El amor
Capitulo Octavo (2 da parte)
La taza de te había quedado sobre la mesa, ya fría y Eloise estaba en silencio mientras Jocelyn esperaba con una paciencia asombrosa que se decidiera a hablar.
Era una suerte que su amiga no fuera capaz de leer su mente porque se habría encontrado con pensamientos tan delirantes que hasta la propia Eloise los habría encontrado extraños, de haber venido de otra persona.
Pensaba en que su vida había llegado a un callejón sin salida en el que se hallaba emocionalmente feliz. ¿Pero y entonces, porque era un callejón sin salida?
-Porque ya no hay hacia donde ir…
Dijo en voz alta y Jocelyn alzó las cejas al oírla pronunciar sus primeras palabras, inentendibles primeras palabras
Eloise alzó sus ojos que había mantenido posados en su frio té, el que jamás había dejado de revolver con la cuchara y se dio cuenta de que se había respondido una pregunta en voz alta.
Dejó la cuchara y suspiró
-Es por eso que estoy en un callejón sin salida…
Jocelyn ahora le agregó el alzamiento de sus hombros pero siempre en silencio
-Lo que quiero decir es que aun cuando me siento inmensamente feliz…sé que este es el final de mi camino, del que he tomado con la esperanza de hallar a alguien que verdaderamente me importe…¿y ahora hacia donde..?
Jocelyn permaneció en silencio, algo preocupada porque no había evaluado la posibilidad de que las palabras de su amiga fueran tan serias, mas bien lúgubres le parecieron.
-¿No lo entiendes verdad?
Jocelyn movio su cabeza en un gesto de negación, pero lo hizo muy despacio
-Lo que quiero decir y que tú estas esperando oír…
Y ahora su amiga, aun lentamente, cambió su movimiento por uno de afirmación que hizo reir a Eloise.
-Es que…después de anoche…aun cuando jamás he besado a nadie en toda mi vida…ya no querré hacerlo, excepto a él…porque sus besos son todo lo que he esperado…ya no querré acariciar otro pecho porque el suyo es como un volcán donde puedo sentir que late el mas enorme de los corazones…ni mirar otros ojos que no sean los suyos, jamás encontraré tanta luz, tanta dulzura, ni tanta sensualidad...que me estremece el alma y el cuerpo…su aliento es como oler las frutas del paraíso y sus manos son como pájaros que en su vuelo recorren hasta los rincones mas oscuros de mis pensamientos…¿entiendes ahora?
Jocelin empezó a dibujar una enorme sonrisa
-¡Estas enamorada!
Dijo por fin
Eloise suspiró
-Perdidamente…
Agregó ella
Jocelyn se cubrió su boca como para sostener las carcajadas de felicidad que no quería se le escapara pero aun así lo hacían
-Y de la persona más imposible de todo Paris…
Eloise frunció su ceño al oírla
-Bueno, eso es lo que me dijo Bossuet que dicen las chicas de…
Y se dio cuenta de que aquello no debía decirlo pero ya era demasiado tarde para callar
-Bueno, es que tiene fama de ser, seductoramente irresistible…cosa que veo es verdad pero absolutamente inatrapable…
Eloise alzó uno de sus hombros en respuesta
-Bueno, esa parte no puedo asegurarla…y gracias por develarme su vida amorosa…
Jocelyn volvió a reír
-Eso es lo que dicen, es una especie de Don Juan pero…jamás se ha sabido de nadie que haya podido conquistarlo realmente…
Eloise se puso seria ante su comentario
-Una especie de Don Juan…que lindo…no soy otra de sus conquistas si eso te preocupa…
-No dije que fuera un tonto…
-Pues…
-Además justamente lo que quiero decir es que…
Y entonces pareció recordar algo de pronto
-Oh no! Acabo de recordarlo, le dije a Bossuet que lo encontraría en la estación…tengo que irme pero prometo que te contaré todo después…¿me perdonas?
Eloise suspiró sin ganas pero en su cabeza, las palabras de su amiga quedaron como colgadas de uno de los recuerdos de aquella noche.
jocelyn no sabia que aquella inesperada interrupcion desataría una tremenda situación.
Más tarde ambos caminaban por la plaza pero Eloise, aun cuando se moría por besarlo, había decidido tomar distancia, no podía dejar de pensar en las palabras de Jocelyn, ¿y si era ella una más de las tantas chicas que él había seducido? ¿Y si todo era parte de su imaginación y él jamás la había tomado en serio?
No era eso lo que había sentido en el puente, aun no siendo una experta no había sido eso lo que sus labios, su cuerpo, y hasta sus palabras le habían dicho…
Por supuesto que Grantaire se sentía confundido, había tratado de acercársele durante todo el camino pero ella siempre lo apartaba con alguna broma o algún gesto disimulado.
Trataba de resistirse a su perfume tan seductor, que olía a flores y a frutas al mismo tiempo.
-Tengo que pasar por mi apartamento a buscar unos libros para Joly…lo había olvidado hoy cuando salí pero le debo unos textos sobre medicina…¿me acompañas..?
Eloise lo miró dubitativamente, le pareció muy rápido que la invitara a su casa pero le pareció verse como una tonta mostrarse asustada por eso, ella no era así y aunque le partiera el alma descubrir que ella no había sido tomada en serio, decidió seguir adelante, ya lo había predicho, ¿A dónde mas podía ir..?
.Si, voy contigo…¿ por qué no?
Dijo tomando aliento, él frunció su ceño al ver su respuesta bastante altanera pero no empeoró la confusa marea de cosas que le pasaban por la cabeza
Cuando abrió la puerta de dos hojas de la entrada del enorme caserón la invitó a pasar galantemente
Ante ellos se abría un enorme patio rodeado por puertas y en un costado una escalera que llevaba a un piso con otra puerta, esa, era su casa, le dijo
Ella dudó en subir, se detuvo a los pies de la escalera y él se apresuró a decir:
-Puedes esperarme aquí si quieres…
Pero ella siguió con su aspecto entero de mujer segura de sí misma
-Subo contigo…
Y comenzó a avanzar escalones arriba mientras trataba de contener el llanto porque enterarse que aquel de quien se sentía perdidamente enamorada no la tomaba en serio era demasiado triste para soportarlo sin llorar.
Grantaire abrió la puerta al final de la escalera y otra vez la invitó a pasar.
Esta vez Eloise dudó unos segundos mas pero al fin se decidió a entrar.
Él se apresuró a entrar después de ella, no cerró la puerta, se cuidó de no hacerlo, ella lo notó.
-Deben estar por aquí…
Dijo buscando entre la pila de libros sobre un ´pequeño secreter que había contra la pared.
Entonces de pronto la miró y le señaló el cuarto con sus brazos abiertos, se lo veía bastante nervioso
-Bien, no es mucho y perdón por el desorden pero…aquí es donde vivo…
Eloise recorrió el cuarto con detenimiento, era pequeño pero acogedor, tenía una hermosa ´puerta ventana con lo que parecía ser un pequeño balcón, un placar de madera lustrada, un espejo sobre una mesa de mármol con una jarra para lavarse sobre ella, el delicado secretare lleno de papeles y libros, mas libros en el piso apilados, un perchero con algunos sombreros y por ultimo una cama con acolchado mullido que casi trató de no mirar…
-Es muy lindo…
Le dijo abandonando su aire de seguridad y deseando tato darle un beso que creía que moriría en el intento de superarlo.
-¿La señora de la que me hablaste…Madamme Plumette no se enojara..?
La miró volviendo a fruncir su ceño
-¿Y por qué iba a hacerlo?
Eloise se alzó de hombros…
-Oí que había restricciones en las pensiones …digo, traer chicas…
Él se apresuró a negarlo
-No, en mi caso eso no cuenta porque jamás le he traído problemas, no haría eso, la respeto…
Eloise asintió
-Ah…
Dijo como entendiendo algo que él no estaba muy lejos de entender
-Es bueno oír eso…para alguien que tiene la reputación de ser un irresistible Don Juan quiero decir…es bueno que sepas donde y cuando…tu sabes…
Y carraspeó molesta, segura de que ya no podría contener sus lágrimas.
Entonces Grantaire la miró por unos instantes con el ceño fruncido otra vez y buscó su mirada, la que ella trataba de ocultar, se le acercó lentamente y tomando su barbilla delicadamente la obligó a mirarlo, vio sus ojos tristes y húmedos .
-Entonces es eso…
Le dijo con aquella sonrisa por demás encantadora
-Me has tenido con un nudo en la garganta desde que nos encontramos…pensé que…pensé toda clase de cosas…
Ella no trató de contener sus lágrimas esta vez. Él respiró muy hondo, como si aquello le resultara un alivio, como si hubiera estado conteniendo el aire por muco tiempo y al fin pudiera respirar.
-Por favor no…
Le dijo él tratando de secar rápidamente las lagrimas que comenzaron a correr por sus mejillas
-Jamás me perdonaría que lloraras por mi…
Entonces ella tomó aliento y secó sus lágrimas también
-No me engañes…
Sintió que su cuerpo se le acercaba y la hacía retroceder contra la puerta que aun seguía abierta detrás de ella.
-No lo entiendes…nunca podría hacer eso…
Después resopló
-Se que debieron decirte cosas sobre mi…y las merezco, todas ellas…me he comportado como un tonto desde hace tiempo…casi todo el tiempo…en el café me soportan porque son buena gente y creo que me quieren…pero no negaré que he sido algo…libertino e insoportable…me he divertido bastante tu sabes…aquí y allá…he bebido, seducido a mas chicas de las que he querido posiblemente el alcohol tuvo algo que ver…pero no todo…y puede que no sea más que un escéptico que se ríe de las cosas más serias pero…¿no ves que todo eso es lo que me hace estar tan seguro?
Y acarició su rostro suavemente, ella creyó que no aguantaría y lo abrazaría y lo besaría allí mismo
-Jamás he tomado nada en serio, ni la política, ni las letras, ni el amor…
Eloise quiso detenerlo
-R…
Le dijo como para evitar que continuara diciendo algo que no quería decir pero él continuó…
-Hasta que te conocí…ahora sigo riéndome de la política y de las letras tal vez pero jamás podría reírme del amor…porque tú eres la que me ha dicho que no hay nada más real ni más serio, y creí que iba a morirme cuando me esquivaste todo el camino, pensé que habías decidido que no querías estar conmigo…
-Yo…solo quiero estar contigo…y…
Creyó desfallecer cuando su aliento la envolvió
-Nunca te lastimaría…porque estoy completa y absolutamente loco por ti…
Y cuando lo oyó decir esto cerró sus ojos y no evitó dejarse llevar por sus labios que se le acercaron y la envolvieron con su aliento a frutas…sintió sus manos rodear su cintura y atraerla contra su cuerpo, ella misma lo rodeó con los suyos y lo apretó mientras se fundían en un beso apasionado, largo, emotivo…un beso de los que él solía dar…ese beso que había estado esperando darle desde que se habían encontrado en la plaza…como los de la noche anterior…sabia que no sería capaz de sobrevivir sin sus besos…jamás…
Ambos se miraron después de frotarse los labios como si no desearan acabar y así era…
-Perdóname por dudar…
-Tu perdóname por no ver venir esto…por haber sido tan desordenado, pero te estoy diciendo la verdad...solo dame una oportunidad y lo veras... tienes que creerme...
Ella lo miró a los ojos y supo que cada palabra que decía era sincera, no importaba lo que dijeran de él, sabia que le estaba diciendo la verdad, ´parecía que no solo para ella las cosas habían llegado a su fin tal y como eran…ambos estaban empezando a vivir una nueva vida…juntos.
-Te creo...
Le dijo ella y lo abrazó con todas sus fuerzas, sintió su pecho respirar profundo y despues de unos segundos se miraron, no había palabras que pudieran explicar nada mejor que aquel instante juntos, cara a cara, cuerpo a cuerpo, alma a alma...
Los dos sonrieron.
