah! No será para tanto –Inoko replicó, con algo de desdén. –Mejor dicho, sí, es para tanto… -añadió después de mirarlos mejor.
El pelaje de Toramaru estaba totalmente de punta, mientras el gato gruñía.
-Cálmate, Toramaru –Aki dijo, aunque también estaba asustada.
Shikaji hacía caso omiso, mientras Hikaru miraba a lado y lado por si había alguien del club de fans. Shifuu también estaba incómodo, pero lo disimulaba comiendo chocolate. Chôsuke e Iwanori compartían una bolsa de patatas fritas, y Kaede les robaba una de vez en cuando.
-Me pregunto quiénes son ésos. Han revolucionado a todo el mundo… Fíjense, alrededor de ellos no se ha colocado nadie –comentó.
Entretanto, los de Suna estaban a lo suyo: Hwoarang contando las baldosas del suelo, Sheba pensando en sólo ella sabía qué, y Sensu mirando chicas, hasta que hicieron su entrada tres personas y se escondió detrás de su primo.
-Cielos… -Hikaru dijo, volteando a ver.
La primera en entrar era una chica vestida de rojo y negro. Unos mechones rubios se veían bajo la capota que cubría su cabeza.
Shikaji levantó la vista, y silbó por lo bajo al ver a aquella chica. Sobra decir que no fue el único. Aunque silbidos, susurros y demás reacciones pararon en seco cuando ella sacó una kunai y la lanzó a la zona donde había más chicos. Por fortuna, ellos tuvieron buenos reflejos y nadie salió herido, pero la chica pareció darse por satisfecha con eso.
Hwoarang levantó la vista.
-¿Tia?
A muchas personas presentes (y algunos animales) les pasó un escalofrío por la espalda.
Ella pasó entre todos los chicos, recogió su kunai y se acercó a Hwoarang.
-Primo.
-¿Tan temprano y ya has agredido a unos cuantos? –Hwoarang sonrió.
-Su culpa, por vulgares.
El chico rubio que venía junto a ella ahogó una carcajada.
"Así que son familia del muchacho que casi golpeé hace unos días" –Hikaru pensó, asombrada.
-¿Hika-chan? ¿Te pasa algo?
-Ah, no… Nada.
-¿Qué hay, primo? –saludó el rubio.
-¡Hiperion! ¡Cuánto tiempo! –Hwoarang sonrió.
-Hwoarang –habló el que quedaba.
De inmediato la expresión del de Suna se ensombreció. Una reacción lógica, aunque no todos lo sabían.
-Mors –Sheba salió de su ensimismamiento. –No sabía que venían.
-Ni yo que venían ustedes.
-Qué chico tan paradójico –Akidzuki acertó a decir entre dientes.
-¿Que quieres decir? –Shikaji preguntó, saliendo del trance en que estaba.
-Es atractivo, pero su aura da pánico.
-Miaaau –Toramaru afirmó, con el rabo entre las patas.
Hiperión miró a los marginados sociales.
-¿Y ésos…?
-Me cae que les tienen miedo –Tia respondió con un bufido desdeñoso.
-… Comprobemos por qué –Mors sugirió. Tenía una voz suave, bien modulada, pero venenosa.
Sensu, aún detrás de Hwoarang, se estremeció. Los tres recién llegados se acercaron a los que se mantenían alejados.
-¡Hola, marginados sociales! –Hiperion saludó con desparpajo.
Tia lo miró de reojo, preguntándose cómo podía ser ella tan diferente de su hermano mellizo. Obviamente, no conocía a los Aburame.
La kunoichi del equipo, una chica pálida y malencarada miró de reojo a los recién llegados.
-¿Se les perdió algo? –dijo un muchacho con los ojos cubiertos por una venda, con una voz cascada de poco uso. El otro, que era ligeramente parecido a la chica, ni se inmutó.
-Eh, eh, despacito. No hay ningún motivo para morder, puedes contentarte con ladrar –Hiperion respondió.
-¿Es necesario que se nos haya perdido algo para estar aquí? –Tia añadió mirando fijamente al de la venda. –Bonitos ojos.
-Suficiente, señoras y señores –dijo al fin alguien, entrando al salón. –No acepto preguntas, así que escuchen bien porque sólo lo diré una vez. Mi nombre es Sarutobi Matoi, y seré su censor para la primera parte de la prueba.
Un joven de cara dura y ojos rojos estaba ahí, más serio que si estuviera en un funeral.
-Eligieron el camino del shinobi, y como genin, ya dieron el primer paso. No hay vuelta atrás, así que los que no se sientan listos para encarar a la muerte pueden salir por la puerta de atrás y regresar cuando no teman perder un brazo o una pierna. Aquellos que quieran llegar a chûnin, deberán enfrentarse a muchas más cosas. Sólo los más fuertes sobreviven… Y eso lo van a demostrar. Ahora síganme, grupo de gallinitas.
Y con eso, el joven ANBU salió de ahí, su largo abrigo sin mangas flotando tras él.
-¿Los que no somos gallinas lo seguimos también? –se oyó la voz suave y burlona de Mors.
-Mejor cierra el pico y anda, sabihondo –dijo uno de los chûnin que acompañaban a Sarutobi.
El joven esbozó una sonrisa felina. Hiperion le dio un pequeño empujón.
-Córtate un poco, anda. No queremos que nos echen antes del examen –le recordó.
Sólo cuando aquellos tres salieron de ahí, Sensu se atrevió a ponerse otra vez a la vista. Los demás también siguieron a Sarutobi.
-Ese tío… -murmuró una chica rubia.
-¿Cuál? –le preguntó uno de sus compañeros de equipo, un chico de cabello oscuro y rizado.
-El que no habló cuando mis primos le abordaron… Quiero enfrentarme a él –la rubia respondió.
Al fin llegaron a un ENORME salón con escritorios y varios chûnin alrededor.
-La primera fase del examen chûnin es un examen escrito. Tendrán dos horas para terminarlo. Comienzan con diez puntos. Se les restará un punto por cada respuesta equivocada. El punto diez se hará cuando terminen las dos horas –Sarutobi dijo. –Los jóvenes que están a lado y lado del salón estarán contando las veces en que ustedes intenten hacer trampa. Tres fallas… Y adiós. Los que no se sientan capaces de seguir, levanten la mano y váyanse. Tomen asiento en sus puestos asignados y cierren la boca.
"Qué hombre tan amargado… ¿Se supone que es el hijo de Kurenai-sensei?" –Aki pensó, con la cara desencajada. La habían ubicado entre un ninja de otra aldea y ni más ni menos que Sensu, que estaba pensando también en que Sarutobi era un amargado, y de paso, rezando para que el sitio asignado de Tia estuviera muy lejos del suyo. De todas formas, a su otro lado había un ninja de Taiyô, compatriota de Tia, un joven de cabello castaño, enigmáticos ojos rojos y que tenía la mayor parte del rostro cubierta.
-Ah, pensé que me tocaría alguien desagradable al lado –la Uzumaki dijo al notar a Sensu al lado. –Suerte.
-También para ti –el joven rubio respondió. –Con este tío, me temo que nos va a hacer mucha falta…
-Ni modo.
Hikaru estaba para su desgracia, entre uno de los ninja antipáticos y uno de Taiyô que le daba escalofríos.
"Cerebro, no me falles" –se dijo.
Shikaji estaba cerca de Inoko y entre Sheba y una kunoichi de otra aldea.
-Mendokusee…
Toramaru estaba en el regazo de Aki, ya que no tenía forma de presentar el examen, pero no quería dejar sola a su amiga humana.
Ryoga estaba cerca de Aki y Sensu. A sus lados se encontraban Iwanori y la chica rubia de antes.
Los tres antipáticos de Taiyô estaban repartidos. La desgraciada que tenía al lado a Mors era Inoko, al otro lado de ella estaba una kunoichi de otra aldea y al otro lado de él, un desconocido de Suna. Hiperion quedó entre Hwoarang y Kaede y Tia entre dos desconocidos a los que tuvo que mirar mal para que se dedicaran a sus exámenes respectivos.
-¡Comiencen! –Sarutobi exclamó, y el rasgueo de lápices sobre papeles comenzó.
* Taiyô (la aldea del Sol), aldea ninja del País de la Luz, un paraíso de separatistas creado por Kurai con el único propósito de meter más personajes a la historia.
