Capitulo 6: Adaptación
A pesar de que la mayor parte del siguiente entrenamiento fue mental no dejaron de lado las prácticas de duelo con los monigotes en ambas pistas, la mayor tensión estaba en practicar Legilimancia con la bebé dragona, sin contar con enseñarle a volar y sostener una llama, por lo que fue una suerte tener muros de roca, pasaba gran parte del tiempo practicando su draconiano y su transformación a dragón, incluso conseguían salir al bosque de vez en cuando para cazar liebres, venados, aves o al río para pescar. Desde que habían probado carne de nuevo no fue fácil volver al sistema vegetariano por lo que ambos Harry pensaron que sería lo mejor, además ayudaba a su práctica en la creación de trasladores ya que no era fácil sacar a Minerva del baúl de otra forma, ya medía más de un metro y medio, el baúl tenía protecciones anti aparición pero no contra trasladores, si se conocía el sitio exacto donde estaba. Lo mejor de aquellos meses resultaron ser sus conversaciones con la pelirroja Weasley, pese a que la compañía de su "hermana" era agradable su vocabulario dejaba mucho que desear aún para poder mantener una charla, aunque eso era porque trataba de aprender español para entender que pasaba normalmente por la mente de Harry. Ginny le llamaba cinco de cada siete días, había veces en las que sus hermanos no la dejaban en paz y no conseguía hablarle pero siempre se ponían al corriente, tampoco había mucho que decir, mayormente hablaban de cómo le iba con Minie y de la vida en la madriguera, que nunca cambiaba mucho, salvo por el gracioso incidente en el que su madre casi se desmaya cuando Ginny le llevó aquella bolsa con cerca de cien galeones dados por un extraño a cambio de unas cuantas gallinas.
Tristemente para ambos un día Harry le dijo que tendría que hacer un viaje con Minerva y que no tendría el mismo tiempo que antes así que acordaron en dejar sus charlas a una por semana, en especial porque Harry y Minie salían a cazar algo más que la cena, una vez estuvo lista para acompañarlo siguieron con lo planeado antes de que aquello sucediera. Fue gratamente sorprendido con la sorpresa de que los enanos ya tenían listo el pedido que el intentaba volver a hacer, apenas estos lo reconocieron, no les importó que trajera consigo otro dragón, aunque si les sorprendió lo dócil de está con su dueño, al resto parecía dispuesta a comérselos al primer descuido, claro que un dragón de solo dos metros no representaba una gran amenaza pero sí lograba ponerlos nerviosos. Al entrar en la forja se alegró de tener aquellos hechizos de preservación de temperatura en su ropa, aún con el frío de afuera o con el calor infernal del interior de la forja se mantenía a 18 ºC. Los enanos incluso le dieron un sitió de honor a su trabajo dentro de la armería.
-Este fue un trabajo excepcional –le dijo un enano pelirrojo y de unos doscientos kilos con brazos de neumático- ¿seguro que quien diseño aquel método para trabajar la piel del dragón no era un enano? –Preguntó por enésima vez.
-Temo que no –contestó por enésima vez Harry ya un tanto irritado- pero aprendió todo lo que sabía de la forja de enanos en Noruega –le aseguró, Borto, según decía era su nombre, asintió satisfecho por aquello.
-La cuna de nuestra civilización –asintió orgulloso- la cuna de Thor. No fue sencillo pero con aquellas especificaciones y tan buen material, bueno…
Comentó mientras llegaban a un lugar en la enrome armería donde habían apartado casi quince metros de terreno solo para un traje que estaba flotando en el aire sin perder su forma. Botas, pantalón asegurado con botones y un tahalí en la cintura con algunos bolsillos (tan pequeños en apariencia que pasaban desapercibidos pero agrandados en el interior) para guardar varias cosas pero sin espada, un chaleco sin cierre visible con un circulo a la altura del corazón, en lo alto una especie de casco con la forma exacta de la cabeza del colacuerno, Minie gruñó al verlo, la parte de la cara iba en el interior de las fauces abiertas. Todo esto cubierto por una gabardina que tenía algunos bolsillos internos que no saltaban a la vista y unos guantes bastante normales salvo por el hecho de que llegaban al antebrazo y tenían un diseño de pico del lado de los codos. Era de la estatura de un hombre adulto pero a Harry no le pareció extraño.
-¿El tamaño completo? –Preguntó luego de un rato de admirar el traje, el enano sonrió mientras le pedía que se alejara un poco.
Borto solo toco el circulo en el chaleco y el traje completo empezó a crecer y a cambiar, hasta que lo que estuvo frente a ellos era la cubierta del colacuerno húngaro más grande conocido por cualquier ser vivo. Minie se retrajo atrás de Harry, lo cual era ridículo dado que ella media casi un metro más, pero Harry no menciono nada, solo apuntó su varita al "corazón" del traje y un leve golpe lo regresó a lo que era.
-Se adapta a cualquier tamaño –dijo orgulloso el enano, ya que había estado presente en la batalla de Harry con aquel dragón supuso que aquella petición tenía que ver con mantener una armadura si tomaba su forma de dragón- y el método de contraer el tamaño concentrando la magia hizo a este traje el más resistente que se haya fabricado jamás –dijo con seguridad mientras les incitaba a apartarse mientras demostraba su punto.
Solo entonces Harry se dio cuenta de que esa parte estaba rodeada de armas, por lo que debía ser algún tipo de campo de pruebas, lo primero fueron ráfagas de flechas de todo tipo, se despedazaron al contacto luego fueron cuatro lanzallamas de diferentes direcciones que no afectaron ni siquiera el leve brillo de la piel y por último (para sorpresa incluso del Harry en la mente del chico) un enorme metralla justo frente al traje, tan colosal que Harry se preguntó cómo es que no la había visto ni bien entró. Parecía para montarla en un barco de guerra y al disparar hacía tambalear las armas en el resto del lugar, pero el traje quedo completamente intacto al finalizar la balacera. Borto se acercó a ellos al terminar la prueba esperando su opinión, pese a lo estoico de su rostro Harry podía adivinar una sonrisa petulante debajo de su tupida barba.
-¿Le importaría? –Preguntó sacando su varita, el enano solo hizo una señal de cuando quiera- ¡Bombarda Máximo!
¡PPPOOOOOMMM!
Bordo tuvo que cubrirse con sus robustos brazos y Minie con una de sus alas, los escombros salieron por todas partes pero cuando el polvo se disipo la sorpresa salió en los ojos del armero, había un cráter en la roca especial reforzada del área de pruebas y el traje estaba en el mismo lugar indemne, salvo por el polvo que opacaba levemente su apariencia.
-Excelente trabajo maestro Bordo –felicitó Harry con una amplia sonrisa- ¿Qué hay de los accesorios?
El armero tuvo que pasar saliva antes de continuar, esto no era muy largo, salvo por los bolsillos y la talla ajustable para que hasta un niño, como era el caso, pudiera usarlo. Los guantes tenían varios ajustes, eran las partes que más podían expandirse por que habían concentrado más material en ellos, podían tomar la forma de un escudo de cuerpo completo en forma de ala delta y los dedos podían afilarse hasta ser garras capaces de cortar o perforar piedra y acero, también se alargaban como lanzas hasta tres metros sin problemas pero lo mejor para la batalla era dejarlo máximo en un pie.
-Hay otra cosa –intervino el herrero cuando terminaron de revisar la vestimenta- no entendí los apuntes finales pero los guardamos de todas formas –dijo mientras les mostraba una enorme caja de madera.
Un golpe le llegó a Harry repentinamente, al final había colocado un apunte para recordar no tirar cierta parte del cuerpo del dragón por si acaso pensaba en usarla para su otro proyecto pero no recordó que estaba allí, seguramente los enanos se limitaron a guardarlo, en fin, podía trabajar en ello.
-¿Estaba bien? –Preguntó siendo la cuestión obvia, el enano asintió pero su gesto era sombrío- ¿Seguro?
-El núcleo estaba en perfecto estado –le aseguró- incluso aunque era más grande y producía mucha más magia de lo usual, pero eso no era lo extraño.
-¿Entonces? –Inquirió interesado, Bordo lo miro largamente antes de contestar aun un tanto desconcertado por lo que habían descubierto.
-Solo tenía siete nervios –los ojos de Harry casi salen de sus cuencas.
-¿Cómo?
-Como lo oye –le dijo igual de confundido- en todo el corazón solo había seis nervios llevando la carga de magia hacia un séptimo que parecía ser el principal, he trabajado antes con este tipo de material ya que damos los nervios a fabricantes de varitas y he visto corazones con más de cien nervios, pero esto…
-Es increíble –completó asintiendo, luego una idea le llegó- era eso…
-¿Qué?
-Imagine toda esa magia guiada solo por siete nervios, funciona pero genera un dolor permanente y casi insoportable –le explicó, los ojos del enano brillaron en compresión- por eso estaba tan furioso todo el tiempo.
-Pobre bestia –dijo finalmente, Harry asintió- en fin, puede llevárselo si quiere.
-¿Cuánto será? –Preguntó Harry, el pelirrojo lo miro como si estuviera loco.
-¿Tiene idea de la cantidad de minas y hermanos que habría costado de dejarlo continuar? –Preguntó, luego solo rió un poco- incluso lo que nos ahorro de pagarle a aquellos chupasangres arrogantes es mucho más de lo que le cobraría teniendo el material y dándonos aquel impresionante procedimiento de trabajo –resumió con un atisbo de sonrisa- ¡es suyo mi joven amigo!
Agradeciendo por esto Harry llevó el corazón al tercer compartimiento y tras mucha ayuda de su otro yo y una semana completa de trabajo lo adaptó a al motocicleta, pero lo dejó hasta allí le quedaba mucho por hacer y la moto no era una prioridad, hizo un viaje de incognito a Diagon y le entregó los siete nervios a un sorprendido Sr. Ollivander que pareció encantado con la idea de fabricar varitas con material de semejante calidad. Entonces era hora de continuar, los cuatro meses habían pasado y Minerva ya era capaz de mantener el vuelo y su fuego así que empezaron con las pruebas de capacidad.
Cazar monstruos.
En todo el sentido de la palabra, no era tan simple como cazar vampiros, hombres lobo, dragones o algo parecido, no se trataba de especies. Como en los magos había maldad en algunas criaturas, una tendencia hacia la muerte, la destrucción y la desesperación, no como aquel colacuerno que se sentía torturado permanentemente y esparcía dolor para tratar de disminuir el suyo, había criaturas con naturaleza como la del basilisco de Slytherin o peor. Los dementores eran una buen ejemplo pero no el más peligroso, el nundu (Un gigantesco leopardo que vive en los desiertos del este de África y cuyo aliento esparce enfermedad y muerte) por otro lado había representado la apuesta más arriesgada de Voldemort, y la más productiva. No se podían controlar pero se podía dirigir la devastación que causaban, solo cinco habían caído en las manos de Ryddle… y representaron la perdida de cientos de miles de vidas, por lo que decidió que su yo más joven se encargara de los que residían en el valle de la muerte en medio del desierto como prueba de habilidad. Para un solo mago eso se supone imposible, pero la transformación en dragón le daba una ventaja definitiva, la cantidad de magia en la sangre y órganos del dragón lo volvían invulnerable a casi todas las pestes mágicas o convencionales mientras mantuviera esa forma. Pero ni siquiera él mandaría a su aprendiz a enfrentar a la más peligrosa bestia del libro antes de probarlo listo para la labor, por lo que entre Harry y Minerva recorrieron las tierras más desoladas entre Europa, Asia y África cazando banshees, arpías, mantícoras, momias, poltergeist, quimeras, Gorgonas en los bosques cercanos de Grecia, trolls de toda clase, un pareja de zombis en el este, un agresivo yeti, una planicie de acromántulas en Asia menor, varios lethifold en Dubái incluso algunas clases de serpientes marinas (para lo cual le fue muy útil la sección de branquialgas de su jardín, y fue entonces que ambos Harrys descubrieron que las branquialgas alteran la transformación de animago, dándote algunas formas marinas, en el caso de Harry un delfín, un pez espada y un dragón marino casi tan intimidante como su colacuerno húngaro, la desventaja era que el efecto duraba el mismo periodo y una vez ya pasada la hora regresaba a su forma original).
Si Harry había pensado que su año de entrenamiento o los cuatro meses de criar a su dragona fueron estresantes no fueron nada comparados con los dos meses de cacería que vivió prácticamente solo junto a esta última, la cual resulto ser lo único bueno de todo, debido a lo complicado de su situación actual, y la que le seguiría a esta, le dijo a Ginny que no podrían hablar por un tiempo, así que luego de ver a través del espejo cuánto había crecido Minie (algo más de dos metros), se despidieron de forma indefinida bastante deprimidos de perder a su único amigo "real". No supo más de Ginny por un buen tiempo pero Harry no tuvo oportunidad para sentirse deprimido mientras constantemente arriesgaba el cuello en las garras de criaturas que trataban de comérselo o simplemente matarlo, la mayoría de las veces de lentas y dolorosas maneras. Nunca agradeció tanto su aprendizaje en la preparación de antídotos, pociones curativas y para el dolor como lo hizo en aquellos meses. Durante los cuales fue quemado, golpeado, cortado y envenado de múltiples formas. Con semejante dolor cruzando por su cuerpo aprendió también para que otra cosa sirvió su entrenamiento con el cruciatus, otro mago habría caído al primer golpe pero el resistía lo suficiente para tratar sus heridas y continuar, para lo cual eran más practicas las pociones que los hechizos, por lo menos si ibas preparado. Cómo durante este tipo de pruebas el Harry más viejo lo dejaba solo al menos que hubiera alguna emergencia el niño charlaba a menudo con su dragón, Minie incluso estaba aprendiendo español poco a poco ya que su mente captaba constantemente los pensamientos de su compañero. Más sobre el campo que en el entrenamiento Minie había aprendido todas capacidades de dragón que Harry podía enseñarle pero pese a estar volviéndose la más letal de su especie también se había vuelto increíblemente dócil, habían estado en algunos poblados en los que aceptaba a las personas lo bastante valientes para acercársele, incluso jugaba con otros niños como lo hacía con Harry y no atacaba a no ser que fuera para cazar.
El chico por su parte ocultaba su cicatriz bajo un cabello algo largo pero no había hecho nada más por cubrirse a parte de evitar sitios demasiado poblados y dominar su siguiente forma, la pantera. Muchos "recuerdos" de estos dos meses entraron en el noveno compartimiento de su baúl, según el otro Harry serían un buen recordatorio de lo que era capaz y del porqué debía tener cuidado con su propio poder, al llegar al final de los dos meses se dirigieron a un famoso mercado negro al este de África para abastecerse y conseguir un mapa del lugar, claro que fue todo una espectáculo ver a un niño a lomos de un dragón sin importar que este fuera bastante joven, la mayoría de los comerciantes lo miraban con desconfianza pero en una enrome tienda había un mago que no le apartaba los ojos de encima, curiosamente fue aquí donde el pequeño se detuvo para comerciar por un mapa del valle de la muerte.
-JAJAJAJAJAJAJA –se rió un hombre con un parche, bastante grande y sucio- ¿y para qué quieres eso mocoso? –Le retó, la expresión del chico, no mejor vestido que los hombres que atendían las tiendas por la raída capa que lo cubría, no cambió pero el dragón gruñó ante el tono y la cercanía del sujeto, este se separó prudentemente un paso sin demostrar incomodidad antes de continuar- ese lugar o este no es para ningún niño, sin importar la clase de mascotas que tus papis te hayan conseguido…
-Mis padres están muertos –comentó ocultando su molestia por el comentario mientras observaba algunos de los objetos en el lugar- y este sitio es el adecuado para cualquiera que busque algo complicado ¿verdad? –Preguntó regresando a verlo a medias, Minerva no perdía detalle de sus movimientos, lo que comenzaba a ponerlo nervioso.
-Aunque así fuera no creo que tengas con que pagar ¿o sí? –Cuestionó sin mostrarse impresionado.
-No llevó demasiado efectivo –aceptó sin inmutarse, el sujeto bufó- pero estaba pensando en un intercambio –los ojos del sujeto se entornaron un poco y por un segundo descansaron sobre el enorme lagarto alado en su tienda, el cual gruñó un poco más fuerte al notar sus ojos- mi amiga no está a la venta –le dijo claramente, aunque en un niño la expresión de estar enojado nunca parecía peligrosa el tipo lo tomo en serio- ¿una cabeza de Gorgona le parecería suficiente por el mapa?
-JEJEJEJEJE, claro niño, claro solo dime ¿De dónde la conseguirás? –Cuestionó burlón, la respuesta del chico fue bajar la bolsa de viaje que llevaba al hombro, la cual ahora ya podía llevar sin verse muy ridículo, él era una cabeza mayor, sacó una segunda bolsa de cuero y la puso enfrente del hombre gordo, vestido a rayas y desaliñado, este abrió la bolsa y un par de cabezas de serpientes cayeron enmarcando el rostro de una mujer de piel verde y escamosa, el tipo se alejo instintivamente pero luego recupero su expresión altanera y desagradable- buen truco muchacho, pero yo no me trago esta farsa, ahora llévate esta porquería a… -decía mientras volvía a envolver la cabeza, pero una mano lo detuvo, otro hombre salió de la parte de atrás de la tienda, al instante el tipo palideció- Sr. Abbas, ya-ya esta-taba sacando al chiquillo –le dijo tartamudeando, el otro mago, alto, negro, calvo y vestido mucho mejor que su ayudante lo observó con sus penetrantes ojos teca.
-Firas (perspicacia) –le llamó con tranquilidad sin soltarle el brazo mientras que con su otra mano revelaba de nuevo la cabeza y abría uno de los parpados de esta- has deshonrado tu nombre –le informó con calma mientras veía como la mano del sujeto se convertía en piedra.
-¡AAAAAAAAAHHHH! –Gritó este en el suelo sujetándose el miembro petrificado, el hombre llamado Abbas solo pasó encima de él para dirigirse al niño de cabello negro.
-Es impresionante como una vez muerta el poder de la Gorgona se multiplica sin control –comentó sin prestar atención a su colaborador- es un trofeo muy valioso el que estas dejando aquí jovencito –le informó con tranquilidad- ¿no es demasiado solo por un mapa? –Preguntó con curiosidad, el chico solo se encogió de hombros antes de contestar.
-Tengo otros dos –dijo sin darle importancia, Firas aun en el suelo dejo de quejarse y abrió los ojos desmesuradamente, Abbas solo arqueó una ceja pero no puso en duda la palabra del chico- además tengo la esperanza de encontrar un trofeo mucho mayor.
-¿El hijo del desierto tal vez? –Sugirió, el hombre en el suelo volteó a ver de uno a otro incrédulo, pero el chico no contestó- es una bolsa impresionante la que tienes allí –elogió- piel de basilisco genuina sino me equivoco, solo había visto una igual… en un hombre que también comerciaba con mercancía extremadamente rara –Harry lo observó largamente antes de que su yo interno le diera la respuesta y la compresión se reflejara en sus ojos de jade.
-Usted era uno de los eh… camaradas del Sr. Borgin –dijo con calma, el hombre lo miro entornando la mirada- el hombre del que habla era mi maestro –contestó directamente.
-¿Era? –Preguntó levantando una ceja, el chico solo asintió- ya veo, entonces supongo que te debo un trato mejor –comentó- te diré lo que haré, aceptó la cabeza como pago, incluso te daré por ella dos mil galeones en metálico además del mapa, pero si tienes suerte con tu viaje me gustaría que vinieras conmigo de nuevo para ver si podemos negociar lo que consigas.
-Que sean tres mil galeones junto con el mapa y la bota de cuero que se rellena de agua directamente del Nilo y es un trato –contestó de inmediato el pelinegro ofreciéndole la mano para cerrar el trato, los ojos de ambos magos se abrieron con sorpresa, pero tras un instante el mago negro se soltó a carcajadas.
-Es un trato chico –le contestó estrechándole la mano antes de buscar las cosas que le pidió y guardar la cabeza con cabellos de serpientes en un sitio seguro. Mientras tanto Harry se acerco al sujeto llamado Firas y con un movimiento de su varita la mano de este volvió poco a poco a ser de carne y hueso.
-El efecto solo es permanente si la miras directamente a los ojos –explicó brevemente, una vez termino la mano parecía normal pero aun no podía moverla por lo que Firas se preocupo hasta que vio al chico sacar una pequeña botellita con un liquido extraño- es zumo de mandrágora, bebe un poco de esto y podrás volver a mover tu brazo con normalidad… –le dijo, pero antes de que Firas lo tomara lo separó- ya deberías saber que en este lugar nada es gratis –le recordó, ganándose una mirada sorprendida del hombre- por esto y mi trabajo con tu mano quiero que me consigas algunas ovejas y algunas botellas de whisky de fuego para mi dragona ¿Te parece? –ofreció tendiéndole la mano, tras unos segundos el tipo sonrió enseñando un montón de dientes amarillentos, que le hizo acordarse de conseguir equipo de limpieza dental apenas tuviera oportunidad.
-Trato chiquillo –aceptó el hombre levantándose para salir a conseguir lo pactado, unos minutos después llegó el Sr. Abbas y le preguntó por el paradero de su socio, al contestarle solo negó con la cabeza.
-Quería cortarle el brazo para hacérselo crecer de nuevo con poción crece huesos –murmuró- eso le habría enseñado a no deshonrar su nombre.
-¿A qué se refiere con eso? –Le preguntó curioso, el hombre lo miro largamente antes de contestar.
-Aquí nos ganamos nuestros nombres joven –le contestó solemnemente- debido a nuestras… "capacidades", Firas deshonro el que se había ganado, la perspicacia por la cual lo elegí como mi socio, al mostrarse tan ciego ante tan valioso cliente –le explicó con una leve inclinación de cabeza, aún un poco impresionado por la explicación el chico lo observó detenidamente.
-¿Entonces usted…? –El hombre simplemente asintió- deben tenerle mucho respeto por aquí –comentó, el mago adulto lo observó intrigado por el comentario- ¿no es el león (Abbas) el rey de las bestias? –Inquirió, el hombre lo miro sorprendido solo por un segundo antes de reír nuevamente entre dientes.
-Eres más listo de lo que pensaba chico –le dijo finalmente mientras lo observaba acariciar al cuello de su dragón el cual cerraba los ojos ante el tacto como lo haría un perro o algo parecido.
Luego de un rato Firas regresó con una bolsa agrandada y una caja llenas tanto de carne de oveja deshuesada como de la bebida que le encargo el niño, después de que el dragón comiera y el hombre recuperara la movilidad en su mano ambos, chico y dragón se retiraron rumbo al este.
El mapa que Abbas le había vendido era muy parecido al mapa del merodeador que el mismo poseía, pero este indicaba un área mucho más grande sin mencionar a los grupos de bandidos que rondaban el borde del valle para asaltar a los viajeros y a los nundus ya sea hibernando o rondando por el valle, si alguien tenía que pasar forzosamente por ese lugar necesitaba de ese mapa, generalmente eran caravanas ya que un mago solo tenía muchas formas mejores de viajar a través del desierto, pero él no tenía intención de atravesarlo ni mucho menos de bordearlo sino de internarse en él. Habían un total de tres nundus despiertos y activos una vez atravesaron los límites del valle Harry salto del lomo de Minie y tomo su propia forma de colacuerno (la cual era más del doble de la de su hermanita).
-Deberías haberte quedado en el baúl –le dijo, ahora entendía si le hablaba en draconiano o español pero solo contestaba en su propio idioma- nunca habíamos cazado algo como esto.
-"Razón de más para que me lleves" –fue la respuesta- "soy inmune a su peste y soy el único respaldo que tienes, sin mencionar el mejor que podrías conseguir" –agregó muy pagada de sí misma la voz, en contraste con su forma el tono era increíblemente suave.
-Y la más humilde además –contestó sarcástico el mago-dragón.
Por respuesta recibió una suave pero directa bola de fuego justo en la cara que lo sacudió un poco. Antes de poder responderle un olor a carne muerta de muchas semanas los hizo tensarse, con un gruñido se dirigieron al lugar donde provenía. El lugar era idéntico por todos lados pero el olor era mucho más fuerte allí y sus sensibles sentidos estaban seguros de que el nundu rondaba por esa parte.
-"Se desplaza bajo tierra" –Recordó Minerva- "aquí arriba no puede sentirnos, pero si bajo y hago de señuelo…"
-¡TU NO VAS A HACER DE SEÑUELO! –Le advirtió.
-"Tienes mejor puntería" –Le recordó- "y ambos sabemos que sus dientes o garras solo rasgarían mi piel"
-Nadie va a ser señuelo –recalcó antes de cargar una bola de fuego en su hocico y arrojarla sobre el suelo.
-"¡Lo vas a asustar!" –Exclamó, su homónimo solo negó disparando otra bola de fuego.
-Cuando eres el mayor depredador de un territorio aún lo que debería asustarte no lo hace –le dijo muy elocuentemente- te atrae.
Y así fue, un enorme leopardo salió del suelo buscando la fuente del alboroto solo para ser recibido por dos dragones en vilo sobre él, aún con esta ventaja seguía pareciendo una lucha desigual ante un monstruo que los superaba en tamaño cuatro a uno a Harry y diez a uno a Minie. Les tomo casi toda la tarde someterlo y ya que no podían sacarlo de allí ni Harry podía regresar a su forma humana dentro de aquel valle envenenado durmieron en esa forma luego de alimentarse de la carne de su presa, al día siguiente buscaron agua, por suerte el valle contaba con un oasis cercano ya que ni siquiera su cantimplora mágica habría sido suficiente para sofocar la sed de dos dragones, luego de que estos dejaran solo piel y huesos de su primera presa.
Por suerte el aire en el oasis era lo suficientemente limpio para que Harry recuperara su forma una vez allí guardó su nuevo trofeo en una bolsa hermética gigante y lo metió dentro de su bolsa, revisó nuevamente el mapa y partieron a una nueva cacería. Les llevó el resto del día y hasta la noche pero dieron con los otros dos que estaban despiertos, la batalla con cada uno duro horas, solo la interminable resistencia propia de los dragones les permitió soportar aquello. Una vez hecho esto destazaban los órganos internos y dejaban solo la piel y huesos, Minerva llevaba a Harry lo suficientemente alto para que la peste no le afectara y este volvía su forma normal se cubría con un encantó casco de burbuja y regresaban para asegurar los restos a unos arneses y llevárselos. Como los nundus que dormían estaban demasiado abajo en la tierra no era seguro intentar llegar a ellos para atacarlos, por lo que tendrían que dejarlos por otros cinco a diez años hasta que despertaran.
Su regresó fue algo que se contaría en futuras leyendas: "El amanecer de un nuevo día lo trajo consigo desde el valle de los muertos. Oculto por la imagen de la inocencia se encuentra Kadar (El poderoso), el jinete de dragón que conquistó al hijo del desierto, tantas veces como número de lunas estuvo ausente en el inclemente desierto, tres veces en total"
Kadar fue el nombre que se gano ese día entre los beduinos, los cuales aún no terminaban de creer lo que veían cuando vieron a ese joven (ya nadie se atrevía a decirle niño aunque eso fuera en realidad) junto a su dragón, el cual arrastraba las colosales pieles de leopardo que aún conservaban sus huesos y mostraban múltiples heridas de batalla que eran claramente mortales y sanguinarias, como las perforaciones en la parte del cuello y el cráneo o en el estomago y el tórax donde las costillas estaban destrozadas. Sin embargo en todo el mercado la pregunta real era con quien iba a negociar, si es que iba a hacerlo, aquellos invaluables tesoros. Demasiados se decepcionaron cuando lo vieron ser recibido por un anormalmente alegre Abbas. Según algunos testigos dijeron, el chico no solo le vendió una de las pieles y casi todos los huesos (al parecer tenía planes para las otras dos pero aún así una piel era algo por lo que cualquiera en ese mercado hubiera dado todas sus reservas de oro y no solo por lo que era sino por la leyenda de la que ahora formaba parte) sino que también hizo trato por muchas otras cosas, entre las que estaban pieles de mantícora, acido de serpiente marina, cabezas y colas de quimera y una gran dotación de veneno de acromántula. Luego de esto se retiro de África con una ganancia de cuarenta mil galeones con rumbo al norte.
La comunidad de gigantes había crecido prospera en los últimos años fuera del conocimiento del resto del mundo, su sociedad y sus números iban creciendo en lugar de disminuir y ahora podían instruir a sus "pequeños", todo gracias a la ayuda que habían recibido años atrás de un mago desconocido, las rocas grabadas con runas que les dejo tenían la capacidad de curar y ayudaban a los gigantes recién nacidos a controlar su carácter para que no tuvieran problemas en crecer, según decía en dos o tres generaciones más ya no sería necesario usar la piedra, su naturaleza habría evolucionado por completo, las reservas de alimento eran suficientes para que todos subsistieran sin necesitada de pelearse por lo mejor gracias a los conocimientos de pesca y cultivo ahora colaboraban entre ellos, lo que hacía las cosas mucho más amenas. Sin embargo algo con la naturaleza es que no puedes suprimirla por completo, de vez en cuando estallaban peleas. Por lo que se había establecido una especie de acuerdo para mantener las batallas tan contenidas como fuera posible, si a alguien no le parecía algo solo los implicados (no más de dos) luchaban hasta que uno cediera su punto.
A pesar de esto, se controlaban lo suficiente para evitar matar a alguien. Matarse unos a otros fue una de las primeras, sino es que la única, prohibición que había declarado el Gurg luego de que él y su pueblo entendieran el peligro en que su especie se encontraba. Sin embargo este mensaje no llego a todos, algunos meses después de su "evolución" un grupo de gigantes refugiados llego desde Inglaterra luego de la caída de lord Voldemort, estos causaron muchos problemas en la ahora pasiva comunidad a pesar de que intentaron ayudarlos a integrarse con las rocas mágicas que poseían estas solo consiguieron hacerlos consientes de que no tenían oportunidad de ganar en una batalla directa, sin embargo esto no evitaba que el agresivo grupo diera problemas cada que pudieran y en más de una ocasión enfrentaran en la arena al Gurg tratando de derrocarlo, él cual pese a lograr vencerlos, cada vez se hallaba en mayor desventaja.
Una tarde, no diferente a cualquier otra, un par de gigantes discutían acerca de su preferencia para usar el lago, ya que ambos estaban pescando pero uno, de los que daban problemas, no quería compartirlo, por lo que el otro se puso necio respecto a abandonar el lugar. Como era obvia la dirección que tomaría esto, y desde que llegaron los problemáticos había habido incluso algunas muertes en la arena, uno de los niños fue a buscar a Karkus para que interviniera, sin embargo esto no fue necesario ya que antes de que el Gurg se interpusiera alguien se le adelanto, una pareja de dragones muy jóvenes aterrizaron de la nada en medio de los gigantes a orillas del lago y se pusieron a beber, como aún el mayor era más bajo que cualquiera de los gigantes (hablamos de cinco y medio metros y la otra la mitad de esto) un gigante de siete metros pelo cenizo largo, del grupo de refugiados, intento atacarlo, pero fue frenado por la mano del Gurg que reconoció en la bestia un par de brillantes ojos verdes. Sin explicar su reacción todavía se giro con toda tranquilidad a la bestia y la observo fijamente. Karkus no era tonto, por lo menos ya no, notaba las diferencias entre este y él que les brindo su apoyo, sin embargo también notó la semejanza, por lo que finalmente hablo.
-Bienvenido, aprendiz de Prometeo –dijo jovialmente llamando la atención de todos los presentes, algunos comenzaron a murmurar entusiasmados al escucharlo, pero otros solo entrecerraron los ojos con cautela, entre ellos uno que observaba desde lejos la disputa que los suyos causaban esperando, como siempre, una oportunidad.
El gigante de ocho metros y dientes tan negros como su cabello azabache observaba al lagarto encogerse hasta tomar la forma de un niño y a su "líder" inclinarse sobre una rodilla para poder verlo mejor y hablar con él, podía escuchar como aquellos pusilánimes que se hacían llamar gigantes y que habían abandonado su fuerza cuchicheaban entusiasmados con la llegada de este "sucesor" de aquel mago que les había dado grandes regalos en el pasado. No había estado en ese entonces ya que fue casi al mismo tiempo que el mago que los lideraba desapareció y ellos fueron expulsados a estas lejanas montañas, pero había escuchado mucho de aquel mago, todos los días, alguien lo mencionaba agradeciendo sus nuevas ventajas. Tanto era su respeto por aquel mago que, ya que él no les había dicho su nombre, lo bautizaron Prometeo, su conocimiento les decía que así se llamaba el Gran Gigante (Titán) que dio a los hombres sus dones, por lo que encontraron apropiado llamar a su benefactor de la misma manera. Golgomath se veía decepcionado con este aprendiz, aunque su experiencia le decía que no debía medir a un mago por su apariencia aún así no creía que ese mocoso valiera la pena… o eso pensó hasta que el chico le mostro al Gurg su regalo de presentación. Una piel de leopardo tan grande como para cubrir por completo al Gurg, o a cualquier otro gigante, trabajada de tal manera que parecía un traje de batalla.
Una ventaja de vivir con todos las comunidades de gigantes es que los hay de todos los lugares del mundo y siempre se comparten nueva información de distintos lugares, sobre todo en los últimos años. Fue así que muchos exclamaron su sorpresa al ver la piel del hijo del desierto, una criatura tan temible que los gigantes oriundos del desierto dieron varios pasos atrás al verla, los que habían escuchado de la temible fiera se acercaron para ver mejor el nuevo trofeo que a partir de ahora sería considerado como el emblema del Gurg. Golgomath solo observó con una nueva expresión de codicia la brillante prenda que ahora ostentaba el líder mientras aceleraba sus planes para arrebatársela la próxima vez que combatieran.
Habían pasado ya seis meses desde su arribo con los gigantes, en los que finalmente había encontrado varias oportunidades de contactar con Ginny, la cual se encontró muy emocionada de volver a hablar con él, luego de que se le pasara el enojo por haberla dejado sin noticias por casi medio año (Lo cual fue casi una semana luego de que le cortara su primer intento de llamada). Harry fue poniéndose al corriente con ella, diciéndole de los lugares que había visitado y describiéndole lo que había aprendido (claro está que dejaba de lado los detalles más aterradores de sus viajes y batallas, aún así era más que suficiente para tener algo de que platicar por horas), como Ginny le había insistido mucho le dijo como empezar a practicar su magia sin necesidad de una varita, aunque para eso también necesitaba realizar los hechizos con una varita y aprender a sentir su propio flujo de magia. Esto le tomo los primeros siete meses (su nivel de magia era muy bajo debido a su edad, por lo que esta sería la parte más difícil), afortunadamente los niños Weasley tenían, aunque no lo supieran, una gran ventaja, al ser sus varitas usadas eran todas registradas de magos mayores, por lo que de hecho podían hacer magia con estas sin que el ministerio lo detectara dentro de su propia casa, claro que conociendo a sus hijos (en especial a los gemelos) los Sres. Weasley nunca les dirían de esta laguna en la vigilancia, sin mencionar que era ilegal, pero Harry le dio el dato a Ginny quien lo aprovecho al máximo, ahora ya dominaba muchos hechizos básicos de primero y empezaba a trabajar en controlar su magia, lo cual le tomaría otros dos meses (este paso era más sencillo que el anterior en alguien "normal") Por último le dijo que estaba en una comunidad apartada en la que aceptaban a Minie, en las montañas, y que se estaba acostumbrando al tipo de vida rustica de los montañeses.
La cual había resultado ser un reto, casi no podía usar magia (El otro Harry se lo había prohibido mientras durara su estancia al menos que fuera para ayudar a la comunidad entera, no solo a él) por lo que lo habían asignado para vivir con un gigante pequeño que vivía solo, su madre había muerto hace mucho luego de abandonarlo y aunque antes todos se metían con él ahora solo lo continuaban haciéndolo los del grupo de Golgomath. El gigante, que según supo se llamaba Grawp, era muy amable y un poco ingenuo, claro que eso era porque era muy joven pero aún así se valía bien para sobrevivir, algo que tenían en común todos los gigantes y no lo presionaba con sus labores pareciendo entender que le costaban mucho trabajo, hablaba poco pero se habían vuelto amigos, fue inesperado pero muy interesante saber por su otro yo lo que sabía de este peculiar Gigante y su hermano mitad-gigante que vivía y trabajaba en Hogwarts. Todos los días acompañaba a Grawp a conseguir agua, cazar (los animales de la explanada luego de algunos meses de vivir en ella se volvían enormes) y fabricar recolectar o pescar. La magia que tenía permitida usar para cada tarea era mínima generalmente solo para ayudarse a estar en el campo pero el resto debía hacerlo de forma manual. Al principio pensó que no duraría ni un día, pero con cada día que pasaba todo se volvía más simple, cuando se lo preguntó a su yo más viejo este tardo unos segundos antes de decidirse a contestarle y cómo hacerlo.
-Como recordaras –empezó- use un hechizo de adaptación muy fuerte en ti, era para que te desarrollaras con mayor prontitud, pero esto no es todo lo que hace –continuó- el hechizo modifica tu cuerpo para que puedas adaptarte a cualquier situación adversa y al mismo tiempo fortalecerte con ella. Un ejemplo ¿no te pareció extraño que solo teniendo cinco años pudieras acostumbrarte tan rápido al extenuante itinerario de aprendizaje de magia y practica de combate que te impuse? claro que necesitabas comer por cuatro niños de tu edad para sostener tu cuerpo y dormir casi diez horas pero te acostumbraste y te fortaleciste –le explicó con calma, Harry asintió recordando la sensación de que todo se facilitaba cada día, igual que ahora con los gigantes- en este caso tu convivencia con los gigantes fuerza al conjuro a fortalecerte físicamente para soportar tu nuevo entorno, además… -se cortó de repente llamando la atención del chico.
-¿Además…? –Le incitó, con un suspiro la voz prosiguió.
-Además tu mente madura mucho más rápido –completó- tal vez no lo has notado porque no convives con niños de tu edad, Ginny es un caso especial, pero eres mucho más maduro que ellos, es debido a que tu mente debe alcanzar un desarrollo igual al mío o mayor para cuando tengas quince años, por esto tu mente se desarrolla por lo menos tres veces más rápido de lo que debería desde cumpliste los cinco, así que, cuando tengas diez años…
-Mentalmente estaría en los veinte –completó el Harry más joven un tanto impresionado de lo fácilmente que el cálculo paso por su mente, pudo ver el asentimiento de su yo futuro dentro de su cabeza y tardó un instante en notar por qué se mantenía tan sombrío- lo que significa que abre perdido mi infancia antes de darme cuenta.
-No deseaba que perdieras eso también –se excuso levemente apesadumbrado pero aun conservando cierta frialdad en su trato.
-No importa, no estaba teniendo una infancia de todos modos en ese orfanato así que es igual ¿Este hechizo me hará alguna otra cosa?
-No por ahora, pero cuando tengas que irte con los vampiros y las veelas desarrollaras escudos mentales y emocionales más fuertes de los que te puedes imaginar para adaptarte.
Con esto el chico continuó con sus labores, de vez en cuando ayudaba a construir nuevas construcciones ampliadas para los gigantes, como una carpintería o panadería, también ayudaba en la siembra con hechizos fertilizantes, periódicamente sacaba las conservas de su baúl y las agrandaba para compartirlas con la comunidad. Sin embargo no todo era tranquilo, continuamente había tenido roces con los gigantes del grupo de Golgomath, que cada vez eran más numerosos, desconfiaba tremendamente de este por lo que un día probo por primera vez su Legilimancia con alguien que no era Minie, y no le agrado lo que vio, de inmediato fue con Karkus y le conto acerca del intento de derrocamiento, no sin cierta sorpresa se entero de que Karkus ya sospechaba de aquello.
-¿Por qué no haces algo entonces? –Le preguntó intrigado, el gigante, sentado en una gran silla de madera, piel de venado y hueso suspiró profundamente antes de hablar.
-Porque no hay mucho que hacer joven mago –le contestó- conozco a los que son como Golgomath, he visto a muchos gigantes así antes, implacables y deseosos de mostrar su fuerza sin importarles nada más, no se detendrá hasta que consiga lo que quiere o lo maten, pero…
-Pero no puedes matarlo, aún en la arena, ya que perderías el respeto de tu pueblo al faltar a tu dogma de proteger la vida de los gigantes –completó el chico asintiendo y comprendiendo lo complicado de la situación, de repente una idea se formo en su cabeza- pero, ¿qué tal si alguien más lo enfrentara y matara en la arena? –Karkus lo miro frunciendo levemente el entrecejo mientras consideraba sus palabras.
-¿Una trampa? –Harry asintió tratando de parecer más seguro de lo que se sentía- ¿Tú harías eso?
-Sería más fácil solo desterrarlo pero volvemos al problema inicial, darle la espalda a los gigantes –comentó un poco desanimado- sin mencionar que él ya conoce el paradero de este lugar, sería arriesgado dejarlo ir con eso –Karkus asintió desde su posición- y aún debemos considerar mi castigo –el gigante lo miro atónito- no puedo hacer algo como esto y salir impune, además servirá para que sean más concientes acerca de intentar matar a uno de los suyos –le explicó con calma.
Tras una discusión a solas en la casa de Karkus, luego de colocar hechizos anti sonido, Harry salió del lugar con una expresión determinada camino al lago, allí encontró a Grawp llevando la pesca del día para la cena, pero de repente unos seis gigantes lo bloquearon y le quitaron bruscamente la cubeta en la que llevaba su comida, el ojiverde notó de inmediato a Golgomath entre estos sonriendo cruelmente al gigante más pequeño alejando la cubeta de su alcance mientras lo empujaban al lodo, justo allí se acabo su paciencia.
-¡Hey tú, idiota de con dientes de carbón! –Le gritó con tal fuerza, aumentando su voz con un sonorus sin varita, que no le hubiera extrañado que su grito se oyera en todo el valle- ¡NO ERES LO SUFICIENTEMENTE HOMBRE PARA CONSEGUIR TÚ PROPIO ALIMENTO! ¡¿ERES TAN INÚTIL QUE TIENES QUE ROBARLO DE LOS QUE SÍ SE LO GANAN? ¡ADEMÁS DE TENER TAN POCOS HUEVOS QUE NECESITAS ENFRENTARTE A ALGUIEN SEIS A UNO PARA ATREVERTE! –OK, tal vez, solo tal vez, se había pasado un poco llamando su atención pero consiguió lo que esperaba, Golgomath lo tenía en la mira, pese a que estaba seguro de que no era su cuerpo lo que temblaba, sino todo lo demás, mientras ese cúmulo de montañas ambulantes se acercaban a él no pudo evitar luchar contra la idea de desaparecer de allí. Sin embargo se mantuvo en su sitio firmemente ante los enormes bárbaros que tenían clara intención de aplastarlo, hasta que una voz más resonó en el lugar.
-¡¿Qué pasa aquí? –La voz de mando del Gurg que llegaba con su elegante piel y dominante presencia guardo el lugar en silencio un instante.
-¡Me ha insultado! –Bramó Golgomath furioso señalando a Harry- ¡Esa mosca!
-¡Dije lo que pensaba de ti! –Le cortó Harry con fuerza pese a que su voz aún no era nada profunda- ¡¿Acaso tienes alguna queja? –Le retó muchos lo miraron incrédulo por su osadía, pero los que estuvieron presentes estaban de acuerdo con el chico en su definición del dientes negros, abusivo, este iba a lanzarse de nuevo contra Harry hasta que una porra se interpuso en su camino.
-¿La tienes? –Preguntó a su vez el Gurg.
-¡Claro que sí! –Contestó de inmediato sin pensarlo, Harry sonrió de medio lado sin que nadie lo notara.
-Entonces solo hay una manera de arreglar esto –declaró Harry secamente ganándose la atención de todos, era claro a lo que se refería pero era insensato pensar que hablara en serio acerca de retar a Golgomath a la arena, un instante de silencio cayó sobre todos los presentes, ahora más de cien gigantes que se habían acercado a ver el alboroto, esté fue cortado por el reclamó de uno del grupo de Golgomath.
-¡No tiene el derecho! –reclamó un gigante de piel áspera como roca y cabello verde pantano con ojos grises- ¡No es uno de los nuestros!
-Es un visitante en nuestro pueblo, con el que tenemos una gran deuda, y que ha sido invitado a compartir nuestras costumbres –le recordó severamente el Gurg, muchos bramaron de acuerdo con estas palabras.
-¡Pero sigue siendo un mago! –Reclamó otro de los revoltosos- tiene magia, va en contra del combate de fuerza de la arena –intervino.
-Mi magia es mi fuerza –interrumpió Harry ganándose la atención de los presentes- pero si tanto les preocupa no usare hechizos para atacar solo para ayudarme a mi mismo y peleare según sus normas –prometió, muchos lo miraron incrédulos y sorprendidos, los del grupo de Golgomath intercambiaron miradas pero los ignoró y centro su atención en el gigante que sin dudarlo un instante se uniría a Lord Voldemort solo por la libertad de matar a quien quisiera- a no ser que termines esta disputa aquí aceptando que eres un ladrón y un cobarde.
-¡MOCOSO! –De nuevo intentó arrojarse sobre el niño pero entre todos los suyos lo detuvieron al ver que más de una veintena de gigantes, entre ellos Grawp y el mismo Karkus, se alistaban para saltarles encima si se acercaban más al chico- ¡EN LA ARENA ESTA TARDE!
Fue lo último que dijo antes de soltarse sin ningún esfuerzo de sus seguidores y salir hecho una furia de allí, Harry siguió su ejemplo luego de ayudar a Grawp a recuperar su pesca del día, ya que a Minie no le gustaba demasiado el pescado intercambiaron uno por un poco de carne de cabra para ella que seguramente ya los esperaba en la casa, generalmente ella no se separaba de Harry pero el día de hoy había dicho que exploraría el bosque y volaría bajo por la falda de la montaña, ahora que pensaba en ello Harry comenzó a preocuparse por la reacción de su hermanita ante lo que iba a hacer.
-"¡¿ACASO PERDISTE LA POCA RAZÓN QUE TODAVÍA TENÍAS?" –Se lo estaba tomando mucho mejor de lo que Harry esperaba, el mago de la cicatriz se preguntaba ociosamente si era posible quedarse mentalmente sordo- "¡¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO AL RETAR A ESE MASTODONTE SUPERDESARROLLADO A UNA PELEA SIN USAR TU MAGIA!"
-En que es demasiado peligroso para irnos dejándolo con vida –contestó llanamente cortando las protestas de la dragona, paso a enseñarle sus recuerdos de lo sucedido desde lo que vio en la mente de Golgomath hasta el plan que trazó con Karkus más tarde ese día, al final la expresión facial de Minerva era, si eso es posible en un dragón, incluso más sombría que de costumbre.
-¿Y cómo planeas hacerlo?-Preguntó finalmente, Harry estaba tan concentrado en ese mismo asuntó que apenas noto que no hablo en draconiano.
-No puedo usar mi magia para atacarlo directamente pero puedo usarla para fortalecerme y resguardarme, tendrá que bastar –decidió impregnando tanta convicción como le era posible en sus pensamientos.
-En verdad vas a…
-Sí
-Él no es como nada que hayas tenido que matar antes Harry, es prácticamente humano.
-Tú no viste dentro de su mente Minie –le contradijo pesadamente- créeme, las quimeras que matamos en Grecia eran mucho más humanas que él –argumentó tan metido en aquellos terribles pensamientos que su hermanita no lo interrumpió ni replicó nada más.
-¡COF! ¡COF!
Estaba regando la arena con su sangre y saliva, aquel último golpe con mazo de ese mastodonte le dio de lleno, de no ser por la resistencia y fuerza que su cuerpo había asimilado de su convivencia con los gigantes (en la cual estaba concentrando la mayor parte de su magia para mantenerla al nivel de un gigante) seguro que habría sido aplastado como una mosca tal como lo definía Golgomath, sin embargo solo perdió dos dientes, que eran de leche así que no importaba mucho tampoco, sacudiéndose la cabeza se levanto aún aturdido para encarar a su enemigo que lo veía con su característico gesto de superioridad pese al ojo cerrado y los dientes faltantes en la inmensa cara, cortesía de los primeros golpes que le asentó Harry cuando alcanzó su cabeza. Espabilando corrió de regresó los once metros que salió disparado por el golpe y con un giro en tierra escapo de que lo aplastaran otra vez, pasando entre las piernas como árboles del gigante quedó a sus espaldas, luego de un salto golpeó directamente la rodilla en la parte de atrás forzando al gigante a perder el equilibrio y caer sobre una rodilla. Sin darle tiempo a recuperarse clavó las garras que había transformado en sus guantes de dragón (el arma que eligió para la lucha) y los clavó cortándole los tendones de la pierna derecha.
-¡GGGGGGRRRRRHHHHHH!
Ahora si regó la arena con abundante sangre mientras el rugido de agonía se expandía por toda la arena, en ese momento Harry considero dejarlo hasta allí, cortarle el otro tendón, curar la piel y dejarlo incapacitado para siempre, nadie lo seguiría jamás y no habría peligro ni necesidad de matarlo, pero antes de poder tomar esa decisión pudo ver el enorme mazo acercándose nuevamente a él, pero mucho más lento que antes, apenas era un intento por moverlo, pero Harry no logró esquivarlo por lo que al recibir el impacto se aferró al madero, Golgomath no lograba verlo pero mantenía la cachiporra sobre su cabeza mientras buscaba a su diminuto oponente, al cual jamás podría encontrar. Las garras de sus guantes se habían aferrado con tanta fuerza a la madera que Harry no podía soltarlas por lo que aflojo el tamaño de los guantes para simplemente deslizarse de ellos y cayó con un medio giro listo para aterrizar justo sobre la maraña de pelo negro en la cabeza del gigante, aquel fue el instante más largo en su corta vida, sabiendo lo que le esperaba al terminar el descenso era como si su mente lo retrasara tratando de detener el tiempo para evitarle tener que hacerlo. Pero ya no podía retractarse, sí no lo hacía Golgomath lo encontraría y aplastaría entre sus manos. Juntando toda la magia que tenía directamente sobre sus puños cerrados para hacerlos proyectar un reducto al contacto, una vez sus pies tocaron en el cráneo sus rodillas se doblaron en anticipación mientras sus pequeños puños caían hacía su centro de apoyo con todo el impulso que el mago de cabello negro le pudo dar.
El "¡CRACK!" resonó por toda la arena sobre los gritos de los enromes espectadores dejando le lugar en silencio total mientras la enorme mole caía con la cabeza abierta y sangrando a borbotones, durante la caída también el pequeño cayó y rodó por la arena como un muñeco de trapo, se levantó pesadamente y con dificultad asombrosa solo para detallar el lugar una vez más. Una arena de combate hundida varios metros debajo de un podio de gradas que lo rodeaba completamente casi tan grande como la sala de piedra dentro de su baúl pero menos profunda y llena de espectadores que veían de manera sombría la escena, a pesar de todo, uno de ellos había muerto ese día, aunque nadie, incluidos los que lo seguían, hizo nada por recoger sus restos, sino que mejor acompañaron a Harry a las cavernas de curación donde sus mismas rocas lo recompusieron, todos sabían que había cometido una ofensa capital ese día. Aún así nadie lo veía con odio o reproche, incluso los seguidores de Golgomath lo miraban con algo parecido al respeto, los demás solo con lástima y tristeza. Tras una larga deliberación El Gurg decidió desterrarlo hasta que aprendiera su lección, se le daría solo una oportunidad de volver para ver si era merecedor de recuperar su confianza o de lo contrario no podría volver a pisar ese valle bajo amenaza de muerte.
Esa misma noche juntó de vuelta sus cosas las encerró en su baúl y su bolsa y antes de irse hizo desaparecer el cuerpo de Golgomath de la arena, tras una emotiva despedida, en al que la mayoría de los gigantes fueron a despedirlo y casi es aplastado por Grawp, él y Minie alzaron el vuelo como dos dragones orgullosos y fieros en el cielo nocturno y desaparecieron una vez atravesaron los hechizos protectores.
-¿Qué hiciste con el cuerpo? –Le preguntó finalmente Minerva cuando estuvieron suficientemente lejos.
-Será otro recordatorio –contestó secamente, dejando el claro que no quería tocar el tema más, el dragón no insistió.
Continuara…
