Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.9 TEMOR

Este domingo lo tenia libre, el señor Carlisle había venido desde el viernes y quería que yo descansara, aunque lo cómico era que ¿Dónde descansaría? Pues en la recamara, la casa había sido embargada desde hace quince días, jamás pondría un pie en casa de Jacob. Así que no tenia donde ir. Mi madre no tenia parientes por lo que estaba más sola que una sombra a plena luz del sol.

Para mi fortuna debo decir que he estado ahorrando lo que me pagan, con eso compraré un departamento lejos de aquí, en un lugar donde haya sol. Conseguiré trabajo y viviré tranquila, y me compraré un gato, me encantan los gatos. Pero mientras debo seguir aquí, no tengo de otra.

Las semanas pasaron mientras la situación se tornaba cada vez mas difícil para mi.

Esa noche como siempre, estábamos solos. Le serví su cena y me senté frente a él.

Casi no pude comer sentía su mirada clavada en mi. Y las pocas veces que lo vi, el no me veía en absoluto. ¿Acaso me estaba volviendo loca? Siempre ha mostrado odio hacia mi. Supe que muchas enfermeras habían desfilado por la casa porque no aguantaban su carácter. Pero yo necesito el trabajo, no tengo elección.

Cuando retiré su plato, él rozó mi mano sin querer pues iba a tomar la copa de agua. Juro que sentí una descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo. Mientras él estaba impasible.

Rato después fui a llevarlo a su recamara, empuje su puerta y entramos, lo acomodé en su cama y al arroparlo, comencé a temblar, para mi desgracia él noto mis temblorosas manos y cuando me iba a levantar, sujeto mi muñeca con fuerza y me obligo a casi pegar mi cara con la suya.

—Sucede algo Bella…—su aterciopelada voz era una caricia a mis oídos, turbada por su contacto negué.

—N… no… na… nada—y me soltó. Salí de ahí como alma que lleva el diablo.

Al día siguiente, hizo lo que no había hecho nunca.

—Prepara mi baño, hoy me bañarás…—eso me dejó impactada, nunca había permitido que yo lo bañara, ¿Por qué ahora si? Fui hacia su recamara y preparé el baño y me dije a mi misma, que no habría problema, era un paciente, solo eso.

Cuando todo estuvo listo, le llamé. Me convencí a mi misma de que todo era sólo trabajo, nada más.

Cuando llegó, una enigmática sonrisa apenas perceptible se distinguía en su rostro.

Me dejó desvestirlo y cada prenda que quitaba comenzaba a temblar más. Finalmente, quedó desnudo. No pude menos que sonrojarme. Esto iba a ser el mismo infierno.

Por fin entró al agua, mientras yo salía del shock. Había atendido a muchos pacientes en mi servicio social y muchos fueron hombres, pero nada me preparó para este momento.

Mis sueños y sospechas eran ciertos. Y con excesos. Edward se veía distante, y yo definitivamente no quería seguir, pero una enfermera se debe a sus enfermos y no me quedaba de otra.

Con la mano visiblemente temblorosa, me odié por ello. Bañé a un despreocupado Edward. Mientras yo trataba de pensar en la inmortalidad del cangrejo, traté de desconectarme por completo del momento, pero ese desgraciado no me dejó.

"te falta esta parte"—me señaló con el dedo debajo de su cintura, mientras yo me quedaba helada, luego tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para continuar, mi mano se sumergió en el agua tibia, pero para mi, el agua hervía. Por fin terminé en medio de una fuerte corriente eléctrica y sintiendo que me desmayaba, por fin terminé.

Y todavía faltaba sacarlo del agua, y después de eso, ayudarlo a secarse, y no hizo el mínimo intento por secarse él, me exigió que lo secara.

"cabrón"—pensé con furia mientras obedecía, una vez que terminé, me iba a girar cuando me quedé en shock.

"No es cierto, no es cierto"—me aferré a ese pensamiento con fuerza.


Mil gracias a:Caresme, Monica Morales, vero, mil gracias por comentar hermosas.