Lo siento lo siento lo siento!...de verdad lamento la demora pero en mi país son las Fiestas Patrias! así que la celebración me desconcentro de la historia jajaja...gracias por los comentarios en el capitulo anterior.

Sin más que decir los dejo con capitulo nueve...creo que algunos me van a odiar y otros me van a querer pero es parte para el desarrollo de la historia!

Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.


Capitulo Nueve:

Francis sentía una mescla extraña entre satisfacción y miedo. Porque tenía a Kayle frente a su puerta dispuesta a escucharla, eso era lo que había ido a buscar a Lima, pero tenía claro que debía escoger cada palabra con cuidado, conocía a Kayle e iba a ser intransigente, no iba a dejar pasar nada que le diera la posibilidad de irse, y eso le daba miedo, porque si su morena de ojos verdes, se iba esa noche ya podía considerar que la perdía para siempre.

-Me vas a dejar pasar para que hablemos o prefieres que me vaya-. Dijo Kayle con una expresión dura en su rostro-.

-Lo siento…estoy sorprendida que estés acá-. Respondió he hiso pasar a la chica-.

-Es en serio lo que digo, estoy dispuesta a escucharte, a cambio de que cuando salga de esta habitación arregles tus maletas para tomar un vuelo de regreso a Nueva York-. Indicó segura y dándole una mirada severa.

-¿Quieres tomar algo?...o sentarte tal vez, no creo que sea bueno que estés ahí de pie toda la conversación-. Expresó amablemente ocultando lo intimidada que se sentía-.

-No quiero nada…podemos terminar pronto con esto-. Dijo ubicándose en uno de los sillones de un cuerpo que estaba en diagonal a la rubia-.

-Está bien…creo que llevo meses preparándome para esta conversación, solo que ahora que estás aquí, me cuesta explicarte lo que ocurrió, es difícil que…

-Si no sabes cómo explicarlo, es porque no tiene explicación, no debí venir, no hay nada que puedas decirme que yo ya no sepa-. Señalo haciendo el intento de pararse pero Francis la detuvo-.

-Por favor…prometiste que me escucharías-. Suplicó-.

-Entonces habla, a que viniste a Lima, hay algo de lo que yo no este enterada-.

Francis retrocedió unos cuantos pasos, hasta ubicarse en otro de los sillones, lo acerco hasta quedar frente a frente a Kayle, con sus rodillas casi rosándose, respiro profundo y cerro lo ojos, está era su última oportunidad.

-Sé que esto es más difícil para ti que para mí, fui yo la que te engaño, por lo que entiendo que me trates de esta manera…pero créeme, yo nunca he querido herirte…

-Entonces no debiste acostarte con Austin... Lo que no entiendo es porque él, ¡no podrías haber elegido otro idiota si tanto necesitabas a un hombre!-. Exclamó alzando la voz visiblemente herida-.

-¡Yo no necesito a ningún hombre! ¡Te amo!-. Le grito la rubia como respuesta-. Fue todo una maldita confusión, él armo todo-. Intento explicar la rubia-.

-¿Qué quieres decir con eso?...a mí no puedes decir que todo fue un maldito mal entendido, yo vi el video y…-. le costaba continuar, recordar esas imágenes era en extremo doloroso, acerco su mano a su rostro para intentar recuperarse-.

-Kay…tranquila-. Dijo con una voz tierna y colocando su mano en el muslo de la morena-.

-¡No me toques!-. Exclamó Kayle y saco bruscamente la mano de la rubia-. Con mucho esfuerzo estoy en la misma habitación que tú, así que no te atrevas a tocarme otra vez si esperas que te escuche-.

-Lo entiendo… bajando su mirada-.

-Ahora… ¿Qué quisiste decir con que él lo preparo todo?-.

-Esa noche…tú no fuiste a la fiesta, tenías una cena con tu abuelo, el poderoso hombre que nunca me acepto como tú novia-. Recordó con una falsa sonrisa-.

-Eso no viene a la conversación…se directa-.

-De alguna manera sí importa, esa noche me sentía mal de verdad, era otro de los desplantes de tu abuelo…yo estaba en el bar y comencé a beber, de cierta manera estaba herida, tú nunca fuiste capaz de defenderme delante de él-. Explicó la Rubia-.

-Claro…la culpa es mía entonces, veo que no has cambiado en nada siempre hay una excusa para librarte de tú responsabilidad-.

-Por favor déjame terminar, no estoy diciendo que sea tu culpa…solo intento que entiendas lo que paso-. Justifico Francis-. Austin se acercó, y yo intente alejarlo, pero dijo que tenía algo que decirme…algo sobre ti...

-¿Sobre mí?-. Kayle confundida-.

-Me dijo que venía de la cena de tu familia y que te tu abuelo te presento a Megan Rybner, la heredera y perfecta señorita que él quiere para ti, que habían hablado toda la cena y que se habían ido juntas…entonces yo…-. Expresó

-¡Entonces tú creíste todo lo que ese idiota dijo y terminaste en la cama con él!-. Kayle se levantó casi fuera de sí-. El final de la historia ya me lo sé Francis no gastes palabras-. Se iba a ir pero la rubia la detuvo y la empujo contra la pared-.

-¡Te llame mil veces y no me contéstate! ¡Qué querías que pensara!...estaba tan mal que no hice más que beber y beber ¡Ni siquiera recuerdo en que momento dormí con él!-. Exclamó la rubia con sus manos en los hombros de Kayle para sujetarla-.

Kayle la miraba fijamente, era verde contra verde, y estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para que sus lágrimas no salieran, odiaba desde lo más profundo a Austin, se aprovechó de una situación para golpearla donde más le dolía. Porque si ella en ese tiempo se veía poderosa e intocable, solo era una máscara, ya que en la intimidad se derretía cada vez que Francis le sonreía o entrelazaba su mano, y cuando la besaba, ahí simplemente era estar en el paraíso. Por eso había dolido tanto y seguía doliendo tanto, porque esa fascinante rubia había sido todo para ella.

-Asumo la parte que me corresponde, debí haber sido más fuerte y defenderte con mi familia, pero yo nunca te engañe, de eso puedes estar segura-. Kayle rompiendo el silencio y ya más calmada-.

-Yo nunca quise engañarte…te amo y siempre lo haré, aunque decidas que ya no quieres volver a verme…pero ten claro que si cambias de opinión estaré esperándote, porque tú, eres el amor de mi vida…-. Expresó y las lágrimas no dejaban de correr-.

-No hagas esto más difícil…sabes que nunca soporte verte llorar-. Y cariñosamente paso sus dedos para secar las lágrimas-.

-No me pidas que no te diga lo que siento-. Francis soltó sus manos de los hombros para apoyarse en el pecho de Kayle y alzar sus brazos por su cuello-. Te extraño demasiado…quédate conmigo…por favor-. Exclamó entre sollozos-.

-No puedo…no sería correcto-. Hiso el intento de soltarse pero Francis tenía todo su cuerpo contra ella-. Francis…por favor, ya debo irme, yo te escuche, ahora tú cumple la parte del trato-. Intentó sonar decidida pero bajo su mirada y ahí estaban esos ojos que la volvían loca, suplicándole, por lo que no se dio cuenta que la rubia tenía sus labios cada vez más cerca de los suyos-.

-Yo sé que todavía me quieres, sé que podemos reconstruir esto-. Iba sigilosamente con el solo fin de besar a Kayle, pero la morena reacciono y la aparto en forma brusca-.

-Debo irme…que tengas buen viaje-. Se despidió y salió por la puerta intentado convencerse de que Francis solo estaba buscando confundirla, ella no podía caer en eso, no otra vez-.

Francis se quedó con las ganas de volver a besar a Kayle, pero la sensación no era del todo mala, puesto que se había dado cuenta que la morena todavía sentía algo por ella, ahora más que nunca debía luchar, no se podía ir cuando las cosas comenzaban a mejorar.


Santana no había dormido muy bien esa noche, no podía dejar de pensar en todo lo ocurrido, en Kayle y en Brittany, ya eran semanas y no sabía cuánto más iba poder sostener esa situación.

Camino por los pasillos de Mckinley ida en sus pensamientos, con sus audífonos puestos y tarareando alguna canción. Habían pocas personas en la escuela, como nunca llego temprano, quizás se debía al hecho de que no durmió bien y ya ha cierta hora había simplemente decidido levantarse.

Iba aún algo perdida cuando una tela fue puesta sobre sus ojos y unos brazos la tomaron con fuerza llevándola a una de las salas que a esa hora estaba vacía.

-¡Que diablo! ¡Suéltame quien quiera que seas! ¡Cuando me suelte te voy a patear tan fuerte que…!-. Gritaba Santana pero al parecer nadie lograba escucharla-. ¡Si es una broma no es gracioso!-. Seguía diciendo pero entonces sintió que algo en extremo suave rozaba su nariz y aspiro el agradable aroma, era a flores-.

-Tranquila…yo solo quería tenerte para mí un momento-. Expresó Britt-.

-Britt… Me asustaste-. Intento sacarse la tela que cubría sus ojos pero la rubia se lo impidió-.

Brittany tenía a Santana sujeta, y comenzó a depositar tiernos besos por todo el cuello y la mandíbula, disfrutando cada centímetro de ese cuerpo que tanto extrañaba, fundía su rostro en el cuello de la latina aspirando todo su aroma y con las manos la tomaba de la cadera con fuerza para atraerla más hacia ella. Si al principio Santana estaba tensa por la forma en que llego ahí, ahora simplemente se estaba dejando llevar, era todo tan simple cuando sentía los labios de Brittany recorrerla, no existía nada más para ella, nadie más.

Pronto la rubia decidió tomar el riesgo y atrapó los labios de la morena, suavemente, tiernamente, como cuando estaban recién descubriéndose y se conformaban con sentirse la una a la otra, pero a medida que sintió la aceptación de la latina, fue profundizando el beso, pasando su lengua por el labio inferior y superior alternadamente en un juego de provocación.

Santana, sentía que sus sentidos estaban al máximo, no podía verla, pero si la sentía, sus manos, su rostro, todo ese proceso de redescubrimiento, de reconexión de dos almas que pese al tiempo que han estado separadas nunca dejan de pertenecer la una a la otra.

La rubia bailarina marcaba con dulzura lo que sentía le era suyo, no tenía certeza de lo que iba a ocurrir cuando salieran de ese lugar, ni cuando sus labios dejaran de estar unidos, pero eso no le importaba, en ese momento tenía a la mujer que quería, y esta le estaba correspondiendo en todas sus caricias.

El tiempo era como si estuviera congelado, ninguna de las leyes de la naturaleza estaba presente en ese lugar, era como si se hubieran remontado al pasado cuando eran inseparables y solo ellas dos tomadas de sus meñiques vieran como el mundo seguía su curso.

-Britt… haciendo un gran esfuerzo por separarse de la rubia y quitándose finalmente el trozo de tela que cubría sus ojos-.

-Por favor no me digas que fue un error-. la rubia adivinando los sentimientos de la morena-.

-No lo es…solo que…tengo miedo-. mirando fijamente esos ojos azules en los que parecía perderse-.

-¿De qué?... ¿De lo que pueda pasar con Kayle?-. Pregunto preocupada-.

-No…yo tengo miedo a sufrir otra vez…creo que un parte de mi todavía esta insegura-.

-Yo nunca más te voy a herir lo prometo…yo te amo San, eres la única personas que he amado-. Expresó para convencer a la latina-.

-Sí pero aun así me rechazaste-. Recordó-. Y no ha sido fácil para mí reponerme de eso-.

-Nunca me voy a cansar de pedirte perdón-.

-Yo no tengo que perdonarte Britt…pero esto que siento todavía no pasa…yo solo necesito algo más de tiempo, y eso no significa que no te ame-. acariciando el rostro con el borde de su mano-.

-Yo esperare por ti, todo el tiempo que sea necesario, esa sigue siendo mi promesa-. Respondió-.

-Será mejor que salgamos, si nos sorprenden aquí tendremos problemas, y creo que ya nos perdimos el primer bloque-.

-Está bien-. Aceptó no muy convencida la rubia-.

Santana salió primero y cuando estaba casi en el umbral de la puerta, Britt la tomo para darle un último beso, aprovechando que los pasillos aún estaban desiertos.


Kayle había llegado prácticamente de madrugada a su casa, para su suerte sus padres ya estaban dormidos por lo que no notaron la hora y eso la salvo de un castigo. Poco durmió pensado en toda su conversación con Francis, tenía sus dudas de la veracidad de la historia en un principio, pero cuando la vio a los ojos, algo le decía que era verdad, y eso la confundía profundamente.

Se levantó ya atrasada y tomando en cuenta la distancia desde su hogar a la escuela, ni siquiera había hecho el intento por llegar a su primera clase, así que paso a un Starbucks, compro su café y se fue con tranquilidad para poder llegar a tiempo a su segunda hora.

Estaba en su casillero sacando lo necesario para sus clases, cuando sintió unos ruidos provenientes del pasillo siguiente, no les hubiera dado importancia, pero reconoció las voces. Algo en su interior se activó y fue a ver que ocurría. La imagen definitivamente la descoloco, Santana y Britt se estaban besando en la entrada de una de las salas. Su corazón se apretó, le dolía no había duda, pero en ese momento no se sentía preparada para enfrentarlo, así que decidió salir, necesitaba aire para aclarar sus idea y ver cómo iba a manejar esa nueva situación. Era lo último que le podía pasar para completar su semana, pensó.


Quinn y Rachel habían llegado juntas a la escuela, la rubia se aseguró de pasar temprano por la pequeña diva, para así no atrasarse, tenía muy claro lo importante que era para la castaña la puntualidad.

En el estacionamiento aprovecharon de tomarse de la mano y besarse, porque al entrar aunque caminaban juntas, que ya causaba impresión, no querían dar muestra de que estaban comenzando una relación. Rachel entendía que Quinn, no estuviera lista aún para dar ese paso, que ya lo hubiera hecho con el coro era un gran avance y no iba a presionarla.

Rachel fue directamente a su casillero perfectamente ordenado para alistar sus cosas, pero la presencia de alguien la alarmo.

-Hola Finn… ¿Cómo estás?-. Fue cordial-.

-Por favor no actúes como si nada pasara…como quieres que esté después de lo que paso con Quinn y tú en el Club Glee-. Respondió no tan amable y con su voz demostrando algo de celos y enojo-.

-Creo que eso ya no debería afectarte, ninguna de las dos está contigo hace mucho tiempo-. Expresó-.

-Pero Rach…yo todavía siento algo por ti, nosotros no terminamos porque nos hayamos dejado de querer, se supone que tú me amas-.

-Yo te quería…en el pasado Finn, tú me hiciste mucho daño al no decidirte nunca por mí, además siendo honesta, Quinn me hace sentir cosas que jamás había experimentado-. Contestó-.

-Eso no puede ser posible, ella nunca te va amar como yo, nunca va a ser capaz de asumir frente a todos que está contigo, yo la conozco, nadie es más importante para Quinn Fabrey que Quinn Fabrey, piénsalo Rach, podríamos darnos otra oportunidad-. La voz del joven era casi de súplica-.

-Lo siento Finn, pero ya no hay vuelta atrás en esto, en las regionales me dijiste que eras mi amigo y eso es lo único que puedo buscar en ti-.

-¡Pero Rach! ¡Entiende que yo quiero ser más que eso!...no puedes rechazarme por estar con Quinn, ella es una manipuladora que solo está jugando contigo ¡Por dios te lanzó granizados durante años!-. Ya estaba perdiendo la compostura-. ¡Lo único que vas a lograr es salir herida! ¡es una mala persona!-.

-Mira Finn, voy a decirte esto una sola vez de buena manera por todo el cariño que siento por ti, nunca más vuelvas a hablar mal de Quinn delante de mí, yo la quiero y ella a mí, nada de lo que digas va a cambiar eso, y tú no me quieres solo eres un niño mimado que cuando pierde algo busca recuperarlo, así que te voy a pedir amablemente que me dejes en paz-. Sentenció, pero al parecer no fue suficiente-.

-No me voy a rendir, porque en algún momento ella va a decepcionarte, confía en mi Rachel, ella nunca va ir de la mano contigo por esta escuela ¡NUNCA!-. Dijo alzando la voz y todos lo que pasaban fijaron la vista en ellos-.

-¿Que sucede aquí?...Rach…algún problema-. Expresó Quinn que al darse cuenta de la interacción decidió acercarse-.

-Nada Q…Finn ya se iba-. Dijo la pequeña diva para calmar las cosas-.

-Escúchame Fabrey, no sé cuándo comenzó esto, pero te aseguro que no va a durar, no puedes llegar y quedarte con la chica que quiero, tú no te la mereces-. Dijo amenazante-.

-Rachel es quien decide si me la merezco o no, tú no tienes ni siquiera derecho a opinar al respecto, porque mejor no te vas, estas estorbando aquí, Hudson-. Expresó Quinn con esa postura inquebrantable que la caracteriza-.

-Si Finn, vete, ya te dije todo, así que solo espero que respetes mi decisión-. Aclaró Rachel-.

Finn, las miro con un gesto de desaprobación y se fue golpeando todo lo que encontrara en el camino, definitivamente estaba muy lejos de asumir la relación de sus dos ex novias.

-Entonces me quieres decir que fue lo que le dejaste en claro a Finn-. Preguntó la rubia intentado bajarle el perfil a la situación-.

-Le dije que ya no lo quería y que tú me hacías sentir cosas que con nadie más he sentido-. Expresó en forma seductora la pequeña diva-.

-Sabes que cuando me hablas así me dan ganas de tomarte y besarte, sin importar nadie más-. Murmuró-.

-¿Si?…no lo sabía-. dijo acercándose a su oído-.

-Será mejor que me vaya a clases, antes de que cometa otra locura-. Expresó tomando más distancia-. Te quiero no lo olvides-. Añadió antes de partir-.

-Y yo a ti-. Le respondió-.

Para Rachel, era como un sueño, no podía creer que la chica más hermosa, inteligente y fascinante de toda la escuela, le digiera "te quiero", todavía no lograba asimilar el impacto, y cuando estaban a solas, pensaba que el algún momento alguien la despertaría de ese sueño maravilloso, era extraño, nunca pensó que su vida en la escuela, podía dar un giro tan radical. Cada día lo estaba disfrutando más y no iba a permitir que nadie lo arruinara, ni siquiera Finn Hudson.


Kayle observaba a lo lejos como se desarrollaba la práctica de las Cheerios. Las gradas del campo de futbol sin darse cuenta se había transformado en donde iba cuando quería pensar o desahogar las penas, y en ese momento sentía que necesitaba ambas cosas.

La vida le había enseñado a no rendirse y a luchar por lo que quería. Si bien nació en un entorno de privilegios, nadie podía dimensionar las responsabilidades que venía con ello. Siempre le había sido difícil equilibrar su vida en Nueva York, siempre en una lucha constante entre mantener su relación con Francis y darle en el gusto a su familia, era realmente agotador. Y cuando llego a Lima, pensó que todo sería diferente, ahí nadie sabía quién era, y su familia después del accidente intentaba comprenderla más, pero ahora todo se había vuelto a complicar otra vez, quería a una persona que no le correspondía y eso le producía un sentimiento de dolor.

Francis estaba otra vez dando vueltas por la escuela Mckinley, tenía un pasaje de avión en su bolso, pero si lo tomaba o no, dependería de lo que ocurriera a continuación.

-Hola… ¿de nuevo por acá?-. Preguntó Kurt, quien diviso a la rubia cerca de la entrada y la fue a la saludar-.

-Así es, estoy aquí otra vez, esperemos que ahora los resultados sean mejores-.

-¿Qué acaso hay alguien que pueda negarse a los encantos de Francis Johansen? ¡Le cantaste una canción por a amor a Valentino!-. Exclamó el joven-.

-Sí lo sé y de cierta manera funciono, aunque fuera para que me escuchara y después me deseara buen viaje-. Respondió sin poder evitar una sonrisa por el comentario de Kurt-.

-Me parece, mira que casi me juzgan por traición a la patria por lo de la presentación-. Recordó-.

-Lamento que hayas tenido problemas con tus amigos, no debí involucrarte-.

-No hay problema, yo decidí ayudarte… ¿Y vienes a ver a Kayle supongo?-.

-En realidad vengo a despedirme…así que dame un fuerte abrazo-. Le pidió a lo que el joven acepto encantado-. Eres realmente encantador y gracias por ayudarme aunque apenas me conozcas-.

-Ha sido un placer, y debo decirlo, eres mucho más hermosa en persona que en las revistas, ¿puedo pedirte algo?-.

-Claro-.

-Ok...entonces foto-. Sacó su celular y se tomaron una fotografía como su fueran viejos amigos, después repitieron con el celular de Francis-.

-El último favor… ¿has visto a Kayle?-.

-Creo que la vi pasar en dirección al campo de futbol hace un rato, tal vez aún este ahí-

-Estoy en deuda contigo, Kurt-.

-Adiós, y espero que todo salga bien, así tal vez te vemos por aquí otra vez-.

-Eso espero-.

Francis, vio a lo lejos a la silueta inconfundible de Kayle, sentada en una de las bancas, con su mirada perdida en alguna parte.

-Veo que algunas cosas nunca cambian-. Expresó la rubia para llamar la atención de Kayle-.

-¿A qué te refieres?-. Preguntó curiosa-.

-En Akron también te sentabas a ver a las porristas-. Se sentó a su lado-.

-No iba a ver a las porristas, estaba ahí por "una" porrista, que siempre estaba en lo más alto de la pirámide-.

-Eso no era lo que creían todas, debía estar pendiente de cada una de ellas para que se concentraran y no te miraran demasiado-. Expresó fingiendo enojo-.

-Siempre has sido en extremo celosa, no sé si dejaste las porristas porque querías o para yo ya no fuera a verte-.

-Un poco de ambas…además analizando la situación actual, creo que tienes un debilidad por las porristas, no fue López una también-.

-No quiero hablar de Santana en este momento-. Expresó intentado sonar calmada-.

-¿Qué pasa con ella?... ¿Te hiso algo?...Porque si es así iré y…-.

-No es algo que vaya a hablar contigo-. Interrumpió-. ¿Qué haces aquí?...pensé que teníamos un acuerdo-. Preguntó-.

-Solo venía a despedirme-. Respondió la rubia mirándola fijamente a los ojos-.

-¿Te vas?-. Preguntó sorprendida-.

-Eso es lo querías ¿o no?-. Exclamó con algo de esperanza debido a la expresión que tuvo Kayle cuando le dijo que se iba-.

-Sí…eso es lo que quiero-. Dijo y no pudo sostener la mirada de la rubia-. Creo…que es mejor que entre a clases…ya no se a cuantas he faltado-.

-Espera-. Expresó Francis y le tomó el brazo para detenerla-. Puedo tener un abrazo al menos, solo eso antes de irme-.

Kayle no dudó en aceptar, ella también necesitaba ese abrazo, después de que vio a Santana con Britt, quería sentirse apoyada, protegida, y no tenía a nadie en Lima que pudiera lograr que sintiera eso, o por lo menos no que estuviera disponible, porque en la única persona en quien había confiado, la traiciono, eso sentía con Santana que la traiciono.

-Escúchame…sé que algo te sucede, a mí no puedes mentirme recuerdas…solo quiero que tengas claro que si cambias de opinión yo estaré aquí para ti…solo llámame y yo estaré de vuelta…te amo nunca lo olvides-. Susurró Francis sin soltar a Kayle, quien se acurrucaba entre su cuello y su clavícula-.

-Gracias…pero es mejor que te vayas-. Se separó con dificultad la miro a los ojos y decidió que era mejor volver a entrar a la escuela-.


Quinn seguía en volando en alguna parte del mundo de Rachel, no podía dejar de sonreír, le había encantado como su chica le negó cualquier posibilidad al estúpido de Finn, y sobre todo le encantaba que reconociera sin ningún miedo que era solo ella, quien la volvía loca.

-Tienes una cara de idiota enamorada… ¿lo sabes cierto?-. Dijo Santana-.

-Siempre tan amable, hola a ti también San-. Respondió sin dejar de sonreír-.

-No sé dónde tienes secuestrada a la Quinn que yo conocí, pero te prefiero a ti así que déjala donde sea que la tengas-. Expresó con tono de burla-.

-Hoy ha sido un buen día…en realidad desde que estoy con Rach todos los días son buenos-. Dijo con un brillo en sus ojos-.

-Uyyy…córrete de aquí tanta cursilería me abruma-. Exclamó empujando suavemente a la rubia-.

-Aunque lo niegues también tienes un corazón escondido por ahí en algún parte-. Respondió-. ¿Y qué tal tú día?-.

-Curioso…digamos que empezó muy bien-.

-¿Qué quieres decir con eso?-.

-Mmm…no seas tan entrometida Fabrey, es todo lo que diré por el momento-. Dijo en tono misterioso-. ¿Has visto a Kay?...necesito hablar con ella-.

-La verdad es que no, teníamos una clase juntas pero no llegó-. Respondió pensativa-.

Santana desvió la mirada hacía otra rubia que venía caminando por los pasillos de Mckinley, avanzaba con elegancia y seguridad como si fuera la dueña del lugar, sinceramente odiaba esa postura de superioridad, además que tenía que estar haciendo ahí. Era lógico, y con eso tenía la respuesta al porque Kayle no había ido a clases.

-¿Tú que haces aquí?-. Preguntó Santana que se había ido directamente sobre Francis, con Quinn partiendo casi detrás de ella-.

-Disculpa pero voy con prisa, ya estuve con quien quería, así por favor déjame pasar-. Expresó mirando fijo a la morena-.

-Cuando vas a entender que Kayle no quiere nada contigo, ni hablar ni verte, procesa eso y vete pronto a Nueva York-. Respondió aun bloqueando el paso a la rubia-.

-Kayle si hablo conmigo y si quiso verme, la pregunta es… ¿quiere verte a ti?-. desafiante-.

-¡De que rayos estás hablando!-. algo alterada-.

-Eso deberías saberlo tú, no sé lo que habrás hecho, pero Kayle ni siquiera quiere hablar de ti-.

-¡Estás mintiendo!...Solo buscas sacarme del camino no es verdad, pero no lo vas a lograr-.

-Cree lo que quieras, no puede importarme menos…y ahora permiso, creo ya gaste demasiado tiempo contigo-. Dijo la rubia-.

-¡Eres una…!-.

-San…-. alcanzó a sujetarla para que no fuera detrás de Francis-. Ahora busca a Kay, para que te explique qué está pasando-.

-Eso haré-.

Santana comenzó a buscar desesperadamente a Kayle, no le gustaba para nada la idea de que estuviera cerca de Francis otra vez. Pero por otra parte sentía que no tenía derecho a reclamarle nada, no después de lo ocurrido con Brittany, esa misma mañana.

-¡Aquí estás!...te he buscado por toda esta maldita escuela… ¿Dónde estabas?-. Preguntó intentando disimular sus celos, pero no podía-.

Kayle seguía guardando algunas cosas en su casillero, sin prestar atención a Santana, se había dado cuenta que estaba alterada y suponía porque, pero ella también estaba enojada.

-Vas a hablarme…te pregunte ¿Dónde estabas?, no fuiste a clases, estaba preocupada-. Expresó bajando en tono-.

-Estuve ocupada-.

-¿Con quién?-.

-Con Francis... ¿Algo más?...ahora debo irme-.

-¿Qué te sucede? ¿Por qué estás hablando con ella?...te ha engañado, te hiso demasiado daño-. Expresó la latina-.

-Por favor…no creo que seas la indicada para hablarme de engaños-. Dijo intentando contenerse no quería hacer una escena ahí, pero realmente dolía, como era capaz Santana de reclamarle después de lo que ella había visto-.

-¿Qué quieres decir con eso?-.

-No seas hipócrita Santana, o me vas a negar que hoy en la mañana te andabas besando por la escuela con Britt-. Exclamó en el tono más tranquilo que poseía-.

-Yo…te lo puedo explicar-. Respondió acercándose-.

-No es necesario… es algo que yo sabía podía pasar en algún momento, yo me arriesgué y perdí, lo que me duele es que me mientas en mi cara, yo te lo dije antes, lo único que te pedía era que siempre fueras sincera….aunque me doliera y no fuiste capaz de cumplir eso-. Expresó y con el dorso de su mano secó rápidamente una lágrima que comenzaba a correr-.

-Lo siento…estoy…no quiero herirte, me importas demasiado, te quiero…estoy muy confundida-. Dijo intentado consolar a la chica-.

-Ya lo hiciste y tú confusión de acaba ahora, yo me salgo de esto…ahora debo irme-. Y cerró su casillero para luego dar la vuelta y dejar a Santana sin poder explicarse y sintiéndose realmente mal consigo misma-.


Pasaron días, sin que Kayle le dirigiera una palabra a Santana, incluso evitaba a Quinn, y a todos los chicos del Glee Club, todo lo referido a la latina dolía, así que lo mejor eran mantenerse lejos.

Quinn estaba en la cafetería con Rachel y Santana, esta última cabizbaja, se sentía mal por lo sucedido, Kayle al fin y al cabo no merecía que le hubiera mentido.

-¿Se acerca el baile, ya saben que van a usar?-. Preguntó Rachel para distender el ambiente-.

-Creo que sí, tengo dos opciones pero no me decido aún-.

-¿Y tú Santana?-. nuevamente la castaña-.

-Mmm…no sé -. mirando hacia donde estaba Kayle conversando con otras chicas-.

-San, deja de mirarla pareces su acosadora -. la rubia quien se había dado cuenta de adonde dirigía la mirada su amiga-.

-¿Contigo tampoco habla?-. Preguntó la latina, mirando ahora a Quinn-.

-No…cuando tenemos clases juntas se sienta lejos de mí y cuando termina sale casi de las primeras-. Respondió sincera-. ¿Me vas a decir porque pelearon? ¿Es por la ex novia?-.

-No…yo tuve la culpa, me vio besándome con Britt-. Respondió bajando la mirada-.

-¿Estás con Britt?-. Preguntó Rachel emocionada-.

-No…no lo sé-. Respondió a medias-.

-¿Y cuándo piensas saberlo?-. la rubia en forma directa-. No puedes estar alternándote entre las dos, no es justo, le haces daño-.

-No es esa mi intención…solo estoy confundida, las dos son importantes para mí-.

-Pero no puedes quedarte con las dos Santana, estás haciendo lo mismo que te hiso Britt, y tú sabes lo que se siente-.

-Habla con ella... A ti te va a escuchar-.

-San…eres mi amiga y te quiero, pero no voy a interceder por ti con Kayle, no hasta cuando decidas con quien quieres estar, ella es una buena chica y no se merece que juegues con ella-. Expresó Quinn-.

-¡Yo no estoy jugando con ella!-. Exclamó algo alterada-. Solo que es difícil para mí, Britt es mi mejor amiga, mi primer amor y siento cosas demasiado fuertes por ella…-.

-Entonces quédate con Britt y olvídate de Kayle-. Dijo Rachel intentando seguir la conversación-.

-La amo pero…-.

-No confías en ella-.Añadió Quinn terminando la oración-.

-Ella eligió a Artie sobre mí y eso es difícil de olvidar... Y cuando eso pasó Kayle estuvo ahí, cuidándome, escuchándome, sin hacer preguntas, nunca me había sentido así de segura con alguien-. Explicó-.

-Lo mejor es que te alejes de las dos por un tiempo, así nadie resultara herido-. Dijo Quinn-. Tienes que aclarar tu mente y tu corazón-.

-Creo que mi hermosa rubia tiene razón, es lo mejor -. Rachel apoyando la idea de Quinn-.

-Lo haré…pero Q, habla con ella, solo para saber cómo está-. Volvió a pedir la morena-.

-Lo intentaré-. Señaló la rubia-.

La hora del almuerzo terminó, y las chicas volvieron a sus clases en forma habitual. Y se volvieron a reunir en la sala del coro, para empezar otro ensayo con el Club Glee.

-¡Te digo que no iré al estúpido baile!-. Exclamó Mercedes a Kurt cuando entraban a la sala del coro-.

-¿Por qué no irás?-.

-Porque nadie me ha invitado-. Respondió bajando la mirada-.

-No es necesaria una pareja para venir al baile, estaremos todos tus amigos ahí-. Dijo la castaña-.

-Yo tampoco tengo pareja-. Expresó Britt-. Pero igual iré-.

-Ni yo...-. Artie como enviándole una indirecta a la rubia quien ignoro el comentario-.

-Creo que salvo Puck y Lauren, Mick y Tina todos estamos solteros-.Añadió Sam-.

-Por lo que, creo deberíamos ir todos como un equipo, así nadie se sentirá solo, juntarnos en Breadstix y después llegar juntos al baile-. Expuso Rachel ante la atenta mirada de sus compañeros-.

-¿Puede ir Blaine también?-. Kurt-.

-Claro-.

-Entonces apoyo la idea de la pequeña Barbra-. Dijo el chico-.

Todos se miraron y asintieron. En el trascurso de los casi dos años que llevaban juntos en el Club, se querían entre ellos y sobre todo se apoyaban, aunque toda a escuela pensara que eran un grupo de perdedores, ellos se sentían parte de algo especial, por lo que llegar al baile juntos, representaría lo unidos que estaban.

Rachel por otro lado no sacó su idea de la nada, tenía claro que aún no podía llegar del brazo de Quinn, y bailar en el medio de la pista para que todos supieran lo que pasaba entre ellas. Por lo que si estaban todos eso no se haría evidente y ellas igual podían cenas juntas e ir al baile.

-No cuenten conmigo, iré por mi cuenta-. Dijo Finn, quien entendía que a Rachel solo le importaba estar con Quinn.

Antes de que alguno pudiera responderle, entró el señor Schuster, y comenzaron la clases, estaban ensayando a full para las Nacionales, cada vez era menos el tiempo, y debían, crear la coreografía y escribir las canciones.

Cuando salieron, Quinn diviso a Kayle, quien compraba unas entradas para el baile.

-¡Hey!-. Saludó la rubia-. ¿Cómo has estado?-.

-Hola…-.

-Puedo preguntar porque ya tampoco me hablas a mí-. Preguntó Quinn-.

-No sé a qué te refieres-.

-Vamos, me has estado evitando, creí que éramos amigas, independiente de lo que pasara contigo y Santana-.

Kayle la quedó mirando un par de minutos y Quinn tenía razón, ellas tenían muchas más cosas en común que solo Santana, había sido un error alejarse de ella también.

-Lo siento…me equivoque tú no tienes nada que ver con lo que pasó-.

-¿Abrazo?-. la rubia entusiasmada y Kayle aceptó-.

-No esta tú pequeña diva por ahí, no quiero otro mal entendido-. Murmuró en el oído de Quinn-.

-Eso ya está solucionado...-. separándose-. ¿Y tú? ¿Dos entradas para el baile? ¿Iras con alguien?-.

-Esas son muchas preguntas, pero sí creo que iré al baile-.

-Podrías ir con nosotros a Breadstix a cenar y después llegamos todos al baile-.

-No creo que sea buena idea, pero gracias por invitarme…ahora debo irme-. Se despidió-.

Fueron llegando de a uno, Rachel vestía de rosado, con una cola de caballo y dos mechones de pelo sueltos, se veía adorable y resaltaba con maquillaje sus hermosos ojos cafés. Quinn al verla casi tropieza en sus tacones celestes perfectamente combinados con su vestido y su cabello tomado. Después llego Santana en su vestido rojo acorde a su personalidad, se veía realmente despampanante, se ajustaba a sus curvas.

Mientras disfrutaban todos de la cena, Santana llamó a un lado a Quinn, tenía algo que preguntarle por lo que estaba inquieta.

-Me vas a decir que hablaste con Kayle-.

-Nada importante, simplemente le aclare que yo no tenía nada que ver en lo que había pasado-.

-Ohh…muchas gracias por tu apoyo-.

-Yo te dije que no iba a intervenir por ti, no mientras no tengas claro con quien quieres estar-.

-Lo sé…pero no te dijo nada más-.

-No…fue breve, estaba comprando boletos para el baile-.

-¿Boletos?... ¿cuántos?-. curiosa-.

-Dos...creo-.Añadió la última palabra al ver la cara de Santana-.

-¿Y no te dijo con quién iba a ir?-.

-No Santana… ¿podemos volver a la mesa?-. Expresó mirando a Rachel de reojo, simplemente no podía dejar de mirar a su pequeña diva-.

-Est ábien-. de mala gana, no le había gustado la idea de ver que Kayle llegara con alguna perdedora de la escuela-.

Fue todo pura diversión, cantaban, reían, recordaban las canciones que tendrían que hacer en el baile, porque ellos eran los encargados de poner la música. En forma alternada cantarían para animar la fiesta.

Cuando estaban en la entrada de la escuela, bajando cada uno o el pareja de sus respectivo autos, para encontrase en un punto y entrar. Vieron algo que llamo la atención de no solo ellos, sino que de casi toda la escuela que hace esa hora ya estaba llenando el gimnasio.

Era una gigantesca y elegante Limosina que cubría toda la entrada central, no era muy difícil imaginar quien venía dentro de ella o por lo menos una de ellas.

Kayle se bajó haciendo uso de toda esa elegancia natural que poseía, llevaba un vestido negro amarrado al cuello que caía en punta. Se mantuvo de pie para abrir la puerta y tomar de la mano a su acompañante.

-¡¿Qué está haciendo ella aquí otra vez?-. Santana enojada-.

-Creo que es claro que está haciendo-.

Francis llevaba un vestido en tonos dorados, su pelo rubio suelto con ondas, y sus tacos que la hacían casi alcanzar la altura de Kayle. Se veían perfectas juntas, ambas hermosas y con ese desplante naturalmente elegante. Causaron impresión, y prácticamente todos se hacían a un lado para que pasaran.

En todos menos en una latina que desde una esquina las observaba con los brazos cruzados, y con su mirada demostrando todos los celos que la invadían en ese momento.


Gracias por leer y espero sus comentarios, criticas o sugerencias!...Saludos!

Pd: A todos mis compatriotas felices fiestas!

Pd2:Gleegirlfan: Toma con moderación jajaja! y Camy control con el tequila!