CAPITULO IX
UN CAFÉ INTERESANTE
Annie se preguntaba por que ese tipo las estaba siguiendo de aquel modo. Flammy se hallaba inquieta. Que se hubieran encontrado en el barco, pase, pero en París… ya esto no era simple coincidencia, este hombre las estaba siguiendo, y no se sabía para qué.
En ese momento el sacerdote hacia su entrada, así que tuvieron que dejar de mirar al desconocido para seguir el oficio religioso… Mientras en el órgano tocaban el canto de entrada inicio de la Eucaristía, Annie miró disimuladamente hacia la banca donde estaba el desconocido… Flammy entre tanto, sacaba de su cartera un bolígrafo y un papel en el que escribió algo, doblándolo cuidadosamente, y escondiéndolo en su mano.
La catedral de Notre Dame, que era la que quedaba cerca de los hostales donde pernoctaban y cerca de la Pitié Salpetriére, era una de las iglesias más antiguas de Francia.
Durante la misa, Annie notó que disimuladamente, Richard miraba hacia donde estaba Flammy. Ella intentaba poner atención a la homilía que estaba dando el sacerdote y en ese momento, vio que un sacerdote entraba a uno de los confesionarios, así que se levantó y se dirigió hacia el confesionario. Necesitaba descargar su conciencia.
Mientras Flammy estaba confesándose, Annie estaba mirando a Richard, que seguía atento la homilía que estaba dando el sacerdote en ese momento… Era muy apuesto, a pesar de que era mayor que Flammy.
Un rato después, apareció Flammy, quien realizó su penitencia en el mismo sitio donde estaba, antes de la comunión… En el momento de la paz, Candy abrazó a Flammy y a sus amigas… Luego se acercaron a darles la mano a los que estaban cerca… Igualmente hizo Richard, fue en ese momento que Flammy se acercó a la banca donde estaba él, y le tendió la mano, en signo de paz. Era la primera vez que se miraban frente a frente… y al estrechar su mano, en esta dejo un papelito doblado en cuatro partes. Cuando ella se alejó, el la miró intensamente, y le guiñó suavemente un ojo.
Al volver a su puesto, Candy le preguntó a Flammy en baja voz…
-¿Se lo diste?
-Acabo de dárselo. Y es cierto, es muy apuesto y varonil… su mirada me derrite por dentro… tengo miedo. Este hombre es más que Jake. –dijo temerosa.
-¿Crees que venga?
-Ojala que lo haga, el misterio en un hombre es atractivo, pero en estos momentos, es un atractivo peligroso…
Llegó el momento de recibir la comunión, Candy, Annie, Paty y la aún temblorosa Flammy, se dirigieron por la nave lateral a tomar la comunión. Y él también… Y se cruzaron cuando salían… el la miró de la misma manera intensa, que la hizo sonrojar…
-Flammy, estás pálida- dijo Candy…
-Este hombre…mira como si me hiciera el amor… me hace sonrojar…
-Si que tiene una mirada intensa… le gustas demasiado Flammy.
Al terminar la misa… Richard espero que salieran de la iglesia, y salio justo tras ellas. Ya en el atrio, leyó el papelito…
Coronel:
Me halagan mucho sus atenciones, pero quisiera saber el por qué ha estado siguiéndonos a mi y a mis amigas durante el viaje y ahora… deseo conocerle mejor… Le invito a tomar un café en Le Roc. Flammy Hamilton.
-El hombre sonrió… al fin su princesa dio el primer paso, así que las siguió… Flammy se veía segura de lo que iba a hacer.
-¿Estás segura de lo que estás haciendo?
-Si, tengo que saber por qué nos sigue… no creo que sea solamente su interés en mí.
-¿Segura que no quieres que intervengamos?- dice Annie.
-Déjenme manejar esto a mi manera… Annie- dijo Flammy con decisión.
-Está bien, estaremos cerca, por si acaso se propasa.
-No inventen, no hará eso en una cafetería llena de gente. No lo creo tan loco. –dijo Flammy con cierto humor en la voz.
-Has mejorado, acabas de hacer una broma.- dijo Candy divertida…
Llegaron a la cafetería y poco después llegó él. Flammy al verlo, les dijo a las chicas.
-Llegó el hombre. Siéntense en una mesa lejos de la nuestra. Yo manejo esto.
-Bien, buena suerte, Flammy.
-La voy a necesitar… -dijo con preocupación…
Y se acercó al mostrador para pedir su café. Un momento después, se acercó Richard.
-Bonjour, Madeimoselle…
-Bonjour, Monsieur…
-Richard Hogan… ¿Usted?
-Enfermera Fiammarella Hamilton… Mis amigas me conocen por Flammy. Un placer conocerle…
-El placer es todo mío… Madeimoselle Hamilton…- y tomando su mano derecha, depositó un beso en el dorso de su mano, gesto típicamente francés, de galantería masculina… El contacto de sus labios en la fina piel de la chica, la hizo estremecer por dentro… ¿Qué tenia este hombre para hacerla temblar de esa manera? Debía ser prudente, sutil y hábilmente femenina para sacarle algo…
-¿Va a tomar algo? Yo invito.
-Encantada, un café y unas tostadas francesas, que tan bien las hacen aquí…- dijo la chica sonriendo con dulzura.
Mientras tanto… las chicas miraban la escena… desde lejos…
-Está usando todas sus armas… - dijo Annie divertida- Nunca pensé que vería el día en que Flammy se decidiera a coquetearle a un hombre, después de lo del tal Jake.
-Y él esta como si estuviera en el cielo, con ella al lado- dijo Candy…- Creo que este hombre va a cambiarle la vida a Flammy.
-¿Y lo dudas?
-Ni por un instante… - dijo Paty…
La pareja buscó una mesa para sentarse, lejos de las tres conspiradoras, y él le abrió la silla para que se sentara.
-Sí que es galante, el hombre… por algo dicen que el hombre maduro, sabe tratar a una mujer… como mujer…
-No me explico, como ese hombre está soltero, si tiene todos esos atractivos… está que ni pintado para Flammy.
-Los uniformados aprenden modales cuando están en la Marina o en la Fuerza Aérea… recuerda como era Neal antes de Annapolis, y como regresó después… una diferencia del cielo a la tierra…
-Me imagino que ese es egresado de allá… por el porte y la prestancia con la que lleva ese uniforme, aunque sea de diario.
-Daría una oreja por saber de qué están hablando- dijo Paty.
-Yo igual, pero ella dijo que la dejaran manejar esto… y hay que hacerlo, confiemos en ella.
Y así era… Flammy tuvo que hacer gala de su feminidad para sacarle algo… aunque Richard era lo suficientemente astuto para no dejar traslucir quien lo había mandado a seguirlas y vigilarlas… Si las chicas supieran quién estaba tras Richard se hubieran llevado la sorpresa de su vida…
-¿Qué lo trae por aquí, Coronel?
-Estoy esperando a mis hombres, tenemos una misión aérea la próxima semana, me enviaron antes, por que debo prepararlo todo- dijo- ¿Ustedes?
-Vamos a tomar un adiestramiento especial para cuando nos envíen al frente… -dijo Flammy- lo tomaremos en La Pitié- Salpetriére.
-Una mujer como usted no debería estar en este teatro de horrores que es la guerra…
-De alguna forma hay que servir a nuestro país… ¿No cree? Quisiera saber… ¿Qué lo ha hecho seguirnos durante nuestro viaje en barco y ahora aquí?
-¿Me creería si le dijera, que la causante es usted?- dijo con una provocativa sonrisa que hizo sonrojar a Flammy.
-¿Yo? Señor, me confunde, no creo que mi humilde persona haya hecho algo como eso.
-Se subestima usted… es una mujer muy bella, que debe tener muchos admiradores…
-No lo crea – dijo y se ensombreció un poco su mirada- Hasta hace tres años tenía novio, pero lo sorprendí en la cama con otra mujer… con la que luego se casó, por que ella quedó embarazada…- dijo con tristeza.
-¡Que imbécil! – Dijo con rabia Richard- Con una mujer como tú al lado, y la deja para encamarse con una ilustre desconocida- meneó la cabeza con desdén. -¿Quién era ese idiota?
-Jake Morgan… Se caso con la heredera del señor Walken, el dueño de Industrias Walken… era su abogado y también piloto personal.
-Ah, conozco la historia… triste, en verdad… y sigo considerándole un imbécil por cambiar una mujer bella e inteligente, que sabe abrirse paso en la vida con una profesión por una muñequita de sociedad que no sabe ni freír un huevo. – dijo con cierto desprecio.
Flammy se sintió halagada, el la consideraba una mujer bella… entonces era cierto que si, la había admirado desde que la vio.
-Me sumergí en mi trabajo y en mis estudios…-suspiró- Ya no me duele tanto…
-Encontrará quien la ayude a olvidarlo, de eso puede estar segura… solo que me gustaría ser yo quien la ayude a olvidar…-dijo, tomando su mano por encima de la mesa..
Las chicas abrieron tamaños ojos cuando vieron la escena. No podían darle crédito a sus ojos..
-La cosa es en serio, chicas- dijo Annie asombrada- Mira como le aprieta la mano...
-Esa es toda una declaración… me parece que ese tipo no le va a soltar ni una palabra de su misión verdadera… le ha dicho prácticamente que todo es por ella.
-Falta ver, que ella se lo crea…-dijo Paty.
-Es un juego de fuerzas y ninguno está dispuesto a ceder…
-Lo imagino- dijo Annie- Aunque, eso de que todo es por ella, en parte es verdad… la otra parte, que fue lo que me dijiste, es lo que está por averiguarse.
-¿Cómo fue que me dijiste que se llamaba la persona a la que le radiaba nuestros itinerarios?
-Conejo cinco. – dijo Candy.
-Para ser un nombre en clave, es demasiado simple.
-Igual pienso yo. No sé, pero este hombre oculta algo… y tendremos que saber qué es…
Cuando terminaron Flammy se despidió de él, con un beso en la mejilla. Y regresó a la mesa de sus compañeras.
-¿Qué te dijo?
-Es un zorro jugado. No me dijo nada que ya no supiera. Y le creo, por que a la que más observaba era a mi, mas que a cualquiera de nosotras. Aunque hay algo que no me acaba de cuadrar. Y se trata de la conversación que escuchaste detrás de la puerta del cuarto de comunicaciones…
-¿La identidad de Conejo cinco?
-Sí… pienso que él sigue sus órdenes… Y que sus órdenes fueron seguirnos y reportar cada uno de nuestros movimientos. Dentro del Hospital, no lo puede hacer, pero fuera de él, sí.
-¿Pensará Conejo cinco, que somos espías alemanas?
-Como están las cosas, nada se descarta… Annie.
-¿Le creíste que todo ese esfuerzo, es por ti?
-Quise desestimarlo, le conté lo de Jake para que viera que no soy tan maravillosa como él piensa… y resultó que el imbécil es Jake y no yo.
-Apreciación de un hombre enamorado…-dijo Candy.
-No me lo creo, nadie se enamora a primera vista… -dijo Flammy – Y menos en estos tiempos…
-Aún así, la identidad del Conejo no se sabe… y me inclino a pensar que es un sujeto terrorífico.
-Crees que sea uno de esos de la temible SS GESTAPO…
-Si. Y esos no tienen asco para hacer daño, si es para sacar alguna información.
EN SU HABITACION DE LA ROSE ROUGE….
Richard llegó a su habitación y sacó un maletín que conecto a un tomacorriente… Era un radio comunicador portátil… Desde ahí empezó a comunicarse con el misterioso Conejo cinco.
-Conejo cinco, aquí ángel cuatro, cambio
-Aquí conejo cinco, informe…
-Seguí a las jóvenes como usted me indicó, fueron esta mañana a un oficio religioso… acaban de salir de él. Y una de ellas, se me acerco a preguntarme por que las seguí desde el barco.
-¿Qué le informaste?
-Nada que revelara el motivo del seguimiento… le dije que todo era por ella, lo que en parte es verdad, y usted lo sabe.
-Debo entender que la que se acercó fue Flammy.
-Y de una forma poco ortodoxa, cuando fue a darme el saludo de la paz, me dejó un papelito manuscrito en la mano, mismo que pienso conservar.
-No permita que su pasión por esa chica, nuble el objetivo que le indique que persiguiera… Le pedí que las siga, y este pendiente de cualquier desconocido que se les acerque… una de ellas es muy especial para mí, y es imprescindible que las proteja, a todas…
-Nunca, en los años que llevo siendo espía, he dejado que una pasión me domine, sea momentánea o duradera, como parece ser ésta. Quédese tranquilo, que cumpliré con la misión…. Y más por que tengo el mismo interés que usted…
-Es todo, cambio y fuera 10-4.
.-10-4.
Cerró el radio comunicador, lo desconectó y lo guardó bajo su cama, se quitó la ropa y se metió a la ducha, no sin antes cerrar cuidadosamente la ventana y la puerta de su habitación…
Tenía un cuerpo atlético que haría las delicias de Toulouse-Lautrec y de Auguste Rodin… Los músculos se marcaban en los lugares justos, incluso en los lugares más eróticos y sensuales… El agua tibia acariciaba su cuerpo, mientras en su mente se formaba la imagen del rostro de Flammy Hamilton…
-Algún día besaré tus labios… Fiammarella. Tarde o temprano… vas a ser mía…
Richard se enjabonaba abundantemente, pensando en la chica con la que acababa de conversar, imaginando que eran las manos de ella…
-Algún día sentiré tus manos en mi piel… y tus besos… -pensaba ardiente… -te enseñaré a quererme, y lograré que olvides a ese miserable que jugó con tu cariño… estás hecha para mí… Algún día serás mi mujer…
ENTRETANTO EN LA PENSION DE MADAME SAVIGNY…
Flammy estaba pensando en Richard… una cosa era verlo de lejos y otra muy distinta, verlo de cerca, aquellos ojos de mirar ardiente la hacían sentirse extraña… desde Jake, había cerrado su corazón al amor… pero con éste las cosas eran diferentes…
Tumbada boca arriba en la cama… pensaba en aquel rostro varonil, aquellos labios que a ella se le antojaban sensualmente irresistibles… Una boca hecha para que la besaran… Un cuerpo que se adivinaba tras el uniforme, fuerte, acogedor… sensual… Ni Jake despertaba sus sentimientos de mujer… Su pasión de mujer… reprimida tras una capa de frialdad y amargura… Hasta a Candy la había hecho blanco de su dolor y de su soledad… y ella estaba pasando por lo mismo…
Se tiró de la cama y se asomó al balcón… Necesitaba respirar aire fresco para calmar sus maltrechos nervios y sus sentidos…
Nunca se había sentido tan afectada por un hombre… Los pocos momentos de soledad que tenia eran para llorar su amor perdido y la traición… pero ahora, esos momentos de dolor a solas, iban a tener un sabor diferente… y aún recordaba la manera como le confeso que si las seguía era por estar cerca de ella…
Imaginó aquellos brazos rodeando su cintura, su respiración en su nuca, sus labios en su cuello, y ella entregándose a sus caricias… como si no existiera un mañana… Deseaba entregarse a él… Nunca se había entregado a su novio, y por mucho tiempo se culpó por ello. Pensaba que si no hubiera sido tan mojigata ahora estuviesen casados… Y recordó una conversación que tuvo con Candy en el barco hacia un par de días….
-Sigues llorándolo… Como yo a Terry, ¿Hasta cuando, Flammy?
-No puedo olvidar- dijo sollozando inconsolable- Ni perdonar…
-Tienes que hacerlo… por ti y por tu salud emocional y mental…
-No puedo olvidar esa mañana en que lo encontré… con ella….
-¿No has pensado, que un día, puedes encontrar un amor de verdad que reemplace a Jake?
-¿Tú crees?
-Sí… ese hombre que nos sigue, aun no sabemos quién de las cuatro es objeto de su admiración… ¿No has pensado que puedes ser tú?
-¿Yo? No me hagas reír… Jake me dejó por no ser una mujer liberada, por no acostarme con él, cuando me lo pidió y hoy lo lamento…
-No lo lamentes, hiciste lo correcto… si siendo su novia solamente, se portó como se portó, no hubiera sido diferente si te hubieses entregado a él… Es duro reconocer esa verdad, pero a diferencia de Terry, Jake no te quería…
-Lo sé, Candy- dijo enjugándose los ojos- por desgracia, no lo ignoro.
-Yo tal vez no sea la más indicada para aconsejarte, pero no cierres tu corazón al amor, por que después lo lamentarás… Esta guerra se llevará a nuestros mejores hombres… y no hallo justo que por un miserable que no te dio el valor que te mereces, sacrifiques tu juventud y tu vida… No te entierres en vida, lucha tus sueños y tus ideales… Flammy. Lo que quieren ellos, Bellmarie y Jake es que te conviertas en un muerto en vida… y no voy a permitirlo… soy tu amiga, aunque antes nos hallamos llevado mal. Y a tu lado siempre estaré. Que no se paseen en tu vida ni pisoteen tus sueños..
Aquella conversación, y lo que ahora estaba sintiendo por Richard, le estaba dando la razón a Candy… Si el amor la estaba rondando a pesar de ser un hombre maduro, por qué no aceptar… estaba sola y triste… por que no intentarlo… la verdad, era un hombre guapo y la madurez en él se veía muy atractiva…
Interrumpió sus cavilaciones, la alegre cantinela de la voz de Candy, que venia de comprarse algo en las tiendas cercanas.
-Ay, estoy cansada, me duelen los pies… he caminado por toda la Rue du Pomme… He encontrado cosas divinas…- dijo arrojando las bolsas de sus compras en la cama... -¿Y tú, no has salido?
-No, Candy, no he salido… He estado pensando en la conversación que tuvimos hace dos días…
-Sobre Jake… Ay, Flammy, ni Terry me ha marcado tanto, como ese hombre te ha marcado, aunque la verdad, si lo hubiera encontrado en la cama desnudo con Susana, como encontraste tú a Jake, no se que hubiera hecho…
-Sí, y se que tienes razón, si me cierro al amor estaré haciéndome un daño… y dándole la razón a Bellmarie…
-Sí, y me alegro que lo pienses… no es por nada, pero tú y el coronel Hogan hacen una bellísima pareja. Más que ese tipo… gracias a Dios que te libraste de él.
-¿De verdad?
-Sí… De verdad… Y de eso se dieron cuenta las demás…
Los días fueron pasando… y el entrenamiento en la Pitié- Salpetriére era intenso, las horas de práctica y estudio eran intensas… y pronto el Director de la Cruz Roja asignaría el primer grupo que iría en uno de los batallones sanitarios, era el año de 1938. La guerra estaba por estallar…
Entretanto, en Alsen, Stear recibía reportes periódicos sobre su novia y las chicas que la acompañaban. Blair Norwood y Karol Walesa estaban conversando sobre los reportes por radio que daba el coronel Hogan.
-Parece ser que nuestro comandante, olvidó a Helga, y creo que esta vez es en serio…
-Eso veo, nunca lo vi tan entusiasmado… Y me temo que esta si lo va a llevar al altar…
-Siendo como es… Helga ha querido que se acueste con ella, pero el comandante no se encama con cualquiera… Y como me describieron a ésta, es una mujer guapísima. Conociendo a nuestro comandante, con ella si se acuesta…
-Según lo que nos dijo Conejo, es amiga de su prometida… la mujer que esta determinado a proteger a todo trance… Si los nazis descubren quién es Conejo, no garantizo que salgamos vivos de aquí, ni con las influencias de Glink.
-En Francia la Resistencia, está alerta, lista para atacar… aunque por el momento, las cosas están en apariencia, calmadas… Pero no por mucho tiempo…
-Y nosotros, atados de pies y manos… el único, que puede hacer algo en su calidad de prisionero de confianza es el comandante Hogan…
-Sí…
Conejo cinco, estaba en su celda, acostado en su camastro… pensaba en Patricia… y en cómo iba a hacer si ella descubría que no había muerto en acción, como le habían hecho creer al principio..
-Me vas a odiar cuando sepas que estoy vivo… pero era la única forma de protegerte y proteger a mis seres queridos, incluyendo a Candy… Te amo tanto, Patricia…
Recordaba los pocos momentos de romanticismo que compartieron antes que la guerra y su absurdo, los separaran… Aquellos besos inexpertos, pero cálidos y cariñosos, inundaban de ternura su corazón… hubiera deseado mucho más… Deseaba haberla hecho su mujer… al menos hubiera tenido algo que recordar…
Interrumpió sus pensamientos la llegada de Francois Riviére. Habia recibido una carta de su esposa… donde decía que su hijo había nacido hacia dos días… que era un varón y que nació sano y fuerte, también había un párrafo donde le decía que le extrañaba y que deseaba que regresase pronto…
-Pobre esposa mía… -decía Francois a punto de llorar.- Enfrentarse a la vida sola, sin mí… y no poder conocer a mi hijo… me parte el alma…
-Valor, Frank,- dijo Stear sentándose y poniendo una mano en los hombros del compungido francés…- Algún día saldremos de esta ratonera…
-Para los ministerios de defensa de nuestros países, estamos desaparecidos en acción, presumiblemente muertos… estos boches nos tienen en sus manos…
-Nosotros sabíamos en qué nos metíamos cuando nos enrolamos en esta misión de espionaje… cierto que nos enviaron a un Stalag más o menos suave, más que el de nuestros compañeros en desgracia… algunos a estas horas deben estar bajo tortura o interrogatorio… y créeme, nosotros hemos tenido suerte… más que la mayoría…
-Desgraciadamente, no lo ignoro… este loco cree que puede cambiar el mundo que hizo Dios, con borrar a todas las razas diferentes, de la faz de la tierra… Solo Dios sabe que hará con esa pobre gente… gente que también tiene derecho a vivir…
-De nosotros depende el detenerlo… antes de que haga más estragos en el mundo… - dijo Stear, con un súbito brillo en la mirada…-La esperanza del mundo libre está en nosotros, no podemos fallar…
EN PARIS…
Entretanto, en La Pitié-Salpetriére… ya estaba finalizando el curso que las capacitaría como enfermeras militares… y pronto, serían asignadas a un batallón sanitario… El coronel Hogan, seguía su misión de radiar a Conejo cinco, todos los movimientos de las chicas, si salían a pasear, de compras, o iban a alguno de los cafés de la Rue St Germain… Y cada día se estaba enamorando más y más de Flammy… y Flammy sentía que cada día el carámbano de hielo que cubría su corazón se iba derritiendo… para dar paso a un amor más intenso que aquel que sintió por Jake…
HOLA: Les entrego el noveno capítulo del Fic EL SECRETO. Mi más profundo agradecimiento a Jana, quien desde la lejana Jerusalem, se ha dado a la tarea de leer mi fic… Gracias, por que el tema de la Segunda Guerra Mundial es un tema difícil, y de mucha investigación… Para reviews, tomatazos, zapes, felicitaciones, escribir a Carla_ Gracias a todas… IURISANGEL.
