CAPITULO IX

Las semanas pasaron y Kagome lentamente se adaptaba a su trabajo y a las notables e incontables atenciones especiales que Bankotsu tenía con ella, los trabajadores la veían con respeto pero la chica supo ganar su confianza, por lo que era recibida como a uno más, excepto cuando el jefe estaba cerca.

No había tenido noticias de Inuyasha en ese casi ya mes, lo que le parecía extraño pero agradecía. Cada vez se sentía más a gusto con el moreno, no habían vuelto a tener un encuentro tan pasional, ni siquiera él la había vuelto a besar pero siempre estaba atento a cualquier cosa que ella necesitara, antes de que lo notara.

Todos los días pasaba por ella y su madre a la casa, Nahomi lo invitaba a desayunar y luego los tres llegaban al club/restorán, aun que muy pocas veces el permanecía por allí, ya que las reuniones habían aumentado por su inminente expansión a mas puntos de la ciudad.

Ese día viernes, ya cercano a las siete de la tarde, Kagome miro por última vez los registros de suministros faltantes que su madre le había entregado, había sido una semana exitosa y todo estaba casi vacio. Luego de firmarlos, apoyó sus codos en el mesón y dejo salir el aire cansada.

-Querida, ¿cerramos? – preguntó Jackotsu recargándose en el mesón.

La chica estiró sus brazos – Si, el cambio de turno al club será más temprano hoy – sonrió cansadamente.

El chico asintió y fue a dar la instrucción a los trabajadores para que se marcharan. Mientras ella cerraba la caja, la puerta se abrió estrepitosamente, entrando una chica alta, rubia, vestida con un provocativo vestido rojo corto, unas botas negras altas y un ligero abrigo negro que dejaba ver su hombro desnudo.

La rubia se acercó a Kagome con garbó y la miro con superioridad - ¿Esta Bank? – preguntó descortésmente.

La azabache alzó una de sus cejas un poco molesta "¿Bank?" se preguntó internamente – Él no se encuentra – ella se puso de pie y rodeó el mesón para pararse frente a la altiva rubia -, ¿puedo ayudarla en algo? – sonrió la azabache con fingida educación.

La rubia curvó sus labios de manera burlona – Tu en nada, pequeña – miró a su alrededor y localizó al castaño -. ¡Jackotsu! – lo llamó escandalosamente -, ¿me puedes decir dónde demonios se metió Bank?.

El chico frunció el ceño mientras se acercaba a las mujeres - ¿Y tú eres…?

La chica rodó los ojos – Tanya, ¿quién más? – dijo molesta -. Llegue ayer a la ciudad y no consigo comunicarme con él.

Jackotsu rememoró un poco y lo recordó "La azafata" despertó su mente, miró nervioso a Kagome y sonrió – Oh, sí claro, ven conmigo – trató de tomar a la chica por el brazo para llevarla a la oficina del moreno.

-¡No! – se removió bruscamente Tanya -, quiero que lo llamas en este momento – exigió.

-¡Hola! – saludó una chica de cabello rojo que entraba en ese momento al restorán.

Kagome la vio sonriente – Hola, Ayame – se acercó a la jefa de garzones del bar -, ¿ya estas mejor?, nos preocupamos mucho hoy cuando nos contaron que te desmayaste – la tomó de las manos preocupada.

La pelirroja se sonrojó – Bueno… - rascó nerviosa su cuello.

-¿Qué es? – insistió Kagome.

Ayame tomó aire y lo dejo salir – Estoy embarazada – anunció con una gran sonrisa.

La azabache abrió sus ojos emocionada – Eso es maravilloso – la abrazó con entusiasmo -, Kouga debe estar muy feliz.

La chica sonrió mientras asentía – Hubieras visto lo que le costó dejarme venir sola hoy al trabajo.

Ambas rieron – Lo imagino, ¿Bankotsu lo traerá verdad? – preguntó la azabache, despertando el interés de Tanya que aun se negaba a acompañar al castaño.

-Eso creo, aun que no estoy segura de a qué hora – aseguró Ayame.

-Ya veo, bueno puedes ir a prepararte y comenzar a organizar a la gente, pero si comienzas a sentir algún malestar paras de inmediato, ¿de acuerdo? – Kagome la miró con seriedad.

La pelirroja asintió aun con una sonrisa – No te preocupes, Kouga se encargara de que nada malo nos ocurra – acarició tiernamente su inexistente vientre.

Kagome sonrió y la dejo comenzar con su trabajo.

Se había hecho muy amiga de Ayame y Kouga, el administrador del bar, el cual era un buen amigo del moreno.

Ahora recordando a Bankotsu, su mirada viajó a la rubia que aun seguí discutiendo con Jackotsu.

-Ya escuchaste lo que dijeron – repetía por encima vez Jackotsu -, no tenemos idea de a qué hora puede llegar.

-No me importa – dijo Tanya sentándose en uno de los taburetes de a barra -, aquí me quedo a esperarlo.

El chico miro suplicante a Kagome, y ella suspiró resignada.

-¿Tanya, verdad? – le preguntó acercándose a ella -. Veras, los trabajadores comenzaran a hacer los preparativos para el bar y… - miro el reloj de muralla -, solo tienen una hora para que esto quede listo, si gustas puedes esperar a Bankotsu en su oficina – ofreció.

La rubia sonrió con malicia, sacando un cigarrillo de su abrigo – Yo no me moveré de aquí – lo prendió y lanzó el humo en la cara de la azabache -. A menos que el mismo Bankotsu me venga a sacar.

Kagome respiró un par de veces tratando de controlarse, ya de entrada la chica le había parecido vulgar y le desagradaba pero esto era el colmó – No puedes fumar aquí, por favor hazlo…

-¡Ya deja de molestar y ve a ganar el sueldo que te pagan, niña! – le gritó histérica la rubia -. Que fastidio de mujer – negó aun con su cigarrillo en la boca.

La azabache entrecerró los ojos y fue su límite – Largo – le dijo cortante.

Jackotsu se sorprendió por el tonó terriblemente parecido al de su amigo moreno pero no hizo nada, solo observo.

-¿Qué me dijiste? – Tanya se puso de pie y la encaró.

Kagome la mira hacia arriba por la ridícula diferencia de estaturas – He dicho, largo – le repitió con el mismo tono -. Soy la administradora hasta que llegue mi remplazo, estas estorbando en nuestro trabajo, así que fuera.

La rubia soltó una burlona sonrisa – No puedo creer como estas chiquillas son valientes y atrevidas – bajó un poco su rostro para dejarlo frente al de Kagome -. Yo no me iré hasta que…

-¡Ya está! – la azabache tomó a la rubia de un brazo y la llevo fuera -. Si tanto quieres esperar a Bankotsu, lo haces fuera – dijo finalmente, entró y cerró con pestillo.

Por los ventanales se veía como Tanya estaba indignada y sin poder explicarse la situación, se machó.

Kagome no dejo de mirarla hasta que la perdió de vista, a su espalda, los trabajadores que acomodaban el lugar la miraban sorprendidos por el radical cambio en la tranquila chica.

Jackotsu se acercó a ella y cruzándose de brazos, sonrió – Eso estuvo perfecto, querida.

Ella volteó a verlo aun molesta - ¿Quién era y que quería con Bankotsu? – preguntó alzando una de sus cejas y poniendo sus manos en las caderas.

El chico abrió su boca sin poder hilar palabra coherente – Bueno… ella… ellos…

La azabache sonrió de lado y bufó – Espera, sabes que – alzó sus manos un poco y negó tranquilamente -. No me incumbe – se encogió de hombros -, hombres y sus malditos líos con mujeres – furiosa se acercó al mesón para tomar sus cosas.

-¿Hija, ya nos vamos? – Nahomi que recién salía de la cocina, sin enterarse de nada.

La chica se puso su abrigo sin mirarla y notablemente molesta – Ve a casa primero, iré a dar una vuelta – le dio un rápido beso en la mejilla y caminó a la salida.

-Querida, Bank llegara pronto para…

-Para que solucione sus problemas con "Tanya" – ironizó ella mientras lo miraba de manera acusadora, al considerarlo cómplice de sus líos -. Por favor, dile que mantenga sus problemitas personales lejos de aquí, entorpecen nuestro trabajo – dicho esto se marchó.

La madre de la chica se acercó lentamente a Jackotsu que aun permanecía en shock - ¿Qué ha pasado? – preguntó desconcertada.

-Bueno… - el castaño le contó rápidamente la situación, sabiendo que era totalmente comprensible su reacción.

-Oh, ya veo – Nahomi mordisqueó nerviosa sus uñas.

-¿Estará bien? – preguntó Jackotsu.

La mujer se encogió de hombros – No la veía así de molesta desde hace muchos años – lo miro preocupada -, creo que sería buena idea que Bankotsu sepa de esto ahora.

El castaño asintió nervioso y sacó su móvil, esperaba ubicar rápido a su amigo y así evitar que la azabache se molestara todavía más.

-o-

Media hora después, Kagome estaba bajando de un taxi en el sector residencial del centro de la ciudad, en donde las casas eran modestas pero bien ubicadas.

Caminó unas calles y se acercó a tocar el timbre de una pequeña casa color blanco desgastado de un solo piso.

Unos segundos más tarde, su amiga Sango abrió la puerta, envuelta en una bata de dormir – ¡Amiga, que alegría! – se lanzó a abrazar a la azabache.

Kagome se dejo envolver y correspondió el gesto – Te he extrañado mucho – dijo sinceramente.

Sango la alejó de golpe y la miro con el ceño fruncido – Bueno, déjame decirte que no se nota, ¿dónde diablos te has metido?, Inuyasha parece furioso todo el tiempo y las cosas van de mal en peor.

-¿A qué te refieres de mal en peor? – la azabache preguntó, frunciendo el ceño.

Su amiga suspiró profundamente – Sera mejor que entremos, está haciendo frio y esto va para largo.

Luego de larga horas, Sango pudo contarle a Kagome que la empresa estaba pasando por un pésimo momento, el peliplata había dejado de lado sus responsabilidades al estar siempre fuera de la empresa, y en las contadas ocasiones que iba no hacía más que pasársela encerrado en su oficina con Kikyo, aparentemente su nueva amante oficial.

-No lo puedo creer – la azabache recargó su espalda en el mullido sillón mientras bebía de la copa de vino que Sango le había ofrecido -. Así que ya es oficial entre ellos – susurró sorprendida.

Su amiga negó sirviendo mas licor para ambas – No es oficial, la muy descarada se abanica cuando no está Inuyasha en la empresa pero cuando el llega siempre trata de mantenerla en un bajo perfil.

-Eso es aún peor, ya es un hombre libre, puede estar con ella si tanto lo desea – Kagome llevó sus piernas hacia arriba para sentarse sobre ellas -. No es justo que le haga eso.

Sango soltó una risita divertida – Veo que realmente las cosas entre tu y él se acabaron definitivamente, ¿verdad?

La azabache sonrió con un poco de tristeza – Las cosas entre nosotros acabaron mucho antes de que me enterara que me era infiel – nostalgia era lo único que sentía ahora por el peliplata -. Inuyasha cambio muchísimo al igual que yo – estiró sus brazos con pereza -, me he perdido a mí misma, siento que lentamente estoy recuperando mi verdadera personalidad.

-Eso es verdad – Sango se terminó nuevamente su copa de vino -, antes eras mucho mas espontanea y sincera con tus emociones – una carcajada salió sin poder contenerla -. Recuerdas cuando estábamos en último año de preparatoria y esa chica, como se llamaba… Ayura, ¿creo? - Kagome rió junto a ella y asintió -. La chica logró robarle un beso a Inuyasha, ¿y tú qué hiciste?, ponerla en su lugar como cualquier novia celosa – se carcajeó aun más fuerte.

-Ni me lo recuerdes – negó la azabache -, no estoy orgullosa de eso, siempre me reproche el actuar de manera tan impulsiva, pero nada como lo de hoy – volvió a recargar su espalda en el sillón, ahora dejando caer su cabeza.

-¿Aque te refieres con hoy? – Sango secó una lágrima que caía por su mejilla.

La azabache la miro entrecerrando los ojos – Puedo contarte lo que sea, ¿verdad? – preguntó entre enigmática y traviesa.

-Claro que si – asintió entusiasmada su amiga.

-Bueno… conocí a alguien – reconoció la azabache.

-¡¿Qué?! – la castaña casi rompió todos los cristales de la sala con su gritó -, ¿Cómo?, ¿dónde?, ¿lo conozco?, oh por dios, ¿lo conoce Inuyasha?

-Cálmate – pidió la azabache acercándose más a ella -. Lo conocí luego de descubrir que Inuyasha me engañaba – sabia que la chica era su amiga pero sería mejor guardar ciertos detalle para ella -, por las casualidades de la vida, resulto ser el jefe de mi mamá, y me ayudo con un trabajo nuevo, es muy amable y apuesto y si, conoce a Inuyasha, él me acompaño a buscar mis cosas junto a mamá.

-¡Oh por el amor a dios…! – Sango estaba totalmente emocionada.

-Aun hay mas – la frenó Kagome -. Hoy llego una mujer, una tal Tanya – dijo el nombre con cierto recelo -, una rubia, alta y desesperante chica. Se puso a preguntar por él como loca, trate de calmarla pero fue inútil, así que…

-La pusiste en su lugar – aplaudió Sango -. Esa es mi amiga.

-Peor – la azabache negó un tanto divertida -, la tome del brazo y la deje fuera, ya me tenia arte con sus quejas, estamos en el trabajo y ella llega y hace su espectáculo de no sé qué diablos, ¡ahhh! – cubrió su rostro.

-Pero eso es mucho mejor – la castaña reía mientras tocaba el hombro de su amiga para darle ánimos -, es normal que reacciones de esa forma si una loca llega a preguntar por tu chico.

-No es mi chico – la corrigió Kagome -, es mi jefe.

Sango rodó los ojos – Esos son solo detalles, te gusta y eso es lo que importa.

Kagome descubrió su rostro y luego de unos segundo miro a su amiga - ¿Cómo van las cosas con Miroku? – preguntó de repente.

Esta vez fue Sango quien se fundió en el sillón -. Esa es una buena pregunta, desde lo que paso contigo e Inuyasha, hemos estado muy distanciados, solo nos vemos en la oficina y se pasa el día con él.

-Son mejores amigo – habló Kagome con tono conciliador.

-Lo sé – la castaña se encogió de hombros -, además aun no somos nada así que no debo preocuparme por eso.

-Ya tampoco es para que te lo tomes así, tonta – le dio un pequeño empujoncito para subir su ánimo.

Luego de algunos chistes y carcajadas, ambas cayeron en cuenta de la hora.

-Buaaa… ya es muy tarde – aclaró Sango -. ¿Te quedas? – preguntó mientras tomaba las copas vacías para llevarlas a la cocina.

La azabache comenzó a buscar su móvil en su bolsa – No, mamá debe estar esperándome y… - se calló al comprobar la cantidad de llamadas pérdidas -. Maldición…

-¿Ocurre algo? – la castaña volvió a sentarse preocupada por la expresión pálida de su amiga.

-Tengo miles de llamadas de mamá y de…

-¡Oh, por dios!, ¿de el? – su amiga parecía una verdadera adolecente.

Kagome solo asintió y decidió llamar a su madre, ya mañana hablaría con el moreno – Contesta, contesta… - pidió sin tener respuesta.

Algunos segundos después, su madre contesto – Kagome, ¿dónde estás? – preguntó molesta.

La azabache rascó su cuello nerviosa – Mamá, lo lamento, estoy con Sango en su casa, se nos paso la hora y mi móvil estaba guardado, realmente lo siento.

-No puedes darme estos sustos, hija – la regañó Nahomi.

-Lo lamento, iré enseguida a casa – le informó la azabache, si tomaba un taxi estaría en diez minutos máximo.

-NO – dijo cortante Nahomi -, quédate donde estas, iremos por ti – ordenó cortando la llamada.

La azabache frunció el ceño y alejó su móvil para mirarlo confundida - ¿Iremos?

-¿Qué paso? – preguntó Sango.

-Mi madre me pidió que espere aquí, me dijo "iremos por ti" – los ojos de Kagome se abrieron de manera desmedida -. No puede ser, ¿crees que…?

-¡Siiii! – gritó la castaña, levantándose del sillón y dando saltitos -, conoceré a tu novio.

-¡Que no es mi novio! – negaba la azabache.

Cinco minutos después de la llamada, un auto aparcó a las afueras de la casa de Sango, ambas chicas se asomaron lo mas disimulado que pudieron y Kagome confirmó que era el auto de Bankotsu.

-Demonios – dijo bajo cuando lo vio bajar con el rostro serio.

-Wuaw, Kag – Sango no se alejaba de la ventana -, es muy… sexy – la azabache la sacó con rapidez, tirándola de un brazo -, ¿es mayor?

Kagome asintió - ¿Qué hago?, no sé qué decir, no sé ni siquiera por que está aquí.

El timbre sonó y ambas se miraron, Sango fue a abrir la puerta mientras Kagome arreglaba sus ropas.

Escuchó como el moreno se presentaba educadamente y su amiga lo invitaba a pasar, nerviosa, solo atinó a sentarse en el sillón nuevamente.

En ese momento, Bankotsu se dejo ver en el umbral de la sala – Hola – le dijo serio.

Ella respingó un poco y asintió – Hola – respondió el saludo con voz débil.

Sango llegaba detrás de Bankotsu y nerviosa por la escena tan incómoda, decidió intervenir – ¿Te gustaría algo de tomar? – le preguntó al moreno.

-Muchas gracias, pero ya es tarde y debo llevar a Kagome a casa – dijo educadamente sin despegar sus penetrantes ojos de la azabache.

Sintiéndose como una adolecente regañada, Kagome tomó sus cosas y asintió – Es verdad – caminó hasta su amiga, sin mirar directamente al moreno, y la abrazó -. Prometo llamarte mañana – le susurró.

-Definitivamente – respondió la castaña.

Luego de las despedida, Kagome subió al auto y no dijo ninguna palabra, por su parte Bankotsu hizo lo mismo, condujo en silencio hasta llegar a la casa de ella.

-Muchas gracias – dijo la chica, tratando de salir pero los cerrojos automáticos se cerraron de pronto.

-¿No tienes nada que decirme? – preguntó el chico.

Ella pestañeó un par de veces y volvió a acomodarse en el asiento del copiloto – Lamento mucho como trate a tu novia, no se volverá a repetir – cada palabra que decía quemaba en su garganta y tenía unas ganas terribles de llorar, pero supo contenerse.

Él giró su cabeza con una ceja en alto - ¿Novia?, ¿quién te dijo eso?

-Pfff… - bufó la chica -. No fue difícil darme cuenta – se cruzó de brazos molesta.

Una ligera curva se dejo ver en los labios del chico -. Kagome, ella…

-No me interesa, solo quiero ir a dormir – trató de forzar la puerta para abrirla sin tener éxito -, ¿me puedes dejar salir?

Él negó – Primero debes escucharme – le dijo.

-Yo no debo hacer nada, ya estoy harta de las malditas mentiras – habló furiosa, acomodándose para mirarlo de frente -. Tu y yo no tenemos nada, así que no me debes ninguna explicación no te preocupes, puedes estar tranquilo, ahora déjame salir.

-Kagome… - el moreno trató de hablar nuevamente pero al ver lo vidriosos ojos de ella desistió.

Los seguros automáticos saltaron y Kagome salió como un rayo para ocultarse en su hogar.

Una vez dentro y con el sonido de carro alejándose, se dejo caer con la espalda pegada a la pared y finas lagrimas resbalaron por sus mejillas – N-no puede ser… - dijo con voz entre cortada -. Esto no puede ser – regó cubriendo su rostro.

Se había enamorado, y poco tiempo o no, ella amaba al moreno y había reaccionado de la peor forma posible.

-o-

A la mañana siguiente, Jackotsu fue nuevamente por la azabache y su madre, cuando Kagome preguntó de manera disimulada por el moreno, su amigo solo se limitó a decir que había tenido una junta nuevamente, muy extraño, ya que nunca había sucedido dos días seguidos.

El día había transcurrido sin rastros de Bankotsu. Kagome había pasado toda la mañana repitiendo en su mente la manera de pedirle disculpas por su actitud infantil pero con su ausencia, solo lograba ponerse mas y mas nerviosa, hasta que…

-¿Dónde está Bankotsu? – la chillona voz de Tanya interrumpió justo a las tres de la tarde.

Kagome permanecía metida en las cuentas de la caja, ni siquiera levantó la vista, ya no quería más problemas y le costaba mucho mantener su bajo perfil con la chica cerca.

Irritada al ser ignorada, la rubia se acercó a Kagome – Oye niña, te hice una pregunta.

Kagome dejo salir el aire – No está – respondió cortante.

La chica alzó una de sus perfectas cejas y se inclinó en el mesón - ¿Estas de mal humor, niña?

La morena ya odiaba esa palabra, pero nuevamente respiró hondo y levantó su rostro con una falsa sonrisa – En ningún caso, si gustas puedes esperarlo – le indicó una de las mesas cercana.

-Eso hare – respondió la rubia y fue directamente a pedir un café americano.

Por su parte Jackotsu se acercó a Kagome con precaución – Querida, ¿te encuentras bien?

Ella resopló y fijó sus ojos en la rubia – No la soporto – dijo con los dientes apretados.

-No tienes que preocuparte por ella – trató de calmarla el chico -. Ella…

-¡Bankotsu! – chilló la rubia y todas la miradas fueron al moreno que recién entraba al local -. ¿Dónde te metiste? – la chica se pegó a él de manera empalagosa y sugerente.

El moreno solo veía a Kagome, que con una seria cara no desvió sus ojos de él.

-Kag… - Jackotsu trató de arreglar lo que sus ojos veían pero fue muy tarde.

La azabache solo negó suavemente y se puso de pie – iré a hacer el inventario a la bodega – anunció desanimada y se marchó.

Bankotsu no le quitó la vista, cuando ya no la vio mas, paso sus ojos a la rubia - ¿Qué demonios haces aquí? – preguntó fríamente.

Tanya sonrió – Vine por ti, estaré solo unos dia mas en la ciudad y creí que tu y yo podríamos… - dejo el restó en el aire y comenzó a acariciar el suave traje que el chico portaba.

-Podríamos nada – cortó él alejándola bruscamente -. Vete – la pasó de largo y fue directo a Jackotsu - ¿Dónde fue?

-A la bodega – le informó el castaño.

-¿Acaso es por la niña? – Tanya se acercó a él casi gritado -. ¿La crees mejor que yo?

-Es mejor que tu – volteó molesto el moreno -. Largo de aquí y no regreses – comenzó a caminar hacia la parte trasera del lugar.

-¡Tu no puedes dejarme! – gritó ella.

Él la ignoró y pasó raídamente al pasillo del personal, caminó hasta la última y más lejana puerta y por una pequeña ventanilla en la puerta de metal, vio como la azabache estaba de rodillas contando unas cajas.

Abrió la puerta lentamente y se apoyo en el marco de brazos cruzados sin decir una palabra.

-¿Necesitas algo? – preguntó ella sin voltear, ni levantarse.

-¿No me saludas primero? – trató de bromear él, midiendo el enojo de la chica.

Ella negó – No te basto con el saludo de "Tanya".

Bankotsu alzó una de sus cejas y sonrió – Te ves linda cuando estas celosa – dijo burlón y ella no habló -. ¿Puedo explicarte lo que pasa?

-¿Necesito la explicación? – cuestionó de vuelta ella.

Él frunció el ceño confundido – Creo que sí.

Kagome se puso de pie cansada ya de la situación – Al contrario de lo que cree "Tanya" – dijo con cierto desprecio -, no soy una niña y entiendo perfectamente – volteó a ver al moreno -. No necesitas explicar nada, no te preocupes – tragó el nudo de nerviosismos y celos que tenía en su garganta -. Disculpa por mi actitud de ayer… y también la de hoy.

-Siempre y cuando demuestres interés por mí, no me molesta lo que hagas – sonrió él al verla totalmente roja.

-Claro que tengo interés en ti – dijo ella agachando su rostro.

Bankotsu se sorprendió por eso - ¿Cómo dijiste? – entre cerró los ojos y se acercó exceptivo a ella.

Kagome respiró un par de veces dándose valor – Yo… - comenzó decir nerviosa pero decidió que si quería ser ella misma nuevamente debía hacer las cosas bien y luchar por el moreno. Alzó su rostro y dio una última y profunda respiración -. Me gustas, es más me encantas… y ver a una de tus ex me hizo enojar tanto pero también darme cuenta que me gustas y mucho – confesó.

El moreno no se esperaba todo eso, tenía la boca ligeramente abierta sin emitir ninguna palabra.

-Se que no soy ni lo mas remotamente parecida a ella – la azabache se acercó a él decidida – pero yo…

No terminó de hablar porque él ya la había besado y estrechado contra su cuerpo.

-Eres perfecta tal y como eres, preciosa – le dijo él cuando terminó de besarla -. Si hubiera sabido que necesitaba a una loca para despertar tu interés en mí, la habría traído yo mismo – sonrió de lado.

Ella muy seria le tomó el rostro – Esto es más que interés Bankotsu, no quiero que juegues conmigo, yo voy muy en serio con lo que siento, creo que… creo que me he enamorado de ti.

La seriedad en los ojos de la chica, le hicieron borrar su sonrisa, Bankotsu le tomó las manos y las llevo a su pecho – Yo me enamore de ti la primera vez que te vi, Kagome – sus profundos ojos azules, le transmitían un poderoso deseo y sinceridad -. Eres alegre, dulce, honesta, confiable, amable, adorable y hermosa, eres perfecta – juntó su frente con la de ella y cerró los ojos -. Te amo, preciosa.

La azabache, conmovida por sus palabras, lo jaló con delicadeza dentro de la bodega y cerró la puerta, llamando la atención de él.

-¿Qué haces? – preguntó con tono pícaro el chico.

Ella lentamente lo rodeó con sus finos brazos por el cuello – Demostrándote cuanto te amo – junto sus labios y fue ella quien lo besó, lenta y sensualmente.

Bankotsu cerró sus ojos unos segundos luego de iniciado el besó, su manos recorrían la estrecha cintura de ella oculta bajo ese holgado chaleco negro, llevó una de sus manos al cerrojo de la puerta y lo hecho para no tener interrupciones.

Mientras seguían con el besó, Kagome le quitó el sacó y luego siguió la cortaba, el chico dejo los labios de ella y comenzó a besarle el cuello.

Ella sentía como los labios de él, le quemaban la piel, desabotonó con cuidado su camisa y pasó sus manos por su amplia espalda para quitársela, la piel del chico era suave y con cada roce se podían sentir los múltiples músculos de él, eso la excitaba.

-Bank… - soltó el nombre de él en un suspiró.

El chico la miró a los ojos, lleno de pasión, tomó el dobladillo del chaleco de ella y se lo quito suavemente, lo dejo caer y pasó sus manos por sus hombros con mucho cuidado, como si en cualquier momento ella fuera a quebrarse.

Él sabía que no era el momento ni el lugar que tenía planeado para hacerla suya nuevamente, pero lo haría lo mejor posible, por lo cual decidió hacerlo con calma.

La abrazó mientras la miraba a los ojos – Eres hermosa – le dio un roce en los labios a modo de beso -, jamás te haría daño – repitió el gesto -, nunca lo olvides.

Ella sonrió dulcemente – Tampoco yo – reconoció ella llevando sus manos al rostro de él -. Nunca olvides.

-No lo hare – concluyó él y volvió a besarla.

Sin tener un mejor lugar, Bankotsu caminó sin cortar el beso, hasta un mueble cercano a ellos, Kagome desabotono sus pantalones y se deshizo de ellos junto a sus bragas.

Teniéndola solo con brazier, él la admiró y se lo quitó lentamente, aun que no era la primera vez que veía su cuerpo, era la primera que lo admiraba de tal manera. Llevado por la pasión, la alzó y la sentó sobre el mueble.

Bajó el cierre de sus costosos pantalones formales y la penetró de un solo golpe -Te amo – le dijo con un jadeó.

Kagome soltó un gritito ahogado y se aferró a la espalda del chico, enterrando sus uñas con cada nueva embestida.

Bankotsu estaba perdido en el placer, siempre había disfrutado del sexo pero con Kagome era distinto, se había burlado muchas veces de Jackostu, mientras este le decía que cuando encontrara el amor, no había sexo que se le comparara, pero ahora lo entendía.

Las respiraciones de ambos estaban totalmente aceleradas y sus cuerpos se comenzaba a apegar mucho mas, Bankotsu decidió llegar aun más dentro de ella, así que la tomó por las caderas y la estrellaba con fuerza contra él.

-¡Ah!, ¡Bank! – gritaba la chica sintiendo como si fuera a romperse de placer.

La azabache se tomó con fuerza del mueble para darse más estabilidad, arqueó su espalda y se dejo llevar por él.

El moreno que gruñía con cada nueva estocada, vio los cremosos y apetecibles pechos de la chica, y sin dejar su ritmo llevó su boca a ellos y los devoró, turnándose, los lamia y mordía con pasión, estaba totalmente llevado por la lujuria del momento.

-Kagome, eres perfecta – le dijo mirándole el enrojecido rostro.

Ella llevó sus manos al rostro de él y lo atrajo para besarlo, Bankotsu amaba que las pequeñas y suaves manos de su ahora chica, lo tocaran de esa forma, podría sentir mucho deseo y lujuria por Kagome, pero también se mezclaban con la protección y posesión que ella despertaba en él, era como su cable a tierra, lo que hacía que quisiera ser mejor persona, aun que fuera solo con ella.

Sin salir de su interior, el moreno puso las piernas de la chica sobre sus antebrazos y la tomó por el trasero, levantándola.

-¿Qué haces? – preguntó Kagome divertida y excitada, mientras se sujetaba del cuello de él.

Con mucha facilidad el moreno la apoyó contra la pared pero sin soltarla – Te hare mía como jamás lo había imaginado, preciosa – su mirada se ensombreció un poco.

-¿De qué…? ¡Ahh! – gritó Kagome, al momento de comenzar a sentir los movimientos del chico.

La posición hacia que él tuviera pleno acceso a ella, su largo y grueso miembro casi tocaba su útero por la profundidad, Bankotsu enterró su frente en el hombro de ella y sin descanso la penetró una y otra vez a un ritmo imparable.

El sudor comenzaba a hacerse presente en ellos, sus respiraciones cada vez eran más y más agitadas.

-Arg… Kag… Ya no puedo mas – reconoció Bankotsu y sin previo aviso se derramó dentro de la azabache.

Kagome sin poder contenerse, se dejo ir junto con él, su cabeza le daba mil vueltas por la excitación y solo dejo caer su rostro en el hombro de él.

Les llevó un par de segundos volver a normalizar sus respiraciones, Bankotsu la bajó con mucho cuidado pero ella perdió el equilibrio al sentir entumecidas sus piernas.

-¿Estás bien? – preguntó el chico.

Ella asintió – Si, solo que eso fue… intenso – reconoció con una sonrisa y ligeramente sonrojada.

Bankotsu se agachó por su sacó y la cubrió para que no sintiera frio – Deberás controlar esos sonrojos si no quieres que te haga el amor en cualquier lugar.

-¿No lo haces ya? – preguntó ella pasando sus brazos y acomodando su cabello.

-Buen punto, preciosa – sonrió calzándose sus pantalones -. Espera un minuto aquí – volvió a besarla y salió de la bodega solo con sus pantalones.

La azabache sonrió y rápidamente se calzó sus jeans, cuando el moreno volvió ella ya tenía las prendas restantes de ambos en sus manos.

-El pasillo esta vacio – le tomó la mano, sacándola del lugar -. Por aquí – abrió una de las puertas con un manojo de llaves que sacó de su pantalón -, llegaremos directo a mi oficina.

El lugar estaba todo conectado y le daba la impresión que no era mera casualidad – Tienes todo distribuido de manera muy conveniente – dijo ella entrando.

Él sonrió – No le tomes importancia – la abrazó por la espalda -, eso solo nos beneficiara a ambos de ahora en adelante.

Ella volteó y se unieron en un lento y pasional beso, sus lenguas jugaban a ver quien vencía a la otra mientras las manos de ambos recorrían el cuerpo del otro.

-Ya… - se alejó ella divertida -, debo asearme para volver a trabajar – trató de caminar al baño pero él, la detuvo.

-Creo que tu jefe te ha dado el resto del día, no tienes de que preocuparte – Bankotsu se sentó en el cómodo sofá.

Kagome sonrió – Parece que mi jefe es muy generoso – nuevamente se quito los pantalones y la bragas -, debo encontrar la forma de demostrarle mi gratitud – luego siguió con el saco quedando completamente desnuda frente a los fogosos ojos del moreno, ya iba mucho que no se sentía tan segura y deseada, y eso era exactamente lo que transmitían los ojos del moreno, deseo.

-Se que encontraras la manera – le siguió el juego él, bajándose los pantalones hábilmente, dejando ver su erguido y poderoso miembro erecto.

La chica se subió sobre él y lentamente introdujo el grueso pene en ella – Esta vez es mi turno de demostrarte cuando te amo – le dijo comenzando a mover sus caderas.

El chico hecho su cabeza hacia atrás, era malditamente buena en esa posición, con cada movimiento sentía como las paredes internas de la chica lo apretaban, sin mencionar el calor que sentía en su interior – Oh, Kag… sigue moviéndote así… - decía con los ojos cerrados.

Ella se sentía segura al ver el placer reflejado en el rostro del chico, así que decidió cambiar a movimientos circulares – Ah… ah… - gemió.

El apretó sus manso a las caderas de la chica pero no interrumpió su delicioso ritmo – No puede ser… arg… me voy a correr… - sin previo aviso Kagome se puso de pie - ¿Qué ocurre? – preguntó preocupado y pensando que algo estaba mal.

-No pasa nada – le dijo ella ahora girando y sentándose sobre su erección nuevamente pero esta vez mirando en la misma dirección que él -. Solo estoy buscando la manera de agradecer la generosidad de mi jefe – bromeó y poniendo las manos sobre las piernas del chico, comenzó a subir y bajar, empalándose a sí misma.

-¡Arg… maldición! – gruñó poderosamente Bankotsu, al sentir aun mas placer que antes -. Si sigue así, me vas a matar.

Ella intensificó el ritmo y encorvó su espalda, el moreno llevó sus manos al frente y masajeó sus senos mientras pellizcaba de manera suave sus pezones - ¡Ahh… ah… ahh…! – gritaba Kagome -, me voy a correr – anunció.

-Solo hazlo, preciosa – le dijo el chico tomándole las manos y poniéndolas detrás de la espalda de ella -. Hare que te corras para mí – se puso de pie y sin soltarle las manos, comenzó a azotarse contra ella.

Kagome no pudo resistirlo más y se dejo ir, pero él un continuaba dándole placer – Eres mía, solo mía – decía el moreno mientras aumentaba sus embestida de manera salvaje -, te amo, te amo… ¡Argggg! – gruñó y ahora fue su turno para correrse.

Exhausto, Bankotsu se sentó nuevamente en el sillón dejándola a ella sobre él y sin sacar su miembro – Eso sí fue intenso – reconoció el moreno.

La azabache solo asintió, sin poder aun hablar. Permanecieron largos minutos así, hasta que fue ella quien, con mucho cuidado se puso de pie, tomó la camisa de él y se sentó a su lado, dejándose abrazar.

-¿Ocurre algo malo? – preguntó el moreno ante el silencio de la chica.

La azabache un poco dudosa, se dio valor - ¿Quiero hacerte una pregunta? – él asintió, subió sus pantalones que aun permanecían en sus pies y se acomodo para sentarla sobre él, mientras la rodeaba con sus brazos y la miraba directamente a los ojos -. ¿Por cuánto tiempo fue tu novia Tanya? – esa pregunta le carcomía el cerebro y si no lo sabía, sería peor.

El moreno la observó por unos minutos y luego se carcajeó.

-Bankotsu, esto es en serio, no te rías – le golpeó suavemente el desnudo pecho y trató de ponerse de pie.

Él la jaló más a su cuerpo – Lo lamento, preciosa, pero… - volvió a reír -. Ella jamás fue mi novia, de hecho no creo haber tenido una novia en mucho años – aun seguían sus risas.

-Eso es imposible – habló ella escéptica.

-No lo es – negó él, ahora con una sonrisa -. Solo he tenido una novia y nunca fue algo formal, además fue hace muchos años, creo que exactamente un año luego de que murieran mis padres, fue una época muy… oscura – se encogió de hombros para restarle importancia -. Eso te convierte en mi primera novia formal – le sonrió.

-¿Qué tan formal? – alzó una ceja ella, quizás formal tenía un significado diferente para el moreno y quería estar totalmente segura de que no volvería a pasar lo mismo que con Inuyasha.

El chico suspiró – Si crees que hare lo mismo que tu idiota ex novio, estas equivocada – pudo leerle el pensamiento el chico -. Serás mi mujer, mi compañera, mi amante, como le quieras llamar – la chica aun seguía sin parecer convencida -. ¿Tienes algo que aclararme? – preguntó el divertido.

Ella asintió – Solo para que estemos seguros de esto – Kagome se volvió ridículamente seria, cosa que a él le pareció adorablemente sexy – No podrás hacer nada dulce…

-Yo no soy "dulce", preciosa – interrumpió él -. A excepción de ti – se encogió de hombros corrigiéndose.

-Déjame terminar – alzó sus manos ella -. No serás dulce, romántico, coqueto y definitivamente nada insinuante o sexy con otras mujeres, seremos exclusivos el uno del otro – la chica lo miró totalmente seria.

El sonrió de lado – De acuerdo – asintió -, pero también tengo algo que exigir – aclaró su garganta -. No dejaras que ningún hombre te toque, te mire, te desee y mucho menos se acerque a ti.

Ella frunció el ceño – Esas no son actitudes que yo pueda controlar en los otros, solo puedo hablar por mi y no hare nada que pueda dañar o crear desconfianzas entre nosotros.

Bankotsu analizó lo que ella dijo y asintió – Tienes razón… - frotó su mentón pensativo -. Entonces yo me encargare de solucionar eso.

-¿A qué te refieres? – preguntó ella un poco confundida.

Él le beso la frente – Ya verás – Se puso de pie y estiró su cuerpo -. Bien será mejor asearnos, tenemos mucho que hacer.

La azabache tenía un mal presentimiento sobre ese cambio de actitud en el chico, pero por otro lado, estaba totalmente feliz con su nueva relación, con su nuevo amor.

Durante la tarde y ya listos para volver a sus funciones, ambos morenos salían de la oficina, el primero en verlos fue Jackotsu que desde la barra le lanzó una sonrisa llena de picardía a la azabache.

Kagome se sonrojó de golpe, era obvio que todos sabían lo que había paso, ya que se había perdido horas los dos.

-Ven – el moreno la tomó de la mano y se acercó al castaño – Llama a todos aquí, ahora – le ordenó.

Jackotsu y Kagome se miraron extrañados, pero el chico decidió obedecer - ¿Qué haces? – preguntó ella dudosa.

-Solucionando lo que escapa de nuestras manos – dijo el acomodando su corbata.

Segundos después todos los trabajadores estaba reunidos junto los clientes.

Bankotsu aclaró su garganta y con tono firme y seguro habló – Su atención, por favor – todos en el ocal, trabajadores y clientes lo miraron -. Lamento mucho interrumpirlos pero tengo un anuncio muy importante que hacer – Kagome sintió como era estrechada más al cuerpo del chico y su nerviosismo subió -. Solo quiero presentarles a mi prometida, Kagome.

-Pro… pro… - tartamudeó ella mirándolo sorprendida.

-Kagome será mi mujer, así que estimé conveniente que tanto los clientes como trabajadores estén al tanto de eso – continuó el moreno.

Los aplausos no se hicieron esperar y las felicitaciones llegaron a ambos.

-Oh, querida – Jackotsu estrechó a la chica entre sus brazos -. Esto es maravilloso.

-¡Hija! – Nahomi, con los ojos llenos de lagrimas se unió al abrazo - ¿Cuándo paso esto?

La azabache estaba en shock, aun no podía reaccionar.

-Fue solo hace unos minutos – interrumpió el moreno.

La madre de la azabache se lanzó ahora a abrazarlo – Me alegro mucho de que las cosas entre ustedes terminaras así – palmeó con cariño el rostro del chico -. Sé que cuidaras muy bien de mi hija.

Kagome veía de manera sub real todo lo que estaba ocurriendo, Bankotsu lo notó y se acercó a ella - ¿Estás bien? – preguntó.

Ella alzó una de sus cejas - ¿Qué si estoy bien? – pestañeó un par de veces -. ¿Cuándo se supone que nos comprometimos?, si solo nos hicimos novio y tu…

-Yo solo estoy solucionando el problema que escapa de tus manos, preciosa – sonrió el de manera confiada.

-P-pero… - sacudió su cabeza – No sé si lo sabes pero el estar comprometido significa que tu y yo nos…

-¿Casaremos? – Completo él , lo sé – dijo con simpleza -, y eventualmente pasara, pero sé que no me darás el si tan rápido, así que seguiremos como prometidos, ¿está mal?

Con esa última pregunta de parte de él, ella comprendió que nada fue con mala intención, era solo la manera extraña que tenía el chico de demostrarle que nadie podía intentar algo con ella.

Kagome rió un poco ahora más relajada – No, cariño – tomó el rostro del moreno -, todo está bien – sonrió y lo besó.

El moreno la estrechó mas entre sus brazos y todos volvieron a aplaudir, la felicidad desbordaba el lugar.

Fuera de este y furioso por todo el amor que se profesaban los moreno, Inuyasha, al fin encontraba a la que aun consideraba SU mujer.

-Te encontré, Kagome – sonrió de manera macabra y cruzó la calle para llegar a su tan esperado encuentro.

CONTINUARA…

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Agradezco a…

Las chicas fe Fanfiction…

-fran. sanchez: El problema lacio ya vendrá, paciencia. Ahora a lidiar con el ojiambar jajajaja, se arma la gorda en el siguiente capítulo. Bueno, Kag ya esta cambiando su actitud totalmente, ella siempre fue alegre y vivas pero al estar en el estirado mundillo de Inu se vino a pique su personalidad, haciéndola insegura y sin personalidad. Banky por su parte es un maldito XD, el típico hombre buenorro que te hace sufrir por que jamás se compromete con nada, ya imagino que adivinaste un poco su historia con la lacia. Gracias por leerme y por la paciencia.

-Darlen Johana: Espero te guste como reacciono Kag, esa es su verdadera yo, su lado más impulsivo y con voz, no la chica sumisa esposa de rico. Kikyo es una zorra envidiosa, y así lo será en mi fic =). Gracias por la paciencia.

-Yumaika Higurashi: Buena esa la de la sopa, verdad? Bueno, sin celos ni malos entendido no tendríamos un buen bankag =) Gracias por leer.

-Escarlatta: La que inspiró esta historia =) Es todo un machorro ese Banky. Ya vendrá Kikyo, no desesperes, en cuanto a Inu hará su escena muy pronto =) Gracias por la paciencia.

-Angeel O: Obvio que habrá lemon, y especialmente dedicados a ti y tu sutil forma de presionar, amiga 3 Espero me comentes que te parecieron. Te adoro.

-Daiisevani: Gracias por tus rw de cada capi, de verdad, que se agradecen un monto. Bueno, lamentablemente aun no me encuentro un hombre así pero me conformo (no queda de otra XD), quise que Banky sea más violento y posesivo, amo eso de él, es perfecto. Gracias por leerme 3

A las chicas del Circulo Mercenario…

-Laury Carrillo

-Vanne M Limón

-Alezitha Gongora Euan

-Maria Atamán Jón

-Cintia Barrionuevo

-Mary Ruiz

Y a los grupos de Face…

-Alejandra Lagos Sandoval

-Gise Galvan

-Arely Cortess

-Lucy Loxar

-Gabriela Gomez

-Carolina Reyes

-Sherem Alvarado

-Pineda Gaecia Bere

-Elizabeth Palomares

-Karla Morales Garcia

-Ali Saldaño

-Adriana Hoyos

-Teresitha Taisho

-Cony Viveros

-Belen Bustos

-Nina Victoria Zeoli Arcia

-Triss Rauda

-Gi Paz

-Ruth Sarahi Polanco Morales

Bueno chica, tuve un pequeño acenso en mi trabajo y ya muy ocupada ando en las semana pero aquí estoy =)

Quizás muchas consideren que la historia entre Bank y Kag va rápido pero así me gusta a mí y espero igual a ustedes 3

Sus dudas comentarios y sugerencias son bienvenidas, ya saben que sus rw son la mejor paga y fuente de inspiración para quienes escribimos.

Y por último, dejar más que invitadas a las amantes del bankag a nuestra querida pagina de facebook, Circulo Mercenario, donde serán capaces de ser libres amando a esta maravillosa pareja.

Muchos besos y espero les guste. Fran 3