IX Innuendo nocturno

James se sentía tan feliz que no podía creerlo. El insistente y hasta obsesivo interés que venía sintiendo por Lily había durado lo bastante y había sido lo suficientemente frustrante como para augurar que si al fin conseguía salir con ella todo el asunto resultaría decepcionante. Y sin embargo no había sido así. Desde su cuarto año en Howgarts no había dejado de alternar con el sexo femenino y aunque en general había sido una experiencia grata, nunca había pasado de ahí. En cambio con ella... Desde el primer día en la fiesta de Slughorn había notado la diferencia. Su compañero de confidencias en este aspecto de su vida había sido siempre Sirius. Sirius era un rompecorazones, y aunque él sabía que no lo hacía con maldad el resultado siempre era el mismo. No había más que mirar a Isabelle Kethering. Ninguno de los dos amigos se había enamorado nunca.

¿Estoy enamorado de Lily?- Se preguntó mientras removía la comida en su plato durante la cena. Levantó la vista y allí estaba ella, al otro extremo de la mesa con Jones y Prewett. Parecía triste. Que raro, cuando la acompañé a pociones estaba como siempre. Claro que tener que sentarse con Snape debe amargar a cualquiera.- Pensó, sabiendo que aquello no era cierto. James había hecho intentos de mencionar a Snape en términos peyorativos en un par de ocasiones y ella no se lo había permitido, ni en público ni tampoco estando solos. No era algo que le preocupase pero si una espinita que tenía clavada, porque era evidente que "lloricus" le odiaba. Se sacudió aquellos pensamientos como quien aparta una mosca pesada, de esas vuelven una y otra vez a molestar, hasta que exasperado uno termina por sacar la varita y fulminarla.Pero él no podía fulminar a Snape. ¿O tal vez si? Si pudieran demostrar que Avery, Wilkes, Snape y el resto tenían que ver con mortífagos... Claro que eso pasaba por verificar que Bellatrix Lestrange era una mortífaga, descubrir lo que Snape le había dado en Hogsmeade, averiguar qué había introducido ese Malfoy en el colegio... Demasiado. De hecho él mismo no estaba convencido de que aquello fuera cierto, al menos no tan convencido como Sirius. A su lado su amigo tenía la mirada fija en su plato a pesar de que no estaba comiendo casi nada. Desde la visita a Hogsmeade no había sido el mismo. Le daba muchísima rabia que precisamente el día que había empezado formalmente una relación con Lily su mejor amigo hubiera empezado a distanciarse de él. Porque eso era lo que estaba pasando, Sirius se estaba distanciando de todos ellos. Ya se le pasará.- Se dijo molesto. Aunque James no se lo confesaba a si mismo sabía que estaba siendo egoísta, pero en ese momento lo más importante era Lily, no podía descuidar lo que estaba naciendo entre ellos por las paranoias de Black. ¿verdad?

Hablare con él mañana. Se prometió. Esa noche Lily y él habían quedado para una cita nocturna y no quería que nada ni nadie perturbase el gozo de la anticipación.

Aquella noche no tardo en irse a dormir, en previsión de que después pasaría una gran parte de la noche en blanco. Pero cuando se despertó a la hora convenida, mediante un sencillo encantamiento Témpora, no pudo encontrar su capa de invisibilidad. Por más que buscó y rebuscó en su baúl la capa no apareció. Intranquilo, pero con la respuesta ya en la cabeza se dirigió a la cama de Sirius, cuyas cortinas estaban cerradas. Efectivamente, Sirius no estaba en su cama.

-¡Maldito seas! Has ido sin mi a la sección prohibida.- Pensó.

Escuchando las respiraciones rítmicas de Peter y los resoplidos intranquilos de Remus, al fin decidió que no merecía la pena enfadarse. Sirius necesitaba la capa más que él. Si lo pillaban en la sección prohibida tendría muchas más explicaciones que dar. Todas las parejas en Howgarts tenían citas nocturnas, era parte de la diversión. Si les pillaban les castigarían, pero nada más. Y tampoco tenían por qué pillarles si tenían cuidado. Lily ya lo estaba esperando en la sala común. Se había puesto un grueso abrigo verde y traía dos bufandas, una al cuello y otra en la mano.

-¡Sabía que te olvidarías!- Sonrío al alargarle la bufanda.- Hace un frió de muerte ahí fuera, pero está despejado y lleno de estrellas. ¿llevas guantes?

James no contestó, se quedó mirándola como si no la hubiera visto nunca. -Si, creo que me he enamorado de Evans. Pensó. ¿Por qué si no su gesto con la bufanda le había provocado aquel tierno sentimiento que no sería capaz de confesar a Sirius ni bajo la peor de las torturas?

- ¡Eh! Dijo ella- Que todavía estás dormido.

El rojo oscuro del su cabello se avivaba con el reflejo de las brasas de la chimenea, lo llevaba algo enmarañado, no se había peinado para él en la oscuridad antes de bajar y ese detalle le gustó. No estaba preocupada por impresionarle, solo quería pasar un rato con él.

- Vámonos, tonto- le dijo riendo muy bajito.

El le cogió de la mano y salieron por el retrato hacía el pasillo. La señora gorda ni siquiera se despertó, roncaba quedamente con la cabeza sobre su cojín de terciopelo pintado al óleo. Casi de puntillas recorrieron el camino hasta la cima de la Torre de Astronomía. La mano de Lily en la suya estaba cálida y un poco húmeda y de nuevo aquella extraña ternura le impulsó a comportarse como nunca antes había hecho, levantó esa mano hasta sus labios y la besó.

Ella no dijo nada y continuó subiendo las escaleras de la torre. Llegaron a la puerta, y entonces ella sacó la varita.

- Suele estar cerrado por las noches Susurró. ¡Alohomora!. Y la puerta se abrió con un delicado crujido.

James se preguntó como es que Lily sabía tanto sobre el Howgarts nocturno , y el corazón le dio un vuelco al recordar la última luna llena y como Lunático había vagado suelto y sin control por los terrenos durante la primera parte de la noche. Era una noche gloriosa. Como Lily le había dicho hacía un frió de muerte, pero no soplaba el aire. La bóveda celeste sobre sus cabezas desplegaba un fantástico mosaico de estrellas.

- Los centauros viven según lo que leen en el cielo ¿lo sabías?- Dijo ella sin mirarle aún.

-No.

Lily avanzó hasta el borde de la torre y se apoyó en una almena mirando hacía el Bosque Prohibido como si esperase ver algún centauro saliendo de la linde y entrando en los terrenos del colegio. James se colocó a su lado y pasó su brazo por su hombro . Lily no protestó.

- Pensé que nunca saldrías conmigo. Dijo él

-Yo también lo creía. Soy la primera sorprendida.- dijo ella volviendo la cara hacía él .

- ¿Qué te hizo cambiar de opinión acerca de mi? Creía que no podías soportarme.

- Creo en las segundas oportunidades.- contestó ella sin dejar de sonreír.- Desde que empezó el curso has estado mucho más agradable. ..Y no te he visto meterte con nadie como hacías el año pasado.

James recordaba una ocasión en la que ella se había visto involucrada, aquel día junto al lago después del examen de Defensa. Llevaban semanas estudiando para sus TIMOS, Sirius y él tenían ganas de celebrar lo bien que les había salido el examen . Snape había tenido la mala fortuna de pasar por allí. Por entonces Lily no se sentaba con Snape en pociones y el trato que tenía con él era como el que tenía con cualquier otro Slytherin de su curso, casi nulo. Y aún así le había defendido.

- Puedo preguntarte una cosa- dijo- ¿Cómo pudiste hacerte amiga de Snape después de que te llamara sangre sucia?

- Ya te lo he dicho, creo en las segundas oportunidades. Además en este caso el insulto está en la boca del que lo pronuncia nada más. Para mi ser sangre sucia, como ellos dicen, es un orgullo. Severus no piensa en esos términos de la gente como yo, lo dijo solo para molestarme.

- Es un Slytherin, Lily.

- ¿Y..? Yo soy una sangre sucia y no estoy tan mal ¿no? No tengas tu los mismo prejuicios. La gente es humana y comete errores humanos... Pero no hablemos de Severus ahora. - Dijo, y su voz se había oscurecido, pero en seguida recobró su brillo al decir: -Prefiero que miremos la estrellas.

La ausencia de luna creaba las condiciones para que el tapiz de luminarias brillara con una intensidad mágica. El camino de la vía Láctea era un resplandor plateado y nebuloso.

- Mira, los muggles llamamos a esa formación la Osa Mayor. -Dijo ella señalándole un grupo de estrellas encima de sus cabezas.- Es como un carro ¿lo ves? Cuatro estrellas y tres más hacia arriba.

- La verdad es que no se demasiado de estrellas. contestó él

- Ursa Maior, la Osa Mayor- repitió ella si escucharle- Yo ya conocía las estrellas más importantes antes de venir a Hogwarts, mi padre me enseño. ¿sabes que tu amigo Black tiene nombre de estrella?

- ¿Sirius?

- Si, creo que en su familia es muy común, por lo que me ha contado Nora... Arcturus, Cygnus, Bellatrix, Andrómeda, Orion, Cassiopea. Todos son nombres de estrellas.

Una ligera brisa se levanto agitando el pelo de Lily. Los flecos dorados del extremo de su bufanda ondearon, y en aquel momento James no se contuvo más.- Basta de astronomía por hoy- Pensó, mientras con el brazo derecho la estrechaba contra él y se inclinaba para besarla. Ella no intentó zafarse sino que le recibió con los labios entreabiertos. No había vuelto a besarla desde la fiesta de Slughorn. Aquella noche había sido ella quien había iniciado el beso y James se había sorprendido tanto que no estaba seguro de haber respondido como la ocasión merecía.

Otra cosa que no podré contarle nunca a Sirius...- Se dijo- que no me atreví a besarla de nuevo hasta esta noche. En primer lugar se detuvo en su labios, besó el superior y después atrapó el inferior entre los suyos. La lengua de Lily le acarició renovando las sensaciones que había experimentado en la oficina de Slughorn la noche de la fiesta. Cuando el beso se hizo profundo y exigente Lily se separó de él suave pero firmemente.

- No corramos- susurro en su oído.

Tenerla entre sus brazos. Protegerla del frío de la noche. En su mente solo había Lily. Si, creo que me estoy enamorando. Se repitió por segunda vez aquella noche. Permanecieron abrazados y quietos durante un rato, la cabeza de ella en su hombro. Luego ella le besó en la mejilla y se separó de él.

- ¿Por qué no me habías besado hasta ahora James? Preguntó casi divertida.

- Eeh.. bueno, la otra vez empezaste tu.. creí...

La verdad es que estaba sorprendido de sus propias reacciones para con Lily. Ella era distinta a otras chicas con las que había salido, si, pero es que él mismo tampoco se estaba comportando como solía hacer en una cita. Repasó los datos, calculó y el resultado era concluyente: Tengo miedo de estropearlo todo, estoy teniendo cuidado, por eso me he comportado así... Como si le hubiera leído la mente Lily dijo:

- Tienes permiso para besarme cuando quieras, Potter- Utilizaba su apellido para burlarse de él. Pero no le importó, no le importó en absoluto.

Aquella noche la sesión de besos a la luz de las estrellas no continuó durante mucho rato. Hacía demasiado frió. La punta de sus narices empezaba a ponerse morada y tenían los pies entumecidos, así que entraron riéndose al castillo. En los pasillos no hacía calor exactamente, pero al menos no helaba. James hubiera querido continuar pero Lily consideró que ya era muy tarde y al día siguiente había clase, así que regresaron en silencio aunque parándose de vez en cuando para besarse un poquito más. Al legar al retrato de la señora gorda dudaron un momento, pero no había remedio. Había que despertarla. Les costó lo suyo.

- ¡Esto es el colmo!- Gruño – Estoy harta, un día de estos me quejaré al director y se acabarán las citas nocturnas ¡Y una prefecta nada menos! Una vergüenza...

- "Opus Magnum Tuarum" pronunció Lily elevando la voz por encima de sus quejas .

- Vale. Os dejaré pasar solo porque así podré volver a dormir...

El fuego en la chimenea de la sala común estaba ya totalmente extinguido de forma que solo la luz de un par de velas sobre la repisa iluminaba tenuemente la habitación. Se besaron una vez más al pie de la escalera y luego, después de darle las buenas noche, Lily desapareció escaleras arriba dejándole con una sonrisa estúpida en la cara. Se oyó un extraño ruido deslizante... James miró a su izquierda y reprimió un grito.

- ¡Sirius!

Con su capa de invisibilidad en la mano Sirius era la encarnación de la cara dura.

- ¿Cuánto llevas ahí?

- Lo suficiente... No me mires así, te estaba esperando. Os he visto ¿Y que? ¿Crees que me voy a escandalizar?

- ¡Era privado! Exclamó James indignado.

- Ya me he dado cuenta, Casanova... ¡Venga hombre!- suplicó Sirius. Además cuando te cuente lo que he averiguado esta noche no te van a quedar ganas de enfadarte conmigo.

Así que sus paseos nocturnos habían tenido resultado... James decidió olvidar por el momento la indiscreción de su amigo.

- Desembucha.- Dijo sentándose en una butaca..- Y por cierto ya me estás devolviendo mi capa...

Sirius le alargó la fluida capa de tela translúcida, James la doblo con cuidado y se la embutió en un bolsillo de la túnica. Aquélla era seguramente su posesión más preciada y un regalo de su abuelo además. No es que no quisiera compartirla con Sirius, pero por lo menos podía haberle pedido permiso ¿no?. Sin embargo no protestó sino que invitó a Sirius a empezar a hablar con un gesto.

- He estado en la sección prohibida y he descubierto un par de cosas muy interesantes.- Dijo Sirius

- ¿Algo sobre el hechizo que hizo tu prima en Cabeza de Puerco?

- Algo no, casi todo... Pero eso fue después.

- ¿Después de que?. Me tienes intrigadísimo...

Y Sirius empezó a contarle todo lo que había pasado esa noche desde que saliera de la sala común de Gryffindor.. Empezó diciéndole como su intención había sido ir a la sección prohibida y hacía allí se dirigía cuando oyó voces en el pasillo que llevaba a la biblioteca.

- Me parece que había demasiada gente por los pasillos de Hogwarts esta noche... ¿Quiénes eran?

- Wilkes y Snape

-¿Qué?

- Como lo oyes. ¿Y sabes lo mejor?

- ¿Qué?- preguntó James ansioso

- Que fueron directamente a la sección prohibida.

Sirius los había seguido protegido por la capa de invisibilidad de James. Snape estaba enfadado y Wilkes no paraba de quejarse por tener que estar allí.

- Buscaban un libro, de pociones... el Moste Potente Potions. Me acordé de que la señora Pince lo había mencionado el otro día. ¡Me acuso de haberlo roto! y tampoco a ti te consideraba inocente, ahora que recuerdo... El caso es que Snape le dijo a Wilkes que había sido un estúpido y que tenían que arreglarlo todo antes de que alguien se diera cuenta. Por lo que hablaron e hicieron deduje que Snape le había pedido que entrase a la sección prohibida hace algunas semanas para que le buscase alguna información en ese libro. Y a ese cabeza buque de Wilkes solo se le había ocurrido arrancar la página.

- Joder...

- Si, eso pensé yo. Entonces buscaron el libro y Snape obligó a Wilkes a usar el encantamiento Reparo cinco veces hasta que le pareció que había quedado perfecto.. Por supuesto me fijé bien en la página.

- ¿Y...?

- Y nada. Snape todavía se quedó un rato mirando algunos libros. Si, Artes Oscuras, lo has adivinado, pero solo hojeaba.

- ¿Y Wilkes?

- Esperándole de morros. Claro. Snape le había obligado a ir con él cuando perfectamente podía haber reparado le libro él solito.

- Pues si que tiene autoridad Lloricus últimamente. ¡Quien le ha visto y quién le ve!

- Ya le has visto con Avery, uña y carne... Sirius puso cara de asco

- Pero sigue macho... -pidió James- ¿Qué había en aquella página?

Snape y Wilkes se habían marchado al poco rato él había podido consultar el Moste Potente. Bueno, había hecho más que eso... Y entonces Sirius, sonriendo con desvergüenza, se sacó una página de libro arrancada del bolsillo.

- Total, la señora Pince ya no contaba con ella. Le alargó la página. El trozo de papel correspondía a la pagina 176 y estaba cubierto de apretada tipografía, diagramas y dibujos. James leyó:

Poción Bilocus

La Poción Bilocus otorga a quien la bebe la facultad de desdoblarse en dos entidades físicas idénticas conservando plenas facultades en ambas encarnaciones, a las que generalmente se denomina "impersonatio". Su efecto dura por espacio de dos horas, aproximadamente, según la potencia de los principios activos. Descubierta por Macabheo Fortis en el siglo IX le costó la vida en la fase de experimentación al encontrase sus impersonatio en dos lugares diferentes al cesar los efectos de la misma., lo que resulta en la disgregación de la materia corporal y la muerte instantánea.

- ¡Alucínante!- musitó James

- Y estoy seguro de que Snape la ha preparado... Mira los ingredientes.

- Cascara sagrada, raiz de mandrágora, oxido de oro, aqua toffana ... esto esta todo entre los ingredientes comunes de la clase de pociones.

- Dale la vuelta a la hoja.

No era tan fácil. Aquella poción era una de las más complejas que existían. James casi tuvo ganas de reír al pensar en como habían dudado si eran o no capaces de fabricar Veritaserum. En este caso no había ninguna duda. Simplemente era imposible, tanto por ingredientes como por proceso:

- Casi todos los ingredientes son venenos. Dijo Sirius. Un gota de más y... Se paso el dedo índice por el cuello en un gesto significativo.

- ¡Eso es casi lo de menos! Mira. Hace falta sangre de gigante mezclada con la sangre de la persona que se quiere desdoblar. ¿de donde saca uno sangre de gigante?

- Creo que fue precisamente eso lo que Malfoy le dio a Avery el otro día en la fiesta. Dijo Sirius. Tiene que ser eso...

La idea golpeó la mente de James.

- ¿Crees que Snape está fabricando la poción Bilocus para los mortífagos? ¿para Voldemort? ¿SANGRE DE VOLDEMORT?

- Snape es un superdotado en pociones... No creo que la esté fabricando... James le miró sin comprender y Sirius le miró exasperado.

- ¡Creo que la ha fabricado ya!. ¡Creo que le entrego el resultado a mi prima Bellatrix el otro día en Hogsmeade!

Tenía sentido. Tenía mucho sentido si se pensaba bien. La elaboración de pociones era un arte muy complejo, solo un puñado de magos tenía el talento y los conocimientos necesarios para elaborar algo más que unos pocos remedios caseros. La mayor parte de los magos nunca pasaba del estudio de pociones en las clases de Hogwarts. Y aún así... ¿cuántas veces ellos mismos habían tenido que desvanecer el contenido de sus calderos en clase por haber conseguido solo una plasta inservible?. Se acordó de la última vez y el Speculum Vanitas fallido. Era por esto que existía una floreciente industria comercial de pociones de todo tipo. Una poción extraña y peligrosa como aquélla muy pocos magos serían capaces de manufacturarla.¿Sería Snape uno de ellos?

- No se Sirius... Dijo. Le costaba creer que alguien encomendara algo tan delicado a un chico de diecisiete años.

- Pregúntale a Lily, ella es tan buena como Lloricus en Pociones. Pregúntale si se vería capaz de sintetizarla.

- Lo haré. Ahora sigue y cuéntame lo del hechizo..

En efecto, aquello no era todo. Sirius le contó a continuación como había averiguado qué era aquel encantamiento tan inquietante que habían presenciado en Cabeza de Puerco. Había consultado algunos de los libros más tenebrosos de a sección prohibida, el Libro de la Sombra, el RetroMaellus Meleficarum, el Impius Libelus, y por fin el Necronomicón. En todos ellos había encontrado referencias a aquel encantamiento. Era el encantamiento Scruteris Cordam, que igualmente podía ser usado como tortura o como fuente de placer... En todo caso era un encantamiento oscuro de alto nivel. Allí estaba todo descrito: la invocación, los tentáculos de vapor viscoso, las vívidas reacciones en la persona víctima o beneficiario de la experiencia...

- Consiste en proyectar un sentimiento en el cuerpo y la mente de otra persona. Algo que haya experimentado uno mismo puede hacérselo sentir a otro a través del Scruteris Cordam.- Contó SiriusJames no dijo palabra. Se quedo mirándolo con cara de no haber entendido nada.

- ¡Imagina! Podrías hacerme vivir literalmente lo que sentiste mientras atrapabas la snitch de la victoria en la final de la Copa del curso pasado. O tal vez tu beso con Evans...- Terminó guasón.

Pero James no entró al trapo. Las implicaciones de lo que su amigo le acababa de contar eran infinitas. Se le ocurrieron mil usos del hechizo a cual más inquietante. Pensó como sería que Remus les hiciera partícipes de sus sensaciones como hombre-lobo...Lo siguiente que Sirius dijo era lo mismo que en ese momento estaba en la cabeza de James.

- De lo que no tengo ni idea es lo que Bellatrix les hizo sentir a esos cuatro.

- Desde luego debió ser algo fuerte porque Wilkes se desmayó y Snape tampoco tenía muy buena cara. ¿Tu que crees?

- No tengo ni la más mínima idea.