Cosas de familia
Capítulo 9: de retratos y salidas
Un mes había pasado de aquel alocado cumpleaños, desde aquel día en que la había soñado, Camus contempló el papel nuevamente para volver a experimentar aquella sensación. Hacía unas semanas por un descuido de Milo todos los dorados se habían enterado de que se había enamorado de una joven que aparecía en sus sueños, contra todo lo que esperaba el único que se había burlado era MM, los demás, por el contrario habían tenido curiosidad, tanto Mu como Shaka le hicieron miles de preguntas, para luego concluir que era una imagen de un futuro probable, al parecer todo dependía de cómo se dieran las cosas. Algunos, como Aioria, Aioros y Shura estaban dispuestos a ayudarlo en la búsqueda; ese fue el motivo por el que había hecho aquel retrato. Tenía que admitir que siempre había sido bueno dibujando, pero aquella era su obra maestra, había captado a la perfección cada uno de sus rasgos dando relieve con el uso del lapiz; aquella imagen en blanco y negro lo acompañaba ahora donde fuera, al igual que ella se había transformado en una parte de él.
Salió de la habitación para encontrarse con Luinil en la cocina, ella se encontraba de espaldas preparando el desayuno, por primera vez en varios meses cayo en la cuenta de lo que sus compañeros le repetían continuamente, su discípula tenia un muy buen cuerpo, lo saludó con alegría, ya podía imaginar aquella sonrisa en su oculto rostro
¿Qué le estaba pasando? Se aferró con fuerza al papel que tenía en su bolsillo, esa chica era su discípula, no podía mirarla con esos ojos, sintió de golpe como sus mejillas comenzaban a enrojecer, por primera vez se sintió nervioso al verla, se disculpó de inmediato y salió de la casa a toda velocidad dándole el día libre.
Caminó aturdido un buen rato, hasta encontrarse en el pequeño bosquecito que se situaba cerca del Santuario, mil imágenes se amontonaban en su mente, por más que quisiera encerrarlas en la caja mental, ya no podía regresarlas, algo se había desatado en su interior, y no sabía que hacer.
Saco la hoja de su bolsillo, sintió una culpa, como si la estuviera traicionando, su corazón latió agitado al recordar a la joven, desde el primer momento le había agradado ese amor por la filosofía y las ganas que le ponía a todo, eso era cierto, nunca habría podido negarlo, pero últimamente algo había cambiado, no sabía que ni como, pero estaba seguro que fue desde su cumpleaños, o desde aquella noche en la que habían contemplado juntos por primera vez las estrellas, luego de eso habían comenzado con clases de astronomía, bajo la cúpula celeste algo había cambiado, mientras él le contaba aquellas historias o inventaban entre ellos otras, reían a carcajadas juntos o compartían cosas de su vida pasada.
Hacía un tiempo había notado ese cambio, pero recién ese día lo había identificado, estaba comenzando a enamorarse de su aprendiz, volvió a ver el retrato y su corazón sintió que se destrozaba, aquella mujer que él mismo había dibujado parecía no recriminarle nada.
"Luinil es mi aprendiz"- dijo en voz alta para convencerse- "Vos sos la mujer de la que estoy enamorado"
Pero la aspirante a la armadura de los Hielos Eternos era real ¿Y qué si aquella joven era producto de su imaginación? ¿qué pasaría si ese futuro nunca llegaba?
Mi maestro parecía más que confundido esa mañana, salió como tiro escaleras abajo, dándome el día libre, todo un milagro, las chicas probablemente estarían entrenando a sus aprendices, por lo que me dirigí escaleras arriba a visitar a mi hermanita, afortunadamente la estadía de Hyoga había sido corta, durante esa semana se había alojado en el recinto principal, por lo que yo no había podido visitar a Saori tanto como quería, estaba llegando a la casa de Picis con una sonrisa de oreja a oreja, cuando el extraño caballero me detuvo
"Yo no soy tan estúpido como los otros"- comentó- "veo como subís constantemente a ver a nuestra princesa, casualmente en los momentos en los que hay revuelo en el recinto principal"
"En serio?? No me digas??"- pregunté con sarcasmo
"No me faltes el respeto niña- me espetó enojado- soy un caballero de oro y vos una simple aprendiz"
"Vos mismo dijiste que tengo privilegios ante Athena ¿qué te hace creer que vas a poder contra mí?"- le comenté
"No sos una simple humana, eso lo tengo muy en claro"- me informó con sequedad- " no volverás a atravesar esta casa hasta que yo sepa la verdad"- suspiré con cansancio y señale al templo
"Hay cosas que deben ser dichas a resguardo"
Tenía que admitir que la casa de Picis era la más linda de las doce, Afrodita tenía un gusto exquisito para la decoración y eso se notaba a la legua, la casa de acuario era mucho más sencilla, solo había lo básico, ningún adorno, ningún cuadro, la de escorpio, en cambio, estaba llena de basura, era un laberinto en el que había que esquivar la ropa de Milo, con sus revistas playboy y alguna que otra caja vieja de pizza. Nos acomodamos en unos cómodos sillones y me miro con expresión seria
"Quiero la verdad"- murmuró con tono amenazador, mi relación con aquel caballero era nula, en los meses que llevaba allí poco había tratado con él, por no decir nada
"Soy la hermana de Saori"- aseguré mientras dudaba si continuar o no ante la cara incrédula del pececito- "soy la reencarnación de Artemisa y vine aquí con la misión de que ella tenga una vida más normal y una mejor relación con sus caballeros"
"Esto es una broma"- aseguro agitando la cabeza
"No lo es, el problema es que a muchos les cuesta entender que llego la hora de que deje de ser una niña mimada y se haga cargo de sus responsabilidades como diosa de la justicia"
"Ese es el motivo por el que la princesa está tan cambiada??"- murmuró sorprendido
"Ajaps, en realidad le hacía falta algo de ayuda, ni siquiera había probado una hamburguesa!!!"- el santo de la última casa abrió los ojos sorprendido
"Ni hablar como se vestía- comentó mientras yo asentía con la cabeza- hay que admitir que ahora parece alguien normal ¿ vos fuiste la responsable de su cambio de look? Porque si es así hay que felicitarte"
"Gracias, pero me prometes, me juras, me hiperjuras que lo que te dije aca se queda, nadie más debe saber de esto por ninguna razón"
"Mi boca es una tumba"- comentó mientras nos poníamos de pie- "ahora podes pasar por esta casa cuando desees, y cuando necesites ayuda, conta conmigo, estoy totalmente de tu lado en esto"
Cuando llegué al cuarto de Saori esta estaba revisando unos papeles en el escritorio, luego de saludarla, me abalancé al armario para sacar algo de mi ropa y cambiarme, una vez lista me miro con picardía levantando la tarjeta de crédito
"Tengo una cena de negocios la próxima semana"
Milo, Shura y Aioria estaban por demás de asqueados esa tarde, estaban hartos de la rutina y buscaban algo con que entretenerse, los discípulos de los caballeros de leo y capricornio estaban en un ejercicio grupal a cargo de los santos de plata, por lo que estos estaban libres durante todo el día
"No podemos estar así todo el día"- murmuró Milo asqueado de mirar el piso
"Por qué no nos escapamos a algún lado"- ofreció Aioria- "cualquier lugar es más divertido que este"
"Claro, eso es porque tu chica no esta disponible hoy ¿no Aioria?"- se burlo el escorpión
"Vamos al shopping- salto Shura de la nada- ahí siempre hay muchas chicas"
"Al shopping será"- comentó Milo poniéndose de pie mientras el león refunfuñaba por lo bajo.
"Calma Aioria"- comentó Shura mientras caminaban en el inmenso lugar- "Marin no tiene por qué enterarse que nos escapamos del Santuario para buscar chicas"
"Ustedes buscan chicas"- lo corrigió el santo de leo
"De todas formas vos sos un muy buen amigo"- dijo Milo pegándole un codazo amistoso
"Ni hablar"- bufó, en el instante en el que algo captó su atención – no es esa la princesa Saori?"- preguntó señalando a la joven de cabello lila que caminaba por el otro extremo de aquel sector
"Es imposible, no lleva ninguna escolta"- afirmo Shura fijando su atención- "aunque es cierto que es muy parecida"
"Si es Athena"- sentenció Milo mientras otra persona captó su atención- "miren quien va a su lado"- los tres chicos de oro parecían de piedra
"Es... Es.."- tartamudeo Shura
"Es la chica de Camus!!"- dijo Aioria por fin- "vamos con ellas"
"Si, claro ¿y como le explicamos a Athena que nos escapamos del santuario"- explicó Milo
"Sigámoslas"- tiro Aioria caminando hacia ellas
"Si nos descubren decimos que las seguimos desde el santuario para velar por su seguridad"- susurró Shura
Siguieron a las chicas por un buen rato, luego de las compras las vieron subirse a un deslumbrante auto y salir disparadas a toda velocidad
Camus se encontraba en el coliseo, para despejarse había ido a ver como los pequeños aprendices participaban de un ejercicio de conjunto con distintas etapas y pruebas, estaba tan concentrado en ello que no se percato de que sus amigos llegaban como una estampida a su lado
"No nos creerás"- comentó Shura agitado
"La vimos"- siguió Aioria, mientras Camus los veía como bichos raros
"A quien?"
"A tu chica- largó Milo- Camus vimos a tu chica"- la expresión del santo de acuario parecía haber escapado de todo lo imaginable
"Do... donde la vieron?"- murmuró mientras intentaba comprender lo que sus amigos le decían
"En el shopping, junto a Athena!"- le informó Milo, mientras el frío caballero cambiaba su expresión a una de enojo
"No se burlen de mí quieren? No soy tan estúpido como para creerme ese cuento"
"Nos escapamos del Santuario y vimos a la princesa Saori con tu chica"- explicó Shura
"El problema es que no pudimos acercarnos demasiado ni preguntar a la princesa porque descubriríamos que nos escapamos"- continuó Aioria con seriedad- "nunca te haríamos una broma con eso, es demasiado importante para vos"
Camus asintió en silencio, si sus amigos decían la verdad estaba mucho más cerca de lo que había imaginado
Cuando volvimos del shopping me cambie a toda velocidad y metí algo de mi ropa en un bolso
"No vas a cenar conmigo esta noche?"- quiso saber
"Salgo con las chicas- le informe- comeremos algo en el recinto y luego nos vamos a bailar"
"Pero yo quiero que.."
"Saori, ya le di mi palabra a las chicas, me quedaré contigo el próximo fin de semana"- comenté dándole un beso y colocándome la máscara para salir de la habitación
"Esto esta repleto de gente"- comentó Shaina mientras hacíamos cola para entrar al boliche
"Espero que nos dejen entrar"- comentó Marin
"Y porqué no nos dejarían?- preguntó una voz y juro que no era la mía
"Saori ¿que haces aca?"- ahora sí mi vozarrón se escuchó hasta el Olimpo
Ya les estoy dejando otro capi, espero que les guste y sigo con la campaña "Ayudemos a mi autoestima" asi que ahi abajito tienen el boton de los reviews, no se olviden
IsirisAkasha: en verdad espero que te haya ido muy bien en ese examen y que te haya sido facil, espero que tambien te guste este capi, como veras seguimos un poco con lo romantico pero cada vez complicamos más las cosas (ya sabes que esa es mi especialidad)
Shadir: según lo que tengo entedido Saori en la saga de hades utiliza su cosmo muy bien, en todo caso cuando termine de verla te cuento, en cuanto a la direccion esta en el profile desde un principio. como veras Saori esta bastante revelde ultimamente, y en muy poquito va a tener esa conversacion con Shaina, aunque no va a ser como ninguna de las dos espera
