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Chapter 9:
… Sin saber que hacer o decir, se limito a respirar hondo para tranquilizarse y seguir andando sin bajar la guardia en ningun momento. Sin embargo, podia sentir los ojos invisibles de alguien clavandose en su nuca, instalando en su pecho una sensación de angustia que le impedia respirar correctamente. La sexta, la septima, la octava, la novena, la decima puerta. Un ruido se escucho a su derecha, y acto seguido, la varita de Harry apunto hacia el lugar, el lado contrario del pasillo. El sonido, suave como la seda, habia sonado parecido al roce de una tunica contra el suelo. Incapaz de pensar nada mas, el ruido grave de sus pasos al correr quebro definitivamente el silencio que se habia instalado en el misterioso y tetrico corredor…
Sin mirar atrás y con su respiración agitada como el unico sonido en sus oidos, Harry siguió corriendo lo mas rapido que podia, con la mano apoyada en todo momento en la pared para saber cuantas puertas quedaban hasta llegar a la que estaba Draco. Su mente maquinaba lo mas rapido que podia: su padre no se habia ofrecido a llevarle, pero tenia el presentimiento de que era el el que le espiaba en el oscuro corredor.
Lo que la mente de Harry no llegaba a comprender eran sus motivos: Severus podria haberle prohibido que se viera con su ahijado, podria haberle llevado, pero no habia hecho nada de eso, mas bien le habia señalizado el camino a seguir. Tambien cabia la remota posibilidad de que fuera otro mortifago el que le estuviera espiando; y en ese caso… ¿Quién seria? No tenia la menor idea de cómo eran los mortifagos en realidad, y acababa de darse cuenta en ese momento.
En ningun momento de sus enfrentamientos con mortifagos se habia fijado en los pequeños detalles, casi imperceptibles, las pequeñas manias, la manera de caminar,… que en ese momento parecian imprescindibles. Recordo con extrañeza como todos los mortifagos, cubiertos por mascaras, altos, delgados la mayoria, tenian la misma apariencia en la oscuridad, pero, sin embargo, entre ellos cada cual sabia quien era su compañero.
Esos pequeños detalles, como el que su padre pareciera un muerto viviente, sin hacer ningun ruido, le parecian ahora muy importantes: al no conocer el estilo de los demas mortifagos, no podia hacer un descarte entre los asesinos ruidosos y los silenciosos. Y sin poder hacer un descarte, la unica posibilidad que quedaba en su mente era su padre. Y eso era algo que no queria por ningun medio: sospechar de la unica persona que le habia ayudado cuando mas lo necesitaba lo consideraba una traicion.
Sus dedos, en los que habia focalizado la sensibilidad, palparon la undécima puerta, la duodécima, la decimotercera, la decimocuarta, y finalmente, la decimoquinta puerta. Sus pies pararon abruptamente, y sus oidos recibieron como un ruido lejano el eco sordo de sus pisadas. Espero unos segundos con la varita en alto, escudriñando la oscuridad con insistencia. Los ojos de la persona que le miraba desde la oscuridad le habian seguido hasta alli, y extrañamente seguia sintiendose incómodamente observado.
Sintiendose repentinamente angustiado, trago en seco y agarro el pomo metalico de la decimoquinta puerta, tirando con firmeza hasta abrir la puerta. La luz de su interior hizo que Harry se viera rapidamente deslumbrado, y cerro los ojos mientras apartaba la mirada adolorida. Repentinamente, una mano fuerte y grande le agarro del hombro y tiro de el hacia dentro de la estancia. Sintiendose amenazado, Harry se revolvio con insistencia, mientras sus ojos se acostumbraban a la abundante luz.
- ¡Estate quieto, Potter!- una voz conocida le golpeo los oidos. La persona que hablaba arrastraba las palabras con prepotencia, algo que usaba muy a menudo Draco Malfoy, asi que, por deduccion, penso que seria Lucius, su padre. En seguida dejo de moverse mientras parpadeaba con insistencia. Ante el aparecio la figura alta y de cabellera rubia de Malfoy, que le miraba con curiosidad mientras sus dedos, habiles, remangaban la manga izquierda del muchacho.
Harry miro a su espalda, en direccion a la puerta, la cual seguia abierta, pero, no obstante, la potente luz no iluminaba el pasillo. Parecia como si la antinatural oscuridad tragara todo lo que habia a su paso, y ni siquiera la luz pudiera rivalizarle. Una risa fria se escucho delante suyo, mientras su brazo izquierdo caia como un peso muerto a un lado suyo: Lucius reia como si alguien hubiera hecho una broma muy graciosa. Harry le miro con extrañeza: no entendia el chiste.
- Asi que era verdad… Severus no me mintio…- ante la mirada del moreno, sonrio ladino.- Hilarante…- la voz grave del hombre llego a sus oidos en un susurro, y se estremecio. Los ojos plateados del mortifago se fijaron en la direccion en la que Harry habia estado mirando con tanta fijeza, y comento, refiriendose al corredor oscuro.- ¿Te parece interesante el hechizo?
- ¿Qué hechizo?- su ceño se fruncio mientras miraba nuevamente el pasillo.
-Oscuridad permanente.- dijo Lucius.- No funcionan ni las lamparas de gas ni los hechizos… aplicaron el hechizo ayer.- le informo. Antes de que pudieran seguir hablando, Harry vio como una figura aparecia por detrás del hombre y se acercaba a ellos dos con rapidez. Pudo distinguir la eterna cabellera rubia tan distintiva de los Malfoy, y los ojos metalicos que le atravesaban con insistencia, con un brillo de alegria en ellos. Harry esbozo una sonrisa sincera y miro al padre, que intercambio una mirada de entendimiento con su hijo.
- Hola padre… Harry.- con una corta reverencia, el muchacho saludo a las dos personas.
- Me voy a hablar con Severus; no os movais de aquí, ni mucho menos salgais al pasillo.- advirtió el hombre, mientras caminaba en direccion a la puerta. Pronto desaparecio en la oscuridad del tetrico corredor, y la puerta se cerró con fuerza detrás suyo. La mano delgada y palida de Draco se cerro sobre la de Harry y le guio hasta un sofa, al lado de la chimenea. Cuando ambas pieles se tocaron, Harry reprimio un escalofrio: la mano del rubio estaba fria, al contrario que la suya, y su mirada plateada le perforaba a la vez que su sonrisa delicada le incitaba a probar sus palidos labios.
- ¿Qué tal estas, Harry?- pregunto el rubio con curiosidad.- Mi padre se sorprendio cuando Severus le dijo que te habia marcado.
- Me duele un poco la cabeza, pero por lo demas estoy bien.- contesto Harry. Ante el ultimo comentario de Draco, añadio.- Lo encontro hilarante, palabras textuales.
- Si, parece mentira que hasta hace poco solo fuesemos enemigos, y ahora, sin embargo…- dejo la frase incompleta, mientras su mirada se desviaba al fuego que titilaba débilmente en la chimenea.
- Si, es raro…- recordando la conversación anterior con su padre, le pregunto.- ¿Sabes por que me aceptaron tan pronto?- una movimiento negativo de cabeza fue todo lo que consiguió. Sin embargo, el rubio añadio:
- Mi padre siempre dice que el es su preferido… asi que debe de haber usado su influencia.- especulo a partir de las palabras de su progenitor.- De todas formas deberias hablar con el sobre eso directamente… No le gusta que vayan con rodeos ni que le investiguen.- le aconsejo.
- Bueno… puede que lo haga. Aunque, hablando de el… creo que me estaba espiando fuera, en los pasillos. He sentido como si me mirara alguien, y luego he oido un ruido de algo al deslizarse…- explico, acercandose mas a el rubio.
- Pudo haber sido otra persona, ¿no?- el brazo de Draco paso por sus hombros, mientras le atraia hacia si.
- Quizas… no lo se… De todas formas, ¿Por qué me espiarian?- pregunto Harry extrañado. Su cabeza cayo en el hombro de su amigo, mientras su mirada se fijaba en la chimenea, mirando hipnotizado el monotono vaivén de la llama rojiza.
- Eres el Niño-Que-Vivio… pura curiosidad.- alego Draco, intentando quitarle importancia al asunto. Sin embargo, Harry seguia inquieto; en el corredor se habia sentido extrañamente debil, indefenso, vulnerable. Odiaba esas sensaciones tan agobiantes, la impotencia de no poder defenderse, de estar a merced de los demas.- Cambiando de tema: ¿te ha gustado la mansión?
- Un poco tetrica, la verdad.- sonrio Harry.- Aunque muy espaciosa…
- Si, a mi me gusta… se parece mucho a las mazmorras de Hogwarts.- La mencion del colegio hizo que el moreno cambiara su expresión a una ensombrecida.
- ¿Qué tal van las cosas por alli?- pregunto en un susurro.
- Bien… Dumbledore ha sido destituido de su cargo, y Umbridge se ha hecho con el poder.- una sonrisa nacio en sus labios, y, cuando su boca se abrio para decir algo mas, el sonido de la puerta al abrirse hizo que ambos muchachos se separaran bruscamente, mirando la puerta nerviosos.
De la oscuridad penetrante del corredor emergieron las figuras de los padres de Harry y el de Draco, que hablaban en voz baja. Los ojos de los tres hombres se posaron sobre los muchachos con un brillo de entendimiento, mientras las sonrisas en sus rostros se agrandaban. Parecian haber comprendido algo gracioso, o al menos, esperado, y con una ligera reverencia les saludaron.
- ¿Ya es hora de irse, padre?- el rubio asintio, y dijo:
- Preparate, Draco, yo tengo que arreglar unos cuantos asuntos todavía.- la mirada significativa que el hombre le mando a Severus fue suficiente para que Harry comprendiera que estaban ocultando algo. En un susurro, le dijo a su padre.- ¿Lo haras si yo no estoy, no?
- Solo si tu lo haces cuando yo no este.- Los tres hombres parecian entenderse entre ellos, mientras Harry y Draco se mandaban miradas confundidas. ¿Qué iban a hacer, que era tan importante? La mente del moreno empezo a elucubrar sobre diferentes teorias e hipótesis, pero todas parecian hilarantes e inverosímiles. Con un corto asentimiento de cabeza, Lucius y Severus estrecharon sus manos con firmeza y decisión. Harry vio como James se quedaba a un lado, mirandoles a ambos con seriedad. En un momento, no obstante, sonrio y les dijo:
- De todas formas, dentro de poco estareis obligados por lazos de sangre.- tras las palabras de su padre, los tres adultos estallaron en carcajadas, mientras veia a Draco observarles analíticamente. A simple vista parecian tres amigos normales y corrientes, pero la Marca tenebrosa relucia con oscuridad en sus antebrazos, marcandoles como asesinos infalibles.
Hary les observo: el ambiente, relajado y distendido, parecia afectarles hasta el extremo de dejar caer la usual careta de frialdad, dejando entrever sus verdaderas personalidades. Tras unos segundos mas de carcajadas, los hombres se serenaron, y James le estrechó la mano al señor Malfoy con educación. No parecia que su presencia le desagradara, algo que sorprendio a Harry. Luego les toco el turno a los oscuros mortifagos de despedirse: una corta reverencia fue suficiente para que ambos sonrieran, uno ladino, otro dejando entrever sus torcidos dientes.
- Vamonos, Draco.- el aludido se levanto rapidamente, y con un movimiento de mano, se despidio de todos. Luego entro en la chimenea con un puñado de polvos flu, y diciendo 'Mansion Malfoy' alto y claro, desaparecio en una explosion sorda. Su padre repitio el proceso despues de enviarle una sonrisa burlona a Harry, y pronto se quedaron los integrantes de la familia Potter-Snape solos. Sin saber bien como empezar, Harry comento:
- En los pasillos hay un hechizo de Oscuridad Permanente.- sus ojos verdes se cruzaron con los negros de su padre, y Harry le lanzo una mirada significativa. No obstante, antes de que pudiera decir algo mas, el hombre contesto:
- A eso se le llama paranoia, Harry.- su voz sono increíblemente seria e impersonal, cuando respondio a las dudas no formuladas del pequeño.- Sucede cuando haces algo malo, crees que los demas se van a dar cuenta de lo que has hecho.
- Pero… todo fue tan real…- susurro el adolescente, mirando el fuego con expresión ausente. James y Severus intercambiaron una mirada de entendimiento, y el primero dijo:
- No deberias desconfiar de nosotros, pequeño. Te puedo asegurar que Severus estuvo toda la noche conmigo.
- ¿Entonces he hecho algo mal?- pregunto el niño inseguro.
- El que hiere a los malos en aquello que son malos y tiene instrumentos de muerte para matar a los peores, es ministro de los Dioses.- dijo Severus sentandose en el sofa, y tironeando a James para que le acompañase.
- El fue malo y nosotros le tuvimos que castigar. Deberias entender que, en una guerra, nunca hay un bando bueno y el otro malo, eso se determina de forma subjetiva cuando se forma parte de uno de los dos grupos.- explico el castaño mirandole fijamente. Harry aparto la vista rompiendo el contacto visual, y pregunto en voz baja:
- ¿Por qué me aceptaron tan pronto?- la pregunta que llevaba rondando en la cabeza del pequeño durante todo el dia se materializo en ese momento. Vio como sus progenitores intercambiaban una mirada, inseguros, y finalmente, James dijo:
- Ya te lo he dicho, son asuntos de Sev.
- ¿Cuándo me contareis que es lo que pasa?- estallo al final el muchacho, recriminandoles.- ¡Parece que todo sea una especie de secreto, como si no confiarais en mi!- Suspirando, el oscuro hombre empezo a decir:
- Me acuesto con el. ¿Contento?- la piel de Harry palidecio, mientras miraba a su padre como si fuera un bicho raro.
-¡¿Cómo?!- fue lo unico que pudo pronunciar, despues de un rato.
- ¿Me estas pidiendo que te explique como son las relaciones sexuales?- pregunto a su vez Severus arqueando una ceja, esceptico.
- ¡Sev!- grito James, alarmado. En sus ojos de color caramelo se podia apreciar la inquietud; despues de los abusos que Harry habia sufrido en verano, se habia hecho un pacto mudo de no hablar sobre sexo ni nada por el estilo.
- Tu… ¿le engañas?- pregunto el pequeño, anonadado.
- No… no estamos casados, y los dos debemos lealtad al Señor Tenebroso. No es traicion ni infidelidad.- respondio llanamente el hombre, atravesandole con la oscura mirada.- Simplemente acepte sus cortejos en el pasado y ahora somos algo asi como amantes.
- Pero…pero…- tartamudeo Harry. Parecia como si la vida de su familia fuese un circo a tres pistas: sus padres habian estado en bandos distintos, Severus se acostaba con su propio jefe, y James habia engañadoa todos sobre su presunta muerte y el origen del pequeño. Realmente, Harry no esperaba tener a una familia tan…extravagante, aunque, en el fondo, las cosas fuesen viento en popa para ellos.
- Mira Harry, debes entender ciertas cosas dentro de los mortifagos: para llegar hasta tan alto como he llegado yo hace falta hacer sacrificios, pero al final esos sacrificios compensan.- dijo el moreno, mirandole seriamente.
- ¿Y eso como compensa?
- Tu ahora estas aquí, a salvo, con una Marca bajo el brazo. ¿Te parece suficiente?- Harry abrio la boca para protestar, pero antes de que dijera alguna palabras, se encontro el rostro del hombre muy cerca suyo, mientras le susurraba.- Eres el gran Harry Potter, el Niño-Que-Vivio, el eterno enemigo de mi Amo… ¿sabes lo que me ha costado convencerle?
Harry no se atrevio a contradecirle, y cerrando con lentitud la boca, sellando sus labios, bajo la mirada a su regazo. La mirada de su progenitor era un reproche mudo, y el de ojos verdes se sintio apenado consigo mismo: intentando encontrar respuestas, habia acabado topandose con el mal genio de su padre. Miro de soslayo a James; su mirada, repentinamente triste, se posaba sobre la titilante llama del fuego. Segundos despues, el ruido de la puerta al cerrarse con fuerza retumbo en sus timpanos; el ambiente de la sala se habia enrarecido mientras el mortifago se encontraba en ella, y otra vez, el silencio se apodero de la estancia.
NdA: especial agradecimiento a: dnanne.
Contestacion a tu review: ja! a que no te lo esperabas??! ok, no puedo decir que sea invencion mia porque lo lei en un libro todo eso de los pasillos oscuros con los ruidos y las miraditas, pero al menos que da way, no? Ademas, me parece ilogico que Sev le espie porque... ¬¬ es Sev! si algo tiene que decir lo dice a la cara xD
Aparte de eso, no, no es que teman a Lucius ni nada por el estilo, es solo que conocen al rubito demasiado: es un cabron, como Sev xD. por eso le advierten: por mas que vayan a ser pareja fijo, el padre de Draco va a buscarle situaciones embarazosas.
Os ha gustado la parte del final? llevaba varios dias rondandome por la cabeza y bueno... al final me he decidido y la he puesto...
por supuesto, REVIEWS!
