Sé que a algunas de ustedes no les gusta el camino por donde me estoy yendo pero, hey! Todos los caminos llevan a Roma y en este caso al final feliz, ya no queda mucho para el final y como verán a continuación las cosas comienzan a tomar sentido, no se desalienten que Hannah no se robará la película de nuevo, yo misma me encargué de eso personalmente jajaja besitos, espero sus comentarios.
Disclaimer: Los personajes son propiedad de Kathy Reichs, Hart Hanson, Stephen Nathan, y Fox
9
Booth daba vueltas como loco en los jardines del Jeffersonian, se llevaba las manos a la cara y luego golpeaba el aire con ellas, sabía lo que estaba pasando y Brennan estuvo en lo correcto en pensar en él y en recordar Kosovo. Después de todo, su pasado estaba haciéndole correr peligro a alguien inocente.
Sabía que la amenaza estaba hecha, pero no sabía cómo detener lo que estaba a punto de ocurrir y aquello lo sacaba de sus casillas, no podía quedarse ahí nada más y esperar que algo sucediera para actuar, no y mucho menos si Brennan corría peligro.
Se le vino el recuerdo de Sully a la mente y la sangre comenzó a hervirle aún más en las venas "Al menos tiene a su agente del FBI que cuide por ella" pensó pero lo deshizo al instante, no podía ser egoísta, ella se merecía ser feliz y Sully le daba lo que necesitaba, él había perdido nuevamente y no podía tener todo lo que deseaba.
Observó el reloj de nuevo ¿cómo era posible que las manecillas no se hayan movido desde hacía cinco minutos cuando vio el reloj por última vez?
La única razón por la que no iba al laboratorio y esperaba a Brennan ahí, era porque si se encontraba encerrado en esa oficina destrozaría todo lo que estuviera a su paso.
Trató de pensar en una salida pero no la había, era una amenaza invisible.
Las ocho y quince minutos, por fin.
Corrió al Jeffersonian y subió las escaleras hasta el laboratorio y no se detuvo hasta entrar en la oficina de Brennan quién se sobresaltó al verlo entrar de esa manera.
-¿Qué te…?
-Sé lo que está sucediendo –la interrumpió-, tenías razón, es culpa mía –la mujer frunció el seño ante esa confesión pero Booth no la dejó hablar-. Tenías razón sobre Kosovo también… -se sentó en el sofá
-¿De qué me estás hablando? –preguntó Brennan con lágrimas en los ojos, incrédula, horrorizada y enfadada
Booth comenzó a hablar tratando de apaciguar su voz.
-De alguna manera… ¿Recuerdas que te conté de ese serbio al que maté y al hijo? De alguna manera el hijo supo quién había sido el asesino de su padre y… descubrió dónde vivía, qué es lo que hacía y con quién mantenía una relación –observó a Brennan a los ojos-, supongo que creyó lo mismo que todos creían al vernos trabajar juntos… que estábamos saliendo y… ahora quiere vengarse de mí, quiere quitarme lo que más amo en el mundo… pero no sé… Parker…
Brennan se sentó a su lado, tratando de digerir sus palabras
-¿Está Parker en peligro igual? –preguntó con horror
-No… no lo sé
Brennan observó a Booth, era él quien ahora lucía horrorizado y a punto de cometer una locura. Vio en sus ojos cafés que la angustia lo estaba comiendo por dentro, como lo había visto tantas veces en el pasado. No le importaba si él decía que era su culpa, pues no lo era y ahora lo tenía más que claro, aquello sólo era una consecuencia del pasado, y aunque aún quedaban cabos sueltos supo que podrían llegar al final de todo.
-Lo que no entiendo –comenzó Booth después de un rato-, es por qué te eligió a ti, por qué entre Parker y tú, te eligió a ti
Brennan enmudeció, por más que quería, no podía decirle la verdad, no en ese momento, aunque pareciera ilógico, no… Si estaba a punto de explotar con lo que estaba sucediendo, era posible que la matara al saber sobre Joy.
Joy.
Ahí estaba la razón de por qué la había elegido a ella sobre Parker. De alguna manera el asesino se había enterado que Brennan tenía un hijo en común con Booth y al creer él que ellos tenían algo juntos no tuvo que pensarlo mucho para saber a quién atacar. Brennan se paralizó.
Brennan no podía quedarse sentada sin hacer nada, observaba a Joy dormir profundamente en su cuna inconsciente de lo que estaba sucediendo. Deseaba poder estar tan tranquila como la pequeña pero no podía, debía mantenerla a salvo de lo que sucedería, porque era obvio que algo iba a pasar, el problema era que ni ella ni Booth sabían cuándo iba a suceder ni bajo qué circunstancias.
De alguna forma le alegraba que Booth estuviera de vuelta, no sabía por qué, pero se sentía más segura que antes.
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, al no apartar la vista de Joy. Amaba demasiado a su hija como para perderla y como para dejar que se alejara de ella, pero debía hacerlo, debía hacer que la pequeña estuviera a salvo al precio que fuera, sólo deseaba poder verla de nuevo.
Deseaba que no corriera la misma suerte que ella cuando tenía quince años, no quería que su hija creciera sin sus padres y mucho menos dentro del sistema.
La culpa apareció al segundo que pensó aquello.
Un gran sollozo de dolor salió de su boca y tuvo que sentarse en el sofá para no descomponerse y caer al suelo.
Deseaba que su hija no creciera sin sus padres… pero ¿cómo pensaba una cosa así cuando era ella misma quien la estaba alejando de Booth? Ese era un problema tan grande como el que estaba viviendo en ese minuto. Le había ocultado la verdad a Booth por más de un año, se había guardado las cosas para ella y ahora parecía que todo se le iba a ir de las manos. Pero no podía arriesgarse a decirle que tenían una hija, no, se volvería loco, la odiaría con todas sus fuerzas y se iría lejos quizá, tal vez no le importara nada y se marchara, dejándola sola y con el corazón roto.
Pero debía decírselo en algún momento. Pero ¿y si ese momento jamás llegaba? ¿Y si moría antes de que él supiera la verdad? Él la odiaría aún muerta y si Joy sobrevivía ¿qué sería de ella si Booth se enteraba de la verdad y al odiar a Brennan odiaba a la niña también? No le importó que Booth la odiara por el resto de su vida, sólo quería que no tuviera resentimientos hacia la pequeña, porque no quería que el destino de su hija fuera lejos de sus padres, si ella moría, al menos tendría a Booth pero debía asegurarse que él la iba a cuidar, que él iba a estar ahí para ella cuando fuera y que se haría cargo de ella, así Brennan podría quedarse tranquila y morir en paz, pues no iba a dejar que su hija muriera. Si alguien quería venganza, la tendría pero no sería tomando la vida de un bebé de sólo cuatro meses.
Sin embargo en su plan había un gran y feo pero que quería evitar a toda costa.
Pero debía decirle a Booth sobre su hija, decirle que había sido padre mientras ella estaba en Lisboa si es que ella quería que él la quisiera, de lo contrario Booth se quedaría con la duda de quién era esa pequeña niña y aunque llegase solo a la obvia conclusión, Brennan debía darle las explicaciones y decirle cuánto la amaba, cuánto quería que su hija no tuviera la misma vida que ella.
Apenas Brennan volvió a sentarse en el sofá con Joy en brazos, la puerta del departamento se abrió y entró Sully con una bandeja de comida china para llevar.
-Tempe… ¿por qué estás llorando?
Ante esa pregunta Brennan se largó a llorar otra vez. La emocionó el darse cuenta cuan buena persona era Sully, la había apoyado en todo lo que le estaba sucediendo y había estado siempre ahí para ella y la niña y le dolía el sólo hecho de pensar en lo que le iba a pedir a continuación.
-Sully –dijo agarrando su camisa con fuerza-, necesito… tienes que irte –dijo con un hilo de voz-, debes llevarte a Joy lejos, donde no le pueda pasar nada, corre peligro si está acá conmigo –se lanzó a llorar otra vez
-¿De qué… qué estás diciendo? –no podía salir del asombro
Brennan le contó lo que sabía y luego agregó:
-Sully… él nos quiere a ambas, pero no puedo permitir que le pase algo a Joy, no puedo…
-No voy a dejar que te suceda algo a ti tampoco, Temperance, no voy a dejarte sola
-Tienes que –exigió-, tienes que llevártela por un tiempo, te lo pido por favor
-No… no quiero perderte
-Sully, no puedo permitir que algo le pase a ustedes dos por mi culpa, es una forma de mantener a salvo a ti también…
-No, es que Tempe –se puso de pie-, no es tu culpa, deja de culparte, por favor, no es culpa tuyo en absoluto, es… -no quería, pero lo dijo a regañadientes- es culpa de Booth.
-No mal dirijas la culpa, Sully, no es su culpa…
-Claro que sí, ese hombre quiere vengarse de él, no de ti y a ti sólo te está usando para, quizá acercase a Booth, pero es su culpa que te haya elegido a ti, ¿no que Booth tenía un hijo también?
-Sully –susurró-, no lo hagas, no le desees la muerte a alguien más sólo porque tuve mala suerte…
-Lo siento –dijo sentándose de nuevo a su lado- es que no puedo concebir la idea de que alguien quiera… quiera
-Asesinarme –terminó la frase-, pero ya he pasado por eso y no me asusta –mintió-, sólo quiero que Joy… -rompió en llanto
Sonó la puerta.
Sully besó la frente de Brennan y fue a abrir.
El agente de turno del FBI tenía a alguien que había intentado ir al departamento sin haber avisado.
