Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 9
Tardé menos de una semana en descubrir dónde se escondía. Estaba con una banda de jóvenes estudiantes Dhampir, algunos de los cuales reconocí de mi ciudad natal. No era extraño que los hombres jóvenes decidieran ir por su cuenta en lugar de completar su educación o permanecer en la profesión de Guardianes, especialmente una vez que se daban cuenta de que no era exactamente lo que las Academias les hacían creer que era. Un mal cargo y quedaba bastante claro que la vida de un Guardián era incluso menos glamorosa de lo que imaginaron inicialmente. Otros buscan la gloria en lugar del orden que el Consejo de Guardianes les exige y eso es razón suficiente para dejar de lado su promesa. Las mujeres jóvenes sin la marca de la promesa pero que peleaban eran aún más raras. Las mujeres no prometidas solían encontrarse en... otras situaciones. Ya sea en comunas como mi familia o en lo que sólo podría describirse como burdeles. El hecho de que Rose se encontrara en compañía de otra joven como ella era curioso pero casi un consuelo. La parte primitiva de mí odiaba verla rodeada sólo por muchachos que probablemente estaban tan esclavizados por sus encantos como cualquiera de los estudiantes de San Vladimir.
La rastreé durante varias noches, observando cómo el grupo derribaba a los Strigoi solitarios que estaban en búsqueda de su próxima comida. Estaba claro que ella lideraba el grupo y que seguían sus órdenes sin dudarlo. A pesar de esto, parecía que no tenía un motivo claro o un plan para encontrarme. Ella mató a uno o dos de los Strigoi que atraparon, pero a menudo dejaba que los demás los mataran. La mayoría de las veces, Rose se permitía un momento o dos de fascinantes y oscuras torturas, mientras los interrogaba, antes de pasar la antorcha proverbial a uno de los otros dhampirs para el movimiento final con la estaca.
Esta información resultó ser muy útil en varios frentes. Además de ayudarme a superar el impacto de verla en persona y probar mi capacidad para encontrarla rápidamente, me dio la capacidad de observarla y notar varias cosas. Quizás lo más importante fue que me di cuenta que era como si Rose pudiera sentir mi presencia cada vez que estaba cerca. O bueno, no yo específicamente, sino cualquier Strigoi. Ella había podido ver el fantasma de Mason y había sido él quien le había advertido antes del ataque, pero esto era algo diferente. Rose les decía a los demás cuando uno de nosotros estaba cerca, había estado apunto de atraparme el primer día que la encontré cuando me acerqué demasiado. Desde entonces, me había asegurado de mantener mi distancia hasta que supiera que había alguien más en la vecindad antes de moverme. Si fuera necesario, la dirigiría sutilmente hacia su objetivo para poder verla en acción. Seguía siendo tan feroz como antes, obviamente se había mantenido al día con su entrenamiento a pesar de haber estado ausente de la Academia durante semanas. Se estaba preparando para la batalla, y no iba a venir a mí sin estar lista.
Incluso sabía sobre los Alquimistas, y los llamaba para la limpieza o para primeros auxilios cuando uno de los suyos estaba herido, aunque nunca se quedaba para hablar con ellos. Esto me reveló otra pieza del rompecabezas: Rose estaba escondiéndose.
Cuando decidí hacer mi movimiento, mi plan era simple. Todo lo que tenía que hacer era desequilibrarla. Lo había hecho una y otra vez en nuestras prácticas de combate y el mismo principio funcionaría aquí. En lugar de pelear con fuerza bruta, me encargaría de desestabilizar su rutina nocturna. Era fácil ver que su grupo estaba prosperando con la rutina y al estropear su régimen, finalmente podría encontrar un defecto fatal para atraparla.
Uno de sus compañeros de equipo estaba de baja y fuera de juego por una lesión, así que eso era un punto a mi favor. Y con eso simplemente persuadí a otros Strigoi en el área para que se mantuvieran alejados. Varias noches sin ataques provocaron que los demás se agitaran y la pusieran nerviosa, desconfiando de ella. Todo lo que necesitaba era esa fracción de segundo en que la cautela se transformara en complacencia.
Le sucedía a todos en algún momento. Cada Guardián resbalaba y se encontraba mirando fijamente a la distancia cuando debía concentrarse en su cargo, o preguntándose si eran lo suficientemente cuidadosos al revisar las guardas hasta el punto en que tenían que regresar para verificar nuevamente. Pero esos guardianes no eran blancos. A veces esos pequeños errores terminaban en un desastre, la mayoría de las veces sólo eran un recordatorio de que necesitaban ser más conscientes. De una forma u otra, el momento de debilidad de Rose le costaría la vida.
Observé su apartamento bajo la luz del sol agonizante, desde la protección de las sombras del callejón. La oscuridad estaba apunto de engullirlo todo y sería capaz de moverme libremente ya que la única luz que había en este momento provenía del crepúsculo y las farolas, pero aún era demasiado temprano para que aparecieran Rose y los demás. La única razón por la que estaba aquí ahora era porque Nathan y los demás habían ido al club para alimentarse y yo los seguí. Apenas había sacado mi libro para perderme en sus páginas cuando su aroma me atrapó por encima del olor de otros transeúntes. Si no hubiera estado rastreándola durante varios días, podría haberla pasado por alto, pero ahora podría distinguirla entre una multitud a una milla de distancia.
Envolvió su chaqueta más cerca de ella para protegerse del frío, revelando sólo un indicio de plata de una funda improvisada alrededor de sus caderas. Uno de los muchachos que reconocí de su grupo caminaba con ella riéndose y empujándola juguetonamente antes de pasar su brazo por sus hombros de una manera que me hizo querer salir de mi escondite prematuramente. La forma en que ella le sonrió no ayudó, sus ojos se iluminaron mientras hablaban entre sí.
Los observé mientras caminaban juntos una corta distancia, regresando rápidamente con una tercera persona, la chica de su grupo, y regresaron a su edificio. Un extraño gemido nos detuvo a todos, desviando nuestra atención.
Una vagabunda que había notado antes estaba acostada de espaldas, con las manos y los pies en el aire. Había estado durmiendo en un banco, siendo un objetivo fácil para alimentarme si el sol me lo hubiera permitido en ese momento, pero parecía que ahora me resultaría más útil.
—Enseguida los alcanzo. —La voz de Rose hizo eco en el tráfico casi inexistente, moviéndose constantemente hacia mí mientras cruzaba la calle para dirigirse hacia la mujer angustiada. Estaba lo suficientemente cerca como para poder sentirme con facilidad, pero su mente obviamente estaba distraída por algo más en este momento. Algo sobre esta mujer la cautivaba, y no tardé en darme cuenta de que ese era el momento: nuestro momento.
Rose extendió una mano para ayudarla, inspirando la repentina conversación de la mujer enloquecida sobre los sueños y los peces, y cómo sabía que las estrellas estaban hechas de oro y que un día atraparía a Rose en su red. Cuando la anciana comenzó a dar vueltas, usando su abrigo como un vestido de baile, comencé a moverme. Su movimiento y su canto eran más que suficiente distracción.
Sólo hice una pausa cuando escuché a Rose reír. Duró medio segundo, pero no había escuchado semejante sonido en lo que parecían años.
No puedes hacer esto. No puedes matarla.
Sacudí el pensamiento de mi mente, recordando lo que había venido a hacer. Rose estaba aquí para matarme. Galina dejó en claro lo que había que hacer. Necesitaba terminar esto. Rose no podía volver aquí buscándome. Debería haberse alejado, pero no lo hizo. Necesitaba terminar esto aquí y ahora.
—¡Vamos, niña, baila conmigo! ¡Seremos las reinas de las estrellas!
—Lo siento me tengo que ir. —Rose comenzó a retroceder, aún frente a ella mientras se dirigía hacia su casa y con la sonrisa que uno le daría a un niño extremadamente inquietante.
—¡Pero las estrellas! ¡Brillan! Ellas... —la voz de la mujer se redujo repentinamente al reconocerme, o bueno, al reconocer lo que era. Algunos podrían haberme ignorado, por respeto a los desconocidos, pero descubrí que aquellos que se ganaban la vida viendo a la gente moverse en las calles solían darse cuenta de las cosas que no encajaban bien. Los Strigoi eran el epítome de esa descripción.
Sin embargo, ya era demasiado tarde. Ya estaba justo detrás de Rose cuando se giró con su estaca en la mano y la alineaba con mi corazón. Tal vez si hubiera hecho su movimiento rápidamente habría tenido éxito.
Pero no lo hizo.
—No...
Su estaca no se movió un milímetro. Sus ojos vagaron sobre mi cara, proporcionando un extraño calor, que ahora se sentía extraño, a mi cuerpo. Podía sentir que me estudiaba, cada diferencia, cada similitud, y lo aceptaba en un instante. Y entonces le comenzó a temblar la mano. No para matarme, sino por la indecisión.
—Roza. — Sus ojos se fijaron en los míos, rogándome como si yo pudiera decirle qué hacer en este momento—. Olvidaste mi primera lección: no dudes.
Sus ojos se abrieron justo antes de que mi mano golpeara su sien, dejándola inconsciente instantáneamente. La atrapé antes de que cayera al pavimento, siseando mientras su estaca se deslizaba por mi antebrazo cuando la dejó caer. El hecho de que ni siquiera se defendiera contra mí fue casi desalentador debido a todas nuestras lecciones, pero pude entenderla cuando la levanté y me dirigí a la protección de las sombras. Hubiera sido tan fácil para mí romperle el cuello en ese momento, pero no lo hice. No pude. No con ella mirándome así.
Era tan incapaz de matarla en ese momento como ella de matarme a mí.
Incluso ahora, con ella completamente indefensa en mis brazos, no podía. Había considerado la idea de despertarla cuando Galina me ordenó "arreglar" la situación, pero la deseché rápidamente. Galina había dejado en claro que quería que matara a Rose, y preferiblemente a los demás también. Había confiado en que los demás eran un pequeño inconveniente cuando le informé que sólo funcionaban con el liderazgo de Rose, pero eso sólo pareció solidificar la idea de que Rose necesitaba ser asesinada rápida y completamente.
Aparté el cabello de los ojos de Rose, revisando su cuello en busca de pulso y sus labios en busca de respiración mientras consideraba mis opciones. Podría huir, llevándome a Rose conmigo, pero no tenía recursos ni fondos para llegar muy lejos. Y si no iba a matarla ahora, lo que sabía que era imposible, sólo tenía una opción: convencer a Galina de su valía.
Metí a Rose en el auto, asegurando el cinturón de seguridad a su alrededor antes de poner mi abrigo sobre su cuerpo inconsciente. Se movió ligeramente, relajándose cuando encontró el cuello de mi abrigo y se acurrucó contra él. La observé un momento más, tratando de no permitir que la acción despertara demasiado el pensamiento antes de cerrar la puerta y deslizarme en el asiento del conductor. El camino hacia la finca nunca me había parecido tan corto mientras intentaba pensar en lo que podría decirle a Galina para excusarme. Desafiar una orden directa era extravagante, y mentirle sólo lo empeoraría.
Sin embargo, ¿sería mejor decirle la verdad? ¿Que era un tonto enamorado? ¿Que había huido de America para alejarme de ella y ella me había seguido? ¿Que yo no la mataría y ella no me mataría? Sonaba como una tragedia romántica. Cuando las puertas de la finca me dieron la bienvenida, me di cuenta de que tendría que hacerlo.
Estábamos en la guarida del león conmigo como el único protector de Rose, y pude sentir mi guardia elevándose casi tanto como lo había hecho mi primer día aquí. Quizás más aún. Ya podía ver una o dos miradas inquisitivas cuando la saqué inconsciente del coche y entré en la casa, y mientras más personas se fijaban en nosotros, específicamente en que ella era dhampir a pesar de que mi abrigo cubría su cuerpo inconsciente, más y más susurros recorrían los pasillos. A este ritmo, no me sorprendería que Galina supiera de nuestra llegada antes de que yo llegara a su estudio.
Respiré hondo antes de llamar a la puerta de Galina, esperando su permiso para entrar. Si ella rechazaba mi solicitud, no estaba seguro de lo que haría.
—¿Ya has terminado con ella? —Preguntó, asintiendo vagamente al bulto en mis brazos. No tenía ninguna duda de que ella podría escuchar los latidos del corazón de Rose si intentara hacerlo. Sin embargo ella confiaba en que se lo contara yo mismo.
En cambio, me aclaré la garganta y apreté a Rose con más fuerza—. He venido a hacerte una petición.
¡Por fin chicas! Rose vuelve a entrar en escena y parece ser que su presencia le pegó duro a nuestro malvado Ruso.
Sin duda alguna éste es uno de mis capítulos favoritos porque vemos que Dimitri aún tiene sentimientos por ella aunque éstos sean retorcidos y malévolos.
Yo sé que fue un capítulo muy corto, pero es muy intenso. Díganme ¿qué les pareció? De aquí en adelante viene la acción y las torturas a Rose por parte de Dimitri.
Ya saben que el capítulo siguiente lo publicaré el próximo martes, pero si lo quieren antes solamente tenemos que llegar a los 570 reviews.
Bueno chicas, cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.
