ya saben: drechos reservados a J.K ROWLING. excepto los inventados. ;P
CAPITULO 9
PRIMERA LLAMADA
Aun empapada de sudor frio, Lizzy se secaba la frente húmeda con su antebrazo izquierdo. Eran las cinco de la mañana. Y otra vez, el mismo sueño que había tenido un día antes de saber que estaba con los Potter; pero esta vez, la luna tenía un perfil distorsionado… no pudo distinguir bien el sonido, pero escuchaba a alguien llorar. Corría hacia el lago pero no veía a nadie más que una sombra… y fue cuando sonó el despertador.
Lizzy empezaba a recoger sus libros y apuntes, según su horario debía ir a la siguiente clase: transformaciones. Pasó por los pasillos pero no parecía llegar a ninguna parte.
-hey tu- dijo un chico alto que era unos años mas grande-¿Qué haces por aquí? Deberías estar en tu clase.
-perdón…-lizzy se ruborizo- es que me perdí… y no sé dónde está el aula de transformaciones.
-eres de primero ¿verdad?- el chico se cruzó de brazos – bueno, yo soy el prefecto de Gryffindor, te llevaré a tu clase, pero que sea la última vez que te pierdas.
Lizzy asintió apresuradamente y el muchacho la tomó firmemente del brazo y la jaló hasta su aula. Abrió la puerta y con mucho cuidado entró al salón con lizzy.
-profesora Alanís, aquí tengo a uno de sus alumnos- dijo el chico. Lizzy se avergonzó tanto que sintió mucho frio. Todos en el salón la miraban. Al parecer, tenían clase con los de Ravenclaw.
-ah, bien…gracias señor Dalamere- contestó la profesora mientras su hurón andaba de hombro en hombro- ahora… señorita Benneditt, gracias por querer tomar la clase con nosotros. Tome asiento a lado de la señorita Green.
Lizzy saludó a la chica y ésta le sonrió de igual forma.
-recitaremos el juramento de Hogwarts, espero que lo hayan practicado.-dijo la profesora Alanís de pie. Los chicos imitaron su posición y también se pusieron de pie, y empezaron con el juramento:
-"Hogwarts, fuiste fundada por el valor de Godrig Gryffindor, la sabiduría de Rowina Ravenclaw…- obviamente lizzy no sabia que tenían que aprenderse un juramento. Ni siquiera sabía que tuvieran uno. Así que empezó a divagar y disimular que se lo sabia.- y tu gran empeño y esfuerzo…"
-… esfuerzo…- repitió lizzy.
-"fueron brindados por Helga Hufflepuff…"
-puff…- Charlotte Green la escuchó y no pudo evitar reírse. Esto solo alentó a lizzy.
-"la verdad…"
-dad…
-"y la justicia…"
-bla… bla…
-"Salazar Slytherin…"
-bla, bla...bla- varios chicos del aula empezaron a reírse por la falta de cordura en las palabras de su compañera. La profesora Alanís en cambio, no parecía encontrarle la gracia. Cuando los alumnos se sentaron nuevamente, se aclaró la garganta.
-¡ejem! Claramente su compañera se burlo del juramento o no lo estudió anoche como debería –dijo la profesora- tendremos un examen sorpresa.
-lo siento- se excusó lizzy.
-bueno, eso no quita el examen que preparé- empezó a escribir con su varita en el pizarrón- hoy hablaremos de cómo convertir animales en objetos. Memo.
El pequeño hurón saltó al escritorio y posó frente a la clase. Alanís tocó al hurón con la punta de su varita.
-"feriberto"- dijo. El hurón cambio a una tetera. Asombrando a todos los alumnos.
-¿alguien sabe cuál es el origen de éste encantamiento?- preguntó la profesora. Charlotte Green fue quien alzó la mano.
-del latín. Feribertus era el nombre de un Rey que llevó a su pueblo y la convirtió en objetos.
-excelente, cinco puntos para Ravenclaw.
Los alumnos salían para dirigirse a su siguiente clase, y lizzy buscaba su horario entre sus libros de la mochila.
-¿esto es tuyo?- Charlotte Green le tendió la hoja de los horarios.
-sí, gracias… ¿eres Charlotte?- dijo lizzy tomando el pedazo de papel.
-asi es. Soy Charlotte Green.
-yo soy Lizzy Benneditt. Eres muy lista por cierto.
-gracias, Trato de sobresalir. Ya que no soy sangre limpia.
-¿limpia?- Lizzy inclinó la cabeza a un lado- ¿Qué quieres decir?
-que vengo de familia muggle- explicó Charlotte-¿Qué clase es la que te toca?
-artes y música- leyó lizzy- ¿y tú?
-yo también. Las primeras dos clases las toman juntos los Ravenclaw y los Gryffindor- dijo Charlotte acomodándose los lentes- ¿vamos juntas?
-¡claro!
El profesor Artemis de música y arte, estaba guiando a los alumnos con su varita. A lizzy le tocó un cuerno saxofón, y al no saber como tocarlo; sopló fuertemente. Silenciando a los demás instrumentos, lizzy no pudo evitar mover los pies.
-¿lizzy?- dijo el profesor.
-losé, soy terrible tocando el cuerno.
-no querida, eso que hacías con el pie- dijo con una sonrisa- ¿es acaso un desorden nervioso?
-solo estaba bailando- dijo nerviosa- ¿ustedes bailan aquí en Hogwarts?
-no, realmente no.-contentó un chico a su lado.
-bailar no nos conduce a un ambiente correcto de aprendizaje- explicó el profesor como si se hubiera aprendido el reglamento de pies a cabeza- los jóvenes de hoy deben tener una rígida disciplina y orden
-pero, ¿y qué pasa con expresarnos?
-sé que hay veces que somos conmovidos por los sentimientos y que no podemos controlar nuestros cuerpos- explicó con pesadez, como si no creyera lo que dictaba el reglamento- pero, la próxima vez, marcha en tu lugar cuando tengas que hacerlo.
Los chicos volvieron a su clase, y lizzy sopló con mas cuidado el cuerno, pero no parecía muy contenta.
al termino de las primeras clases. los alumnos tuvieron un receso de 10 minutos. charlotte y lizzy se dirigieron a los jardines.
-no te desanimes – le dijo Charlotte mientras salían del salón- yo tampoco sabía, en mi escuela muggle podíamos bailar.
-en la mía también…- murmuró lizzy- ¡ah! Hola Eminings.
Michael se acercó a las dos chicas
-¿Cómo te fue en clase?- le preguntó a su amigo.
-bien. En lo que cabe- respondió alzándose de hombros.
-te presentó a Charlotte Green- dijo lizzy- y él es Michael Eminings.
-h…hola…-respondió Charlotte tímida.
-hnn.- solo hizo un gesto con la cabeza.
-hola- dijo otra voz. Victorie Weasley se acercaba al grupo- lizzy, me gustó ese baile que hiciste.
-gracias, Victorie-dijo lizzy con una sonrisa- si quieres puedo enseñártelo de nuevo, pero quien me enseñó fue Eminings.
-¿enserio? ¿Sabes bailar?- preguntó emocionada Victorie. El chico desvió la mirada enojado de que supieran que él sabía bailar.
-no creo que quieras verlo bailar, Victorie.-dijo Ted Lupin. El chico del vagón- a menos que quieras contagiarte de viruela de dragón.
-¡Ted! – lo reprimió Victorie.
-¡es la verdad! Ustedes tres, ¿Cómo pueden platicar con un Slytherin? Son unos bastardos convenencieros- replicó Ted. Mirando con disgusto a Michael- en la ultima década, Slytherin fraternizó con quien-ustedes-saben.
Michael desvió la mirada con rudeza.
-nacieron mortífagos y atormentaron a personas inocentes-siguió Ted, señalando al chico. Otros alumnos que pasaban por el pasillo se quedaron escuchando la discusión.
-pero Eminings no tiene la culpa- lo defendió lizzy- no puedes odiarlo por ir a Slytherin. No puedes asumir que sea una mala persona con solo verlo.
-¡claro que puedo! La familia Eminings fue partidaria de quien-tu-sabes.
Charlotte ahogó un grito. Se produjo un silencio repentino entre los presentes. Lizzy y Charlotte no salían de su asombro; Victorie no se atrevía a mirar a Michael o a Ted. Y éste último no cambiaba su mirada hacia Michael.
-lo único bueno es que ya no están- dijo Ted sonriendo con malicia. Aunque eso fue lo ultimo que logró decir, ya que Michael se le lanzó con un golpe en la cara. El cual le respondió Ted con otro golpe. Las chicas se sorprendieron aun mas, lizzy y Victorie empezaron a gritar para que se detuvieran. Estaban cerca del lago-en los jardines del colegio-y varios alumnos empezaron a gritar: "¡pelea! ¡Pelea!"
-¡Eminings!
-¡Ted!
-¡¿Qué rayos sucede aquí?!- la profesora Alanís se abrió paso entre los alumnos que miraban amontonados la revuelta entre Ted y Michael. Ted empujó por error a Victorie, ésta cayó sobre lizzy, y ambas cayeron al lago.
- ¡señor Eminings, señor Lupin!- Alanís los logró separar con su varita-¡ya basta! Deberían sentir vergüenza. ¡Los cinco vayan con el director!
-¿Qué?-replicó Charlotte incrédula.
-pero ¿Por qué nosotras?- dijo lizzy saliendo del lago, seguida por Victorie.
-provocando peleas el primer día de clases- dijo el profesor Snape desde su escritorio. El despacho del director era enorme. Una habitación circular con toda clase de objetos. En las paredes estaba los retratos de los que deberían ser los antiguos directores.- debería de expulsarlos.
Los cinco alumnos estaban en línea frente al director. Lizzy y Victorie seguían empapadas. Charlotte no dejaba de mirar suelo; como si fuera lo más interesante que había visto en su vida, Ted permanecía con una actitud pésima y con la mejilla roja. Michael no estaba mucho mejor que el otro chico. Tenía el labio inferior partido
-mírense como están- dijo nuevamente el director- tres Gryffindors, un Slytherin y un Ravenclaw… ¿saben cuanta vergüenza han traído a este colegio?
-profesor Snape…- dijo Victorie tímidamente.
-¿Qué sucede Weasley?- preguntó cortante el director
-puedo entender por qué llamaron a Ted y a Eminings, pero no hay razón para que nosotras estemos aquí.
-pero ustedes también estaban presentes en el incidente- dijo la profesora Alanís.
-¡pero no apropósito! Es más, tratamos de detenerlos- dijo lizzy apoyando a su compañera.
-pero terminamos en el lago- siguió Victorie.
-bien, y en todo caso. ¿Por qué pelearon?- les preguntó Alanís. Ted y Michael no contestaron.
-si no quieren contestar, excelente- dijo juntando los dedos- se les restaran 30 puntos a cada una de sus casas.
-¡¿Qué?!- exclamaron los cinco a la vez.
-y tendrán un castigo- prosiguió Snape y le dio a Alanís una llave- profesora Alanís, después de clases los jóvenes Ted Lupin, Michael Eminings, lizzy Benneditt, Victorie Weasley y Charlotte Green limpiaran el cuarto piso. Sin magia.
-sí, profesor- dijo Alanís guardando la llave dentro de su túnica.
-avísele a Filch, por favor.-prosiguió el director- pueden retirarse.
¡Espero que estés contento Ted!- dijo Victorie con ropa seca- ¡ 30 puntos menos! Y solo por tu escenita. ¿Quieres ya superarlo?
-¡no!- le gritó Ted- ¡no puedo superarlo, es mi problema!
-¡exacto!- le gritó ahora Victorie aun más fuerte. Tanto que Ted se encogió-¡entonces, no nos arrastres como hoy! ¡Deja de ser tan egoísta!
Ted la miró de soslayo y se subió a los dormitorios de los chicos. Victorie se sentó en el sofá refunfuñando.
-¿estás bien?- dijo lizzy también con ropa seca. Se sentó a lado de Victorie y le dio una barra de chocolate.
-gracias- Victorie aceptó el chocolate- lo siento mucho.
-¿por qué lo dices?
-la pelea fue culpa de Ted, pero por favor, no lo odies por eso.- Victorie la miró con suplica en los ojos. Lizzy la miró sorprendida y suspiró tras un momento.
-pues no me lo pones muy fácil- lizzy le dio una mordida a su chocolate- pero ¿por qué los odia tanto?
-umm…- empezó Victorie. No era algo de lo que Victorie se sentía cómoda- cuando nació Ted. Sus padres pelearon aquí hace 11 años contra los mortífagos… pero fueron asesinados.
Lizzy bajó la mirada al suelo. Se sentía mal por haber pensado que Ted era un idiota solo por gusto, pero era obvia la actitud de él. Que tus padres hayan sido asesinados… lizzy podía entenderlo.
-Ted tuvo que ser educado por su abuela- dujo Victorie- y aunque siempre ha tenido a su padrino y sus amigos… no es lo mismo que tener a tus padres.
Sí…- lizzy ya no pudo seguir comiendo. Por alguna razón el chocolate le sabía amargo.
continuara...
