Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM con sus respectivos creadores. Únicamente Adam y la trama son míos. Dígan No al plagi Chicos.
Yuxtaposición de soledades
Reconstrucción
Capítulo 9: Asimilando la realidad.
. (Un momento de paz para digerir)
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-¿Lograrás hacerte el desinteresando todo el tiempo? -Barry apoyó sus brazos contra la pared de concreto y lo miró con su ceño fruncido haciendo notar sus signos de la edad. Chris no pudo evitar gruñir sonoramente. El pelirrojo rió. – Vamos Chris, si llegaste hasta aquí, en esta boda es para que te quedes y disfrutes. Es muy raro ver a un agente contraer matrimonio. Lo pensó un par de minutos antes de volver a sentarse en la silla ante la mirada curiosa de Burton.
-Estoy seguro que ella entenderá. Rebecca es lista para deducir que no me encuentro cómodo con las multitudes grandes- De cierta manera, no mentía. La música, los agentes y hombres bebiendo, disfrutando algo que no lograba sentir le irritaba de sobre manera. Necesitaba un motivo para quedarse ahí, tal vez, de eso, poder resistirlo hasta adaptarse. Barry sonrió palmeándole el hombro.
-¿Por qué no lo haces por ella?-. El hombre mayor señaló las mesas donde lo habían estado observando. Estaba apuntando a la mujer de vestido azul largo. Jill daba un sorbo a su bebida sin dejar de sonreírle a Rebecca con su ahora esposo. Parecía olvidar el altercado de días antes.-Intenta restablecer ese vínculo. Cuando la realidad golpea, algún día querrás evadirle y eso, será algo que no imposible evitar.
Chris lo meditó brevemente posando la mano sobre su barbilla. Él tenía razón, como siempre. Se paró del asintió caminando sin ponerle demasiado interés a la multitud hasta quedar frente a esa mesa donde estaba su compañera y Chris le extendió una mano.
-¿Quieres bailar, Jill?- La rubia desvió los ojos hacia el hombre trasfondo. Burton rió y se dejó llevar hacia la pista de baile. Una vez ahí, los dos. Bailando despreocupadamente cuando él era todo menos eso. La posibilidad de verlo como el joven miembro que conoció una tarde lluviosa parecía un poco más cerca, no ahora. Vio al castaño tenso. Sonrió suavemente.
-¿Quieres ir a un lugar más privado?
Él negó.
-Todos enfrentan la realidad, Jill-Murmuró.- Y a las consecuencias que trae consigo.
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-Bien, quiero verlos una vez más- Ordenó Valentine y se cubrió los oídos con las orejeras haciendo una seña con la mano izquierda. Un rubio joven habló en voz alta haciendo disparar contra el objeto de tiro seguido de sus otros agentes. Las balas golpeando la madera le hacían recortar sus tiempos cuando aprendían en S.T.A.R.S; casi podía ver el rostro de Forest malhumorado, quejándose por pasar tiempo extra en entrenamiento. La nostalgia era abrumadora. Solo sobrevivían tres del gran escuadrón de Raccoon City.
Era irónico que tanto dolor les llevara hasta sus posiciones para cambiar al mundo. Y, recordarlo llevaba a los sucesos ocurridos en una actualidad donde la incertidumbre junto a una muerte reciente todavía era una herida muy profunda. Taladrante, pero decidió no pensarlo más de la cuenta por lo que decidió prestarles atención a sus jóvenes aliados; Detalló a su grupo. Diez hombres formaban el segundo escuadrón de trasteo y la mayoría pasaba los veinticinco con cabello claro, únicamente el subcomandante tenía menor edad. James Lucciani portaba los veinte con un historial perfecto en disparos a largo alcance, un excelente francotirador similar al último. Tener al sobrino de Parker era satisfactorio para el cuartel.
Chris, a su lado sonrió ladinamente, satisfecho por el avance, lo notó desde hacía varios minutos de práctica improvisada por ellos mismos. Jill esperó en silencio el término del tiempo hasta que el tiroteo cesó. Se quitó las orejeras dejándolas contra el muro de madera donde guardaban las armas de alto calibre. El joven rubio amplió sus labios dejando su respectivo equipo. Miró de soslayo al hombre que se mantenía en silencio ante la práctica improvisada de sus agentes. Ellos habían interrumpido su momento de distracción y les daba las gracias, así, con ellos poniendo un invisible distancia podía manejar la situación, el enfrentarse al mal genio del soldado sin nadie más se consideraba un acto suicida, algo inédito con algunas consecuencias desfavorables, lo había aprendido bien hacía tiempo atrás.
Chris podía ser amable, como volverse un sádico sin piedad en cuestión de nada.
Jill se justó la gorra sobre su cabeza. E inclinándose tomó su escopeta. Les tocaba a los dos demostrarles a sus compañeros cómo era su motivación para llegar lejos. Jill alzó la vista concentrándose en el blanco y poniéndose un nuevo juego de orejeras. Apuntó disparando sin meditación. Sabía que tenía a sus colegas impresionados, eran novatos, acabó la munición desviando la mirada hacia el arco contrario; Chris nunca tenía margen de errores, desde los eventos de Europa oriental y china había superado su manía de perfección. Tal vez, no tener memoria implícita fuera el verdadero factor. No saber nada del pasado nunca sería reconfortante para él a pesar de reaccionar instintivamente al mismo peligro sin conocerlo.
El castaño concentró la atención en el punto agotando el último arsenal de municiones parando el entrenamiento, acertando a todos contrarios a ella. Le ganaba siempre, por más que Jill lo intentara la puntería nunca sería su fuerte, como su habilidad para nunca llegar a tiempo. Aquellos factores la exponían volviéndola un punto débil, por lo tanto le decía hasta el cansancio que debía cubrir su indisciplina, no siempre le cuidarían la espalda. Una vez le había fallado y las consecuencias no estaban para volverse a repetir.
Dejó el equipo sobre el mismo lugar que su compañera regresando hacia los jóvenes que Jill lideraría, tenían un semblante desconcertado, idéntico a como Finn recién había comenzado generándole una sensación lacerante en el estómago al ser rodeados. El rubio fue el primero en iniciar la conversación. -Agente Redfield grandioso tiro- Alabó James llegando él. Apretó los dientes dejando su pistola en el suelo esperando a su compañero continuar.- ¿Cómo hace para no fallar y dejarse llevar por la presión?
-Años de experiencia, muchacho.- Respondió sintiéndose estúpido, todo era mentira. No recordaba nada más que el lapso del primer ataque registrado por el Virus C. la amistad con los compañeros antiguos se debía a ellos. No les habría dirigido la palabra al ver el predominante carácter a legre en Barry o el poco carisma de Jill. De Europa oriental solo recordaba los rostros del primer equipo morir al cometer el error de confiar en Ada Wong y brindarle protección, más eran otros tiempos para darse la oportunidad de intentarlo olvidar como Piers hubiera querido por lo que palmeó el hombro de su nuevo francotirador; el rubio parecía orgulloso de su respuesta y lo asumía a los poco años trabajando para el mismo cuartel sobreviviendo al nuevo entrenamiento, Parker inclusive le había amenazado sin meditarlo dos veces a pesar de no reconocerlo. Le tomaba tiempo adaptarse a recordar. Le enfurecía hacerlo.
-Chris…-La rubia intentó pasar el momento tedioso entre tantos aludidos que Christopher volvía a encerrarse y no ayudaba en nada al mirarla con rencor e insistirle tampoco sonaba tentador. Chequeó el reloj de pulsera percatándose de la visita hacia la amiga de Claire quien portaba del virus G, comenzaría dentro de unos minutos, él tendría que estar presente para apaciguar al custodio de Birkin , uno de los dos tenía que enfrentarse al hombre al cual no había visto nunca pero bien sabía su largo historial poco tolerante. Les indicó a su equipo que se retiraran a revisar sus nuevo proyecto que les asignarían y alargó la mano al perchero colocándose el chaleco táctico, ocultando algo que al parecer nadie se percataba y jaló la camisa azul del castaño.- Ya es hora, primero que quitaremos esa dosis para que pueda irse a casa…
Realizó un recordatorio mental. Si no se equivocaba, llegarían rápido a la habitación de ella. A la izquierda comenzando el trayecto pasando unos minutos en silencio pesado, Hasta toparse con esa puerta. Jill arqueó los labios apoyando la mano sobre el pomo para después girarlo. Darle seguridad era lo mínimo que podía hacerle después de tanto daño emocional.
-Hola Sherry, parece ser que a fin… - Cayó al encontrar el cuarto de la rubia vacío. El hombre a su lado apretó los dientes y casi los podía escuchar el chocar de estos en su oído. Una chaqueta masculina al lado derecho, sobre una silla, la bolsa de medicación sobre charola hacía imaginarse teorías donde el sujeto que se había negado a tratar se encontraba con ella. Estar con Chris en el mismo lugar cuando aún se encontraba inyectado de furia, sin la agente a la cual debían proteger no dejaba mucho a que pensar ya que la expresión en el rostro masculino le indicaba que mataría sin piedad a Muller, para ello los tenían que localizar cuanto antes. El incidente horas atrás, cerca del restaurante no le dejaba buena espina.
¿Cómo no se habían percatado aún de la fuga?
Jill recargó su arma. Un evento para disminuir la tensión entre ambos no estaba nada mal. Los tenían donde Neo-Umbrella quería. En un punto donde evadir la realidad era casi imposible. Salieron de la habitación llamando al equipo de curación alertándoles del incidente dirección hacia la parte baja rumbo al estacionamiento. Chris gruñó bajo -Vamos, Jill. Espero que no hayan hecho alguna idiotez.
Atravesaron el pasillo en silencio nuevamente. Únicamente los tiros nuevos del mismo campo de entrenamiento resonaban insistentes con el grupo que solía comandar con James. Hablaron brevemente con el joven enterándose que debían encontrarse practicando para el evento entrante. Serían escolta en la boda de Claire Redfield. Y la noticia era muy buena, confiaba al rubio para dirigirlos, a corta edad. Su nuevo francotirador era casi tan experto como Piers Nivans.
Llegaron hasta el estacionamiento entrando en el automóvil, partiendo. Escogerían el punto del accidente para comenzar la búsqueda, ninguno creía en las casualidades. Al llegar por el restaurante su audición reconocía a lo lejos un tiroteo cerca del callejón. Un gran muro parecía ocultarlos entre las y encontró su silueta. Las fotografías que Chris le había enseñado bastaban para reconocerlo a la lejanía. Le murmuró a su compañero que debía apresurar la velocidad. Saldría de la ventana si lo ameritaba. Unos diez hombres se apreciaban rodeándolo.
Para ser hijo de Wesker, era muy diferente a la hora de planear algo.
-Qué demonios- Jake Muller quitó el sudor que surcaba su frente pensando el siguiente movimiento. Solo tenía seis cartuchos de munición y unos doce hombres tras su búsqueda. Vació un cartucho contra un hombre joven que le resultaba demasiado familiar, sin embargo la adrenalina no le dejaba pensar gradualmente considerando el riesgo. Había restos de sangre manchando las paredes en forma de gotas pertenecientes a los tipos muertos por intentar llevárselos.
Llegó hasta donde yacía Sherry inconsciente tras media hora de altercado. Seguía sin dar indicios de volver y no saber cómo proceder ante una jodida emboscada en un lugar sin escapatoria comenzaba a exasperarle. Examinó su pulso, latía débil. Su sistema estaría en las mismas consecuencias sin la dosis correspondiente.
Unos disparos, al fondo alertaron sus sentidos nítidos. Reconoció el sonido de la escopeta. Unas sombras se posaron sobre ellos, distinguiéndose entre el fuego creciente. Alzó el rostro, arrogante. El sonido de los neumáticos raspando el concreto lastimándole el oído. Un automóvil civil hacía su aparición zigzagueando y, de este una mujer rubia salió disparando sin piedad a los sujetos La reconoció casi al instante detestándola por haber aparecido en el momento menos indicado. Si ella estaba cerca, era significado de la presencia del Redfield. Por lógica. Entornó los ojos distinguiéndolo entre las sombras, arriesgarse el cuello para ayudarlo sonaba irracional. Nunca haría lo mismo, por nadie. Lo sucedido con el cuidarle la espalda a Sherry solo era para evitar ser monitoreado con otro inútil ansioso de sangre. No había otra cosa. Salió del escondite disparando, igualando el perímetro hasta derribar a todos. Lanzó una última granada de su arsenal viendo al hombre de la máscara irse, el fuego extendiéndose. Se le hacía aturdidoramente conocido más no lo tomaría enserio teniendo un dolor de cabeza intenso. Vio a esa mujer levantarse agarrándose el área de las costillas por su improvisado impacto. Redfield paró el automóvil y su ceja se arqueó.
Era el mismo de un restaurante…
El castaño se acercó y decidió ignorarlo. Al final de cuentas, la gran Jill Valentine se hacía presente.
-Muller, quiero toda tu información, ahora.- Ordenó el soldado y posó su atención a la mujer sobre el suelo. Sherry sangraba levemente hacia los lados. Frunció el ceño. Ese idiota siempre la ponía en riesgo, desde China lo suponía. Podría ser lo que fuera, pero era él quien ponía las reglas.- Muller… Qué demonios sucedió.
-No lo sé, héroe- Respondió. No ocultaba nada. Y era eso lo que le irritaba.- Fuimos emboscados hace una media hora, quizás la buscan a ella- La señaló a ella sin rodeos. Si querían amabilidad se equivocaban de persona. Ese tipo no era nadie. Jake Muller no se dejaba intimidar.- Eso explicaría por qué siempre está contigo resguardada del mundo ¿Crees que podrás proteger a todo el tiempo? - El rubio apretó los puños acercándose. Una tercera figura le apuntó con su arma en la cabeza haciendo enfadarlo.
-Siento decirte que eso no es de tu incumbencia- Jill apretó el gatillo débilmente. Odiaba de sobremanera a ese tipo, su actitud era impropia, similar a su captor - Sería fácil acabar contigo, subestimarnos llevó a tu padre al fracaso ¿Quién es el perdedor ahora?- Alejó el arma de su nuca. Sintió la ira del rubio recorrerle al tenerlos en su mismo espacio, acercó su mano hacia Chris dando la conversación por terminada.- Llevaremos a Birkin y vendrás con nosotros te guste o no.
Jake frunció el ceño. Nunca. Primero prefería quemarse en el infierno.
-Te llevaremos Muller… - Abrió la puerta del automóvil.- Así que deja de hacer tonterías. Sherry no es como tú.
El camino hacia el hospital había pasado rápido. La ira en Chris Redfield parecía aumentar mientras entraban a la institución con Jake siguiéndoles los pasos. Ahora entendía un poco el motivo por el cual Redfield trataba pésimo al protegido de Birkin. Y su parecido a Wesker le revolvía su estómago violentamente. No lo soportaba, se había prometido resistir. La enfermera del cuartel llegó y caía como anillo al dedo. Así, disminuía un poco su malestar.
-¡Dios!- El sonoro grito de la enfermera le causó en Muller un dolor extra palpitante en el oído y dejó caer el cuerpo de la rubia sobre la camilla improvisada. Gruñó golpeando con fuerza la pared. Los despreciaba, al estúpido héroe irritante Redfield y esa mujer. - ¿Cómo la sacó de aquí? ¡Está prohibido!
-Solo cállese y atiéndela- El tono era tosco, poco hostil pero no le importaba. Después de todo, aquellos inútiles estaban acostumbrados al trato duro. La enfermera retrocedió, era lógico. Ninguna persona ahí conocía su capacidad de herir con sus palabras. Lo haría si seguían fastidiándole. Observó a los agentes llevar a Birkin al departamento médico que se encontraba al lado de la B.S.A.A. Un dolor punzante surgió de la nada y cayó al suelo. Sentía el cuerpo débil, una sensación ardiente recorrerle hasta media base del cuerpo impidiéndole mover pies y manos. Cerró los ojos. Los efectos del anticuerpo nuevo comenzaban a surtir efecto.
Estúpida vacuna.
-¡Doctor! – Gritó la castaña enfermera- Lo necesitamos con urgencia.-Robert Jones suspiró acercándose hasta el individuo recién caído. Sacó de su bolsillo una inyección aplicándolo en el cuello e hizo su conteo. Parecía ser que la joven no le había administrado la dosis. Lo cual explicaba y empeoraba la situación.
La bioquímica debía encontrarse al tanto para permitir tal cosa
-Estabilícenlos… tenemos trabajo que hacer. Más tarde pasaré con la agente encargada.
-¿Qué hacemos ahora, Chris?- Posó una mano en su mentón y analizó las palabras de la rubia intentando calmarse. Debían investigar la situación para actuar. Si las cosas se hacían así, sin recurrir a la violencia como Barry lo hacía, sería de esa manera. El protocolo se cumpliría. Encaró a Jill Valentine encontrando una inconsistencia de color obscuro en el área del escote, se había quitado el chaleco, ahora entendía en por qué. Ella no solía usarlos amplios por lo cual debía haber traspasado la línea para lograrlo.
Patético. El hematoma no se quitaría fácilmente, tendría que hacérselo saber para evitar preguntas cuando solo ellos dos habían sido vistos entrenando antes de ese suceso. Lo asumirían rápido.- Jill… Cúbrete eso. Vamos por Rebecca.
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Rebecca acercó el microscopio colocándose un cubre bocas, rompió el ámpula vaciando el contenido sobre una lámina y miró a través del artefacto divisando su consistencia corrosiva que se veía a simple vista, tanteó los bordes buscando una pinza, una vez encontrada arrastró el líquido de color negro intenso. Extraño, mortal, palabras perfectas para definir al PS30. Sin contar el olor nada agradable Una segunda persona abrió la puerta y no tenía que usar su cerebro para saber a ciencia cierta cuando solo dos tenían acceso al área restringida donde estudiaban el código.
-¿Encontraste algo Rebecca?-Preguntó Coen ingresando al laboratorio. Lo examinó visualmente apartando el aparato; La camisa azul correspondiente al D.S.O hacía una combinación extraña con el pantalón y seguía sin comprender por qué usaban camisas largas pero no le daba mucho sentido. El pantalón de combate llamó su atención ahora que volvía a fijarse su aspecto cambiado. El chaleco táctico significaba algo que no le agradaba y Bill lo sabía quizá, demasiado bien. Su esposo suspiró rompiendo la incertidumbre.- Me iré de misión, Rebecca.
-Creí que estabas aquí para ayudarme con el proyecto- El castaño bufó. Había veces en los que pensaba como una mujer de profesión prodigio podía comportarse de esa manera. Ignoró la respuesta. Claro que lo hacía, sin embargo el mando de su organización exigía una revisión del perímetro anterior en busca de los resultado en las autopsias, Rebecca no podía enterarse, si el cuerpo su mejor amigo seguía ahí quería ser él quien lo reclamara. Ella caería al reconocer los huesos y no se daría el lujo aun a si eso le costaba su vida.
Acortó la distancia de golpe posando la cara sobre el cuello femenino. Los dos sabían una realidad a medias y haría lo posible para que no sufriera más. Si lo hacía, complicaría su misión. Sus amigos no debían enterarse de todas formas hasta obtener los resultados concisos del material genético en los restos. Alzó el rostro y le tomó el mentón.- Iré a buscar unas cosas con Josep. Regresaré en unos días para la cena de ensayo ¿De acuerdo?
-¿A dónde irás?-Preguntó Rebecca aferrándose. Él no se marchaba nunca, no en su área como sargento afiliado al D.S.O. algo andaba mal para enviarlo de improvisto pero debía confiar. Su esposo no era una persona fácil de vencer, lo había comprobado con los años. Una tercera persona ingresó a la habitación corriendo.
-Señora Coen… tenemos un problema- Rebecca intentó prestarle atención al agente. Provenía del servicio médico del cuartel y aquello le generó un mal presentimiento. Separó su cuerpo de Billy acomodándose el cabello, haciéndole una seña al médico, invitándolo a continuar.- Al parecer la agente Sherry Birkin sufrió una emboscada al haberse fugado del cuartel.
Rezongó mientras todo tenía sentido. Explicaba casi con perfección el desaparecimiento de los dos tras varias horas de búsqueda, se habían enterado gracias a los jóvenes que Jill custodiaban mientras ellos salían a encontrarlos. El que fuera sorprendido si era ilógico. Suponía, que Neo-Umbrella no solo estaba tras de Chris y aquello le daba un giro inesperado.
¿Para qué que los buscaban?
Sentía un dolor de la migraña punzar con mayor intensidad y, a lo lejos el golpear de puerta. Billy salía de la habitación, por más cruel que sonara lo prefería de esa manera, solo así aquello dolía menos si no habían despedidas. Se volvió hacia el joven doctor rubio dejando la muerta reposar al frio mientras incluía un trozo de carne cruda. Jones tendió el expediente médico, lo leyó rápidamente.
-Examínela, doctor jones ¿Qué hay de Jake Muller?- El rubio le tendió otra expediente. Desvió el caminó aun con carpeta en mano hacia el lado izquierdo del laboratorio donde yacía una especie de cunero improvisado y agarró al menor entre sus brazos y lo mecía de un lado a otro evitando que se levantara con los ruidos del doctor Jones, con el brazo izquierdo le dio la mamila adjunta. Jones, al percatarse del infante carraspeó, hablando nuevamente, intrigado por la criatura rubia
-Al parecer la dosis de su virus no le fue suministrada y sufrió un bloqueo, Ambos están fuera de riesgo pero no despertaran hasta mañana- La castaña asintió, esperaron un par de minutos hasta que él terminó la dosis de leche y Le dio al infante evaluándolo en silencio como pocas veces lo hacía. Jones no expresó comentario alguno mientras lo mecía intentando dormirlo. Al parecer, las nuevas generaciones no conocían el rostro de Albert Wesker como para identificarlo en un pequeño, al menos no los ingresado después del dos mil nueve. De lo contrario comenzaría un interrogatorio que no estaba dispuesta a responder. Y Chris los mandaría al demonio.
Suspiró audiblemente. Su marido se había ido sin decir adiós. Si lo hacía, aquello debía ser demasiado riesgoso para darle explicaciones. Rogaba internamente el bienestar de Billy, no quería perder a la única persona que la mantenía cuerda en una realidad imposible de evadir.
Barry… sin ti todo es completamente diferente.
Quería que los días pasaran. Solo así… se aseguraba de su sobrevivencia. El doctor salió junto al menor indicándole que verificaría sus signos vitales dejándole tiempo para meditar el próximo movimiento de análisis. Hunnigan y su marido se encontraban en junta con su líder en consecuencia a la decodificación del papel hallado. Ambas compañías divididas por un mismo cometido, ninguna podía lograrlo.
¿Quién había sido el autor del brillante trabajo?
El rechinar de la puerta sacó sus pensamientos teóricos al verlos, parecía que nuevamente habían discutido por algún motivo tondo orillándolos a distanciarse e inclusive el médico general que se despedía de ellos se sentía raro ante el repentino cambio de ambiente. Jill desvió su rostro alejando su visión del pequeño rubio. Hizo un mohín con los labios.
-No es el momento, ya le prestaremos atención y el doctor será quien esté encargado de él mientras tanto, les diré que Billy ha partido de misión.- titubeó unos momentos antes de seguir, no asimilaba la noticia del todo.- No sé cuánto tiempo esté fuera…lo único real en todo esto es que la D.S.O está planeando algo sin nuestra consideración.
Algo dentro de sí, lo daba por hecho.
-Rebecca. Tenemos un problema.- Jill entró dejándole paso a Chris y cerró la puerta del departamento. La castaña permanecía inmóvil, junto a ella un microscopio con alguna ámpulas alrededor de la mesa. Supo, instantáneamente que Chambers seguía sin encontrar la decodificación en la base, lo cual explicaba la repentina desaparición de Carlos por las instalaciones. Tomó aire, dejando salir la información.- No estamos seguros de cómo fueron atacados pero, sabemos que eran un objetivo clave.
La de los ojos azules se dejó caer contra la silla cerrando los ojos. Ahora tenían un misterio más en puerta, si querían a Jake y compañía debía ser por información sanguínea, sin embargo la rubia no estaba en condiciones de ser sometida a pruebas, como tampoco Jake.
¿Para qué los querrían?
-Tendremos que mantenerlos vigilados con mayor intensidad, es lo único que se me ocurre para estos casos.- Suavizó, intentando disimular su inquieto, aunque era imposible. Chris y Jill solían leer sus movimientos o expresiones desde hacía mucho tiempo ya, como Rebecca reconocer sus impaciencias. El tiempo los cambiaba, o los hacía más fuertes.
Chambers lo pensó un poco más, obligando a su cerebro reaccionar ante la alarma al ya no estar acostumbrada a la acción; se agarró los cabellos cortos cabellos jalándoselos hacia atrás. Christopher determinó que ya era suficiente estrés para la jefa de bioquímica, su compañera de años. Tal vez necesitaban despejarse un poco antes de caer presos en una locura sin salida. El castaño se paró abruptamente agarrándola del brazo.
-Será mejor que te distraigas un tiempo antes de encerrarte.- Propuso pues, desde la muerte del castaño no habían tenido tiempo para hacerlo entre papeleos, una entrevista a un criminal, fuga, ajetreo y una escolta nueva para el evento próximo. Con la mano libre tomó el brazo de Jill llevándolas a las dos fuera del laboratorio, una vez afuera Rebecca rió.
-De acuerdo, Chris… será como tú digas- Su deseo no era estar sin hacer nada cuando Billy recién había salido de misión sin consultárselo a nadie salvo la D.S.O por lo cual le sonrió forzosamente al castaño capitán.-Procuraré no tardarme tanto pero…- Rebecca mordió su labio inferior.- Tienen que visitar a ese infante, Jill… Para variar necesita el cariño de alguien.
La rubia negó desistiendo la idea. Sonaba desesperado, sus sentidos martilleaban por prestarle atención al menor que era como un hijo sin padres.
Y Chris no debía cómo reaccionar todavía. Los temores se hacían para provocar debilidades, hacer flagear al enemigo por donde más le dolía. La vieja táctica de quien permanecía cuerdo giraba alrededor del cuartel, pero, contra toda, también se habían prometido afrontar la realidad aunque esta les inundara y ahogara en amargura.
-Lo haremos… Ese niño al fin va a conocernos
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Permaneció con los ojos fijos en la ámpula recién traída. Hacía unas semanas de la entrega del pequeño proyecto y encontraba fascinante el desorden emocional que poseía en Chris Redfield, según el reporte de Marcus en las instalaciones, admitía el total éxito que su primer aliado le había brindado sin mover un dedo; Precisión, era la palabra exacta para describir a esa mujer, su capacidad de destrucción sobrellevaba los propios estándares del proyecto H, e inocular un óvulo preservado por el mismísimo Wesker sonaba descabellado, perfecto. La perseverancia de Albert seguía contaminando el mundo que estaba por reclamar. Así, de esa manera, la venganza se estaría completada.
Lo bizarro yacía en la tecnología de criogenia. Un óvulo permanecía hasta diez años conservado al igual que el esperma. Tiempo suficiente para el cultivo en un nuevo vientre artificial, una inseminación artificial de ellos y nueve meses de espera en útero mecánico habían sacado al segundo hijo de Wesker sin necesidad de tenerlo vivo.
Movió un poco el contenido. Poco conocía de esa sustancia pero su aliado la reconocería sin darle vueltas al asunto. Revolvió con mayor fuerza abriéndola y depositando el contenido sobre una placa nueva, desvió su mano derecha hasta la parte baja del artefacto bajo su mano izquierda. Un misil perfecto para la situación entrante, tenía que darles la sorpresa a los padrinos de esa boda.
Ya se acercaba el momento de salir del misterio. Se paró ajustando su ropa de investigación e indicó al joven que recién llegaba de su misión, recibió el informe y aventó la lámina de vidrio contra el suelo.
Uno tenía que hacer las cosas si quería el éxito. Bien, eso le daba un motivo más para clamar sus ansias… encontrarse frente a frente sonaba mejor o tal vez… le daría una sorpresa que jamás imaginarían.
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Habían pasado, alrededor de unos minutos en los cuales se mantenían sin hacer movimiento alguno. Frente a ellos la puerta donde residía en infante por dos días los dejaba sin pensamiento inteligente. Jill tosió, levantando una mano y abrió la puerta de golpe dejando ver al doctor Robert Jones cuidándolo pacientemente. El rubio cubrió al niño con una manta color azul cielo preguntándose donde había visto sus rasgos faciales pues el color de los ojos apuntaba a la misma persona que entró acompañada del capitán.
Jill Valentine no estaba casa, no tenía hijos que él supiera.
¿Sería un hermano?
Tantas preguntas para un solo misterio.
-La bioquímica nos informó que vendrían pero déjenme decirles que hay un ligero detalle.- Retrocedió sus pasos y les dio una receta médica al haberlo revisado cuando Chambers dio la orden.- Tiene algo de gripe, por lo cual deberían comprarle medicamentos infantiles, un Jarabe sería mi mejor opción.- Chris agarró la receta ante la curiosa de mirada del médico. No lo comprendía, solo le estaba devolviendo el favor a Rebecca por el desvelo excesivo, nada más. Y si cuidaba a ese menor para enfrentar al pasado lo haría. Por más que lo detestara él no era culpable.
Podría ser mejor que Jake Muller.
Le ordenó a Jill cargar el menor tomando el improvisado bulto con lo que parecía ser dos prendas de ropa para bebé, algunos pañales y unos biberones haciendo gala. Cargar una pañalera era tal vez la cosa de mayor extrañeza en su larga vida. A los cuarenta, sin haberse casado veía difícil caminar por calles con eso bajo el brazo. Su ceño se pronunció, creándole una arruga en la frente de lo molesto.
Estúpido Wesker.
La rubia arrulló al pequeño rubio quien comenzaba abrir los ojos dejando entrever el gris intenso de estos. Las mejillas suavemente rosadas y facciones finas le recordaban tanto así misma cuando usaba pañales, lo cual, era una bendición. Sin el ochenta por ciento de parentesco a Albert, Chris podía hacerse la idea de tomarlo como un simple mortal y no un peligro para el resto del mundo, comparando al que podría ser su hermano mayor.
El infante gimoteó en descontento, lo cual casi le sacaba una sonrisa al pensar que a él no le gustaba ser comparado con alguien tan indiferente. Revolvió su escaso rubio cabello sacando, dándole el biberón ante la mirada de sus intrigados colegas. Lucciani se percató de la escena, los soldados llevaban toda la tarde mascullando sobre sus capitanes y no era que a él le importara pues los chismes podían ir y venir, pero el ser ellos dos sí debía ser algo para tener en cuenta.
No todos los días se veía al gran Chris Redfield con un bolso colgando o a Jill Valentine caminar justo al capitán sin discutirle sus acciones.
-¿sucedió algo mientras no estábamos, Lucciani?- había preguntado un colega admirando la escena. El rubio palmeó el hombro de su compañero. Era claro desde su punto de vista.
Su capitán, podía ser manipulado sin que se diera cuenta, por una mujer.
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La brisa vespertina revolvía su cabello castaño con fuerza. Los alrededores del lugar donde había decido tomarse un mínimo descanso se encontraban apacibles a pesar del posible cambio de clima. Algunas personas comenzaban cerrar los negocios para disfrutar la noche, ya habían comprado el dichoso medicamento y administrado el menor el cual lloraba ruidosamente. Aquello le daba la sensación irritabilidad, la paciencia nunca había sido lo suyo, como reprimenda estaba Claire de impaciente.
No recordaba casi nada antes del atentado. El único recuerdo que siempre estaría grabado en memoria sería el rostro casi desfigurado de Piers Nivans a causa del viru esa endemoniada mujer de cabello obscuro la cual seguía odiando por haberlo hecho dudar de sus capacidades como líder.
Sus movimientos habían llevado a la muerte a tres grupos contando al de Barry.
-Jill creo que debemos irnos ahora…- Un estruendoso grito no le permitió continuar. Reconoció casi al instante al dueño de esa vos y sintió los músculos de su cuello tensarse, devolviendo su mal humor original.
La rubia parpadeó sorprendida. No esperaba verla en ese lugar. Con él.
Adam abrió la boca. Su acompañante tiñó su rostro en lago que no sabía identificar.
-¿Qué diablos está pasando aquí, Christopher?
El ambiente adquirió una pesadez sorprendiéndolos.
-No tengo que darte explicaciones, Claire.
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-Está listo- Habló la mujer al ver el cuerpo sobre la cápsula removerse violentamente siguiendo los pasos de Steve Burnside. El hombre tras el vidrio rompió el contenedor cayendo al frio piso. Se inclinó a su altura apartando los trazos de cristal los cuales se incrustaban en la piel. La mujer le alzó el cabello dejando visible los orbes azul claras.
El segundo destructor del mundo por fin estaba en sus manos.
-William Birkin… Bienvenido al mundo que dejaste. Es hora de que veas con tus propios ojos… cómo caen las personas ante tu poder.
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¡Hola! Aquí, trayendo la continuación de esta historia. Sé que la otra queda pendiente, estoy en eso y no descansaré hasta actualizarla xD.
Por mientras, espero que esto les guste. Sigo pensando que es extremadamente raro un momento tranquilo para Chris pero supongo que hacía falta.
Quejas, amenazas de muerte y críticas en el comentario.
Me lo merezco, lo se xD
PD: Son las 3:40 am, así que... creo que iré adormir n.n
Nos vemos luego.
Fatty Rose Malfoy.
