HOLA A TODOS Y TODAS LAS PERSONAS DEL EXTERIOR! AQUI SOLITARIO196 DEJANDOLES COMO SIEMPRE OTRO CAPITULO...jejeje, espero no haber tardado de mas... espero lo disfruten y bueno, ya nos veremos abajo. LOS ESTARE ESPERANDO... :) ;)


CAPITULO 9

De no haber tenido ética profesional, Robin habría tomado un avión y se habría marchado a California. En lugar de eso, allí estaba, caminando aquella fría mañana en dirección a las oficinas de Wintersoft. Sin duda habría preferido cualquier cosa a enfrentarse al dragón que la aguardaba en su guarida. Pero iba a terminar el trabajo que había empezado, sin importarle los problemas que hubiera entre Zoro y ella. Hasta la última discusión, no había imaginado el odio y el resentimiento que él le había guardado. Tampoco había sido consciente del amor que ella le profesaba.

Nada más entrar en las oficinas de Wintersoft, Rebecca le advirtió:

—Ten cuidado, Zoro está buscando pelea.

—No te preocupes, creo que ya sé cómo manejarlo. No obstante, muchas gracias por el aviso.

Robin respiró profundamente, abrió la puerta y entró en el despacho.

Zoro estaba sentado ante su monitor y ni tan siquiera se molestó en alzar la cabeza. Estupendo, si él iniciaba el ataque, ella contraatacaría con su mejor arma.

—Buenos días —dijo ella, en el tono más alegre que pudo lograr. A la gente furiosa la enfurece aún más la felicidad ajena.

Él gruñó como un cavernícola.

—¿Has hablado con Tashigi esta mañana? ¿Sabes cuál tiene previsto que sea el siguiente paso? —preguntó ella.

Zoro la miró con rabia.

—Seguro que tú ya te has adelantado. Al fin y al cabo, tú eres la fabulosa Robin. Yo sólo trabajo aquí.

—No recordaba eso de ti.

Él frunció el ceño.

—¿A qué te refieres?

—A que pudieras llegar a ser tan infantil.

—Seré infantil, pero no soy un ladrón de prestigios.

—¡Yo no te he robado nada! Te estás comportando como un auténtico bebé.

—¡Se acabó! —dijo él, levantándose de golpe—. No estoy dispuesto a pasarme todo el día intercambiando insultos contigo.

—Tú has empezado —respondió ella, consciente de que su actitud era tan infantil como la de él.

Se sentó en la silla y, al mirar al monitor de Zoro y comprobar que no estaba trabajando en el programa de Utopía, decidió abrir el solitario. No sabía qué otra cosa hacer. Sentada al lado de Zoro, no podía dejar de pensar en el hombre que había conocido cinco años atrás. En aquel entonces, contagiado por la luminosidad del entorno, seducido por la magia de su relación, había dado rienda suelta a la capacidad de ser feliz que albergaba en su interior. Había llegado a mostrar que, detrás de aquel hombre solitario y obsesionado con su trabajo existía otro Zoro equilibrado y alegre. Pero el curso de su vida lo había llevado a reafirmar el lado oscuro de su personalidad y lo había aderezado con un toque amargo.

—¿Piensas pasarte todo el día jugando?

—No lo sé. ¿Te molesto? —esperaba que así fuera, porque él sí la molestaba a ella.

—Creo que no tiene sentido que te quedes aquí. Lo mejor sería que te fueras al hotel. Ya te llamaré cuando sepa qué hay que hacer.

—Ya que he venido, me quedaré.

Estuvo jugando al solitario hasta la hora de comer. Luego, decidió bajar a la cafetería a comer. Prefería buscarse una mesa apartada del bullicio allí, que ir al restaurante, donde tendría que relacionarse con sus amigas. A pesar de la aparente indiferencia que mostraba, se sentía abatida por la situación que se había creado con Zoro. Le dolía que realmente pensara que había tratado de robarle algo.

Se sentó en el elegante local que estaba medio vacío y pidió un plato combinado. Mientras esperaba la comida, no pudo evitar darle vueltas a su relación con el hombre que un día quiso por esposo. Comprendía sus motivos para querer lo que quería, pero eso no invalidaba lo que ella deseaba.

A pesar de todo, el dolor que había sentido cinco años atrás se había afincado con más fuerza en su corazón. Comió lentamente, sin dejar de mirar por la ventana. Boston era una ciudad hermosa. Con el tiempo, podría haber llegado a amarla, especialmente porque era el hogar de Zoro.

Pero estaba claro que él ya no la amaba, que jamás podría perdonarla y que ansiaba verla partir hacia California. Una vez concluida la comida y cuando se disponía a marcharse, vio a Tashigi entrar por la puerta.

—¡Robin! Hola. Ya veo que hoy te has decidido por la tranquilidad de la cafetería en lugar del bullicio del restaurante.

—Sí, necesitaba estar un rato a solas. Si no te importa, me gustaría hablar contigo un momento.

—Por supuesto —Tashigi se sentó a la mesa.

—Sólo quería asegurarme de que tu padre y tú entiendan la labor tan importante que ha hecho Zoro. El grueso del trabajo lo ha llevado él y quiero que eso quede claro.

—Sobra la aclaración. Te aseguro que tanto mi padre como yo sabemos valorar a Zoro. Pero, ¿qué te hace pensar que no sea así?

Robin se removió inquieta en la silla.

—En la reunión de ayer, yo hablé sin darle a él ocasión a explicar nada. Temía que tu padre y tú se hubieran hecho una idea errónea y pensaran que yo había realizado todo el trabajo.

—Es realmente ejemplar por tu parte que hagas esa aclaración, Robin, pero te aseguro que no es necesaria.

Robin asintió complacida y se levantó.

—Será mejor que te deje comer —dijo.

—Estoy trabajando en algo que ya comentaré cuando lo tenga bien estructurado. Creo que podremos hablar de ello a primera hora de mañana.

Robin asintió.

—Muy bien.

—Sé que estarás deseando regresar a California.

Robin se encogió de hombros.

—No importa. Estaré aquí todo el tiempo que sea necesario. Además, lo poco que he visto de Boston me parece una ciudad encantadora.

—Asegúrate de visitarla a fondo.

—Lo haré.

Robin se despidió y salió de la cafetería pensando que no estaba dispuesta a conocer Boston. ¿Para qué se iba a enamorar de una ciudad en la que jamás iba a vivir?


Zoro se dio cuenta de por qué sus padres jamás habían dejado las emociones entrar en su corazón. Una vez que les abrías la puerta, todo se sentía con más su última discusión con Robin, tenía los nervios a flor de piel. Se había sentido francamente aliviado al verla marcharse a comer. Necesitaba estar a solas.

Pensativo, observaba los copos de nieve que caían detrás de la ventana. Robin era como uno de esos copos: vivaz, individual, alegre. Por eso se había ganado el camino hasta su corazón.

La puerta del despacho se abrió y se cerró. Sabía que era ella.

—¿Por qué aceptaste este trabajo? —le preguntó, alejándose de la ventana—. Sabías que trabajaba aquí.

No pretendía que sonara como una acusación. Pero, por el modo en que ella levantaba la barbilla desafiante dedujo que como tal la había sentido.

—¿Qué querías que hiciera? ¿Que te llamara para pedirte permiso?

—Hablo en serio, Robin —se aproximó al sofá y se sentó. Estaba cansado, muy cansado—. Realmente me gustaría saber tus motivos para venir aquí.

Ella respiró profundamente.

—No lo sé. Supongo que sentía curiosidad.

—¿Curiosidad?

—Quería saber cómo estabas, cómo te había ido; si te habías casado.

El se levantó, inquieto.

—Pues ya has visto que estoy bien y que no me he casado. Para eso podrías haberme llamado por teléfono. No necesitabas venir hasta aquí.

—Tienes razón —respondió ella con dolor—. Me he dado cuenta de que este viaje ha sido un craso error. Ha abierto heridas del pasado que ya estaban casi cicatrizadas.

El brillo de lágrimas en los ojos de ella lo intranquilizó, lo desconcertó y lo incomodó. Se levantó del sofá. Tenía que ponerse a trabajar. Eso era lo único que lo salvaría de aquel torbellino de emociones descontroladas. Llegó hasta su sitio y centró de inmediato la atención en la pantalla. Ella se sentó ante el ordenador y abrió el solitario, y un pesado silencio llenó la estancia.


Tashigi estaba en la cocina esperando a que el agua de la tetera se calentara. Había pasado toda la tarde trabajando con los técnicos del departamento de informática. Si todo iba como esperaba, al día siguiente ya sabría si Marco era inocente o culpable. Se sentó en el asiento de la cocina. No podía dejar de pensar en su ex marido. Se había casado con él con la esperanza de crearse un futuro juntos. Había pensado que, con el tiempo, habría llegado a amarlo.

No fue así. El hombre amable, divertido y amante de su trabajo, pronto había demostrado ser un ambicioso competidor que sólo quería quedarse con la compañía.

La tetera pitó y la sacó de su pensamiento. Echó el agua en la taza y puso ésta en una bandeja. Luego agarró el teléfono inalámbrico y se llevó ambas cosas a la mesa.

Marcó el número de Marco y éste pronto respondió.

—Marco, soy Tashigi.

—¡Tashigi! —su voz resonó complacida—. Me alegro de que me llames.

—¿Te llamo en un mal momento? —le preguntó.

—No. Me disponía a organizar papeles, eso es todo.

Ella se preguntó de qué tipo de papeles se trataría y si tendrían algo que ver con Utopía.

—Quería darte las gracias por la caja tan bonita que me regalaste la semana pasada.

—Me alegro de que te gustara —su voz sonó suave. Recordaba aquel mismo tono de los tiempos en que él la cortejaba—. Te echo de menos, Tashigi.

Sus palabras la sorprendieron, pero decidió utilizar la coyuntura.

—Yo también —las palabras le supieron amargas—. Marco, ¿por qué no comemos juntos mañana?

—Me parece estupendo —respondió él.

—Vente a la oficina a eso de las once —sugirió Tashigi—. Podemos ir desde allí a algún sitio tranquilo.

—Me parece estupendo —respondió él y usando un tono dulce, añadió—. Jamás logré superar lo nuestro, Tashigi...

—Mañana hablaremos —dijo ella, incapaz de seguir fingiendo—. A las once.

Respiró aliviada en el momento en que ambos colgaron. Dio un sorbo a su té y sintió un desagradable cosquilleo en el estómago ante lo que iba a ocurrir en cuestión de un día.

Si Marco no era culpable no sólo seguirían teniendo un grave problema en Wintersoft, sino que, además, tendría que enfrentarse a los reproches de su padre por sospechas infundadas. Esperaba no estar cometiendo un grave error. Pero tenía que seguir su instinto, el mismo instinto que ya le había fallado una vez al contraer matrimonio con la persona equivocada.

Continuara...


Bueno antes de terminar me gustaría comentar que hoy estoy ma que cansado asi que posible mañana a la misma hora o el sábado ya este publicando otro capitulo... ES QUE ESTE JUEVES 14 ES MI CUMPLE, Y HE ESTADO DE UN LADO PARA OTRO Y al final no tuve mas fuerzas como para publicarles al menos uno mas... Sin mas me despido y nos estaremos viendo MAS PRONTO DE LO QUE CREEN.

AH! POR CIERTO, LA SAGA DE ZOU COMIENZA EL 31 DE JULIO ASI QUE NO ESPEREN NADA PARA EL 24, supongo que ODA-SAMA lo hace por que quiere dejarnos con las ansias al 200%, Y TAMBIEN NO SE OLVIDEN QUE FALTA POCO PARA EL ESTRENO DE ONE PIECE FILM GOLD... AUNQUE ACA LLEGARA MAS TARDE...INCLUSO ME ENTERE QUE YA ESTA NEGOCIADA LA PELI para ESPAÑA... QUE suerte tienen.

Y CLARO TAMBIEN FALTA POCO PARA QUE SALGA "ONE PIECE HEARTH OF GOLD" EL cual de todas maneras saldrá en televisión nipon, y por lo tanto llegara a todas las paginas animes, esperando a que los espectadores comiencen a ver este especial PREVIO A LA PELICULA.

Y ME DESPIDO, CLARO QUE ANTES DE DECIR:

REVIEWS?