Bien, aquí tenéis el siguiente capítulo. El encuentro con la dragona rosada se acerca y los niños elegidos por fin sabrán lo que deben hacer. ¿Qué será?


Cap.12: Magnadramon

Era espeluznante ver todo aquel territorio destrozado. Los pequeños pueblos a los pies de las montañas, desiertos tras las evacuaciones, habían sido saqueados, destrozados. No eran pueblos abandonados, no era eso lo que recordaban las imágenes, sino un pueblo completamente en ruinas.

-Hay que darse prisa y llegar a la montaña de Magnadramon.

-Esperemos llegar a tiempo.

Atravesaron las calles y esquivaron los edificios caídos, avanzando sin detenerse hacia las montañas en las que esperaban encontrar a la dragona rosada. Se veían cuevas, pero ningún movimiento ni señal de vida. Empezaron a subir la montaña, con cuidado pero tan rápido como les era posible.

-Ya estamos en el punto exacto –anunció Izzy.

-Pues aquí no hay nada.

-Ni rastro de ningún escondite ni nada por el estilo.

-¿Habremos llegado tarde? –a Yolei le tembló la voz.

-¡Yolei, ni se te ocurra repetir eso! –le grito Codi.

-No hay señales de un enfrentamiento aquí –observó Ranamon.

-Entonces, ¿dónde está?

Todos se pusieron a observar hacia todos los lugares, buscando algo que se les hubiese pasado por alto, un agujero, un color distinto… Nada. Crossedmon se dedicó a mirar a algunos como Davis, que caminaba de un lado para otro irritado. Nada se veía, nada se oía, nada se olía…

-Tiene que ser aquí, no me cabe la menor duda.

-¿Y si nos equivocamos antes y se trataba del punto del sureste? -se preguntó Jin.

-¡Qué rabia! Maldita sea…

-Davis, nada ganaremos alterándonos –dijo Ken.

El silencio se volvió a hacer entre todos. Crossedmon permanecía quieta, con sus puntiagudas orejas extendidas intentando captar lo que fuese. Pero hasta pasada hora y media no se empezaron a sentir el crujir de algunas tripas.

-Ui, me da que tengo hambre.

-Davis, eso te pasa por moverte tanto –bromeó V-mon.

-¿Y tú? A ti también te cruje la tripa.

-Oh… Es cierto.

Las risas crecían mientras el cielo oscurecía aún más de lo que estaba con las cenizas del aire.

-Si no nos damos prisa, perderemos la poca luz que tenemos y no encontraremos ni comida, ni leña para el fuego ni nada con que cubrirnos.

-Pues será mejor ir rápidos. Bien, en el pueblo debe de quedar algo… y aunque el bosque está destrozado, algún árbol ha de quedar –observó Tai.

-Vale. KendoGarurumon y yo nos encargamos de la leña –levantó la mano Lowemon.

-Pues entonces Kumamon, Sora, Biyomon, Mimi, y Palmon, buscad comida.

-Yolei, ¿bajamos con Halsemon a buscar telas? –propuso Kari.

-Claro que sí, Kari.

-¿Y el resto qué hacemos?

-Vigilar aquí y procurad que no pase nada. Ah, y si veis a Magnadramon, hablad con ella.

Los grupos que se habían formado empezaron a bajar la montaña en busca del material. Davis seguía yendo de un lado a otro, esta vez quejándose del hambre que tenía. Ranamon volvió a su forma humana y se sentó junto a Crossedmon.

-Me pregunto si nos habremos equivocado en algo…

-Seguro que este sitio es el correcto.

-¿Cómo puedes estar segura?

-No lo estoy, simplemente deseo que sea así.

Media hora más tarde, cuando el cielo era completamente oscuro y no se veía casi nada, los grupos de búsqueda regresaron exitosos de sus misiones.

-Quedaban algunos árboles derribados, pero no veas lo que hemos tenido que movernos para ello –informó Loewemon mientras KendoGarurumon descargaba leña.

-No había mucha cosa. Habremos de usar lo de las mochilas, no hemos encontrado nada más. También había sartenes y otras cosas que podremos usar de platos –apareció Kazemon con varios cazos en las manos.

-Será suficiente, Kazemon. Aunque somos muchos aquí, nos las apañaremos para repartirlo entre todos y quedar satisfechos –respondió Davis.

-Davis, tú nunca quedarías satisfecho –rió Yolei.

-Será posible… ¿Y qué has traído tú? –preguntó pícaramente su ruidoso compañero.

-Pues mira. Kari y yo hemos encontrado cojines, almohadas, sábanas, mantas finas, edredones… Todo lo necesario como para cubrir el suelo y a nosotros las veces que haga falta.

-Yolei, por favor, quitadme todo de encima –llamó Halsemon desde debajo de la montaña de tela.

-Ui, lo siento, Halsemon.

Mientras unos empezaban a estirar sábanas y mantas, Grumblemon preparó un espacio en la tierra donde montar la hoguera sin preocupaciones de provocar un incendio. Las chicas empezaron a encargarse de la comida mientras los demás hacían turnos de vigilancia y ayuda en las otras tareas. La única figura que permaneció quieta fue Crossedmon, sentada con la mirada al horizonte, en silencio y solitaria.

-¡La comida está lista! –anunciaron.

-Bien, bien, comida, ¡comida!

-Davis, cálmate, por favor –pidió Takuya con una sonrisa forzada.

-Tengo hambre, ¿tú no?

-Sí, pero no me altero como tú –le respondió.

Algunos devoraron el plato que tenían, otros comían tranquilamente. Crossedmon se había sentado junto a Zoe y comía lentamente el plato que le habían dado, sin hacer ruido ni comentar nada. Al final, todos dejaron los trastos en otro rincón; Miyako dijo que, de necesitarlos para desayunar al día siguiente, ya usaría su espíritu digital cuando despertase y lo limpiaría todo.

Los turnos de vigilancia eran por parejas. De dos en dos, cada tres cuartos de hora se turnaban los grupos. Crossedmon, que fingía dormir, se mantuvo intentando escuchar todo lo que decían.

-Eh, Tai. ¿Crees que tendremos que enfrentarnos otra vez con todos nuestros enemigos del pasado? –preguntó Matt.

-Ni idea. Ophanimon dijo que vio a Piedmon. Si los cuatro Dark Masters están activos de nuevo, vamos a tener que vigilar con quiénes tratamos.

-Me preocupan los críos. Esta tiene pinta de ser una batalla de las duras.

-Sí. Takuya y los demás también parecen alterados ante lo que nos espera.

-Seguramente les pasa como a nosotros. Tanto sufrir para derrotarlos a todos y, al final, míralos dónde están: amenazándonos de nuevo.

-Sí… Bueno, es hora de despertar a otros dos.

Los turnos seguían pasando sin señal alguna hasta la llegada del amanecer. No salía el sol, las señales de la destrucción eran más fuertes y la luz empezaba a no existir en el Digimundo. Era el turno de Tommy y Codi cuando se detectó movimiento a lo lejos, acercándose cada vez más.

-Armadillomon, prepárate por si acaso.

-Está bien, Codi.

Tommy sacó su dispositivo y se preparó para actuar en caso de ser un enemigo. Crossedmon se levantó también, mirando en la misma dirección que los más pequeños del grupo.

-¿Qué ocurre?

-Algo se acerca. Debemos despertar a todos ya.

-Sí. Chicos, arriba. Algo se acerca.

Poco a poco, todos fueron levantándose con cuidado, buscando la figura que anunciaban. Todos estaban preparados para atacar en caso de ser un enemigo, pero enseguida cambió el temor por alegría al reconocer a la dragona rosada.

-¡Es ella! ¡Es Magnadramon!

-¡Eh! ¡Aquí! ¡Queremos hablar contigo!

-Davis, cálmate.

Magnadramon se acercó hasta donde se encontraba el grupo y miró a todos sorprendida. La primera en hablarle fue Crossedmon.

-Debes ir a un lugar seguro. Eres el último gran dragón que queda con vida, Magnadramon.

-Lo sé. He estado buscando a los demás por todos los rincones y no he logrado encontrar nada. ¿Qué hacéis vosotros aquí?

-Queríamos saber qué debemos hacer.

-¿Qué debéis hacer? Abandonar este mundo, está claro.

-¿Qué?

-Las cosas están muy difíciles aquí. Sería difícil encontrar un lugar seguro donde dormir a partir de ahora.

-¿Por qué? ¿Por qué tenemos que abandonar? –preguntaron enfadados Davis y Takuya −. No vamos a dejar que esos se salgan con la suya. Así que dinos todo lo que sabes y déjanos el resto a nosotros.

-Más quisiera yo hacer lo que me pedís, pero es completamente inútil.

-No hay nada más inútil que quedarse quieto sin hacer nada, así que cantando –soltó Davis.

-Está bien. Parece que queréis saberlo. Se dice que las cuatro bestias sagradas pueden unirse en un solo ser, una única bestia. Desgraciadamente, ya no se puede conseguir eso. El mal ha obtenido los datos de esos seres y muy posiblemente… ellos…

-¿Ellos qué? –preguntó Yolei.

-No volverán a nacer –finalizó la dragona.

-¿No volverán? Pero sus digihuevos…

-Están en manos de esos seres y de ahí también pueden sacar datos. No sé qué intenciones tienen, pero sean cuales sean, no son nada buenas. Es peligroso que logren un poder como el de la unión de las bestias.

-¿Qué nivel es ese? ¿Supremo?

-Agumon y Gabumon pueden llegar al nivel supremo, pero el resto se quedan en perfectos… salvo Gatomon y Patamon, por lo que hemos visto…

-Koji y yo podemos digievolucionar más que los demás, hacer una doble digievolución.

-Explícame eso, Takuya –pidió Izzy.

-Verás. Flamon y Strabimon son dos digimon de forma infantil, por lo que la siguiente forma es la adulta, ¿no?

-Exacto.

-El cambio de digievolución al espíritu digital animal es una digievolución más poderosa, por lo que se podría igualar al cuerpo perfecto de MetalGreymon y WereGarurumon –siguió Koji.

-Sí, ya veo.

-Después de eso viene la doble digievolución, una fusión de ambos espíritus. Por lo que esa digievolución es más poderosa que la forma animal de BurninGreymon y KendoGarurumon.

-Ya veo… esa sería la forma suprema.

-Pero –siguió Koji −, también está la forma de KaiserGreymon y MagnaGarurumon, unión de más espíritus digitales. Cinco elementos para cada uno.

-Esa forma sería suprema pero más poderosa. Podría decirse "de segundo nivel".

-Para derrotar a estos enemigos –interrumpió Magnadramon −, necesitaréis más que unos pocos capaces de llegar a una forma suprema de segundo nivel. Todos deberían llegar al mismo punto.

-Pero nosotros sólo llegamos a lo que sería cuerpo perfecto. No tenemos doble digievolución –intervino JP.

-Y nuestros digimon llegan también al cuerpo perfecto únicamente –dijo Sora.

-Por no hablar que Armadillomon, Hawkmon, V-mon y Wormmon se quedan en el nivel campeón. Lo suyo sería que hiciesen la ADN digievolución y así lograr llegar a una forma suprema –añadió Codi.

-Codi tiene razón. A demás, aunque hagan la ADN digievolución, Paildramon es el único que digievoluciona a Imperialdramon. Silphymon y Shakkoumon no logran ninguna digievolución más.

-Lo único que os puedo decir –dijo Magnadramon −, es que busquéis a los dioses.

-¿Los dioses?

-Digimons dioses. Creo recordar que son once en total. Podéis pedirles el poder a ellos para llegar a los niveles supremos.

-¿Y si los malvados han dado con ellos? –preguntó Yolei con una nota de preocupación en la voz.

-No lo habrán hecho. Son más poderosos de lo que imagináis, aunque también son de los más misteriosos. Muy pocos han visto a alguno o conocen el nombre.

-¿Y tú cómo es que sabes cuántos son? –preguntó JP cruzándose de brazos.

-Recopilando la información que recibo, todo lo que oigo, he podido notar que hablaban de once digimons distintos. Por eso puedo decir que son once.

-¿Dónde pueden estar? –pidió Izzy.

-En cualquier lugar.

-¡Pues menuda ayuda nos ha dado! –chilló Davis.

-¡Davis, cállate! Ya le es bastante arriesgado permanecer tanto tiempo a la vista de cualquiera –sermoneó Mimi.

-Vale, vale, ya me calmo.

-Gracias de todos modos por la ayuda, Magnadramon. Ten cuidado –pidió Tai.

-Ya no importa lo que me pase a mí. El resto ha sido eliminado, de nada sirve que permanezca sin nadie con quien unir las fuerzas.

-¿Por qué no vienes con nosotros? –preguntó Mimi.

-Ya quisiera, pero debo permanecer aquí. Todavía puedo vigilar que todo esté en orden antes de que me capturen.

Magnadramon se despidió de todos y marchó volando lejos del lugar, buscando posiblemente refugio. Los chicos, por su lado, recogieron las telas y todo aquello que vieron necesario para más adelante y se dispusieron para marchar en busca de aquellos dioses digimon.


Y hasta aquí el capítulo de hoy. Por fin los niños elegidos tienen claro su objetivo.

¿Quiénes serán los dioses? ¿Cómo les van a ayudar? ¿Podrá Davis asimilar que las cosas son difíciles y que la pobre Magnadramon les ha dicho lo que sabía? ¿Se volverá a saber algo de la dragona rosada?

Pues toca esperar para responder a esto.

Para aquellos que esperáis la llegada de Patamon y Gatomon: aún les quedan papeles por arreglar. Es dura la vida de un gran ángel, así que sed pacientes. Y tranquilos todos, que sí llegarán con el grupo, acompañarán a Kari y a TK y enrabiarán a Davis.

Próximo capítulo... el miércoles, como siempre.

¡Besos a todos!