Notas:
-Domou arigatou por dedicarle unos minutos a leer mi fic! Espero que os guste!!!
-En cursiva: pensamientos.
-Os quiero, SkyFake y Rush of hapiness!!!! T-T wiii!!!! DOMOU ARIGATOU por dedicarle tiempo a mi fic! w y por dejar vuestra opinión!! Que es muy importante para míii!!!, ne:3 –CHU- Siento haber tardado en subirlo... pero se me olvidó! OO! –Nakayoshichan se va a llorar a la esquina- Es que no pierdo la cabeza porque la tengo pegada al cuerpo, que si no uu snif Así que ahora subo dos capítulos… TT jo, que cabeza la mía… pero mejor, porque el 10 es una porquería –risas- porque es más de bromita Espero no tardar en subir el 11!!
matta ne -hugs&kissu-
Capítulo 9: Sexo.
- Bueno, siento interrumpir… pero la cena está lista y se os va a enfriar… - Kankuro notó que Gaara se empezaba a ruborizar… El mayor sonrió un poco y tomó de la muñeca al pelirrojo y de un jalón lo acercó a él, apoyando la espalda del menor en su pecho.
-Ey, Lee, entra un momento, acércate… - Lee los miró un poco extrañado por la situación, mientras Gaara se iba quedando del color de su pelo – Tú ya has cenado?
-Yo? … - Un poco dudoso ante la pregunta, respondió sin darle más vueltas – Pues no… os estaba esperando en el restaurante… y como no llegabais… - La estruendosa voz de Kankuro sobresaltó tanto a Gaara como a Lee.
-Vaya! Pues que suerte que has tenido!!!! – Tomó con más fuerza la cadera del menor para evitar que se distanciara de él – Porque Gaara me estaba contando algo SUPER interesante sobre su osito de peluche… - El mayor notó como el pelirrojo cada vez estaba más y más ruborizado, su cuerpo se tensaba e intentaba torpemente zafarse de los brazos de su hermano – A que sí, Gaara-chan? – Esto fue el colmo; el kazekage levantó la mirada hacia su hermano mayor, con malicia… con odio… - No me mires así – sonrió con perversión Kankuro y volvió a dirigirse a Lee, quien seguía inmóvil junto a la cama donde aquellos dos estaban montando ese numerito tan extraño – Y eso… que la historia me dio hambre… Dime, Gaara-chan… - El moreno acercó sus labios al oído del pelirrojo, y continuó con una voz melosa, casi susurrándoselo – No te gustaría compartir la historia con Lee y que él también tuviera hambre? Podríamos comer todos juntos… – Al decir esto, a Gaara se le pusieron los pelos de punta… Notaba mucho calor… Kankuro dirigió una de sus manos al pezón del menor, y lo pellizcó suavemente, como intentando despertar al que parecía haberse quedado mudo – Eh? Te ha comido la lengua… el gato?
-No pienses mal… no Rock Lee! Tú no eres así! Qué te pasa? Gaara no es solo un cuerpo! Él tiene sentimientos! No lo mires de esta manera lasciva… - Lee sacudió la cabeza repetidas veces… pero no conseguía sacar esos pensamientos impuros de ella… - Creo que será mejor que me vaya… Gaara me excita sobremanera y no podría volver a mirarlo a la cara si él lo notase… Pero… su hermano le ha pellizcado un pezón?!!!! Nooo! Lee! Te lo has imaginado!!!
-Creo que me voy a morir… - Gaara no podía con todo aquello… se le iba de las manos… - Joder! Y que hace el estúpido este ahí mirando en lugar de ayudarme!? Y por qué se ha ruborizado ahora??? Vaya… nunca me había fijado… lo bien que quedaban esas mejillas sonrojadas… - Tan concentrado estaba que no se dio cuenta de que la mano de Kankuro se dirigía al otro pezón, para realizar la misma tarea que anteriormente había llevado a cabo – Mmmm…! – Gimió Gaara sin darse cuenta, con lo que rápidamente llevó sus manos a los labios para acallar sus propios jadeos, pero era tarde; Kankuro quedó inmóvil… el pelirrojo notó que la erección del mayor volvía a aparecer… mientras que Lee… tenía sangre en la nariz!!!! – Lee!!! Qué te ocurre?? – Gaara se soltó fácilmente de los brazos de Kankuro y se incorporó rápidamente quedando de rodillas en la cama, sujetando los hombros de Lee – Lee… Te está saliendo sangre de la nariz…
-Ah… ah? Ah! Esto… discúlpame, Gaara-san… sacó un pañuelo y limpió su nariz… no es nada, tranquilo… - Uah! Que cerca está!! Me está tocando… que ojos más hermosos!!! Yosh!!! No me va a dejar de sangrar la nariz hasta que me vaya!!! Espera… estaba preocupado por mí???? SÍII!!! Lo estaba!! – Lee dirigió su mirada a los labios del menor… estaba húmedos… tenía expresión de preocupación… lo que le daba apariencia de un cachorrito indefenso… - Quiero besarlo… quiero tocarlo… acariciar su pelo…
-Pero qué coño?!!! Gaara está mirando como una nena a Lee y el subnormal no le dice nada!!!!? – Kankuro, cansado de tanta historia por parte de aquellos dos, estiró su brazo con la finalidad de tomar el de Lee, y de un fuerte empujón, lo tiró en la cama.
-Ah! Pero…? - Lee intentó incorporarse cuando el moreno empujó a Gaara sobre él – Ay! – El cejotas intentó que Gaara no se hiciera daño, por lo que lo recibió con un abrazo.
-Kankuro!!! Pero tú eres bobo??? – Gaara, que ahora estaba encima de Lee, abrió los ojos para encontrarse con aquellas inmensas orbes… de las que emanaban dulzura y cariño… Y quedó mudo… Notaba bajo su cuerpo aquel calor, aquellos músculos… Y aun sabiendo que la posición era un poco comprometedora… no quería apartarse de él…
-E… estás bien, Gaara-san?
-Pero que mejillas más tentadoras!!!! – Sí… disculpa a mi hermano…
-Sí, eso, discúlpame por hacerte un favor como este! Venga, Gaara, no tienes nada que decirle? – Que patético! Podría ser un cabrón y dejar que Gaara nunca le diga a Lee que siente algo por él… pero aquí estoy, ayudando al cejas pobladas a que me robe a la persona que más quiero en el mundo.- Gaara se volvió a ruborizar… se separó lentamente de Lee, quedando de rodillas ante él, con Kankuro a su espalda.
-No… no tengo… nada… - Las manos de su hermano interrumpieron aquellas palabras. El mayor abrazaba por la espalda al pelirrojo y llevaba una de sus manos al pecho de menor.
-Seguro? Quizás Lee sí tenga algo que decirte… - Y de un fuerte gesto, abrió la parte superior de la vestimenta del kazekage, dejando ver su delicada y blanquecina piel. Lee se estremeció al ver la belleza de aquel cuerpo… bueno, de aquel trocito de cielo que Kankuro le había dejado ver… dirigió su mirada al pezón que quedaba a la vista… Notó que empezaba a perder la cordura por aquel simple hecho… no, no era simple… era la primera vez que disfrutaba de aquellas vistas!!!!! Y estaba en la misma cama que Gaara!!! No lo podía creer… ya era tarde para ocultar su excitación… ahora solo deseaba que su amado no se percatara de ello…
-Kankuro!!! - Gaara intentó abrochar de nuevo su ropa, pero el mayor sujetó sus manos con fuerza. – que vergüenza! Pero no me voy a mostrar débil ante esto, Kankuro morirá cuando Lee se vaya… parecerá un accidente…
-Lee – El mencionado salió de sus fantasías y dirigió una mirada interrogativa al que lo llamaba – Acércate un momento – Lee, ingenuamente, hizo caso a las palabras de Kankuro y quedó finalmente frente a Gaara, de rodillas al igual que sus compañeros. El mayor colocó su pierna entre las del pelirrojo, rozándolo sensualmente – Sabías que la primera vez que Gaara se masturbó… fue con su osito de peluche? – Dijo con voz dulce y una sonrisa pícara, totalmente pervertida. Gaara notó que su pelo y su rostro eran del mismo color, y más cuando vio la cara de Lee… quien no salía de su asombro y dirigía la mirada a su pecho descubierto. El ninja de Konoha, por su parte, notaba sus pantalones muy apretados… y ahora no podía dejar de pensar en aquella frase… Ese lado pervertido de Gaara… era lo más excitante que podía pasar por su cabeza!!! Sin pensarlo dos veces, dirigió su mano al pecho del pelirrojo… y comenzó a acariciarlo… Y acercó su rostro… y comenzó a lamer aquel sonrosado pezón…
-Mmm! – gimió con fuerza el pelirrojo al notar una corriente eléctrica recorrer su cuerpo - Lee! Qué… qué demonios haces??!!!! – Kankuro decidió retirar su manos, ahora ya el cejas pobladas había dado el paso y sobraba aquel forcejeo, pero al retirar la mano con la que sujetaba la cadera del menor, rozó suavemente su miembro, produciendo en el Kazekage un suspiro que terminó de enloquecer a Lee. Este, dejando la vergüenza de lado, dirigió sus labios a los de Gaara, con una pasión y fuerza que jamás habían salido de él, solo pensaba en aquel chico que estaba frente él, al que quería amar, tocar, morder… quería hacerle el amor ahí y ahora. Ya no importaba que Kankuro estuviese allí, porque para él, el mundo entorno a ellos dos no existía en ese momento.
-mmm… Lee… - Gaara sujetó con fuerza el cabello del moreno, jugaba con él, lo enredaba en sus dedos, lo acariciaba… Notó la mano del ninja de Konoha como volvía a acariciar su pecho, así que sin abandonar aquel maravilloso beso, se apresuró a cerrar su camisa. Las manos de Lee apartaron las del pelirrojo, dejando la camisa abierta de nuevo.
-Lee! – Se separó molesto Gaara, clavando su asesina mirada aguamarina en el chico que lo comía con la mirada – Me quiero cerrar la camisa! – El comentario sorprendió a los otros dos chicos… pues había estropeado aquella situación de una manera bastante curiosa.
-Pe… pero por qué? A mí… me gusta… acariciarte… - Dijo tímidamente Lee.
-Porque me da vergüenza ser el único enseñando mi cuerpo! No me gusta mostrarlo…
-Pero qué estás diciendo??!!! Con lo bueno que estás… - Pensó Kankuro, pero se mantenía en silencio.
-Tienes razón, Gaara-san!!!!!!! – El grito del cejotas sobresaltó a los dos hermanos. Parecía totalmente lleno de vitalidad – No es justo! Yo también me quitaré la camisa!!! – Y en un abrir y cerrar de ojos ya se había despojado de aquella molesta prenda.
-Lol! Esperemos que no lo hagas todo tan rápido… - Dejó soltar por lo bajo Kankuro. Gaara observaba aquel pecho… aquellos abdominales… no era muy masculino, era lo perfecto para él… y se quedó embobado mirándolo de arriba a abajo… Kankuro notó que a Gaara solo el faltaba empezar a babear, y se empezó a sentir incómodo…
-Tú también, Kankuro! Debes quitarte la camisa!!! Gaara está incómodo! – El mayor se sobresaltó.
-Qué? yo?? Quitarme la camisa YO??? Delante de vosotros dos???? – El castaño miró de nuevo el cuerpo de Lee… ese maravilloso cuerpo que había vuelto loco a la mitad de la población de Suna… y por el que su hermano babeaba… Gaara volteó el rostro mirándole directamente a los ojos, tenía una mirada fría, calculadora, que transmitía un mensaje… pero que Kankuro no entendía… No era una mirada cruel… pero tampoco de confianza… le cohibía… No, no podía ponerse en ridículo de aquella manera. Se había dado cuenta de que no había sido buena idea, él sobraba allí, no estaba al nivel de aquellos dos. – Yo… os dejo solos, no tengo mucho que ver aquí… - dijo apartando a Gaara a la vez que bajaba de la cama – Tenéis cosas que hablar… y ... – Hizo una breve pausa mientras abría la puerta, y finalizó con un tono entristecido – bueno, que hoy no dormiré aquí, así podéis quedaros vosotros dos, no os molestaré. – Sin dar más rodeos, cerró rápidamente la puerta y se marchó. – Ja… ajja… jajajaj… pero qué ingenuo he sido… - pensaba mientras bajaba a la cocina.
-Kankuro!!! – gritó Lee.
-Déjalo, así es mejor. Ya luego lo mataré. – Lee se estremeció ante el serio comentario del pelirrojo, quien tenía la vista perdida en dirección a la puerta.
-Ga… Gaara-san? Eso es parte de tu humor turbio, verdad? – Dijo un Lee un tanto preocupado…
-Lee… recuerdas que te dije que íbamos a tener una cita? – preguntó clavando su mirada ahora en el tierno Lee, quien asintió expectante. – Pues… las citas no las tienen los enamorados? – Esta pregunta rompió de lleno al moreno, era una indirecta? Lo estaba rechazando? Se estaba confesando? Le estaba pidiendo que le asegurase sus sentimientos?
-Pues… claro que sí!!!! Porque yo… yo te quiero, Gaara-san!! Yo… creo que nunca me había enamorado de nadie… hasta que te conocí… - Lee sujetaba las manos del menor entre las suyas, por lo que sabía que el otro notaba su nerviosismo, su temblor, su sinceridad.
-Lee… yo no se qué es amar a alguien… Kankuro me ha dicho… que aparecerá alguien que hará latir mi corazón y de gracias de estar vivo… pero eso... varias personas me han hecho sentir algo así… - Gaara calló… no quería sonar débil, ni delicado, ni ingenuo… pero él sentía algo muy fuerte por ese chico que tenía delante, y por alguna extraña razón, cuando estaba con él, no podía evitar sentir dulzura y ganas de protegerlo… y por ello muchas veces lo trataba tan mal, no quería que Lee pudiera aprovecharse de la situación… - Naruto me dio fuerzas para llegar a Kazekage, él me enseñó que la vida tenía sentido, me dio ganas de vivir… Tú… me has demostrado que, aunque solo sea para ti, no soy un monstruo, que también puedo crear otras sensaciones en los demás… incluso… eso que llamáis querer…
-Basta!! – Gaara miró sorprendido a Lee – No hables como si estos sentimientos fueran ajenos a ti! No es cierto! Seguro que siempre los has sentido! Lo que ocurre… es que has querido olvidarlos o engañarte diciendo que tú no amas a nadie… Gaara, no necesitas que nadie te diga qué es el amor, tú solo lo sabrás cuando lo encuentres – Dijo con una brillante sonrisa a la que Gaara respondió con un pequeño rubor y una retirada de su mirada. Pero aquello había sido suficiente para Lee, con eso había entendido que el menor había comprendido lo que le decía. – Bueno… y… hay alguien que te guste más que yo?... – preguntó Lee con mucha curiosidad.
-Que me guste más que tú? – cuestionó esta vez el kazekage.
-Sí, bueno… Gaara… yo quería… saber… si.. si a ti te gustaría ser mi novio… Y bueno, no hace falta que estés seguro de lo que sientes, yo me encargaría de enamorarte del todo!!! Pero... si hay alguien por quien sientas algo más intenso... pues… entonces lo comprenderé… - En este momento Gaara estaba tenso como una estatua.
-Lee me está pidiendo salir??? Esto es en serio?? De verdad quiere salir conmigo???? – Espera!!! – Dijo con tono molesto… incluso amenazante, por lo que el moreno se asustó un poco. – Se supone que eso lo debería de decir yo. Ya veré si te lo pido… - dijo en tono interesante, levantándose de la cama y abandonando la habitación, no sin antes dedicarle una perversa mirada a aquel chico que acababa de abrirle su corazón. Mientras, en la cocina…
Kankuro se encontraba sentado a la mesa donde apoyaba sus brazos cruzados y hundía su cabecita entre ellos.
-Me quiero suicidar. Me voy a rajar las venas o algo. Aish, no, que asco… solo de pensarlo me dan arcadas… quiero morirme sin más. Aquí y ahora!! – suspiró – Jajajajaja aun no me creo que le haya preparado el terreno al cejotas! JAJJAj es increíble hasta que punto soy subnormal… y se lo estará tirando ahora mismo… y en mi habitación… - De pronto, notó como una lágrima caía sobre la mesa… y luego otra… y otra… y no las detenía, no tenía ganas… si querían salir, que saliesen, ya le daba igual, estaba solo, nadie lo iba a ver. En unos segundos, oyó la puerta de la entrada. Esto le extrañó, solo podían ser Baki o Temari, y se supone que ninguno de los dos debería estar en casa todavía.
-Qué haces? – preguntó la rubia al entrar en la cocina y ver la cena servida y a un Kankuro sin comer.
-…-
-Kankuro… estás dormido? – Preguntó a la vez que se acercaba y le retiraba suavemente la capuchita del mono de combate.
-No… - Fue lo único que dijo. Temari no se olía nada bueno, así que tomó con fuerza la cara del moreno y la levantó para verle los ojos.
-Por qué estás llorando? Por qué está la cena servida y aun no has comido? Por qué nunca me cuentas nada? – Los dos permanecieron en silencio unos minutos.
-Temari… me das un abrazo? – Preguntó algo cohibido Kankuro.
-Imbécil… - Contestó la rubia a la vez que abrazaba con fuerza y cariño a su hermano. Notó que algunas lágrimas caían en su hombro, pero no le importó, estaba bien que el moreno confiara tanto en ella como para llorar en su hombro – Me lo vas a contar? O voy a tener que torturarte? – Dijo con una dulce sonrisa en los labios.
-Temari… estoy enamorado de Gaara… - Un suspiro salió de la joven, que no dejaba de abrazarlo – Quiero cambiar… quiero ser diferente… quiero llamar su atención… - Hizo una breve pausa – Quiero morirme… - Dijo entre sollozos.
-Kankuro… - Después de un buen rato, al fin la chica se separaba de su hermano, y con una expresión de tristeza y comprensión, prosiguió – Eres el mejor hermano que podía tener… te quiero por encima de todo…
-Hasta de Shikamaru? – Temari lo golpeó en la cabeza.
-Baka! Eso es diferente!! – Kankuro se frotó la cabecita entre alguna que otra queja. – Pero… sí, por encima de Shikamaru. – Kankuro quedó asombrado ante esto... era en serio? Ella sería capaz de salvarlo a él antes que a Shikamaru? – Pero por favor… no me pongas entre la espada y la pared, me gustaría teneros a los dos – Dijo a la vez que le daba un besito en la mejilla.
-Temari… Gaara tiene a Lee… y tú a Shikamaru… los dos sois muy guapos… tenéis buen cuerpo y sois grandes personas… yo también quiero ser así, quiero cambiar… ayúdame… - Temari volvió a besar la mejilla de Kankuro… esta vez de una manera más dulce. El moreno sonrió, le gustaba que su hermana lo tratara tan bien. Temari besó su barbilla y comenzó a acariciar su cabello. Kankuro notó unas cosquillitas. – Jaaja... Temari, me estás haciendo cosquillas… dime, me vas a ayudar?.
-Me encanta verte sonreír y escuchar tu risa. No necesitas cambiar, Kankuro… - Dijo dulcemente mientras acercaba sus labios a los del moreno, ante la atenta mirada de este. Los selló con suavidad, lamiendo el labio inferior con ternura. Kankuro no reaccionaba, solo se dejaba hacer. No entendía muy bien qué estaba ocurriendo, pero tener a su hermana tan cerca… le gustaba, al fin y al cabo, él siempre había pensado que Temari era el prototipo de chica perfecta. La rubia se separó un poco, mirando a los ojos del chico, que solo la observaba confuso. – Me pareces un chico tremendamente excitante, dulce y atento. Creo que cualquier chica con dos dedos de frente se daría cuenta del bombón que eres… el problema es que algunas solo se fijan en el papelito que te envuelve. – Le susurró. Kankuro la miró de arriba a abajo, no sabía por qué… pero estaba contento.
-Te quiero – Le dijo a la rubia a la vez que la abrazaba con fuerza. Temari rió ante este acto espontáneo de Kankuro, y volvió a besarlo, esta vez de una forma más lujuriosa. Kankuro aceptó con deseo esa muestra de cariño e introdujo su lengua en la cavidad de la chica. Ésta, comenzó a juguetear, a combatir con ella, a veces Kankuro se reía y perdía, otras veces ella no soportaba la excitación y se alejaba un poco del chico, no mucho, para poder volver a besarlo. Poco a poco, Temari se fue sentando sobre las piernas de Kankuro, así ambos estaban más cómodos. El joven comenzó a acariciar la espalda de la chica… con dulzura… con mucha suavidad. Dirigió con un poco de miedo… la mano al pecho de la rubia… tan solo lo rozó… rozó con sus dedos el pezón que se había endurecido por la excitación… por la excitación que él provocaba en ella. Esto lo calentó aun más. Temari se separó unos milímetros para coger aire y mirar con sensualidad a los ojos del castaño, que la observaban deseosos de más.
-Tócame… Kankuro… - Fue lo único que le susurró antes de volver a besarlo, una y otra vez. La mano de éste comenzó a acariciar con más seguridad el pecho de su hermana, quien suspiraba por cada movimiento y placer que el joven le proporcionaba. Temari notó la erección del ninja entre sus piernas, y comenzó a mover las caderas, en un dolorosamente lento vaivén, acariciando ambas zonas íntimas, intensificando su excitación. Estaban muy enfrascados en aquella batalla, y no notaron la presencia de alguien en la puerta de la cocina. Gaara. El pelirrojo miraba en silencio todo el espectáculo. Con odio… sí, esa era la palabra…
- "Los hermanos no hacen lo que acabas de hacer tú, así que no vuelvas a hacerlo." – Estas palabras de Kankuro resonaban una y otra vez en la cabeza del menor, mientras no apartaba la mirada de aquellos dos.
-Jajajajajjaja. Vaya vaya… así que los hermanos no pueden hacer esto, verdad? Gaara? – Gaara quedó estático. Sus ojos se abrieron de par en par al oír tan claramente la voz de ese demonio. – Y ellos qué son? Creía que eran hermanos… quizás solo fue una excusa… para que te alejaras de él… Pero no me hagas caso, yo solo soy un encantador demonio…
-Cállate!!! – Gritaba Gaara en su mente. Obtuvo como respuesta una siniestra carcajada del mapache, pero no pudo responderle nada… pues en realidad… no había mentido. Sus ojos volvieron a enfocar aquella situación. Sin más dilación y con paso seguro, se dirigió hacia ellos, hasta quedarse a medio metro de distancia.
-"Los hermanos no hacen lo que acabas de hacer tú, así que no vuelvas a hacerlo." – Dijo esta vez en voz alta, sobresaltando a aquellos dos. Temari se levantó rápidamente y se colocó bien la ropa. Kankuro solo tomó su capuchita y se la colocó.
-Ga... Gaara! – decía la rubia intentando romper el incómodo silencio que se había producido – mm… ah! No has comido, ne? Te voy a calentar la comida, que ya se habrá enfriado… - Pero antes de acabar, quedó inmóvil ante lo que sus ojos vieron. Gaara agarró con fuerza el mono de Kankuro, quien aun permanecía sentado en la silla, Y comenzó a besarlo. Mordió con agresividad el labio del mayor, haciéndolo sangrar sin importarle lo más mínimo, hasta conseguir su propósito, que el moreno abriera la boca permitiendo el acceso a su lengua. No parecía un juego, era violento, desgarrador, le daba igual si el otro disfrutaba con ello o no, lo quería hacer y punto. Tras escasos minutos, Gaara se separó de los labios ensangrentados de Kankuro, y con una maléfica sonrisa y una mirada dorada y sádica, le dijo:
-Las cosas se hacen como YO quiero… - abrió las piernas y se sentó tal y como había hecho Temari unos minutos antes. La rubia estaba bastante sorprendida, nunca había pensado presenciar algo así por parte de Gaara… era extrañamente excitante… Kankuro miró con terror aquellas pupilas… no, no era Gaara quien estaba allí sentado, o por lo menos no era un Gaara consciente. – Yo haré que esto baje… - comentó a la vez que golpeaba suavemente la erección que el mayor escondía en sus pantalones.
-Para, Shukaku! – Gritó el moreno mientras apartaba con brusquedad la mano que comenzaba a acariciarlo.
-Vaya… es un placer que me reconozcas tan rápidamente… - dijo entre risas. Temari no sabía que hacer… golpear a Gaara? No... solo enfadaría al demonio, no creo que por un sartenazo pudiese conseguir que el menor volviese. Kankuro abrazó con fuerza al pelirrojo.
-Devuélveme a mi hermano! Mapache estúpido!!!! – La cabeza del joven quedó enterrada en el pecho del mayor… Kankuro lo sujetaba con fuerza, pues desde que lo soltase allí se iba armar la de Dios. Pero por alguna extraña razón, los hermanos de la arena vieron como el cuerpo de Gaara se relajaba, hasta quedar como dormido sobre el pecho del moreno.
-Ese olor… es vainilla?
