Aquí les traigo la segunda parte del capitulo de "Empezando una familia" mil gracias por sus comentarios.
Espero que les guste.
Se veía en el espejo entre asustada y nerviosa. Tenia dos días de retraso en su periodo pero eso no significaba nada, no era la primera vez que tenia un retraso. Pero ¿y si estaba embarazada? Harry y ella había hecho el amor un par de veces sin ella tomarse la poción anticonceptiva, pero Hermione le dijo que algunas mujeres necesitan tiempo para que su cuerpo se desintoxique para poder concebir un hijo, aunado a eso, Harry había salido a una misión por dos semanas, así que no habían hecho el amor tantas veces como a ella le hubiera gustado, pero ¿Y si ese no era su caso? ¿Si su cuerpo no necesitó desintoxicarse o con las veces que lo hizo con Harry fueron suficientes?
- ¿Estas nerviosa? – se le acercó Harry abrazándola.
- Si…un poco.
- Estoy seguro que van a ganar el campeonato Europeo. Las Arpías lo merecen.
- Si – le contesto distraída.
- Amor ¿estas bien? – Ginny asintió – Es la primera vez que te veo así antes de un partido. Ni siquiera cuando jugaste por primera vez.
- Estoy bien.
- ¿Segura?
- Si…segura.
- Bien, voy a ir por Teddy y Andrómeda y de ahí nos vamos al estadio. Ron prometió ponerse una playera de las Arpías si llegaban a la final, no aguanto las ganas de verlo – Ginny sonrió de lado y Harry se paró frente a ella levantándole el mentón – algo te preocupa.
- No, estoy bien. Solo…es la primera vez que llegamos a la final del campeonato Europeo.
- Han estado en varios campeonatos.
- Si, pero no en el Europeo.
- ¿Y que diferencia hay…?
- ¡No lo sé, Harry! – le dijo nerviosa. Harry frunció el ceño preocupado – perdóname, no quise gritarte, es que…estoy nerviosa. Harry, no quiero jugar hoy.
- ¿Qué estas diciendo?
- Es que tengo miedo de caerme de la escoba ó…ó que me golpeen y me lastimen.
- Ginny, muchas veces te has caído y te han golpeado. No tienes porque tener miedo de que te lastimen.
Ginny quería decirles que no era miedo por ella, sino miedo a que en realidad estuviera embarazada y le pasara algo a su bebe por estar jugando, pero no estaba segura. Respiró profundamente bajo la mirada preocupante de Harry. Tenía que ser fuerte, ella era una profesional y no iba a dejar a su equipo en la final. Si en realidad estaba embarazada se iba a cuidar un poco más de que no la golpearan, no se iba a exponer como en los otros partidos sin importarle que le pasara algo malo con tal de anotar un gol. Pero lo mejor que iba a hacer, era disfrutar este partido como ningún otro, porque si en realidad estaba embarazada, este partido iba a ser el último en su carrera profesional.
- Tienes razón, no tengo porque tener miedo.
- Ginny, me preocupas.
- Solo estoy nerviosa – le dio un beso en la boca – anda ve por Teddy y Andrómeda, los quiero ver a todos con sus playeras de las Arpías gritando muy fuerte en primera fila. Vamos a ganar.
Durante el partido, Ginny estuvo a punto de caerse de la escoba varias veces, pero no quiso mostrarse preocupada porque sabía que Harry la veía por los omniculares. Así que jugó como nunca, disfrutó cada segundo del partido, hasta que su compañera atrapó la snitch.
Festejaron el triunfo hasta el amanecer. Harry estaba cansadísimo, pero con solo ver a Ginny tan feliz con sus compañeras de equipo, no le decía nada para ya regresarse a casa a descansar.
Ginny quería aprovechar el tiempo con sus amigas, sentirse aun parte del equipo de las Arpías con quienes había jugado por años. Habían pasado por triunfos y derrotas, lesiones, caídas, desamores, matrimonios, y muchas cosas mas, siempre juntas.
- Estoy muerta – se dejó caer Ginny a un lado de un adormilado Harry - ¿ya quieres irte a casa?
- Como tú quieras – le dijo bostezando.
- No me digas que ya tienes sueño.
- No, apenas son – vio su reloj viejo y abollado que había pertenecido a Fabián Prewett – las 6:30 de la mañana.
- Lo bueno es que no tienes que ir al cuartel – Harry negó con la cabeza tallándose los ojos – vámonos a descansar.
- ¿Segura?
- Si, la mayoría ya están completamente borrachas.
- Tú no tomaste nada de licor, ni siquiera cerveza de mantequilla.
- No tenia ganas. Me despido y nos vamos. Pero eso si, señor Potter, usted y yo todavía no terminamos de festejar ¿o estas muy cansado?
- Nunca estoy cansado para ese tipo de festejos, señora Potter – le sonrió coqueto.
Dos días después, Harry pegaba los recortes de periódicos que había mandado comprar de todos los países de Europa, en donde las Arpías de Holyhead quedaban campeonas. Ginny tomaba una taza de té viéndolo desde el sofá que tenía en el despacho. Quería decirle de sus sospechas, pero tampoco quería ilusionarlo.
- ¿Cuándo empiezas con los entrenamientos?
- ¿Eh? – la sacó Harry de sus pensamientos.
- ¿Qué cuando reanudan los entrenamientos?
- No lo sé. Debo primero firmar otro contrato ¿Por qué?
- Debo ir Suecia pasado mañana ¿vienes conmigo?
- No, quiero aprovechar estos días libres para remodelar un poco la casa, la he tenido muy abandonada. Además, recuerda que Andrómeda sigue enferma y necesita ayuda con Teddy.
- No quieres ir conmigo porque la última vez que me acompañaste a una misión, la pasaste encerrada en el hotel – dijo Harry dolido.
- Sabía que tenías mucho trabajo, no fuimos de vacaciones. Además, el tiempo que estuviste conmigo lo aproveche muy bien – le sonrió.
- Abusaste de mí.
- Pobrecito.
Aprovechando que Harry se había ido a Suecia, Ginny decidió hacerse de una vez por todas la prueba de embarazo. Hermione le decía que se esperara un par de días más, pero ella ya no podía más con la angustia. Además, tenia que tomar una decisión: si volver a firmar otro contrato con el equipo o darlo por concluido.
Hermione le ayudo a Ginny a hacerse la prueba. Como apenas tenía muy pocos días de retraso, Hermione le dijo que mejor la hicieran de las dos maneras: mágica y muggle, para estar completamente seguras.
- Ginny, cálmate, no puedo sacarte sangre del dedo.
- Creo que es mejor la forma muggle, ahí solo tengo que orinar en un palito.
- Si, pero la prueba mágica necesita de tu sangre – le decía Hermione pinchándole el dedo y poniendo unas gotas de sangre en una poción.
- ¿Cuánto tarda?
- En un minuto nos darán los resultados las dos pruebas – Ginny empezó a caminar de un lado a otro - ¿Qué hiciste con tus pociones anticonceptivas?
- Las tiré.
- Me las hubieras dado.
- ¿Cuánto tiempo vas a querer esperar para darle un hijo a Ron?
- No lo sé. Ron no es tan sentimental como Harry en cuestión de la familia. Él ha crecido en una muy numerosa. Creo que cuando cumpla un año de casada, dejaré de tomar la poción.
Ginny solo asintió sin dejar de caminar de un lado a otro. Hermione tenía razón, Ron no era tan sentimental como Harry, porque ella y su hermano habían crecido en una familia numerosa, en cambio Harry, deseaba mucho formar una familia. Era por eso que se habían casado primero que Ron y Hermione, Harry le insistió tanto que ella no pudo negarse. Ahora había dejado en segundo término su carrera para poder empezar a formar una familia, ya no iban a ser solamente la pareja o el matrimonio Potter Weasley, sino más bien, la familia Potter Weasley.
- ¡Ya! – gritó Hermione viendo ambas pruebas de embarazo.
- ¿Qué dicen? – le pregunto Ginny parada a metros de distancia sin poder moverse.
- Ginny – le sonrió emocionada – estas embarazada.
Ginny caminó hacia Hermione y vio las dos pruebas para cerciorarse por si misma.
- Oh, Dios santo, voy a tener un hijo…un hijo de Harry…le voy a dar un hijo a Harry.
- Ginny – Hermione la abrazó – felicidades.
Harry llegaba al ministerio después de su misión, estaba cansado, lo único que quería era llegar a su casa, darse un baño y dormir a lado de Ginny. Mientras caminaba por los pasillos hacia el cuartel de aurores se encontró con Ludo Bagman, jefe del departamento de deportes mágicos, lo saludo con la mano y entró al elevador sin esperarse que entraría también él ahí.
- ¿Qué tal, Ludo?
- Te ves cansado, Harry.
- Vengo llegando de Suecia, la verdad estoy cansadísimo, ya quiero llegar a casa.
- ¿Y que dice la estrella del Quidditch? – Harry sonrió orgulloso de su esposa.
- En casa. Ha aprovechado estos días de descanso para hacer labores domésticas.
- Pues que las aproveche, porque no creo que tenga mucho tiempo después.
- ¿A que te refieres?
- Bueno pues…solo porque se trata de ti, Harry, te lo voy a decir.
- ¿Qué pasa?
- Ayer fue la junta con el comité de deportes y la selección de Quidditch de Inglaterra – Harry abrió mas los ojos esperando que le diera la gran noticia – Ginny esta dentro.
- ¿En serio?
- Si, después de su gran participación en el campeonato europeo, todos estuvieron de acuerdo que ella debería estar en la selección – Ludo le sonrió – fue unánime.
- Eso es grandioso.
- Mañana se enviaran las cartas a los seleccionados para darles la noticia y que vengan a leer y firmar el contrato. Tal vez tú puedas adelantarle la buena noticia a tu esposa.
- Gracias Ludo, te debo una.
Harry casi llego brincando a su oficina, estaba emocionado, Ginny jugaría para Inglaterra, su esposa había logrado su mas grande sueño y él estaba feliz porque así había sido.
Ya no aguantaba las ganas de contarle a Ginny la gran noticia, así que terminó lo que tenía que hacer lo más rápido posible y le dejó las últimas instrucciones a su secretaria para salir corriendo rumbo a su casa.
- ¡GINNY! ¡GINNY! – Gritaba levantándose del suelo por haber aterrizado mal en la chimenea - ¡GINNY!
- ¿Qué pasa? – salió corriendo Ginny desde la cocina.
- Hola mi amor – le dio un beso – te extrañe.
- ¿Estas bien?
- Si, estoy muy bien. Tengo que darte una noticia.
- Yo también.
- No, mi noticia, es una buena noticia – le dijo Harry con una sonrisa de oreja a oreja.
- La mía también.
- No, pero la mía es mucho mejor, nada se compara con mi buena noticia.
- Pero…
- No, mi noticia es lo ¡máximo! – Ginny frunció el ceño al ver a Harry tan emocionado, por un momento pensó que tal vez Ron o Hermione le hayan dicho lo de su embarazo.
- ¿Acaso ya hablaste con…?
- Ludo, si con él hablé.
- ¿Ludo? ¿Ludo Bagman? No, Harry déjame decirte…
- ¡Estas en la Selección de Inglaterra! – Harry la levantó y le dio vueltas.
- ¿Qué?
- Si ¿puedes creerlo? – Le decía por fin bajándola al piso – yo al comienzo no podía creerlo, pero el mismo Ludo me lo dijo.
- Harry, tengo que decirte…
- Quería brincar y saltar de emoción ¡hasta quería besar a Ludo! – soltó una carcajada.
- Harry, hay algo que tienes que saber…
- ¿Te acuerdas la primera vez que fuimos a un mundial? Tú tenías once años.
- Harry…
- Y después fuimos a varios mundiales, pero ahora ¡tú vas a estar jugando! ¡Tu, en la cancha!
- Harry…
- Ginny Weasley – levantó los brazos simulando un gran anuncio – aunque debería ser Potter, pero en fin, Ginny Weasley cazadora estrella…
- ¡Estoy embarazada!
Harry se quedo con los brazos levantados viéndola con la boca abierta, era como si le hubieran lanzado un hechizo petrificador o como en las películas muggles, le hubieran puesto pausa.
Ginny se cruzó de brazos esperando una respuesta, pero Harry simplemente no se movía.
- ¿Te vas a quedar así? Esperaba decírtelo de diferente manera pero nunca te callaste - Harry seguía en las mismas, así que Ginny continuo - y no tenía once años, tenía trece ¿tan pequeña me veías? - bufó - la hermanita de mi mejor amigo, ah pero cuando tenía quince años ya no era la hermanita ¿verdad? - Harry aun en pausa - ya no voy a jugar ni en la selección ni con las Arpías, ya no estaré en una cancha. Creo que el que mas le va a doler va a ser a Ron, siempre quería lugares preferenciales - Ginny puso las manos en la cintura - ¡Di algo, Potter!
Harry la abrazó fuertemente por un momento, después empezó a acariciarle la cara y el cabello desesperadamente con los ojos vidriosos, movía la boca para decirle algo pero no le salían las palabras. Tragó saliva fuertemente y con un susurro ahogado, dijo:
- ¿Estas segura?
- Completamente – Ginny le sonrió – Hermione me hizo las dos pruebas: la mágica y la muggle. Las dos salieron positivos.
- Ginny – la volvió a abrazar.
- ¿Y quien decía que tenia la mejor buena noticia?
- Esta es la mejor…no hay comparación, es…no puedo creerlo – sonrió emocionado – voy a ser papá.
- El mejor papá – Ginny le dio un beso.
Esa noche, los planes de Harry quedaron en el olvido. Ya no llegó a su casa a darse un baño y dormir a un lado de Ginny, sino que festejaron en la Madriguera hasta altas horas de la noche. Ahora se unía en el camino otro Weasley para conocer el mundo. Angelina y Ginny estaban felices porque se tendrían de compañía y bromeaban haciendo competencias para ver quien iba a vomitar mas durante el embarazo.
- Y cuentanos Ginny ¿Que hizo Harry cuando le diste la noticia? - le preguntó Hermione.
- Se quedó así - Ginny lo remedó con los brazos en alto y todos soltaron una carcajada - como si le hubiera dicho que aun faltaba un horrocrux por encontrar o que Voldemort estaba de visita para tomar el té.
Horas después, Harry despertaba al escuchar un pequeño golpeteo en la ventana. No quería abrir los ojos porque la luz del día le daba de lleno en la cara. Pero sabía que si no le abría a la lechuza que estaba golpeando la ventana, Ginny despertaría.
Se apuró en abrir la ventana y se dio cuenta que era carta del ministerio. Quiso quitarla de la pata de la lechuza pero recibió un fuerte picotazo. Lo intentó de nuevo y la lechuza volvió a hacer lo mismo.
- Oye – se quejó Harry.
- ¿Qué pasa? – se despertó Ginny sentándose en la cama.
- No me quiere dar la carta, seguramente es para ti porque las lechuzas del ministerio están entrenadas para entregar las cartas únicamente a sus destinatarios.
Ginny se levantó y tomó la carta de la lechuza. La leyó y sonrió con nostalgia. Se la entregó a Harry para que la leyera y se volvió a acostar en la cama. Harry también la leyó y, a pesar de que estaba feliz porque iba a ser padre, no pudo evitar sentirse mal por Ginny.
- Tal vez después del embarazo puedas…
- No, Harry, yo no pienso volver a jugar Quidditch profesional.
- Pero Ginny, amas jugar.
- Te amo mas a ti y ahora a nuestro hijo – Harry se acostó a un lado de ella y la abrazó acomodando su cabeza en el pecho de ella – fue bonito mientras duró y lo disfruté mucho. Me quedan muchos recuerdos maravillosos que viví con el Quidditch.
- Tal vez debimos cuidarnos mas, no se, cuidarme yo también aparte de las pociones anticonceptivas que tu estabas tomando – Ginny le dio un pequeño manotazo en la cabeza que antes estaba acariciando.
- No seas tonto, Harry, lo dices como si estuvieras arrepentido.
- Claro que no, estoy feliz, pero ibas a estar en la selección de Inglaterra. Tal vez un año hubiera sido suficiente para que tu…
- Yo tiré todas las pociones anticonceptivas aun sabiendo que podría estar en la selección – Harry levantó la cabeza para verla de frente.
- ¿Qué hiciste que?
- ¿Por qué crees que de un tiempo para acá no te dejaba dormir? – Le sonrió cerrándole un ojo y jugando con el cabello despeinado de su marido - ¿Y porque trate de convencerte que no te fueras dos semanas?
- No puedo creer que hayas hecho eso – le dijo Harry viéndola completamente enamorado - ¿Por qué la prisa? ¿Por qué no esperar?
- Porque ya quería empezar la familia…la familia Potter Weasley.
