Cuando la luz se disipó y los chicos pudieron ver otra vez, ya no estaban en el bosque marchito, ahora se encontraban en un lugar rebosante de vida, la hierba y los árboles eran de un verde brillante, el ambiente estaba saturado con el sonido de cientos de pokémon salvajes que pululaban por alrededor alegremente.
-¿Dónde estamos? -Preguntó Carmín-. Ese pokémon Celebi parece que nos transportó a algún lugar extraño.
-No -contestó Gray con seguridad- nos ha transportado en el tiempo.
-¡Ah! Tienes razón. Tu libro decía que los celebis viajan en el tiempo, ahora ¿A dónde nos habrá enviado? ¿Al futuro o al pasado?
-Al pasado. Mira, ahí está el altar de piedra que vimos antes -dijo Gray mientras apuntaba a una roca redonda y plana como la que habían visto antes, pero esta no tenía ningún esqueleto puesto encima.- Además, si te fijas, los árboles están puestos en las mismas posiciones de los troncos secos que vimos en el bosque muerto, este debe ser el mismo bosque antes de que ocurriera el desastre que acabó con él.
-¿Te fijaste en esos detalles?
-¿Eh? ¿Tú no?
-Claro que no, estaba más preocupada por aquella cosa rara que se nos acercaba.
-Pika pika pikachu (Se acerca otra cosa rara ahora).
-¡Rápido escondámonos! Ahora este bosque está vivo, hay muchos arbustos donde escabullirse.
Los muchachos se escondieron rápidamente procurando mantener el mayor silencio posible y pasar desapercibidos. A través del ramaje de la planta en la que se ocultaban pudieron ver aquello que se acercaba.
Apareció ante su vista la figura de un misterioso hombre, no era demasiado alto pero su presencia era imponente, vestía unos trajes extraños, bastante sueltos pero elegantes, su cabello rubio platinado peinado hacia atrás dejaba al descubierto un rostro alargado y anguloso, donde destacaban unos ojos pardos fríos y penetrantes. Junto a este hombre había un pokémon, era un hypno, pero no era un hypno normal, era mucho más grande que el común de su especie y por alguna razón, una mirada bastaba para darse cuenta de que no era buena idea enemistarse con él.
De pronto Carmín sintió que Gray la abrazaba, esto la extrañó mucho pues Gray evitaba todo contacto cercano con otras personas. Entonces se dio cuenta de que él estaba temblando, tras mirar su rostro se dio cuenta de que tenía miedo, de hecho no era miedo, era terror. Su respiración era entrecortada y su corazón rebotaba en su pecho. Carmín no podía imaginarse que era lo que aterraba tanto a Gray. Entonces el hombre que estaba con el hypno comenzó a hablar, al parecer dirigiéndose al pokémon.
-Ya está listo -dijo observando el altar de piedra-. Sólo nos falta un recolector, pero no será difícil encontrar algún sujeto decente para el trabajo.
-Hypno.
El hombre se acercó al altar y comenzó a realizar algunos movimientos extraños, Carmín consideró que se asemejaba un poco a las ceremonias de purificación que realizaban los exorcistas pokémon, incluso utilizaba artefactos. El hombre llevaba en su mano derecha un anillo con una piedra blanca y en la izquierda un anillo con una piedra negra, pero este ritual más que purificar parecía estar cargando el lugar de energías negativas.
Una vez terminado su trabajo se alejó junto a su pokémon. Sólo cuando hypno desapareció de la vista Gray dejó de temblar y empezó a recuperar el aliento.
-¿Gray que te pasó? -Preguntó Carmín preocupada-. Nunca te había visto así, estabas aterrado y eso que a ti casi nada te asusta o te emociona.
-No... No sé... De pronto sentí miedo... Cuando vi a esa cosa amarilla con ese collar de pelo blanco...
-Ese era un hypno, es un pokémon psíquico bastante común, en tu libro debe haber más información de ellos. Aunque debo decir que este hypno era un poco distinto de los normales, era... ¿Cómo decirlo? No sé... Malévolo.
-Da lo mismo. Si he visto a ese bicho en mi libro, pero no me agrada.
-¿Le tienes fobia a los Hipnos? ¿Por qué? ¿Tuviste un trauma con alguno o algo así?
-No sé... De hecho es la primera vez que veo uno, pero sentí tanto miedo... Oye parece que Blue también está algo alterado.
En efecto, el umbreon tenía el pelo erizado, aún tiritaba un poco y parecía estar en una actitud muy agresiva hacia cualquiera que se le siquiera parecía reaccionar ante la voz de su entrenador, entonces Demon le lanzó un fuerte impactrueno que lo sacó de ese estado.
-Blue ¿A ti también te asustó ese pokémon?
-Um umbreon umbreon umm uuuuu (Cómo no me va a asustar... ¿El maestro no recuerda? ... Bueno... Lo recordará cuando deba).
Esta respuesta dejó bastante confundido a Gray, pero decidió que no se iba a cuestionar nada, desde siempre Blue había sido un pokémon muy misterioso. Decidieron salir a explorar el lugar, sabían que su principal prioridad era evitar aquel desastre que hizo que el bosque se marchitara, el problema es que no sabían qué era lo que debía evitar.
Tras avanzar un rato escucharon unos rugidos y una serie de pasos profundos que se les hicieron bastante familiares. No tardó mucho para que apareciera frente a sus ojos una manada de Kangaskhan. Las criaturas avanzaban mirándolos con desconfianza temiendo que quisieran dañar a las crías que llevaban en sus bolsas.
-Gray ¿Esos no se parecen al pokémon que nos atacó?
-Si -dijo Gray sacando su libro- Se llaman kangaskhan, se les llama los pokémon padre, cuidan a sus crías llevándolas en sus bolsas y atacan a cualquiera que se acerque, pero en general son bastante pacíficos.
-Aunque el que nos atacó se veía algo diferente, daba miedo. Pero tal vez los kangaskhan tengan algo que ver en este asunto, vamos a seguirlos, a ver si averiguamos algo.
Antes de que Gray pudiera detenerla Carmín corrió hacia la manada, en cuanto los pokémon la vieron se pusieron en actitud defensiva y se lanzaron a atacarla. Pero justo antes de que la dañaran, Carmín fue rodeada por un aura calipso y flotó lejos del alcance de los kangaskhan quienes miraban perplejos sin entender que pasó.
Carmín aterrizó a salvo encima de un árbol donde estaba Gray junto Shun lee, había usado el movimiento psíquico de Shuppet para salvarla.
-Carmín ¿Qué parte de atacan a cualquiera que se acerque a sus crías no entendiste?
-Pero... pensé que sería mejor vigilarlas de cerca -dijo mirándolo con pena.
-Podemos vigilar de lejos perfectamente, además es más seguro -Miró un momento los ojos verdes de la muchacha y sacó algunas conclusiones- Ah no me digas, querías ver a las crías de cerca.
-¡No! Yo... Bueno si... Es que son tan lindas... Gray tú puedes hablar con los pokémon ¿Por qué no les dices que no venimos a hacerles daño?
Gray no respondió, simplemente se quedó mirándola con los brazos cruzados y una cara que lo expresaba todo.
-De acuerdo ya entendí, entonces no.
-Shuppet shuu (miren ahí)
Los muchachos observaron que había una kangaskhan que se estaba quedando atrás, rezagada de la manada.
-Shun lee ve a ver.
La shuppet se desvaneció para espiar que pasaba, luego al regresar informó que se trataba de una kangaskhan que tenía la mala costumbre de pajarear y quedarse contemplando su entorno, a menudo esto la hacía demorarse y quedar atrás de la manada. Sus compañeras siempre la regañaban porque era peligroso para una kangaskhan separarse del grupo, lamentablemente no había cambiado esta costumbre, ni siquiera después de tener a su primer hijo.
Se quedaron vigilando a la manada todo el día, por la noche dejaron a Adelle a cargo de la vigilancia, la espeon debía avisar en caso de cualquier anomalía. Así fue como a la media noche despertó a su entrenadora avisando que algo no estaba bien, Carmín a su vez despertó a Gray.
-Gray hay una extraña onda psíquica rodeando al ambiente.
-¿Qué significa eso? -Preguntó un somnoliento Gray.
No tardó mucho en averiguarlo. Pronto comenzó a ver unas extrañas y hermosas luces flotando por todo el lugar, se movían y bailaban formando bellas figuras.
-Qué bonito ¿Qué son? -Preguntó Gray.
-Nada -dijo Carmín con expresión seria-. Son sólo una ilusión óptica creada por algún pokémon, no existen, pero nuestra mente cree que sí.
-Um umbreon umbreon um (miren ¿No es esa la kangaskhan que se quedó atrás en la tarde?).
En efecto, por alguna razón, esta kangaskhan se había despertado y ahora contemplaba embelesada las cientos de luces que bailaban a su alrededor. Luego las luces formaron un grupo un poco más compacto y comenzaron a alejarse, la kangaskhan maravillada con su belleza comenzó a seguirlas alejándose de la manada.
-Kangaskhan kangaskhan (¿A dónde vas?) -Preguntó una de sus compañeras preocupada-Kangas kangaskhan (Es peligroso ir sola, piensa en tu cría).
-Kangaskhan (Estaré bien).
Y dicho esto, la pokémon se alejó sin hacer caso de la advertencia de su compañera. Gray y Carmín consideraron que lo mejor era seguirla, pues esas luces eran bastante sospechosas y principalmente porque Carmín temía que le pasara algo a esa cría tan bonita.
Siguieron al pokémon a una distancia segura, las luces parecían estarla guiando a un lugar en particular. Pronto comenzaron a oír el sonido del agua, las hermosas luces los llevaron hasta una cascada, ahí se detuvieron un momento flotando a su alrededor. La kangaskhan estaba tan preocupada de la luces que no se fijó que un mightyena los observaba a unos metros.
La criatura se acercó sigilosamente sin que la madre se diera cuenta de nada, entonces de un salto tomó a la cría de la bolsa de su madre y se la llevó. De esto la pokémon si se dio cuenta y comenzó a perseguir al mightyena furiosa, de un pisotón lo mandó a volar, pero este estaba preparado, lanzó un fuerte aullido y no tardaron en aparecer una veintena de compañeros.
-¡Gray debemos ayudarla! -Gritó Carmín.
Pero Gray no respondía, nuevamente estaba en ese estado de terror que le impedía moverse. Siguió la mirada del chico y vio que no lejos de ahí, hypno vigilaba la escena, como una espeluznante sombra que llama a las desgracias. Carmín no creía ser capaz de acabar con todos los mightyenas sola, ni siquiera lo creía muy posible con Gray, y ahora que él no estaba en condiciones de pelear, prácticamente no había esperanza.
La madre luchaba desesperada contra los atacantes, tratando de acercarse a su cría pero no podía, pronto la cría fue rodeada por los pokémon y se perdió de vista, lo último que se escuchó de ella fue un triste gruñido.
Ahora los mightyenas atacaban con todo a la desesperada madre. A la pobre ya no le quedaban fuerzas, pronto caería víctima de los atacantes, entonces un aura Calipso comenzó a rodear a los pokémon, estos comenzaron a elevarse y fueron arrojados con estrépito hacia el río donde se perdieron corriente abajo.
Carmín miraba confundida a todos lados, la shuppet de Gray no había realizado ese movimiento psíquico, de hecho ella no tenía la capacidad de elevar a esos individuos. Sin duda eso era obra de un pokémon psíquico muy poderoso y extraordinario.
La kangaskhan se había salvado, pero no fue la misma historia para su cría, la madre observaba con tristeza su cuerpo inerte mientras gruesas lágrimas brotaban de sus ojos. Lamentaba tanto su irresponsabilidad, por su culpa su cría había muerto. Justo en ese momento, alguien se acercó a la pokémon, era el mismo hombre que habían visto antes, lo acompañaba su lúgubre hypno.
-Pobre, lamento mucho lo ocurrido, pude salvarte a ti, pero lamentablemente no pude llegar a tiempo para rescatar a tu cría.
La kangaskhan, no le hacía el más mínimo caso, estaba sumida en su pena, empujaba el cuerpecito en un inútil esfuerzo por hacerlo reaccionar.
-No insistas, es inútil -decía el hombre con frialdad.
La madre se volteó y lo miró con furia y dolor, le gruñó amenazadoramente. Si seguía ahí descargaría toda su frustración en él.
-Oh querida, no necesitas ponerte así, no es correcto ser tan agresiva, sobre todo con alguien que lo único que quiere es ayudarte.
-Kangaskhan (¿Cómo me ayudarías?)-Al parecer el hombre también era capaz de entender el idioma pokémon porque respondió cortésmente.
-¿Cómo te ayudaría? Fácil querida, muy fácil, para mí todo es fácil, no hay nada que no pueda hacer. Pero a cambio te pediré un favor, para revivir a tu cría, es necesario reunir una gran cantidad de energía vital, cuando juntes lo suficiente regresaremos a tu cría. Es fácil, eso sí, tomará algo de tiempo.
-Kangaskhan (De acuerdo).
-Bien, acércate querida.
El hombre levantó su mano izquierda y posó la piedra negra sobre la pokémon. Al instante esta se vio rodeada de un aura negra y su cuerpo comenzó a modificarse hasta adquirir el aspecto monstruoso que los chicos habían visto antes.
-En medio del bosque hay un altar de piedra, deja a tu cría ahí y deposita la energía que recolectes en ese lugar, ya verás como pronto vuelves a estar junto a ella.
La monstruosa kangaskhan dio unos pasos, lanzó un potente rugido y toda la hierba que estaba alrededor de ella comenzó a liberar una tenue luz verde que era tragada por el aura oscura que rodeaba a la pokémon, cuando la luz se agotaba la planta se marchitaba y moría.
-¡Entones eso fue lo que pasó con este bosque! -Gritó Carmín.
El hombre y el hypno miraron hacia donde estaba Carmín, Gray se aferró aterrado a ella incapaz de hacer nada.
-Mira Amadeus -dijo el hombre caminando hacia donde estaban los muchachos. Los pokémon de Gray se pusieron frente a ellos dispuestos a protegerlos-. Parece que unas basuras nos estuvieron espiando, pero no es nada, nos encargaremos de ellas ahora mismo ¿Verdad?
Extendió sus manos hacia ellos, pero antes de que hiciera nada, una fuerte luz envolvió a los chicos y a sus pokémon y desaparecieron de la vista.
Otro jueves otro capítulo. Una historia muy oscura para contrarrestar un poco todo el salseo de los shipping que se han publicado esta semana... Me tenían bastane saturada pero aún así, estoy considerando la idea de escribir uno de esos a ver que tal me va, de momento es solo una idea.
Y Pirata: Eres el primero que identifica el creepy pasta del que proviene Demon, la historia que dio origen a todo este fic, aunque luego pasó a segundo plano.
