Hola queridos lectores/as, se que he tenido un tiempo sin actualizar y todo eso pero les estaba haciendo otra sorpresa y no se preocupen, no voy abandonar esta historia pero solo soy alguien complicada para hacer las cosas pero no es nada fuera del otro mundo créanme en mi ya es muy normal.

Cambiando abruptamente el tema, esto se trata de un Au donde nuestro homicida favorita esta vivo y nuestro rubio deprimido es un demonio encantador. Y si se lo preguntan si, es el capitulo mas largo, ahora se lleva el premio y ¿Advertencias? Leve lemmon, no pregunten, me han amenazado para que fuera asi, ojala y lo disfruten.

Vuelvo a recordar, esto se terminara o cancelara hasta que yo lo diga y por cierto...habrá una sorpresa pero esa sorpresa solo existirá cuando todo tenga un fin.


ALAS DE ÁNGEL CORAZÓN DE DEMONIO

Sería capaz de arrancarle las alas

Sería capaz de arrebatar su inocencia

Destrozarlo, hacerlo caer y hacerle sentir que era menos que la nada

Haría que se sintiera tan inútil

Tan frágil

Tan humano

Porque no permitiría que aquel castaño descubriera el paraíso

Porque no permitirá que se vuelva un ángel y pueda volar

Lejos de sus manos, lejos de sus obsesiones

Porque lo hará sentir tan poco

Para ocultar lo mucho que provoca en su frío corazón


Jonathan detestaba tanto el hecho de mirarlo cuando este actuaba como si nada, el de disfrutar su estadía comosi no hubiera de otra, la forma en la que le recordaba tanto estar vivo. Era desesperante quedaba destacar, tan irritante, aquel humano era tan cínico que hacía que su propia cabeza rogara por un poco de paz; el infierno a comparación de Sock podía ser más tranquilo, menos hiperactivo y animado, menos sonriente y claramente sin dudas sobre dudas.

Era un caos y en definitiva no le gustaban cuando él no tenía control sobre estos.

Era un dolor de cabeza intenso.

Pero eso no llegaba a significar que en ciertos momentos, que en ciertas oportunidades lograra con tanta facilidad tenerlo bajo el, hacerlo perder el sentido y robarle su aliento incluso los pulsos normales en el cual debería estar su corazón, o el hecho de hacerlo temblar y provocar un sonrojo extremo; estaba mal acosarlo y más cuando jugaba sucio aunque ¿Qué importaba? Era un demonio, podía hacerlo con el gusto y placer que quisiera, con la continuidad que se le complaciera aunque no faltaba decir que a veces era un gusto propio hacerlo.

Debía admitir que de vez en cuando el trabajo solo era una excusa para provocar al otro, por confundirlo y hacerlo sentir tan incómodo y extraño.

Lo adoraba, era tan tierno e inocente y el gustaba de arruinar las purezas incluso aquella que le parecía tan magníficamente tentadora.

Sock era una maldita obsesión que no podía ser borrada de forma tan sencilla, porque el mismo admitía que no era lo típico que hacía con cualquiera ya que odiaría definitivamente que escapara de sus garras, que alguien más lo perdiera con unas simples palabras o cualquier ente se atreviera acariciar incluso su cabello; era suyo, así de simple era la situación pero si él lo sabía aquello sería el fin ¿Entonces que quedaba hacer? ¿Cuál era su deber? Algo tan sencillo como respirar, algo tan fácil como era parpadear.

Hacerlo sentir tan menospreciado que esa idea nunca apareciera en su cabeza.

Porque no iba a aceptar que un simple mortal obtuviera lo que nunca en su vida le entrego a nadie ni siquiera a sí mismo, porque se negaba definitivamente a creer que este pudiera dominarlo en el silencio, a través de los días y la desesperación que siempre se almacenaba, el de ser condenadamente adictivo hasta tal punto en que no dudaba en querer probarlo con su propia boca, el de insinuarse de forma directa, sin ningún indicio de pena o nerviosismo, solo deseo.

Deseaba tanto a ese castaño para su gusto.

-Sock- llamo casi con aquella entonación que mostraba sus intenciones para nada santas ni divertidas para el otro

Era normal que el otro no lo quisiera ver y era imposible que lo pudiera culpar, estaba consciente de lo que hacía, de lo que le provocaba y aun así le gustaba tanto cuando el otro se lo recordara con una mirada molesta, con negarse a verlo por tener sus mejillas rojas. Era una delicia y la mejor manera de tenerlo ahí, con el deseo de poder escuchar su nombre escapando de esos labios a los que con gusto marcaría como suyos.

Porque en realidad a Jonathan no le molestaba la idea de hacerlo suyo.

-¿Estas tratando de ignorarme?-

-Estoy intentando evitar los problemas-

Solo pudo asentir antes de tener que flotar frente a él, dejando que sus pies estuvieran en dirección al techo y dejar caer su cabello al estar de cabeza -¿Por qué quieres evitar algo tan divertido? Pensé que te gustaban las cosas divertidas-

No pudo evitar bajar la mirada antes de hundirse en hombros, no le gustaba admitir que era culpa del otro que evitara aquello siendo que lo apenaba terriblemente con lo que él creía "divertido" –Madura, no todo es siempre jugar, meterse en problemas y esas cosas tan absurdas e infantiles- claro que aquello hubiera sonado convincente si no estuviera intentando evitar los ojos del otro

Lo maldecía tanto por cautivarlo con esos simples gestos avergonzados; es que algo debía estar mal, no comprendía como alguien con tendencias homicidas era tan adorable y tierno, era como ver a un gato con un pájaro en el hocico ensangrentado.

-Entonces quieres madurar, yo puedo enseñarte cosas maduras-

-¿Eh?-

Pies sobre el suelo y su mano deteniendo la barbilla de este para que lo mirara de forma fija, para que su rostro no pudiera desviarse al menos aún, era solo el hecho de que a pesar que este sabía que escapar era la mejor opción se quedara mostrando que no lo intimidaba, que no era fácil de romper ni manipular. Porque se esforzaba por ser fuerte, porque usaba la ignorancia para protegerse, porque simplemente conocía cada acción suya; intimidarlo, el de hacer que su piel levemente se erizara, el observar como en el fondo todo temblaba en su interior, el cómo luchaba para que sus piernas no se pusieran débiles era el mejor resultado de aquella guerra cuando definitivamente el otro estaba a punto de perderla, cuando intentaba hacer el último esfuerzo sobrehumano por no dejarse vencer.

-¿Es acaso que tienes miedo a madurar Sowachowski?-

Hizo tanto esfuerzo por no sonrojarse al verlo tan decidido a afectarlo con aquellas palabras que anhelaban hacerlo caer –No…, ni siquiera a ti-

Un sonido seco de burla no tardó en hacer presencia en aquel lugar.

-Eres un idiota- declaro al momento en que mostró como sus propios labios eran lamidos con cierto gusto a las palabras mencionadas –Voy a disfrutar tanto que lo seas-

Ya no había necesidad de dejar al otro quejarse, aunque si aún le hubiera permitido dar su opinión eso no hubiera cambiado el resultado que ahora hacia: el de besarlo de forma sorpresa, obligarlo a quedarse tan cerca y el de no poder mover su boca. Era tanta delicia junta, era tanta pureza que aseguraba estar dañando y más cuando el otro al momento de hacer un esfuerzo por librarse pudo introducir su lengua, sorprendiendo al otro, haciéndolo que temiera.

El sabor era tan abrumador, casi parecido al licor pero con mejor resultado, con algo que lo volvía incluso más adictivo, más dañino y placentero que el tabaco.

Incluso el esfuerzo de este por separarlo de forma inútil le resultaba tan excitante.

-¿Qué…haces?- pregunto cuando finalmente aquel ente pudo dejar su boca en paz, cuando apenas y podía tomar el aire al momento de sentir su rostro fundirse y su cuerpo a punto de colapsar

-Querías madurar ¿No? He prometido enseñarte cosas maduras- no evito el de quitarle la bufanda para después levantar su chaleco y camisa al mismo tiempo cuando este no sabía ni cómo reaccionar ante el ser desnudado –Te mostrare que un demonio tiene palabra-

No podía moverse ni hablar, estaba seguro que en ese punto el otro hacia todo lo posible por mantenerlo de pie, con la boca entreabierta, temblando y tragando saliva; tan parecido a la parálisis del sueño cuando no puedes reaccionar a pesar de que estas consciente de tu alrededor a diferencia que él lo observaba todo y podía moverse si es que en ese momento no estuviera congelado en su propio lugar sintiendo las manos del otro sobre él. Nunca en su vida deseo tanto gritar como en ese momento –Detente…- pidió apenas en un susurro, apenas audible y sin fuerzas para ser repetido

Hubiera deseado decirle que aquello era imposible pero sentía que el aroma del otro combinado con el terror lo dejaban en un estado de inconsciencia donde lo único que podía hacer era fijar sus ojos tan parecidos a los de un depredador dispuesto a sentenciar a su presa con tan solo un contacto; boca abierta y colmillos listos para atacar, sin duda fue algo tan rápido que ni el mismo se dio cuenta cuando termino mordiendo su cuello, robándole un grito ahogado, el de sentir como estaba a punto de romper en llanto.

Tan delicioso y adictivo, no podía parar, era imposible contenerse.

-B-basta- pidió, intentando contener las lágrimas y aferrándose a los hombros del otro evitando caer por el dolor insufrible consecuencia de aquella mordida que no paraba, que se repetía, que aseguraba era capaz de hacer que la sangre escapara de esta -D-duele- su voz apenas podía seguir existiendo

-No puedo parar- no evito lamer la pequeña presencia de sangre, incluso el de recorrer su cuello con su lengua sintiendo como el otro simplemente se removía extrañado, sintiendo como se aferraba aún más hasta el punto de tomarlo de la sudadera –Tu sabor es demasiado delicioso como para dejarlo, tu temor esta fascinándome-

Sus manos recorrían desde su cintura hasta aquel pecho desnudo, acariciando al inicio con suavidad aquellos pezones que se endurecían poco a poco al contacto que recibían, era tan extraño tener un cuerpo tan débil ante el estremeciéndose con algo tan suave como lo eran los roces que le daban sus manos, el escuchar suaves suspiros entrecortados buscando la forma de no ser escuchados, él como el leve llanto se suprimía para no ser escuchado. Sock parecía ser tan frágil y a la vez se obligaba a ser tan fuerte. Era lindo, tan real y fantasioso.

-N-no quiero- intento ocultar su rostro en el cuerpo de este, aferrando sus manos con fuerza y sintiendo las lágrimas caer y haciendo un esfuerzo costoso para poder limpiarlas de forma disimulada –P-para-

Un suave quejido salió al momento de sentir como este apretaba sus botones con cierta fuerza como si con ello tratara de corregir sus palabras pero ¿Por qué debería hacerlo? Él era quien en esos momentos le provocaba la sensación de querer llorar y morderse los labios hasta que no pudiera más, aun si sangraran o peligrara su estado físico más de lo que ahora estaba.

-Solo déjate llevar- susurro con tanta malicia, presumiendo el poder que ahora tenía de su cuerpo y su mente; no quería negar en esos instantes lo tanto que deseaba tener su cuerpo debajo del suyo, con aquel rostro lleno de pánico combinado con la lujuria del momento –No luches contra tus instintos solo haces que me guste más-

En esos momentos tuvo que separarlo para tomar sus manos y hacerlo caminar de espaldas hasta el momento en que pudo obligarlo a sentarse sobre su cama. Era verdad que el castaño evitaba cualquier contacto visual o el de al menos alzar su mirada y sabía que aquello estaba a punto de rozar la violación pero ¿Qué más daba? Lo deseaba tanto, le provocaba cosas que simplemente hacían en ese momento dudar en el fondo pero ¿Por qué seguir aquellas voces buenas? ¿Por qué debía ser dulce? Si lo hacia el otro notaria que estaba indefenso, estaba a punto de quebrarse. Jonathan no podía permitir que alguien lo destrozara.

Porque Sowachowski tenía el poder que quisiera para hacerlo dudar de su existencia.

-Mírame-

Negó la cabeza antes de aferrar sus dedos a la sábana –No lo haré-

-No te estaba dándote opciones, mírame-

Volvió a mirar aquella tonalidad verde que se encontraba brillosa y lágrimas que las decoraban, el cómo su rostro presumía un color rojizo igual o más que el color de su propio gorro.

-Ya…ya has tenido suficiente, déjame ¿Por qué haces esto?-

-Porque si no lo hago yo lo hará alguien más y eso no debe suceder, me niego a que otra persona te toque sin mi autorización, que te quede claro, eres mío y eso va a ser hasta que yo quiera-

-¿Y si yo no quiero ello?-

-Voy a hacer que lo quieras-

No dudo en ningún momento en volver a plantar sus labios sobre lo de este para callar cualquier objeción que hubiera en un futuro por el atrevimiento que haría puesto que no pudo esperar en ningún momento el de bajar una de sus manos hasta sus muslos, apretarlos como si fuera algo tan maravilloso para terminar posicionando su mano sobre sus pantalones y aquella falda tan peculiar, dar leves roces sobre la tela en aquel punto en donde justamente solo provocaba que el otro intentara infringirle algún tipo de daño inútil. Debería considerar que parecía más un tipo de tortura que una muestra "disimulada" de atracción, igual, para él era lo mismo y más cuando buscaba la forma de levantar aquella falda para encontrar aquella bragueta que le diera la total libertad de hacer lo que quisiera.

-Jo-Jonathan-

Tuvo que parar al momento en que este busco la oportunidad de poder llamarlo por su nombre casi como si aquella palabra fuera robada en ese beso en el descuido de darle el suficiente espacio para separarse.

-¿Qué ganaras con…esto?- pregunto tan confundido y con temor, con la dificultad de poder respirar al sentir como su corazón se aceleraba, el cómo se negaba a mirar lo que el otro hacia -¿Por qué yo?-

-No lo sé pero ¿Qué importa?- sonó tan relajado y seguro que aquello eran los detalles menores pero al ver como el otro tomaba su brazo para que evitará seguir tuvo que torcer la boca -¿Por qué quieres complicarlo tanto?-

-Deja de verme como un juego...por favor-

El rostro molesto por ser detenido se desvaneció ante esas simples palabras -¿Pero qué estupidez estás diciendo?-

-¡Deja de estar jugando con mis emociones! Ya es suficiente ¡Deja de tomarme como un simple juego!-

-Entonces es eso...- pareció pensativo antes de acostarlo en su totalidad con la única mano libre que le quedaba, golpeando con su dedo en la parte media de su pecho donde se sentía el corazón del otro latir con fuerza -Crees que juego contigo, eres demasiado tonto- ahora no evitaba posicionar completamente su mano en aquel pecho quien intentaba no expandirse por respirar con velocidad –Si en realidad fuera eso tu estarías tranquilo, no tendrías que asegurártelo-

Cerró los ojos con fuerza intentando tranquilizarse, en hacer todo lo posible para que el otro no lo confundiera, que la realidad se mantuviera en su lugar -¿Por qué debería creer en un demonio?-

Zafo su brazo de aquel agarre antes de hundirse en hombros –No deberías pero lo haces ¿Por qué quieres engañarte a ti mismo?- tuvo que mover la mano que se encontraba sobre su pecho a su boca para cubrirla y tener que clavar su mirada silenciando cualquier respuesta que lo siguiera interrumpiendo –Solo relájate-

Parecía ser imposible que el otro obedeciera pero en ese momento en que sintió como se calmaba no evito soltar un suspiro por haber ganado finalmente y más cuando pudo bajar el cierre y desabrochar aquel pantalón aun si este se removiera con extrañeza ante tal invasión a su privacidad e incluso las palabras que eran ahogadas al momento en que su mano se adentro dentro de su ropa interior.

-Oh ¿Tienes mucha sensibilidad?- sabia que este no podría contestarle aunque la forma en la que se movía explicaban demasiado –Tal vez debería dejar de hacer eso…- no hubo ni siquiera un descanso para que terminara tomando su miembro, acariciándolo con suavidad –Pero eso sería algo bueno y que yo sepa no lo soy-

Dejo de cubrir su boca al momento en que el otro parecía dejar de querer dar batalla, cuando estaba seguro de que ni siquiera pensaba con claridad.

-Sa-saca…aleja…a-ah- prefirió nuevamente en cerrar la boca antes de cubrir su rostro con sus manos al sentir como todo su rostro comenzaba a arder sin negar que de vez en cuando aquellos gemidos escapaban contra su voluntad, tan bajos y pausados como si no supieran exactamente como expresarse -Y-ya no-

-Pero si veo que lo disfrutas, no veo la necesidad de parar- esta vez empezó a masturbarlo debajo de la tela que cubría su virilidad solo viendo como este incluso deseaba mover sus piernas las cuales no llegaban a reaccionar –Después de todo creo que disfrutas de la sensación de ser tocado-

Cuando intentaba reclamar aquello solo suave gemidos salían de él, teniendo que mover sus manos las cuales terminaron aferrándose a las sábanas –E-es raro…mhg…sé si-siente e-extraño- confeso cuando nuevamente movió sus manos la cual al menos una de ellas termino siendo mordida

Paso uno de sus dedos por su espalda solo viendo como terminaba por arquear esta a consecuencia de las caricias que le brindaba -No me obligues a que digas mi nombre Sock, no te recomiendo dejarme con ese deseo-

-Ca-cállate-

-No, no, ¿Qué son esos modales? Definitivamente deben ser corregidos- detuvo todo lo que estaba haciendo solo alcanzando a escuchar como el otro tomaba y expulsaba una gran cantidad de aire por ello aunque su respiración volvió a notarse irregular cuando sintió el cómo deslizaba por sus piernas aquellos calzoncillos y sentir nuevamente como las manos de este intentaban cubrirlo –Hey basta, basta, he sido compresivo contigo tengo mis niveles de paciencia-

-¿Y eso es culpa mía?- reclamo haciendo el inútil esfuerzo de alcanzar aquel pedazo de tela que en definitiva el otro ya había alejado de su alcance –No quiero estar desnudo- murmuro sintiendo la pena invadirlo de forma extremista, en ese punto ahora ni siquiera pensaba si el hecho de estar ansioso/asustado por lo que haría este fuera bueno -Y tu eres el pervertido que empezó todo esto ¿No prefieres tomarme una fotografía para que dure más?-

-Primeramente no estás desnudo aun tienes tu falda, en segunda gracias y lo de la foto ¿Dónde tienes una cámara? -

-¿¡Q-qué!?- no evito ahora mover sus manos en negación ante eso –Es decir, yo, eh, no te atrevas- pidió en forma baja, casi suplicante

-Tal vez haya una forma en la que puedas convencerme- sugirió mostrando una enorme sonrisa ante eso

No dudo en tragar saliva al ver esa expresión de que algo malo pasaría -¿C-Cómo?- a pesar de que no quería verlo tuvo que observarlo de reojo antes de volver a cubrir su mirada y soltar un leve grito -¿¡Pero qué demonios haces!? ¡No te desnudes frente a mí!-

Empezó a reír por ello ignorando su clara molestia para deshacerse de todo aquello que impidiera llegar al acuerdo que en su mente se estaba organizando -¿Es acaso que Napoleón tiene miedo?-

-No me digas Napoleón-

-Entonces no me digas que hacer-

Coloco sus piernas alrededor de si teniendo que asegurarle que aquello probablemente dolería mas no dijo cuánto siendo que al momento de introducirse (aun obligándose a ser dulce) el otro inmediatamente se aferro contra su espalda encajando sus uñas con toda la fuerza posible y maldiciéndolo en bajo cuando los suaves suspiros y gemidos no le cortaban; era una dulzura sin duda. Cuando este parecía calmarse era cuando se movía suavemente; era sorprendente la dificultad que tenia por ser tranquilo.

-C-creo q-que yo ngh…a-ah- le costaba demasiado concentrarse, entre las embestidas, los besos y mordidas, el cómo su mano lo estimulaba en ocasiones: todo eso lo hacía perder la cabeza en algún punto –J-Jonathan- ya no le molestaba cuando este lo obligaba a callarse mediante besos ni el hecho de que se diera todo el hecho de invadir su boca

No le incomodo para nada cuando este se vino, cuando lo regaño por hacerle todo aquello contra su voluntad pero había tanta necesidad de hacerlo suyo y evitar que otros lo tuvieran, que encontrara la forma de mantenerse mínimamente puro para lograr librarse de las condenas que habría por cualquier pecado pero ahora que definitivamente el había probado su inocencia estaba seguro que se quedaría. Definitivamente el solo lo tendría.

-Entonces ¿Quieres que me quede así por más tiempo?- pregunto cuándo se separo, cortando aquellos hilos de saliva entre ambos y mirando el gesto molesto y humillado del otro -¿Eso es un sí?-

No evito darle un golpe leve en el rostro con la palma solo haciendo que el otro gruñera casi como un animal –Solo un milagro a la vez, ahora ¿Podrías irte? Necesito pensar sobre lo que sucedió ahora-

-Podríamos volver a repetirlo para refrescar tu mala memoria-

-Solo haces que quiera tener agua bendita a la mano ¿Sabes?-

No evito fruncir el rostro ante eso para el final besar su frente –Tu eres lo más puro que ahora necesito confórmate con eso Sowachowski-