IX

No estoy segura de en qué momento me quedé dormida, pero me desperté sobresaltada y supe que no había pasado mucho tiempo cuando vi que apenas había avanzado el partido de fútbol americano que había estado viendo.

Un tanto atontada, eché un vistazo a los lados y vi que Maura quizá podría haber cambiado de postura, pero seguía tan profundamente dormida como lo estaba hacía… – me volteé hacia el reloj de la cocina – unos cuarenta minutos.

Enarqué una ceja hacia ella.

Una parte de mí quiso cogerla de una pierna y tirarla al suelo para despertarla, pero otra, esa que en sí dominaba por completo mis acciones cuando de Maura se trataba, me dijo que aprovechara la situación y la contemplara a mi antojo, así que eso hice.

Al menos hasta que, un buen rato después, comenzó a removerse.

'Jane…' la escuché susurrar, todavía con los ojos cerrados.

'Parece que la Bella Durmiente ha salido del coma' le dije mientras le pellizcaba el gemelo y todo para sobresaltarme después de que ella se incorporara de forma brusca y me contemplara con los ojos abiertos de par en par en una expresión que, pasado el susto, hizo que me echara a reír. '¿Hola?'

Ella se humedeció los labios al igual que lo hacía alguien que sentía la boca pastosa tras una resaca.

O una siesta de más de cuarenta minutos.

'¿Qué ha…?' pestañeó, tan adormilada que una vez más no pude evitar encontrarla adorable. '¿Dónde está TJ?'

'Durmiendo en su cuna' respondí. 'Ya le di el biberón'

Maura asintió y pasó las manos por su pelo en un intento por acomodarlo, provocando que me diera la risa cuando vi que no era capaz de conseguir que los mechones se quedaran donde parecía quererlos y deleitándome con el hecho de saber que era una de las pocas personas en el mundo que habían visto alguna vez así a la siempre perfecta y pulcra doctora Isles.

En este momento, tenía el cabello alborotado y llevaba puestas unas mayas de lycra y un jersey de lana que le quedaba al menos dos tallas más grande, dándole un aspecto hogareño reservado solamente para su círculo más cercano.

Lo que, en otras palabras, significaba que tan sólo yo y mi madre la habíamos visto así.

O, al menos, ese era el modo en el que yo quería verlo.

'Creo que dormir me ha sentado peor que si hubiera permanecido despierta' comentó, frotándose los ojos mientras yo la contemplaba con una sonrisa divertida.

'Ya te veo, ya' me burlé, acercándome para colocarle un mechón de pelo hacia el lugar que le correspondía y ganándome al instante una mirada curiosa por su parte. 'Mucho mejor así'

'¿Hm?'

'Estaba…' hice gestos con mis manos para indicarle que le había colocado el pelo y, una vez más, asintió mientras volvía a pestañear. '¿Te encuentras bien?'

'¿La verdad?' me preguntó, mirándome a los ojos unos segundos antes de cerrarlos de nuevo, dejando que su cabeza se posara sobre mi hombro. 'Estoy agotada'

Quise reírme de su tono de voz infantil, pero mi diversión se vio interrumpida tan pronto como me rodeó la cintura con un brazo y comenzó a removerse de tal modo que no pude hacer otra cosa que levantar el mío para dejarle el espacio que parecía estar reclamando.

'¿Te molesto?' me preguntó en apenas un susurro, acurrucándose contra mi costado mientras yo tragaba saliva.

Su pelo me estaba haciendo cosquillas en el mentón, pero quién se preocupaba por eso.

'No' le dije, atreviéndome a colocar el brazo que hasta entonces había mantenido en alto en torno a ella, un cosquilleo molesto recorriéndome el pecho cuando de pronto sentí su aliento acariciándome el cuello después de que soltara un suspiro.

'Está bien' me dijo, su falta de movimiento llevándome a temer que pudiera notar el modo en el que mi corazón había comenzado a latir, completamente desaforado debido a su cercanía.

¿Estaba soñando?

No lo creía posible puesto que todo se veía demasiado real como para que así fuera, pero de igual modo decidí pellizcarme para asegurarme de que no seguía dormida, algo de lo que fui consciente tan pronto como un dolor punzante me recorrió el muslo cuando clavé mis uñas en él.

Pero entonces, si no estaba soñando, ¿qué estaba pasando? Porque por muy normal que fuera para mí compartir sofá con Maura, no estaba segura de que alguna vez hubiéramos estado… Así. Y qué más daba si sabía que siempre habíamos sido muy dadas a invadir nuestros espacios personales, porque esto seguía superando con creces a cualquier otra experiencia pasada.

¿Podría deberse a que ella de veras estaba aún demasiado dormida como para darse cuenta de lo que realmente estaba haciendo? Ya que, de ser así, debería de asegurarme de estar presente en las próximas veces que Maura se echara una siesta.

Y hablando de Maura echándose una siesta…

¿Había vuelto a dormirse?

'¿Maur?' susurré, nerviosa.

Al no obtener respuesta, suspiré y me permití el lujo de acariciarle la espalda, notando cómo ella movía ligeramente la cabeza sobre mi hombro al tiempo que producía una especie de ronroneo que me hizo tragar saliva y que me diera cuenta del verdadero peligro en el que me encontraba.

Esto no tenía pinta de que fuera a terminar bien.

O, al menos, no para mí.