Holas!

Lamento la demora, pero me fui de vacaciones extensas y estuvo perdida de este universo. Mis disculpas :(

Ufff Gracias por su lindo apoyo! Advierto que este es un capí bien emocional, y que tiene un tributo a tres de las lectoras que me dejan review (Kira, Rouse y Fchan Hatake), espero poder corresponderle a las/o demás en otros.

Cariños, y espero lo disfruten!


Broken Wings

Capítulo 9

"Escucha atento"

-¿De verás no vas a hablarme?

El resoplido molesto que siguió a sus palabras fue una respuesta de lo más elocuente. La chica buscó con sus grandes ojos la figura gallarda de él, que apartada parecía estar más concentrada en la lectura de un libro que en ella.

-¡Vamos, Kaito! ¡No puedes ignorarme todo el día!-lo increpó a punto de perder la poca paciencia que le quedaba.

El joven cazador, apartó sus ojos de su lectura para luego depositar el libro en una de las mesas laterales que había en la sala, y con elegancia se levantó del sillón en el que momentos antes pretendía tener un momento de paz y olvido.

-Esta bien. ¿Quieres hablar?-la voz del castaño sonó letalmente peligrosa- ¿Tú hablarías con tu novio tan campante y sonante después de que metió a su ex en la casa que comparten? ¿Lo harías?-sus ojos se encontraron con los de ella mostrando claramente su furia- ¡Por Kami! La casa apesta a chupasangre, y no es precisamente Zero. ¿O pensaste que no me daría cuenta?

Sayori dio un paso atrás, y se mordió los labios, nerviosa. No sabía de que manera reaccionar. Detestaba que su novio se enfadara con ella, pero sobre todo odiaba haberse permito provocarle esas reacciones precisamente a él. Internamente maldijo al vampiro por haber incentivado una situación como esa. Ahora que ya estaba más calmada había podido analizar sus reacciones ante Aidou, llegando a interesantes conclusiones.

-No, por supuesto que sabía que te darías cuenta e iba a contártelo todo-le dijo con calma. Quería sosegarlo y que todo estuviera bien de nuevo otra vez entre ellos- Amor, Aidou se apareció de improviso y…

Un movimiento brusco de él, moviéndose por la habitación, la hizo callar. Realmente el cazador se estaba esforzando por controlarse, todo su cuerpo estaba tenso hasta límites insospechados, y temía terminar diciendo palabras hirientes o haciendo alguna estupidez.

-Pero tú lo dejaste entrar, nunca hubiese cruzado mis barreras antivampiricas sin la invitación de uno de los dueños de casa ¿Por qué, Yori? ¿Por qué lo hiciste?-le preguntó con una nota de dolor en su voz que no paso desapercibida para su novia.

Ella cerró los ojos, buscando algo de calma, y una respuesta que hasta el momento no tenía ni siquiera para su propia tranquilidad. Sólo lo había hecho, a lo mejor la compasión la había llevado a dejarlo entrar.

-No lo sé… él quería hablar.

Kaito chasqueó la lengua, más irritado que nunca.

-Hablar-musitó la palabra con claro desprecio- ¿De qué? ¿Del pasado? ¿De ustedes?

-No hay un nosotros, Kaito. Ya no. Sólo estas tú. Confía en mí, por favor-le rogó totalmente compungida, intentando acercarse al hombre que amaba, pero este la rehuyó.

-¿Estas segura?

-Sí.

-Entonces ¿Qué quería?

Sayori bajo la cabeza, ocultando parte de las facciones de su rostro con su flequillo color miel. No iba a mentirle, parte de lo hermoso de su relación era la honestidad con la que se lo decían todo.

-Pedirme perdón, y… decirme que luchará por mí.

Takamiya hizo crujir sus dientes de puro coraje, sentía que iba a romperse la mandíbula.

-¿Lo ves?-soltó con desdén, y con las entrañas ardiendo como lava- La alimaña no se rinde. Y pretendes que confié después de todo lo que aún sufrías por ese malnacido cuando te conocí.

-Pero eso ya paso-replicó desesperada, llegando furtiva hasta él para cogerle una de sus manos entre las suyas-Él esta en el olvido, es parte de mi pasado. Yo no siento nada por él, excepto nostalgia, nada más…-la voz se le cortó, asustada a morir ante la posibilidad de perderlo-… por favor créeme, Kaito.

El cazador cerró los ojos. Se sentía sobrepasado con todo, y el miedo profundo de que su novia escogiera al otro en vez de a él no le permitía aclararse.

-Necesito salir-le dijo oscuramente soltándose de ella- Estoy muy alterado, y no quiero herirte.

Sólo le basto ver la imponente espalda de su novio darle la cara para que el terror más profundo se apoderara de cada una de las fibras de su cuerpo. Lo vio alejarse casi en cámara lenta mientras sentía que con cada paso suyo una parte de su corazón se desmembraba para irse junto a él. Fiel a su único dueño.

Entonces entendió por primera vez con una lucidez divina que Kaito era su primera elección. Siempre lo había sido.

-No…no… ¡No! ¡No te vayas!-le grito con las lagrimas al borde de sus precioso ojos.

El simple hecho de escuchar su voz quebrada lo hizo flaquear. Que Sayori fuera la personificación de su más grande debilidad no le ayudaba en nada a sus propósitos de alejarse. Instintivamente giró la cabeza para mirarla de soslayo, y todo volvió a él como si lo estuviera viviendo por primera vez.

El día que la conoció en el departamento de Zero, le pareció una flor tan frágil y triste, que inconscientemente se prometió cuidar de ella; luego empezó el férreo asedio por parte de él hasta que consiguió una cita, otra y otra. Tuvieron que llegar a la décima salida, en plena noche de Navidad, y por la fuerza de un muérdago obtuvo su primer beso. Esa noche supo que la amaba, y no ceso en sus empeños por demostrárselo, a pesar de que conocía el dolor y el desprecio de su pasado.

¿Y qué hacía él? La abandonaba así, llorosa y temblorosa, como un completo cretino cuando se juro estar a su lado para siempre.

Apretó sus puños.

¿Es que acaso se le había pegado la idiotez del chupasangre de hielo? Él no iba a cometer los mismos errores de ese rubio vampiro. Su amor tenía que ser suficiente, era lo único que necesitaba.

-Yori.

Sayori levantó la vista sorprendida, con las pupilas y parte de sus mejillas aún anegadas en lágrimas. Lo vio venir hacía ella y su corazón brinco lleno de felicidad, reconociéndolo, mientras él no dudaba ni un segundo en tomar entre sus brazos a su mujer.

-¿Me amas?-le murmuro al oído, apegándola firmemente a su cuerpo- Hoy, en este presente.

-¡Claro que sí!-le respondió excitada de felicidad, por sentirlo, por saberlo suyo, correspondiendo a su abrazo- ¡Hoy y mañana! ¡Te amo, te adoro!

Kaito sonrió complacido ante su respuesta.

-Es suficiente para mí.

De un instante a otros sus bocas se encontraban pegadas la una a la otra. Ansiándose y devorándose mutuamente con desesperación. La noción de perderse, aunque hubiese sido momentánea basto para que la necesidad de sentirse los dominara.

Se separaron jadeantes del húmedo beso con las pupilas brillantes.

-Quiero ser eternamente el único…Cásate conmigo, Sayori-le pidió con voz grave contra los labios enrojecidos de su novia.


-He estado inspeccionando el desastre que dejaron atrás Zero y Kuran, y me pareció encontrar el rastro de una esencia purasangre que se me hizo entrañablemente familiar.

La mirada del antiguo director de la Academia recayó en su compañero de armas con insistencia, leyendo a través de él. Sabía que le ocultaba algo; Bueno, otra cosa más a la lista de secretos entre ellos.

Rato antes había ingresado a su oficina, en la Asociación de cazadores, en completo mutismo, recargándose contra una de las ventanas. Por un breve momento había creído que Yagari sólo había ido para entretenerse un tiempo, pero no, nunca sería sí con ese cazador.

Kaien entorno los ojos, dejando a un lado los documentos que supuestamente debía revisar.

-Eso significa qué sabes quién es.

El cazador azabache asintió, y dejó pasar unos minutos de silencio mientras se dedicaba a observar la luna a través de la ventana. No entendía porque ese día, siendo él un hombre tan duro y curtido por su profesión, se sentía tan melancólico. Quizás la presión, y los sentimientos tan fuertemente resguardados estaban haciendo mella en su alma. Al final de todo, los años no pasaban en vano.

-No vas a decírmelo ¿No es así?-impaciente por ese aire tan ausente en su amigo, Cross largó esa pregunta.

-No-dijo tajante- Primero necesito estar cien por ciento seguro-el hombre suspiro- Además de que la información es extremadamente peligrosa. No quiero correr riesgos innecesarios.

Kaien elevo una ceja rubia algo perdido.

-¿Por quién me tomas?-le recrimino con un mohín gracioso- Yo soy un cazador consumado-le hizo una pose de super héroe con el fin de des- tensionar el ambiente. Algo en el estado del otro lo preocupaba de sobremanera.

Lamentablemente Yagari no se encontraba ese día con ganas de seguirle el juego a su amigo.

-¿Acaso debo recordarte el intento de asesinato en tu contra? ¿Cómo terminaste prácticamente desangrado en plena vía publica, con toda esa gente inocente muerta a tu alrededor?-le dijo Touga con tanta crudeza que el otro no pudo evitar enmudecer de la impresión.

Fue un verdadero tormento que el azabache le trajera tan horrendos recuerdos. Aún tenía pesadillas sobre ese episodio, pero no era su muerte lo que lo perseguía en esos sueños, sino la de aquellos pobres transeúntes que tuvieron la desdicha de compartir camino con él, mientras iba a comer un helado, y aquellas bombas estallaron dejando una tormentosa carnicería.

-No me importa perder mi vida con tal de que los demás estén bien. No puedo permitir que el sueño de convivencia entre ambas razas se destruya-le contestó con voz firme, dejando a un lado sus actuaciones infantiles.

El cuerpo del azabache sufrió un exabrupto, y se dio la vuelta desde su posición con cierta violencia. Su único ojo visible ardía con sentimientos anegados, vibrando con una intensidad entre el amor y el odio que dejo completamente descompuesto al Presidente de la Asociación.

-¡Eres un idiota!-lo increpó sintiendo a su cuerpo temblar de la impotencia-¡Lo único que siempre te ha importado es esa maldita paz con los chupasangres!-una sonrisa irónica, y llena de dolor guardado se dibujo en su atractivo rostro antes de añadir- Por supuesto, tal cual como tu preciada Juri lo hubiera querido.

El rostro de Kaien Cross se desencajo en una mueca de incredulidad, pero ¿Qué estaba pasando allí?

-Qué… pero… ¿De qué estas hablando, Touga? No te entiendo.

Aunque lo hubiese deseado, aunque su espíritu de cazador inconmovible lo hubiese querido, ya no había marchar atrás. Acababa de abrir una represa, y el cause furioso se estaba desatando sobre el otro hombre. Tantos años callando, soportando en un mortal silencio un sufrimiento que lo desgarraba por dentro. Su único dolor de cabeza. Su única perdición.

-¡Tú nunca entiendes nada!-el reproche se filtro como un afilado cuchillo por la oficina- ¿Y yo qué? ¿No te importa que tenga que volver a pasar por el infierno que significa perderte?

-Yo…

Yagari tragó saliva, aguantando estoico los dolorosos rescoldos de su corazón.

-Por supuesto que no-prosiguió ya resuelto a sacarse todo lo que guardaba en su interior- ¿Cómo iba a importarte si no soy tu perfecta purasangre muerta? ¡No soy una maldita mujer!-estalló con profundo resentimiento- Eres un ciego, Kaien. Nunca vas a entender cuánto te amo, imbécil. Y el horror que significo para mí casi verte morir.

Y sin dejarle hablar al otro, el oscuro cazador salió de la oficina como si lo persiguiera el mismísimo Lucifer, dando un violento portazo que hizo caer un par de cuadros al piso.


Cuando esa noche entró al bar, era un torbellino de sentimientos yuxtapuestos. Por un lado, todavía estaba placenteramente pletórico por lo vivido con Takuma horas atrás. El vampiro rubio había sido tan dulce y apasionado, que al evocar su recuerdo no podía evitar que el cuerpo entero le hormigueara de deseo, aún a sabiendas de que entre los dos jamás habían cruzado antes el límite de la amistad, y no estaba seguro de que eso efectivamente fuera a suceder, a pesar de que en el pasado se había encontrado fantaseando muchas veces con esa idea. Es decir, el noble era importantísimo en su vida, pero ahora le costaba horrores tratar de definirle un lugar.

Y en la otra vereda, pese a que odiaba siquiera pensarlo, estaba Kuran con el endemoniado vínculo, el beso, la sangre, y la atracción enfermiza que despertaba en él. Y temía a aquello porque no era seguro ni cálido, sino intempestivo y salvaje. Imprevisto. Presentía que si se acercaban demasiado una iba a terminar devorando al otro.

¿En qué momento las cosas se habían torcido tanto?

Sintiéndose desoladoramente confundido, echo un vistazo a su alrededor. Había terminado en el lugar que solía frecuentar con Kaito, Yagari y Takuma, cuando se iban de juerga o sus ánimos necesitaban embotarse con grandes cantidades de etanol, el famoso "Kira´s Bar". A esas horas lucía concurrido, y ya se podía apreciar a algunos a los cuales las copas les habían pasado la cuenta, menos mal que las luces bajas ayudaban a tapar en parte, las barbaridades que se cometen cuando se esta borracho .

Reprimió una sonrisa nostálgica, y fue directamente a sentarse a la barra, ignorando fríamente las miradas descaradas que tanto hombres como mujeres le lanzaron al pasar, después de todo estaba algo acostumbrado a eso. Al parecer, encontraban en él alguna especie de atractivo, no podía estar seguro, pero tal vez sólo fuera esa parte vampírica dentro de él lo que los atraía, aunque eso no le interesaba en lo más mínimo en esos instantes.

Al verlo sentado, casi enseguida la barman del local se acerco a él sonriente, el cazador era un cliente asiduo al igual que sus amigos, aunque esta vez se extraño de verlo solo, sin embargo evito comentarle algo, pues se notable a simple vista que el bellísimo peliplata quería tiempo a solas.

-Tráeme una botella de vino, Rouse. De preferencia un Syrah.

La joven mujer asintió en el acto, y casi enseguida le trajo el pedido.

Zero le agradeció con la mirada. Esa chica le agradaba, la conocía desde que había comenzado a frecuentar ese lugar, y realmente valoraba su discreción y presencia serena.

El ex humano se tomó la primera copa de un trago. Quizás así mitigaría sus preocupaciones, y acallaría las voces, en especial a aquella que le susurraba de manera burlona que había traicionado a ambos vampiros.

Pero es que... ¿Por qué le tenían que pasar esas cosas a él? Se reprochaba mientras continuaba bebiendo con los ojos amatistas perdidos en la nada. En el pasado, cuando sus padres e Ichiru vivían, había creído firmemente que seria un buen cazador y se enamoraría de una dulce chica con la que formaría una familia con muchos hijos. Esos planes y sueños fueron destrozados cuando Shizuka al morderlo, hizo aparición en su vida, iniciando una nueva cadena de dolor, de la que se curo momentáneamente con la que fue en ese tiempo su hermana adoptiva, Yuuki. Pero nada lo había preparado para la desgarradora decepción que se llevo cuando conoció los orígenes de la chiquilla, y los anhelos de adolescente enamorado se desmoronaron como su corazón, cada vez más frío, cada tiempo más lleno de heridas.

Pidió otra botella ante los ojos escrutadores de Rouse, que ignoro olímpicamente para centrarse sólo en él, y sus lúgubres pensamientos.

La crudeza de la vida le había enseñado que no era bueno sujetarse a emociones o sentimientos demasiado intensos o abrumadores, porque podían ser destruidos de un momento a otro. Sin embargo, su corazón al igual que su naturaleza, resultaron tercos, y al final igual terminó involucrándose, aunque fuera con un vínculo más familiar y fraternal. Ahora, para su desgracia, ya no podía decirse eso.

Takuma y Kaname; Kuran e Ichijo. Ambos vampiros tan distintos, generándole reacciones tan disimiles, y pese a eso, los dos conseguían acelerar su corazón hasta el borde de un ataque cardiaco, y hacerle bajar la guardia.

Lo peor de todo es que no se arrepentía de haber estado con ambos.

Era un patético, que se sentía tan tonto, estúpido. Si seguía por ese camino más pronto que tarde iba a comenzar a actuar como una de esas colegialas enamoradas que saltan al ver a su ídolo, con los ojos brillantes y llenos de estrellas.

-Soy un idiota-murmuro para sí, dándole un último trago al poco vino que quedaba ya en su copa.

-¿Mal de amores?

Zero alzó la vista, medianamente sorprendido porque la barman lo hubiera pillado fuera de base. Sin embargo, sus labios se negaron a abrirse, después de todo su silencio, y estado, fue la mejor respuesta que pudo darle.

La mujer esbozo una sonrisa conciliadora, y comprensiva ¿Quién mejor que una mujer para entender las penas del corazón? No era el primero, y ciertamente no seria el último en tener un caos emocional. A su cuenta le invito otra botella, dejándolo momentáneamente solo para hacerse cargo de sus otros clientes.

Una melodía repentina lo hizo encumbrar la mirada amatista. Oh, no. Lo peor de la noche acababa de dar inicio.

El Karaoke. Desgraciadamente el "Kira´s Bar" ofrecía esa clase de espectaculos.

Y allí mismo comenzó la odisea. El desfile de semi-ebrios e ilusos que pensaban penar sus culpas con canciones, y voces estridentes. Zero estuvo a punto de perforarse los tímpanos ante el particular alto que dio una chica con voz demasiado chillona. Quiso llorar de espanto ¿Quién en su sano juicio los dejaba dar semejante espectáculo?

El peliplata meneo la cabeza resignado a seguir escuchando esa caótica danza de voces, hasta que cada vez más concentrado en los valientes borrachos que salían al escenario se percato que esas personas se veían tan despreocupas, tan libres, como si el cantar fuera una especie de droga o terapia liberadora. Idea que no lo sorprendió, después de todo él disfrutaba bastante de la música, incluso tocaba algún par de instrumentos.

Envidio su libertad para expresarse.

De pronto, su mente embotada entre el alcohol y la sucesión de pensamientos inconexos, le hizo cuestionarse ¿Y si lo intentaba? ¿Qué podía perder? Nada. Nadie allí lo conocía, excepto Rouse. Tal vez se sintiera mejor.

Con una resolución, de la que quizás más tarde se arrepentiría, camino seguro hasta la tarima, y antes de tomar el micrófono selecciono una canción que definía parte de su ser, cuando la desesperación hacía mella en él, y no sabía que rayos tenía que hacer para ser, al menos, mínimamente feliz.

Los primeros acordes, de una melodía de la banda Evanescence, sonaron, y mientras cerraba los ojos, dejo a su voz salir en una letanía parecida al hermoso lamento de un ángel. Tan tristemente hermoso era su canto, que el bar se sumió en un silencio sobrehumano, como si todos los asistentes estuvieran respondiendo sumisos ante el hechizo que aquel perfecto ser imponía sobre ellos. Eran súbditos de un soberbio hechicero de cabellos plata.

Su voz se convirtió prontamente en la representación última de la perdición. La rendición absoluta.

Now I will tell you what I've done for you
50 thousand tears I've cried
Screaming deceiving and bleeding for you
And you still won't hear me
Don't want your hand this time
I'll save myself
Maybe I'll wake up for once
Not tormented daily
defeated by you
Just when I thought I'd reached the bottom
I'm dying again

"Kaname"

I'm going under
Drowning in you
I'm falling forever
I've got to break through
I'm going under

"Kaname"

Blurring and stirring the truth and the lies
So I don't know what's real and what's not
Always confusing the thoughts in my head
So I can't trust myself anymore
I'm dying again

"Kaname"

I'm going under
Drowning in you
I'm falling forever
I've got to break through

"Kaname"

So go on and scream
Scream at me I'm so far away
I won't be broken again
I've got to breathe I can't keep going under

Cuando su voz se extinguió, abrió las pupilas amatistas algo empañadas por la revolución en su interior. Sabía que lo aplaudían porque veía a las personas de pie batiendo las palmas, pero no escuchaba nada, sólo a su corazón bombeando frenético y desesperado, ante el inesperado visitante.

Lo veía allí, entre medio de las sombras agazapado como una pantera, con sus ojos brillantes de determinación ¿Por él? No lo sabía.

Pero… ¿Qué hacía ese pusilánime bastardo en ese lugar? Se cuestionó con un morboso humor negro.

Un escalofrío caliente subiendo desde los dedos de sus pies hasta anidarse en su pecho le contesto. El vínculo. Sin proponérselo lo había llamado mientras cantaba, y él había acudido presuroso a su lado.

Un nudo se le atravesó en la garganta, e inmediatamente se lo atribuyo a la ingesta de vino. Se estaba volviendo blando porque estaba algo pasadito de copas, nada más. Los impulsos de correr hasta el castaño, refugiarse entre sus brazos y aspirar su aroma, no eran suyos, eran del Syrah. Aún recordaba que el purasangre era su enemigo número uno.

Como si flotara sobre el piso caminó hasta él. La gente a su alrededor se apartaba aún presa de su extraordinaria presentación, y estando sólo a unos palmos de distancia, se detuvo.

Frente a frente entre las luces discordantes del bar. Amatista contra chocolate.

-Bonita voz, Zero-lo alabó con una calidez tan genuina que el ex humano lucho infructuosamente por no ruborizarse, lamentablemente o afortunadamente, falló.

El cazador se sintió repentinamente vulnerable, y tan expuesto que hubiera deseado huir o que la tierra se lo tragara, pero aún así se mantuvo firme en su posición.

-¿Qué haces aquí, Kuran?-lo cuestionó el peliplata mordiéndose los labios, nervioso, sin advertir el devastador efecto que estaba teniendo sobre el purasangre.

-Vine a buscar lo que es mío-le dijo con voz sedosa, con un tono que prometía muchas cosas.

-¿Y eso es?

Kuran Kaname sonrió con una satisfacción llena de dicha que jamás, en todos sus siglos de vida, había experimentado.

-Tú, Zero. Sólo tú.

Las pupilas amatistas se abrieron enormes, y antes de que pudiera replicar con algún comentario mordaz o frío acerca de sus derechos, el castaño atrapó su rostro con ambas manos y tiro de él contra su boca hambrienta en un beso devastador, y posesivo, que le robo hasta el último resquicio de su alma.

Kaname se dio a la titánica tarea de sostenerlo con una firmeza inquebrantable para saborearlo a su gusto. Su saliva intoxicante con sabor a vino y ambrosia; sus labios turgentes y rosados; sus dientes perfectos y esa lengua rebelde como su dueño a la que tuvo que dominar con su experiencia, y las demandas de sus movimientos. Y sólo estuvo medianamente satisfecho cuando lo sintió comenzar a responder tímidamente, y los finos brazos del cazador se alzaron para sostenerlo por el cuello.

Se sonrió contra sus labios, dándole un efímero tiempo para que cogiera aire antes de volver por su nueva adicción. Los besos de Zero.

Sin embargo, tan impulso como inició, el purasangre se apartó bruscamente de él, con la mirada más helada que el peliplata había podido presenciar.

Kuran Kaname emanaba peligro. Letal y prometedoramente doloroso.

Zero sintió un extraño temor anidársele en las entrañas.

-¿Por qué el olor de Takuma Ichijo esta en ti?


Quiero agradecer los lindos reviews del capí pasado:

-Kira Kuran: XD Amiga! Es tan entretenido y revitalizante leerte ¡Gracias! y no te preocupes que Zero volvió a los brazos de tu padre jojojo, aunque eres malilla ¿Cómo es eso de tener un bar dónde embriagas al cazador? Te estas poniendo igual de astuta q Sayori jajaja. Cuidate, querida XOXO.

-FchanHatake: O.O Ehhh! Finalmente tu regalo, y tengo nervios porque no sé si te habrá gustado (cruzo los dedos porque Sí), y Zerin esta en la cuerda floja porque se vienen las represalias ardientes de Kuran jojojo, aunque aún tiene terreno ganado Takuma, si al peliplata le gustan los dos jajajaj. Cariños, amiga. Espero q me cuentes q tal.

-Rouse Malfoy: Linda, Cómo has estado? Hoy he visto q tienes algunas cosillas escritas x allí, tratare de darme una vuelta x ellas ;). Me encantan tus reviews son revitalizantes jajaja, y lamento hacerte amar y odiar el kanazerotaku jajajaj es que son irresistibles, y cuando lo escribo no domino mis ideas y dedos, se mandan solos los rebeldes jajaja. Y bueno, no es que zero ande en celo, es mucha la presión ¿A ti te seria fácil escoger entre ambos?, y al final como dicen x allí los ebrios dicen la verdad jajaja y Kaname se aprovecha de ellos XD. Abrazotes, y nos leemos! Ah! Y deja de embriagar a Zero? o lo tenías calculado para darselo en bandeja de plata al purasangre?

-Izumiwi: Holas! =) jajajaj Sí, la virginidad de Zero es de Kaname eso es indiscutible Xd, me alegra que lo apoyes, y Aidou ha perdido por bobo, su amor se le va a casar, es q Kaito es muy bueno, y guapo además jajaja. Gracias x estar atenta al fic! Besos y abrazos!

-Misaki: Ohh, gracias por tu comentario, y la verdad es q yo pienso igual q tú con respecto a Yori y Kaito, ellos merecen estar juntos, y auqnue Aidou se esfuerce x allí no conseguira mucho jojojo. Y kanazerotaku, es un trío q va a dar sorpresas sobre todo xq Zero los quiere a ambos O.O jajaja es q es como una fantasia Xd entre instintos y razonamiento. Nos leemos, y gracias otra vez x leer y tomarte un tiempo. Eres muy dulce!

-Lilith Kiryu: Oh Xd! Cómo esta mi trío de amigas locas? jajaja. Es exquisito leerlas sin importar el idioma y... ¿Dónde estan mis gomitas? ¡Yo también quiero! LO exijo en compensación por la aún intacta virginidad del cazador jajaja o sino hace rato taku o kana hubieran hecho lo q quisieran con él O.O jajaja. Recuerden no morir de hemorragias nasales (pervertidas) jajaj q las necesito vivas :). Grandes cariños, Sayonara!

-Sasuko-Uchiha: Holis! =) Espero las ansias no te hayan devorado, y te guste este capí. Lemon habrá aún no sé si en 10 o 11 capí, pero no revelare de q pareja jojojo. Bella, luz gigante para ti, y gracias por ser lectora, apoyarme darme ánimos. Salidines!

-ben4kevin: Hi! How are you? Thanks for your words, are very special for my :) I´m happy that you reading my fic. Yeah! is so cute taku/zero but kaname is a warrior that no surrender, he nead and love Zero. Kisses!

-ilovetwilightboys: Gracias por proteger mi fic, ahora dormire tranquila por las noches =). Y bueno, aquí hay un avance entre zero y kaname jojo, pero taku tiene q volver, y se armara Troya jajaja. Los tres me encantan jaja, y espero te siga gustando los avances del fic. Besos, bella!

-Lesty: Cómo se te ocurre q me aburres? Al contrario, es algo muy bello. No pretendo abandonar el fic, es q a veces toma tiempo xq no es lo único q escribo y andaba de viaje, pero gracias x todo, y Sí habra Kaien /Yagari x fin , estaba ansiosa x escribir algo de ellos jojo. Que estes super! Saludos gigantes!

-Die. Konigin: Cariño, no importa q te hayas demorado en escribirme, después de todo me hace feliz que te alegrara el capí en su momento, es una misión cumplida. Y Yes! takuzerkana son perfectos, y habra de los tres para rato jajaja. Yo igual veo a Yuuki de esa manera, seductora y manipuladora, ya no es una cría. Mmm escuche las canciones, me gustaron son tan lindas y tiernas :) . Y para zer/kana q se te ocurre? . Yo también espero q el 2012 te traiga éxito y prósperidad, a echarle ánimo y ganas al año. Mucha luz y abrazos para ti. No estamos leyendo!

-Erza: Hola! Que placer y alegría es saber que te leíste el fic de un tirón, espero tu vista este bien :). Uff! Que bueno que te gustará, y Sí Zero anda confundido y con lo cabezota, y terco que es aún no se le aclara la película, aunque si quiere a Takuma, pero no descubre aún de que manera jojojo. Abrazos! Y gracias x darte el tiempo de comentarlo.

-Jane Nara: jajajaj Holas! Xd aún no es tiempo de decirle adiós a Kaname Xd, pero con Takuma se me hizo imposible no intentar juntarlo con Zero, es que me tincan juntos jajaja, y me alegra q a parte del publico les guste. Aún quedan momentos entre los tres jaja antes de q el cazador decida Xd. Gracias por ser linda leer y comentar :). Sayonara!

-Miss Pazu: Hi! jajaj bueno al menos encontraste el fic, y es un honor para mi que lo leas y te guste ¡Gracias!. Uff cuando leí *dios nos pille a todos confesados cuando lo haga, por dios XDD* me reí muchismo, y quizás sea así, pobre Zero q tiene semejantes galanes y no se decide. De todas maneras si yo estuviera es su lugar tampoco podría con tanta facilidad, y el peliplata se las trae, al pillin le gustan los dos O.O. Bueno, ojala te siga gustando, y me comentes cómo va, siempre es un aporte. Abrazos, bella. Ah! no te vayas a la hoguera Xd, te necesitamos aquí :P.

-FranciscaPhantomhiveMichaelis: Jajajaja Hola! Síii Kaito y Yori son lo mejor, aunque aún no sé bien q hacer con Aidou, tal considere tus opciones. Gracias por escribir, se hace grato el apoyo y saber q leen y les interesa. Cariños, linda, y nos leemos x allí.