Ocaso de un Amor

CAPITULO IX

DISTANTES E IGUALES

Sydney era hija de un empresario muy poderoso, siempre había vivido bajo el cuidado de tutores y con todas las riquezas que un persona pudiera desear, nunca le había faltado nada, casi nada ...ella no tenía amigos ni conocidos de su edad la persona con quien más se relacionaba era con Jessica y ahora Haruka...En cierta forma Haruka le encontraba parecido a la vida que algún día había llevado Michiru a excepción de que Sydney vivía en total aislamiento, para ella no existía más mundo que sus dulces juegos y diversiones a veces le parecía que no tenía una plena conciencia de lo que era maldad ni tampoco de lo que era amar...

Estaba en el despacho, no tardaría en bajar Sydney. Hoy le enseñaría a conducir y las clases se las daría en el Ferrari, una sonrisa se dibujó en su rostro, el encantaba verla feliz. Pensó en otras cosas y luego en el amor...

Jessica había llegado al límite de su resistencia, no veía nada de malo, hasta cierto punto, en aquella amistad era absurdo pensar que hubiera algo más... ayer su creencia se vino a tierra, su ingenua amiga había estado muy feliz y le había hecho una confesión que le había puesto en alerta.
- Jess, ¿sabes?
- Qué sucede – le contestó dulcemente
- Estoy enamorada
Jessica había arqueado la ceja, la había dejado pasmada
- ¡¿Qué estas quééééé?!
- Enamorada, le amo , le adoro...
- ¿A quién? – le interrogó en tono suspicaz
- A Haruka, a quién más... le adoro con todo el corazón, le quiero más que a mi vida
- Tiene novia, además ¿qué sabes de amar? – intentó disuadirla
- No se nada, pero sé que hay algo especial y simplemente soy feliz... me gusta que esté conmigo, no sabes cómo la disfruto, además sólo pienso en ella...
- Syd, eso no es amor
- ¿No? ¿Entonces qué es?

Había callado, decidió darle la razón, "¡Cosa de críos!" sin embargo hoy pensaba distinto, no valía la pena arriesgarse, hoy resolvería el problema. Trataría directamente con Haruka, ya que con Sydney era imposible razonar.

Jessica entró al despacho, cerró la puerta y tomo una actitud altiva y ofensiva peor a la acostumbrada
- "yeme bien. Te quiero MUY LEJOS de Syd
- Motivo
- Lo sabes, no me agradas... – sus ojos chisparon, ahora tomaba una actitud bastante soberbia
- No es a ti a quien tengo que simpatizar – le respondió molesta
- Simplemente ¡Aléjate de ella! – le interrumpió
- ¿Celos? – expresó en tono burlón. Jessica se encolerizó aún más, se acercó a Haruka, casi le mataba con la mirada
- Ya te dije ¡Aléjate, no lo voy a repetir dos veces! ¡No te quiero cerca de ella!
- ¿Por qué no?... Con qué derecho te entrometes en mi vida – sonó una voz en la puerta, Sydney
- Porque...porque – tartamudeó, no sabía como excusarse, golpeó el escritorio y salió sin decir más
"Dame un porqué uno que pueda entender, no tienes derecho a decidir sobre mi vida. Déjame equivocarme, dame la oportunidad de fallar sólo eso te pido" Aún resonaba aquella charla en su cabeza, miró el reloj, las nueve y media de la noche, cobijó a la pequeña que dormía ya profundamente " Te estas equivocando... no soy buena en esto y quizá nunca te lo diga: Te quiero y lo único que intento es que nadie te haga daño... no quiero verte sufrir... te quiero... creo que lo sabes ¿no?"

Setsuna estaba muy misteriosa, ayer había salido a un simple paseo, pero su rostro, al regresar, reflejaba otra cosa. Hotaru era muy curiosa y no perdería oportunidad en descifrar el enigma; esa tarde alguien la había invitado a comer, Hotaru la escuchó confirmar la "cita" así que el momento se prestaba... Michiru también había notado algo peculiar en su comportamiento, aunque no le prestó gran importancia.

Hotaru la siguió pero en la Plaza Principal la perdió entre la multitud, estuvo buen rato buscándola, decidió regresar a casa, era mejor esperar a otra de sus misteriosas salidas rutinarias.

Sydney lloraba inconsolable, cómo odiaba que Jessica hablara de esa forma. Había tenido una discusión en la tarde a raíz del altercado del despacho

Jessica había tratado de persuadirla de dejar de ver a Haruka, había tantas razones, mil y un palabras, algunas ideas con sentido otras no tanto pasó más de una hora, ya rabiaba y a veces se contradecía. Nada fructífero había resultado... acabaron discutiendo.

Jessica le había hecho muchas preguntas ninguna había podido contestar ¿Cómo podía enamorarse de alguien a quien no conoce? Si, si la conozco se contestó en la soledad de su habitación, quizá no me sé de memoria su vida... se lo que piensa, se lo que le gusta, su forma de sentir y de ser..., quizá era muy poco el tiempo para hablar de estar enamorada... ¿Cómo definir entonces lo que sentía? " ¿Por qué me haces esto Jessica?"

Nunca había estado enamorada, ni siquiera podía darse cuenta de la magnitud de lo que era un amor cualquiera, encerrada entre muros de oro, no podía conocer mucho de la vida, para la pobre muchacha todo esto le era enigmático y tenía miedo de perderlo porque al final de cuentas no sabría cómo defenderlo, era una de las muchas cosas de la vida que el dinero no compra. Había un gran riesgo en entregar el corazón, darlo todo sin esperar nada, porque así es el amor... también estaba la dicha que proporcionaba semejante riesgo, valía la pena jugarse el todo por el todo porque sin amor no somos nada. El amor no era tan horrible, el amor se daría solo... y era algo tan hermoso que valía la pena derramar lágrimas por él...

Jessica con su frivolidad y esa aura de perfección que la rodeaba daba la impresión de una muchacha engreída, caprichosa y egoísta; sólo vivía para sí, el resto de humanidad simplemente no el importaba...Sin embargo esa imagen cayó ese día por completo

Caminó a lo largo del jardín en la escalerilla de entrada estaba una pequeña niña contaría con 3 años su cabello era color rubio cenizo le llegaba debajo de la oreja, delgadita de grandes ojos azul zafiro, muy lindos y resplandecientes coronados con enormes pestañas.

En una de sus pequeñas manos tenía un cochecito rojo que deslizaba una y otra vez por el suelo. Haruka la contempló por unos instantes le atrajo la playera amarilla que vestía, le quedaba muy grande, le pareció que se veía simpática, la niña levantó la vista y la observó con detenimiento
- Hola pequeña – le saludó la joven rubia
L a pequeña la ignoró y siguió con sus juegos, Haruka se sentó en la escalerilla y tomó en sus manos un muñequito que estaba tirado
- ¿Cómo te llamas? – no hubo respuesta – Yo soy Haruka
Nada
- Já se diría que eres pariente de Jessica
La niña la vio fijamente parecía haber ejercido algún tipo de efecto este nombre

En el umbral de la puerta apareció Jessica, vestida con pantalones de mezclilla y una blusa de manga corta color naranja
- Chris Erfabt Ihre Sprelware [Recoge tus juguetes… Hola
- Buenos días ¿Dónde andará Sydney?
- No se... ni me interesa...Chris ¿Ya saludaste? – la niña negó
Jessica se dirigía a la pequeña con voz dulce y maternal como nunca lo había visto la joven rubia con nadie.
- Anda saluda no seas tímida – Le habló de forma pausada y haciendo un gran énfasis en la pronunciación
La pequeña se puso en pie, hizo una ligera reverencia y volvió a sus asuntos. Jessica la abrazó y le sacudió la tierra, después le besó los carrillos
- Mira ella se llama Haruka... Haruka te presento a Christa. Y pásate le diré a Rafael que busque a Sydney – su tono de voz y actitud cambiaron, fueron más amables.
Se dirigieron directo a la cocina, sentó a la niña encima de la mesa y sirvió un poco de leche tibia en dos tazas una se la dio a Haruka y otra a la niña.
- Sydney no ha de tardar...Si quieres espérala en la sala
No terminaba de comprende a aquella muchacha, observó cada uno de sus movimiento. La niña había terminado su ligero desayuno, Jessica la tomó en brazos le susurro dulcemente unas frases en alemán, después le cambió la camisetita y le limpió la carita.

Sydney aún no aparecía, estaban en la sala Jessica jugueteaba con la pequeña, ambas gozaban en grande aquel insignificante juego... " Me preguntaste sobre mi trabajo, hemos encontrado un buen punto de charla, a que suena extraño, es la primera vez que conversamos tan amenamente, la primera en que no terminas agrediéndome. Realmente es sorprendente la forma tan maternal como cuidas a la niña y el cariño con que la llenas..." Haruka rió parecía que aquella aura de egoísmo y altivez sólo era un escudo, como muchos que ella misma usaba par evitar que le hicieran daño.

Se presentó a su nuevo trabajo muy puntual " Qué aristocracia, deben ser extranjeros" pensaba mientras veía la sala: muebles rústicos, no parecían de fabricación japonesa cortinas de satín y un imponente retrato al óleo de Von Goethe Johann Wolfagna. El mayordomo entró acompañado de una joven de ojos verdes y cabello negro, se veía bastante pálida
- Madame La señorita Jessica – volteó con la joven – Señorita su institutriz, La señorita Kaioh Michiru
- Mucho gusto – su voz era lánguida, le extendió la mano
- El gusto es mío – contestó con cortesía – ¿Dónde tomamos la clase?
- Quizá las señoritas prefieran en el jardín
El mayordomo las guió al lugar. Michiru quedó maravillada, había tanta fuente de inspiración, tanta belleza, la divinidad de la naturaleza se había consagrado en el aquel jardín.
- ¿Le traigo algo de tomar?
- Nada gracias – respondió Michiru amablemente
Jessica tomó asiento, se veía decaída y de mirada ausente
- ¿Te sientes bien? Te ves enferma
- No es nada
- ¿Te gusta pintar?
- No
- La música
- Rammstein
- La escultura
- No
- ¿Alguna vez habías tomado clases de pintura?
- No, pero acostumbraba hacer caricaturas de mis maestro
Michiru sonrió ligeramente, le iba a costar trabajo la muchachita
- Tienes alguno que puedas mostrarme
- Si, no es un maestro – advirtió – Es de Rafael, el mayordomo – le musitó. Sacó un cuaderno y le mostró el dibujo: un muñequito bastante cabezón y rechoncho, sus facciones eran graciosas y la cola del traje era muy larga.
- Es muy bueno. ¿Te gusta dibujar caricaturas?
- Sí
- Entonces te gustarán las clases. Empecemos
- Bien – contestó con indiferencia

Sydney se acercó sigilosamente y de una distancia prudente estuvo observándolas con gran curiosidad, Michiru, al notar su presencia le preguntó:
- ¿También tomarás la clase?
Sydney con un movimiento de mano le indicó que no, se levantó y se retiró un poco.

Que paz se respiraba, se podía escuchar el gorgoreo de las golondrinas y los cantos de otras aves, el clima era templado y hacía un fresco viento ¡Qué delicia de sitio!

Michiru comenzó a sentir algo húmedo y frío en las piernas, bajó la vista y dio un gran grito
- ¡Jack! – gritó Jessica
- Qué es eso
- Un perro, creo que sintió su ... su nariz
El perro dio un lengüetazo a la mano de la joven cabellos color aguamarino que de inmediato hizo una mueca de asco
- ¡Wau!¡Amor a primera vista! – gritó Sydney
- ¡Jack! Si quieres estar aquí te sientas en tu rincón y te estás quieto, sino márchate y ve a morder a Sydney
La chica de ojos color miel hizo un gesto de reproche.
- Es...es..
- Se llama Jack... mi perro, no se preocupe sólo come hombres con las mujeres, el muy ladino, es todo un primor – volteó a ver al perro
- Es... – Michiru no encontraba como definirlo – Es muy impresionante y babeante...
El perro se echó muy cerca de su ama y la clase continuó en paz.

Entraron a la casa terminada la clase. Michiru había accedido a tomar el desayuno con su alumna. Una pequeña niña bajó corriendo y dando de saltos por la escalera Jessica la tomó en brazos cariñosamente susurrándole algunas frases al oído, le acomodó el cabello y las presentaciones se hicieron, la niña hizo una pequeña reverencia
- Christa llévala al comedor ¿Quieres?
La niña dio una señal de negativa lo que provocó una pequeña risa en Michiru
- Vamos Jessica tú le preguntaste si quería
- ¡Agrrr! Anda llévala – la niña miró de soslayo a la joven, le tomó ligeramente de la mano y comenzó a caminar.

Después del desayuno, la invitó a conocer la casa... "Qué lugar, Laura no mentía tienen tanto dinero que no saben cómo gastarlo – risa –
- Perdón – le dijo Jessica extrañada por su risa
- Ehm nada
Me vas a costar trabajo, pareces imposible, será lindo trabajar aquí" Sus ojos se centraron en la niña
- ¿No habla?
- Sólo cuando le da la gana – contestó Jessica disgustada – No entiende del todo el idioma
- Es cierto, son extranjeros... ¿De dónde eres?
- Todos por aquí somos alemanes... excepto Jack... ¿Sabes hablar alemán?
- Vor ich erlernte Deutsches drei Jahren [Aprendí alemán hace tres años
Jessica la veía con incredulidad
- Veamos déjame ver – una y otra vez observó a la niña de forma cuidadosa y escrutadora, entrecerró un ojo gesto que acostumbraba hacer cuando recordaba o meditaba alguna situación – ¡Lo tengo!... Christa Möchten sie etwas nehmen[¿Christa deseas tomar algo?
Jessica frunció el entrecejo al oír la pésima pronunciación que tenía
- Bueno no recuerdo muy bien el alemán aquí no hay muchas personas con quien practicarlo – Se excusó Michiru
La niña negó en respuesta, a pesar de que Michiru había hecho una pregunta muy rutinaria y con una pronunciación deficiente le había comprendido perfectamente
- Erklären ihr ihren namen [Dile tu nombre
La niña se encogió en hombros y murmuró algo que ninguna de las presentes pudo escuchar

La soledad suele ser mala consejera y ahora lo estaba siendo, Haruka estaba tomando decisiones precipitadas, sin razonar ni medir consecuencias, ahora tenía claro que Alexis haría dichosa a Michiru, le daría hijos, tenía dinero, sería una relación normal y Michiru lo amaba, sería feliz ¿acaso no era lo importante? Dimitía por su amor

No encontraba la razón, no había explicación ni manera de borra esa fatalista impresión de su corazón, el amor se había desvanecido en un imprudente descuido. Michiru había notado la ausencia y apatía de su bella amante, a veces le veía de forma airada e imponente no entendía el por qué de aquel alejamiento. Aquella sensación se hundió en el pecho como una espada que traspasa su ser. A veces un miedo y soledad aterrante le dominaba, estaba indefensa y desesperada... Lo único que le quedaba era Alexis...Alexis.

La tarde la tendría ocupada, Haruka había salido, ya le había dicho sobre sus nuevos empleos. A la una en punto llegó a casa traía consigo a la pequeña Christa, la niña hizo una reverencia y mostró su cuaderno y lápiz con una sonrisa traviesa. Lo primero que hizo fue enseñarle las notas musicales, se sentaron al piano y comenzaron a tocar cada tecla repitiendo su nombre, claro sólo Michiru lo repetía la niña se limitaba a juguetear con las teclas. Setsuna les llevó una galletitas
- Voy a salir – le dijo entregándole la bandeja
- Esta bien... te ves muy guapa, ¿se puede saber a dónde vas?
- No
Michiru la vio un poco perpleja frunció ligeramente el ceño y después sonrió. Setsuna se mostró muy seria y salió de la habitación con paso seguro. Realmente lucía radiante, llevaba un vestido azul marino y lucía unos pendientes nuevos muy hermosos.
- ¿Cuáles son tus galletas favoritas? – le preguntó a la niña
Christa hizo un ligero gesto de indeferencia acompañado con el ya tan peculiar y característico "Psk" que era muy usado por Jessica seguido de su frase "Es igual" con un aire singular de poca importancia

Haruka llegó a casa a las seis al entrar a la sala se encontró con la figura de la pequeña Christan que saltaba animosamente sobre el diván
- Ya llegué amor
- Hola Haruka – contestó Hotaru saliendo de la cocina – Es la chiquilla que cuida Michiru: Christa – dijo un poco celosa
- Hola pequeña – la niña le extendió la mano, la cual estrechó la muchacha
- Cariño, hola...¿Ya conociste a Christa?, hoy estoy de niñera
- Y no te sientas desairada si no te habla así es con TODOS – Dijo Hotaru
La niña movió la cabeza en negativa
- Ven Chris deja de saltar – Michiru la tomó en brazos y la sentó en sus piernas la niña se movía de un lado a otro tratando de liberarse de su opresor por fin se quedó quieta y recargó su cabecita en el pecho de la chica
- Se te da muy bien cuidar a los niños... además te ves muy hermosa
- Gracias cariño
- ¿Y en la mañana como te fue?
- De maravilla, deberías ver la casa es gigantesca, parece palacio de príncipes... era la antigua casa del embajador británico, ¿la recuerdas? Ahora sus dueños son los Kornhauser, es una familia muy rica son socios mayoritarios de la firma alemana Wiechers & Stiarnhök
- No la conozco, ni la casa
¡Qué mentira! Sabía perfectamente donde estaba la casa casi a diario habitaba en ella. Había preferido callar su amistad con Sydney Kornhauser, el motivo era la mala interpretación que Michiru le pudiera dar a su "amistad" ayudada por Jessica. Además de la falta de deseo de hacerla partícipe de sus asuntos.
- Creo que el problema de Chris radica en el idioma, no lo entiende, no es que te esté desairando
- ¿Y tu alumna?
- Ah sí, se llama Jessica... No se, se parece a ti en el carácter... A veces la noto ausente de la clase...
Haruka hizo una mueca de enfado. Michiru se levantó y llevó a dormir a Christa

La firma Wiechers & Stiarnhök había escuchado ya algo, en Tokio apenas empezaba su auge en diversos sectores en especial en su apoyo a corredores de autos. Michiru ya llevaba cuatro días dando clases y ahora se había ofrecido a cuidar a Christa, seguramente esta idea le había gustado más, en los ojos de su amada notaba cómo afloraba su maternidad. Si Michiru hubiera tenido un hijo, seguramente éste gozaría de un gran cariño y cuidados, su amada era muy buena madre o por lo menos esa impresión le dio.

Jessica se portaba muy recelosa, pero en general se había limitado a estar ausente cuando Haruka estuviera en la mansión, "¿celos?" ¿acaso de eso sufría Jessica?... probablemente después de todo debía sentirse desplazada y para peor de males Michiru tenía razón la chica tenía un carácter muy parecido al suyo... rió al pensarlo.
- El que se ríe solo es porque de sus travesuras se acuerda – le dijo Michiru liberándola del trance
- Eh..no..yo SIEMPRE me porto bien
- Mmmm... qué raro yo no creo lo mismo... ¿en qué piensas?
- En nadie
- Dije en qué no en quién – y acto seguido le dio un ligero coscorrón fingiendo enojo
- En nada ni en nadie – agregó
- ¿Te preocupa algo?
- No... sólo... no nada
- Clift me dijo que pensabas dejar el automovilismo
Haruka hizo una mueca de irritación "Qué chismoso eres"
- Sólo fue un pensamiento, no hay nada... Parece que ustedes se han hecho buenos amigos

Entraron a la casa y la llevó al salón de juegos, un sitio dividido en dos apartados por unas pequeñas escaleras, en el primer apartado estaba una Televisión pantalla gigante, al lado algunos aparatos de ejercicio, una cama elástica y en el rincón derecho una maqueta de las vías del tren, gigantesca maqueta con sus montañas y túneles, el tren era precioso, dos vagones para carbón y cargas diversas y cinco más para pasajeros. Al otro extremo había varios juguetes, entre los que se encontraba una muñeca de porcelana, unos autos de control remoto y otras cosas. El segundo apartado estaba ocupado por una mesa de billar y un par de simuladores de carreras de autos y motociclismo.

Sydney se apresuró a conectar el Play Station
- Voy por unos refrescos – dijo Haruka guiñándole un ojo
- Oye Haru, por cierto hoy viene mi padre
- ¿De verdad? – le dijo desde la puerta sorprendida de que el hombre por fin después de tantos meses se diera tiempo para ver a su hija
- Sí, Jess tiene nueva institutriz y de seguro viene a darle el ya tan conocido y aburrido discursito de haz algo productivo... le encantará conocerte

Entró en la cocina Jessica estaba recargada en el fregadero parecía mareada
- ¿Estas bien?
- Sí...
Sus pensamientos corrieron a la velocidad de la luz, aquella cocina se transformó en un impresionante salón de recepciones parada imponente en medio de aquel triste lugar le pidió una explicación a ese ser oscuro y fantasmal, ¿cómo pudo abandonarle? ¿cómo decidió morir y dejarla sola? Gritó a los cuatro vientos cuánto la odiaba, gritó a los cuatro vientos cuanto daño le había hecho
- ¿Aún enojada?
- No, se cuando he perdido Syd te prefiere y punto – su mente no regresaba del todo al presente pero escuchaba perfectamente a Haruka; por un momento creyó que se desmayaría
- ¿Por qué te molesta tanto nuestra amistad?
- No te hagas ella te ama...
La muchacha rubia sonrió, meneó la cabeza... Sydney no podía amarle, no podía haberse enamorado de ella en tan corto tiempo... ¿o sí?
- Amar es un sentimiento en que manda el corazón y no la razón... – siguió la charla fijando sus bellos verdes ojos en el horizonte.
- Entonces
- Quizás tienes razón... celos – masculló después volvió a hacer una mueca de dolor y comenzó a urgar en los cajones que apenas si distinguía
- ¿Qué tienes? – volvió a preguntarle
Escuchó su voz más lejos. La muerte ese atroz ser que jamás se podrá vencer aquel que es imposible de remediar... De su amor había pasado al odio, ¿cómo pudo obligarla a prometer que sería fuerte? Cómo le pudo pedir algo así cuando decidió dejarle?
- ¿Todavía te duele el estómago? – le preguntó la chica de ojos color miel que entraba en la cocina
- Un poco... y la cabeza y el corazón y el hígado y las uñas
- Eso te pasa por no comer
- Te daré un té – dijo Haruka. Puso una ollita con agua al fuego, sacó algunas cosillas y cuando estuvo listo se lo dio a la muchacha – Tómatelo – dijo con tono imperativo
- Guakala ¡Esto sabe horrible! – gritó haciendo muecas de desagrado y regresando totalmente a su presente
- Tómatelo – respondió tajante
Jessica agitó la cuchara lentamente, y luego siguió jugueteando con él
- Es para hoy – le riñó Sydney
La muchacha tomo aliento, miró profundamente la taza y de un trago sorbió todo el brebaje
- ¡Agrrr! Me quieren envenenar
Sus sueños le perseguían despierta, visiones pasadas de alguna otra vida en algún remoto tiempo se presentaban, con escenas y sentimientos tan fuerte que casi le parecían ser los reales.

La pequeña competencia de autos se alargó por dos horas, el nintendo era muy absorbente y pronto el mayordomo se presentó para avisar que la comida estaba lista y esperándoles con impaciencia.

Jessica ya estaba en el comedor, estaba pálida y con ella estaba un hombre de unos cincuenta años, era muy alto, robusto, imponente, mirada altiva y arrogante, su cara era redonda tenía un bigote discreto, sus facciones grotescas conservaban un aire de distinción y elegancia, su cabello era muy abundante de color castaño claro, sus manos anchas y cortas tomaron a la joven del brazo aplicando un poco de fuerza

- Otra vez estás igual – dijo el hombre con su voz grave. Vestía un traje azul oscuro de corte inglés, el saco estaba desabrochado y dejaba ver los hermosos botones de su chaleco
- No me repongo – contestó Jessica

El hombre tomó en brazos a la pequeña Christa que estaba sentadita en el escritorio jugueteando con el pisapapeles
- Wie haben sie sich benommen[¿Cómo te has portado? – la niña movió su cabecita afirmativamente mientras jugueteaba con los botoncitos del chaleco del caballero – Te gustó lo que te traje?
Chrita asintió
- Viste al médico
- Sí... ya me pasará
El hombre alcanzó a ver que llegaban el resto de invitados, entregó la pequeña a uno de los sirvientes y se adelantó para saludar
- Guten tan
- Hallo Vater [hola padre Quiero presentarte a...
- ¡Haruka Tenou! – Gritó el hombre y se abalanzó a estrechar su mano – ¡Qué gusto señor Tenou soy su más ferviente admirador, Friedrich Kornhauser!
Haruka se limitaba a mover la cabeza, no podía reponerse de la sacudida que le daba el hombre
- ¡Papá le estás maltratando!
- Perdóneme...me emocioné
- ¡Ya lo notamos! – gritó Jessica
- Ya ves papá y tú que no me creías
- ...Y cómo se conocieron
- Por accidente – se adelantó Jessica a contestar

El hombre se mostraba contentísimo era como un sueño hecho realidad. Ya Sydney había sido advertida de que lo mejor era que su papá siguiera creyendo que Haruka era un muchacho y que por lo tanto al hablarle debería tratarlo de él. La mesa estaba finamente arreglada con gran elegancia y majestuosidad No dejaba de sentirse extraña entre tanta aristocracia, ella no era para esas reuniones, le gustaban las cosas sencillas observó con detenimiento todos los cubiertos de la mesa, contó las cucharas, por un momento recordó todas las aburridas reuniones a las que tantas veces había acompañado a Michiru de nuevo esa mala manía de contar los cubiertos, los arreglos, todo lo que veía, una vez le dijo Michiru que era una forma sutil de encausar su nerviosismo. Cierto o no hoy estaba haciéndolo de nueva cuenta. Christa no estaría en la comida, ya Jessica le había dado sus alimentos una hora antes.

Pronto se sirvió el plato fuerte. Jessica llevaba buen rato jugando con la comida, la movía de un lado a otro, por fin habló:
- No tengo hambre
- Sólo se deja de comer o por angustia o por amor – dijo el hombre irritado. Un tremendo silencio invadió el lugar
- Me angustian mis estudios – contestó la aludida en un tono burlón
El hombre parecía encolerizarse, sus pálidas mejillas comenzaron a mostrar un tono rojizo, su mirada se hizo más seria, las cejas se contrajeron y los ojos chispaban
- Ya hemos hablado mucho del tema... olvídate de ese muchacho
- Como si fuera tan fácil – reprochó arrojando la cuchara al plato.
El ambiente se tensó, Jessica daba muestras ya de sus tan conocidos caprichos. Una acalorada discusión siguió intercambiando frases en alemán, el hombre no era bueno discutiendo en otro idioma que no fuera su lengua natal. Ambos se mostraban enojados, pronto el hombre reaccionó, tenía un invitado trato de tomar aplomo y mostró una ligera sonrisa
- Puedo retirarme – dijo Jessica levantándose
- Nein, sestzen sie [No siéntate
La muchacha volvió a tomar asiento y el hombre cambió de tema intentando calmar la situación
- He sabido que no participarás en la carrera de Suzuka
- Si así es, tuve un percance y no puedo participar
- Problemas físicos o financieros
Haruka sonrió, era más psicológicos además cómo podía competir con el corazón hecho pedazos
- Yo podría financiarte, tú sólo pídeme lo que necesites, tengo dinero suficiente para solventarte un equipo o bien para que ingreses como corredor de la escudería Ferrari, te ofrezco un muy buen contrato...El auto lo tendrías en dos semanas, uno nuevo maquinaria alemana, lo más novedoso... médicos los más prestigiados...Para mí sería un honor ser tu mecena
La muchacha se quedó callada reflexionando sus palabras, debía aceptar, todo lo tenía en bandeja de plata, no había mucho que perder y todo por ganar.
- El que no arriesga no gana – le dijo Jessica que de nuevo leía sus pensamientos
- Tienes razón...acepto

Después de la comida se dirigieron al despacho a cerrar el contrato y perfeccionar algunos detalles, así quedó establecido que Haruka Tenou correría para la escudería Ferrari por un contrato multimillonario, se le equiparía con un nuevo auto y ella misma podría escoger a los miembros del equipo de mecánicos, ya el señor Kornhauser le había dado una lista de candidatos alemanes a ocupar algún puesto con sus currículo correspondientes. Después el hombre, habló con Jessica en privado para finalmente regresar a sus negocios.

- Voy a ver a Jessica, ya vuelvo – le dijo Sydney con cierto tono de preocupación – no le he visto bien, papá siempre se aparece cuando menos debe
- Espera – la tomó del brazo – ¿Qué le pasa?
- Creo que es su aniversario... no lo sé...creo que su novio murió

Jessica escondía muchos misterios, aquella actitud hostil en que tanto se refugiaba y que día con día la veía venirse abajo, parecía sólo ser su manera de protegerse de cualquier daño que le pudiera causar las personas que le rodeaban. Haruka llamó a la puerta al no haber respuesta la abrió lentamente y entró de forma sigilosa y titubeante
- ¿Estas bien Jessi?
- Sí
- ... ¿Qué te sucede?
- Todo y nada – la voz se le cortó
"Sólo quisiera que por una vez me dejaras llorarle, no siempre seré fuerte y quiero que lo entiendas... soy humana déjame llorarle, déjame lamentarme de algo que jamás tendrá solución... sólo por una vez déjame ser débil. ¿No tengo derecho a sentir? ¿No puedo doblegarme? Dame un porqué... ¿Qué haces aquí Haruka, lo menos que necesito es que me des más problemas, de todos modos ya estas dentro y no me atrevo ni a hablar... "

- Olvídate de tonterías y enemistades... déjame que te ayude...
"Suena lindo lo que me dices, hasta parece que de verdad te intereso... ¿Cómo puedo sacarme esto del corazón, como puedo liberar toda esta maraña de pensamientos?..no sé solo se me ocurre decirte: Gracias"
- Gracias...gracias por preocuparte por mí, eres una personita muy entrometida – sonrió – y muy buena
- Anda quita esa cara...te ves más bonita cuando sonríes
- Gracias, pero yo siempre – balbuceó. Unas lágrimas se deslizaron por sus mejillas, como dulces cristales de agua ya no pudo controlar más sus sentimientos.
Haruka se acercó a ella y le abrazó fuertemente por primera vez Jessica reflejaba lo que era una niña indefensa y no el enemigo. La muchacha sólo lloraba entre sus brazos, sin que pudiera o quisiera darle una explicación a su estado de ánimo Sí en el carácter eran tan parecidas...

Ahí en medio de la nada, en medio de ese temible cuarto oscuro, sin una luz clara que indique el camino, tan sola, tan desamparada... "Hoy solo necesito que me abraces, sólo eso te pido... no me interrogues, no hables, sólo abrázame..."

FIN DEL NOVENO CAPÍTULO... CONTINUARÁ

NOTAS:

Muchas gracias por Reviews y darse una vuelta, la verdad es que no esperaba ningun comentario dado que esto se ira muy veloz. Si en efecto esta historia es algo vieja y el fic con el que debuté así que puede tener errorcillos.

Clift seguirá haciendo de las suyas y seguirá desquiciando a la pobre Michi (Pa los cuates)

Para aquellos que han leído En el Silencio sí la similitud de personajes existe porque me quede con muchas ganas de otra versión de esta historia, no por nada es mi predilecta así que encontraran semejanzas y romances muy parecidos en ambas historias aunque NO TIENEN RELACION solo tome las personalidades de algunos y las mezclé para En el Silencio.