Hola de nuevo! Como veis, me estoy metiendo caña con las actualizaciones (hay que aprovechar las vacaciones). Me alegro al ver que muchos de vosotrs ha acogido con alegría el nuevo caso. A tods, muchas gracias ^^. Ahora, las respuestas a los reviews.

-Hikaru:Oh, no, Gilbird se convertirá en McNuggers! Cómo puedes ser tan cruel? T.T Bueno, bueno, como ves no tardé tanto en actualizar, así que no habrá peligro, cierto? xD A mi también me pareció suyrrealista esa escena, pero es que era necesria xD. De cualquier manera, graciaS por seguir leyéndome!
-Nayo: Sí, yo creo que todas hubiesemos querido una familia así, son tan... kyaaaaaaaaaaaa! Aquí tienes la siguiente parte. Que la disfrutes!
-Chillis: Sorry por dejarte así, pero... era necesario! Seguro que nadie se hubiera imaginado que Su-san actuara alguna vez así. Me alegro de que te gustase el Spamano, y tranquila, le pasaré tu recado a Nina ^^. Disfruta del cap!
-Sweet-With-Talent: Me alegro muchísimo de que te guste mi historia ^^ Espero no haberte heho esperar demasiado para ver el Su-san vs Nina xD En fin, espero que también disfrutes de este cap. Nos leemos!
-Hana Yamazakura: Sí, Su molesto puede ser un autentico peligro, pero Nina sabrá arreglarselas ;), a pesar de que siempre la toman por lo que no es xD. En cuanto a tu pedido... debo pensarlo, tendría que buscar una idea acorde para ellos. Te avisaré con lo que sea, okis? Nos leemos!
-otaku-xan: Gracias por todo, me alegro que te guste tanto mi fic :3. Por curiosidad, qué estás estudiando? Es que me picó el gusanillo ante tu comentario (espero que no te importe que lo pregunte). De verdad crees que avanzo rápido? Yo me siento muy lenta U.U... De cualquier manera, disfruta de este cap! Nos leemos!
-Daina-chan: Tranquila,espero que no hayas tenido que esperar demasido. Yo también amo el SuFin, son tan cutes ^^ Mmmm... Nina podría tratar a los personajes de X? Nah, seguro que entonces ella también se traumaría xDDD
-Victoria Balck: Sep, Tino es lo más monísimo que ha parido madre ^w^ Y la escena de Berwald fue tan... impresionante, incluso para mí cuando lo escribir. Mi inspiración me trata como una marioneta, no puedo controlorla U_U. En fin, espero que también te guste este cap. Nos leemos!
-ReddyS: Ups, fallos míos. Sé me olvidó que Hana-tamago era una perrita, y en cuanto a los ojos de Fin... en el anime son marrones, por eso me confundí. Bueno, el caso es que me alegro de que te gustase a pesar de los fallitos ^^. Disfruta igual de esta cap!
-JjMoe: Sí, ya sé que Lovi no se suele enfadar con mujeres, pero es que Nina le hizo una gran "putada", y claro, eso él no lo podía permitir xD. Y sí, él y Toño son realmente mágicos ^^ Disfruta del cap!
-aamk: Yo creo que a la propia Nina le han entrado más de una vez ganas de correr xDDD En fin, al menos de momento lo lleva bien. Me alegro de que te guste mi fic. Nos leemos!
-BONAMANA: Sí, love is in the air! *_* Ya verás, al final habrá como veinte bodas gracias a Nian xD No, hombre, que ella no es una casamentera, a pesar de todo. Ya verás por qué ha dicho eso Su-san. Disfruta del cap!
-Sha-Lin: Lo de los tomates se me pasó por la cabeza, pero dije: "no, demasiado tópico", así que me decanté por algo más original. Tranquila, habrá todas las parejas que has nombrado. Y te entiendo, nadie se hubiera imaginado a Su en ese plan, pero... había que ser original!
-Nerak18: Sí, Su es muy decidido, y en este capítulo se verá bien. Me alegro que te guste cómo me quedo Fin, es que no podría ser de otra manera (después de todo, es la esposa xD). Enfin, espero que también disfrutes con este cap. Nos leemos!
-Ely Uchiha: Tranquila, tu paciencia ha sido recompensada xD. Sí, es bastante curioso que Su crea eso de Nina, pero lo más flipante es por qué ha llegado a esa conclusión. Preparada para saberlo?
-Noriko: No, Su no persiguió a Fin, ya verás por qué está allí. Y tienes razón, les falta comunicación, y aún no sabes cuanta...
-Miku Shiii Chan: Hasta las cinco y media? O.O Guau, si que te gustó mi historia. Me alegro de que te guste Nina, es un personaje al que le tengo mucho cariño ^^. A mí tampoco me da miedo Su, pero creo que él también tiene esos puntos en su carácter. Espero que disfrutes de este cap! Nos leemos!
-Gore-chan: Te hizo gracia el final? xDD No era la intención, pero si te gusto así, bienvenido sea. Disfruta de este cap!
-megumi: uriosamente, al principio tenía planeado que aparecíera Francis xDDD pero tienes razón, Nina aún no está preparada para... alguién tan "amoroso" como él xD Tranquila, no eres la única que le ha heho gracia lo de Su-san ^^. Disfruta con este cap!
-Ireth Isilra: Yo también quiero a estos dos, y a todos los nórdicos. son tan... kyaaaaaaaaaaa. Me alegro que te guste cómo me quedó Fin, y tranquila, Nina sabrá arreglarselas con Su. Disfruta de esta cap!
-Laurelie Kirkland: Genial, ahora son rica en billetes de Monopoly xD. Y sí, tienes razón, hay muchas parejas que están así. Pero tranquila, habrá final feliz, aunque antes... Y me encataría otro dibujo, pero sólo si tú quieres, claro ;)

Bueno, y tras esto, comenzamos con el nuevo capítulo!


Capítulo 8: Por la boca muere el pez (parte 2)

-¿Esposa? -repito perpleja a la vez que parpadeo-. Lo... lo siento, señor, pero no sé de qué ni de quién me habla.
El rubio me sigue mirando fijamente unos segundos más, hasta que decide dar un par de pasaos hacia mí y dice:

-S' qu' mi 'sposa ha 'stado aqu' h'y, m' lo ha c'nt'do. M' ha d'cho qu' han 'stado habl'ndo sobr' nu'stro matr'm'nio y qu' t'ngo qu' habl'r con ust'd. Y 'so he v'nido a hac'r.

Frunzo el ceño, confusa, y reviso todos y cada unos de los pacientes que han pasando hoy por mi consulta, prestando especial atención a las mujeres. Que yo recuerde, ninguna de ellas me ha hablado de problemas de matrimonio. La única conversación que he tenido de ese tipo ha sido con...

Abro mucho los ojos de la impresión. No puede ser cierto, es totalmente surrealista. Pero, por otro lado, no le encuentro otra explicación.

-Señor, ¿cómo se llama su esposa?

-T'no Väin'möin'n, ya lo sabe -me responde él de manera brusca.

-Eeeh... bueno, sabía que Tino estaba casado, pero no con usted -"ni que fuera una esposa" añado mentalmente-. A usted lo acabo de conocer -intento explicar.

Sus ojos se escudriñan, haciendo que me preocupe por mi salud seriamente.

-¿T'no? -pregunta con una voz cargada de... ¿celos?-. ¿Lo ll'ma p'r s' nombr' de p'la?
-B-bueno, es que su apellido es muy difícil de pronunciar y me trabo, y para mí es incómodo llamarlo Finlandia, así que él me permitió llamarlo así -carraspeo e intento desviar la conversación-. Así que es usted Suecia.

-S', as' 's. Ya v'o qu' T'no l' contó sobr' lo qu' somos.

-Es que es difícil trabajar si no se conocen todos los datos relevantes sobre el paciente. Señor Oxenter…Oxentier… -otra vez me trabo y otra vez se me suben los colores a la cara. Desde luego, lo mío no tiene nombre, y nunca mejor dicho-. ¿Le importa si le llamo Berwald? –preguntó avergonzada mientras me rasco la nuca.

-Sup'ngo qu' no, par'c' qu' lo hac' con t'do 'l mundo.

¿Eso ha sido sarcasmo? Es la sensación que tengo y lo que creo leer en sus ojos, pero con una voz tan monótona…

-De acuerdo, Berwald, es cierto que le dije a Tino que querría hablar con usted, pero me refería a una hora más prudente y dentro de unos días. Ya es tarde y no sé si nos dará tiempo a tener una charla como Dios manda. Hay muchos puntos que tratar y…

-'n r'alid'd, yo s'lo venía a adv'rtirl' de una c'sa –me interrumpe el sueco-. 'scuch' bi'n: T'no es mi 'sposa, y as' s'guirá si'ndo. No p'rmitir' qu' ust'd ni nadie lo s'paren de mí, ¿entiende?

Ya que no puedo guiarme por su voz, su expresión facial ni su postura para inferir sus emociones ni pensamientos, me centro en lo que me cuentan los ojos, que, al fin y al cabo, son el espejo del alma. Lo que veo en ellos son celos, algo de furia, una pizca de miedo, y sobretodo mucho amor. No puedo creerlo: ¡me ve como una amenaza! Cree que quiero que Tino y él se separen. ¿Se puede saber qué ha pasado después de que se fuera el finlandés?

-Berwald, ¿por qué cree que quiero separarlos a ustedes dos?

-Porqu' T'no 's una bu'na 'sposa, si'mpr' cuid'ndo de los d'más y enam'rando a todo 'l qu' conoc'. 'l no s' da cuenta, p'ro yo sí. Ust'd no 's la prim'ra qu' lo int'nta.

-Eeeeh… Berwald, creo que se está confundiendo…

-¿M' 'stá dici'ndo qu' mi 'sposa no es adorabl'? –ahora sus ojos relampaguean como llamas. Tengo que conseguir apaciguarlo antes de resultar chamuscada.

-No estoy diciendo ni que lo sea ni que no lo sea. Sólo estoy diciendo que se está equivocando en sus conclusiones. Yo no estoy enamorada de Tino…

-'s d'cir, qu' simpl'm'nte lo qui'r' como criado en su casa, p'ra aprov'chars' d' él.

-¿Qué? ¡No, por Dios, yo no soy de esas! ¡No podría tener a alguien como Tino trabajando para mí!

-¿M' 'stá diciendo que ti'ne algo 'n contra d' T'no? 's porque es gay, ¿v'rdad? No pu'de soportar qu' dos hombr's s' qui'ran.

Genial, ahora resulta que soy homófoba. ¿Me puede explicar alguien cuando he dicho yo eso?

Antes de que se desboque más la conversación, me acerco a él y, actuando según el mandato de mis impulsos, le tapo la boca.
-Ya –digo tranquila pero tajante-. Ahora me va a escuchar y me va a hacer el favor de no volver a malinterpretarme. Si me deja, le explicaré todo con pelos y señales, pero no puedo estar luchando contra sus continuas acusaciones sin fundamento. ¿Me dejará explicarme, por favor?

El nórdico me mira sorprendido. Si algo he aprendido en este tiempo es que los países no están acostumbrados a que les lleven la contraria, y menos alguien de aspecto débil y delicado como yo. Bueno, sorpresas nos llevamos todo el mundo todos los días, y yo no me voy a dejar avasallar por el hecho de ser una humana común. Cuando se tiene razón, se tiene razón.

Como delicadeza pero firmemente, Suecia quita mi mano de su boca y dice:

-'stá bi'n… cu'ntem' su vers'ón.

Tomo aire por la nariz, algo aliviada. Al menos, ahora voy a tener la oportunidad de hablar.

-Para empezar, no tengo nada en contra de Tino, ni de usted, ni de las personas homosexuales. Considero que son personas igual que yo, con gustos distintos, pero igual que los demás. Tampoco estoy enamorada de Tino, y con eso no estoy diciendo ni que no sea adorable, ni buena persona ni buena esposa (algo que, por otro lado, no he tenido la oportunidad de averiguar), simplemente que no ha saltado la chispa al verle. Y aunque así hubiese sido, en ningún momento se me pasaría separarlos a ustedes dos. No sería ético aprovecharse de la confianza de un paciente para mi propio beneficio. Además, Tino le ama con toda su alma y lo lleva haciendo desde no sé cuántos siglos. No puedo luchar contra eso, ni lo pretendo. Mi trabajo, de hecho, es hacer que eso continúe siendo así, y es lo que pienso conseguir –hago una pequeña pausa para que asimile todo lo que le he dicho-. ¿Está más tranquilo ahora?

Él me mira con su cara inerte unos segundos que parecen perderse en el infinito. Finalmente suspira y baja la cabeza.

-Sí, lo 'stoy. P'rdon' por 'l num'rito, 's no 's la prim'ra v'z qu' nu'stro matr'mon'o est' en p'ligro… much's país's han int'ntado s'pararnos más d' una v'z, como Rusia, y… no pod'a aguant'r otra más. Disculp', en s'rio.

Niego con la cabeza mientras con la mano hago un gesto para quitar importancia.

-No se preocupe, podía haber sido peor. Lo que no entiendo es… ¿qué le hizo llegar a esa conclusión aún sin conocerme?

-'s una larga histor'a –responde mientras se seca el sudor de la frente con una de sus enormes manos-. ¿L' import' qu' m' siente? Est'y un p'co cansado despu's de 'l viaje en h'licóptero y lo demás.

Guau, como las gastan los países. Helicópteros, regalos caros… la buena vida, vamos.

-Por supuesto, está en su casa –digo mientras se señalo una silla-. ¿Desea un vaso de agua?

-Sí, p'r favor, si no l' 's mol'stia, cl'ro –ahora que parece entender que no soy ningún tipo de amenaza para él ni para su mundo se muestra más cortés conmigo, lo cual agradezco totalmente. Así es mucho más fácil dialogar. Le sirvo un vaso de agua y él pega un buen sorbo- Grac'as.
-No hay de qué –respondo mientras me siento en mi sillón. Parece que aún tardaré un rato en poder volver a casa-. Espero que no le importe, pero… me gustaría saber qué ha pasado para que usted pensara eso de mí.

Él suspira profundamente.

-V'rá, r'sulta qu' est' m'didía lleg' Fin a casa y par'cía muy n'rvi'so. L' pregunt' si pasaba algo, p'ro dijo qu' no y s' puso a hac'r la comida como si nada. Ya comi'ndo par'cía no t'ner ap'tito y ap'nas habl'ba, lo qu' m' par'ció m'y 'xtraño, pu's normalm'nt' le preg'nta a un'stro hijo qu' tal le ha ido 'l día y 'sas cos's. Y más tarde, 'n v'z d' v'r los Moomins, s' s'ntó 'n 'l sofá y s' abrazó las rod'llas, así qu' 'mpec'a insistirl' 'n qu' m' cont'ra lo qu' pas'ba.

-¿Se lo dijo?

-Sí, m' cont' qu' había h'blado con ust'd sobr' nu'stro matr'mon'o y qu' nos iba a ayud'r con nu'stros probl'mas. Yo le pregunt' qu' d' qué probl'mas est'ba habl'ndo, pu's yo no consid'raba qu' hubi's' ninguno, y 'l m' 'mp'zó a hablar d' qu' si no pasab'mos sufici'nt' ti'mpo juntos, qu' si un'stro hijo nos 'chaba de m'nos, qu' si nos pas'mos todo 'l día trab'jando y 'so no pu'de s'r, qu' si no l' ayudo con la casa, qu' si ya casi no hac'mos el amor, qu' si par'ciamos dos 'xtraños,… y c'sas así. Fr'ncam'nte, no par'cía para n'da el Fin de si'mpre, y m' pr'gunt' qu' habr'a pas'do p'ra qu' hubi'se cambiado tan d' rep'nte. Y entonces s' m' ocurri' qu'… qu'zá ust'd l' hab'a m'tido tod's 'sas id'as 'n la cab'za para d'stanci'rlo d' mí. Y a part'r d' ahí, mi m'nte construy' t'do lo d'más.

-Entiendo. Así que, según usted, su matrimonio no tiene ningún problema.
-As' 's. 's ci'rto que ahora trabaj'mos m's qu' ant's y nos v'mos m'nos, p'ro yo l' qui'ro igual o incluso m's qu' al princip'o. Con cada d'a qu' p'sa mi amor p'r él cr'ce, y pens' qu' él s'ntía lo mismo. No s'bía qu' en r'alidad...

Veo una chispa de miedo en sus ojos. Me apresuro a corregirle antes de que realice otro juicio equivocado.

-Berwald, ya le he dicho que Tino le quiere muchísimo. Lo que pasa es que está muy preocupado porque se da cuenta que las cosas ya no son como al principio y teme que eso pueda afectar a su relación. Él quiere seguir enamorado de usted y que ambos compartan su vida: cuidar juntos a su hijo, pasear a su perro, cocinar, hacer el amor… en fin, esas cosas. Pero tienen tanto trabajo que es casi imposible, y no sabía cómo hacer para arreglarlo. Por eso acudió a mí.

-Ya v'o. Y s'gún ust'd, ¿'sto ti'ne soluci'n?

-Por supuesto, sólo hay que pulir fallos.

-Pero… T'no no ti'ne ningún fallo, 's p'rf'cto tal como 'stá. 's cariñ'so, bu'na madr', bu'na 'sposa, limpia bi'n, coc'na m'jor, lo da todo p'r los d'más.

-Exacto, y en mi opinión lo hace en exceso.

Me mira con extrañeza.

-¿A qu' s' r'fiere?

-Me refiero a que Tino da tanto por los demás que apenas se acuerda de sí mismo. Tengo entendido que normalmente no pide y exige nada a nadie, ¿no es cierto?

-No, nunca lo hac'. Bu'no, n'nca m'nos hoy, claro.

-Sin embargo, eso no significa que no quiera cosas. Él también quiere disfrutar, poder disponer un poco de tiempo para él… pero está tan ocupado haciendo feliz a los demás que se olvida de ser feliz él. Y perdone que se lo diga así… pero ambos son culpables de esto.

-¿P'rdone? –creo haber oído un ligero tono de molestia en la voz de Suecia.

-Él es culpable por no tomarse en serio sus necesidades como persona, pero usted también lo es por no considerar que puede tenerlas. ¿Se le ha ocurrido alguna vez que Tino quiera hacer otra cosa que no sea limpiar o cocinar? ¿Se lo ha preguntado? –inquiero.

Durante unos segundos Berwald me mira con una expresión que no sé descifrar.

-… No. P'ro 's qu' yo p'nsé qu' él ya 'ra f'liz. Si'mpr' sonr'e y pon' bu'na c'ra a t'do. No… no s' m' ocurr'ó –intenta explicar, nervioso y culpable.

-¿En varios siglos no se le ocurrió que su esposa aspirara a algo más? –pregunto, con un leve deje de mi molestia en la voz.

-No, lo si'nto. 's qu'…

Alzo mi mano como lo haría un agente de tráfico, enseñándole la palma de la misma, dando a entender de esta manera que no quiero que siga por esa línea.
-No es a mí a quién tiene que disculparse, sino a Tino. Es él que ha estado sufriendo está situación en silencio hasta que no ha podido más, y él que necesita que su marido al que tanto ama le escuche y le haga feliz. Por eso, si yo fuera usted, correría a su casa y pondría todo mi empeño en arreglar esta situación. La cuestión es: ¿qué va a hacer usted?

Suecia me mira fijamente, sin pestañear, durante cerca de un minuto. Normalmente, a través de los gestos de la cara, podría inferir sus pensamientos, pero en esta ocasión me resulta totalmente imposible. A lo sumo, puedo llegar a la conclusión que en su cabeza se está llevando a cabo una gran reflexión, pero no cuáles son los argumentos. Finalmente suspira y se dirige a mí.

-Ha s'do d' gran ayuda habl'r c'n ust'd, s'ñorita N'na –me dice-. Cr'o qu' sé p'rf'ctam'nte lo qu' d'bo hac'r.

-Me alegro de oírlo –contesto-. En ese caso, debe irse y llevarlo a cabo cuanto antes. El futuro de su matrimonio está en juego.

-Lo s' –se levanta y me ofrece la mano. Yo me levanto y me apresuro a estrechársela-. Gr'cias por su ti'mpo.

-Gracias a ustedes por confiar en mí. Y ya saben, cualquier cosa… pueden contar conmigo.

-Bi'n –se da la vuelta, abre la puerta y vuelve la cabeza antes de salir-. H'sta otra ocasión.

-Hasta pronto –respondo mientras la puerta se cierra. Luego suspiro. Espero de todo corazón que este problema se arregle cuanto antes. Tino y Berwald se quieren, lo tengo tan claro como que mis ojos son grises y mi piel del color de la leche. Sin embargo, una pequeña desazón se ha instalado dentro de mí y me advierte que este asunto no ha acabado aquí. Sacudo mi cabeza con fuerza. Seguro que sólo son imaginaciones mías, no hay razón para preocuparse. Si ambos cónyuges están dispuestos a arreglarlo, ¿qué puede salir mal?

-o-

Mis dedos se deslizan ligeros sobre el teclado de mi portátil. Hace ya un buen rato que mi último paciente se ha marchado, y aprovecho este rato libre para pasar a limpio varios informes de casos anteriores. No es que sea de mi agrado, pero alguien lo tiene que hacer, y como yo no tengo secretaría…

Después de cuarenta minutos de tecleo ininterrumpido, paro y suspiró. Cuando me hice psicóloga, no lo hice precisamente por el papeleo, sino por la oportunidad de poder ayudar a los que necesitaran resolver sus problemas y no pudieran por si mismos. Este pensamiento hace que me acuerde de Tino y Berwald. Hace dos días que no sé nada de ellos. Le dije a Berwald que me llamara si necesitaban mi ayuda y no lo han hecho. Bueno, eso es bueno, ¿no? Significan que han solucionado sus diferencias y ahora son felices, ¿verdad?

Alguien llama a la puerta. Me levanto, aliviada de tener que dejar a un lado tanto papeleo, a pesar que después tendré que retomarlo, y me acercó a la puerta. Al abrir notó que algo choca contra mí de manera que he estado a punto de caerme al suelo y también notó cómo ese algo se aferra fuertemente a mi cuerpo. Al mirarlo, sintió horror, preocupación y confusión a la vez. Para nada me esperaba que esta persona llegara en este momento a mi consulta, y menos en este estado.

-¿Tino? –susurro al recién llegado, que me abraza como si temiera que yo fuera a desaparecer. El susodicho levanta la cara y me mira a los ojos sin soltarme. Tiene el rostro lleno de marcas de lágrimas, marcadas ojeras, pelo alborotado, la boina mal puesta, los labios temblorosos, y los ojos tristes y apagados. Desde luego, no parece estar en su mejor momento.
-Señorita Nina… -me dice con un hilo de voz-… p-perdone que llegue así t-tan de r-repente y sin avisar, p-pero es q-que no s-sabía a q-quién acudir y… -baja la mirada y entierra la cabeza en mi pecho para después comenzar a llorar de manera suave, soltando de vez en cuanto pequeños sollozos. En un acto reflejo le envuelvo entre mis brazos como gesto de protección y apoyo, y luego pregunto:

-¿Qué ha pasado, Tino?

Él tarda aún unos segundos en hablar, y cuando lo hace, mantiene su cara en el mismo sitio donde está.

-Ha-ace dos d-días, cuando v-volví de su consulta, l-le dije a Su todo lo que u-usted me había d-dicho que le contara, y él s-se f-fue a no sé d-dónde. Cuando volvió… -el finlandés suelta un par se sollozos, coge aire y continua con su narración-… cuando volvió m-me dijo que ha-abía estado p-pensado y que a-alguién le había abierto los ojos. S-según él, ahora sabía que n-nuestro matrimonio e-era una farsa y q-que él no me m-merecía, que sería m-más feliz sin é-el… y se ha ido, s-señorita Nina –tras esta última frase, el nórdico vuelve a empezar a llorar, esta vez con más fuerza, aferrándose a mí como si la vida le fuese en ello. Por mi parte, yo estoy tan choqueada que no puedo ni reaccionar. Sé que mis brazos siguen rodeando el cuerpo de Finlandia, pero no sé que hacer, ni que decir. Lo único que me veo capaz de hacer es seguir así, abrazándolo, dándole mi apoyo. En un pequeño momento de lucidez arrastro al rubio hasta una de las sillas de mi despacho y lo siento en ella a la vez que yo me siento en la silla contigua. Él todavía no se separa de mí, ni deja de llorar, así que decido ser paciente y esperar a que no tenga más tristeza que desaguar, lo que aún tarda unos minutos. Cuando finalmente se le cortan las lágrimas y eleva un poco la cabeza y me mira.
-Siento haberme presentado en este estado, pero no sabía dónde acudir y estaba un poco desesperado, así que…

-Lo entiendo perfectamente –le corto antes de que se deshaga en disculpas-. ¿Por qué no ha venido antes a verme? O, al menos, me podría haber llamado para contarme sobre esta situación.

-Es que… al principio, no creía que esto fuera real. Era todo demasiado espantoso, como una pesadilla. Luego me di cuenta de lo que realmente significaba y… me hundí. Empecé a llorar como una fuente y no salí de mi cuarto en todo el día de ayer. Mi hijo me suplicaba que le contase qué estaba pasando, pero… no fui capaz, y decidí dejarlo con su hermano, junto con Hana-Tamago. Y entonces fue cuando me acordé de usted. Me avergüenza decir que no me acordé antes, pero es que estaba tan preocupado por Su… No ha habido manera de contactar con él: ha apagado el teléfono, ninguno de los otros nórdicos lo ha visto, y tampoco lo han visto por Europa. No sé qué hacer, yo… -encoge los ojos, en un intento por parar las nuevas lágrimas que amenazan con salir-… no sé que hacer sin Su.

Verlo así hace que en cierta manera se me encoja el alma de la culpa. Al fin y al cabo, la persona que supuestamente le abrió los ojos a Berwald fui yo, así que soy la responsable de esta situación.

-Yo… siento todo esto, Tino, de verdad, la culpa es mía. Yo fui la persona con la que habló antes de irse. Si no hubiera hablado con él, quizá…

-Usted no tiene la culpa de nada, señorita Nina, él culpable soy yo. Si yo no hubiera sido tan brusco al decirle cómo me sentía… y si no hubiera venido aquí, podríamos haber arreglado nuestros problemas con el paso del tiempo.

Niego energéticamente con la cabeza. Las cosas no son así.

-Usted no tiene la culpa de querer arreglar su matrimonio, es una forma de demostrar lo mucho que quiere a Suecia. Y usted también tiene derecho a pedir lo que quiere, usted también tiene necesidades como persona.

En respuesta, Tino suspira profundamente.

-Yo… no lo sé, señorita Nina. Lo único que sé es que Berwald está en Dios sabe dónde, y que yo estoy sólo y quizá no vaya volver a ver a mi marido. Nunca había hecho esto y no sé si querrá volver a verme después de todo esto.

Cojo de las manos al nórdico y se las aprieto con fuerza.

-Berwald volverá, Tino, estoy segura. Sólo necesitará reflexionar un poco sobre lo ocurrido para darse cuenta de su craso error. Lo tiene que hacer ahora usted es armarse de paciencia y esperar a que llegue ese momento. No creo que tarde demasiado en llegar.

-Ya, pero,… mientras tanto, ¿qué? –me responde él con voz desesperada-. No tengo a dónde ir… bueno sí, a mi casa, pero… no puedo hacer eso, todo me recuerda a Su, y lo único que haría sería deprimirme más. Con los otros nórdicos no me puedo quedar, la situación actual entre nosotros no es la adecuada. Me podría quedar con Estonia y los otros bálticos, he tenido buenas relaciones con ellos, pero… no quiero preocuparles ni ser una carga para ellos…

-¿Y si se queda unos días en un hotel aquí, en Londres? –le sugiero-. A lo mejor le viene bien cambiar un poco de aires, como unas pequeñas vacaciones. Así podría despejarse y le ayudaría a sobrellevar esta situación.

-No sé si podré estar solo. Seguramente acabe deprimiéndome, más de lo que ya lo hago.

En eso tiene razón, desde luego. Me muerdo el labio, en busca de una solución desesperada. De repente, la bombilla se me enciende en la cabeza y me insta a actuar bajo mis impulsos.

-¿Y si se queda conmigo? Sólo serían unos días, hasta que Berwald aparezca, y sólo si usted y sus jefes lo ven bien, por supuesto.

El finlandés me mira sorprendido antes de responderme.

-¿E-e-en su casa? ¿Está segura de que no molestaré? –me pregunta con timidez y las mejillas ligeramente sonrojadas de la vergüenza-. No quiero causarle problemas, si...si Su tarda en aparecer seré una carga para usted...
-En absoluto –replico-. Mi casa es medianamente grande, suficiente para que puedan convivir dos personas cómodamente sin que sus respectivos espacios vitales sean invadidos, y en este momento vivo completamente sola. Además, estando conmigo no tendría que dar explicaciones a nadie sobre por qué necesita otra casa y no tendría que disimular constantemente para que el resto pensara que está bien y que no le afecta esta situación, y también se enteraría el primero si por casual a Suecia se le ocurriera aparecer por aquí. Y personalmente –sonrío ligeramente-, para mí sería un placer tenerle de invitado. ¿Qué me dice?

El rubio me mira durante un buen rato, incapaz de responderme nada.

-E…está bien –acepta finalmente-. Le prometo que no notará mi presencia, limpiaré todo lo que ensucie para no darle más trabajo, y me haré mi propia comida… Es más, le limpiaré la casa entera y cocinaré para los dos por las molestias…
-¡No, no, no, ni hablar! –niego yo rotundamente, agitando los brazos-. Si es mi invitado, debe actuar como tal. Usted no hará nada, lo haré todo yo. No puedo permitir que trabaje para mí, no insista.
-Pero usted ya ha hecho demasiado por mí. Me ha escuchado, me ha dejado llorar, me ha ofrecido su casa,… siento que tengo que recompensárselo de alguna manera…

Suspiro. Empiezo a entender por qué Berwald dice que Tino es "su esposa". Una persona tan servicial no puede ser normal.

-Tino, lleguemos a un punto intermedio, ¿de acuerdo? Compartiremos la carga de las tareas: limpiaremos entre los dos, nos turnaremos el hacer la comida… ¿le parece bien?

El otro me mira impresionado. Creo que es por la falta de costumbre. Por lo que sé, en su casa es el que lo hace todo.

-De acuerdo, señorita Nina. Yo… -sonríe tímidamente-… le agradezco todo esto, de verdad. No sé qué habría sido de mí si usted…
-Tino, basta –le corto-. No hay nada que agradecer, hago esto porque quiero y porque es mi trabajo preocuparme por su bienestar. Además, usted es fuerte, más de lo que se imagina. Lo único que psa es que tiene demasiadas cosas que hacer para darse cuenta, así que, si me permite el consejo, aproveche estos días en mi casa para descansar un poco y reflexionar, ¿de acuerdo?
Él me mira y asiente con la cabeza en silencio.
-Entiendo. Si me disculpa, tengo que ir a mi casa a recoger un par de cosas.
-De acuerdo. ¿Le doy la dirección de mi casa y nos vemos allí cuando vuelva del trabajo?
-Me parece bien –sonríe.
Le devuelvo la sonrisa y apunto rápidamente en un papel mi dirección, papel que el nórdico coge y se guarda antes de irse. Tras cerrarse la puerta, suspiro y me masajeo las sienes. Por mi culpa (y me da igual lo que opine Finlandia, ha sido por mi culpa), un matrimonio se ha separado, y como consecuencia de ello, uno de los cónyuges es una sombra de sí mismo y el otro está en sólo Dios sabe dónde. Por tanto, tengo que arreglármelas para reparar la situación. Para empezar, debo asegurarme de que Tino esté lo mejor posible durante su estancia en mi casa, y quizá pueda aprovechar para utilizar un poco de terapia con él. Y para continuar, debo arreglármelas como sea para localizar a Berwald y hablar con él para hacerle entrar en razón. Cierro los ojos y suspiro profundamente. Algo me dice que los próximos días no van a ser demasiado buenos.


Y hasta aquí llegó! Qué tal? Algo triste, lo sé, pero... es que era necesario! Yo debía hacerlo! U.U En fin, espero que, a pesar de todo, os haya gustado. Ya sabeis, cualquier comentario, duda, súplica, sugerencia o crítica, hacedlo mediante reviews.

En el siguiente capítulo, el caso de Fin y Su llega a su Fin (si todo sale bien). Cómo les irá la convivencia entre Tino y Nina? Cómo sobrellevará la situación Tino? Dónde diablos está Su? No se lo pierdan!