Capítulo 9

El sábado por fin llego. Patty estaba muy emocionada, ya que no podía creer aun que Stear Cornwell la hubiera invitado a salir.

-Tranquila Patty. Me estas mareando con tantas vueltas. – dijo Candy divertida al ver la actitud de su amiga.

-No estoy dando vueltas. – se quejó. – es solo que aún no estoy segura de usar este. – señalo el vestido color rojo que traía puesto.

Candy la tomo por el brazo y la dirigió hacia el espejo que tenía frente a ella. – te ves hermosa. Stear quedara impresionado, te lo aseguro.

-¿Lo crees en verdad? ¿No es demasiado? – decía mientras hacia posturitas frente al espejo para verlo en todos los ángulos.

-En verdad. Te ves fabulosa con ese vestido.

-¿Ya sabes que vas a usar?

-Sí. – se acercó a la cama – este – y tomo un vestido blanco de Chifón,con escote redondo bastante discreto, que iba suelto por debajo del busto y que le quedaba algunos centímetros por encima de la rodilla.

-Te ves muy bien con ese…- después de un momento Patty dudando dijo. - te puedo preguntar algo.

-Si. ¿Qué pasa?

-¿te gusta Anthony?

Candy la miro sorprendida. – No.

-¿Segura?

-Si. ¿Por qué preguntas eso?

-Es que… siempre que estas… con él. Te vez diferente. Tu estado de ánimo cambia.

-Ah. – Candy se quedó muda por un momento.

-Él tiene novia y tú eres mi amiga y no quiero que salgas lastimada.

Candy sonrió. – Anthony no me gusta. Se ha portado muy bien conmigo desde que lo conocí. Eso es todo. – al ver la cara de Patty continuo. – él me recuerda mucho a alguien que conocí.

Al notar la sinceridad de sus palabras Patty no hizo más que sonreír. – Te creo – y abrazo a Candy.

-Será mejor que nos apresuremos. A menos que quieras que Stear llegue y todavía no estés lista.

Comenzaron con su arreglo personal. Candy ayudo a Patty a maquillarse y peinarse, después de haber terminado con su arreglo.

-Eres muy buena con el maquillaje y peinado. – Patty elogiaba el trabajo de Candy mientras se miraba al espejo.

-Gracias. Aprendí hace algún tiempo.

Unos golpecitos se escucharon en la puerta y Candy se apresuró a ir abrirla.

-Hola Archie. Hola Stear. – saludo alegremente.

-Wow! – Dijo Archie – te ves muy linda.

-Gracias. – le guiño un ojo y salió de la habitación para pararse junto a él. Se moría por ver la cara que pondría Stear al ver a Patty.

Cuando Patty salió. A Stear los ojos casi se le salieron de sus cuencas. La miraba como si fuera la cosa más hermosa que había visto en su vida. Archie y Candy reprimieron la risa al ver su cara.

-Te ves… hermosa. – fue lo único que logro decir después de un momento.

-Gracias. – respondió una muy sonrojada Patty.

Archie tuvo que carraspear para interrumpir el momento. – Nos vamos chicas.

Ambos chicos ofrecieron su brazo como todos unos caballeros, para que ellas los tomaran.


El lugar estaba atestado de gente. Había una enorme fila de gente que esperaba para entrar. Los chicos se dirigieron directamente a la entrada esquivando la fila seguidos de Candy y Patty. Intercambiaron unas cuantas palabras con el gorila de la entrada y este los dejo pasar sin problemas.

Una vez dentro se dirigieron al área vip del lugar, en donde ya los estaba esperando Anthony.

-Por fin llegan – dijo con fingido enojo.

-Lo sentimos. Había algo de tráfico. – se excusó Archie.

-Candy, Patty – se volvió hacia ellas – se ven muy hermosas esta noche. Qué bueno que vinieron. – sonrió. – déjenme presentarles a mi novia. – jalo a la chica que estaba sentada a un lado. – Jordana, ellas son mis compañeras del colegio. Candy White y Patty O´Brien.

-Mucho gusto. – extendió su mano y les dedico una encantadora sonrisa.

Candy la miro con detenimiento. Jordana Briel era muy hermosa. Era algunos centímetros mal alta que ella, con el cabello largo que le llegaba un poco más abajo de la cintura de color caramelo, ojos de color gris y tez blanca. Pero había algo más. Se notaba que ella era una persona realmente buena y Anthony la miraba con tal adoración y amor que no podía dudar lo contrario.

-El gusto es nuestro. – respondieron ambas.

-Pero que modales los míos. – Dijo con una sonrisa – siéntense. ¿Gustan algo de tomar?

-No te preocupes por eso Jordana. Nosotros nos encargamos. – dijo Archie.

-¿está bien se les traemos unas margaritas? – pregunto Stear.

-Por mi está bien. – dijo Patty.

-A mi agua solamente. No bebo. – dijo Candy.

-Entonces agua será.

-Los acompaño. Dijo Anthony y los tres chicos se fueron a buscar las bebidas.

Las tres chicas hablaban animadamente sin darse cuenta que unos penetrantes ojos zafiros no les quitaban la vista de encima. Mejor dicho observaba a una en particular.

Terry acababa de llegar. Observo cuando sus tres amigos dejaron la mesa, cuando él estaba a punto de acercarse. Así que en vez de seguirlo decidió esperarlos a una distancia prudente a que regresaran. Aunque no tenía ningún problema en acercarse, ahí estaba Jordana, quien era su amiga desde hace mucho tiempo y sabía que Stear invito a Patty ¿así se llamaba? Pregunto para sus adentros. Lo que en realidad le intrigaba era la identidad de la rubia que las acompañaba. La vio solamente de espalda así que no pudo ver su rostro. Se imaginó que debería ser realmente bella. Si solamente con verla de espalda su físico lo cautivo. Tenía unas piernas realmente largas y bien torneadas, una diminuta cintura y a pesar de que su vestido no era entallado, dejaba ver sus bien formadas curvas, tenía el cabello ondulado hasta la cintura. Se preguntó si era amiga de Jordana o era la nueva conquista de Archie. Se inclinó por la segunda opción, así que muy a su pesar tendría que olvidarse de ella.

-Grandchester, viniste! – una irritante y familiar voz interrumpió sus cavilaciones.

-Karen. – se giró para verla.

-Primito eso está mal. – dijo haciendo un puchero. – cualquiera que te escuchara, pensaría que soy un fastidio.

-Lo eres. – dijo con una sonrisa maligna.

-Lo sé. Pero solo contigo. – le guiño un ojo. - ¿a quién esperas?

-A nadie.

-Entonces vamos. Allá esta Jordana con unas amigas. – lo tomo del brazo y se dirigió hacia la mesa.

-Jordana! – grito alegremente Karen al estar frente de la mesa.

Jordana se levantó de la mesa para saludarla. – Hola. Qué bueno que viniste. - Terry se quedó paralizado al darse cuenta que la rubia que tanto lo cautivo, era la misma pecosa que tanto le gustaba molestar.

-Hola Terry. – Saludo Jordana.

-Es… este – tartamudeo. – Hola Jordana.

- Karen, déjame te presento a mis nuevas amigas. – Se volvió hacia Terry – supongo, que las conoces. – él solamente atino a asentir.

-Candy, Patty. Ella es Karen Claise, es la prima de Terry y una de mis mejores amigas.

-Hola chicas. Un gusto de verdad.

-Ellas estudian con Terry y Ant.

-Enserio. – se giró hacia Terry. – porque nunca me habías hablado de ellas… aunque no me sorprende. ¿Aun vas a la escuela o sigues de holgazán por ahí? – se burló.

Antes de que pudiera defenderse. Stear, Archie y Anthony llegaron con las bebidas. Saludaron a los recién llegados y todos tomaron asiento enfrascándose en una amena conversación.

Cada que tenía oportunidad. Terry observaba a Candy. Tenía que reconocer que era muy bonita. Sus enormes ojos de color esmeralda eran hermosos, su delicada naricita respingada salpicada de tenues pecas le conferían un aire aniñado y sus pequeños pero carnosos labios rosados eran lo bastante tentadores para cualquiera de los presentes en el lugar.

El teléfono de Karen sonó. – Lo siento chicos. Pero mi galán ya llego. – se levantó y se despidió con la mano de los demás. – y tú – señalo a Terry – deberías buscarte a alguien. No es muy lindo que estés haciendo mal tercio. – se giró y se fue.

En ese instante Terry cayó en la cuenta de que sus amigos estaban ahí en plan de conquista. Cosa que le molesto al darse cuenta de que Archie estaba con su pecosa. "Un momento, ¿desde cuándo es TÚ pecosa?" pensó. De inmediato descarto ese pensamiento. A él que le importaba lo que pretendía Archie y mucho menos con Candy. Se levantó de su asiento y se disculpó para luego dirigirse a la barra para beber algo.

-Qué extraño esta Terry hoy. – dijo Jordana.

-Ya sabes como es. Solo ignóralo, ya vendrá. – respondió Stear.

-¿Quieres bailar? – Archie se dirigió a Candy.

Candy asintió y se pudo de pie junto con Archie, el cual la tomo de la mano para guiarla a pista de baile. Unos momentos después se les unieron Stear y Patty.

Archie estaba asombrado al darse cuenta de lo buena bailarina que era Candy.

-Bailas bien. – dijo.

-Gracias. Se lo debo a las clases de baile de la hermana Minerva. – ambos se rieron.

La tomo por la cintura y la acerco más hacia él para poder hablarle al oído.

-Eres muy bonita Candy.

-Tratas de coquetear conmigo Archibald. - dijo en tono de burla.

El sonrió. – La verdad es, que cuando te conocí lo intente… Pero eres diferente. Tú no eres del tipo de chica que caería fácil en mis trucos. – ambos rieron. – En realidad te veo como una amiga y si pensara lo contrario Stear y Anthony me arrancarían la cabeza, ellos te estiman demasiado… - miro algo avergonzado. – te pedí que me acompañaras porque quería ayudar a mi primo.

-Y yo acepte porque quería ayudar a Patty.

-Entonces los dos fuimos usados vilmente. – dijo con fingido resentimiento.

-Creo que sí. – ambos rieron.

Candy miro la hora y suspiro. – Ya es tarde. – hizo una mueca. – Te importaría llevarme a casa. Mañana tengo que levantarme temprano.

-Claro. No hay problema.

Se dirigieron a la mesa para despedirse de los demás y así hacer que Stear llevara a Patty por su cuenta.

Antes de salir del lugar, Candy alcanzo a ver a Terry sentado en medio de dos chicas y una más sentada en sus piernas. Las cuales tenían pinta de modelos y parecían un poco mayores. Él la miro fijamente por unos instantes para después desviar la mirada hacia una de las chicas que le susurraba algo al oído.