Aquí la continuación. Las ideas fluyen por mi mente como las aguas caudalosas de un río en un día de verano, wuu me gustó como quedó esa frase. ¡Luces, cámara, acción!

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del grande y todopoderoso Masashi Kishimoto.


Capítulo 8: Comenzando una nueva vida.

Haruka estaba a punto de explotar, casi hasta hacer desaparecer la habitación, cuando dos partículas muy pequeñas, de un color amarillo oscuro pasaron por enfrente de sus ojos.

-Arena…¿de nuevo? –murmuraba para sí mientras se calmaba y los objetos volvían a su lugar, haciendo que varios libros cayeran al suelo.

Temari se acercó corriendo a ella, que ya se encontraba tirada en el suelo.

-¿Estás bien? –le preguntó.

-Sí…lo siento –dijo poniéndose de pie.

-¿Qué pasó? –preguntó Kankuro.

-Perdón…es lo que decía antes…cuando me enojo mucho, el poder se desata por sí sólo.

Una vez que ya estuvo incorporada, dirigió su mirada ligeramente hacia la ventana abierta.

-¿Qué sucede? –preguntó la rubia.

-Gaara… -dijo Haruka-. ¿Cuánto tiempo llevas allí?

-¡¿Qué? –exclamaron Kankuro y Temari.

El pelirrojo entró en un salto a la biblioteca.

-¿Y bien? –le volvió a preguntar Haruka.

-Lo suficiente.

-¿Escuchaste todo? –inquirió Kankuro.

-No era mi intención, pero me nombraron y pues…

-Está bien –interrumpió Haruka-. Me evitaste el problema de volver a repetirlo.

Los dos hermanos mayores la miraban fijamente.

-¿Ya respondí sus dudas? –preguntó Haruka.

-Sólo una más –dijo Kankuro-. ¿Ya confías en nosotros?

Haruka esbozó una muy pequeña sonrisa en su rostro, un gesto que no expresaba en mucho tiempo, pero por lo menos era una sonrisa sincera.

-Sí, confío en los tres.

-Perdona –dijo Temari-. Tal como tú lo has dicho, eso es tú pasado, tienes que vivir y seguir adelante, ¿de acuerdo?

Ella asintió.

-Oye –volvió a decir la rubia-. ¿Cómo sabías todo eso sobre nosotros?

-¿Todo eso?

-Sí, sí –respondió-. Eso de que yo controlo el viento, Kankuro las marionetas, Gaara la arena y eso de que él tenía…bueno tú sabes…

-Bueno…verás –Haruka trataba de responder lo más fácil posible-. La habilidad con la que nací no sólo tiene que ver con eso de la telequinesis, sino…cuando conozco a las personas…si las miro a los ojos puedo conocer su vida entera…

-O_O –la rubia estaba desconcertada-. De acuerdo.

-Oye –interrumpió Kankuro-. ¿Qué nivel de ninja tienes?

-¿Yo? Soy una gennin.

El castaño miraba a la rubia con cara de "Te lo dije".

-Bien, yo voy a dormir –dijo Kankuro mientras bostezaba y se estiraba.

-Que te vaya bien –le dijo Temari mientras el chico salía.

Gaara también pasó por un lado rozándole el brazo a la peli-violeta. Ambas se quedaron solas. La rubia observaba a Haruka con cara pícara.

-¿Qué?

-¿Qué opinas de mis hermanos?

-Me agradan, tú también.

-De acuerdo, nos vemos mañana, ¿no vas a dormir?

-Al rato –respondió Haruka-. Hay días en que no me da sueño y prefiero hacer algo de provecho que estar dando vueltas en la cama por horas sin poder pegar el ojo. Le echaré una hojeada a los libros que tienen aquí, si no les molesta.

-De acuerdo, buenas noches –contestó Temari alejándose también.

Regresar a su aldea natal, le había traído malos recuerdos a Haruka, pero también aprendió algo nuevo: ahora tenía a tres amigos, y confiaba en ellos, le daban una presencia agradable y reconfortante, además de eso, volvió su actitud abierta y desde ahora hablaría más continuamente para darse a expresar.

-o-o-o-

La noche transcurría lenta para Haruka, no tenía sueño, pero quería leer varios de los libros que le llamaban la atención. Pasaron unas dos horas y en realidad, la chica estaba aburrida, no quería encender las luces a esas horas y la luna no era suficiente para alumbrar. En fin, salió a caminar un poco por la aldea que había dejado hace siete años. Después de un rato de darle la vuelta, regresó a la casa de los hermanos, dio un salto y llegó al tejado, donde se admiraba más la gran cantidad de edificaciones.

-Este lugar no ha cambiado en nada…sólo que tiene más casas por lo que se ve.

Observaba el resplandeciente paisaje que estaba frente a sus ojos, pero una voz interrumpió sus pensamientos.

-¿Qué haces aquí? –le preguntó una voz seria y áspera.

-Gaara…vaya que es silencioso…y ni siquiera había sentido su presencia. Nada…yo sólo…vine a observar la aldea… -respondió Haruka.

El pelirrojo se sentó a unos dos metros de donde estaba ella, mirando la luna llena que se posaba radiante sobre el cielo despejado.

-¿Te molesta si me siento? –le preguntó ella.

-…No.

Haruka miraba al chico y después se dirigía hacia el cielo.

-Tú no duermes, ¿o sí? –ahora la curiosa era ella.

-…No.

-Debe ser terrible…

-Ya me acostumbré.

-Mmm… -seguía la chica-. ¿Y tampoco de bebé dormías?

-Supongo que no, ¿cómo quieres que lo recuerde?

-Uy, lo siento. ¬¬

Pasaron unos minutos en silencio.

-Mhm…y Temari y Kankuro dicen que yo soy callada, él está peor que yo… ¿Por qué te interesa tanto la luna?

Gaara le dirigió una mirada fría.

-Lo siento –dijo ella-. Supongo que ya me voy para no fastidiarte.

-…El Shukaku siempre ha estado atraído y con el tiempo yo también.

Haruka se detuvo y momentos después se recostó viendo las pocas estrellas que se encontraban donde estaba. El pelirrojo la miró fijamente y ella lo notó.

-¿Por qué me miras así? –le preguntó.

-Tus ojos tomaron el color cristalino de la luna –dijo desviando la mirada.

A decir verdad, los colores que tienen sus ojos se adaptan al entorno que la rodea.

-¿Por qué regresaste?

La pregunta sorprendió a Haruka.

-Pues…sinceramente…no estoy segura. Supongo que después de encontrarme con Haru, la nostalgia por mi aldea se hizo presente en mi ser. Además, mi sensei siempre me dijo que podría ser una jounin hábil en poco tiempo, pero yo no quería, si iba a serlo, tendría que ser un jounin de la Arena y nada más. Cuando llegué, me dieron la bandana protectora…y por ahora soy gennin. Tal vez volví porque Haru me convenció, tal vez fue porque quería ser ninja de esta aldea o simplemente por la nostalgia que tenía.

El horizonte se estaba tornando de unos colores naranjas mezclados con un azul intenso proveniente del cielo, los rayos amarillos besaban suavemente la superficie mientras el sol se asomaba lentamente.

-¿Qué? –decía Haruka-. Imposible…¿amaneció tan pronto?

-Se nota que no has estado fuera una noche entera.

-No soy tú…a veces el tiempo se me hace una eternidad y en ocasiones un simple minuto….

La peli-violeta miraba atentamente el crepúsculo. Volteó a un lado y notó que el pelirrojo ya no estaba.

-¿Qué rayos…? ¿A qué horas se fue? O_O

En fin, ya no le importaba donde estaba él, ella no había cenado la noche anterior y a decir verdad, tenía hambre. Caminó por el balcón viendo ligeramente las habitaciones y entró a la casa, Kankuro estaba activo, pero no se sabía nada de Temari, hasta que se oyeron unos ligeros golpes.

-¿Temari? –preguntaba Haruka.

-¡¿Dónde está? Cuando me acosté estoy segura de que lo puse aquí, siempre lo pongo aquí, ¡es imposible que lo haya perdido! –decía la rubia mientras aventaba objetos por los aires.

Su habitación era un completo desastre, y, sabiendo que Temari estaba alterada, prefirió bajar a la cocina, donde encontró a Kankuro cocinando, con una sonrisa pícara en el rostro y Haruka mirándolo de manera extraña.

-¿Te sucede algo? –le preguntó la chica.

-¿Qué? ¿A mí? –inquiría el castaño-. Nada, simplemente estoy de buen humor.

Bajando por las escaleras se oían unas fuertes pisadas, Temari se había levantado con el pie izquierdo de la cama, se le veía de pésimo humor y estaba sumamente enojada. Se sentó en la mesa, resignada, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, después apareció Gaara sentándose también a su lado.

-Sigo diciendo… -pensaba Haruka-. Este chico desaparece y vuelve a aparecer en un abrir y cerrar de ojos, no me esperaba menos de Sabaku no Gaara, de Sunagakure…

Kankuro soltó una risita burlona.

-¿Qué sucede ahora Temari? ¿Andas en tus días?

-Mejor cierra la boca, Kankuro –le respondió ella.

-Uy…la niña está enojada.

-¡Deja de decirme niña, eres un inmaduro!

-¿Inmaduro yo? –le incitaba más burlón aún-. Mira quien es la que me está reclamando.

La rubia estaba furiosa, normalmente, podía callar a Kankuro, ahora era él el que la estaba fastidiando. Haruka los observaba discutiendo, le debía una grande a Temari y digamos que era la mejor manera de ayudarla. Se acercó a Kankuro como si fuera a tomar un vaso de agua…y le dio un codazo en la cabeza, algo que realmente no se esperaba el castaño.

-¡Auch! ¡Otra salvaje! –exclamó Kankuro.

-¿Otra? –preguntó Temari.

-¡Sí! ¡Tú eres la primera, y Haruka, tú estás peor que ella!

-¿Salvaje? ¿Yoooo? –decía irónica Haruka-. ¿Qué tú no estás muy lejos de tu cueva, cavernícola?

Temari soltó una carcajada.

-¿Y tú no estás muy lejos de la selva? –la incitó Kankuro.

-No, pero deberías regresar a tu tribu, apache, antes de que te vengan a buscar –respondió ella.

-¡¿Y apache por qué?

-Por todos los cielos, ¿ni siquiera lo has notado, "taradicto"? ¡Te maquillas!

-¡No es maquillaje! –refunfuñó el marionetista.

-¿Entonces qué? ¿Te pintas la cara con un marcador morado?

Otra carcajada.

-¡No es ningún marcador! –gritó Kankuro.

-Aaa, entonces es un crayón.

-¡Claro que no!

Haruka se sentó satisfecha en otra silla.

-Bobas… -musitó.

-¡Ya cállate Kankuro! –le dijo su hermana.

-¿Y por qué tan enojada hermanita? –le preguntó el castaño.

-¡Porque perdí mi abanico!

-Ja –respondió él con una carcajada-. Ahora ya no vas a poder golpearme con esa cosa.

La rubia no aguantó más y soltó varios puñetazos que su hermano esquivó fácilmente.

-Uff…se nota que sin tu abaniquito no eres nada.

Ella se volvió a sentar, aún más resignada.

-¿Buscas tu abanico? –indagó Haruka.

-Sí –respondió Temari.

Haruka se fue por un momento.

-¿Y a ésta que le pasa hoy? –volvía a preguntar el marionetista.

-¡Ya cállate y déjala en paz!

Después de unos minutos, Haruka apareció con el arma de Temari en las manos.

-¡Mi abanico!

-Esta cosa si que pesa, no me sorprendería que un día se te cayeran los brazos.

-Es cuestión de práctica, pero dime, ¡¿dónde lo encontraste? –le preguntó una más alegre rubia.

-En la habitación de Kankuro.

-Oh, oh O_O –musitaba el castaño.

-¡¿EN LA HABITACIÓN DE KANKURO? –gritó la rubia.

-Triple oh, oh O_O –decía el marionetista-. ¡¿Cómo rayos lo conseguiste? ¡¿Cómo y por qué entraste a mi cuarto? Es decir…¡yo no sé por qué estaba en mi habitación! ¡Lo juro!

-Sí, como no. Bueno… -explicaba Haruka-. En primera, el abanico es de Temari, no tuyo, así que era mi deber entrar, ¿que cómo entré si tenías la puerta asegurada? Sencillo, se te olvidó cerrar la ventana que da al balcón ¬¬

-Ay… O_O

Mientras tanto…

-¡Ven acá idiota! –prorrumpió la mayor.

-No…Temari…hermanita –decía nervioso.

-¡Ya te dije que no soy tu "hermanita"!

Kankuro se echó a correr por toda la casa, mientras que la rubia lo perseguía.

-¡Cobarde! ¡No corras como niñita asustada!

¡Pum! Kankuro volvió a quedar tirado, mientras su cuerpo resbalaba por las escaleras hasta llegar al borde de la cocina.

-¡Lo sabía! –decía el mediano-. ¡Ustedes dos se juntaron en la F.F.A.!

-¿F.F.A? –preguntaba Haruka.

-¡Fuerzas Femeniles Armadas, que es la abreviación de F.F.A.E.T.C.P.K.!

-¿Y qué es eso último?

-¡Fuerzas Femeniles Armadas Encabezadas por Temari en Confabulación del Pobre de Kankuro! –respondió el chico.

Una gran gota de sudor resbaló por las nucas de ambas chicas…


Bueno, esto es todo n_n Espero que la comedia que le puse con ayuda de un amigo haya servido de algo, recuerden, dejar reviews les ayuda a no estresarse xD

¡Sayonara!