Hola, acá les traigo un nuevo capitulo. Disculpen la demora pero todo es culpa de mi beta que recientemente empezó a trabajar y no puede corregirlos tan pronto como me gustaría pero aun así la quiero mucho y no la cambiaria por nada.
Si quieren saber, ya tengo escrito hasta el capitulo 12 y los iré subiendo dependiendo de mi beta.
Sin mas descuidos aquí esta el fic.
Parejas: Ash y May y Naruto y Sakura. Mención de otras menores como las de Neji y Hinata y la de Ino con Sai.
Disclaimer: Nada de esto me pertenece. Solo la historia.
Capitulo 9 El desafío de Gary.
El día anterior fue muy animado- pensó Ash.
Había atrapado a dos amigos nuevos, estaba forjando una especie de relación con May y se había vuelto a enfrentar a ese extraño grupo. Mejor dicho a sus dos miembros. El joven no estaba seguro sobre que esto.
Era obvio que el primer encuentro que tuvieron fue una simple casualidad; una mera coincidencia. Se podría decir que el simplemente estuvo en el lugar equivocado a una hora incorrecta. Pero era más que evidente que este segundo encuentro había sido buscado por el enemigo; el objetivo había sido él y eso puso en riesgo a todo su grupo.
Los desgraciados usaron a May como un rehén.
Esa particular situación, le había traído recuerdos de su equipo y sus misiones. No era la primera vez que alguno de su grupo había sido tomado como prisionero; incluso lo había vivido en carne propia. Por suerte, con la ayuda de todos y de su maestro, habían salido airosos de esas situaciones. Su equipo tenía buena reputación en la aldea; ellos estaban especializados en rastreo. Esa especialización, había nacido de la unión de sus habilidades especiales. Sonomaya junto con Kira y Pichu eran los mejores rastreando olores, descubriendo escondites y desbaratando camuflajes. Hiyama era el espía perfecto ya que podía trasladar su mente a todos sus dibujos, y observar sus alrededores; Ash era el encargado de tomarlos por sorpresa e ir derribándolos uno a uno.
Usualmente, eran enviados como los refuerzos de algún equipo que llevara algo valioso o custodiara a una persona importante. Todavía no habían hecho muchas misiones grandes porque no habían ascendido de rango, pero eso era cuestión de tiempo. Todo su grupo estaba basado fuertemente en el trabajo de equipo. Aunque lograr esa combinación no fue algo fácil. Los tres tenían personalidades muy distintas y sus propias excentricidades.
Hiyama era una persona seria, reservada, que gustaba de leer sus libros y pintar de en vez en cuando. Tendía a ser distante y frío, pero todos sabían que tenía un buen corazón. Sonomaya era una chica malcriada y algo engreída. Su madre había muerto joven, por eso, su padre le había sobreprotegido y cumplido varios de sus caprichos. También demostraba una ligera infatuación por Sakumo, el hijo de Kakashi, por lo que se la notaba distraída pero era una compañera leal. Ash era tan hiperactivo y travieso como había sido Naruto; solo que un poco más habilidoso. Su pasado lo había vuelto algo inseguro y muy sobreprotector con todos los miembros del grupo, por lo que a veces lo llevaba a tomar decisiones algo irracionales.
Pero se habían adaptado. A base de puños, peleas, discusiones pero lo habían hecho.
Intentó reencaminar sus pensamientos, trayéndolos de sus experiencias pasadas para poder examinar mejor los eventos recientes. El día anterior al ver a May ser tomada como rehén, el se sintió extrañamente vulnerable e impotente. Estaba muy acostumbrado a su equipo de amigos y quizás, algo dependiente. Le costaba algo de trabajo el tener que encargarse de todo él solo; de tener que enfrentar todo esto estando solo. Es cierto que contaba con la ayuda de Pikachu y el resto de sus pokemon, pero aun no estaba acostumbrado a ellos. Eso le reforzó la idea de seguir entrenando a sus nuevos amigos, para lograr ser un mejor equipo.
Eso lo llevaba al tema de May; debía de hablar seriamente con la chica. Realmente le sorprendió al verla derribar a la chica de pelo rosado. Ella le había dicho que le habían enseñado a pelear, pero no sabía hasta que nivel y como eran sus habilidades. A lo mejor podía entrenarla a ella un poco también. Era bueno saber de sus destrezas para poder reaccionar mejor, en caso de un nuevo ataque. Porque como Ash era un Uzumaki, estaba seguro que habría mas ataques en el futuro.
-Es curioso lo que piensas, estando en un árbol- murmuró Ash, aun sujeto con fuerza una de sus ramas.
El entrenador estaba firmemente sujeto a una rama alta de un árbol cercano. Todo empezó esta mañana, cuando todos se despertaron y procedieron a desayunar (Ash aun no guardaba a sus pokemon en sus pokebolas). Luego de eso, el moreno se quejó un poco del dolor de sus manos ya que le habían salido algunos moretones nuevos. Debido a esto, se sacó sus guantes y las vendas, y se untó un poco de pomada hecha por su madre, que lo alivió de inmediato. Se colocó todo de nuevo e iban a seguir camino, cuando se topó con May, mirándolo desafiante.
El entrenador temió una nueva discusión; y tuvo razón cuando la castaña le alegó que ella era la encargada de revisar sus heridas, que no debería andarse poniendo cualquier porquería, y que si le dolía, debía tomarse alguna pastilla. Ash reaccionó ofendido a favor de la medicina de su madre. Dijo que las porquerías eran esas pastillas, y que él iba a estar bien. May se enojó más y lo amenazó con una jeringa (que incluso saco para asustarlo a pesar de estar vacía) lo que llevó al entrenador a dar un grito algo patético y treparse del árbol.
-¡Ash, bájate en este instante!- le gritó May furiosa, desde abajo del árbol- ¡Estas exagerando!
-¡No lo hago!- retrucó ofendido el chico, sacándole la lengua-. La vista es buena; creo que me quedare aquí.
-¡Te estás comportando como una vaquita miedosa!- lo insultó con intenciones de provocarlo para que bajara-. Lo de la jeringa era una broma.
-¡Eso no es gracioso!- respondió ofendido pero sin bajar- ¡Sabes que odio esas cosas y tú me las enseñas!
Cabe destacar que todos los pokemon estaban viendo esta discusión infantil, con vergüenza ajena.
-¡No creí que reaccionarias como un niño!- se defendió y luego siguió atacando- ¡Eso eres, un niño malcriado y caprichoso!
-Un niño no besa tan bien como yo- le retrucó con su mejor sonrisa ladina-. Creo que ya lo sabes.
May se sonrojó ante el recuerdo; pero que Ash trajera a colación ese evento en particular, en esa situación, sólo la enojó más. El entrenador vio su reacción, y se alegró un poco. A pesar de que sabía que estaba tirando las cuerdas de su furia, esperaba que olvidaran todo el asunto de la curación. Si su ira era remotamente parecida a la de su madre y hermanas, estaba bastante seguro que podría apaciguarla.
-¡Me equivoque!-le dijo enojada pero aun estaba sonrojada- ¡Eres peor que un niño! Ellos al menos tienen modales.
-¡No me llames niño!- respondió, algo herido por la comparación- ¡Soy mayor que tú!
-¡Solo por dos años!- le replico copiando su sonrisa socarrona- Y debo decir que no los aparentas mucho, niñito.
-¡Soy un hombre!- insistió molesto. Sabía que estaba cayendo en su trampa pero hasta ahora, era raro que una mujer pusiera en duda su masculinidad.
-¡Demuéstralo!-lo retó-. ¡Baja y compórtate como uno!
-¡Ofréceme algo bueno y lo haré!-contraatacó.
May pensó detenidamente su jugada. No sabía porque estaba insistiendo tanto en ayudar a una persona, que según ella, no le interesaba en lo más mínimo. Tal vez era porque de nuevo la había salvado (aunque técnicamente se salvo a si misma); a lo mejor estos días que estaban juntos, comenzaban a afectarla o pensaba, que si lo curaba el respondería todas sus preguntas. Al instante supo que ofrecerle para que bajara, y accediera a sus demandas.
-¿Qué tal un beso?-le ofreció sabiendo que eso era algo que él quería.
-¿Estás hablando en serio?- Ash dudaba de su buena suerte. Posiblemente todo era trampa de la chica para engañarlo y reírse de él.
-Si, lo estoy- respondió con un aire de calculada indiferencia. A lo mejor para cualquiera, esto hubiera sido una locura, pero ella sabía que lo mejor era darle a alguien lo que quería para evitar problemas. Su padre se lo había demostrado -Baja, te curo, y te lo daré.
-En los labios, por más de un minuto- especificó Ash para no caer presa de tecnicismos.
-Sí, si- aceptó, intentando seguir sonando casual, y ahogando esa voz suya que estaba feliz de saciar su curiosidad.
El chico bajó de un salto y se puso ante ella, extendiendo sus manos en señal de rendición. May se acercó hasta él y procedió a sacarle los guantes y retirar las vendas. A la par que revisaba, pudo sentir su piel callosa y cubierta de viejas heridas. Se notaba que el chico trabajaba mucho por las distintas señales. Algo llamó su atención; en la zona de sus dedos había un entramado de piel nueva y vieja indicando que el chico tenía mucha tendencia a quemarse.
-¿Te quemas mucho?- le preguntó, discretamente mientras ponía crema cicatrizante en sus manos. No quería disfrutar mucho de su tacto.
-Eso parece…- contestó evasivamente. No le iba a contar que esas quemaduras eran el resultado de usar su barrera de sangre.
Siempre que manipulaba su Hadou, sus manos (a veces sus pies también) y todo lo que tocaba, quedaban quemados ligeramente. Su madre vivía curándolo después de alguna de sus misiones. Por eso, debía usar sus guantes especiales sin dedos que evitaban que toda su mano se quemara y no quedara inutilizada. Como nadie quería que perdiera sus manos, esos jutsus estaban reservados para ocasiones muy especiales. Sus padres se pondrían furiosos si sabían que él los había estado usando de forma descuidada.
-Ahí tienes, estas ya- dijo May terminado de poner sus vendas, y pasándole sus guantes para que el mismo se los pusiera.
Ash los tomó en silencio y se los empezó a acomodar mirando de reojo a la castaña. Esta estaba guardando las cosas en su bolso pero también lo miraba de manera fugaz, con algo de nerviosismo. El chico estaba ansioso por recibir su recompensa, pero no iba a presionar a la chica a darle algo que ella no quisiera darle. El nunca forzaba a las mujeres, y no iba a empezar ahora.
-Hazlo- indicó finalmente la chica, adelantándose hasta donde estaba él, cerrando los ojos y ofreciendo sus labios. Se la veía nerviosa pero dispuesta.
-¿Estás segura?- volvió a preguntar, acercándose también poniendo sus manos en sus hombros. Tal vez no era una buena idea, pero no podía resistir esa tentación.
-Segura- le respondió. La verdad, quería besarlo. El chico le parecía atractivo y todo lo demás, sólo que la intimidaba un poco toda su aparente fuerza. May no era una chica apasionada; más bien fría y tenía miedo que él la quemara, en más de un sentido.
Ash dudó un poco pero finalmente, se acercó y unió sus labios con los de ella. El chico no estaba muy seguro de cómo manejar el beso, por lo que optó mantenerlo tierno y tranquilo. Algo le dijo que May no estaba lista para otro tipo de beso. Movió sus labios sobre los de ella delicadamente, asombrado de recibir una nerviosa respuesta. Incluso, sintió sus manos en su pecho. Su boca era suave y tersa, y sus labios eran cálidos y dulces. Sintió la tentación de profundizar más el beso, pero él sabía que la castaña aun no estaba lista para lo que él le pudiera ofrecer.
Con calma, ambos dieron fin al beso. Ash le dio una sonrisa tranquilizadora y beso su frente.
-Fue un buen beso- le dijo tiernamente, esperando no avergonzarla.
-He tenido mejores- le replicó, intentando sonar dura pero solo consiguió que Ash riera.
-Sinceramente lo dudo.
Y Ash se alejó riendo feliz de que la tensión se hubiera ido, y volvieran a esa extraña camarería que compartían. El entrenador se acercó hasta donde estaba su grupo de pokemon; todos ansiosos por seguir con su entrenamiento tan distintos al que estaban acostumbrados. El grupo se arremolinó a donde estaba Ash, incluso May se acercó sin decir nada, pero dispuesta a ver y escuchar lo que estaba por suceder.
-Según Pikachu, todos ustedes estuvieron practicando como escalar durante la noche- les dijo Ash, agachándose para estar a su mismo nivel-. Si eso es cierto, me gustaría que lo mostraran.
Todos asintieron entusiasmados, y se dispusieron a mostrárselo. May se acercó aun más para poder seguir viendo todo lo que estaba pasando. Cada pokemon por turno, mostró hasta donde podían llegar, y cada uno demostró un nivel aceptable en la actividad. No era lo mejor que podían realizar, pero el entrenador pensó que era suficiente para lo siguiente que querían hacer.
-Pueden mejorar aun más; creo que el siguiente ejercicio les ayudara mucho- sacó una cuerda de su mochila, y se acercó hasta Ponyta para colocarle la soga como una especie de rienda-. Linda, tú estarás exenta de este ejercicio. Los demás aprenderán desplazarse entre las ramas. Muéstrales, Pikachu.
El pokemon eléctrico, como siempre, actuó como ejemplo. Subió rápidamente por el tronco, llegó hasta las ramas, y comenzó a correr por ellas; saltando, actuando como si fuera el suelo. El ratón demostró tener una buena velocidad y equilibrio. Los demás entendieron que era lo que se esperaba de ellos. Ponyta se sintió algo decepcionada, pero sabía que para ella sería imposible hacerlo.
-Tu Ponyta, serás la que marque el ritmo. Quiero que corras y mandes tu chakra a tus patas para aumentar tu velocidad; los demás tienen que seguirte- le dijo acariciando su cabeza para mantenerla animada. Luego se dirigió a Noctowl-. Tú harás lo mismo en el aire; manda tu chakra a tus alas, pero aparte quiero que aprendas a seguir el rastro entre los árboles.
Todos se prepararon. Pikachu, Evee y Charmander, subieron hasta las ramas listos para empezar. Noctowl se lanzó al aire, listo para comenzar a rastrear. Ash se acercó hasta su pokemon de fuego, y se montó en ella, usando la soga como rienda. Hizo que ella trotara hasta donde estaba May. La castaña lo miró sin saber muy bien qué hacer. Sin que ella lo esperara, el chico la jaló hasta donde estaba, y la obligó a montarse entre sus brazos.
-¿Cuál es la gran idea?- preguntó enojada, fulminando a Ash con la mirada y comenzando a sonrojarse por lo embarazoso de la situación.
-Así viajaremos mejor y más rápido- fue la respuesta del chico que la acomodo mejor entre sus brazos para estar más cómodo.
-Me parece que esto no es necesario- acotó la chica con irritación.
-¿Haz cabalgado antes?- le preguntó directamente. Ante el silencio de la castaña, el chico sonrió-. Eso fue lo que pensé.
Cuando todos estuvieron listos, Ash dio la señal y comenzaron con el entrenamiento. Ponyta salió rápidamente hacia delante, (a sus pasajeros les tomó un poco por sorpresa) como los demás de sus compañeros. Incluso a Pikachu le costó un poco mantenerle el ritmo. Los otros dos hacían su mejor esfuerzo. Era bastante difícil porque había que coordinar con precisión las dosis de chakra, y a la vez seguir el ritmo, pero al rato le agarraron el truco. Todos los pokemon se sentían un poco más fuertes y más agiles. Todo indicaba que su entrenamiento estaba funcionando.
May, por otro lado, estaba muy ocupada intentando alejar de su mente cualquier pensamiento de un príncipe azul de su cabeza. Esas ideas estaban relacionadas con los cuentos que su madre solía contarle cuando era ella pequeña. Como toda chica, habían soñado con su alma gemela, con su "caballero de brillante armadura", aunque no creyera que existiera. Ella se los imaginaba duros, valientes y decididos. Ash, a pesar de ser todo eso, también era otras cosas que ella no asociaba a su alma gemela. El era caprichoso, impulsivo y bastante pervertido.
Los príncipes azules no eran así.
Y así paso el tiempo. No quiso decir nada, atacando a Ash con su silencio pero el chico parecía bastante cómodo con eso. Cuando estaba por decir algo, de la nada el entrenador saltó en el aire (dejándola descolocada al tomar las riendas por sorpresa), impulsándose hacia delante para atrapar un bulto marrón que se caía de los arboles. El moreno lo atrapó y dando un pequeño giro en el aire, pudo hacer que los dos aterrizaran a salvo. May vio como el chico sostenía con cariño al asustado Evee que se había caído de las ramas. También notó como el zorrito se refugiaba en su pecho, buscando protección en su dueño.
-Creo que el si puede ser un príncipe, después de todo- pensó la chica, antes de darse cuenta.
Ash le hizo señas a Ponyta para que se acerque hasta donde estaban ellos. El resto de los pokemon ya estaban ahí (se acercaron tan pronto vieron a su compañero en problemas). El chico ayudo a bajar a May del pokemon de fuego.
-Descansen un poco, tomen una siesta si quieren- les dijo el entrenador-. Seguiremos con el entrenamiento mas tarde.
Los pokemon se dispersaron un poco para descansar.
-Creo que deberías entrenarlos un poco más en sus ataques- opinó May, sabiendo que Ash sólo se concentraba en una sola parte-. No estaría mal que tuvieras un par de batallas.
-Ya tuve varias- dijo enigmáticamente el chico. Por el momento, Ash parecía más concentrado en el paisaje, viendo a los pokemon salvajes que pasaban con deleite-. Me gusta mucho este lugar.
-Te emocionan mucho los pokemons-acotó May, estudiando la cara de su compañero de viajes. No le iba a decir que ella los prefería lo más lejos posible de ella.
-Quiero ser un entrenador de alta categoría- le respondió, mirándola seriamente a los ojos-. Quiero tener el respeto de todos, de mis pokemon. Quiero merecerlo.
-A veces creo que mereces que te revisen la cabeza- le retrucó sin malicia. Comenzó a caminar en dirección contraria del chico-. Iré a buscar algo de agua.
-Te espero aquí- le dijo mientras se sentaba cerca de donde estaban sus pokemon. Cerró sus ojos y se permitió dormitar un poco.
May estaba caminando de vuelta hacia a donde había dejado a Ash. El río que encontró estaba cerca y pudo llenar su cantimplora, lavarse un poco, y meter sus pies para poder descansar del viaje. Cosa que estaba resultando, ligeramente más interesante de lo que imagino. Su padre solo le diría que está perdiendo el tiempo y ponerse más seria.
Por un momento se preguntó cómo reaccionaría si supiera que estaba viajando con un chico, ella sola. Seguro se volvería loco, armaría un escándalo, la insultaría de muchas maneras y luego, trataría de intimidar al chico para que este se alejara de ella lo más rápido posible. Pero estaba casi segura que Ash no asustaría, es más, le devolvería el ataque. Seguro que lo volvería loco.
Estaba saboreando esa idea cuando unos inocentes Ratatas pasaron a su lado. Ella los miró ceñuda.
-Este bosque está lleno de pokemon molestos- refunfuño irritada-. Ya quiero salir de aquí.
Seguía avanzando por el camino, enojada cuando algo la asustó. Un chico castaño con ropas moradas, salió de la nada y se acercó hasta ella con pasos decididos y confiados. Se acercó tanto, que invadió su espacio personal. Apunto un dedo hacia su pecho (hasta casi tocarlo), y se le hablo con un tono arrogante.
-Saludos, sexy y malhumorada entrenadora- le dijo (enojándola aun más)- ¿De casualidad eres un entrenadora que viene de Altomare?
-No, no los soy- le respondió, apartando bruscamente su irritante dedo. El chico la miró con arrogancia, como si lo que hubiera hecho, fuera algo sumamente indigno, pero parecía más irritado con su respuesta que con su acción. May pensó inmediatamente en un niño mimado al extremo.
-Deberé seguir mi búsqueda- dijo molesto, el desconocido dándose la vuelta para alejarse de ella-. Te aconsejo que cambies esa cara. Una chica como tú, se vería horrenda con arrugas a tan temprana edad.- y se fue dejando a May molesta, y preguntándose a la vez quién diablos era ese muchacho.
-Que chico más extraño…- murmuró al verlo alejarse un poco, pero algo de lo que dijo hizo que un interruptor se prendiera en su cabeza y corrió un poco para alcanzarlo- ¡Espera!
-¿Qué quieres?- le preguntó, bruscamente. Todo su lenguaje corporal le indicó a May, que este pensaba que hablar con ella sería una pérdida de tiempo-. Tengo asuntos importantes que resolver.
-Se nota- le dijo ortiva, pero intentó controlar su humor para resolver una duda- ¿De casualidad el entrenador que buscas se llama Ash?
-¿Cómo lo sabes?- le preguntó, sorprendido- .Mi abuelo me pidió que lo buscara, ya que se dirigía hasta aquí.
-Viajo con él- le respondió simplemente. No le gustaba hablar con él pero realmente quería ver a Ash como entrenador más que como peleador.
-¡Genial! ¡Entonces llévame hasta él!- le ordenó con presunción. Quería enfrentar al tan elogiado entrenador de su abuelo.
-Solo para que pueda patearte el trasero- murmuró la chica mientras guiaba al chico.
Ash y sus pokemon estaban entrenando sus ataques, siguiendo la temprana sugerencia de su compañera de viaje. Estaba haciendo que sus pokemon se ataquen entre ellos para probar la potencia de estos (y de paso asegurar, que ellos entendieran su estrategia a la hora de pelear), notaba que todos sus pokemon se llevaban bien y que eran bastante poderosos en sus campos.
Iba a decirles que siguieran con su entrenamiento, cuando escuchó a May gritarle desde atrás.
-¡Ash!- se dio la vuelta y vio a su compañera caminando hacia donde estaba el con un chico.
Notó que era de su misma estatura, de cabello color castaño parado enfrente y ojos verdes. Usaba una remera negra con unos pantalones morados. Se lo notaba seguro, confiado y hasta se podría decir arrogante. A pesar de que no lo conocía, algo en el le molestó un poco; posiblemente eran las miradas que ocasionalmente notó que le dirigía a May, pero no era quien para opinar nada sobre el asunto todavía.
No estaba emocionado por agregar a alguien más a su grupo; tener que cuidarse de otra persona más. Incluso esto podría afectar el entrenamiento de sus pokemon en el ámbito ninja. No le molestaba que May supiera y viera esa parte de su vida, ya que sentía que podía confiar en ella.
Pero no estaba seguro de poder incluir a alguien más en ese círculo. De la nada, el chico corrió hasta donde estaba él y lo tomó de su ropa, para comenzar a sacudirlo un poco. Ash, siendo quien era, podía fácilmente soltarse y mandarlo a volar. Pero no quiso meterse en problema tan rápido.
-¡Eres Ash, un entrenador de Altomare!- le preguntó, aunque sonó más bien como si se lo ordenara. Parecía sobrexcitado y fastidiado por algo.
-Sí, lo soy, pero ahora mismo estoy algo ocupado- le respondió calmadamente, sabiendo que eso lo pondría mas furioso de lo que estaba. Las personas en ese estado mental eran fáciles de manipular.
-¡Pelea conmigo ahora mismo!- le exigió, sacudiéndolo con más fuerza que antes. No parecía dispuesto a soltarlo en un algún momento cercano.
May estaba viéndolo todo (al igual que los pokemon de Ash), pero ninguno intervino porque sabían que el entrenador era más que capaz para ocuparse de este chico; si la situación se salía de control. Ash estaba tranquilo e incluso, estaba sonriendo mientras el misterioso castaño lo estaba jalando como un saco de papas.
-¿Quién eres?- preguntó para conocer la identidad del joven maleducado que se estaba tomando tantas atribuciones y libertades con su persona-. Debo decirte que tu actitud no me asusta.
El chico lo miró fijamente. Desde donde estaba, podía ver que las palabras de Ash eran ciertas, el moreno estaba tranquilo con una sonrisa de idiota en su rostro. Sus manos estaban laxas a los costados de su cuerpo, señal de que no había intentado liberarse. La chica que lo acompañaba lo miraba extraño, al igual que un grupo de pokemon que estaban ahí. Temiendo estar haciendo el ridículo, lo soltó.
A la par que May se acercó un poco más a Ash, el chico se alejó bastante de donde estaba. El desconocido castaño decidió adoptar una pose (que seguramente pensaba que le daba un aire fantástico) y se señaló a sí mismo con su pulgar. Se notaba que se tenía en una gran estima y que quería que todos lo supieran.
-¡Soy Gary Oak!- dijo con un tono soberbio y manteniendo su postura altiva- soy el nieto del profesor Oak; un gran entrenador premiado-. ¡También soy astuto, valiente, guapo, y totalmente invencible en combate!
-Estoy algo ocupado ahora mismo, y me estas distrayendo- le respondió con una sonrisa que intentaba ser amable-. Quiero entrenar a mis pokemon y tu no me dejas.
-¡No me culpes de tu fracaso!- le replicó Gary, mirando despectivamente al grupo de pokemon que estaban detrás suyo. No veía ninguno que valiera la pena-. Obviamente tu manejo con tus pokemon es débil y descuidado.
-¡No insultes a mi pokemon, zopenco!- le insultó comenzando a irritarse. Algo en el chico hacía que perdiera la calma enseguida. Además, el idiota se estaba sobrepasando- ¿Qué quieres de mí?
-¡Tenemos que enfrentarnos en combate!- le dijo Gary sin importarle que estaba haciendo enojar a su supuesto rival- ¡Mi abuelo me dijo que tu eres un muy buen entrenador y que debería enfrentarte!
-¿Si prometo un combatir contigo, me dejarás tranquilo?- le preguntó, Ash tronando sus dedos y buscando algo en su cinturón.
May que se había mantenido al margen en toda la conversación (a pesar de sus ganas de querer golpearlo) se emociono bastante. Ya conocía a Ash en varios aspectos (su personalidad, su forma de pelear etc.) solo le faltaba conocer sus habilidades en ámbitos de peleas pokemon para saber si era la persona que estaba buscando.
-Esa es la idea-confirmo Gary.
Lo que no se esperó fue una lluvia de metal que salió de las manos de Ash. Los kunai y los Shuriken se clavaron en la tierra ya que Gary en su miedo, logró esquivarlos por instinto. Para asustarse más, vio como Ash comenzó a correr rápido (sin saber que este usaba su velocidad normal) y levanto un puño que apuntaba directo a su rostro. Al parpadear, volvió a ver el puño a centímetros de su rostro.
-¡Para Ash! ¡Idiota!- lo detuvo May, a milímetros de estamparse contra el pálido rostro del entrenador- ¡Se refería a una batalla pokemon, no a un combate real!
El mencionado retrajo su puño y se quedó callado unos minutos.
-¡Lo siento, me confundí!- dijo riéndose y rascándose la cabeza. Todos lo miraron con vergüenza ajena.
-Poniéndonos serios- comentó Ash-, es hora ¡Ve Pikachu!
-Solo un novato mandaría un pokemon así para una batalla- volvió a despreciar a los pokemon de su rival- . Eso te costara la batalla. ¡Ve Arcanine!
El castaño dejo salir a su pokemon de fuego que se colocó en posición, analizando con sus ojos a su oponente. Su entrenador lucia confiado (como siempre) pero algo, a lo mejor su instinto, le dijo que este no era un Pikachu ordinario.
- Como soy un ganador, te dejo el primer movimiento- se mofó Gary, con una sonrisa maliciosa.
Ash sólo sonrió.
- ¡Pikachu, adelante! - el aludido musito a reír, de igual manera, antes de desaparecer frente al pokemon de fuego, dejándolo perplejo por la velocidad.
- Pero… ¿Qué? - el nieto del Profesor Oak, no daba crédito a la velocidad de Pikachu - ¡Arcanine, no te preocupes, utiliza tus sentidos!
Arcanine asintió, cerró sus ojos y se concentró. Gracias a su potente oído, estaba pendiente de cada brisa que cruzaba en su terreno: el movimiento de las hojas de los árboles, el arroyo cercano por el cual el agua corría. Pero no fue suficiente para sentir como Pikachu se aproximó, y lo mandó de golpe contra unos arbustos, golpeándolo con su cola que brillaba en plateado.
- ¡No puede ser!
- ¡Eso es Pikachu!
Pikachu se detuvo y espero a su oponente, el cual no salió. Arcanine apareció desde un extremo lejos de su zona de caída, cargando un lanzallamas en sus fauces.
- ¡Ve Arcanine, lanzallamas con velocidad extrema!- fue la orden de Gary, intentando ejercer algún tipo de ventaja en la batalla.
Como si fuera algún tipo proyectil de fuego gigante, Arcanine dejó el camino marcado por donde pasaba. Ash no perdió tiempo al ver como su el pokemon de su rival se abalanzaba sobre su mejor amigo.
- ¡Pikachu, Bushin no Jutsu! – Pikachu se multiplicó varias veces, logrando que Arcanine sólo golpeara a sus clones ilusorios -. Ve por él ¡Chidori!
- ¿Qué cosa? - exclamó Gary confundido, solo para ver que el pokemon de su oponente lanzaba un intenso ataque eléctrico.
Arcanine recibió el impacto desde atrás, y lo dejó en el suelo, algo chamuscado.
- ¡Levántate Arcanine, eso no te detendrán!- su pokemon demostró su valía y fortaleza, poniéndose en pie casi al instante que recibió la orden - ¡Eso! ¡Pantalla de humo!
Una gran nube de oscuridad se alzó entre los combatientes. Ash miró con tranquilidad el panorama y sin mucha preocupación.
- ¡Jutsu Shuriken!- fue toda la orden que dio. Gary de nuevo se sintió desorientado por no poder distinguirla.
Un impacto se dejó sentir, seguido de otro, otro, y otro. El moreno quedó satisfecho por el resultado de su orden, pero quedo confundido cuando la cortina negra se dispersó. Pikachu había golpeado varias veces un árbol, el cual quedó con grandes tajos por el ataque al estilo ninja.
- ¿Cómo….?
- ¡Ahora Arcanine, Velocidad Extrema!
Un nuevo golpe retumbó en el bosque; Pikachu salió despedido hacia el tronco de un árbol cercano quedando colgado de una rama. Arcanine lo había golpeado con gran fuerza. Sin esperar que su enemigo se recuperara, fue velozmente hacia el árbol y lo golpeó con ataque de derribe, sacudiéndolo completamente queriendo hacer que cayera.
- ¡Búscalo Arcanine y termínalo con un lanzallamas! - Gary estaba muy confiado de la situación, por lo que dio esa orden.
Ash que conocía a Pikachu mejor que nadie, sabía que su amigo tenía rato de no estar en el árbol.
-¡Pikachu, Chidori! – ordenó tranquilamente.
- Te tengo, ¡Ahora Arcanine! - Pikachu salió de otro árbol, con un ataque cargándose que salió zigzagueando hacia su objetivo, pero el pokemon de fuego se cubrió de un aura verdosa que absorbió el ataque y lo protegió de los daños - ¡Mordedura! - sin dar tiempo a nada, Arcanine apresó a Pikachu en sus fauces.
Pero le duro poco, el pokemon eléctrico desapareció en una pequeña nube de humo. Tanto Gary como su pokemon, quedaron muy confundidos y no vieron cuando el verdadero Pikachu que estaba en otro árbol, se preparó para atacar.
-¡Ahora Pikachu, Chidori Nagasaki!
- ¡No te servirá de nada cambiar de nombre los ataques, ya sé que es! ¡Arcanine, excavar!
Gary intentó usar la tierra como si fuera un aislante para proteger a su pokemon, pero eso sólo hubiera servido con un simple ataque eléctrico; no con ataque trueno. La gran descarga eléctrica ascendió y bajó con gran firmeza hacia el agujero donde estaba Arcanine. Una explosión surgió del suelo llevándose consigo al pokemon de fuego, el cual quedó muy dañado por el ataque, cayendo cerca de donde estaba su entrenador.
-¡Cómo puede ser! - exclamó indignado Gary - ¡La tierra es aislante de electricidad!
- La tierra al igual que la madera o el plástico, no son aislantes completos; son sólo aislantes parciales. No existe el aislante completo.-dijo Ash en su mejor pose de burla guiñándole un ojo a su querido pokemon que asintió.
-¡Vamos Arcanine, levántate!-Gary apretó los puños de la furia que lo invadía. Sintió su orgullo herido y que era tratado como un novato.
Una vez más, el can se levantó pero con mucha dificultad. Los daños eran considerables, pero su espíritu era más fuerte
- ¡Vamos, lanzallamas!- el pokemon siguió la orden y una cantidad de llamas surgió de su boca.
- Mejor terminamos con esto- apuntó Ash, decidido a poner fin a esta batalla de una vez por todas- ¡Pikachu, Kage Bushin no Jutsu combinado con Jutsu Shuriken!
Nuevamente Pikachu se clonó en tres copias mas, los cuales a gran velocidad se dispersaron en los alrededores esquivando el lanzallamas. Arcanine no esperó ningún tipo de orden, y usó Velocidad Extrema para atacarlos uno por uno.
- ¡Eso Arcanine!
- ¡Tu puedes Pikachu, atácalo con tus bushin y termínalo con Chidori Nagasaki!
Los cuatro Pikachus esquivaron, como podían, la sorprendente velocidad del pokemon. En un momento que Arcanine se dio media vuelta para retomar su acometida, se topó con algo que casi lo dejó al borde de un colapso nervioso: tenía a veinte Pikachus en frente suyo.
- ¡Esto no puede ser! - susurró Gary impresionado.
- ¡Ahora! - gritó Ash triunfante.
Los pikachus lo rodearon y giraron de manera uniforme a su alrededor. Arcanine estaba mareándose y perdiendo su estabilidad. Cuando eso se notó gravemente, los Pikachus aprovecharon esta oportunidad, y se acercaron a su oponente. Lo golpearon con su cola de hierro, hiriéndolo y debilitándolo cada vez más. Arcanine en un último intento, uso Giro Fuego para cubrirse y alejar a sus enemigos.
Funcionó; pero no del todo.
Los Pikachus se detuvieron pero solo para cargar electricidad y lanzar en conjunto su ataque, que trepó en forma de torrente debido a la cantidad de emisores. Pero sólo 4 potentes rayos bajaron y dieron de lleno atravesando el escudo de fuego del pokemon rival. Otra gran explosión se generó, llenándolo todo de humo.
- ¡No Arcanine!- gritó Gary, desesperado por no creer el final de la batalla.
- Terminamos… - dijo Ash finalmente.
La cortina de humo se dispersó; Arcanine estaba derrotado. Con espirales en los ojos, ante cuatro Pikachus de los cuales tres desaparecieron y solo quedó el real. Gary y May se quedaron boca abiertos antes la situación ya que ninguno creyó que la batalla acabaría de esta forma.
Ash llamó a su fiel amigo que fue corriendo hasta ponerse en su hombro. El resto su equipo también se acercó hasta a él; todos felices al ver que el nivel que tenia su entrenador. El chico (ajeno a las miradas incrédulas de los otros humanos) bajó hasta el nivel de sus amigos pokemon para decirles algo:
-¿Ven lo que quiero lograr con ustedes?- les preguntó amistosamente el moreno-. Quiero que seamos un buen equipo. Ustedes deben confiar en mí pero también es al revés. Yo también quiero confiar en ustedes. No se queden solo con mis órdenes; si es necesario actúen por su cuenta.
Todos sus pokemon asintieron, contentos con el arreglo. Tan pronto como Ash se levantó y se dio vuelta para hablar con Gary y May, se vio sujeto por ellos. Ambos lo agarraban con fuerza de distintas partes de su ropa y hablaban a velocidades extremas. Se los veía ansiosos, sobrexcitados e histéricos. El chico sinceramente no entendía mucho de lo que estaban diciendo pero estaba temiendo que le rompieran su ropa, y no tenia intenciones de que algún hombre viera su anatomía desnuda.
¡-Si se calman, responderé sus preguntas!- ofreció, intentando meter algo de sentido común, pero los otros dos estaban en un estado muy salvaje para atender razones. Por lo que lo único que pudo hacer fue empujarlos suave pero enérgicamente- ¡Si no se tranquilizan, me iré y los dejare con las dudas consumiendo sus cerebros! ¡Maduren un poco!
Gracias a la amenaza explícita y al empujón (que los tomó por sorpresa), pudieron calmarse. Además, a ninguno de los dos les gustó que una persona que ellos mismos consideraban infantil, les hablara de madurez. Ante la mirada seria del chico, los dos castaños comenzaron sus preguntas de forma un poco abrupta pero ordenada.
-¡Quién te enseño a pelear así!- preguntó May ocultando lo mejor posible lo histérica que estaba por dentro- ¡Nunca he visto a nadie pelear así!
-¡¿Cómo leíste mis movimientos?! ¡Cómo mantuviste el control!- pregunto Gary, a su vez tan incrédulo como nunca estuvo en su vida. El fracaso casi nunca lo había tocado y desde que ganó la Liga, nadie le había robado el triunfo de esa manera- ¡Cómo me ganaste!
-La respuesta a todas sus preguntas, es mi primo Drake- respondió Ash tranquilamente, riendo mentalmente al decir el seudónimo que todos habían elegido para Latíos- Mi prima Bianca y su hermana Maya también ayudaron mucho.
-¿Esperas que te creamos que todo ese potencial nació porque un perdedor idiota de tu familia te entrenó?- pregunto escéptico Gary por la respuesta. -¡Eso es imposible!
-Cuando sacas lo imposible, lo que queda debe ser posible- respondió Ash.
-¿Lo de cambiar de nombres fue su idea también?- le interrogó May, a la vez intentado acertar en los puntos cruciales de la cuestión.
-En realidad a ellos no les gustaba mucho que los llamara así- se disculpó el chico sabiendo lo que los demás pensaran de cambiar los nombres-. Pero para mi son mas lógicos esos nombres.
-No creo que te los acepten en las ligas y en los gimnasios- aportó Gary, sonando arrogante e intentando provocar a su rival-; podrían considerarlo trampa.
-No me interesa participar en ninguna liga- dijo plácidamente Ash.
-¡Qué!
-Lo que oíste.
-Dejando de lado la evidente locura de Ash- intervino May para no dejar que las cosas se fueran por las ramas- ¿Por qué dejas que tu pokemon actúe por su cuenta? Tú eres su entrenador; tú debes dar las órdenes. Se supone que tu eres el inteligente que sabes que hacer en cada ocasión.
-No digo que dejare mi responsabilidad de entrenador a ellos- replicó el chico, intentando explicarse mejor-, pero a veces los instintos pokemon y su inteligencia, son mejores que los nuestros. Si ellos son los que pelean, también tienen derecho a opinar.
-Eso se puede discutir- susurró May porque no quería iniciar una discusión con el amante de los pokemon.
El que no tenía ningún tipo de problema en empezar discusiones con él, era Gary. Como su ego aun no se recuperaba de la patada que le había dado Ash, estaba furioso y sobrecargado de energía. Y ese brío extra, tenía que salir de su cuerpo de alguna manera.
-¡Aun sigo pensando que toda tu estrategia es una locura!- gritó el chico, apuntando a Ash como si lo quisiera apuñalar- ¡Eres un idiota trastornado que no sabe lo que significa una batalla!
-Pero aun así te gane- retrucó Ash, y luego se rió ligeramente- Estas igual que mi primo el día que comenzó el entrenamiento.
Flash Back (Altomare un año atrás)
-¡Deja de decirle Chidori a los ataques de Pikachu!- exigió un muy enojado Latíos, a un Ash que estaba a unos metros suyo.
Latías y Bianca también estaban haciendo acto de presencia. Todos estaban en el jardín secreto con la idea de empezar a entrenar a Ash en los aspectos de las batallas pokemon. Bianca y Latías eran las encargadas de enseñarlo todo lo teórico al chico; concerniente a los tipos de pokemon, como atraparlos, criarlos, sus ataques etc. Ahora era el turno de Latíos que pondría todos esos conocimientos en práctica. Al moreno le estaba costando bastante dejar de lado su parte ninja para poder convertirse en un entrenador (cada dos por tres saltaba el mismo a defender a Pikachu en vez de ordenarle algo). El dragón legendario estaba siendo lo más duro posible con él, para que pudiera aprender todo lo básico lo más rápido posible. Pero si bien, Ash estaba dispuesto a resignar cosas, no estaba dispuesto a dejar de llamar a sus ataques como lo hacía.
-¡Pero me son más fáciles de esa manera!- reclamó Ash intransigente, en el pedido de su amigo y maestro.
Pikachu se había alejado para unirse a Bianca y a Latías en un banco cercano para observar como esos dos testarudos discutían. Al pokemon en particular no le importaba como fuera que le dijeran a sus ataques, el los realizaría igual pero era bastante evidente que a esos dos les gustaba discutir.
-¡Impactrueno es mas fácil de decir que Chidori!- le retrucó Latíos con lógica. Ash sólo se sonrojó un poco, y se dio la vuelta, evitando que su amigo viera su vergüenza.
-Me gusta más Chidori. Significa mil pájaros y Pikachu hace ese cuando ataca- explicó el chico, para ganar apoyo- Además me recuerda a mi hogar.
-Entiendo Ash, pero sería muy raro que anduvieras diciendo esas cosas- intentó razonar el legendario-. Sólo queremos protegerte.
-Creo que seria buena idea que Ash mantuviera su estilo-apuntó Latías, acercándose hasta donde estaban ellos dos-. Como no va a entrar en ninguna liga, no sería un problema tan serio.
-¡Pero lo tratarán de loco!- protestó el joven dragón a su hermana, señalando enfáticamente su punto-. El solo de por si llama bastante la atención, sin andar mencionando nombres raros.
-Creo que a todos los entrenadores se les permite una dosis de excentricidad- dijo plácidamente, recordando a todos los entrenadores que había conocido en su vida- .Además es una gran ventaja que se le podría dar frente a sus enemigos. Arceus sabe que el necesita toda la ayuda posible.
Los dos pokemon legendarios se quedaron mirándose entre sí, diciéndose cosas con los ojos. Bianca había dejado de prestar atención a la conversación para ponerse a dibujar el paisaje y Ash se estaba poniendo un poco impaciente. Sentía que lo estaban dejando de lado en una decisión que el debería tomar por si mismo, en vez de dejar que otros la decidieran por él. Pero él había prometido respetarlos como maestros; así que se quedó callado.
Por supuesto, hasta que su carácter impaciente actuó por él.
-¡Dejen de actuar como si yo no estuviera aquí!- llamó la atención de los dos hermanos que rompieron su conexión para dirigirse a él- ¡No me importa si quedo como un loco o no; haré lo que quiera en ese aspecto!
-Se nota que les gusta llevarme la contraria en esto- suspiró Latíos, viendo como esos siempre adoraban molestarlo-. Puedes hacerlo, pero con una condición.
-Aja, ¿Cuál?- preguntó sintiéndose victorioso.
-¿Tus tan irritantes jutsus son de todos los tipos?- preguntó Latíos, sorprendiendo a Ash por dos cosas. Una por el cambio de tema tan abrupto y dos, porque usó sus poderes para hacer aparecer unos libros bastantes gruesos en sus manos.
-Creo que si- respondió, su alarma interna sonó por alguna razón- ¿Por qué?
-¡Porque vas a pasar todos los ataques posibles de los pokemon a tus famosos jutsus!- le ordenó poniendo los libros en los brazos de Ash (que casi lo tiraron al piso porque su peso lo tomó desprevenido)
-¡Qué!
De esta manera el duro año de entrenamiento pokemon inicio para Ash. Se levantaba temprano por las mañanas para estudiar todo lo teóricamente posible sobre los pokemon con ayuda de Latías y Bianca. En la tarde, peleaba con Latíos y en la noche, se dedicaba a entrenar. Los hermanos no descuidaron nada porque lo llevaron a recorrer las distintas regiones. Le enseñaron todas las clases de pokemon hasta el momento (obviando algunos legendarios por supuesto), lo hicieron batallar con distintos entrenadores, y asistir a varios cursos complementarios para mejorar sus conocimientos. También lo hicieron voluntario en el centro pokemon para familiarizarse con la crianza y la curación de los pokemon.
Ash demostraba talento pero su adaptación a ese mundo no fue nada fácil. Sin darse cuenta, se manejaba como lo hubiera hecho en el suyo. Saltaba de edificio en edificio (hacia lo mismo si estaban en un bosque), usaba sus jutsus mas de la cuenta, hablaba en una jerga no siempre reconocible (aludiendo a cosas como Hokage, rangos de ninjas e incluso no se habituaba a la moneda local) y no quería dejar de sus usar sus sandalias ni su banda. Todos le tuvieron bastante paciencia hasta que el chico actuó lo bastante normal, como para camuflarse en ese mundo.
Hablaba con sus padres y hermanas todas las noches posibles. Ellos les contaban todas las noticias relevantes sobre su mundo y él también hacia lo mismo con ellos. Sólo con su adoraba familia, se permitía mostrar su miedo y confusión ante todo lo extraño que encontraba en su nuevo ambiente. Con los demás, utilizaba una actitud de despreocupación suficiencia. Su familia lo alentaba a dar lo mejor de él, recordándole la voluntad de fuego que regia toda su vida.
Y de esa forma pasó un año.
Fin de Flash Back
-¡Deja de mirar al vacío y concéntrate! - le gritó Gary trayéndole de vuelta a la realidad, bastante irritado por como el chico lo estaba ignorando de esa manera - ¡Eres un idiota!
-Pero aun así te gane- le replicó.
-La batalla fue increíble…- murmuró May pensando en la pelea.
Nunca había visto ese estilo de pelea pokemon (teniendo en cuenta quien era, no debía sorprenderse mucho), pero de alguna forma sintió que iba de acuerdo a la personalidad de Ash. Se lo notaba tranquilo y confiado, al igual que su pokemon. Se notaba que estaban muy bien sincronizados y el cierto nivel de independencia que Pikachu mostró, decía que estaban muy acostumbrados a pelear así.
De lejos, estaba segura que no era su primera batalla pokemon.
-Tarde un poco; Drake se hubiera puesto impaciente- reflexionó Ash pensando en lo que su amigo le diría si hubiera visto el combate-. Fue una buena pelea; eres un gran rival.
Ash le alargó una mano a Gary en señal de amistad y respeto, pero el castaño se la rechazó de una manera un tanto grosera. Todavía no se había habituado a que había perdido contra un novato desconocido.
-Podríamos quedarnos aquí toda la vida, pero los niños seguirán siendo tontos- comentó May viendo como de infantil se estaba comportando Gary ante la derrota.
Gary estaba por decir algo en su defensa, cuando de la nada, un sonido de zumbidos llenó el lugar. Todos se pusieron alertas y buscaron con los ojos la fuente de ese ruido.
-¿Qué es ese ruido?- preguntó May, algo preocupada por el ruido. Sin duda no anunciaba nada bueno.
-¡Es un enjambre de beedrills!- señalo Ash a la lejanía, donde unas manchas comenzaban a perfilarse a gran velocidad-. El ruido debe haberlos atraído.
-¡Esta discusión acabó!- dijo Gary, y tomó la pokebola de su pokemon- ¡Arcanie regresa! ¡Buen día!
Los pokemon se acercaron volando rápidamente hasta donde estaban ellos. De la nada uno de ellos se dirigió hacia Pikachu intentando capturarlo, pero Evee se interpuso y lo alejó de con uno de sus ataques. Por desgracia, eso hizo que el pokemon zorro se descuidara, siendo capturado por uno de los pokemon abeja. Ash vio esto y se dispuso a llamarlo con su pokebola.
-¡Evee, regresa ahora!- dijo pero el beedrill que lo tenía cautivo, sólo esquivó el rayo rojo llevándose a su amigo lejos- ¡Oh no, se lo llevo!
Tan concentrado estaba que no vio como otro de los beedrills se le acercó por detrás para atacarlo, pero esta vez fue el turno para charmander para defenderlo. Alejó al atacante con uno de sus lanzallamas pero por desgracia, también terminó siendo apresado por varios de los pokemon insectos. Técnicamente podía liberarse pero estos, sin embargo, el riesgo de salir lastimado era alto, y más que ahora los beedrills, volaban alto y no quería arriesgarse a una caída.
-¡Charmander!- gritó Ash impotente, al ver como sus pokemon eran llevados. Lo único que atinó a hacer fue a guardar en sus pokebolas a los demás (exceptuando a Pikachu), para evitar que salieran heridos o algo parecido.
May rápidamente se acercó hasta donde estaba Ash para agarrarlo fuertemente del brazo, y hacerlo correr.
-¡Rápido, debemos irnos de aquí!- le dijo dirigiéndolo y corriendo en la misma dirección que Gary se había ido.
-¡Pero y mis pokemon!- preguntó Ash, rehusándose a dejarlos a su suerte.
-¡No podrás salvarlos estando herido!- le dijo con lógica, haciendo que corriera.
Pronto alcanzaron a Gary que corría igual de desesperados que ellos. El moreno reflexionó que podría escapar fácilmente de los pokemon insectos, pero eso significaba dejar a sus amigos atrás y no estaba dispuesto a eso. También podría mandar a Pikachu contra ellos pero había demasiado para que el ratoncito, se hiciera cargo de la situación y no quería que sus demás pokemon acabaran de la misma manera que sus compañeros. Todos siguieron corriendo; a Gary se le notaba algo cansado y May seguía estando algo histérica con toda la situación. Ash seguía corriendo pero intentando pensar en algo para salir del problema.
De pronto, los dos castaños doblaron entre unos arbustos, y se escondieron ahí viendo como el enjambre seguía de largo sin notar que ya no estaban persiguiendo nada más. Todos suspiraron aliviados al verse libres de sus perseguidores. Pero el alivio no les duro mucho, cuando vieron que frente de ellos había un árbol lleno de pokemon larvas.
Eran por supuestos kakunas.
-¡Es un nido lleno de kakunas!- dijo Gary.
May se dijo que el chico era bueno diciendo cosas obvias, pero que no ayudaba en muchas otras cosas. Ash estaba por decir algo cuando vio que sobre el árbol volaban los beedrills que llevaban a sus amigos presos.
-¡Miren ahí!- exclamó, olvidando la prudencia elemental.
-¡Idiota!- le retó May cubriendo su boca esperando que no hubiera ninguna consecuencia, pero fue tarde porque todas las larvas los miraron y comenzaron a evolucionar ante sus ojos. Millones de beedrills nuevos salieron de las crisálidas, y los miraron con caras de pocos amigos. De pronto, sus antiguos perseguidores aparecieron, y se unieron al nuevo enjambre y todos los pokemon insectos comenzaron a perseguirlos.
Todos comenzaron de nuevo su carrera frenética. Ash estaba apunto de pararse para enfrentarlos para darles a sus amigos una oportunidad de escapar, cuando escuchó que Gary dijo algo.
-¡Mi casa esta mas adelante!- señaló a una bonita casa de color blanco no muy lejos de ahí- ¡Creo que podremos lograrlo!
May y Gary hicieron un ultimo esfuerzo (Ash y Pikachu no habían ni sudado) para llegar hasta la bendita casa. Gary se agradeció por no haberla dejado con llave porque no habría tenido tiempo de abrirla sin sufrir grandes consecuencias. Todos se apresuraron a entrar una vez que estuvo abierta y cerraron la puerta con fuerza. Se quedaron adentro sin prender las luces, esperando en silencio. Ash pensó que los pokemon atacarían las puertas pero no lo hicieron, se quedaron cerca de la casa, revoloteando hasta que se fueron.
Esto le dio una pauta a Ash de que esos beedrills, no eran salvajes.
-Eso estuvo cerca- suspiró May.
Gary se levantó y fue hasta los interruptores para prender la luz. Eso les dio la posibilidad de ver mejor el lugar. Estaban en una pequeña sala de color blanco, amueblada simplemente pero de forma acogedora. Se notaba la puerta que daba a la cocina y un pasillo que presumiblemente llevaba a las habitaciones. Por todos lados se veían fotos de Gary con su abuelo, y algunos trofeos y diplomas con su nombre escrito.
-¡Espero que eso te haya enseñado, novato!- lo retó Gary mientras se sentaba en uno de los sillones y lo fulminaba con sus ojos- ¡No se puede gritar cerca de los bidrils y menos de los kakunas! ¡Casi nos cuesta la vida!
-¡Discúlpate por lo de novato!- le exigió Ash encarándolo enojado por lo dicho por el chico.
¡El tenia mucha más experiencia en un solo de sus dedos, que Gary en todo su cuerpo!
-Voy a retirar lo de novato porque incluso un novato, no abandonaría a sus pokemon de la forma que tu lo hiciste- replicó Gary en tono soberbio, intentando dañar a Ash porque aun no le perdonaba por haberle ganado.
De la nada el moreno agarró por el cuello a su rival y lo jaló con mucha fuerza. Gary iba a decir algún tipo de comentario sarcástico, pero se calló al ver los oscuros ojos de Ash. El chico lo miraba con una furia helada que lo atravesó sin compasión y calló cada uno de sus replicas. May lo miró asustada. porque nunca había visto ese lado casi oscuro del chico. Emitía un aura de fuego frío. Sus modos eran tranquilos y mesurados; pero no por eso menos letales.
-Intentó salvarlos pero no pude- le aclaró con su voz acerada- ¡Nunca digas que abandone a mis pokemon! ¡Los que lo hacen son menos que escoria! ¡No hables de lo que no sabes!
Lo soltó y se alejó de ellos sin decir nada. Sin que May o Gary pudieran evitarlo, Ash salió afuera y no dijo nada, solo se fue.
-¿Ves lo que lograste?- le preguntó enojada May a Gary- ¡Te venció! ¡Ahora te aguantas!
-¡No te metas donde no te llaman, nenita de mamá!- le dijo Gary dirigiéndose a su pieza. Luego señalo el sillón-´. No tengo otra habitación pero pueden dormir ahí.
Ash estaba sentado entre unas ramas, viendo a la luna con una cara de tristeza. Se había enojado mucho por las palabras de Gary y aun no había vuelto a la casa. Estaba furioso porque no iba a permitir que alguien que no lo conocía, dijera esas cosas sobre él. No los había abandonado; hizo lo mejor posible en esa situación sin poner en peligro a los demás. Y como dijo May, herido y envenenado no iba a poder hacer nada.
Pero aun entendiendo lógicamente la situación, eso no evitaba que se sintiera mal por haber permitido que sus dos pokemon hubieran sido capturados. Aunque a pesar de todo, también estaba orgulloso de como actuaron sus amigos ante la situación.
Lo que le llevaba a sospechar que todo lo que estaba pasando, no era tan simple como que un enjambre de beedrills salvajes los hubiera atacado. La intención especifica de llevarse a Pikachu, el atacarlo de esa manera y la actitud que tuvieron al llegar a la casa; algo no encajaba. Algo se le estaba escapando a su vista.
Hubiera seguido con sus pensamientos, pero el calor en su pecho le avisó que era hora de hablar con sus padres. Cuidándose que nadie estuviera cerca, tomó su relicario y lo abrió. La figura de su madre usando un kimono rosa con flores blancas, apareció ante él. Siempre le sorprendía su madre. Sus ojos verdes, su cabello largo hasta los hombros y su sonrisa perene, daban una imagen de ternura y paz. Pero el mismo sabía el fuego ardiente que se escondía detrás del ese cristal.
-Hola Ash ¿Cómo estas, querido?- le preguntó suavemente, sondeándolo con sus ojos para asegurarse que todo estuviera bien. –.Veo que algo te molesta.
-Estoy bien mamá, sabes que siempre estoy bien- le respondió con una sonrisa triste. La voz de su madre siempre le traía la añoranza de sus mimos y su cálido toque-. Paso algo hoy; temo que hoy me comporte como un idiota; o mejor dicho, más idiota que de costumbre.
-Sabes que el idiota de la familia es tu padre- le dijo con una sonrisa intentando alegrarlo un poco-. Cuéntame ¿Acaso Pikachu esta lastimado? ¿O intentaste sobrepasarte con esa chica que te acompaña y te golpeo duro?
-Pikachu esta bien y sabes que respeto a las mujeres. Son finas joyas que hay que admirar- le dijo en tono respetuoso ganándose una mirada de su madre que lo desarmó en seguida- son ellas las que me acosan y las que me piden que les haga cosas sucias.
-¡Ay hijo! Lees muchas novelas rosas y te juntas mucho con tu padre- le replicó conociendo el principal tema de conversación de los dos hombres de su vida-. Pero si ellos están bien ¿Entonces qué pasó?
Ash le contó con lujo de detalles, lo que había pasado en ese día. Sakura se llevó la mano al mentón y cerró sus ojos un momento en señal de concentración. Su hijo no la quiso molestar sabiendo que su madre tenía una de las mejores mentes analíticas de la aldea. Solo era superada por su sensei, a la hora de analizar las estrategias enemigas.
-Esos pokemon de seguro, fueron mandados por algún sujeto que te tiene mucho rencor- habló Sakura después de unos minutos de silencio- .Yo que tú sospecharía de ese equipo que te siguió la vez pasada.
-Eso fue lo que pensé- reveló su hijo con una sonrisa, sabiendo que siempre podría contar con su madre para que lo ayudara- su estilo esta en todos lados.
-Sólo no te lances y pongas en peligro a todos- le pidió su madre sabiendo del carácter impulsivo de su hijo-. A veces te pareces demasiado a tu padre para tu propio bien.
-¿Hablando de él, dónde está? Sé que las gemelas volverán la semana que viene- interrogó Ash, sabiendo que su padre nunca faltaba a menos que alguna obligación no lo dejara. Para su sorpresa, el rostro de Sakura se ensombreció y bajo la mirada.
-Esta en una semana oscura- respondió secamente-. Se acerca el aniversario y no desea recordar esa fecha.
-¿Te refieres a…?- preguntó sin animarse a decir mucho. Él sabía lo mucho que esa fecha en particular afectaba a sus padres.
Sakura asintió.
-No fue su culpa- dijo a nadie en particular, jugando con la cadena de su relicario- .Él nos protegió.
-Sabes que le gusta cargar con el peso de todos en sus hombros- le recordó Sakura-. Tu sueles hacer lo mismo. Es más, lo estás haciendo ahora.
-A veces no sé que haría sin ti.
-También te pareces en eso a tu padre- sonrió un poco-. Sin mí, están perdidos.
El chico volvió a la casa luego de terminada la conversación con su madre. La puerta estaba abierta y él la empujó cuidadosamente para no despertar a nadie. Pero para su sorpresa, May estaba despierta. Se encontraba arropada en el sillón con un relicario parecido al suyo, entre sus manos; pero su mirada estaba fija en la ventana. Sus ojos azules estaban a millas luz de distancia.
-Lamento haberme ido así- susurró Ash sentándose a sus pies en el suelo, pero a May no pareció darse cuenta de su presencia- ¿Estas bien? Solo quiero ayudarte.
-No lo entenderías…- murmuró May, volviendo su vista al relicario y luego a Ash para fulminarlo con sus ojos azules- Un tipo como tú, nunca lo entendería.
-¿Un tipo como yo?
-Tú nunca entenderías el dolor que pasé- le espetó en voz baja pero aun así furiosa-. Tu familia te ama, ninguna desgracia te ha pasado. Apuesto que lo peor que te paso fue quedarte sin papel higiénico en el baño.
Esto último se le hizo muy graciosos al joven ninja que rió entre dientes; sin embargo sabía que no era el tiempo y lugar para estar burlándose de esas cosas. Su mente divagaba gracias a la conversación que tuvo con su madre; pero sabía que no podía darse el lujo de seguir en su arroyo de melancolía, principalmente, teniendo a May tan vulnerable en estos momentos. Debía ser fuerte si quería ayudarla; habrá tiempo para pensar, pero ahora necesitaba sacar a un digno heredero de clan Uzumaki.
El verdadero Ash estaba por revelarse.
-En eso te equivocas, he pasado mucho dolor- le replicó comenzando al igual que May, mirar por la ventana-. La vida también fue difícil para nosotros.
-Permítame que lo dude.- respondió dura y burlona.
Ash sabía que sus respuestas eran por el dolor que sentía en esos momentos. Tragó un poco saliva e inspiro hondo. No le era agradable recordar lo que paso hace años cuando era pequeño. Ya lo había hablado con su madre momentos previos, pero volverlo a recordar no era que hacía a menudo. Para el joven ninja era una cicatriz que nunca sanaría. Pero si quería entrar al corazón de May, debía abrir una vez aquella vieja herida, que le recordaba el porqué tenía un propósito.
Lo que significaba ser un ninja del clan Uzumaki.
-Dentro de poco se cumplirán diez años en los que mi familia sufrió un atentado…- le soltó sin pena ni gloria. Sin ningún tipo de ruego por lastima; sólo expresando un hecho.- Entraron en nuestra casa -prosiguió- e intentaron matarnos a mis padres, a mis hermanas, y a mí.
Esta declaración, dejó sin aliento a May que le costó asimilar, la declaración del azabache
-Es una broma ¿No?
Ash se río sin gracia.
-Ojala lo fuera- le dijo mirándola de nuevo a los ojos, para que supiera que no estaba bromeando sobre lo dicho- .Te lo cuento si tu me cuentas lo que pasa.
-No daré garantías.
-Tú nunca das nada.
Flash Back (Punto de vista de Ash)
-Antes que nada, debes saber que mi padre es una persona muy importante en la ciudad donde vivíamos; podríamos decir que es casi como el alcalde. También debes saber que cuando era joven, fue una de las personas mas odiadas de la cuidad. Pero gracias a su trabajo duro y valentía logró cambiar el corazón de la mayoría de las personas; y por eso pudo obtener el puesto que tiene ahora.
Pero no a todas. A algunas personas no les caían del todo bien. No les gustó la idea de que tuviera hijos porque según ellos, los monstruos no deben reproducirse. Además, siendo el heredero un recogido de la calle no lo hace mejor.
Ash se detuvo y tomó un respiro. Por lo contrario May no podía creer lo último que el joven ninja había declarado. Se le hacía ilógico que un chico con su carácter, alegre, siempre haciéndose de héroe y optimista, pudiera albergar algo tan doloroso y seguir andando como si nada pudiera pasado. Una parte de ella quería conocer la verdad; su verdad detrás de ese semblante tan despreocupado que siempre había reflejado, pero sabía bien que si lo hacía no había punto de retorno y el costo podría ser muy alto.
Lo curioso de todo esto, es que el muchacho le contaba esto como todo un viejo amigo de la infancia algo que May le desagradaba y más si no conocía a la persona; sin embargo algo le decía que debía darle una oportunidad. Por lo que se siguió en silencio oyendo atentamente las palabras que Ash decía, seriamente.
-Hace diez años mis hermanas nacieron al igual que Pikachu. En ese día en particular, mi madre acababa de volver de un viaje por lo que habíamos ido a comer algo a un restaurante. Volvimos algo cansados y nos fuimos a dormir. Mi habitación estaba en la esquina de un pasillo en el segundo piso, la de mis hermanas en el otro extremo y la de mis padres en el medio. Pichu y yo estábamos durmiendo cuando escuchamos una gran explosión.
Salimos asustados (ni tuve tiempo de cambiarme el piyama) y vimos que todo estaba lleno de humo. E incluso oímos el crepitar del fuego en la habitación de mis padres. Mis hermanas lloraban en su pieza. Rápidamente me dirigí hacia haya esperando lo peor; para mí fortuna, se encontraban sanas y salvas. En el piso de abajo, de la nada se escuchó como la puerta saltó y se oyó el sonido de varias personas gritando y destrozando el lugar.
No sabía que hacer y lo único que se ocurrió fue largarme a llorar. Justo en ese momento, la puerta de mis padres saltó y yo casi grite; por suerte eran mis padres. Mi mamá cargaba a mi padre que tenia un brazo lastimado y sangrante y toda la espalda quemada. La ropa de ambos estaba negra y quemada, pero mi madre lucía sana y salva.
-¡Ash!- gritó mi madre y soltó con cuidado a mi padre para tomarme en brazos (ella es una persona muy fuerte) -¿Estas bien?
Yo solo atiné a esconderme en su pecho y soltar unas lágrimas pero asentí. Pichu estaba en mi cabeza y lamió la mejilla de mi madre para decirle que él estaba bien también. Conmigo en brazos, se acercó hasta mi padre que lucía muy enojado.
-Nunca creí que esos malditos atacarían a mi familia…- susurró con una voz mortal. Sus ojos azules, siempre risueños y traviesos, por poco se teñían de rojo por la furia que sentía. Sin mirar a mi madre, comenzó a ordenarle unas cosas-¡Sakura-chan! ¡Toma a Ash y a las niñas! ¡No salgas hasta que te de la señal!
-¡Pero son muchos! ¡Estas herido y no podrás con todos!- le suplicó casi al borde del llanto- ¡Por favor!
-¡Amor, la prioridad siempre serán tu y los niños!- le dijo- ¡No confió en nadie mas que ti para protegerlos!
Mi madre dudó un poco pero aun así asintió. Sabía que lo que era la única opción. El ruido de abajo era cada vez mayor, y pronto subirían hasta donde estábamos nosotros. Tenía mucho miedo por mi pero mas por mis hermanas y mis padres. Nunca creí que cosas como esas fueran posibles; sólo en las pesadillas y en los libros que mi madre solía leerme.
Vi como mi padre, herido y jadeante, bajó hasta el piso de abajo, dispuesto a defendernos de esos seres. Por un breve momento, pensé que esa seria la última vez que lo vería vivo. Mi madre lo besó en la boca antes de dejarlo ir y prometió buscar ayuda. También le dijo que también hiciera lo mismo. Viendo como la espalda de mi padre se perdía entre el humo, salimos fuera de la habitación
Una vez fuera, nos dirigimos hacía otra habitación. Una vez dentro, me dijo que cuidara a mis hermanas, junto con Pichu. Asegurando la puerta, llamó a mis tíos y a mis amigos, y se puso en guardia usando las armas que teníamos en casa para emergencias. Viéndola así sentí más miedo, respeto y más amor por ella.
-¿Por qué papa estaba tan lastimado?- fue lo que pregunté con una de mis hermanas en brazos, haciendo lo posible para calmarla.
-Él me protegió de la explosión…- me conto mirando tan solo por un segundo-. La bomba era leve, pero causo mucho daño.
-¿Estará bien?- hice la pregunta que mas temía. No quería ser una carga, pero que podía hacer un niño de cinco años en esos momentos- rió con ironía-. Sólo quería esconderme en el armario hasta que todo esto pasara.
-Naruto Uzumaki jamás se rinde- fue todo lo que me dijo.
Los dos nos quedamos en silencio rezando porque él volviera.
Fin del Flash Back
-¿Qué paso luego?- quiso saber May.
-Mi padre resistió toda una hora antes que llegaran los refuerzos- dijo Ash quedadamente- Un par de ellos llegó hasta donde estamos pero mi madre se encargo de ellos. Todos fueron detenidos y castigados con severidad.
-Tu familia suena increíble- comentó la castaña algo afligida al recordar como era la propia- Me gustaría conocerlos.
-Nunca se sabe- dijo Ash sin comprometerse a nada-. Te toca.
May se quedó en silencio unos minutos.
-El aniversario de la muerte de mi madre y de mi hermano se acerca- contó abrazándose las piernas y escondiendo su rostro en ellas- Los extraño mucho y ellos…yo…ellos.
Sin poder contener más, comenzó a derramar lágrimas. Quiso continuar pero no tuvo que hacerlo más ya que algo que jamás imaginó que pasaría, pasó en un instante. Ash puso su mano en su cabeza al tiempo que la abrazó dándole calor y confort.
Quiso separarse, pero estar en sus brazos le hizo acordarse de cómo se sentía cuando su madre solía abrazarle. Ese calor humano que pensó que jamás volvería sentir, comenzó a invadirla de modo en que al debes de rechazarle el gesto, se quedó en sus brazos, aun recibiendo algo que pensó que no volvería a recibir.
El afecto de una persona.
-No tienes que contarme nada hasta que no estés lista- susurró-. Sólo debes saber que estoy aquí para ti.
Y desde ese momento May supo que podía contar con él.
Entrando la mañana, Ash salió de la casa, temprano y solo. Sabia que se dirigía a una trampa; por eso era mejor hacer esto de esta manera para que nadie más saliera herido. Con Pikachu en su hombro y el resto de sus amigos en sus respectivos lugares, partió hasta el árbol de ayer.
Se acercó sin intenciones de esconderse porque sabía que lo estarían esperando. Al llegar allí, vio como sus dos pokemon estaban atados en el tronco del árbol, rodeamos por varios beedrills. Apoyados contra el tronco, estaban esos dos miembros del equipo que tantos problemas les había ocasionado.
Witney y Brawly
-¿Así que viniste, chico rudo?- preguntó burla la chica- ¿Y viniste sin tu noviecita? ¿Qué pasa, no crees protegerla?
-¡Cállense y liberen a mis amigos!- ordenó.
-Lo lamento pero tenemos órdenes- le contradijo el chico rival, riéndose-. O te eliminamos a ti o nos eliminan a nosotros.
-¡Mejor desaparezcan ustedes y déjenme de molestar a mi y a mis pokemon!- dijo Ash, poniéndose en pose de batalla sabiendo que la pelea empezaría pronto.
-Ya sabes la respuesta a eso- le dijo Witney y ordeno a los pokemon insecto- ¡Ataquen ahora!
La horda de beedrills se lanzó hacia Ash. El chico dejó a Pikachu en el suelo y se lanzó hacia donde estaban los pokemon.
-"Si logro pasarlos, Pikachu se encargara de ellos"- pensó.
Con eso en mente, saltó hacia adelante rodando en el piso, evitando el ataque por muy poco. Atrás de Ash, Pikachu se preparó y lanzó sus más poderosas descargas para poder parar a la mayor cantidad posible de pokemon en un solo ataque. Le tomó otras dos descargas, pero pudo conseguir noquearlos a la mayoría. El resto solo escapó.
Mientras con los humanos, Witney y Brawly al ver que Ash esquivaba a los pokemon se lanzaron en un ataque ciego y directo; p ero el chico los tomó por sorpresa. Este estaba decidido a poner punto final a esto por lo que aprovechó la ausencia de sus amigos para poder convocar a uno de sus clones. Ambos Ash cargaron un par de Chidoris, y los estampó en el pecho enemigo (cuidando de no matarlos)
Sus dos rivales cayeron al piso, inconscientes pero eso no le importó al entrenador ya que fue corriendo a liberar a sus amigos. Evee y Charmander estaban felices de verlos y comenzó a desatarlos. En pocos minutos estaban en los brazos de su entrenador.
-Nunca quise dejarlos- les dijo con sentimiento; pero era verdad lo que decía-. Quisiera culpar a Gary pero no seria un buen entrenador si pongo excusas. Prometo que esto no pasará de nuevo.
El momento de rencuentro fue roto, cuando varios de los beedrills que se escaparon, volvieron aprovechando para atacar al entrenador distraído. Pero Ash reaccionó lo más rápido que pudo y tomó a sus dos amigos para salir corriendo. Pikachu se unió pronto a ellos y siguieron con el escape. Pero por desgracia, Ash se tropezó e Evee y Charmander aterrizaron lejos de él.
-¡Pikachu, ve y ayúdalos!- le dijo levantándose justo cuando escucho el zumbido inconfundible de un ataque y se dirigió a sus amigos- ¡Rápido, corran!
May y Gary justo llegaron para ver como Ash estaba a centímetros de ser herido por el aguijón del pokemon.
-¡Ash cuidado!- fue todo lo que pudo decir May.
El moreno entrecerró los ojos esperando el golpe, pero una mancha naranja se puso frente a él, golpeando al pokemon atacante con su cola pero fue herido por un roce del aguijón del beedrill.
-¡Charmander, no!- gritó Ash, agarrando a su pokemon y comenzando a curarlo sin pensarlo. Por suerte terminó justo cuando llegaron sus amigos al ver lo ocurrido- ¡Resiste!
Justo en ese momento, una luz ilumino a Charmander que comenzó a cubrirlo, poco a poco la figura de Charmander fue remplazada por la de alguien más; mucho más grande y sobretodo más imponente. Al desaparecer aquella luz, Charmander había dejado de existir, dejando en su lugar a un fiero y formidable Charmeleon. Ash se puso feliz y abrazó a su pokemon que lo abrazó también. El entrenador susurró unas gracias a su amigo de fuego. Después de eso, se soltaron y vieron a como los beedrills que los rodeaban.
-¡Tenemos trabajo que hacer, amigo!- le dijo Ash y a su nuevo pokemon y este asintió emocionado- ¡Al ataque!
Más tarde, los tres estaban en la salida del Bosque Verde dando un ejemplo claro de quienes habían sido los ganadores y quienes los perdedores; no sin antes advertirle al joven ninja que esto no quedaría así. Dejando eso de lado Ash estaba muy contento por su nuevo compañero. Sabía que si con Charmander había obtenido buenos resultados, Charmeleon sería aun más efectivo. Perdido en sus pensamientos, Ash supo que seguiría viaje con May por un tiempo más hasta que se separaran, pero lo que no sabía, es qué iba a hacer Gary. Según el, él estaba viviendo en esa casa (que era una de las casas de campo de su abuelo) entrenando a sus pokemon.
-Debemos irnos para Cuidad Plateada- dijo May sin saber muy bien que decir- ¿Y tú?
-¡Eso esta claro!- respondió Gary con su típica pose- ¡Los seguiré hasta que pueda saber como vencer al idiota!
-Soy un idiota que te venció
-¡Cállate, perdedor!
-¡Hombres!- suspiró May mientras avanzaba y los dejaba discutiendo entre ellos.
Continuará…
N/A
Espero que les haya el capitulo. Intento que todos sean entretenidos y divertidos. Acá vemos a May y a Ash avanzando en su relación. Las habilidades de Ash como entrenador y como combina sus dos mundos. También Gary entra en escena y se unirá al grupo, poniendo su cuota de humor.
Hay una cosa que quiero preguntar, como se habrán dado cuenta el equipo pokemon de Ash es una gran interpretación mía poniéndole mis pokemon favoritos de su equipo normal y de la saga. Actualmente estoy adaptando el capitulo donde atrapa a su pokemon de agua. Originariamente iba a ser Buizel pero ahora no estoy segura. Seria muy amable si me dan ideas para el pokemon.
Las opciones son Wartortle, Totodaile o Buizel. Elijan el que mas les guste.
Espero sus reviews con sus comentarios, besos.
