Ya estaba muy entrada la noche, camine con paso lento y muy inseguro.

Tenía varias opciones:

1.-seria dormir en la misma cama que Edward.

2.- ir a la recepción y pedir otra habitación con el temor de que el tipo fuera a esta con no se cuales intenciones a la mitad de la noche.

3.- quizás podría ir a dormir al auto de Edward

4.- caminar hasta desfallecer en busca de mi auto.

Después de meditarlo muy poco ya que las ideas eran tontas, absurdas y peligrosas, decidí que quizás la primera era la mejor, después de todo no me podía pasar nada.

Abrí la puerta lentamente, por suerte había llevado conmigo las llaves de la habitación. Entre con una clara acción de sigilo, pero no sirvió de nada ya que caí de bruces si saber con que.

-bella, bella, estas bien?- preguntaba con voz temerosa

-sí, si no hay nada de qué preocuparse- mentí

-segura?-pregunto una dulce voz a mis espaldas, me ayudo a incorporarme.

-dónde estabas?- pregunto mientras prendía la luz

-solo fui a dar un paseo.

-sabe qué hora es?

-no- dije moviendo la cabeza de un lado a otro.

-son las cuatro de la madrugada- dijo con reprobación

-que tiene?- pregunte desafiante

-es que…- bajo la mirada – me preocupaste- termino con un susurro

-de verdad?- pregunte sin creerle

-si…-

No continuo, espere.

-porque?

-acaso no viste como te miraba el tipo de la recepción- respondió aun con la mirada en el piso.

-creí que no te importaba- murmure con los ojos muy abiertos

-yo también creía eso- dijo con un hilo de voz, como si se respondiera a él mismo.

-pero la verdad- continuo mirándome de lleno a los ojos- es que me importas y mucho.

No podía creerlo, esto era imposible, inexplicable, debería de estar soñando.

-estas bien?- pregunto sacando de mi ensoñación.

-si- muy bien quería responder.

-será mejor que nos acostemos- dijo dándome la espalda

Abrí a un mas los ojos, que se creía?

-quítate la ropa- que??? Que era esto?

Volteo a verme y pareció dase cuenta de mi estado

-oh, bella creíste que yo te…-

-no claro que no- grite avergonzada

-y entonces dime porque estas mas roja que un tomate?-

-no lo estoy- podía sentir la sangre palpitar detrás de mis mejillas

-si lo estas, no lo niegues-

-no lo hare-

-ya ves.

-no, no me refiero a que no me quitare la ropa

-ok, si quieres dormir así.

Asentí

…………………………….

-buenas noches-

-buenas noches, bella- respondí y apago las luces de la lámpara de la mesita de noche.

Comenzaba a ser invadida por inconsciencia, cuando sentí sus brazos enrollarme y juntarme más a él. No me aparte, no me era incomodo en su vez todo lo contrario era como si siempre hubiese pertenecido a ese lugar pero hasta ahora lo hubiera encontrado.

……………………….

-bella, bella- las voz de un ángel me llamaba pero no quería obedecerlo esto era maravilloso. Sabía que si abría los ojos todo terminaría, el se esfumaría dejando un hueco en mi pecho.

-bella, despierta- continúo la celestial creatura

Está bien tendría que despertar, después de todo nada podía ser tan perfecto como eso. Abrí lentamente los ojos, sin ganas de hacerlo.

Una figura se alzaba arriba de mi, pero como no sentía nada, ni su peso ni su contacto.

-oh, hasta que la bella durmiente se despertó- murmuro regocijándose.

Después de un rato continuo.

-creo que deberíamos irnos- que no, no, no y no. No me quería ir.

-por?- espera porque no quería aceptar esa idea?

-no creo que sea muy bien visto pasar la noche con un completo desconocido-

-no, no es

-Qué?

-a lo que me refiero es que no eres un completo desconocido- frunció el ceño- te conozco por lo menos desde hace dos o tres años.

-sí, lo sé, pero cuantas veces, nos habíamos hablado?

Hummm…..

Trate de recordar creo que una vez antes de salir a aire, no, no eso nunca paso, ok, inténtalo debe de haberme hablando alguna vez, no?

-no, nunca lo habíamos hecho.

-vez, tenia razón

-si tienes razón será mejor que nos marchemos, a menos que…- lo dejo inconcluso

-a menos que…?- de verdad quería saber

-que quieras quedarte con tu amigo el recepcionista.- dijo frunciendo el ceño y con la mirada baja.

Le saque la lengua

-no, no lo creo, estoy muy ocupada con mi recién esposo en la luna de miel.

-ja ja ja- comenzó con su musical risa.

-si tienes razón…-siguió riendo- tu esposo, ja ja ja

-ya deja de reírte- di un manotazo en la cama, no era gracioso o si?

………………………………

-en donde vives?- dijo cuando entramos a Phoenix

-hummmmm…..- dije meditándolo- yo creo que en una casa, no?

-ja ja ja que graciosa-

-eso me preguntaste-

-ah, pues si vives en una casa, allá hay una linda casita verde, entonces aquí te puedo dejar-

-ja ja ja- trate de imitarlo- y dices que yo soy la graciosa

Ya le di mi dirección, y a lo poco, estábamos aparcando en los condominios en los que vivía.

-esto….- que le podía decir- gracias- que? no se me ocurrió nada.

No espere a que contestara, mire asía mi ventana, y allí estaba con los brazos cruzados en el pecho, con la cara enfurruñada y con un gesto de reproche. Ahora entendí porque no había contestado Edward.