Antes de comenzar quiero agradecer a todas las personas que siguen la historia y que por sobretodo dejan reviews animándome a continuar (sobre todo aquellos bien graciosos que me sacan sonrisas). Otra vez me Salí de plazo, creo que debo coordinarme mejor con los horarios.


Sus parpados ocultaban y exponían constantemente sus hermosos ojos verdes en señal de perplejidad manteniendo su mirada en el sujeto con cara de terror frente a él. Por un momento se sintió tentado de abandonar el lugar, pero tras unos breves segundos de meditación concluyó que si el francés lo había citado con tanta urgencia debía haber un muy buen motivo.

- ¿y no te haces llamar el país del amor? – le miró enarcando una ceja.

- no lo entiendes, esto es muy diferente – Francia se recostó en el respaldo del sofá, pasando una de sus manos por las finas hebras doradas de su cabello.

- no comprendo – dijo adoptando una posición similar en su lugar – ¿no me habías dicho estar enamorado al menos unas mil veces antes?, prácticamente amas todo aquello que se mueva y que te puedas coger –

- es por eso que esto es tan diferente y confuso – respondió con un tono que Inglaterra reconoció como duda y se preguntó si habría algún motivo por el cual este se encontrara inseguro acerca de lo que le iba a decir.

- podrías comenzar diciéndome el nombre de a quién te estas refiriendo al menos – al decir esto pudo notar como el francés se removió un poco en el asiento con nerviosismo, pero luego de un suspiro terminó por contestar.

- es Canadá – respuesta sorprendió al británico.

- ¿Canadá? – repitió esta vez a modo de interrogación sin acabar de creerse lo que el otro hombre le acababa de decir. –pero tú nunca… -

- lo sé. Es por eso que me siento así – mientras decía esto se levantó en dirección a un mini bar ubicado en una esquina y prosiguió a servir alcohol en dos pequeños vasos ofreciéndole uno a su invitado, el cual lo recibió gustoso. – Nunca había mirado a mon pettit Matthew así, es decir, no digo que no lo quiera o que no sea atractivo pero es que es…simplemente él – terminó con frustración sin poder aclararse del todo.

- ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión tan repentinamente? – apenas formuló la pregunta, Francis le relató lo ocurrido, mientras el inglés le escuchaba atentamente.

- nunca había estado tan confundido en la vida – tomo el último trago de su vaso.

- eres más estúpido de lo que pensé – se rió Arthur sin ánimos de ofender realmente. Así que prosiguió antes de que se generara otra sus múltiples y estúpidas peleas – felicitaciones, tu realmente estás enamorado wine bastard - El sonido del teléfono móvil de Inglaterra comenzó a sonar interrumpiendo la conversación, el dueño del aparato le hizo una seña al de ojos azules para que le dieran un momento para contestar, aunque realmente no se viera muy feliz e hacerlo – que demonios quieres ahora Alfred – apenas mencionó el nombre, Francia le lanzó una mirada insinuante para molestarlo, la cual ignoró luego de un fruncimiento de sus gruesas cejas, volteándose para no verle la cara al francés.

- ¿Qué estabas haciendo que tardaste tanto en contestar? – se oyó la ruidosa voz del americano por todo el lugar quejándose absurdamente por los escasos cinco segundos que había tardado en contestar (que según el eran de lo más sospechoso) causando una pequeña risita en el de barba.

- ¿qué te crees tú que yo estaba haciendo imbécil? – Le contestó casi gritando el inglés – no llames solo para molestar – le cortó.

- valla valla, parece que amerique no se encontraba muy feliz de que estuvieras aquí – comento insinuante.

- no digas nada – dijo sintiendo como sus mejillas se coloreaban un poco – es simplemente que sucedió…algo –

- ¿que ya se acostaron o algo? – preguntó con la simple intención de molestar al británico sin pensar que en verdad le atinó a los acontecimientos. No fue consciente de esto hasta que se fijó en el evidente y fuerte sonrojo del ojiverde. – no me digas que… -

- ¡cállate! – gritó mientras tomaba al de barba por la camisa.

- no diré nada… por ahora – respondió con las manos en alto en señal de paz. En ese momento el celular de Arthur volvió a sonar.

- Alfred te dije que dejaras de molestar – volvió a gritarle por medio del aparato.

- como el héroe que soy no puedo dejarte con ese pervertido – chilló haciendo que hasta Francia pudiera oír lo que estaba diciendo.

- ¡aquí el único pervertido eres tú!, tu eres el único que me harías cosas extrañas – rebatía sin pensar mucho en lo que decía.

- pero iggy, después no parecía que te desagradara mucho – contesto a la acusación con un tono cantadito e insinuante, esta vez Francia no pudo evitar reír a carcajada limpia mientras Inglaterra no sabía dónde meterse, y con el rostro completamente rojo tanto de furia como de vergüenza insultaba al americano.

- Francia puede escuchar todo los que dices estúpido – le regañó.

- así sabrá que eres exclusivamente del héroe – ante esto Francia no pudo resistir la tentación de molestar un poco al chico de lentes, así que rápidamente se acercó a su invitado arrebatándole de sus manos el aparato.

- estas no son horas para que los niños estén despiertos, deja que los adultos se diviertan en paz – utilizó el tono más insinuante que su tenia – mon amour angleterre tiene asuntos pendientes con onii-san así que si nos disculpas – cortó la comunicación, apagó el celular, se lo devolvió a su dueño con una sonrisa de satisfacción y se sentó nuevamente en el sofá en el que minutos antes había estado. – bueno y ¿en qué estábamos? –

- ¿te das cuenta que luego no me dejará tranquilo? – dijo con falsa irritación.

- como si eso te molestara –

- no realmente – respondió con una leve sonrisa que capto el francés – bueno y a todo esto no me has mencionado que piensas hacer, o ¿es que aún no tienes idea? –

- nunca me había sentido así antes, así que no estoy muy seguro de cómo actuar. Además aun no me convenzo de que este sentimiento pueda ser – tragó duro como si le costara acabar con la frase - … amor-

- no puedo creer que te autodenominaras la nación del amor – suspiró con cansancio cruzándose de brazos aun sin tomar asiento. – mira, te lo pongo así… antes incluso de que Matthew se confesara, ¿qué hacías con todo aquel hombre o mujer que notara la presencia de tu pequeño y osara acercársele más de la cuenta? Y no intentes hacerte el inocente que bien sé que lo que les ocurrió a esas personas no fue un simple accidente – Francia rió con nerviosismo.

- pero esa fue solo una manera de mostrar preocupación con todo mi amor de padre – intentó defenderse.

- ¿ah sí? ¿Y qué me dices de aquella vez en la que te enfadaste tanto con Matthew porque tuvo una "cita" con una chica que estuviste toda una semana sin hablarle y con un humor que ni Antonio pudo aguantar? ¿Dime, no fueron celos acaso? – antes de darse cuenta el británico estaba empezando a disfrutar de lo que decía, atormentando al francés.

- ya te lo dije, solo estaba preocupado por su seguridad – seguía negando las acusaciones.

- por favor Canadá ya es bastante grande como para eso, sin mencionar que no es un humano común, sino una nación – Inglaterra descruzo sus brazos y volvió a tomar asiento frente a la otra nación. – además en más de una ocasión te he oído murmurar su nombre mientras duermes e incontables veces te he visto posponer citas por él, cuando eso no lo harías por nadie en el mundo ni aunque la misma parís se estuviera destruyendo. Nunca le puedes negar nada, eres prácticamente el único que lo nota sin importar que, jamás lo lastimarías y el hecho de que nunca fueras capaz de mirarlo de manera incorrecta también puede significar algo, como que es tanto lo que lo idolatras que te sentirías sucio de tan solo pensar ponerle una mano encima, aunque sé que en más de alguno de esos sueños que ya mencioné su nombre no salía de ti de la manera más santa – para estas alturas Arthur ya ni se preocupaba por ocultar lo mucho que estaba disfrutando la situación mientras que Francia a cada palabra que escuchaba ponía un rostro peor que el anterior.

- ya por favor no digas más – cortó al inglés más que atormentado – ya lo capte, ¿y ahora que se supone debo hacer? –

- qué extraño no suenas como tú, no es propio de ti quedarte sin hacer nada en estas situación – sin más se levantó de su cómodo lugar y se acercó a la salida – ya me voy, será mejor que hagas algo pronto si luego no quieres arrepentirte-

- lo dice el que mantuvo su amor secreto por un mocoso emancipado por más de dos siglos y lloraba como una nena no correspondida – se burló logrando que el tono rosado volviera levemente a las mejillas del menor y que se fuera del lugar dando un portazo. Francis sonrió, se quedó pensativo unos segundos antes de acercarse a su teléfono y utilizarlo.


El teléfono sonaba y sonaba produciéndole un leve dolor de cabeza. No iba a contestar, no se sentía con ganas de hablar con ninguna persona, lo único que quería era permanecer recostado y olvidar.

- "olvidarlo" – pensó luego de que el sonido cesara unos segundos antes de que volviera y así bajo esta situación estuvo unos cuantos minutos hasta que al parecer la insistencia de quien le llamaba llegaba a su fin.


El sonido de una puerta abriéndose llamó su atención, en menos de un segundo se entraba de pie con el ceño fruncido y un rostro de reproche enfrentando al recién llegado.

- ¿Qué estabas haciendo? ¿Por qué apagaste el teléfono? – comenzó el interrogatorio un celoso americano.

- ¿no te lo dijo Francia? Tenía asuntos pendientes con él – contesto desinteresadamente mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba siendo seguido por la mirada azulada.

- ¿Qué asuntos? –

- asuntos amorosos – dijo con la intención de provocar al menor, deleitándose con la expresión del rostro del otro – nada que te incumba – finalizó yendo rumbo a su habitación y lanzándose sobre la cama boca abajo – ¿y además que haces aun aquí? – preguntó ladeando su rostro para que no quedara sepultado entre la almohada y se pudieran comprender sus palabras.

- ¿Qué crees que hago aquí? Esperarte por supuesto como el buen novio que soy – respondió con tal confianza sin percatarse que el rostro del otro chico había comenzado a arder al oír la respuesta.

- nadie te ha dicho que lo seas – Inglaterra sintió como el borde de la cama se hundía ante un nuevo peso que no tardo en caer sobre su propio cuerpo cubriéndolo por completo.

- pero iggy si ya hasta hemos hecho "cosas de novios" – alegó con énfasis en la última parte sonriendo mientras intentaba colar sus manos por los costados hasta el pecho de su amante en negación intentado abrazarlo, tarea que le era dificultada por las postura y la misma cama.

Inglaterra sonrió pensando en su respuesta y sin esperar más la soltó.

- he hecho "cosas de novios" con mucha gente lo que no significa que sean relevantes para mí y ni mucho menos mis amantes o novios – aclaró tratando de levantarse ahora que el americano había aflojado el agarre. Se dio la vuelta para poder mirar de frente a Alfred el cual mostraba en su rostro claro enojo.

- ¿Cómo Francia no? – más que una pregunta el tono empleado parecía más una afirmación.

- por dios no seas asqueroso, con Francia no – dijo medio en broma, medio en serio.

- entonces, ¿Qué tengo que hacer para que me aceptes como tu heroico novio? – Preguntó mientras su rostro se acercaba más al contrario aun resentido por la respuesta del británico – tal vez tenga que darte otra prueba de mi amor – se contestó el mismo con tono lujurioso casi rozando sus labios con los de Arthur.

- sí, podrías – contestó suavemente mientras lentamente pasaba su lengua por los labios ajenos – o podrías apartarte ahora antes de que te corte tu orgullo – agregó mirándolo seriamente con sus ojos resplandeciendo con maldad – no creas que después de todo lo que me has hecho hasta ahora te voy a aceptar y creer que de la noche a la mañana te has enamorado de mí – antes de que el chico de gafas pudiera hacer nada Inglaterra se levantó impulsando el cuerpo del americano directo hasta el suelo – ahora fuera que me voy a cambiar para poder acostarme a descansar y si te vas a quedar has el favor de molestarme lo menos posible – sin más comenzó a desvestirse bajo la acosadora mirada de su no tan deseado invitado, al cual por suerte esta vez no tuvo tantos problemas en evitar. Tal vez el cansancio le ayudo en demasía ya que en menos de unos minutos se encontraba plácidamente dormido, siendo incapaz incluso de sentir el diminuto beso que le dio el menor antes de enredarse entre las sabanas con su tsundere amor.


Faltaba poco para que el reloj marcara las 12 de la mañana, pero aun así no sentía deseos de levantarse, era si el dolor emocional se comenzara a transformar en algo físico. Casi no había podido dormir, pasaba de pesadilla en pesadilla y ahora lucía un par de ojeras en su pálido rostro.

Un sonido de algo siendo golpeado se podía oír de fondo, pero prácticamente lo ignoraba. Era la puerta siendo aporreada insistentemente por alguien. Mathew cada vez más consiente del sonido y en su deplorable estado decidió que si quería recuperar su depresiva tranquilidad sería mejor que se levantara y atendiera de una vez al ser que se encontraba fuera de su hogar. Pero todo se vino abajo al ver a Francis de pie con una mano alzada en muestra de que iba a golpear de nuevo, vestido con sus mejores fachas y un lindo paquete de regalo en la otra mano.


Pude haber seguido escribiendo, pero consideré que si seguía tardaría mucho más en publicar y ya estoy bastante lejos del plazo acordado, aunque esto es más o menos la extensión con la que cuenta cada capítulo (podríamos decir que es mi limite xD).