Bueno personas, espero les vaya agradando.

No os molesto más.

Disclaimer. Vocaloid no me pertenece, pero la historia sí.

Enjoy!

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Capitulo 8

Rin

Mi hermosa propiedad de Grace Manor era digna de una duquesa. Era alrededor de 17 hectáreas de terreno, a dos horas de Yellowhill, casi situada en el acantilado, con una bella entrada en forma de una enorme avenida de sendero de sauces de un kilómetro de distancia, y al final de ésta, una glorieta con una hermosa fuente de mármol francés y una escalinata que llevaba justo a la puerta de entrada de roble pulido de mi mansión. La casa tenía al entrar, un enorme recibidor con fondo de las escaleras partidas en ambas direcciones de la casa, del lado derecho un salon de baile, una sala preciosa con una enorme chimenea al mejor estilo de Versalles, y un despacho absolutamente varonil cubierto de paneles de madera, más adelante tendría que cambiar la decoración de ese, del lado izquierdo un comedor para cincuenta comensales, un saloncito de té y otro más para veladas musicales, además de algunas dependencia para empleados y una escalera al sótano en el que consistía la cocina.

Del comedor se podía salir a una serie de terrazas que bajaban por una ladera conectadas por escaleras de mármol, para desembocar en un pequeño lago artificial en forma de elipse en donde mandé traer mis peces chinos. Por otro lado, la mansión tenía doce habitaciones repartidas en dos plantas superiores. Seis en cada planta, tres por cada lado del pasillo y al fondo unas sencillas escaleras que conectaban con el tercer piso.

Para mi habitación mandé hacer remodelaciones, mandé hacer tres recámaras una sola, la primera como una sala de recibimiento, la segunda con mi cama y tocador, y la última en calidad de vestidor.

Y de un lado de la propiedad tenía unos pequeños chalets para mis invitados.

Yo llegué antes a Grace Manor, junto con mis primos y sus hijos. Pues al día siguiente llegarían mis invitados. Y entonces empezaría mi plan.

El tiempo en familia pasó rápido y yo me dí cuenta de que no quería estar sola en esa casa.

-Podrían pasar una temporada aquí.-les dije a mis primos durante el desayuno.

Ellos dudaron un momento. Cosa que me desalentó. Pero que también comprendí, ellos querían su casa, estar solos y yo era una molestia constante para eso. Y de nuevo me plantee una vida nueva, normal y feliz al lado de Len. Tal vez después de todo, no era buena idea lo de Luki.

Al día siguiente llegaron solo la mitad de los invitados, para mi mala suerte sí llegó a ir el señor Megurine y también mi querido duque.

Ahora los tenía a los dos juntos. Sería cosa de ver como se desarrollarían las cosas.

Para mi mala suerte Lennard llegó último. Yo le había ignorado durante casi tres semanas. Y su invitación trate de que fuera lo más impersonal posible.

Me encontraba en la puerta de entrada para recibir a mis invitados. Cuando le vi.

Incluso creo que olvidé como respirar durante un momento. O era más apuesto de lo que recordaba o él se había arreglado más especialmente para verme.

-Madame.-me dijo ceremonioso. Casi como si no me...

-Milord.-le saludé igual, si él iba a ser seco conmigo, yo iba a ser igual.- gracias por haber aceptado mi invitación. Bienvenido.

-gracias a usted Madame por haberme invitado, es un honor para mi.-me dijo. Y para ese momento yo ya extrañaba las dulces sonrisas de mi duque. Jamás pensé que esos ojos que tanto me gustaban, pudieran parecer de hielo.

De nuevo me replantee la idea de esa tonta prueba. No, en definitiva no era una buena idea.

Durante la cena traté de concentrarme en todos mis invitados, menos en él. Menos en su mirada buscando la mía.

Y aunque ya no quería hacerlo, no podía ignorar al señor Megurine, que para mi mala suerte no dejó de intentar coquetear conmigo.

Claro, para todos ese hecho no pasó desapercibido.

-Señor Megurine, deje de intentar acaparar a mi prima... - dijo Lenka con una sonrisa, cuando todos nos encontrabamos en el salón disfrutando de las melodías de Lady Nint.-... Aquí algunos podrían ponerse celosos.

Ya no soporté más la mirada de Len, quien "charlaba" con Dell y Lord Nint.

Disculpandome con Lady Albertinna, Lenka y otras damas, me dirigí a la ventana. Era una noche fría y comenzaba a nevar, inevoca señal de que pronto seria invierno.

-Madame.-oí su voz a mi lado. Intenté no parecer que su voz me había sobresaltado. Len se pusó a mi lado, ambos viendo a la ventana.

-Milord.

-Necesitamos hablar. Nos vemos en el despacho en cinco minutos.-me ordenó secamente y se retiró.

¡¿Él me había ordenado?!

Pero yo también tenía necesidad de hablarle. Necesitaba decirle que aceptaba ser su esposa. Que lo amaba.

Inmediatamente me retiré del salón y me encaminé a mi despacho. Que si todo salía bien, pronto sería el despacho de Len. .

No pude evitar estar nerviosa. ¿Y si lo había alejado de mi este tiempo que lo estuve ignorando?

Al abrir la puerta del despacho me encontré con quien había logrado terminar con mi paciencia.

Luki.

El joven engreído se encontraba husmeando en mi biblioteca. Volteó al oir que se abría la puerta.

-¡Ah Madame!-me dijo dejando el libro en su lugar.- Me alegro de que nos veamos a solas.

Sonrió.

-si me disculpa...-Intenté salir de ahí, no era bueno que Len nos encontrará, sin embargo, él en dos zancadas me alcanzó y me tomó del brazo.

-No es necesario que te vayas.- ¡me estaba tuteando! Y estaba aterradoramente cerca. No, no. No era bueno, en cualquier momento llegaría mi duque y me encontraría con este idiota acorralendome en una pared.

-Me tengo que ir milord.- Intenté safarme de su agarre. Pero él ya me tenía tonada por la cintura y había que admitir que era impresionante fuerte.

Y de repente ese pánico que creí olvidado, volvió y bloqueó mi mente.

-¡No! ¡Basta! ¡Suelteme! - grité.

Este Lord de pacotilla intentaba algo que alguien una vez logró. Lo odié por eso. Me odié por haberlo invitado a mi casa.

Sin quererlo mis ojos se llenaron en lágrimas.

Luego todo pasó muy rápido. De pronto Luki se encontraba en el suelo con su boca sangrando en mi alfombra persa, y frente a mi, la fuerte espalda de Len, protegiendome.

-¿Acaso no la habéis oido? ¡Sal de aqui idiota! - gritó mi duque. Luki solo se incorporó y nos miró con odio.

-Bien, quedate con esta calienta bragas. Al fin si no fue conmigo, ¿Qué te hará pensar que será contigo?- dijo ese cobarde y luego salió corriendo. Y Len hubiera ido tras él si no lo hubiera tomado del brazo.

-Lennard.-me oí con la voz quebrada. El duque entonces volteó a verme y cerró la puerta de un golpe. Sin duda todavía enojado. Se me acercó y me abrazó.

Y yo lloré en su hombro.

Me miró, pero su mirada no denotaba ternura, sino más bien enojo o tal vez celos, no estaba segura.

-¿Ahora lloras después de que lo incitaste durante toda la noche? - me dijo. Estaba furioso, lo notaba en su manera de tomar mis hombros.

Bien, esto no era lo que yo esperaba. ¿Cuándo habíamos llegado a la pared?

Sin embargo no me dejó contestar, me besó, duramente. Como si estuviera reclamendome. Lastimandome.

Castigandome.

-¿Cuándo vas a entender que eres mia? ¡Que no puedes ir coquetendo con todo él que se te cruze en tu camino!- su voz fue poco menos que un susurro sobre mi clavicula.

Su mano quitaba bruscamente la falda de mi vestido, para tomar mi pierna sin cuidado alguno y engancharla en su cadera para hacerme sentir su ereccion. Y sin pensarlo sentí miedo.

"¡Eres mia Rin! ¡nunca dejaré que lo olvides!"

Pusé mis manos en su pecho, intentando alejarlo. Yo no quería que esto sucediera así.

-No, ¡quieta!- él tomó mis manos y las puso en mi espalda, sosteniendolas con una mano, mientras la otra desbrochaba su pantalón y rasgaba mi ropa interior.

Inmediatamente otras acciones similares vinieron a mi mente.

"Nunca dejaré que te vayas de mi lado ¡Primero te mato! ¿Me oyes Rin? ¡Te mato!"

-¡Sueltame Len! ¡Ahora mismo!- grité desesperada. Entre coraje y dolor. Lágrimas caían ya sin control por mi rostro ¡No podía ser que esto volviera a pasarme!

Pero ese pánico dió resultado. Len se dió cuenta de lo que intentaba hacer. Y me alejó lo suficiente de mi cómo para dejarme tranquila.

Sin poderlo evitar me dejé caer al suelo con la esplda recargada en la pared y lloré por todo eso. Sólo oía los pasos de Len intentando calmarse.

-¿Esta todo bien? - la voz de Dell se oyó del otro lado de la puerta. Yo ya más calmada le respondí que sí, que todo estaba bien y que no era necesario preocuparse.

-¿Estas segura? - esa era Lenka. Habremos hecho demasiado ruido como para haberles preocupado.

-Todo perfecto. Ya vayan a descansar. Buenas noches.- les contestó Len.

Y aunque no se oyeron muy convencidos, al poco tiempo se fueron. Dejandonos al duque y a mi en silencio.

Yo seguía sin mirarlo, con la cara entre mi falda empapada de lágrimas.

-Oye... Yo...-me dijo él acercándose a mi, se puso en cuclillas para estar a mi nivel.-... Rin lo lamento tanto... Yo no sé que me... Estaba celoso... Yo no quería... Perdón

Lo abracé. Yo bien sabía el porque. Él acarició mi cabello.

-Perdoname por favor querida mia. ¿Qué clase de caballero...

-Ya sé. - le miré y vi que en realidad los celos lo habían hecho actuar así.- lo importante es que supiste parar. Hay otros que aunque les ruegues, grites y llores, no paran.

Sus ojos se abrieron sorprendidos por mi tono triste de voz. - ¿Me estas diciendo que tu... ?

-No quiero hablar de eso.-le interrumpí. Prefería besarlo.

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Lenka mockingjay