Culpa.
El silencio invadió a las seis personas en la sala en ese momento, Starfire soltó su mano de la de Robin. Todos en ese momento pensaban quien podía ser el culpable si Batman no lo era, pero Starfire pensaba diferente, ella había puesto a Robin en contra de su mentor, ella había hecho que Robin odiara al hombre que considera su padre. De pronto sintió que ya no debía estar con Robin, no después del daño que ya había ocasionado, retrocedió dos pasos inconscientemente. ¡Qué tonta había sido!
Robin por otro lado se sentía aliviado, mucho tiempo había pasado pensando en el porqué Bruno haría eso, cada criminal que él había atrapado tenía motivos para hacer cada cosa, pero él aun no lograba entender el motivo de Bruno.
-¿Y ahora qué hacemos? -preguntó al fin Chico Bestia, siendo el primero en atreverse a hablar.
Ante el silencio de todos los confundidos titanes fue Raven quien salvó la situación, con voz calmada les dijo -quizás sea prudente pensar en esto luego, no vamos a hacer nada estando aquí de pie solo porque sí, y Robin tiene que volver a una fiesta.
Robin hizo una mueca de disgusto, preferiría no tener que regresar a esa fiesta, mucho menos ahora que tenía la cabeza tan llena de ideas. Miró a su hermana y compartió una leve sonrisa con ella, luego a cada uno de sus compañeros titanes, hasta que su mirada llegó hasta Starfire. Su tamaraniana miraba al suelo fijamente, como si hubiera sentido la mirada de Robin sobre ella, Starfire levantó la mirada para verlo. Robin supo que algo no estaba bien, en un principio lo creyó perfecto, así podía quedarse con ella y evitar esa estúpida fiesta. Quizás Starfire solo estaba pensando mucho en todo lo que había sucedido y en el cambio tan repentino de sospechoso, rechinando los dientes Robin supo que lo mejor era marcharse, si algo andaba mal ella se lo diría. Aun así miró a Raven como pidiéndole que cuidara de Starfire si fuera necesario, y con eso se fue de la guarida titán.
...
Starfire movió los pies como una chiquilla mientras estaba sentada en el barandal de la gigantesca ventana de su supuesta casa, o mejor dicho la mansión Anders. El sol se ponía frente a ella y los últimos rayos del sol le daban de lleno, el naranja mezclándose con su blanca piel y el rojizo de sus cabellos, que se movía cuando el aire se colaba por la ventana. Sus ojos esmeraldas brillaban con intensidad mientras que con curiosidad escaneaban las formas que las nubes tomaban en el cielo. Una sonrisa simple estaba en sus labios, había llegado allí con las intensiones de huir de todos esos sentimientos encontrados que tenía. Aun no sabía exactamente que hacer o decirle a Robin sobre los nuevos descubrimientos, ni tampoco ninguno de los titanes había hecho progreso alguno. Y allí estaba ella, recibiendo un poco de sanación física ya que mentalmente era un completo desorden. Mientras tres días transcurrían increíblemente despacio, Starfire había decidido que su mejor opción en ese momento era permanecer lejos de la guarida de los titanes. En primera porque tenía demasiadas emociones encontradas y no quería tener a Raven en un consistente estado nervioso por su culpa. Y luego porque quería que sus heridas sanaran de una vez por todas y los rayos solares eran de gran ayuda, allí podía ser Starfire y tomar el sol sin que nadie la vea. Al menos había logrado eso, porque muchos moretones habían disminuido su horrible color, y poco a poco su piel comenzaba a ser la de antes.
Red X pasaba por allí cuando sonrió al ver a la tamaraniana sentada en el barandal, con gusto vio cuando Starfire deslizaba el anillo de su dedo y lo colocaba a un lado donde ella estaba sentada. La Starfire que estaba frente a él era millones de veces mejor que la que había rescatado de hace mucho tiempo. Aun así no necesitaba conocerla tanto como para saber que algo no estaba bien con ella, no después de verla contenta desde que regresó con los Titanes, además que ya llevaba mucho tiempo allí y no en la guarida. Se acercó hasta ella con lentitud, apoyó sus codos en el barandal y tomó en el anillo para empezar a verlo con curiosidad, como si nunca hubiera visto el artefacto antes. -¿Qué haces aquí? -preguntó después de un buen rato -y el sol no es una excusa -se apresuró a decir dejándola a ella con la boca abierta antes de poder contestar.
Starfire abrió y cerró la boca ante la sonrisa divertida de X, él la miraba expectante y ella estaba indecisa, no había hablado con nadie sobre aquello que la molestaba. La verdad es que ese era uno de sus grandes temores desde antes de que decidiera regresar con sus amigos. ¿Qué pasaría si se equivocaba, si toda aquella hipótesis de Batman se arruinaba? Porque para ser sincera de lo único que ella tenía seguro es quienes habían sido sus agresores, lo demás era algo incierto. Aun así, X la había animado bajo toda costa, él en muchas ocasiones confiaba más en ella que ella misma. ¿Y cómo no hacerlo? Aun con sus demás amigos titanes, X, Robin y sus nuevos poderes ella ya no se sentía segura, tenía un cierto delirio de que pronto regresarían por ella y la harían prisionera tan fácil como la habían tomado ya una vez -nos equivocamos, como va a perdonarme eso, estoy segura que lo hizo odiar a alguien inocente
-¿Te dijo él que estaba enojado contigo? -preguntó X con extrañeza y rabia al mismo tiempo, pues sabía exactamente que Starfire se preocupaba por Robin. Starfire negó con la cabeza como respuesta -¿Has hablado con él? -una vez más Starfire le dio la misma respuesta, X soltó un suspiro de cansancio -Starfire ve a casa, estás haciendo todo mucho peor, estoy seguro de que él tiene sus razones para no hablarte. -le entregó el anillo a Starfire, pero ella lo miró indecisa, simplemente no podía creer todo solo porque si - ¡Vamos! Te llevaré yo mismo si es necesario -ordenó con tono fuerte -¡Largo de aquí! -le gritó mientras ella sonreía un tanto y obedecía las ordenes de su amigo.
Robin sentía algo que no le podía dar un nombre con totalidad y no estaba como para detenerse y analizarlo en ese momento. Sabía que había pasado mucho tiempo lejos de los titanes, pero él estaba muy concentrado en buscar información por su cuenta. Regresa a guarida y Raven le cuenta que Starfire no se ha quedado allí las últimas noches y, que al igual que él no se ha comunicado con ellos. Le preocupa que ella no este, pero debe de admitir que le preocupa aun más que esté sola en esa enorme casa. Y cuando entra a la supuesta mansión Anders, siente furia, celos y sentimientos asesinos al ver a X tan tranquilo en aquel lugar. Su cerebro lo analizó con rapidez, X la tenía allí, él no la había rescatado, simplemente la había engañado para ganar su confianza, destruirlo a él y quedarse con Starfire.
-¿Dónde está? -preguntó con urgencia, con suma desesperación, como para darle el beneficio de la duda por tan solo unos momentos, aunque juraba que no se hacía responsable de lo que podía hacer si no llegaba a una conclusión de donde estaba Starfire.
-Se acaba de ir -respondió X con mucha tranquilidad, se había esperado esa confrontación desde hace mucho, pero por Starfire no iba a buscarle pelea alguna a Robin.
A Robin la paciencia se le fue en ese momento -¿Donde la tienes? No me engañas la tienes escondida por aquí, conozco a Starfire, ella no se iría de la guarida sin hablarle a los demás -dijo todo muy rápido y listo para atacar si era necesario.
X se puso de pie lentamente, levantando sus manos para que él viera que no lo atacaría o se defendería en ese caso -estuvo aquí porque pensaba que estabas molesto con ella -esas palabras tranquilas frenaron un poco a Robin, pues este pensaba que X se defendería, su ceño se frunció al instante -conoces una parte de Starfire, pero no a la Starfire que destrozaron hace dos años.
-¿A qué te refieres? -preguntó Robin molesto, X no debería de saber más de Starfire que él.
-Lo que escuchaste -responde X bajando sus brazos y hablando en un tono casual -no tiene confianza alguna y si ha tenido el valor de luchar en algunas misiones con los titanes es realmente admirable, ella vive con el miedo de que pronto vendrán por ella una vez más. No lo dice pero si pasaras más de una hora con ella lo notarías, la dañaste al dejarla sola estos dos días.
Robin estuvo de pie incrédulo por mucho tiempo, sin saber que hacer o decir, su cerebro registraba la nueva información y se sentía un reverendo idiota, como es que había jurado que nada malo le pasaría de nuevo a Starfire si era él quién la estaba dañando en ese momento. Dio dos pasos hacia atrás, resuelto en ir a buscarla -¿Qué ganas con todo esto? -le preguntó a X aun sintiendo un tanto de desconfianza, él había querido conquistar a Starfire hace mucho tiempo.
X se encogió de hombros -ella es la única amiga que eh tenido en mucho tiempo, no necesito más excusa que esa.
Robin no dijo nada más, salió del lugar tan rápido como pudo, tenía que encontrar a Starfire, luego se preocuparía por descifrar o no a X.
Arabella soltó un grito de pura alegría cuando Starfire entró en la guarida titán, la pequeña tomó una de las manos de Starfire y jalándola hacia abajo la condujo hasta el que ahora era el salón de prácticas de los titanes. Suerte para Starfire que ella podía flotar, pues la fuerza de Arabella hubiera sido suficiente como para llevarla de arrastras hasta el lugar. Starfire flotó hasta lograr ponerse en pie correctamente, con una mano se quitó el cabello del rostro y miró con asombro a una sonriente Raven frente a ella. Raven rara vez sonreía tanto como Starfire la vio sonreír en ese momento, o quizás Raven si sonreía solo que en raras ocasiones dejaba que sus emociones fluyeran tanto como para que alguien más las viera.
-Mira mami, tía Star está de regreso -dijo Arabella con voz cantarina y dando brinquitos hasta estar de pie frente a su madre, tomar una de sus manos y acaparar toda la atención de Raven -¿Puedo enseñarle lo que puedo hacer?
Raven bajó hasta la altura de su pequeña, su capa serpenteó en el aire y de alguna manera cayó delicadamente cubriéndola a ella y a Arabella -pero tienes que calmarte o no lograrás hacer nada -dijo Raven en voz suave en el oído de su pequeña. Arabella respiraba con rapidez, se notaba que estaba demasiado emocionada para seguir las instrucciones de su madre con rapidez. Y entonces Starfire lo vio, un brillo extraño y travieso en los ojos de la pequeña y como los labios de tanto madre como hija se movieron en perfecto acorde para susurra -Azarath Nitrion Zinthos.
Una pequeña pesa tirada en el suelo tomó una forma negra a su alrededor, flotó por unos segundos en el aire hasta que con un sonido sordo calló en el suelo. Quizás no por falta de capacidad, sino porque Arabella comenzó a saltar contenta el hecho de que ya podía dominar sus poderes. Starfire felicitó a su pequeña sobrina al momento en el que esta saltó a sus brazos, la tamaraniana la abrazó con la fuerza debida para no lastimarla -voy a decirle a papi y a tío Cy -anunció después de eso dando otro brinco de los brazos de Starfire y corriendo hacia la salida. Starfire lo vio en ese momento en los ojos de su amiga, una mezcla de orgullo y felicidad a la vez al ver a la pequeña Arabella hacer algo tan simple como aquella pequeña demostración de sus poderes, comparada con todas las cosas que Raven hacía. Pero era el primer logro y Starfire sabía lo que pasaba en la mente de Raven, que Arabella haría cosas mucho mayores que ella misma. Starfire le sonrió genuinamente a su amiga, era el más hermoso destino el que le había tocado a su amiga, y aunque ella una vez en sus sueños más locos pensó en algo así para ella, Starfire estaba feliz de que Raven lo tuviera. Ambas siguieron con la mirada el camino por donde Arabella se había ido corriendo, curiosamente la encontraron de pie, con el ceño fruncido mirando la puerta de metal frente a ella, con la concentración reflejada en su rostro. Pocos segundos después, Raven y Starfire lo escucharon -Azarath, Nitrion Zinthos -la puerta cedió y se abrió sin problema alguno, Arabella dio un brinco para ver a su madre y a su tía, les sonrió enormemente a ambas y la sonrisa se le fue devuelta con rapidez. Arabella da la vuelta y continúa su camino, chocando con Robin quién iba a entrar en ese momento cuando de improviso se le abrieron las puertas mágicamente y quién le habían dicho que allí podía encontrar a Starfire. Raven y Starfire vieron con una sonrisa a Arabella que, con demasiada alegría, explicó a Robin que podía controlar sus poderes, con la misma rapidez y energía con la que había tropezado con el Líder Titán.
-¿Qué fue lo que dijo? -preguntó Robin un tanto confundido, haciendo que Raven y Starfire rieran en ese instante.
Raven se fue sonriente en ese momento, sin dar excusas pues entendía que ella realmente estaba demás allí. Robin se acercó a paso seguro, aunque aun no sabía que decir con exactitud, debería pedirle perdón por no haberla cuidado esos últimos días. ¿Qué hacer? Mantuvo su mirada fija en Starfire, vio que de repente la sonrisa en los labios se fue desvanecía lentamente.
-Robin ¿Sabías de Alex y Arabella antes de mi regreso? -preguntó Starfire mirando a Robin hasta el final, hasta que él estuvo de pie frente a ella.
Robin se encogió de hombros, no se sentía para nada orgulloso de la respuesta a esa pregunta -sabía que eran una pareja cuando me fui, vi a Raven una vez cuando estaba embaraza -alza una mano y aparta un mechón rojizo que había caído en su frente por la carrera que le hizo pasar Arabella, Starfire le sonrió ante el gesto, siente que se sonroja un tanto y mira hacia el suelo -fui a la mansión Anders, hablé con X -Starfire levantó la mirada asustada, sabía que X le había contado todo a Robin y eso la hacía sentirse mucho peor.
-Lo siento...-susurra Starfire mirando de nuevo hacia el suelo, sintió los brazos de Robin atraerla hacia él, abrazándola con fuerza.
Robin entendió que en ocasiones no debía decir nada hasta que fuera necesario, presionó sus labios contra el cabello de Starfire -nos engañó a todos Star, no tienes porque disculparte. -sin querer pequeñas lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Starfire, que se perdieron mojando la camisa de Robin, o mejor dicho de Dick Greyson. Él la abrazó contra él por un buen rato, sintiendo la culpa en su interior por haberla llevado hasta ese nivel, ella sintiendo pena por todo lo que había ocasionado. Fue hasta que Robin sintió que Starfire se hubo calmado, que pudo encontrar la forma de hablar una vez más -me voy a regresar Star, no puedo seguir siendo Dick Greyson.
Starfire levantó el rostro, limpiándose las lágrimas con las manos y sonriendo una vez más -¡Pero tú eres Dick Greyson!
-Si, pero Starfire difícilmente podría estar con Dick -le dijo Robin sintiéndose tan solo un poco mejor al verla a ella sonreír una vez más, Starfire era una persona alegre, no tenía razón alguna para llorar o dejar de sonreír, al menos antes no tenía razón alguna pata hacerlo. X tenía razón, Starfire ya no era la misma, incluso parecía que la hubieran dividido en dos -creo que podemos seguir investigando sin que yo esté en la mansión y...-las palabras de Robin se quedaron a la mitad, cuando Starfire saltó sobre él, enrollando sus brazos en su cuello. Robin da dos pasos hacia atrás, tratando de mantener el equilibrio pues ella había olvidado medir sus fuerzas -Star...-llama él sintiéndose sin aire por unos momentos, ella lo suelta y se sonroja al mismo tiempo. Robin aprovecha y la besa en los labios en ese instante, toma la mano de Starfire y ambos salen de allí juntos.
Cyborg siempre encontraba millones de formas de poder trabajar en su auto T y era simplemente necesario hacerle una buena revisión después de una batalla. Caminaba hacia la cocina en busca de un bocadillo después de su trabajo, aun sonriendo pues a medio camino se había encontrado con Arabella y le había enseñado su progreso con sus poderes. Comenzó a prepararse un emparedado, mientras era observaba de reojo a Eliza, que había estado ojeteando el periódico en el desayunador. Parecía que estaba aburrida, deteniendo su mentón con la palma de su mano, haciendo una mueca de disgusto cada vez que veía algo que no le gustaba. Por unos momentos Cyborg creyó quedársele viendo, hasta que recobró compostura y agradeció internamente que ella no lo haya notado. Desde hace muchísimo tiempo que Cyborg no se había fijado en alguien más, Abeja había sido o al menos eso pensaba él, la persona quien al fin lo entendería. Aunque al final terminó siendo solo un error, que sus personalidades fueran afines no significaba que los dos debían de estar juntos, porque al final fue todo un desastre. Él necesitaba alguien que quisiera al hombre dentro del robot, no al héroe. De todas formas esas eran tonterías, Eliza era alguien normal, no tenía razón alguna para fijarse en alguien como él.
Elizabeth Greyson sintió como el corazón se le aceleraba cuando vio que Cyborg se acercaba. Porque estaba experimentando un montón de nuevas sensaciones que ni ella, nunca había experimentado. Siempre había estado encerrada en ese horrible lugar y aunque Cyborg no se pareciera a ninguno de los estrafalarios y apuestos galanes que se había imaginado que llegarían a sacarla de aquel lugar, si lograba causarle emociones que, si ella no estaba equivocada, la hacían sentirse atraída a él de alguna forma. Pero no era tan simple como se lo imaginaba, porque para ella el gran Cyborg nunca se molestaría en admirar a alguien tan común como ella, una simple humana sin nada en especial.
-¿Aburrida? -preguntó Cyborg tratando de sonar casual, mientras que una vez que había sacado todo lo necesario para su emparedado. Eliza asiente soltando un suspiro y los dos sonríen -bueno es que depende de que te guste hacer -dijo siguiendo la conversación y mirándola por el rabillo del ojo de vez en cuando -notaras que aunque hacemos mucho todo juntos cada quien tiene sus actividades por aparte, Raven lee, quién sabe qué cosas hará el Chico Bestia además de jugar videojuegos -Eliza ríe y Cyborg se siente a gusto por haberlo logrado -Robin siempre entrenaba cuando vivía con nosotros, eran muy raras las ocasiones cuando Starfire lograba sacarlo del gimnasio. Starfire siempre busca algo que hacer para todos o descubre algo nuevo sobre los humanos que en su planeta lo desconocen -Eliza lo miraba con un tanto de asombro para ese entonces, aunque conocía a todos los titanes desconocía muchas cosas sobre ellos. Además de que le interesaba saber un poco más de su hermano. Starfire la intrigaba sobremanera, porque era simplemente hermosa y aun no terminaba de creer que ella no era de ese planeta. La envidiaba en cierta forma, porque es seguro de que alguien así era justamente hermosa para llamar la atención de Cyborg, no común como era ella. Después de todo Starfire era suficientemente hermosa como para tener a su hermano muy embobado, porque aunque él aun no le había mencionado nada ella no había pasado tanto tiempo encerrada como para no notarlo. Si eso era, necesitaba ser una belleza exótica para llamar la atención de Cyborg. Movió la cabeza cuando él no estaba mirando, para desviar todos esos pensamientos tontos de su cabeza para seguir escuchándolo -y yo...
-Tú trabajas en tú auto -terminó Eliza por él.
Cyborg desvió su mirada de su recién terminado emparedado para verla a ella, que le sonreía -si yo trabajo en mi auto -repitió Cyborg un tanto anonadado, como si el perfecto par de ojos azules que la miraban lo estuvieran hipnotizando -así que... ¿Qué te gusta hacer aquí? -preguntó aclarando un poco su garganta antes de quedar como embobado viéndola a ella.
Eliza se mordió el labio sin saber que responder con exactitud, es que nunca la habían dejado escoger que hacer como para decirle las cosas que le gustaban hacer -es que no sabría que decir -contestó con la mayor sinceridad posible.
Cyborg asintió, buscando en su mente una forma de animarla, pues él había causado que su humor cambiara -entonces deberías pensarlo y cuando tengas una idea podría ayudarte con eso.
-Gracias -dijo Eliza emocionada de poder hacer algo con Cyborg en un futuro.
Hubo un silencio un tanto extraño, aunque no del todo incómodo, pero para los dos allí presentes fue extraño quedarse allí de pie sin nada que decir, ni siquiera moverse, solo observarse el uno al otro, cada uno pensando millones de cosas distintas, millones de posibilidades de porque el otro no debería de tener interés alguno en ellos. Cuando el tiempo hubo pasado, no se sabe cuánto con exactitud, fue que los dos desviaron la mirada, no porque alguno de los dos lo hubiera querido, sino porque ya no estuvieron solos en la habitación, el resto de los habitantes de la casa llegaron queriendo celebrar con algo de pizza las mejoras de una futura titán.
-Viejo… ¿estás seguro? –preguntó Chico Bestia arrugando el entrecejo mientras la mirada de todos se concentraba en Robin. Después de la cena y que los dos pequeños se hubieron dormido fue que Robin les comentó a los demás su decisión de volver a vivir con ellos –no es que nos molesta que regreses –continuo el Chico Bestia ante el silencio de su líder –es genial viejo pero… ¿estás seguro?
Raven rodó los ojos y explicó mejor las palabras del Chico Bestia –Chico Bestia se refiere a la misión, no eres de los que abandona algo y mucho menos esto. ¿Estas seguro de que quieres regresar y arriesgar la misión?
-Hice mi investigación estos últimos días y creo que lo mejor será hablar con Batman sobre esto, vine a pedirles su opinión sobre ello –respondió Robin, todos los demás lo miraron sorprendidos, un tanto incrédulos de que esa fuera la mejor decisión a tomar. Robin estaba seguro que aunque le dijera o no a Batman él regresaría con los Titanes, por Starfire y por su propia salud mental, vivir la vida de Bruno Díaz no le gustaba, a él le gustaban las cosas más simples –hable con Alfred, quién podía ser más confiable en el asunto, Bruno Díaz es un pariente lejano mío, aparentemente mis padres estaban en contacto con él, si algo les hubiera pasado Eliza y yo hubiéramos quedado a su cuidado. ¿Estás seguro de que Batman nunca tuvo acceso a todos los archivos del hospital psiquiátrico en donde estaba Eliza? –preguntó mirando a Cyborg.
-Muy seguro –respondió Cyborg –lo único que ha visto es una nota de defunción, a Batman le hicieron creer que Eliza había muerto por alguna razón, esa misma persona me atrevería a decir que entró en los archivos de Batman como nosotros lo hicimos, logro que de alguna manera el Hospital creyera que Bruno Díaz le pagaba por Eliza y poder ocultar la correspondencia de la vista de Bruno. Incluso hay un lugar en donde está la tumba de ella al lado de tus padres. La persona que hizo esto pensó que de alguna manera Batman te haría su aprendiz y quizás planeo tomar algún tipo de venganza por allí.
Robin asintió, apretando los puños- aquí lo único que me preocupa es porque tenía a Arabella encerrada, si él no es el culpable entonces ¿Por qué aprisionarla? Es el único miedo que tengo para poder decirle algo, no quiero tener el riesgo a ninguno de los dos.
Hubo un silencio mientras todos pensaban en la difícil situación que tenían entre manos, Starfire deslizó una de sus manos para tomar una de las de Robin, que estaban tensas y podía ver como sus nudillos se tornaban de un color excesivamente blanco por la fuerza que les estaba dando, tomó la mano de Robin entre la suya y en unos momentos sintió que se relajaba tan solo un poco.
-Creo que deberías de decirle, aunque no debe de saber que lo sabes todo –dijo al fin Raven –no que Starfire está de regreso o en donde está la nueva guarida titán. Si alguien lo está manipulando entonces todos los demás estarán a salvo.
-Raven tiene razón –apoyó Starfire –todos estaremos a salvo aquí.
-Y sea quien sea no va a entrar aquí tan fácilmente –continuó Cyborg –la seguridad de la baticueva no es nada comparada a la de este lugar.
-Les patearíamos el trasero antes de que se diera cuenta –concluyó Chico Bestia haciendo sonreír a todos.
Robin asintió decidido, ya sabía lo que tenía que hacer y quería estar de regreso a la guarida lo más pronto posible. Se puso de pie y se despidió de sus amigos, buscando la salida él mismo en silencio y muy sumergido en sus propios pensamientos.
-Robin…-llamó la voz de Starfire antes de que este pudiera subirse a su motocicleta negra, Robin dio media vuelta para verla a ella, flotar a centímetros del suelo, con la preocupación en sus ojos y las manos en la espalda –ten cuidado.
Robin le sonrió y con un –regresaré pronto, lo prometo –encendió la moto y se fue de allí.
