Hanyou
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Ya habían pasado tres largos años desde el día en que Sango me había dicho que era una cobarde. Creo que tenía razón. Nunca hice nada por hacer que Inuyasha me amara, y para mi desdicha él y mi hermana seguían saliendo juntos. No eran novios, lo cual me parecía extraño pero venia a la casa a verla seguido. Yo por supuesto aprovechaba la oportunidad de hablar con él mientras que Kikyo se embellecía y descubrimos que teníamos muchas cosas en común, incluso cursábamos el último año de preparatoria juntos y finalmente nos tratábamos como buenos amigos.
-Aome, te está hablando la profesora Tsukiomi- Inuyasha me susurro.
Yo lo mire y luego me levante de mi asiento. –Lo siento.- Que pena, rara vez me distraía tanto que no escuchaba.
-No hay cuidado. Por favor lee la página 52 y 53 del libro, los diálogos de Alicia. Inuyasha, ayuda a Aome con los diálogos de Daniel.-
-"Daniel, ¿Porque me miras así?"- Comencé a ponerme nerviosa porque sabía de lo que esta obra trataba.
Inuyasha se puso de pie, -"Alicia no puedo mirarte de otra manera."- lo dijo con su voz masculina, lo cual hizo que se me erizara la piel.
-"No lo hagas. No me confundas más. Yo sé bien que estas enamorado de Mariel, mi hermana."- Mire a Inuyasha directamente a los ojos, como si las palabras fueran mas mías, que del personaje.
-"Te equivocas. ¿Cómo es que no te has dado cuenta?"- El me sostuvo la mirada con esos hermosos ojos dorados que me derretían el corazón.
-"¿De que no me he dado cuenta?"- ¿Era eso parte del dialogo?
- De que mi corazón late por ti Aome- ¿Habré escuchado bien? Dijo Aome, ¿verdad? No. De seguro dijo "Alicia" y escuche mal.
Un sonrojo hizo presencia en mi rostro y antes de decir cualquier otra cosa sonó el timbre, anunciando el fin de la clase. Sin embargo Inuyasha no dejaba de mirarme y yo a él tampoco.
-Muchas gracias.- escuche a lo lejos a la profesora. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Dónde estaban los otros alumnos?
Mire a todos lados un poco desorientada -¿eh? Ah, de nada profesora Tsukiomi.-
Inuyasha cerró el libro de golpe y salió corriendo de la clase como alma que lleva el diablo. ¿Por qué habrá sido?
-Parece que la historia de Alicia y Daniel va más allá de los libros.-
-¿A qué se refiere?-
La profesora me sonrió –Aome, dime que te diste cuenta.- era más una afirmación que pregunta.
-¿De qué?-
Ella suspiro – Tu e Inuyasha son amigos, ¿cierto?- Yo asentí.- ¿Y nunca te ha parecido que quizás el quiera algo más que tu amistad?-
Ese comentario era algo para dar risa. –Por supuesto que no. El esta enamorado de mi hermana, así que dudo que quiera algo conmigo.-
-¿Por qué crees eso?-
-Porque es obvio, va a mi casa seguido para visitar a mi hermana.-
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Sango y yo caminábamos a casa y hablábamos animadamente sobre el baile de graduación. Ella hablaba sin cesar acerca de su vestido rosa (color que a mí no me agrada nada) y de cómo Miroku le había prometido una velada especial. Yo por mi parte le decía que me encantaría que el tema del baile hubiese sido la época feudal, pero en vez de eso el comité dl baile decidió hacerlo de lo típico, el baile de gala.
-¿Y tú con quien iras?- me pregunto mientras hacia un movimiento sugestivo con su ceja.
Levante la ceja – Sola.- conteste sin preámbulos.
Ella suspiro con frustración –Aome, pensé que Koga te había invitado.-
Nos detuvimos fuera de la casa de Sango –Lo hizo. Pero tú al igual que yo sabemos que a Ayame le gusta, y no quisiera lastimarla. Además convencí a Koga que saliera con Ayame.-
-Sí, eso lo sé. Entonces no piensas invitar a alguien. ¿Qué tal Inuyasha? Tú y él se han hecho buenos amigos.-
-Probablemente invitara a Kikyo.- dije sin sonar pesimista, más bien resignada.
Sango susurro algo que no logre escuchar, se despidió de mí y se fue a su casa. Yo seguí mi camino, el templo solo quedaba a algunas cuadras de ahí. Mientras caminaba, sentí una presencia detrás de mí, eso de ser descendiente de sacerdotisa sirve de algo. Sentí una mano en mi hombro y me gire con la mochila dándole un buen golpe al…
-Inu…Inuyasha.- ¡Qué pena!
El se medio sobo el hombro –Tan debilucha que te vez.- mascullo.
-¡Que susto me diste!-
-¡Y tú casi me rompes el brazo!-
-Hay ya no seas exagerado- me dio risa verlo actuar como niño pequeño.
El sonrió y camino de lado mío. Muchos dirían que somos novios o algo así ya que el seguido me encamina a casa o vamos juntos a la escuela pero, la verdad solo somos amigos. Hoy Inuyasha actuaba más raro que de costumbre, me miraba de reojo y cuando volteaba a verlo, el miraba hacia otro lado. No sé si fue mi imaginación pero sentía que su mano se movía hacia la mía y luego rápidamente la metía a su bolsillo. Decidí cortar el hielo y comencé una ligera plática.
-¿Y tu Inuyasha con quien iras al baile?- No me sorprendería que dijera "Kikyo", o cualquier chica. Recuerdan como les dije que él se haría popular pronto, pues así fue. Se hizo el chico más apuesto y popular del colegio, pero eso a mí jamás me intereso. Lo bueno de él es que siguió siendo el chico humilde (y a veces altanero) del que me enamore.
El sonrió enigmáticamente- Iré con la chica más hermosa que jamás hayas visto- Vaya que me la puso difícil.
-¿La conozco?- pregunte con curiosidad.
-Por supuesto, mejor que nadie.- Luego se quedo pensando unos segundos –Bueno, quizás no mejor que yo.-
Ah, de seguro es Kikyo.- Bueno, en ese caso te veré allá- le sonreí y comencé a subir las escaleras antes de que viera las lágrimas correr por mi rostro. Subí las escaleras del templo en tiempo record y de ahí me dirigí a mi habitación. Me cubrí los ojos con mi brazo y trate de limpiarme inútilmente las lágrimas que seguían bajando. Parece ser que jamás me olvidare de él.
-¿Por qué?- susurre más veces de las que quisiera admitir. Escuche que alguien toco la puerta.
-Hermana es hora de ir a cenar.- me dijo mi hermana desde el otro lado de la puerta.
-No tengo hambre.- logre decir entre sollozos. Pensé que Kikyo se había ido, pero en vez de eso se metió a mi habitación.
-Hermana, ¿Qué ocurre?- me pregunto un poco preocupada.
-No es nada.- Me senté en la cama y la trate de sonreírle, pero en vez llore un poco más.
Ella también se sentó en mi cama y puso una mano en mi hombro –Es un hombre ¿verdad?- Yo solo asentí- Es ese Inuyasha bobo que tanto te gusta.-
Me limpie la cara y la mire a los ojos –No le digas así. ¿Qué no es tu mejor amigo?-
Ella rio de una manera tan… bueno no como ella lo hace usualmente –Claro que no. Desde nuestra primera cita jamás he vuelto a hablarle.-
Como era eso posible si el siempre venia a verla –Pero si yo lo he visto cada vez que viene a verte, hablamos un poco y luego dice que mejor te espera en el lugar donde acordaron. Lo ha hecho desde hace tres años como es posible que no se hayan hablado en todo este tiempo.-
Me miro un tanto confundida –No sé qué te haya dicho ese cretino pero no le hablo después de la humillación que me hizo.-
Oh no. ¿Qué le habrá hecho?- ¿Qué fue lo que…?-
-Pues el idiota estaba a punto de besarme y justo antes de que nos besáramos- cruzo sus brazos con indignación- dijo el nombre de otra chica.-
-Lo siento mucho, no sabía que Inuyasha fuera así.- Puse mi mano sobre la de mi hermana, por lo que veo las dos sufríamos por el mismo hombre. –Para que te sientas mejor, el te ha sido fiel todo este tiempo. No ha tenido ninguna novia.-
Ella le dio unas palmaditas a mi mano –No es a mí a quien le ha sido fiel. Además el a mi jamás me gusto de esa manera-
No entiendo, ¿será que hay otra chica de la cual no se? - ¿Entonces porque no has tenido novio desde entonces?-
Ella suspiro –Madure. Después de que Inuyasha se disculpo conmigo por lo que hizo, me confesó que él pensó que estaba enamorado de mí. Pero lamentablemente ese no era el caso. Yo, siendo la chica caprichosa que era antes, le dije que no me importaba que quisiera a alguien, que mejor nos besáramos y pasáramos un buen rato.- "un buen rato" acaso mi hermana…- No me mires así pervertida. Como decía, el siendo todo un caballero me dijo que no podría hacer eso. Claro también me dijo que era una mujer hermosa y cualquiera tendría suerte de estar conmigo. Algo que yo ya se.- dijo con su típica altanería, pero sentí que lo decía un poco de broma.- El punto es que me dijo que esas cosas se disfrutaban solo si lo hacías con amor, mas bien, con la persona que amas.- Se puso de pie y se dirigió a la puerta.- Y me di cuenta que el amor era algo que no conocía. Y decidí esperar.- Se fue.
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Estaba más confundida que nunca. Inuyasha ha venido por tres años a mi casa con la excusa de ver a Kikyo, y desde su primera cita jamás se han vuelta a hablar. Eso es extraño, tendré que preguntarle al respecto. Pero lo que más me preocupa es que hay alguien más en su corazón, ¿Quién? Ni siquiera debería interesarme… Pero soy su mejor amiga, ¿Por qué no me dijo? Y si no irá con Kikyo, entonces ¿con quién?
-Hija, te ves hermosa- dijo mi mamá orgullosa, lo cual me hizo sonrojar.
-Mamá lo dices porque soy tu hija.- puso un broche hermoso, que parecía una flor de cerezo en mi cabello.
-Lo digo porque es la verdad Aome.-
-¿Iras así a un baile de gala?- me dijo Kikyo. –Hermana, pareces otaku.- supongo que era su manera de insultarme pero la sonrisa en su rostro me dio a entender que le gustaba.
Mi abuelo me llevo hasta las puertas del salón de baile y al igual que mamá me dijo que estaba orgullosa que a alguien de la familia no le diera pena usar el traje de sacerdotisa que representaba a las personas que trabajaban en el templo. La verdad, me puse este traje porque era con el cual me sentía mas cómoda, feliz, y como salida de un cuento. Lo sé, lo sé, mi obsesión con "La Historia de la Época Feudal- El Romance Entre la Sacerdotisa y el Hanyou" se salió un poco fuera de control, al usar este traje en mi baile de graduación, pero se vale soñar ¿o no?
-Quizás no sea buena idea entrar así…- dije a nadie en particular.
-Yo pienso que te vez hermosa- escuche la voz de Inuyasha detrás de mí, y por algún motivo sus palabras trajeron una sonrisa a mi rostro.
-Gracias.- le dije sin voltear. –Espero que así pueda finalmente encontrar a mi Hanyou.- reí un poco ante mis locas palabras.
-Yo pienso que el finalmente encontró a su sacerdotisa.- lo dijo casi en un susurro, pero aun así lo logre escuchar.
-Inuyasha no te bu…- cuando me di la vuelta vi como él estaba vestido como el hanyou del libro, con su traje rojo y… ¿tiene orejas blancas sobre su cabeza?-
El no dijo nada, solo me extendió su mano, la cual yo tome sin pensar. Al entrar todos se nos quedaron viendo, pero eso a mí no me importo. El se dirigió a la pista de baile y el DJ toco una canción lenta lo cual requirió que Inuyasha y yo bailáramos muy… juntos. Yo apoye mi cabeza en su hombro y el apoyo la suya encima de mi cabeza. Mi corazón latía a mil por hora, incluso llegue a pensar que era un sueño hasta que la voz de Inuyasha me trajo a la realidad.
-Te lo dije.- me hablaba en un susurro como si los demás escucharan nuestra conversación.
-¿Qué cosa? – le conteste de la misma manera.
- Que vendría con la chica más hermosa.-
Iba a contestarle cuando un profesor, el profesor Suikotsu, con pena nos dijo que no podríamos estar dentro del salón porque nuestra vestimenta no era apropiada. Inuyasha y yo nos disculpamos y salimos a los jardines, tomados de la mano. Cuando nos vimos frente a la fuente solté su mano y lo mire fijamente a los ojos.
-¿Qué te traes entre manos?- le dije sin rodeos.
-Nada.-
-No actúes inocente. Jamás te he gustado y ahora me sales con todas estas cosas.- le dije un tanto molesta. No sé porque me empeñaba en arruinar mi propia vida, debería aprender a disfrutar lo bueno que me pasa, pero en vez de eso, lo cuestiono todo.
-Aome yo…- se rasco el cuello, estaba nervioso- Aome yo…- hizo un sonido de frustración y después me miro fijamente -¿Cómo es que no te has dado cuenta?- casi me lo grita.
Yo levante la ceja y lo mire como si estuviera el loco – Darme cuenta ¿de qué?-
Arrojo sus manos al viento y comenzó a decir incoherencias. Después se calmo un poco y puso sus manos sobre mis hombros –Aome…- tomo aire – me gustas.-
Abrí mis ojos como de plato. Inuyasha acaba de decir que ¿le gusto? ¡Le gusto! Si es un sueño que nadie me despierte. Y me aleje de el como si sus brazos me quemaran.
-¡Mentira! Tu quieres a mi hermana, o a cualquier otra mujer hermosa que no conozco.-
Suspiro –No quiero a nadie más Aome, solo a ti. Siempre ha sido así.- me lo dijo como si fuera algo que todo el mundo sabe.
-Entonces me estás diciendo que todas esas veces que babeabas con mi hermana, ¿te gustaba yo? Por favor Inuyasha no me hagas reír.-
Se sonrojo, como los niños que encuentras con las manos en la masa –Yo creí que la quería. Pero la primera vez que salimos juntos… la verdad estuve más emocionado porque finalmente había logrado hablar contigo que el salir con tu hermana. De hecho cuando nos íbamos a besar—yo lo interrumpí.
-dijiste el nombre de alguien más.-
-Sí. El tuyo.- ¿Qué?- Dije tu nombre porque siempre he estado enamorado de ti.- sonrió con algo de melancolía.- Pero siempre eras tan perfecta, la perfecta amiga, la perfecta estudiante, la perfecta hija. Me pareciste inalcanzable, y por eso me daba pena hablarte. ¿Ya te dijo Kikyo que jamás hemos hablado después de nuestra primera cita?- Yo asentí.- Yo iba a verte a ti, a conocerte mejor, y no pude evitarlo. Seguiste enamorándome.- Si había un tono más rojo que el escarlata, mi rostro ya lo reflejaba.
No pude evitarlo y lagrimas se asomaron por mis ojos –Júramelo.- le susurre.- Júrame que no me mientes.- estaba sonriendo a pesar de mis lagrimas, lagrimas de felicidad.
El me sonrió –Jamás te mentiría mi amada sacerdotisa.- me arroje hacia él y él me recibió con los brazos abiertos. –"Te amo porque eres todo lo que yo no soy, eres mi complemento, la luz de mi corazón."- conocía esa frase como la palma de mi mano, son las últimas palabras que le dice el Hanyou a la sacerdotisa antes de que ambos murieran y se juraran amor eterno.
Nos separamos un poco pero no nos soltamos. Nuestros rostros quedaron a unos centímetros de distancia. –Te amo por ser mi mejor amigo, mi protector, por estar ahí para mí. Te amo por esa manera de ser tan especial, porque parces ser rudo y en verdad eres tierno; porque te preocupas por los demás aunque no lo demuestres…-seguí susurrando más cosas por las cuales amaba a Inuyasha, y termine con la razón más sencilla- Te amo porque te amo.-
El me sonrió y me dio un ligero beso en los labios –No recuerdo haber leído eso en el libro- me dijo entre besos.
-Ese dialogo viene de otro libro.- nos seguimos besando, -el libro de mi corazón.-
Nos seguimos besando hasta no poder más y también hablamos de todo y de nada al mismo tiempo. Finalmente me di cuenta que los sueños se hacen realidad, y que las historias a veces son mucho más que eso, que están basadas en algo de verdad. Y que el amor no tiene que ser solo una fantasía. Ah… también aprendí que debí haberle hecho caso a Sango y haberle confesado a Inuyasha mis sentimientos años atrás.
-Aome- me dijo Inuyasha mientras caminabas tomados de la mano hacia el templo.- ¿Me dejas ser tu Hanyou?-
¿Cómo si no hubiera quedado establecido ya que lo amaba?- Siempre lo has sido.-
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Fin
Gracias por leer, espero les haya gustado.
Unas Gracias especiales junto con un abrazo gigante a: Serena Tsukino Chiba, Akiju, Aries96, inuykag4ever, .
Gracias por sus reviews!
