Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo me adjudico algunos personajes.

La historia es producto de mi imaginación

Canciones que sonarán en el capítulo.

1. Debussy – Music of a soul.

2. Lana del rey – Mermaid hotel.


—Él es mí… — ¿Qué diría?

—Soy su novio. — dijo Edward presentándose

—¿Su qué? — mi madre abrió los ojos

—Mi novio mamá — sonreí entusiasmada

—¿Y desde cuándo? — sonrió

—Desde hace meses — le respondí

—Pero que linda noticia, puedes decirme suegra, suegrita. — bromeó con Edward

—Mamá — la callé —, lo estás incomodando.

—No es así — rió Edward —, de hecho me iré.

—¿Por qué? — le pregunté

—Deben hablar de mucho, supongo que tienen que pasar más tiempo juntas, hace bastante que no se ven ¿verdad? — preguntó interesado Edward

—Es verdad, pero te veo luego… — sonreí

—Claro que sí, te llamaré.

—Mamá… ¿podría despedirme de Edward a solas?

—Por supuesto cariño — mi madre salió de la habitación

—No quiero que te vayas — le supliqué a Edward

—Debes charlar con tu madre, de muchas cosas.

—Es cierto pero… ¿Por qué mentiste?

—¿Por decir que soy tu novio?, le mentimos a mis padres, también podemos mentirle a tu madre — rió

—Sí, es verdad, adiós. — ¿Por qué decía "mentirle"? Parecía un juego para él, pero para mí no lo era.

Me despedí de él secamente, no me había gustado lo que había dicho. Me dormité un rato, mi madre por suerte no me interrumpió. Aunque no era una molestia, era una visita agradable. A decir verdad yo no estaba preparada para la mentira, quería decirle a mi madre que Edward era mi novio, realmente. Estaba triste, molesta, quería oficializar con él.

Cené con Reneé y con Alice, me hubiese gustado que Edward estuviese, pero no.

—Bella estás rara — me dijo mi madre

—No es cierto — reí jugando con mi tenedor

—Está algo cansada — me cubrió Alice

—Es eso — terminé la conversación

Ayudé a mi madre con sus cosas y a preparar la cama de Alice, allí dormiría Reneé por el momento. La pequeña ardilla quiso dormir en el sofá de la sala.

La llegada de mi madre había alterado un poco las cosas, pero no estaba enojada con ella o algo así. Estaba alegre con su llegada, pero estaba enojada conmigo. Ni yo sabía porque.

Reneé estaba acostumbrada a mis cambios de humor, era mi madre, me conocía.

—Bella, ¿Qué sucede? — mi madre se preocupó

—Mamá estoy bien, quiero descansar, me duele la cabeza.

—¿Quieres una pastilla? — insistió

—No gracias, iré a dormir.

La abracé, haciéndole saber que todo estaba en orden, y luego me fui a dormir.

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Sonó el timbre del departamento, pegué un salto de la cama y atendí, las muchachas dormían.

—¿Bella Swan? — me preguntó un chico joven con un ramo de rosas en la mano

—S-si soy yo — temblé

—Para usted — me entregó las rosas y una caja con bombones

Cerré la puerta y temblando apoyé todo en la mesa, leí la tarjeta que traía el ramo.

"Bella hermosa, espero que te gusten los bombones y las rosas. Quiero invitarte a un lugar especial, hoy por la noche. Tengo preparada para ti nuestra primera cita oficial, pasaré por ti a las 20pm. Con cariño Edward."

Esa letra tan peculiar, mi corazón latió fuerte y me emocioné. ¡Dios mío! Empezar el día así era maravilloso, sería un día especial, lo presentía.

—¿Qué es eso? — mi madre se asomó

—Un presente de Edward — sonreí

—¡Oh que lindo! — Olfateó las rosas —, ¿puedo leer lo que escribió?

—Mamá no es asunto tuyo — reí

—Pícara — me palmeó el trasero

Desperté a Alice mientras Reneé preparaba el desayuno, estaba entusiasmada.

—¡Alice! — la sacudí en el sofá

—¿¡Qué pasa!? — gritó pegando un salto

—Edward me invitó a una cita — susurré en el oído de Alice, para que mi madre no escuchase

—¡Eso es genial! — exclamó Alice

—¿Qué es genial? — se acercó Reneé

—El programa de cocina que están pasando — rió Alice

—Quiero verlo — insistió mi madre

—Lástima, ya terminó — rió Alice abrazándola

—Pequeñas mentirosas — rió yéndose a la cocina

—¿Sabes que debemos hacer ahora? — me preguntó misteriosa Alice

—¿Qué?

—Ir de compras, debes lucir espléndida, compraremos un vestido hermoso — sonrió

—Bien, primero desayunemos — reí divertida por la idea

Café, tostadas, galletas, mermeladas y distintos alimentos rondaban en la mesa. Mi madre quiso saber a dónde iríamos, pero no quería contarle todavía.

Tomamos la calle 127 e hicimos un recorrido por varias tiendas de ropa, me probé vestidos de todos los colores, de los más simples a los más extravagantes.

—Al, no me gusta ninguno. — bufé histérica

—Bella, no te alteres, encontraremos un buen vestido para ti. Iremos al negocio de una vieja amiga mía, vamos. — tomó mi brazo y encaminó

Había un sol radiante, un día hermoso. Y yo estaba alterada, nerviosa, ansiosa.

Entramos en el local, Alice saludó a su amiga y yo busqué un vestido. Puedo jurar haberme enamorado de un jodido vestido, era hermosísimo, negro por delante y unas franjas blancas a los costados. En la zona del cuello colgaban unas piedras doradas, era muy perfecto. Quise probármelo de inmediato, llamé a Alice y vino corriendo.

—Me probaré éste — sonreí

—Es muy hermoso — se asombró mirándolo

Entré al probador y me coloqué el vestido, se me veía pintado, bien adherido en mi busto y en mis caderas. No era muy corto, era más apropiado para una cita, para una primera cita con Edward. Me pareció ideal para la ocasión.

Pagué la prenda y felicité a la amiga de Alice por la hermosa ropa que vendía, me pareció lo más justo, me había hecho un descuento. Muy buena onda.

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—Entonces, Edward es tu novio… — dijo mi madre sirviendo ensalada

—Así es — miré a Alice

—Me gusta que tengas novio Bella, pero vayan despacio, tú me entiendes…

—Mamá, créeme, soy grande y puedo tomar mis propias decisiones. — la miré con mala cara

—No me mires así Bella, sabes que tengo razón.

—Mamá por dios, no tengo quince años. — solté de mala gana el tenedor

—Pero debes respetarme, y si digo que vayas despacio, irás despacio, ¡caramba!

—¡Mamá! Nadie está yendo rápido… entiende.

—Veo sus intenciones, quizás quiera vivir contigo, y tú no estás preparada para eso.

—Reneé, nadie habló de vivir con él, además no lo conoces. — bufé

—Las dejo a solas… — Alice se levantó de la mesa

—Mamá, deberías hacerme estos planteos a solas. Alice no tiene porqué escuchar tus tonterías.

Me levanté de la mesa al igual que Alice. Estaba tan enojada que prefería salir a caminar por el parque central, quería tomar aire fresco y aclarar mis ideas.

Me senté en un banco y dejé que el sol me iluminase la cara plenamente, cerré mis ojos.

—¡Esto no puede ser cierto! — escuché a un muchacho que se acercaba a mí y me levanté

—¿Mark? — sonreí cuando vi a Mark, mi ex novio…

—¡Tanto tiempo Bella! — se acercó y me abrazó

—Es verdad, pero cuéntame, ¿Qué haces por aquí? — le pregunté

—Ando de paseo, vine por unas semanas, ¿y tú?

—Bueno, yo vivo cerca, a unas calles de aquí.

—¿Y que es de tu vida? ¿Te has casado? ¿Hijos? — me preguntó divertido

—¡Qué dices! — Reí — por ahora se podría decir que estoy de novia…

—¿Se podría decir? Eso significa que no lo amas, te conozco…

—Mark, las cosas han cambiado — sonreí nerviosa

—¿Me has olvidado?

—Lo nuestro es pasado, no insistas.

—Créeme, sigo pensando que tú eres la indicada — suspiró

—Debes entender que estoy en una relación Mark, algún día encontrarás a la indicada realmente.

—Dime quién es, quiero saber quién es tu novio — rió burlón

—No lo conoces. Oye, debo irme — sonreí

—Bien, espero verte algún otro día… — me besó en la mejilla

Intercambiamos números y cada uno se fue por su lado. Había sido raro, él me coqueteo, pero estaba enamorada de Edward. Mark era de mi pasado, un buen pasado.

Entré al departamento y no había nadie a la vista.

—¿Al? — pregunté

—Aquí estoy — escuché que respondió desde la habitación

—¿Cómo estás? — me senté a su lado en la cama

—Bien ¿y tú?

—Bien, debo ducharme — sonreí

—Tu madre salió a hacer compras — me puso al tanto

—Lamento mucho discutir con ella, pero no tiene derecho a meterse en todo…

—Claro que no, pero es tu madre.

—Lo sé, pero tengo derecho a tomar mis decisiones.

—Bella, no me gusta que discutas con tu madre. Tú tienes la suerte de tenerla aquí contigo, y me disgusta que discutas con ella. Yo no veo a mi madre hace meses y tú que tienes la oportunidad de tenerla aquí contigo, lo único que haces es discutir con ella. — me había sorprendido con las palabras de Alice

—No sabía que pensabas eso, trataré de no discutir con ella, me hiciste ver una gran verdad… — murmuré

—Es tan solo lo que pienso. — sonrió abrazándome

Me di una ducha caliente y dormí una siesta, debía estar descansada en la noche.

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—¡Despierta! ¡Te has quedado dormida! ¡No has ido a la cita! — me gritó y despertó Alice

—¿Qué? ¡No puede ser! — me levanté asustada

—No es cierto, pero tienes una hora para prepararte.

—¿Una hora? ¿Por qué me dejaste dormir tanto?

—Te veías cansada, apresúrate.

Cepillé mi cabello dejándolo con ondas, los bucles me quedaban muy bien. Un poco de rubor por mis mejillas, sombra por mis ojos y una rosa claro en mis labios carnosos.

Los nervios me mataban, no sabía que me esperaba.

Un sostén negro, con un poco de transparencia y una… tanga a juego. Nunca usaba tangas, pero me pareció una buena ocasión, sería una noche especial.

Mi madre se acercó a husmear que hacía, le pedí disculpas y le comenté que tenía una cita con Edward. Le pareció algo especial y lo tomó muy bien, prometió no meterse en mis asuntos. No podía pelarme con mi madre, era una de las personas más importantes en mi vida.

Me coloqué el hermoso vestido que había comprado, Alice me prestó unas bellas sandalias negras a juego.

Perfume de vainillas por detrás de mis orejas y por todo mi cuello, quería oler bien.

Cuando el timbre sonó a las 19:59, me alteré como una adolescente. Alice retuvo a Edward en la sala, mientras yo me hacía unos últimos retoques.

—Estoy lista— aparecí en la sala con timidez

—Madre santa — murmuró Edward que se veía muy hermoso —, te ves increíble

—Gracias — me acerqué a él y me besó

—Cuida a mi hija — le dijo Reneé a Edward

—Siempre lo hago.

Salimos del departamento, los nervios me carcomían.

—Lamento decirte esto pero debo vendarte los ojos — rió colocándome una corbata en mis ojos

—¿Por qué? — reí

—Sorpresa — me besó —, por cierto, estás hermosa

—Gracias, me encanta tu traje — tantee su pecho

—No quiero que espíes — ajustó la corbata

Estaba intrigada, no sabía a donde me llevaba. El recorrido parecía largo, la temperatura había cambiado, hacía más frío.

—Ahora bajaremos — al parecer bajó del auto y abrió mi puerta, tomó mi mano dulcemente

—Ay — dije tropezándome… torpemente

—Te sostengo, déjame alzarte — tomó mi cintura

—¿Qué? No, no, no.

—Arriba — rió y me alzó en sus fuertes brazos

Me cargo unos pasos, hasta subirme a algo en movimiento. Me quitó la corbata y me vi encima de un barco, lujoso, muy lujoso por fuera.

—¿Entramos? — me tomó del brazo

—E-esto es…

—No digas nada — me acarició

(1) Entramos al gigantesco barco y un hombre nos esperaba.

—Bienvenidos al "Victory's II", éste lujoso buque les dará un recorrido fabuloso, mientras disfrutan de una hermosa velada. — sonrió el tipo

—Muchas gracias — le agradecí por su cortesía

Dentro nos esperaba una mesa para dos, rodeada de velas, el aroma a coco que había era riquísimo.

El lugar era muy lindo, todo encajaba a la perfección, un tapiz rojo combinaba con el suelo alfombrado. Una lámpara de cristal encima de ambos.

—¿Estas cómoda? — me preguntó Edward, acercando la silla a mi trasero

—Sí, lo estoy, esto es fabuloso — le sonreí

—Damas y caballeros, mi nombre es Josh — un joven se hizo ver frente a nosotros—, seré el mozo que los servirá ésta noche. — Sonrió amablemente — Pueden llamarme cuando necesiten algo.

Las luces se bajaron, miré para todos lados, sin entender. El mozo se acercó con dos platos, cargados con carne y ensalada, deliciosos. Descorchó un vino tinto, con un aroma embriagador, lo sirvió en ambas copas.

Hicimos un pequeño brindis, sonriéndonos como dos adolescentes. Di el primer bocado sin hablar, al igual que Edward.

Todo era tan lindo, una cita con Edward Cullen, no la olvidaría jamás. ¿Pero qué pasaría con esto? ¿Con nosotros?

No pensaría en eso, me la estaba pasando de maravilla, no lo arruinaría con mis torpes preguntas. Él me hacía feliz sin ser nada, era inexplicable lo que sentía. Todo lo que habíamos pasado juntos –que no era mucho-, estaba todo en el fondo de mi corazón.

Sellado, guardado para siempre, era una marca. Él había marcado mi vida, corazón y alma.

No me importaba su pasado, yo lo amaba con todas sus cosas. Con sus errores, con sus defectos y sus rasgos tan peculiares, esos rasgos que lo hacían único y especial. Me fijaba en su belleza, en su interior, en su corazón. Y más que nada en sus sentimientos.

Cada vez que estaba con él, me sentía en las nubes, me sentía especial.

No importaba el mundo, solo él y yo, juntos.

Podía notar que nos complementábamos, con cada cosa que hacíamos o simplemente decíamos. Estaba dispuesta a estar a su lado, pero él ¿lo estaría? ¿Se arriesgaría a estar con la simple Bella? Me imaginaba todas estas cosas sin ser nada, pero ¿me imaginaba una vida a su lado? Claro, despertar a su lado, hacer todo con él, amarlo con mi vida entera, que él me amase con su vida entera. Dedicarle mi tiempo y hasta mi vida si él la precisase, todo de mí, estaba dispuesta a darle todo de mí. Y no lo negaría más, nunca más, no mentiría, no diría que era algo pasajero, diría que estaba completamente enamorada de Edward Cullen . La típica chica callada, que podía hacerlo feliz con cariño, nada más ni nada menos que con eso. Y con el tiempo vendrían las cosas, nuestras cosas, quizás el día de mañana podríamos estar juntos, sin ocultar nada.

Y si fuese necesario decírselo a él mismo, en su propia cara, se lo diría, porque jamás me avergonzaría de mis sentimientos. Si, tal vez él no sintiese lo mismo, pero debía arriesgarme. ¿De qué nos serviría la vida si la viviésemos sin riesgos? Sería como ir caminando por un camino recto, y yo no quería eso, yo quería arriesgarme y saber qué pasaría si tomara ese atajo. Ese atajo sin una respuesta clara.

—Todavía no hablamos — sonrió Edward bebiendo vino

—No, pero podemos hacerlo — reí

—¿Te he dicho que te ves hermosa? — acarició mi mano

—Unas cuantas veces…

—El motivo de la cita… ¿lo sabes? — me preguntó

—No tengo ni idea — me mordí el labio

—La verdad es que no tuvimos jamás una cita oficial, y aproveché ésta que es la primera para hacerte saber lo que siento… — murmuró mirándome a los ojos

—¿Y qué es lo que sientes? — le pregunté

—Siento que te has vuelto demasiado importante en mi vida, y cada vez que paso tiempo contigo, soy feliz. Si estoy triste, con solo verte me alegro como un idiota, eso generas en mí Bella, y quería que lo sepas de alguna manera. — saltaría de la emoción

—Es que me pasa lo mismo, digo, siento lo mismo — me ruboricé

—No estoy seguro de saber qué somos, pero si estoy seguro de una cosa, debemos avanzar de algún modo. — sonrió

Salimos a proa, estábamos frente a un cielo estrellado maravilloso. Unas antorchas nos rodeaban, lloraría de felicidad, todo era tan perfecto.

Él era perfecto, el lugar lo era, él había preparado todo eso que era increíble para mí. Colapsaría en cualquier momento, todo estaba saliendo muy bien, parecía un sueño, uno muy bonito y hecho realidad.

—¿Entonces? — murmuré

—Entonces creo que debemos avanzar.

—¿Crees? — suspiré ansiosa

—Te quiero Bella — dijo pausadamente y me besó, tomándome por la cintura

¿Por qué un te quiero? Quería que dijese –te amo-, esas palabras eran avanzar. Pero para él no parecía eso, él sólo me quería. Yo lo amaba como una infeliz, y él me quería. Pero no me enojaría ni nada, era lo que él sentía y yo no podía cambiarlo.

—Quiero que... — susurró en mi oreja

—¿Qué quieres de mí Edward? — le pregunté lascivamente

—Quiero todo de ti — me miró fijamente

—Eres tan atento y dulce Edward… — suspiré un tanto enamorada

—Tus rasgos Bella, todo de ti te hace perfecta, tu piel, tu corazón que parece estar cubierto de algo tan dulce… — me tomó de ambas manos —, ¿sabes algo? — Me preguntó y negué con la cabeza —, nunca imaginé sentir algo tan fuerte por alguien.

—Créeme que yo tampoco… — le confesé

Todo iba muy bien, pero no habíamos avanzado tanto, en realidad si, había confesado que sentía algo por mí. ¿Era avanzar? En parte si, avanzamos juntos, ambos en parte confesamos lo que sentíamos.

No cabía en mi cabeza todo lo que estaba pasando, y las cosas que Edward había dicho, la cita era perfecta.

(2) Entramos y fuimos a una habitación con una cama amplia, rodeada de pétalos, y un aroma a vainillas nos inundó.

Ya me veía venir esto, Edward me tomó por mis caderas y me recostó en la cama. Se recostó a mi lado.

—Bella, no creas que te estoy presionando, no es necesario hacer nada… — dijo con tranquilidad

—Edward, sé que no me estas presionando, y todo lo que hemos hecho, lo hemos hecho porque ambos quisimos. Y por mi parte me gusta hacerlo… — dije con timidez

Desabroché uno a uno los botones de su camisa, quitándole su sexy corbata y colocándola alrededor de su cuello. Jugué un rato con él, acercándolo y alejándolo de mi cuerpo, de mi boca.

—Bella no me hagas esto, te lo suplico. — rió alzando la vista

—Creo que tú suplicarás ésta noche… — reí

—No te creas — rió vilmente y me alzó en sus caderas, gemí torpemente por el movimiento brusco —, tú serás mi sumisa, siempre Bella. Te guste o no, te rendirás ante mí, porque soy tu debilidad, y aunque me cueste decirlo, tú eres la mía.

—¿Te cuesta admitir que soy tu debilidad? — ronronee cerca de sus labios

—Un poco — estampó sus labios con los míos y carcomió mi labio inferior una y otra vez —, ésta noche haremos una pose Bella

—¿Qué pose? — pregunté con cierto temor

—La amazona, no tengas miedo, jamás haría algo que te pudiese lastimar. — dijo con seriedad

Me quitó lentamente mi vestido, dejándome en lencería, traía la tanga ajustada.

—Mmm, me sorprendes. — Dijo lascivamente, poniéndome de espalda, apreciando mi trasero — Ese culito tan sexy — rió nalgueándome

—Ay — gemí sintiendo un poco de dolor, me parecía gracioso

Jaló la tanga con los dientes, quitándomela por los pies, había quedado expuesta. Desabrochó mis sostén y lo tiró al suelo, con dulzura y guiñándome el ojo.

—Bella, quiero que te corras para mí — indicó parándose frente a la cama

—¿Co-correrme? — tartamudee y asintió

No sabía qué hacer, comencé por masajear mi clítoris, estaba mojándome de a poco. Me daba mucha vergüenza pero a la vez era excitante, mi centro se entumecía, y Edward me miraba atentamente. Mientras yo me tocaba, él se quitaba sus pantalones.

Se arrimó cautelosamente y abrió mis piernas, iba a lamerme mi vagina húmeda. Lamió mi clítoris y todo mi cuerpo se tensó, iba a correrme, lo sentía venir. El orgasmo sacudiría todo mi sexo, y ¡demonios!, me lamía como un puto Dios.

—Ed-Edward detente — gemí agarrando las sábanas con fuerza

Movió su lengua con más rapidez, lamiendo mis jugos vaginales, demonios. Sus labios estaban cubiertos de mi esencia, relamía sus carnosos labios, tragando todo el líquido.

Sentí mi centro palpitar, no podía respirar, estaba sumamente agitada. Sentía mi rostro sudar, acalorándome de a poco, y mis mejillas se enrojecían.

Subió por mis caderas, llenando mi barriga de besos húmedos, llegando a mi cuello. Mi punto débil. Bajó hacia mis pies, jugó con mis dedos, haciéndome cosquillas. Temía patearle el rostro sin querer, era algo torpe y peligrosa en esa situación.

—Edward no me hagas esto — jadee recomponiéndome

—Tu piel es tan suave, el aroma me embriaga — besó mi cuello, dejando marcas en él, chupones, podía sentirlo. Deslizó su lengua por todo mi cuello, era excitante, lo llenó de su baba.

Chupó mi oreja, sentí un cosquilleo intenso en todo el cuerpo, sólo él me hacía sentir tantas cosas a la vez.

—Edward basta — reí tomándolo de su espalda

—Me rasguñas — jadeó en mi oreja

Rodee su cintura con mis piernas, y me aferré a él, dejando que me bese. Su lengua batalló con la mía, la sensación más cálida y dulce. En pleno beso, deslicé una mano hacia su pelvis y bajé hasta su pene. Acariciándolo de arriba hacia abajo.

—Edward, estás mojado — jadee en su boca

—Tú me generas esto — rió acariciando mi pelo

—La punta de tu amiguito está húmeda — reí

—¿Amiguito? Me ofendes, tú mejor que nadie sabes, que es un amigo, grande. — me besó

Y la verdad era esa, era un pene grande, aunque era el único que había visto. Oh no… también había visto el de Mark una vez… pero no lo recordaría en ese momento.

En un movimiento extraño se puso de pie, cargándome.

—Necesito que bajes mi bóxer. — rió dejándome de pie en el suelo

Se los quité con los dientes, sensualmente, tal y como él había hecho conmigo. Su pene mojado salió a la luz.

Me cargó nuevamente, yo lo rodeaba por la cintura con las piernas, tomándome de su espalda. Se sentó en la punta de la cama, mi trasero estaba encima de sus piernas.

Me levantó un poco y se adentró en mí, despacio, con suma tranquilidad. Gemí un poco fuerte, la posición era algo dolorosa para mí, aún era una "novata".

Me aferré a él con mis piernas y comencé a cabalgarlo, mientras él me tomaba por la cintura.

Nos mirábamos fijamente, sus expresiones de placer en cada estocada, excitante y placentero para ambos.

Mi trasero chocaba con sus piernas en cada estocada, y el sonido de la unión resonaba en toda la habitación. A través de una mirada le transmitía todo lo que sentía, y lo mucho que me gustaba el sexo.

—Cabálgame Bella — jadeó sujetándome con fuerza

—Eso ha-hago — murmuré cansada

—Que buena vista tengo desde aquí. — rió acercándose a mis senos

Relamió mi pezón derecho, lo mordisqueó dulcemente, jugó con él. Demasiado placer acabaría conmigo, no aguantaría mucho más.

Las estocadas eran cada vez más rápidas, sólo el placer se apoderaba de mí, nada más.

—Acabaré Bella — jadeó abrazándome con fuerza, apoyando su rostro en mi hombro

Apreté mis dientes y me aferré a su espalda, con mucha fuerza. Y mi cuerpo me indicó que era el momento justo para correrme, al igual que él.

—Edward… —jadee sintiendo como de a poco su esencia me llenaba

—Oh dios, Bella — suspiró respirando irregularmente en mi pecho

Ambos estábamos cansados, me apoyé en su hombro y él tan sólo se quedó en mi pecho. Sudados los dos, viéndonos transpirar el uno al otro, producto de un buen sexo. Me separé de él con cuidado, sintiéndome muy cansada, fatigada.

Me recosté mientras Edward estaba en el baño, mi vagina aún palpitaba.

—¿Estas bien? — me preguntó cubriéndome con una sábana

—Sí, no te preocupes. — no quería decirle que estaba dolorida, no lo arruinaría

Jugué con el poco vello de su pecho, enredándolo una y otra vez en mi dedo índice. Acarició mi barriga con dulzura y lo miré, transmitiéndole todo lo que sentía, por una mirada. Me dormí en su pecho, el lugar más cómodo y acogedor, sus brazos me acercaron a él.

—Despierta dormilón — susurré en su oreja

Eran las 11 de la mañana y Edward seguía durmiendo, me estaba aburriendo, además debía regresar a mi departamento.

—Despierta — murmuré besando su cuello y subiéndome encima de él —, te ves tan lindo cuando duermes…

—Gracias por despertarme —murmuró abriendo los ojos

—Eres un perezoso Edward — apoyé mis labios en los suyos, inflando sus cachetes con mi aliento

Ambos reímos, se veía muy gracioso. Por suerte me había levantado antes, y me había higienizado. Había cepillado mis dientes, lavado mi rostro y me había hecho una coleta en mi cabello.

—Quiero saber algo… ¿Cómo regresaremos? — le pregunté

—El barco está regresando en éste momento — rió levantándose

Me vestí con unas prendas que Edward me dio, un short ajustado a mi trasero y una camiseta suya. Afuera había un sol hermoso, un clima estupendo, Edward me llevó a proa y me dio una limonada.

—¿Cómo te la has pasado? — me preguntó apoyándose en la baranda

—Muy bien Edward, gracias por todo, la cita fue maravillosa, y la noche…

—¿Y la noche…?

—Aún mejor — dije con timidez

—Fue una de las mejores noches de mi vida… — rió abrazándome

—¿Una? ¿Cuáles fueron las otras? — reí

—Hubo tantas — rió nervioso

—Entre esas tu primera vez… — murmuré

—Puede ser, fue especial — miró hacia un costado

—No sé si deba decirte esto, pero me hubiese gustado ser tu… primera vez — confesé

—No fuiste mi primera vez, pero puedo quedarme tranquilo en una cosa, yo si fui la tuya — dijo mirando fijamente a mis ojos

—Sí, pero no lo hace interesante… — murmuré algo molesta

—Bella, todo está bien, eres muy importante, ¿puedes entenderlo?

—Trataré de entenderlo — reí dramatizando

—¿Podemos pasar el día juntos? — me preguntó

—¿Qué haremos?

—Quiero llevarte a un parque de diversiones, quiero eso… — me acarició y asentí

Pasaríamos más tiempo juntos, pero ¿Cuándo avanzaría más? No quería presionarlo, pero aún no habíamos oficializado nada, estaba algo impaciente por eso. ¿Si no estaba listo para algo formal? ¿Aguantaría mi débil corazón? ¿Aguantaría SU rechazo?


¡Gracias por leer! Me disculpo por haberme tardado tanto en actualizar.

¿Qué creen que pasará entre Edward y Bella ahora? ¿Creen que su relación avanzará? ¿O Edward no se animará? Díganme que opinan, me ayudarían bastante.

Aprovecho para decirles que actualizaré más rápido, estoy adelantando bastante. En mi Facebook pondré imágenes, búscame "Anbel Cullen", o sígueme en Twitter, allí también pondré cosas, "AnbelCullen".

El próximo capítulo se llamará "Fotografías".

¡Infinitas Gracias!