CAPITULO NOVENO

La pregunta que salió de la boca de Ginny lo dejó en blanco por varios segundos. En realidad esa pregunta podría tener una respuesta demasiado extensa, a pesar de que a Ron en ese momento no se le ocurría nada para responder.

Ginny esperó serenamente permitiendo que él aclarara sus ideas. Una vida de conocer las reacciones de su hermano no podían haber cambiado en unas cuantas semanas. Ron siempre necesitaba un poco de tiempo para asimilar las cosas y ella sabía que tal vez esa respuesta tuviera muchas cosas difíciles de aceptar y también necesitaba prepararse.

Ron se levantó del sillón y caminó lentamente hasta el buró al otro extremo de la cama y sacó una hoja de papel que entregó a Ginny en silencio. Ella, sintió una extraña sensación que le infundía temor en el cuerpo pero después de limpiar sus manos dejó la charola de comida a un lado y la tomó. Era la primer carta que recibió Ron de Hermione, en donde le explicaba la situación de Ginny (Cap.2).

Ella la leyó con calma, mientras Ron retiraba el servicio y lo llevaba a la cocina permitiéndole a ella un poco de privacidad para conocer las condiciones en las que se encontraba. Al volver, Ginny miraba la carta sin leerla con expresión sobrecogida.

¿Me besó un dementor?

Claro que no., ¿no leíste la carta?.

Si pero…

Eso pensamos nosotros en un principio, pero Hermione investigó y eso que dice la carta fue lo que pasó.

Ron se había sentado al otro lado de la cama mientras hablaba, se volvió hacia el cajón de nuevo y tomó una bola de papel arrugada y deforme. Era la carta que anunciaba la muerte de su padre. (Cap. 5) Ginny apenas la comenzó a leer empezó a llorar acongojadamente. Entonces Ron pensó que tal vez había cometido un serio error al mostrarle esa carta. Verla y escuchar su llanto le afectaba demasiado, no quería verla llorar de esa manera. Sus lágrimas eran como cristales encajándose en su piel.

No, no. No llores… por favor.

¡Papá!. ¿De cuándo es esta carta?. ¿cuándo pasó?

Hace unos 15 días.

Pero entonces el llanto de Ginny se hizo más profundo y comenzaba a ahogar su respiración. Ron estaba ahora nervioso y preocupado. No pudo resistirse y se acercó a abrazarla. Ella lo necesitaba.

No llores Ginny, no llores. Esto no te hace bien.

¡Papá!… pri-primero mamá… y ahora… ¿Por qué Ron?

Pues… pues yo no sé… pero ya no llores, cálmate.

Ambos se quedaron abrazados un momento mientras el llanto cesaba, pero Ginny advirtió la mirada de Ron observar dentro del cajón y presintió una carta más. A pesar de que el brazo de Ron seguía rodeándola y no parecía alejarse para ir hacia el buró, ella supo que en ese cajón había otra carta que tal vez ya no quería mostrarle Ron al verla tan conmovida. Se temía lo peor.

Hay otra carta., ¿verdad?.

Ron la miró un momento, analizando si ella estaba lo suficientemente recuperada como para que no le afectara lo que decía la carta más reciente de Bill (Cap. 7). Ella parecía decidida más que tranquila, seguramente todavía estaba conmovida pero eso no impediría que leyera la siguiente carta aunque tuviera las peores noticias. Cuando Ginny miraba de ese modo nada era un obstáculo en lo que deseaba.

Ginny trató de acercarse bruscamente al cajón pero él la detuvo y tomó el pedazo de pergamino y se lo entregó. Ella lo leyó ansiosa para después buscar con esa misma ansiedad en la mirada de Ron algo que complementara esa carta. Pero Ron no tenía más cartas ni más noticias de ellos. Lo que había en ese papel era todo.

¿Y?

¿Qué?

Esto.

Es todo lo que he sabido de ellos, es lo último que me llegó.

¿Cuándo llegó esto?

Poco más de una semana.

Ginny se quedó pensativa con su mente tratando de armar un rompecabezas con las escasas piezas que Ron acababa de darle. De pronto se escuchó por el pasillo el cascabel de Arnold acercarse y Ginny confundida buscó la respuesta con Ron a lo que le parecía un sonido extraño, pero él se sonrió y salió a recibir al micropuff que seguramente haría muy feliz a Ginny.

¡A-Arnold!. Pero… ¿qué le pasó?.

No lo sé. Así llegó.

Mascota y ama se reconocieron y llenaron de cariños por unos momentos, pero Ron podía notar que Ginny ya tenía un aspecto cansado. Volver a la vida de nuevo, ver las cartas y recibir todas esas noticias era demasiado para tan solo un par de horas. Incluso para él. Había aprendido a conocerla tan bien que habría podido saber cómo se sentía apenas por su manera de respirar. Recuperó su actitud de autoridad que durante tantos años quiso llevar con naturalidad y retiró a Arnold de sus manos, solo que esta vez Ginny cedió. Curiosamente ahora esa actitud de Ron tenía una connotación diferente… o tal vez ella se sentía tan cansada que tampoco tenía deseos de seguir con Arnold en ese momento.

Ron llevó a Arnold hasta una habitación que él mismo había creado para no tenerlo encima en su habitación. Un lugar al que gracias a Merlin, el animalito le había mostrado agrado desde el primer momento. Pero al regresar hacía la habitación se preguntó qué debía hacer ahora. ¿Volver a esa habitación?. ¿Dormiría con ella de nuevo ahora que estaba despierta?. Dudó varios minutos sobre ello mientras caminaba muy lentamente por el pasillo pensando en una habitación donde pudiera pasar la noche, pero un grito lo hizo decidirse con tal facilidad que ni siquiera razonó.

¡RON!

El chico había salido disparado en el instante en el que fue llamado. Llegó asustado abriendo la puerta rápidamente y esperando encontrarla muerta o cualquier cosa terrible, pero ella seguía sentada en la cama con aspecto apacible mirando fijamente hacia la puerta.

¿Qué pasa?. Me has hecho venir volando.

Es que te tardaste y pensé que te habías ido a otra habitación

Ron se quedó pasmado y mudo aunque pensaba que debía agregar algo, pero antes de que se le ocurriera una palabra ya estaba sentado sobre la cama descalzándose como todas las noches. Entonces ella comenzó a acomodarse en la cama pero algo la incomodó. Había una toalla hecha rollo bajo su cuerpo.

¿Qué es esto?

Ah eso… lo usaba para que no… para que no te hicieras pipi en la cama.- Ron lo dijo suavemente tratando de no avergonzar a Ginny, quien lejos de sentirse avergonzada estaba algo impresionada de enterarse de todas las cosas que habían pasado en "su ausencia", aunque comprendía que eran muy lógicas. La chica buscó la manera de retirar la toalla de la cama y se destapó.

Entonces voy al baño.

¡Espera!. Te acompaño.

Ginny lo miró desconcertada por un momento, pero cuando hizo el esfuerzo de pararse, de nuevo reconoció que tal vez sí necesitara ayuda para llegar al baño sin tambalearse. Pero él estaba a su lado antes de su primer tambaleo, sosteniéndola. Ron la llevó casi en peso hasta el baño y al llegar al sanitario subió su camisón con total dominio de la situación. Cuando al tomar sus pantaletas se dio cuenta de que ella también tenía las manos ahí comprendió que tal vez estuviera siendo demasiado "acomedido". Su mirada se detuvo apenada por un segundo sobre Ginny y soltándola dio un corto paso atrás.

Ella bajó sus pantaletas y se sentó sobre el sanitario mientras seguía observando cómo Ron distraía la mirada hacia los rincones del baño sin decidirse a permanecer o salirse definitivamente y esperar afuera. Finalmente se salió y se quedó apenas a un lado de la puerta sin cerrarla.

Por otro lado, mientras Ginny orinaba pensaba muchas cosas. Era evidente que Ron estaba acostumbrado a hacer todo por ella, no sabía si debía estar apenada o profundamente agradecida. También sentía una gran ternura de ver que lo que tenía a Ron pegado al lado de la puerta no era imprudencia, sino interés y cuidado por su salud.

Al terminar de orinar buscó papel higiénico para limpiarse, y al hacerlo se dio cuenta de que estaba sucia… de él

Entonces los órganos de su cuerpo dieron un salto dentro de ella. No era como si no lo supiera, simplemente su mente iba tomando otros niveles de conciencia poco a poco. No estaba escandalizada, ni alterada, era más que nada… sorpresa. Una sorpresa que ni siquiera sentía nueva, de alguna manera sentía que lo sabía pero no se había enfrentado a eso en la realidad, de una manera tan clara.

Un par de minutos más tarde alcanzó a Ron en la puerta, quien la llevó de nuevo paso a paso hasta el pie de la cama. Cada uno se mantuvo acurrucado en su lado de la cama dejando un espacio entre ellos. Ron pensaba en dejarle espacio, en que ella se sintiera cómoda, después de todo él estaba ahí solo para cuidarla. Ginny pensaba en todo lo que acababa de suceder, en esta parte de su vida que había quedado en el limbo y de la que sabía sin saber… aunque lo único que tenía claro era que tenía frío y que necesitaba con urgencia un abrazo…

Ambos hacían su mayor esfuerzo por conciliar el sueño pero la necesidad que tenía el uno del otro era mucho más fuerte de lo que hubieran pensado. Las cobijas no servían para darle a Ginny ese tipo de calor que le estaba haciendo falta, necesitaba sentirse envuelta en calor, un sostén que ella creía sentir parte de ella misma y que poseía y de pronto alguien le había quitado. Ron por su parte necesitaba ese cuerpo para abrazarlo, abrazar una almohada o a sí mismo no era lo mismo, era como dormir solo y no quería dormir solo.

Tengo frío.

Después de pronunciar estas palabras, por -arte de magia- el espacio que había entre ellos desapareció. Ninguno de los dos podía seguir aislado del otro. Juntos de manera casi sincronizada se buscaron y se abrazaron bajo las cobijas. Después, en cosa de segundos estaban completamente dormidos. Sus cuerpos templados a la misma temperatura, cuerpos que abrazados que ensamblaban como engranes de reloj, cuerpos que ahora ya no necesitaban nada más.

Dormir así fue un poco extraño para ambos. Para Ginny, era recodar un poco aquellas ocasiones en las que de niños durmieron juntos, aunque no recordaba haber sentido de niña una necesidad tan fuerte de estar juntos. Para Ron era el redescubrir que su muñeca de trapo ahora tenía vida y podía moverse. Ahora movía las piernas, los brazos, se estiraba, cambiaba de posición. Era curioso pero también lo disfrutaba.

A la mañana siguiente Ginny seguía entre los brazos seguros y protectores de su hermano. Ella se despertó primero y observó a Ron dormir profundamente a su lado como si hiciera años que no lo había visto; cómo si ese simple hecho, estar juntos, fuera sorprendente.

Más tarde, cuando Ron despertó trató de impedir a toda costa que Ginny bajara a la cocina pero le fue imposible, Ginny había tenido suficiente descanso por mucho tiempo. Le pidió la acompañara al baño y después bajaron juntos a la cocina en donde desayunaron.

A pesar de que Ron seguía dando a Ginny comida fácil de digerir no podía comer sin estar pendiente de cada uno de sus bocados, con la fuerte tentación de darle de comer en la boca como lo había hecho tantas veces. Ginny notaba sus impulsos en su mirada y en los momentos que inconcientemente soltaba el cubierto y su mano se movía deseando ayudarla a comer. Esa mañana ella sonrió muchas veces.

Pero ella tenía ganas de comenzar a desenvolverse de una manera normal, quería intentar hacer las cosas sola, de cualquier manera sabía que Ron no le despegaba el ojo de encima, pero el chico no estaba dispuesto a que Ginny en un tambaleo cayera de las escaleras o algo así. No llegaron a reñir pero cada uno se mantenía en su posición. Poco después Ginny se sintió cansada y necesitada de un baño, sentía que hacía siglos que no se bañaba.

Cuando ella lo comentó, Ron la miró como si le hubiera hablado en escandinavo. Estaba intrigado sobre qué hacer, no podía impedirlo, tampoco podía dejarla sola y a pesar de que ya se habían visto desnudos y lo sabía, era como si al aceptarlo reconociera más claramente que… había algo más. Pero ninguno dijo nada más.

Fueron al baño y ella se desnudó lentamente mientras él acercaba esa misma silla, la de siempre, y la ponía al lado de la tina. Cuando Ron se sentó ella ya estaba sumergida y mojaba su cabello y lo dejaba pegarse a sus pechos desnudos. Ahora Ron era simplemente su ayudante, pasándole las cosas para que ella se bañara. Inevitablemente en la cabeza de Ginny pasaban realidades que iba sumando en su cabeza.

En todos es natural el morbo a veces, pero era tan extraño pensar en Ron bañándola…

Ron, ¿Tú me bañabas?

Si.

Entonces hubo un momento largo de silencio en el que ella se observó a sí misma y se dio cuenta de que no tenía largas las uñas ni de los pies, ni de las manos. Las puntas de su cabello no tenían resequedad ni orzuela Se sentía halagada.

¿Me ayudas a lavarme el cabello?

Entonces Ginny alzó sus brazos para levantar su cabello dejando su pecho desnudo, mientras él se ponía tras ella. Ron estaba nervioso, era inquietante no saber qué pensaba ella, ver que ella podía desenvolverse sin pena frente a él de esa manera lo confundía. Juntos jabonaron su cabello, sus manos se encontraban envueltas entre su cabello y la espuma, y se tocaban ligeramente. Pero de pronto sin ningún ruido previo la puerta se abrió y voltearon sobresaltados para ver a Bill lleno de suciedad, la ropa sucia, el cabello despeinado, pero con la expresión más feliz de las últimas fechas.

¡¡GINNY!!. No, no lo puedo creer. ¡Ron!. ¡Que alegría!.

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N/A: Mi agradecimiento como siempre (aunque a veces no lo ponga) a AlmarosaNS, (amiga ya sabes que TQM), Ceci Malfoy, (gracias por la felicitación y por entusiasmarte con la historia, ya eres una viciosa del incesto como yo?? :p); Lole-Grint, (espero no estarte haciendo sufrir con lo que ha pasado XD); R.W. (Mujer ya no seas mala y deja un correo, veo rr tuyos en mis historias y sé muy poco de ti, me gustaría agradecerte como Dios manda! :p); Isa Malfoy, (por qué no me dejaste tu correo?? Para avisarte cuando actualizo… Y gracias por seguir la historia); Chimis, (ahí voy… despacito, jiji a mi también me gustaría actualizar más seguido); Yolithza (gracias por seguir la historia y también deja tu correo para avisarte cuando actualizo :p); Karkinos (hace mucho que no me pones RR :( lo extraño).

Besos a todas!!!