Capítulo 9. - ¿Te casarías conmigo?

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Al pasar los meses, Eren y Levi se dieron cuenta de la inevitable química que surgía entre ellos como lava en ascenso. Aunque no todo fue miel sobre hojuelas, hubo momentos realmente caóticos en la pareja.

Farlan y sus constantes amenazas. La parquedad de Levi, la vitalidad de Eren. los humos inaguantables de cada uno. Su inescrutable manera de pensar. Empero, lo que empezó a sentir por Eren no se evaporó con las discusiones ni con los contratiempos. Al contrario, se edificó. Y Eren pronto se dio cuenta de lo importante que era para él estar con Levi. No sólo como un capricho pasajero producto de su inestable cuerpo hormonal.

Había más que solo acostarse juntos. No era el rico sexo que compartían ni los besos de fuego que se repartían. Era más allá de lo comprensible.

Era sentirse cerca en el silencio de la habitación. Compartir una cena o ver televisión.

Eso no lo había hecho con nadie. Eren tuvo sus novios, había tenido morreos con ellos, no sexo, porque el sexo era un tramo que respetaba y no pensaba recorrer tan pronto.

Y cuando conoció a Levi, el sexo se le antojo muy importante. Después de tenerlo, lejos de aburrirse, Eren lo sintió necesario, y luego, el sexo pasó a segundo plano.

Entonces una noche Levi deslizó una caja de terciopelo mientras veían las luces artificiales cubrir los cielos obscuros.

Y Eren dijo que sí.

Han pasado años desde que se casaron, Eren mira a Levi teclear con rapidez, concentrado y enérgico. Sonríe. Lo ama, aunque no es el amor de su vida, como se dijo muchas veces, está en su vida y es el único amor que podrá sentir por alguien.

- ¿Te casarías conmigo? – preguntó a su oído, Eren estalló en lágrimas. Asintió sin pensárselo dos veces.

Quería compartirlo todo con Levi.