Acto 8 parte 2

Así de simple

… Lo pensaré- Dijo Chikane dejando desconcertada a Himeko.

Chikane besó a la mayor suavemente en los labios y sin ocultar una sonrisa dio su respuesta- ya lo pensé, acepto.

La rubia se levantó y abrazó a la más joven emocionada, sintió que ese era un sueño hecho realidad. Al fin la musa azulada, la dueña de sus más sinceros sentimientos le correspondía, había sentido nostalgia por el tiempo que pudo aprovechar estando a su lado pero que desperdicio a casusa de su descontrolado libido pero en ese momento se juró serle fiel y amarla por lo que le restara de vida.

La menor se colgó de su cuello y sus labios se encontraron, muy despacio y saboreando cada segundo de esa maravillosa sensación se besaban con total ternura.
Chikane experimentó por primera vez ¨las mariposas en el estómago¨ en conjunto con miles de sensaciones que la llevaban justo a la gloria; Sin embargo Cata ingresó a la habitación interrumpiendo la escena – ¡e avemaría ustedes también¡ aunque hacen una bonita pareja –Exclamó la inoportuna.

Al oír a Cata ambas jóvenes se sonrojaron terminando con aquel beso, pero Himeko no dejaba de abrazar a Chikane -no te soltare, hace tanto tiempo que deseaba tenerte entre mis brazos y ahora que eres mi novia no pienso ni dejarte respirar-

Chikane sonrió sinceramente -¡asfíxiame¡ con tu cuerpo, con tus besos, con tu corazón, se mía Himeko, así como yo sere solo tuya. –Dijo esto olvidándose por completo de su alrededor y se entregó nuevamente a los labios de su amada-

Cata: ¡Ay Dios que amores¡ así hasta me dan ganas de tener una novia- Dijo con sarcasmo.

Tanto a Himeko como a Chikane se les había olvidado por completo la presencia de Cata, por tanto al ser nuevamente interrumpidas decidieron salir hacia donde se encontraban las demás integrándose nuevamente a la conversación, Sachiko que notó lo cerca que estaban la una de la otra decidió sacar el tema a colación

Sachiko arqueó una de sus cejas- ¿y ustedes dos que se traen? tan junticas, no me digan que…. –Dedujo emocionada.

Himeko: Si – Afirmó inmediatamente sin ocultar su felicidad- para todas ustedes les presento a mi Hermosa novia Chikane.

Todas se alegraron al escuchar aquella noticia

Sachiko se abalanzó sobre su prima para abrazarla- genial y eso que solo veníamos a conquistar a mi Yumi –Dijo entre risas.

Tras unos minutos Sachiko se dio cuenta de lo atraída que estaba Yumi por su caballo.

Sachiko se acercó a su rostro y la besó tiernamente- amor que es lo que tanto miras.

Yumi: ah, estaba admirando tu caballo

Sachiko: Sinsonte es hermoso ¿quiere montarlo?

Yumi se sintió levemente avergonzada –no, la verdad es que nunca he cabalgado.

- Entonces esta será tu primera vez- dijo Sachiko colocándose de pie y extendiéndole la mano a su novia –quiere acompañarme mi hermosa dama- Yumi sonrojada la tomó y se dejó guiar hasta donde se encontraba el ejemplar.

Sachiko se acercó a Sinsonte mientras acarició su lomo le contó a Yumi que él había sido el más fiel testigo del amor entre sus madres, le dio algunas órdenes para mostrarle a Yumi la doma y alta escuela, Sinsonte ejecutó varios ejercicios, no solo Yumi sino que el resto sus amigas se quedaron observando al corcel. Para finalizar Sachiko le ordenó sentarse, una vez subió sobre Sinsonte extendió su mano para ayudar a Yumi a subir, una vez sentadas Sachiko tomó con uno de sus brazos a Yumi por la cintura mientras que con la otra agarró la rienda, Sinsonte se puso de pie y cabalgaron cerca al lugar donde se encontraban.

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En otro lado de la ciudad

Tras una amena cena preparada por Violet, Shizuma sentía que poco a poco su relación iba mejorando. Mientras cenaban hablaron de los días en que permanecieron lejos una de la otra.

Violet: ¿Amor te parece bien si nos quedamos a dormir? Además… Tengo un buen vino – dijo de manera muy insinuante

Shizuma: por mi encantada – accedió completamente seducida

Violet: Extraño el calor de tu cuerpo, el palpitar de tu corazón, todo de ti. Quiero amanecer en tus brazos – Confesó entre afligida y arrepentida

Shizuma acarició su rostro y se apoderó de sus labios muy delicadamente- Cada día que estuve lejos de ti me sentí morir, lamento haberme alejado tanto, haberme encerrado en la oficina, haberte descuidado pero te amo muchísimo y prácticamente tuve que perderte para recordar que no podría vivir sin ti.

Violet: También te amo, mi Shizuma.

La pareja se acomodó en la alfombra persa que decoraba la sala de estar, justo frente a la Chimenea. Abrieron la botella de vino que Violet había extraído de su envidiable colección y sirvieron un par de copas, el ambiente fue perfectamente armonizado por algo de música suave y el olor a madera quemada que emanaba de la chimenea.

Violet: ¿qué tal un brindis?

Shizuma: la ocasión lo amerita, así que brindemos por nosotras

Violet: por nosotras

Ambas tomaron un gran sorbo. Violet con el paso de los minutos y cuanto más estaba cerca de su esposa se odiaba a si misma por su traición. Sin embargo Shizuma cortó la distancia entre ellas besándola en la frente y haciendo que por esa noche no volviera a recordar sus actos.
Mientras conversaban las caricias no se hicieron esperar, así como los besos que eran más seguidos aunque muy cortos, después de varias copas Violet no podía dejar de observar los labios de Shizuma, estaba hipnotizada en ellos y saboreaba los suyos. Shizuma sabía que su mujer la deseaba y que esa era la señal que estaba esperando pues aunque era una leona hambrienta por su presa no quería sofocarla. Se entregó a ella, a las caricias y al deseo, con sutilidad, con ternura, con amor. Una desnudaba el cuerpo de la otra disfrutando el contacto de la piel, de cada caricia, de cada beso. Shizuma fue quien comenzó a recorrer a su esposa, saboreó cada centímetro de su piel, luego lo hizo Violet pero no como en ocasiones anteriores no como lo hubiese hecho con una amante cualquiera, ella la besó como si se le fuese la vida en ello.

Tras unas horas ellas tomaron un descanso, Shizuma fue por otra botella de vino, sirvió dos copas más, y se recostó de medio lado soportando su peso sobre uno de sus brazos mientras que Violet colocó varias almohadas tras su espalda para quedar sentada y así continuar hablando. Cuando el sueño las venció Shizuma abrazó a su esposa y durmieron como hacía mucho tiempo no lo hacían.

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-Amor ya es más de media noche y nuestra hija aun no regresa-Le susurró Yomi a su esposa sin ocultar su preocupación.

Kagura le respondió en total calma y aun medio dormida - Linda no te preocupes tanto, lo más seguro es que ella este en casa de Himeko, además si vas por ella armaras la tercera guerra mundial. Como ya te lo dije, eso te ganas por querer controlar tanto a tu hija y ser alcahueta con otras cosas ahora ¡Te aguantas¡ y pégate más a mí que me encanta sentir tu cuerpo desnudo.

Yomi recordó lo furiosa que estaba su esposa horas atrás así que prefirió tragarse sus preocupaciones y obedecerle.

Flash Back

Yomi agitada se dirigió a la habitación de armas por su Katana para ir tras Sachiko, tanto Kagura como Yumi fueron tras ella para detenerla pues conocían el carácter de aquella mujer y las maneras de reaccionar.

Yumi era la más asustada -¿mamá, espera que vas a hacer?

Kagura estaba agitada y enfurecida así que se paró en la puerta de la habitación de armas justo delante de su hija- Yumi ve a tu habitación -Ordenó

Yumi aunque intentaba no podía disimular su angustia -Pero mamá no puedo, mamá Yomi hará…

Kagura se limitó a verla de reojo- Tranquila preciosa no dejaré que tu madre salga de esta habitación. Ve y descansa que yo me encargo de todo –Dijo brindándole una sonrisa de "todo estará bien"

Yumi despacio se alejó del lugar hacia su habitación, sin embargo desde allí lograba escuchar la voz de su madre Kagura.

Kagura señaló a su esposa con la mano derecha pero muy a manera de amenaza -Isayama Yomi deja ya esa Katana en su sitio y te vas conmigo inmediatamente para la habitación.

Yomi no estaba dispuesta a obedecer pues estaba bastante furiosa por la impertinencia de la menor de las Hanazono- no lo haré tengo que ir a darle un susto a esa niñita, no tengo ni la más mínima intención de dejar que se meta con mi hija.

-Con que esas tenemos - Amenazó Kagura mientras giraba su cabeza haciendo sonar los huesos

Yomi: ¿qué estás haciendo?

Kagura: ¿qué crees? que te dejaré ir tan fácilmente ¿Quieres irte? Dale, hazlo – Decía sin moverse de la puerta y mirándola desafiante- Pero primero tendrás que pasar sobre mi cadáver.

Yomi aferró con fuerza su espada –sabes que no voy a pelear contigo, no puedo creer que estés de parte de esa muchachita, hija de esa mujer que tanto daño nos hizo.

Kagura: estoy de parte tuya y de nuestra hija de nadie más, pero no podemos obligarla a estar con alguien que ella no quiere, ella es libre de entregarle su corazón a quien desee. A pesar de ser una Hanazono ni Sachiko ni Yumi deben de cargar con el odio que tú y Shizuma se tienen, somos adultas y nuestra familia no es una Capuleto ni la de ella una Montesco como para armar una guerra y no dejar que Romeo y Julieta sean felices. Por Dios estamos en pleno siglo XXI.

Yomi: no entiendo porque estas tan relajada con este tema cuando tú eres más sobreprotectora que yo – Se quejó y suspiró con enfado. Aun así colocó su Katana dentro del estuche para dejarla en el lugar. La única persona capaz de calmarla era su esposa, pues la amaba así que no le gustaba la idea de pelear contra ella, aunque hubo varias ocasiones en las cuales tuvo que hacerlo pero bajo la excusa de entrenamientos o durante el secuestro de Violet –Demasiados años atrás- Por tanto había decidido rendirse al menos frente a ella.

Cabizbaja Yomi caminó hacia su habitación, Kagura la tomó cariñosamente del brazo y habló con un aire de satisfacción en la voz- Así me gusta que me obedezcas- Apretó el brazo de su esposa de una manera sutil pero deseosa – Ahora te daré un premio- Sentenció muy cerca del oído de la mujer.

Yomi: eso espero.

Una vez en su habitación Yomi se recostó en la cama esperando el premio de su esposa y deseando que esto le hiciera borrar la presencia de la Hanazono en su casa y la susodicha serenata que tanto alboroto había causado, tras unos minutos su hermosa mujer se posó frente a sus ojos luciendo un sensual baby doll color negro y en su mano derecha un látigo. Se fue acercando con cautela y con mucha sensualidad hacia donde se encontraba Yomi; una vez sobre la cama caminó cual gata en celo y se posó sobre ella.

Yomi se había olvidado por completo lo que sucedió minutos atrás, todos sus sentidos estaban concentrados en su esposa, en ese hermoso cuerpo, en su sensualidad, una vez la tuvo sobre su cuerpo la abrazó con fuerza y sus labios se entregaron al deseo. Pero sus agudos oídos escucharon algo que la alertó nuevamente; claramente oyó una ventana abrirse.

Yomi: espera amor, espera –Pidió algo acelerada.

Kagura: ¿qué pasa mi vida?

Yomi: nuestra hija se va a escapar. Tengo que ir a detenerla

Kagura: ah no, eso no, tú te quedas aquí – Ordenó.

Sin embargo Yomi logró colocarse sobre su esposa para correr hacia la puerta, cuando estaba a punto de alcanzarla sintió un fuerte latigazo sobre la muñeca con la que estaba a punto de abrirla. Yomi palideció quedándose estática

Kagura habló bastante alterada -Isayama Yomi regresa ya a la cama o prefieres que te traiga

Yomi se sintió como una niña regañada- pero amor… –sin terminar la frase sintió como otro latigazo se estrelló muy cerca de ella, dándole a la madera de la puerta.

Resignada camino hacia la cama, se quedó quieta al borde de la misma. Kagura se acercó a ella tomando con ternura su rostro –Amor yo se cuán importante es nuestra hija, pero sus actos solo son efecto de nuestras acciones de sobreprotección, ella es toda una Isayama y sé que sabe cómo defenderse, además tú te escapaste de tantas cárceles y hasta de la muerte que sería imposible que ella no heredara tus dotes.

Yomi sonrió ante el comentario.

Kagura: no te preocupes ella estará bien, mañana hablaremos con ella y haremos que confié en nosotras, ahora sigamos en lo que íbamos. –Bajando sus manos hacia los pechos de su amada-

Sin refutar Yomi se entregó a su lujuriosa mujer para continuar satisfaciéndola.

Cerca de allí

Las cervezas se estaban agotando y Saito se había unido a la reunión, todos estaban con sus parejas a excepción de Emi.

Sachiko: Oneesama y ¿tú qué? – Preguntó con curiosidad.

Emi: ¿yo que de qué? -

Sachiko: que aun estas soltera ¿cuándo me vas a dar un sobrino?

Emi: No estoy soltera, bueno si, pero estoy en negociaciones

Chikane levantó una ceja -¿en negociaciones? y eso que significa.

Todos se quedaron observándola expectantes por su respuesta

Emi: pues que vamos despacio y para tu mala suerte Sachiko es una mujer, por tanto no habrá sobrinos

Todos gritaron al unísono- ¿queeeeeee?

Emi hizo una mueca de desagrado- me canse de los hombres, voy a probar otras cosas

Chikane: pero si eras la reina de las heterosexuales –Exclamó muy sorprendida

Emi: ERA, muy bien dicho. Pero apareció una mujer encantadora –Confesó pausadamente- apenas nos estamos conociendo –Tomó un poco de aire- solo hemos hablado por Internet – Afirmó al fin con algo de vergüenza.

Sachiko: ¿pero como sabes que es una mujer encantadora sino la has visto, o si?

Emi: no, pero pues escribe bonito.

Chikane: ay por Dios, que tal sea una farsa.

Emi: pues vamos despacio, cuando la conozca les cuento.

Sachiko: nada de eso nos tienes que llevar a la primera cita, verdad Chikane

Chikane: claro que sí

Cata: Bueno muy bonita tu historia de amor –Dijo con su tan conocido tono sarcástico- ¿pero y que paso con las cervezas- Reprochó haciendo alusión a que ya no habían.

Himeko: tienes razón, esperen aquí iré a conseguir más.

Sachiko: mejor trae algo más fuerte

Chikane: que te pasa Sachiko acaso quieres que nos emborrachemos, después como te llevo a casa

Sachiko: Chikane estas peor que mis mamás

Yumi: Amor ella tiene razón, además ustedes tres van a caballo.

Sachiko: Ok, vale, Himeko trae algo con poco alcohol por favor –Pidió resignada.

Himeko se colocó de pie –ok, ahora vuelvo, me acompañas hermosa- dirigiéndose a Chikane.

Caminaron abrazadas por varios minutos hasta llegar a una licorera, compraron una botella de tequila, aunque Himeko tuvo que convencer mucho a Chikane para adquirirla por su alto grado de alcohol. Una vez llegaron a la casa siguieron bebiendo hasta que el sueño se apoderó de las chicas. La rubia como buena anfitriona las invitó a pasar la noche allí pero Chikane fue la primera en negarse.

-A mí me encantaría pero hoy les he dicho muchas mentiras a mis madres y prefiero que mañana me encuentren en casa de Sachiko –Confesó.

Himeko se limitó a abrazarla y aceptar su decisión-te dejare ir solo si me dejan acompañarlas- Sobornó con besos

Chikane: es muy difícil decirle que no a tus labios pero ya vamos acompañadas por dos escoltas.

Himeko: no importa, como tu novia es mi deber cuidarte.

Chikane: pero tienes que irte a mi lado cabalgando en Sungest.

Himeko: eso no es problema.

Yumi también tuvo que negarse alegando que se había escapado de su casa y sus madres no podían enterarse. Aunque Sachiko fue más obstinada que Himeko - ¿y si no te dejo ir y si te secuestro?

Yumi se colgó de su cuello- pues mi mamá Yomi haría las veces de ejército con tal de rescatarme.

Sachiko: jum tienes razón mejor te acompaño –Afirmó al recordar el enojo de la mujer por una simple serenata.

Todas se acomodaron sobre sus caballos, Yumi y Sachiko en Sinsonte, Chikane e Himeko en Sungest y Emi en L'éclair.

Himeko: espero que sobre ellos no hagan carreras –Sugirió.

Chikane sonrió al recordar el suceso de la última ocasión en que habían visitado la casa de Himeko y su terrible estadía en prisión - nada de eso, estos son solo para ir de conquista – Aclaró.

Tras unos minutos los tres equinos llegaron a la academia. Yumi y sachiko se bajaron para despedirse.

Sachiko: Tenemos que hacer algo al respecto, porque quiero verte todos los días y quiero hacerlo como dos personas normales no a escondidas, no voy a permitir que nuestras madres se entrometan en nuestra relación ellas tienen que entender y respetar nuestros amor.

Yumi: Por el lado de mi madre Kagura y tu mamá Violet creo que no hay problema, pero por parte de la señora Hanazono y mi madre Yomi la cosa es complicada.

Sachiko: si eso lo sé. –Dándole un beso en la frente- algo se me ocurrirá, te amo.

Yumi: mi Julieta dame mi beso de buenas noches y vete a descansar.

Sachiko: claro mi Romeo.

Yumi escaló el muro para llegar a su habitación, una vez arriba las chicas siguieron su camino.

Tras una media hora de risas llegaron a la mansión Hanazono. Dejaron a los animales en la entrada a la mansión donde fueron llevados por un empleado hacia las pesebreras. Sachiko y Emi se despidieron de Himeko entregándole las llaves de la motocicleta de la menor para que regresara a casa.

Chikane aferrada al brazo de Himeko fue hasta el umbral de la puerta, en aquel lugar la escolta prefirió guardar las distancias pues aunque ya eran novias ella no dejaba de ser una escolta de la familia Hanazono. Chikane entendió sus temores pero no estuvo dispuesta a aceptarlo.

Colocándose un escalón más arriba miró directo a los ojos a la rubia y decidió preguntarlo directamente –No entiendo porque estas tan distante si dijiste que no dejarías de abrazarme.

Himeko: Amor es que creo que no es prudente que estemos tan cerca, no es solo por nuestras clases sociales sino porque tus madres aún no saben sobre esta relación y ellas deberían ser las primeras en enterarse.

Chikane: ¡Carajito porque eres tan hermosa! – Exclamó más que emocionada, conmovida - no te preocupes por esas cosas mi amor, mis madres respetan mucho mis gustos y para ella las clases sociales son lo de menos, lo importante es que quien posea el corazón de su hija no la haga sufrir y en este mismo instante esa mujer lo está haciendo.

Himeko: mi musa azulada, claro que no esa no es mi intención. No te imaginas lo que me he tenido que contener para no estrecharte entre mis brazos ahora mismo y saborear tus labios. Pero si tus deseos son que te ame con total libertad, pues yo pienso complacerte.

Dicho esto Himeko tomó a Chikane por la cintura y la aferró con sus brazos pegándola a su cuerpo. Sus ojos se miraron fijamente y fueron recortando la distancia entre sus labios para luego besarse con ternura. Sus cuerpos se estremecieron ante el contacto y ambos corazones latían con fuerza casi hasta desbocarse. La exquisitez del contacto era indescriptible. Rompieron el beso solo por la necesidad de tomar aire, Himeko acarició el rostro de la joven y luego tomó un mechón de cabello para acomodarlo tras la oreja.

Himeko: Soy tan feliz de estar a tu lado, tanto que esta felicidad me hace temer, es como si no me perteneciera. Es tan grande, tan verdadera, tan pura. No solo eres dueña de mi corazón sino de mi alma. Te amo desde la primera vez que te vi.

Chikane: Himeko te he pertenecido desde siempre, a pesar de mi juventud al estar a tu lado siento como si te conociera desde hace mucho tiempo, un tiempo incontable; como si te hubiese amado en otras vidas. Eres la única persona que me ha hecho sentir de esta manera, y yo también tengo miedo pero he decidido arriesgarme, porque sin ti no quiero vivir ni un minuto más.

Tras la confesión de amor ambas jóvenes se despidieron, anhelando que la noche terminara para así tener una oportunidad más de encontrarse.

/-/

Violet despertó con un dolor en su pecho, más que eso era la punzada de un terrible presentimiento. Aunque tuvo mucho miedo recordó cuando casi 20 años atrás había sentido algo parecido y entonces sufrió la peor catástrofe de su vida; con los pecados que tenía encima justo en ese momento y los errores que había cometido tomó aliento y más que aterrada decidió prepararse para lo que fuese que vendría…

Hasta la próxima

K&P.