Hola hola gente bonita de fanfiction, soy yo de nuevo paseándome por aquí y dejándoles la actualización de esta historia, Mil y un años: Aquí es donde todo comienza ¡Yeeeeey! XD. Y esto va especialmente dedicado a Yami no ojo que me da de su infinita paciencia así como mis ligeros jaloncitos de oreja recordándome que debo de actualizar ¡Mil gracias! ^u^

Bueno, pasando a otros temas, como lo dije en el capitulo pasado, a partir de aquí, comienza la travesía de nuestra protagonista, así como los sentimientos encontrados y prontamente descubiertos de Sesshi. Lamento decirles que para que allá amor, pasara algún tiempo T.T (recordemos la personalidad de Sesshomaru así como la falta de interés en Daniel), aunque lo que si habrá, y que se forjara en un futuro como amor, será cantidad de pasión desbordada así como un poquis de lujuria. Adelante un poco esto, para que se vayan haciendo una idea de lo que vendrá y sigan por aquí

Ok, no me extiendo más así que a leer se ha dicho n.n, Ah, y no olviden dejarme aunque sea un pequeñísimo review. Recuerden que sin ellos X_x moriré

CAPITULO 9:El Viaje parte 2

No, no, no y no…

¿Cómo rayos fue que permitió semejante barbaridad? ¿En que estaba pensando cuando dejo que Daniel se marchara? ¿Cuándo fue que acepto que fuera precisamente ella la que diera una solución a aquel problema solo para mantenerlos a salvo? porque , acepto, aunque no hubiese habido palabras de por medio tampoco hizo nada por evitarlo, y todo, gracias a los efectos adversos a los que había sido sometido. La culpa lo carcomía y estaba a punto de tener un colapso nervioso si no la encontraba

Pronto

Flash Back

Apenas sus rodillas tocaron el suelo una parte de él lucho por ponerse de pie. No estaba seguro de que era lo que le pasaba y menos cuando su conciencia estaba muy, pero muy arraigada en el fondo de su ser. Todo era tan confuso que a lo único que podía darle importancia en esos momentos era a esa vocecilla que en apariencia se parecía a la suya pero que a la vez, distaba de mucho para ser propia

Entonces un súbito latigazo de dolor volvió a atravesarlo y enseguida supo que este jamás desapareció en los cortos o quizá muchos instantes en los que su mente se hubo desequilibrado. Con impotencia vio como su cuerpo se paralizaba nuevamente, como se agarrotaba y rogaba a gritos una tregua entre el dolor y la piedad. Jamás en su vida experimento cosa semejante, nunca siquiera pensó llegaría a sentir tanto desconcertó y temor a la vez de lo que aun en esos momentos, era desconocido para él

Quiso gritar, quiso manotear y resistirse al cumulo de sensaciones que recorrían con brío cada terminación nerviosa dentro de su cuerpo, más lo único que consiguió, fue mover sus ojos hacia la chica que lo clamaba con insistencia. No era para menos. Kagome estaba preocupada. Había sido capturada y apresada por las manos sucias de un hombre mayor que a sus espaldas, parecía salivar ante la hermosa presencia de la mujer junto a él. Se asqueo, no tenía palabras para describirlo. Se sentía furioso consigo mismo por permitir tal atrocidad y más aun, por el hecho de que no hace mucho, había prometido cuidarla con todo su ser

Cerró los ojos en un intento desesperado por mover aunque fuera una mano, si lograba empuñar su espada, quizá pudiera realizar un ataque lo suficientemente efectivo como para asustarlos o dispersarlos, más, y por más que lo intentaba, sus esfuerzos parecían obtener los resultados contrarios. Frunció el ceño y bufo exasperado, sin embargo, al cabo de algunos segundos, el peso sobre su cuerpo cedió liberándolo

Abrió los ojos asombrado haciendo de su primera acción, el abrir y cerrar de su puño, ¿Qué había sucedido para volver a tomar control de su cuerpo?, sinceramente no lo sabía y dudaba querer saberlo, por ahora no lo importante era salir de ahí junto a Kagome y a… Daniel.

Sus orbes se abrieron un poco más cuando cayó en la cuenta de que hasta ahora su preocupación se había volcado solo en la sacerdotisa. Levanto la cabeza y comenzó a buscarla con desesperación. Estaba tan preocupado por Kagome y su falta de fuerza y poder que no hubo pensado en la otra chica. Siguió buscando hasta que la encontró, no muy lejos de él forcejeando con otro de los hombres que la intentaba someter. Sonrió, aunque no supo bien porque, muy seguramente era por saberla a salvo o porque su descuido no amerito mayores problemas, sin embargo, ya no pudo seguir observándola porque una voz a lo lejos pronto se escucho, y por la cara que pusieron los soldados al abrirle paso a aquel que llamaba, dedujo que era el líder quien se acercaba. Su cejo se arrugo y de a poco fue incorporándose ya con su arma en las manos

-¿Quién… quien eres tú? – apenas hubo dicho esas palabras, se dio cuenta de lo difícil que le había resultado el pronunciarlas

Fin del Flash Back

Si esos sujetos llegaban a tocarla, nada de lo que hiciera después lo exhortaría de culpas, viviría cada minuto, cada segundo de su vida reprochándose el no haber hecho nada, el no haber sido lo suficientemente inteligente como para ahorrar denuedos innecesarios. Porque simple y sencillamente, no habría redención alguna para él

-Rayos – maldijo por lo bajo, maldijo por su estupidez meramente innata y por no ser tan fuerte como debía. No quería ser pesimista

Pero dar con Daniel era francamente imposible, la lluvia no menguaba y el aroma que guardaba de ella ya lo había perdido desde hace mucho gracias al humedecimiento que había en el ambiente. No podía creer su suerte ni lo que esta le mostraba… amplios campos, arboledas y peñascos hasta donde alcanzaba la vista cubiertos por el negro absoluto de las nubes cargadas de lluvia que se arremolinaban en el cielo prontamente nocturno, la brisa se había vuelto bastante fría, y el viento, soplaba con fuerza descomunal más, así la tierra colapsara, él no cedería, jamás se daría por vencido, seguiría buscando aunque las fuerzas se le fuera en ello, porque a cada minuto que pasaba, las esperanzas de saberla a salvo disminuían drásticamente

El camino de regreso parecía más largo de lo que en un principio creyó, literalmente llevaban cerca de una hora caminando y eso para su cuerpo maltrecho, era un martirio, además, hacia más frío del que estaba dispuesta a soportar, porque a pesar de vivir en el Japón moderno donde el clima era bastante cambiante y mayormente gélido. Estar allí en eras pasadas podría suponer una enorme diferencia

Se detuvo, de improvisto. Miro a su alrededor y se cubrió todavía más con sus brazos buscando un poco de calor, luego, suspiro

-¿Crees que aun falte mucho? – pregunto en voz baja al youkai que iba por delante. No quería ser pesimista pero si Sesshomaru le decía que si, entonces se tiraría de bruces contra el suelo y nada ni nadie la movería de ahí

El daiyokai se detuvo olfateando el aire por encima de él

-No puedo percibir la presencia de Inuyasha – tardo unos segundos en responder – Tampoco está la de la sacerdotisa o el monje… lo más seguro es que se encuentren lejos

Algo parecido a un lamento escapo de los labios femeninos. Y ahora que se suponía debía de hacer, si lo que decía Sesshomaru era cierto, entonces tendrían mucho camino por recorrer y en esas condiciones, era claro que sería poco más que difícil, además tenía frío, hambre y bastante sueño, estaba adolorida, y las articulaciones de su cuerpo pedían a gritos un descanso. Un poco más, y entonces echaría a llorar

Sesshomaru simplemente se mantenía quieto mirando por sobre su hombro las expresiones de la pelinegra, para él no era difícil adivinar por lo que la chica estaba pasando, sabía que necesitaba un descanso, de un techo, y tal vez, de algo de alimento pues en su condición como humana, hacia que sus necesidades fueran más notorias. Al fin y al cabo convivir con una niña como Rin, le había enseñado lo suficiente como para reconocer la situación

-Sigue caminandoordeno con voz calmosahay una cabaña por estos rumbos… será bueno parar ahí

La joven lo miro asombrada, sus labios se abrieron pero de ellos no broto ningún sonido y pronto, una leve sonrisa nació de ellos. No sabía que había pasado pero sin duda se sentía agradecida

Así que sin decir nada más, emprendieron el camino ahora con rumbo fijo

Decir que había una cabaña cerca había resultado cierto sin embargo, decir que estaba en pésimas condiciones con medio techo abajo suponía poco provechoso y engañoso a la vez. No quería ser desagradecida con semejante oportunidad ni mucho menos, pero pasar allí la noche seria casi lo mismo que pasarla a la intemperie, la única y afortunada diferencia era, que ya no caminaría al menos por unas cuantas horas, lo cual, sería muy parecido a una bendición

Perdió un poco el equilibrio cuando entro, apenas si alcanzo a detenerse antes de ceder al suelo. Se quejo un poco, pues a pesar de haber detenido su caída, no pudo evitar que un madero salido le hiciera daño a una de sus rodillas. Bufo con inconformidad cuando sus ojos repararon en el pequeño rasguño donde un poco de sangre se escurrió hasta perderse en sus medias. ¿Es que a caso no podían dejar de pasarle cosas por al menos cinco minutos?

Ignorando el escozor, siguió con su escrutinio por el lugar encontrando gran parte de la choza seca y con algunos maderos levemente quemados en el hueco que se suponía era para este. Seguramente los viajeros que transitaban por ahí se detenían a pasar la noche cuando esta les sorprendía, o en casos como aquel, cuando la lluvia no los dejaba continuar, así que aunque no fuera de mucha ayuda, debía sacarle el mayor provecho posible. Se coloco en cuclillas para acomodar los leños, busco por los alrededores algo de paja, o bien, cualquier cosa que le ayudara a encender una pequeña llama. Afortunadamente, no tuvo que buscar demasiado pues unos metros más al fondo, encontró lo que estaba buscando. Sonrió sin ser consiente

Sesshomaru a sus espaldas ni siquiera había hablado, se mantuvo en silencio, curioso observando el ir y venir de aquella delicada criatura mientras esta encendía la fogata en total concentración. La vio frotarse los brazos, probablemente en busca de calor antes de volver a hacer otro intento para hacer arder el pedazo de mimbre que segundos después, sostenía en sus manos.

Volteo hacia el exterior encontrando su reflejo en los tranquilos charcos antes formados por la lluvia. La reciente luna despejada, apenas si alcanzaba a iluminar un poco su alrededor

Cerró los ojos y luego de que los volviera a abrir un par de segundos después, dio un paso hacia el interior. Él también deseaba ponerse cómodo, porque a pesar de ser un youkai y estar acostumbrado a la vida errante y guerrera, poseía un cuerpo que al igual que todo ser, necesitaba de reposo. El metal que envolvía su cuerpo cayó al piso pesadamente, y Daniel, quien apenas se había refugiado en el calor de la hoguera que espantaba un poco el frio de su alrededor, se vio forzada a soltar un respingo y voltear hacia el origen que no era otro sino el daiyokai. Sus ojos se encontraron siendo Sesshomaru quien los anclara profundamente sobre los de ella. Quizá por curiosidad, quizá por encontrar aquello que suponía hacerla diferente, o tal vez, por el mero placer de hacerlo e incomodarla en el proceso

Deseaba saber cuan débil podía llegar a ser ante su presencia

Cuando la última pieza de su armadura cedió, camino con elegancia hasta donde la escaza luz ilumino sus facciones, luego, tomo asiento sobre el suelo recargando la espalda contra un muro, con una pierna estirada y la otra flexionada a la altura del pecho. Cerró los ojos dispuesto a descansar echando la cabeza levemente hacia atrás, por su parte había sido todo sin embargo, Daniel estaba muy lejos de poder decirlo, estaba muy lejos de poder descansar como quería. No sabía que exactamente era lo que había ocurrido, pero tener los ojos ambarinos de Sesshomaru observándola con insistencia y sin emoción aparente, habían ahuyentado todo anhelo o fuerza de conciliar el sueño. Suspiro profundamente dejando salir todo el aire que retenía en los pulmones, y luego de que cerrara los ojos por un par de minutos, se dispuso a auto explorarse las heridas y moretones que había por toda su complexión. No había remedio, sin duda, debía tener un estado deplorable. Necesitaba de un buen baño que terminara por quitarle el barro seco de sus piernas, brazos, cabello… y muy seguramente de ciertas partes del rostro. Toco su mejilla, aquella en donde había sido golpeada, aun le ardía y sabía que de poder verse en un espejo, podría ver con claridad el ligero enrojecimiento de la zona afectada. Volvió a pasar los dedos sobre el golpe con más delicadeza, una y otra vez como si intentara encontrar todavía más daño… y lo encontró. Mordió su labio cuando este comenzó a temblar. Pequeños sollozos escaparon de sus labios si poder evitarlo. Agacho el rostro y las lágrimas enseguida humedecieron sus piernas. Estaba lastimada si, muy lastimada para su gusto y para el gusto de que fuera precisamente su alma la que sufriera esa tortura

No le gustaba, no le gustaba nada el rumbo que hubo tomado su vida ni lo que esta hacia con ella. Pensó en Yue, mucho, y se pregunto si él estaba enterado de lo que padecía en aquel recóndito lugar ya fuera el pasado o el futuro, universo alterno o la mera realidad, y si la respuesta era afirmativa, entonces lo odiaría con toda su alma

Juro estar siempre con ella y no lo estaba. Prometió velar por su bienestar y, ¿A caso lo hacía?. Estaba enojada, mucho, demasiado furiosa como para reparar en el daño emocional que ella misma se auto infligía. Solo quería volver a casa, quería volver a sentir el calor de su hogar, porque aunque este estuviera vacio, era mucho mejor que estar allí

Gimió, tapándose la boca de inmediato e incapaz de controlar por más tiempo su llanto. Quebrarse en ese momento seguro sería su mayor estupidez sin embargo, no podía hacer que las lágrimas cesaran ni que su cuerpo dejara de convulsionar de tanto en tanto. Las circunstancias la habían sobrepasado y simplemente no podía más

Necesitaba un desahogo

De lo que no se dio cuenta, fue que debajo la escaza luz de la hoguera, un par de ojos muy similares a los suyos observaban en silencio incapaces de mostrar, algún tipo de sentimiento

Cuando la mañana llegó y los primeros rayos del sol dieron de lleno en su rostro, se tapo con el antebrazo mientras hacia un mohín de claro disgusto. Parpadeo un par de veces intentando hacer desaparecer esa pesadez que no la dejaba despertar por completo. Se sentía aturdida, el cuerpo le dolía como si fuese a enfermar de una fuerte gripa, su cabeza estaba a punto de estallar y sus ojos, bueno sus ojos ligeramente enrojecidos por llorar tanto le ardían. Se incorporo con cuidado hasta quedar sentada. Recorrió el lugar aun con la vista cansada. Es cierto – se dijo, mientras se tallaba un ojo y un bostezo se abría paso. Termino pasando la noche en aquel lugar luego de que Sesshomaru saliera en su ayuda

Sesshomaru

Enseguida se despabilo. Oteo mayormente el lugar tratando de dar con él, y al no encontrarlo, se sintió asustada de que la abandonara a su suerte. Se levanto de prisa y camino hacia el exterior. Una mancha roja por el rabillo de su ojo llamo su atención

-Inuyashamurmuro luego de que volteara y lo identificara

El suave sonido de su voz seguramente lo había alertado, y luego de ponerse de pie, el hanyou se apresuro a ir hasta ella

-Qué bueno que ya despertaste, estaba muy preocupado por ti – con mirada dulce, le revolvió los cabellos con suavidad

-Inuyasha

-No digas nada – y como acto protector, sus brazos se ciñeron con delicadeza sobre su cuerpo. Ahora que estaba con él, ya todo estaba bien

-Inuyashavolvió a decir. Se aferro a sus antebrazos para separarlo un poco y poder verle -¿Qué? ¿Qué estás haciendo aquí? y aunque agradecida por su presencia, extrañamente le sorprendía tenerlo ahí, aunque si lo pensaba lo suficiente, era muy probable que él estuviera buscándola

-¿¡Que no es obvio!?, he pasado el día entero buscándote – le confirmo, separándose y observándola de pies a cabezaestas lastimadamurmuro con tristeza, tocando la ahora ligeramente amoratada mejilla de la jovenlamento no haber sido lo suficientemente fuerte como para protegerte a ti también

-Está bien… no fue tu culpa irremediablemente sus ojos se humedecieron, y aunque hubiera querido sonar más firme, el estado melancólico por el que pasaba, poco le dejaba mentir y salir victoriosa

-¿Daniel? – la llamo con pesadumbre separándose de ella

-No, en serio, estoy bien – se esforzó por verse más animada – mira – se señalo a sí misma con una sonrisita en los labios – solo son unos cuantos moretones y raspones. Me avergüenza decir esto pero, correr por un terreno irregular sin estar acostumbrada y con la lluvia encima, me llevo varias veces al suelo – y por la mirada que el hanyou le dedico, supo que no todo se lo había tragado. Lo escucho suspirar

-Será mejor que nos vallamosexpreso el peli-plata observando los alrededoresKagome y los demás… querrán saber que estas bien volteo nuevamente a verla, y antes de que la joven notara el trasfondo en sus palabras, se apresuro a continuarDaniel sube a mi espalda, viajaremos más rápido así y estarás más cómoda que si vas caminando

Y con una afirmación extrañada por parte de la morena, se pusieron en marcha dejando atrás, el refugio que fuera temporal

-¿Cree que Inuyasha haya encontrado a Daniel?

-No lo sése escucho un prolongado suspiroha estado mucho tiempo fuera y el tiempo no apremiaba a la situación

-Solo espero que los dos se encuentren bienuna tercera voz salió como un murmullo

-Yo espero que vuelvan pronto

Y acompañados nuevamente por el silencio, los tres decidieron permanecer callados, cada uno metido en sus propios pensamientos mientras esperaban por alguna señal en medio de aquel prado a la sombra de un frondoso árbol

Kagome suspiro luego de concentrar su atención en el más pequeño integrante del grupo que junto a Kirara miniatura, miraban atentos hacia el horizonte por donde esperaban ver aparecer a los muchachos. Sintió pena por él, porque aunque Daniel llevara poco tiempo con ellos, Shippo se había acostumbrado y encariñado mucho con ella y no era para menos. La morena se las ingeniaba para ser la compañera de travesuras y juegos del zorrito

El viento sobre su rostro a penas si la dejaba ver hacia el frente, no estaba muy segura de a donde se dirigían pero como lo veía, pronto dejarían atrás el terreno montañoso tupido por arboles. Extrañamente se sentía aliviada de que aquello pasase, pues la realidad no iba muy lejos de saber, seguía atemorizada de lo que dejaba atrás. Tuvo que cerrar los ojos y voltear el rostro cuando un mechón de cabello se estrello contra su cara, así que incapaz de poder apartarlo por miedo a tambalearse y caer, se encogió un poco haciendo que su rostro quedara enterrado entre la espalda y cuello del hanyou

-¿Estás bien? – pregunto el hanyou mirándola por encima de su hombro sin desacelerar el paso

-Lo estoy… es solo que…movió su cabeza de un lado a otro para quitarse la melena de la cara en un gesto meramente infantilme estorba un poco el pelo. Tapa mis ojoshablo. El chico sonrió dándole una última mirada

Y luego de que regresara la vista al frente, su semblante se torno por demás serio

Flash Back

-Daniel, Daniel… puedes oírmegrito a todo lo que su voz daba. Estaba cansado, y por mucho que deseara un descanso, el temor y la incertidumbre, así como la preocupación por la chica, le obligaban a seguir adelante

No sabia que hacer ni en donde más buscar. Toda huella de la joven había desaparecido sin dejar rastro y a él, no le quedaba otra más que ir a tientas entre la obscuridad y tinieblas de la avanzada noche

-¡Rayos!, ¡rayos!, ¡rayos! – bramo con frustración - ¿¡Por qué!?¿¡Por qué!? – Pronto uno de sus puños se estrello contra el tronco de un árbol haciéndolo temblar – ¿¡Como permití que esto pasara!? – apretó los ojos con impotencia mientras su mano seguía clavada en la madera

-La respuesta es fácil Inuyasha – espeto una voz sórdida desde lo lejos – siempre has sido débil, y tu debilidad, te ha hecho cometer estupideces una y otra vez

-¿Qué es lo que quieres, Sesshomaru? – porque aunque le hubo sorprendido que él estuviese ahí, no tenia ánimos de escuchar sus reproches. Podía reconocer con claridad su voz, no hacía falta que lo viera

-Parece que se te perdió algo hermano – recrimino con sarcasmo, y si Inuyasha hubiera visto su rostro, bien pudo haber notado la sonrisa cínica con la que aquel comentario fue acompañado

-No tengo tiempo para esto. Lo que tengas que decir, escúpelo de una vez y vete

-Debes estar desesperado para hablarme así… que insolencia – sonrió con sorna, y de entre las sombras, su cuerpo comenzó a emerger

Con desafió, los ojos del hanyou se ciñeron sobre los imperturbables de Sesshomaru. Giro sobre su eje para quedar de frente a su medio hermano quien poco, o ningún caso había hecho a su advertencia. No estaba de humor, así que el que fuera precisamente Sesshomaru quien estuviera ahí, terminaba por ponerle los nervios de punta

-Te lo vuelvo a repetir Sesshomaru, ¿Qué estás haciendo aquí?... dudo mucho que desees "ayudarme" a encontrar lo que estoy buscando

Por su parte, Sesshomaru no correspondió a la forma en que Inuyasha le había hablado por muy sarcástica que fuera. Era extraño viniendo de él quien parecía aceptar siempre sus duras palabras y formas lastimosas para hacerlo comprender, aun, si rabiaba por ello, porque a pesar de no ser de su predilección y odiarlo la mayor parte del tiempo, tenía muy en claro su desespero que contrario de él, jamás llegaría a comprender

-La chica está a salvo – se adelanto a decir. Antes de involucrarse en un duelo de voluntades – ahora duerme en una cabaña lejos de aquí – el respingo que dio el cuerpo de Inuyasha ya lo esperaba. El alivio en sus facciones era tan palpable como el mismo aire que respiraban

-¿Qué dices…? viste a Daniel

-No solo la vi… ha estado conmigo todo este tiempo

Una diminuta sonrisa ilumino los labios de Inuyasha. Estaba a salvo, y él se sentía aliviado de igual forma

-Si yo fuera tu no estaría tan contento – increpo con seriedad – ha estado mucho tiempo fuera, y durante ese tiempo han sucedido algunas cosas

-¿Qué… qué clase de cosas? – pregunto intranquilo

Más un largo y pesado silencio calló sobre ellos. Lo que fuera que estuviera planeando Sesshomaru para soltarle la bomba, lo estaba llevando al borde de un colapso

-Te lo vuelvo a preguntar – exigió cerrando las manos en puño, implorando a los cielos guardar la calma - ¿Qué fue lo que le paso a Daniel?... ¿¡No me digas que fuiste capaz de hacerle daño, miserable!?

Una sonrisa retorcida y cínica se asomo por los labios del mayor en tanto cerraba los ojos. ¿La mentalidad de Inuyasha era tan reducida, que lo creía capaz de cometer semejante estupidez?

-Los soldados la atacaron – escupió sin más, estaba seguro que su muy despistado hermano sabía de lo que le hablaba – su cuerpo sufrió los inclementes ataques de esos hombres

-¿¡Qué dices!? – apretó los dientes con furia, pues quien sino él lo había propiciado todo. Cerro los puños con frustración mientras maldecía por lo bajo – y, ¿como esta? – intento preguntar con calma regresando su atención a él

-Crees que soy un mensajero – espero pacientemente la respuesta, y al ver que no venía, decidió continuar – si de verdad deseas saber cómo está, mejor pregúntaselo… a unas ocho millas al norte cerca del monte Séda

A unas ocho millas del monte Séda, pensó

Que estúpido había sido al no haber buscado desde un principio en aquel lugar. Casi se golpeo la frente con la mano. Era obvio que tenía que estar allí, era lo suficientemente inteligente como para dejarle algo que pudiera rastrear lejos de los ríos de la región y sobre todo, de un terreno lo suficientemente blindado para que ayudara más fácilmente a su escape. Necesitaba ir allá, tenía que llegar hasta ella y comprobar con sus propios ojos que se encontraba mayormente bien, porque si estaba consciente de algo, era de que Sesshomaru no le diría absolutamente nada más

Así que, con una última mirada de reojo hacia el daiyokai, Inuyasha se puso en marcha

-Algo más Inuyasha – le detuvo pero sin voltear – En cuanto la mujer tome sus pertenencias… se irá conmigo

-¿Qué…? ¿Qué fue lo que dijiste? – se quedo quieto en su lugar, impávido ante lo que escuchaba. Apenas si hubo logrado voltear el rostro para verle

-Iré por ella en cuanto eso pase

El menor abrió los labios para decir algo, más las palabras nunca salieron de su boca. ¿Qué había sucedido para que Sesshomaru tomara una decisión de esa magnitud, y más aun cuando estaba seguro de que entre él y Daniel, poca o nula interacción jamás se había dado?. Lo que sea que Sesshomaru estuviera pensando, él no llegaba a comprenderlo

-¿Qué interés tienes en ella?

Desde que hubieron llegado con los demás, él se había tornado totalmente hermético. Había contestando sus preguntas más por obligación que por ganas. Seguía sin entender, ahora, porque una vez más había accedido a hacer lo que no quería. El que Daniel se fuera con Sesshomaru sería casi lo mismo que entregarla al mejor postor. Se sentía tan miserable que si la chica no se lo tomaba a bien, terminaría odiándose por toda la vida

Pero ya nada podía hacer, pues lo último que hubo hablado con su hermano, le dejo bien clara su incompetencia por proteger a quienes quería, porque si, quería era la mágica palabra. Adoraba a Daniel aunque no lo demostrara. Respiraba más ligeramente desde que ella estaba ahí. Se había convertido por así decirlo, en alguien sumamente especial en su vida aun cuando en un principio se mostro receloso y apático hacia ella. Sabía que a su lado podía ser quien era, al igual que con Kagome en su momento y eso para él, era el regalo más bello. Porque su familia estaba completa, aquella que tanta falta le había hecho durante años, por fin estaba ahí, y jamás dudaría en proteger a uno de los suyos, así que el que ahora un miembro se fuera, terminaba por arruinarlo todo

Suspiro con pesadez, sus brazos cruzados al pecho y por la forma en la que parecía hacerse pequeño, delataban bien su derrota. Miro hacia el cielo en donde las estrellas refulgían, y luego de unos minutos, bajo la mirada en busca de sus acompañantes. Dormían y agradecía al firmamento por ello. Una sutil e imperceptible sonrisa se apareció en sus labios

-Daniella llamo tan sutil como perceptiblemente. Su voz era una combinación de dulzura y dolor

Era una bendición que a la joven le gustara desvelarse, eso hacía las cosas más fáciles

-Si dimeDaniel levanto el rostro para encontrarse con el de Inuyasha

Más el hanyou ya no pudo seguir. Tenía planeado lo que le diría, lo había estado ensayando desde hace horas sin embargo, una cosa era hacerse un lio en la cabeza y otra muy distinta… llevarlo a la realidad

Así que solo se levanto, tan lento como su cuerpo se lo permitió avanzando hacia ella. Si ese era el fin de su travesía, al menos se aseguraría de grabar cada detalle en su memoria para que llegado el momento, le infundiera fuerzas para seguir a delante, algún día, cuando volvieran a verse

-Ven… acompáñame apenas atino a decir, e inclinándose un poco para tomar sus pertenencias, dio un último vistazo hacia atrás antes de continuar con su camino

¿Qué les diría a todos cuando despertaran?

Más Daniel no pudo sentirse más confundida, pues en el momento en que Inuyasha la encontró, y luego de haberse alejado de aquella choza lo sintió… extraño, confundido, ni siquiera le había preguntado lo que había pasado como supuso lo haría, es más, todo se había tornado tan raro en torno a ellos, que ella misma se había guardado los detalles desde su captura hasta la pasada noche al lado del youkai. Y ahora ahí, de la nada, tomaba su equipaje y lo llevaba a cuestas junto a él a unos metros por delante

-¿Creí que estabas lastimado? la incoherencia en sus palabras resultaba obvia sin embargo, por esa noche era todo lo que le quedaba

Inuyasha delante de ella sonrió de lado sin que esta lo notara. Sabia a lo que se refería y sabía por dónde iba más no le respondió, solo se quedo así, caminando por largo rato con Daniel detrás y sin ninguna palabra de por medio hasta que el final llegó

Giro sobre si para verla de frente, ella también se había detenido

-Inuyasha – lo llamo confundida

Más unos pasos hacia el frente y un abrazo desolado fue su única respuesta. No sabía qué hacer ni que pensar. Se estaba asustando, y mucho, porque su desconocimiento de lo que estaba pasando era ya demasiado

-¿Inuyasha? volvió a llamar tomándolo como horas antes, de sus antebrazos

Sin embargo el agarre lejos de disminuir, la asió por completo. Algo no iba bien

-Daniel, perdóname, por favorcomenzó, estrechándola aun más contra su cuerpo como si fuera todavía posibleyo… no puedo protegerte como lo mereces… yo

-Inuyasha

-Debo dejarte iry luego de varios segundos más, rompió con el contactoDaniel…

Más Daniel solo le sonrió, con tristeza, dejando en evidencia que esa decisión, la afectaba igualmente a ella. Con lentitud termino por separase de él, y volteando ligeramente el rostro hacia abajo, tomo su mochila entre sus manos. Ahora que su futuro era incierto, que se supone debía de hacer, Inuyasha no la dejaría así, a su suerte, era lógico que tuviera un plan sin embargo, dudaba cual era este

Casi se arrepintió de haberlo pensado

Cuando entre los árboles y la espesura del bosque, la figura de Sesshomaru surgió. Sus ojos ámbares estaban clavados sobre los suyos muy similar a la noche anterior. Si el youkai era su única alternativa de sobrevivir en aquel viaje, entonces se aseguraría de no blasfemar por su suerte

Un largo silencio se instauro entre el extraño triangulo que se formo de los tres, la situación era especialmente delicada como para soltar palabras a la ligera, siendo entonces Sesshomaru, quien dictara la sentencia

-Vámonos – ordeno imperito, sin siquiera molestarse en dar una mirada a quien parecía reprobar sus acciones. Lo que pensara Inuyasha, le tenía sin cuidado

Por su parte, Daniel siguió sin decir nada, y acercándose hasta el hanyou con una sonrisa melancólica, le abrazo echándole los brazos al cuello. Una simple acción, con un gran significado

Cuando sintió que su gesto fue correspondido, lo termino. Se elevo sobre sus puntas y con todo el cariño que le fue posible, besó su mejilla. Un beso casto de no más de tres segundos. Suspiro viéndolo por última vez, compartiendo los últimos segundos a su lado. Dio la media vuelta, y se dispuso a seguir a su nuevo acompañante quien se había detenido y mirado por sobre su hombro

Lo que la llevaba a preguntarse

¿Qué tanto más cambiaria su vida con Sesshomaru en ella?

Hasta aquí llegamos por ahora, les mando un saludototote y nos leemos en la próxima

El siguiente capítulo ya está hecho, así que lo subiré en dos semanas sin falta (pulgares arriba ^u^)

Perséfone apurada en su iphon: (tengo que poner el recordatorio antes de que se me olvide y me linchen)