Advertencias:

-Violencia explícita.

-Lenguaje soez.

Nuevamente gracias por darle una oportunidad a este fic. Espero les agrade la culminación de esta parte de la historia.

Revelación

Parte II

El cerebro de Erwin maquinaba a toda velocidad, tratando de encontrar la mejor estrategia para proceder en esas complicadas circunstancias. ¿Cómo entrar a ese sótano? ¿Cómo enfrentarse a los secuestradores sin que Levi o él mismo salieran heridos? ¿Cómo salir de esa situación?

"Levi confía en ti"

No se podía dar el lujo de fallar, simplemente no podía. La presión que sentía en ese momento era una que jamás había experimentado. Sabía que era debido a que estaba involucrando lo personal en el ámbito laboral, aunque técnicamente no se encontraba trabajando. Pero se trataba de Levi, su amigo, con quien había pasado maravillosas sesiones de sexo y con quien había invertido largas horas de vigorizantes charlas.

Era su muy querido amigo, quien confiaba tanto en él, al punto de dejar su vida en sus manos. ¿Cuándo se había convertido en el hombre de confianza de Levi? No lo sabía, y no era importante en ese momento, lo único que clamaba por encontrar era una respuesta para ver la luz ante esa tan difícil situación.

A conforme pasaban los segundos, podía ver cómo los hombres cruelmente golpeaban a Levi; pudo contar seis de ellos en total. Al menos ya sabía cuántos eran y había logrado mapear sus posiciones en el lugar, además de haber analizado el entorno. Ahora le quedaba la duda de cómo iba a entrar allí. Podía forzar la puerta y entrar a la casa, pero descartó esa idea siendo que no le convenía entrar en caso de que hubiera más ocupantes en la vivienda.

Trató de abrir la pequeña ventana pensando que tal vez por un golpe de suerte esta se encontrara abierta y pudiera hacer una sigilosa entrada directamente al sótano. Pero ese tipo de afortunadas coincidencias solo ocurrían en las películas; la ventana se encontraba cerrada con seguro y la cruda realidad era que se le estaban agotando las opciones y el tiempo.

Respiró profundo y cerró los ojos para analizar la situación una vez más, finalmente el hombre se dirigió al frente de la casa, tomó un par de piedras del jardín y las lanzó directo a las ventanas de la vivienda. Inmediatamente se lanzó al suelo y avanzó rápidamente hacia la parte trasera de la casa, nuevamente a la ventana que daba al sótano.

Como era de esperar, los secuestradores reaccionaron ante el ruido causado por los vidrios al quebrarse. Cuatro de ellos subieron para verificar qué había ocurrido, dejando a otros dos a la custodia del ya muy herido millonario. Erwin no tenía tiempo que perder, de una patada rompió la pequeña ventana y se lanzó dentro del sótano, llegando a hacerse cortes con los vidrios rotos lo cual no le importó en el momento.

Tuvo que actuar velozmente; ya iba pistola en mano e incluso en aquella oscuridad logró disparar directamente a la pierna de uno de los hombres quien se tiró al piso retorciéndose de dolor. El factor sorpresa fue vital, de no haber irrumpido de esa manera los secuestradores hubieran tenido tiempo de reaccionar.

Dirigió su arma en dirección hacia el segundo hampón, quien no se movió debido a la amenaza. Rápidamente Erwin se posicionó tras de él y le golpeó tan fuertemente en la nuca que lo dejó inconsciente. El policía se dispuso entonces a liberar a Levi, quien estaba atónito, ya que no se esperaba que Erwin fuera a emerger desde esa ventanilla.

El sonido del arma del rubio ya había alertado a los otros criminales quienes regresaron rápidamente al sótano. A Erwin no le dio tiempo de liberar a Levi, y de todas formas no hubiese podido hacerlo debido a las esposas. Por suerte para él, los secuestradores no buscaban herir de muerte a Levi, por lo que al dispararle a Erwin solo una de las balas pasó a quemarropa ya que no podían arriesgarse a matar al millonario accidentalmente por a un error de cálculo.

-¡Erwin!- gritó Levi alarmado, temía que pudieran matarlo.

Entonces Erwin hábilmente disparó hacia la bombilla, dejando el lugar completamente a oscuras, lo cual le dio la oportunidad de esconder por unos instantes su ubicación, además sabía que los hombres no se arriesgarían a disparar a ciegas con tal de no matar a Levi. Haciendo uso de esa ventaja, el oficial que ya sabía las posiciones exactas de los tipos aprovechó para tomar uno de ellos por sorpresa y apuntarle a la cabeza con su arma.

-Se acabó el juego muchachos. Tengo mi arma en posición para volarle la tapa de los sesos a su amigo ante cualquier movimiento en falso. – Aunque no era muy dado a utilizar amenazas de ese tipo, ni técnicas tan "sucias", esa era una situación especial en la que no contaba con el apoyo de sus oficiales y debía valerse de sus propias habilidades. –Ahora quiero que todos suban hacia la casa a donde pueda verlos, las armas las van a dejar aquí mismo. Y no quiero nada de trucos, sé cuántos de ustedes son exactamente, y al menor intento de hacer algo pueden despedirse de este hombre.- Amenazó nuevamente.

En la oscuridad, Levi escuchaba todo aquello bastante sorprendido de lo habilidoso que había resultado ser el jefe de policía. Bien sabía que era bastante fuerte, ágil y que su mente procesaba la información a velocidades inimaginadas; pero nunca había tenido la oportunidad de verlo en acción a él solo. Siempre que se había enfrentado a él como Silverwire, estaba seguido de su séquito de policías y no era común que actuara por su cuenta, ya que en ese oficio el trabajo en equipo era vital. Y según recordaba, la ocasión en que lo hizo él tuvo que rescatarlo de morir en una explosión.

Obedientemente los secuestradores subieron las escaleras del sótano hacia la iluminada casa, en total tres de ellos, el herido aún continuaba quejándose en la oscuridad y el otro seguía inconsciente. Erwin los siguió asegurándose de que no llevaban armas y aun arrastrando a su rehén sin apartar el arma de su cabeza.

-Ahora quiero que le entreguen las llaves de las esposas a este tipo, bajaremos a liberar a Levi y saldremos de aquí. Si obedecen a mis órdenes, nadie morirá hoy.-

Según lo indicado, el líder de los secuestradores entregó las llaves, Erwin bajó nuevamente y el hombre que tenía amenazado procedió a abrir ambas esposas.

-Levi, ¿crees que puedes caminar?-

-Los malditos me golpearon hasta el cansancio pero con tal de salir de este infierno me iré aunque sea a rastras.-

Ackerman se levantó con dificultad de la silla, el haber estado inmovilizado y sentado por tanto tiempo, además de la infinidad de golpes que recibió le hacían sumamente difícil caminar, pero eran más sus deseos de abandonar el lugar. Erwin por su parte estaba impresionado de lo increíblemente resistente que había resultado el hombre, cuya baja estatura y complexión más delgada indicaban lo contrario. Una persona común y corriente ni siquiera estaría consciente después de una paliza como la que había recibido Levi.

Erwin obligó a su rehén a llevar las esposas y colocárselas a cada uno de los hombres restantes, la llave se la guardó en su bolsillo, así no les sería fácil escapar y no podrían seguirlos.

-Nos vamos Levi.-

-Mátalos Erwin, no puedes dejarlos así.-

-Levi, tú sabes muy bien quién soy yo y cuál es mi pensamiento, no podemos tomar la justicia por nuestras manos. Ya sabemos dónde viven estos tipos, mañana mismo pondrás una demanda formal y la corte se encargará de ellos. De manera legal.- Puso énfasis en la última frase.

-¿Qué demonios? ¡Erwin! ¿Dejarás a estos bastardos libres para que sigan haciendo de las suyas?- Levi no podía creer que ante una situación así Erwin continuara apegado a sus "estúpidos ideales de justicia"

-Ya dije lo que tenía que decir, ahora vámonos.- El rubio golpeó al último de los secuestradores justo como al anterior dejándolo inconsciente también. –Lo siento Levi.- Dicho eso lo tomó entre sus brazos y lo cargó, abandonando la casa a una velocidad increíble. Con cada paso que daba, sentía como el alma regresaba a su cuerpo y se iba relajando aunque esa tensión no sería fácil de liberar.

Levi no se esperaba salir de allí cargado como una princesa de cuentos de hadas, en ese momento llegó a su mente la broma que le había hecho Hanji y la maldijo internamente; hasta en el peor de los escenarios ella tenía la razón. Se mantuvo en silencio, sabía que no había manera de hacer cambiar de opinión a Erwin y de todas formas lo único que deseaba en ese momento era irse de allí y poder sufrir sus heridas en paz.

Al llegar al vehículo, Erwin lo colocó cuidadosamente en el asiento del pasajero y abrochó su cinturón de seguridad procurando no lastimarlo más de la cuenta. Por el ceño extremadamente fruncido de Ackerman, podía adivinar que estaba realmente molesto por la decisión que había tomado, pero no podía hacer nada con respecto a eso, nunca hubiera sido capaz de matar a esos hombres.

Aunque por otro lado se sentía mal ya que estaba seguro que mientras se procesaba la dicha demanda, los tipos tendrían tiempo de sobra para abandonar esa vivienda y así nunca pagarían por lo que hicieron. Pero era traicionar a Levi, o traicionarse a sí mismo y a su moral; y tenía muy bien definido a quien le debía la mayor lealtad. No por eso dejaba de sentirse miserable al saber que los canallas que le habían hecho eso a Levi, iban a salir impunes y probablemente continuarían haciendo el mal en las calles de su ciudad.

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Erwin conducía su auto a toda velocidad, necesitaba salir de allí lo más rápido posible y llevar a Levi al hospital para que trataran sus heridas, rogaba porque no fuera nada serio y temía que tuviera alguna costilla rota o alguna lesión grave.

-Llévame a mi casa Erwin, por ningún motivo te atrevas a dejarme tirado en un hospital.- Advirtió Levi.

-No creas que te voy a dejar en ese estado Levi, por suerte llegué a tiempo, un poco más y te hubiesen matado. Pero déjame decirte que también estoy realmente impresionado de tu resistencia.-

-Me he ejercitado bien. Y con respecto a estas heridas, llamaré a Grisha mi médico personal. Él se encargará de mí muy bien y no saldrá nada de esto a la luz. Además, no olvides que en mi empresa se fabrica el mejor equipo médico con tecnología de punta; no dejaré que me toque algún doctor mediocre en cualquier sucio hospital.- Se expresó con desprecio.

-De acuerdo, pero no te dejaré hasta que me haya asegurado que el médico esté en tu casa.- El rubio le dedicó una cálida sonrisa, a lo cual Levi desvió la mirada, sintiendo un leve calor en sus mejillas y latidos mucho más frecuentes en su pecho. Se convencía a sí mismo internamente, de que toda esa reacción se debía a los golpes y las heridas que había recibido.

-Por cierto Erwin…-

-Dime.-

-Gracias por rescatarme, te debo una grande….- Para Ackerman era sumamente difícil mostrarse tan débil y vulnerable ante Erwin, o ante cualquier otra persona. Pero realmente se sentía agradecido, el sentimiento de felicidad que le embargó cuando vio al policía encargarse de los secuestradores, era uno que no había sentido en muchísimo tiempo; que no había sentido en muchas ocasiones durante toda su vida.

-Soy yo quien tiene que agradecer Levi.-

-¿Qué? Eso no tiene sentido. ¿Estás seguro de que esos tipos no te golpearon la cabeza?-

-Te agradezco por haber confiado en mí.- Dicho esto le regaló otra de esas radiantes sonrisas con las que era capaz de derretir el corazón más frío. Levi no supo bien cómo reaccionar ante esto, no se esperaba una respuesta así y la sonrisa de Erwin solo lo ponía más nervioso. Su ritmo cardíaco se aceleró notablemente y el sonrojo de sus mejillas se pronunció. Frunció el ceño profundamente y miró hacia la ventana para evitar la incomodidad que estaba sufriendo en ese momento.

Hubiese querido contestar algo sarcástico, pero simplemente las palabras no salieron de su boca.

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En la mansión de Ackerman se encontraba Hanji muy preocupada esperando por noticias de su amigo. La mujer caminaba de un lado a otro en el salón, gritando maldiciones al aire ya que se sentía impotente de no poder hacer nada más por Levi. Tenía que confiar en su criterio, pero no sabía que podía hacer si el policía fallaba en su misión y algo realmente grave le pasaba a él.

-Señorita Hanji, le comunico que el señor Ackerman y el señor Smith acaban de llegar.- Le informó una de las criadas de la mansión. Al escuchar esto la mujer salió corriendo a su encuentro.

-¡LEVI!- Gritó mientras se abalanzaba sobre el hombre. -¿Estás bien? ¿Pero qué digo? ¡Te ves horrible! Esos tipos te hicieron mierda. – Le ametrallaba rápidamente con sus palabras mientras sus manos se movían por todo el cuerpo del hombre y le examinaba de pies a cabeza en busca de lesiones.

-Estoy bien cuatro-ojos, hazme el favor de hacer algo útil y llama a mi médico.- Le solicitó mientras la apartaba para que dejara de tocarlo.

-¡Por cierto! Es un gusto conocerte en persona Erwin, yo soy Hanji quien se comunicó contigo a petición de Levi. ¡Te agradezco mucho haber salvado a este enano!- Esta vez se dirigió al rubio extendiéndole la mano a manera de saludo.

-El gusto es mío. Y créeme que estoy aliviado de haber podido salir bien de esto, no estaba muy seguro de que lo lográramos.- Confesó mientras apretaba levemente la mano de la mujer.

-Hanji, ¡el doctor!- recordó Levi.

-Cierto, cierto, disculpa.- La mujer abandonó la sala en busca del teléfono para realizar la llamada, dejando a ambos hombres a solas.

Levi se sentó en un sillón y suspiró aliviado. Al fin le tranquilizó el sentir estar en su casa, en la comodidad de su hogar seguro y lejos de aquellos secuestradores que tuvieron la osadía de meterse con él. Pensaba que si Erwin no tuvo el raciocinio suficiente para saber que la única manera de hacerlos pagar por lo que hicieron era asesinarlos, él no se iba a quedar de brazos cruzados. Se prometió que los buscaría y los haría responder, se prometió que disfrutaría asesinarlos lentamente y verlos sufrir. Su semblante se suavizó con esos pensamientos, y al estar ensimismado no se dio cuenta en el momento en el que el oficial se sentó a su lado contemplándolo.

-Me alegra que ya estés más calmado.-

-Solo quería salir de ese lugar…- confesó - …Erwin, nunca en mi vida me había sentido tan débil, es como si no fuera yo mismo. Nuevamente te agradezco tu ayuda, sé que arriesgaste tu vida al acudir solo a ese lugar.- El mismo Levi se sorprendía de mostrarle esa faceta a ese hombre, realmente se estaba comportando como si fuera otra persona. Muy pocas veces se había sentido impotente e indefenso ante alguna situación, y el shock que eso le causó fue lo que provocó el mostrarse más abierto y sensible ante su salvador.

-Te dije que no debías mencionarlo. Yo quedé sumamente complacido al enterarme que confiabas tanto en mí. No te voy a mentir, también sentí mucho temor, pero jamás te iba a dejar allí; tampoco iba a arriesgar tu vida llamando a todos mis oficiales.- El hombre se recostó sobre el respaldar del sillón, dirigiendo su mirada al techo, en actitud pensativa. –Realmente no lo pensé demasiado, solo sabía que debía llegar allá rápidamente y cuando todo acabó fue cuando me di cuenta que mi actuar había sido bastante imprudente.-

-Haré lo que quieras para retribuirte esto, solo dime qué deseas.- Se apresuró a decir Levi, perdiendo la compostura nuevamente. El escuchar la versión de Erwin con tal sinceridad solo le hacía sentirse más en deuda con él.

-No es necesario Levi, me basta con que me hayas demostrado que nuestra amistad es verdadera.- Erwin se acercó al hombre de menor estatura y tomó una de sus manos entre la propia. –En esta ciudad no todos tienen el privilegio de ganarse la confianza del multimillonario y gruñón Levi Ackerman.- Dicho esto le guiñó un ojo y le sonrió divertido. Erwin buscaba calmar a Levi quien se mostraba muy diferente a lo que era acostumbrado.

-Eres un bastardo Erwin… -nuevamente ese sonrojo y el acelerado ritmo cardíaco haciendo estragos en la cordura de Levi, lejos de calmarlo ese gesto solo logró destrozar lo poco que quedaba de sus nervios. Pero él era Levi Ackerman, el elegante y coqueto, el serio y sensual, el que usaba una máscara invisible ante toda la humanidad ocultando a la perfección sus emociones; y no se podía dar el lujo de seguir mostrándole a Smith su lado vulnerable. -… en todo caso, tú solo dime y en cualquier momento haré lo que me pidas.- agregó para luego aclararse la garganta, apartando su mano de las del rubio.

-Y yo agradezco eso.- Erwin no dejaba de sonreír.

-Levi, el médico viene en camino, estará aquí en unos diez minutos.- Informó Hanji.

-¡Bien! Siendo que la señorita Hanji se encuentra contigo, no tengo nada más que hacer aquí así que me retiraré. Te llamaré mañana para ver cómo sigues Levi.- Erwin se levantó de su asiento disponiéndose a salir.

-¡Espera Erwin!- Esta vez la mujer se apresuró a tomarle del brazo y detener su partida. Levi la miraba con ganas de asesinarla, preguntándose qué locura pensaba decirle a Erwin ahora. –No te vayas aún, al menos deja que Grisha revise esas heridas que tienes, él es un excelente médico, verás que sales como si nada.- La mujer le sonrió mientras lo obligaba a tomar asiento nuevamente.

-¿Heridas?- ambos hombres hablaron al unísono, volteando la mirada hacia el cuerpo de Erwin. –Pero ¿Cómo? ¿Cuándo?- una vez más ambas voces que si lo hubieran practicado no les hubiera salido tan sincronizado.

En efecto, el atuendo de Erwin se encontraba roto en varios lugares y manchado con su propia sangre. El policía se había hecho múltiples cortes al romper y entrar por la ventana del sótano, dichos cortes habían sangrado y habían algunos bastante profundos, sobre todo en sus piernas. Pero con toda la conmoción y la adrenalina ni él ni Levi se habían percatado de esas heridas.

-¡Tenían que ser hombres para ser tan tontos!- Hanji suspiró y se dirigió hacia el sofá en donde estaban los hombres sentados para obligarlos a hacerle un espacio entre ambos. Una vez sentada pasó cada uno de sus brazos sobre los hombros de ambos y sonrió alegremente. –Los chismosos de los medios tienen razón, están hechos el uno para el otro, deberían planear su boda de inmediato.- Bromeó divertida.

Ante tal burla Levi únicamente apartó el brazo de la mujer y fue a sentarse solo en otro sillón, cruzándose de brazos y mirando hacia la nada, sin saber que su cara roja cual tomate le delataba totalmente. Por su parte Erwin sonrió amablemente y decidió obedecer a Hanji y esperar por ese tal doctor Grisha.

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Menos de diez minutos después, (los cuales se le hicieron eternos a Levi en su incomodidad y dolor) la sirvienta anunció la llegada de doctor, quien se presentó en la sala volteando a ver a los presentes y sin evitar mostrar una expresión de sorpresa al ver el estado de Levi y las ropas ensangrentadas de Erwin.

-¡No me digan que tuvieron una pelea!- Fue su primer comentario.

-Nada de eso Grisha, pero te agradezco si tratas esto con la mayor discreción posible, te contaremos en seguida que fue lo que sucedió.- Le dijo Hanji mientras le sonreía y le hacía pasar a tomar asiento en uno de los sillones libres.

Mientras la mujer le relataba muy brevemente al doctor lo sucedido, Erwin aprovechó para dirigirse a Levi.

-¿Es de fiar ese hombre? ¿Estás seguro de que no irá a contar nada a los medios?-

-No te preocupes Erwin, él ha sido mi médico personal por varios años y te puedo asegurar que es de confianza. Además es un muy buen doctor.-

Luego de que la mujer le hubiese contado superficialmente los sucesos a Grisha, procedieron a pasar a otra sala de la mansión, la cual estaba equipada con una camilla de hospital y gran cantidad de aparatos, máquinas e instrumentos de uso médico. Allí Levi se desvistió quedando únicamente en ropa interior, Grisha se dedicó entonces a examinarle y luego a curar sus heridas. Se tardó un rato extenso en ello debido al estado en el que Levi había quedado después de semejante golpiza que le habían dado los secuestradores.

-Bien señor Ackerman, le dejaré las recetas de los medicamentos que debe tomar y los ungüentos que debe usar. Tuvo mucha suerte, un poco más y hubiese terminado con alguna fractura, sin embargo le recomiendo que se abstenga de cualquier actividad física fuerte al menos en un mes. – Con esta advertencia, Levi y Hanji cruzaron miradas, sabían que un impedimento así sería muy malo para Silverwire, quien no se podría aparecer en espacio mínimo de un mes.

-Ahora es el turno del oficial.- Anunció Grisha con una sonrisa.

-¿Acaso me conoce doctor? Me parece que aún no nos habíamos presentado formalmente.-

-¿Quién en toda la ciudad no conoce al genial Erwin Smith, jefe de policía?- Grisha se acercó a Erwin y extendió su mano antes de presentarse. –Además, usted es el jefe de mi hijo, quien quisiera decir lo admira mucho y siempre me habla de usted. Mi nombre es Grisha Jaeger y es un gusto conocerle en persona.- Le dedicó una sincera y alegre sonrisa al muy sorprendido Erwin.

El rubio tardó un momento en reaccionar y tomar la mano del médico, no se esperaba eso y le era un poco incómodo el conocer al padre de su amigo sexual, aún más sabiendo que el pobre hombre no tenía ni idea de lo que ocurría entre ellos dos.

-El placer es todo mío Grisha. –Erwin recuperó la compostura y estrechó levemente la mano del padre de Eren, devolviéndole una amable sonrisa. –Aprovecharé la oportunidad para decirle que Eren es uno de nuestros más valiosos oficiales. A pesar de su edad, es sumamente valiente y nos ha sido de tremenda utilidad. Veo mucho potencial en él y estoy seguro que le espera un futuro brillante.-

En esta ocasión fue Grisha quien se sorprendió, ya que desde siempre había estado en contra de que su hijo fuese un "simple policía" en lugar de dedicarse a la medicina como él. Pero se sintió realmente aliviado al escuchar las palabras de Erwin, después de todo si la ciudad entera admiraba a ese jefe, debía de ser una persona digna de respeto y a quien se le había que tomar muy en serio.

Grisha revisó las heridas de Erwin, tuvo que suturar un corte bastante profundo en su pierna, y le proporcionó algunos antibióticos para evitar infecciones. Al terminar tanto el médico como el jefe de policía se despidieron de Levi y Hanji y partieron a sus respectivos hogares.

-Yo creo que hiciste una buena elección Levi…- Musitó Hanji bastante seria lo cual era raro en ella.

-Tuve suerte, pero creo que sí hice bien en dejar en manos de Erwin esta situación. – Admitió el empresario.

-¡No me refiero a eso tonto!- Ahora era Hanji la que salía por la puerta de enfrente dispuesta a abandonar el hogar de Levi para dirigirse al propio.

-¿Entonces de qué hablas?- Interrogó Levi que no terminaba de comprender a la mujer.

-Me refiero a que hiciste una buena elección con respecto a tu primer amor.- Dicho eso, la mujer le guiñó un ojo y le lanzó un beso antes de salir rápidamente y dar un portazo tras de sí. Dejando a Levi atónito sin oportunidad de protestar.

-¡Maldita mujer!- El hombre se dirigió a su gran cama y se metió entre sus suaves cobijas, aunque se encontraba exhausto por todo lo que le había sucedido esa noche y muy adolorido, por tanto no pudo conciliar el sueño inmediatamente. Su mente continuaba muy activa repasando los acontecimientos del día, pero no todo lo que le había ocurrido con los secuestradores; sino todas las palabras de su amiga Hanji y sus reacciones para con Erwin.

El calor en sus mejillas con el solo hecho de ver su varonil y a la vez amable sonrisa, el estrepitoso latir de su corazón, la confianza que había surgido en él hacia ese hombre. ¿Qué era esa desesperación que le hacía sentir? ¿Por qué a su lado sentía que todo iba a salir bien? ¿Por qué deseaba verlo con tanta ansia si apenas hacía menos de una hora que se había marchado?

-Nunca en la vida había permitido a alguien entrar en mi vida de esa manera… - murmulló para sí mismo mirando hacia el techo pensativamente -…no puede ser posible que Hanji tenga razón. Me prometí que jamás iba a permitir que eso me ocurriera, y a mi edad estaba seguro de que nunca ocurriría.- Ni siquiera sabía el motivo por el cual se decía todo eso a sí mismo en voz alta. Era como si necesitara escucharse para poder convencerse, pero todo era inútil. Intentó una y otra vez evocar el recuerdo de Erwin, y todas las veces era igual, un suspiro que ahogaba para que no terminara de salir, el ardor en sus mejillas y el estremecimiento de su cuerpo.

El hombre llevó su puño sobre el lugar en su pecho en donde se encuentra el corazón, y cerrando los ojos fuertemente como si con eso fuera posible borrar la revelación que acaba de tener, terminó dejando salir el suspiro que guardaba antes de admitírselo.

-Levi, estás jodido…-

En la oscuridad de su enorme habitación, el magnate de los negocios, intrépido superhéroe, elegante, carismático y sarcástico Ackerman, admitía que todo el juego de acercar a Erwin mediante su coquetería y buen sexo, con el fin de utilizarlo; le había salido muy muy mal. Allí mismo, esa fatídica noche se le reveló algo que jamás se hubiese esperado. Había caído víctima del encanto, sensualidad, valentía y amabilidad de ese rubio. Resumiéndolo en una sola frase: se había enamorado de Erwin.

-Por vez primera en la vida…-

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A la mañana siguiente, Grisha se encontraba desayunando junto a sus hijos y su esposa. Carla, quien no había tenido oportunidad de preguntar pero aún se mantenía curiosa, le interrogó acerca del porqué salió de la casa en horas de la madrugada.

-Pues es un asunto delicado que he de tratar con total discreción Carla.-

-¿Ni siquiera a tu propia familia le puedes contar?- Interrogó ahora molesta ante la negativa de su esposo.

-Solo te puedo decir que estaba atendiendo un pequeño asunto en casa del señor Ackerman, ¡vamos mujer! Tú sabes que soy su médico personal, y sinceramente me halaga que me haya escogido como tal, eso significa que soy un excelente médico.-

Al escuchar el nombre de Levi, Eren se interesó en aquella conversación, la mayoría del tiempo ignoraba hábilmente cualquier charla de su padre que tuviera que ver con la medicina, ya que siempre terminaba lanzándole indirectas de que debió de haber estudiado para convertirse en doctor.

-¿Eres su médico personal? ¿Desde cuándo papá?-

-Desde hace mucho tiempo Eren, lo que pasa es que no te habías dado cuenta al ser un maestro en ignorar mis charlas.-

-¡Eso no es cierto!-

-¡Claro que sí!- Refutó Carla. –Sabes muy bien que nunca has tenido la bondad de escuchar a tu padre cuando habla de su profesión. Aunque todo es tu culpa Grisha, eres el que está constantemente acosando a Eren con su decisión de carrera.- Reprendió tanto a su hijo como a su marido.

-En todo caso… - el padre se aclaró la garganta antes de continuar - …les alegrará saber que también se encontraba allí el señor Smith, jefe de Eren.-

-¡¿QUÉ?! – Si hubiera estado masticando algo en ese momento, de seguro que el joven hubiera escupido todo de la sorpresa que le causó lo que sus oídos acababan de escuchar. -¿Y qué hacía allí mi jefe?-

-No es de tu incumbencia Eren, es un asunto privado de la intimidad de los señores Ackerman y Smith.-

Fue un golpe bajo al escuchar las fuertes declaraciones de su padre. Y es que lo hacía parecer como si esos hombres tuviesen una relación. Como si tuvieran una vida íntima muy unida, así era el tono con el que su padre se lo hacía entender, y su padre sabía mucho más de la vida privada de Ackerman, eso significaba que debía tener en una buena parte la razón.

-En fin, como les iba diciendo. El señor Smith es un gran hombre, ya entiendo por qué Eren lo admira tanto.- Confesó.

-Claro, no tienes idea de lo mucho que lo admira….- Esta vez fue Mikasa, quien se había mantenido callada todo el rato, la que en un tono sarcástico comentó. Sus padres la voltearon a ver sin llegar a entender su sarcasmo, y Eren ya lanzaba una fuerte patada directo a su espinilla por debajo de la mesa para que la joven no dijera algo que le hiciera meter en problemas. Claro estaba, esa no era la intensión de Mikasa, simplemente quería hacer sufrir un poco a su hermano para que "se diera cuenta de ciertas cosas".

Terminaron de desayunar y Grisha salió directo al hospital. Eren tenía turno en la mañana así que también se dirigió a su trabajo, estaba agradecido de que a Mikasa le hubiese tocado la jornada de la tarde-noche, así no tendría que caminar junto a ella hacia la estación, y tendría tiempo de pensar.

Le estaba ardiendo como nunca el saber que Erwin había salido corriendo a petición de Ackerman, y lo había dejado en media sesión de sexo. Todo por meterse en quién sabe que enredos para que hubieran tenido que llamar a su padre. Sentía los celos crecer dentro de sí, al darse cuenta de que ese millonario era mucho más importante para el rubio que él. Y desde el principio sabía que no debía de involucrarse sentimentalmente con su jefe, pero en ese momento en el que sentía que estaba siendo carcomido por dentro, esa revelación le hizo aceptar los hechos al fin.

-Eren, eres un estúpido. Te enamoraste de nuevo…- Si ya se lo había aceptado, esta había sido la confirmación definitiva y ya no había lugar a dudas.

Continuará…

Agradezco el tiempo que se han tomado para leer. Quisiera anunciar que estoy publicando la historia en Wattpad también en caso de que les sea más cómodo leerla allí.

Por otro lado, en esta ocasión no tengo ningún review nuevo que contestar, he visto que esta semana la cantidad de lecturas ha subido y estoy segura que es gracias a la recomendación hecha por la página de Facebook Rivaille uke.

Agradezco mucho el apoyo brindado por la página.

También les pido que si gustan le dan like a esta página y a la mía llamada EruRi Fans Español. Recién logro activarla de nuevo y ha ido creciendo rápidamente

Nos vemos en el próximo capítulo, y si les gustó por favor dejen un comentario. Viendo las estadísticas de la historia veo que ha sido leída pero realmente me interesa saber si les va gustando o no, o si hay algo que quisieran ver, etc.

Izu~