Hans se enfureció ante la actitud de la reina, no podía evitar sentirse un poco mal consigo mismo al ver la expresión de dolor con que la rubia le reprochaba sus acciones, pero no iba a demostrarlo, por lo que decidió seguir con su arrogancia.
"Los calabozos siempre me traerán un agradable recuerdo"
Justo cuando la soberana estaba a punto de perder el control y ensartar a Hans con varias cuchillas de hielo, la puerta se abrió mostrando a Olaf quien llevaba a Andy en brazos.
"Oye Elsa mira lo que hizo Andy… ¿Eh? ¿Hans?" Preguntó desconcertado el muñeco de nieve.
"Andy" Repitió el pelirrojo observando al niño con curiosidad, tenía todos los rasgos de su familia y había heredado sus ojos, no le cabía la menor duda, era su hijo. Andy por su parte también lo observaba sonriente.
"¡Olaf llévate a Andy de aquí!"
El grito de su madre hizo que Andy se asustara y comenzara a llorar.
"En seguida Elsa" dijo nervioso el muñeco de nieve cerrando la puerta y alejándose presuroso.
"¡Espera!" gritó Hans tratando de seguir a Olaf, pero la rubia se lo impidió creando una barrera de hielo. "No puedes negarme el derecho de conocer a mi hijo, exijo que me lo permitas".
"No tienes ningún derecho de exigirme eso, ¿Tienes idea de lo que he sufrido por causa tuya?"
"¿Y tú lo que yo he sufrido por tu culpa?"
"No fui yo quien viajó a tu país para traicionar tu hospitalidad e intentar asesinarte y tomar tu reino ¿o sí?" continuó la reina mientras hacía retroceder al pelirrojo "Engañaste a mi hermana con tus falsos amores, la ibas a dejar morir abandonada a su suerte, intentaste asesinarme y tomar mi reino, y lo peor de todo fue tu conducta indecorosa en los calabozos mientras yo estaba inconsciente ¿Cómo pudiste hacerme algo así?" Dijo la reina mientras gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas a pesar de que trataba de esforzarse por evitar que Hans la viera en ese estado. "¡Arruinaste mi futuro! Y ahora regresas para burlarte de eso ¿Cómo puedes ser tan cruel?"
Por uno instantes el pelirrojo no supo que decir.
"Parece que su memoria le falla un poco majestad, recuerda algunas cosas pero otras no, ¿ya olvidó todo lo que hice por su pueblo mientras usted huía sin enfrentar sus responsabilidades? " Respondió Hans mientras ahora era él quien hacía retroceder a la soberana "¿Quién se encargó de distribuir comida y Glögg caliente? ¿Eh? Yo. ¿Quién abrió las puertas del palacio para que sus súbditos se resguardaran del frío? ¿Quién repartió mantas y abrigos? Y allá en la montaña del Norte ¿Quién la detuvo antes de que se convirtiera en una asesina? ¿Quién evitó que los guardias de Weselton la mataran en su palacio de hielo? Yo.
"¡Basta ya!" Gritó furiosa la reina ante la mención del incidente con los guardias del duque "Lo sucedido en el palacio de hielo fue únicamente en defensa propia, yo no iba a matarlos"
"No, claro que no" dijo sarcásticamente el décimo tercer príncipe.
"No me importa si me crees o no, es la verdad, yo no iba a matarlos, yo no soy como tú"
Un incómodo silencio se apoderó de la habitación mientras ambos se veían fijamente.
"Pero precisamente porque no soy como tú…" habló por fin la soberana "en prenda de lo que hiciste por mi reino durante mi ausencia y por salvar mi vida en el palacio de hielo, te perdoné la vida en ese entonces, y espero no arrepentirme de esto, pero te vuelvo a perdonar la vida, más debes dejar Arendelle inmediatamente bajo de pena de muerte si regresas"
"No, tú no puedes hacerme esto"
"Puedo y lo haré" concluyó la reina lanzando un mágico rayo al suelo y creando nuevamente a Malvavisco su guardián de nieve.
"¿Tú?" Gruñó Malvavisco al reconocer al joven que le cortó la pierna en el palacio de hielo.
"¡Oh no! ¿Tú?" Exclamó Hans al recordar su lucha contra el gigante de nieve.
Acto seguido Hans y John eran arrojados por Malvavisco en el barco en que llegaron.
"¡Fuera de aquí! ¡Y no vuelvan!" Gruñó Malvavisco después de arrojarlos a ambos.
"No lo haremos" dijo asustado John.
"Rayos" Exclamó Hans furioso mientras se quitaba una cubeta de madera de la cabeza "Es la segunda vez que salgo de este miserable reino de esta forma".
"Supongo que las cosas no salieron como planeabas" Comentó su amigo.
Unos momentos después unos soldados de Arendelle subieron al barco para escoltarlos de regreso a las Islas del Sur, por orden de la reina.
Hans se recargó en la barandilla del barco y observó mientras las costas de Arendelle se alejaban cada vez más.
"¿Y averiguaste algo?" Preguntó John recargándose en la barandilla al lado de su amigo.
"Debiste ver a ese niño John, era idéntico a mí de pequeño, no cabe duda es un Westergard, y ahora esa tal Elsa no me permitirá verlo más"
"Hay algo que no entiendo, si dijiste que la reina no te parecía hermosa, que era un monstruo y tu peor enemiga, ¿Cómo es que ahora resulta que tienes un hijo con ella?"
"Ya te explicaré en otra ocasión John" Respondió el pelirrojo suspirando.
La reina de las nieves por su parte observaba por la ventana el barco alejarse, mientas en la habitación llovían copos de nieve, si bien ya controlaba muy bien sus poderes, la presencia de Hans la había alterado demasiado. Una vez que el barco se perdió en el horizonte, la reina se dirigió a sus habitaciones.
"¡Olaf! ¡Olaf, Andy! ¿Olaf? ¿Dónde están amiguito?" No parecía haber señal de ninguno de los dos, la reina comenzó a angustiarse, cuando de pronto escuchó un sonido proveniente de uno de los closets, al abrirlo, Olaf saltó valientemente usando su nariz de zanahoria como espada y gritando.
"¡Atrás Hans! Antes de hacerle algo a Andy tendrás que pasar sobre mi cadáver... ¡Oh Elsa! ¡Eres tú!" Exclamó Olaf abrazándose a sus piernas.
"Olaf ¿Dónde está Andy?" Dijo la reina un tanto sorprendida del valor de su pequeño amigo.
"Aquí está se quedó dormido" Dijo el muñeco de nieve sacando a Andy de su escondite dentro del closet y colocándolo en los brazos de la reina.
"Gracias Olaf eres muy valiente"
El muñeco de nieve sólo se río sonrojado.
"¡Oh Andy! ¿Ese hombre malvado te asustó?" Dijo la reina arrullando al bebé en sus brazos "No te preocupes hijito no regresará, jamás tendrás que verlo de nuevo, mamá no permitirá que te haga ningún daño". Concluyó la reina besando a su hijo en la frente y colocándolo en su cuna.
DOS SEMANAS DESPUÉS.
Anna y su nuevo esposo regresaban de su luna de miel y la reina le contó a su hermana lo sucedido.
"¿Y lo enviaste de regreso a las Islas de Sur otra vez? ¡Debiste mandarlo a la horca!"
"Anna, como le dije a Hans, yo no soy como él, no quiero tener en mis manos la sangre de ese hombre, además Hans tiene razón en algo, hizo mucho por Arendelle durante nuestra ausencia".
La pelirroja sólo miró a su hermana mayor con una mueca de descontento.
"¿Crees que no odio a Hans? Claro que lo odio, lo odio por todo lo que me hizo, pero a pesar de ser un monstruo es el padre de mi hijo y yo no podría mandarlo matar"
"Supongo que tienes razón, sólo espero que no lo volvamos a ver en nuestras vidas"
Mientras Hans regresó a su país donde fue severamente reprendido por su padre al haber desobedecido sus órdenes. El rey de las Islas del Sur lo puso en estricta vigilancia y le advirtió que si volvía a desobedecer sus órdenes lo encerraría en los calabozos, el décimo tercer príncipe decidió mantener en secreto el hecho de tener un hijo con la reina de Arendelle, así como obedecer la voluntad del Rey para no aumentar su padre. Más esto no significaba que iba a dejar que sus enemigos se salieran con la suya, ya se verían las caras en otro momento, no importaba si le tomaba años.
UNOS MESES DESPUÉS
Andy estaba por cumplir 1 año y gateaba por toda el castillo, pronto se convertiría en primo mayor, ya que sus tíos habían anunciado recientemente que esperaban el nacimiento de un futuro príncipe o princesa.
"No, no, Andy sal de debajo de la mesa, te puedes lastimar" Exclamó preocupado Olaf, más apenas sacó a Andy de ahí...
"No, no, Andy no te subas por las escaleras te vas a caer" El pequeño príncipe no le daba tregua al muñeco de nieve, quien corría detrás de él protegiéndolo de cualquier peligro. "Fiu, vamos a calmarnos un poquito, fue suficiente diversión por un día ¿No crees?".
La reina pasó por ahí atareada con sus deberes reales en compañía de su hermana, y sonrió al ver a su bebé saludándolo con la mano.
Andy le correspondió a su mamá con una linda sonrisa y abrió la boca para decir sus primeras palabras.
"Ma…ma"
Las dos hermanas se detuvieron en seco y se aproximaron al niño.
"¿Escuchaste eso?" Exclamó feliz la pelirroja "Andy te dijo mamá"
"Sí lo oí" respondió su hermana emocionada.
"¿Quién es ella Andy? ¿Quién es bebé?" Dijo la princesa animando a su sobrino, lo cual funcionó.
"Mama" volvió a decir Andy sonriendo.
Emocionada su madre lo tomó en sus brazos y no puedo evitar derramar algunas lágrimas de emoción.
"Sí Andy soy tu mamá"
El pequeño príncipe además de decir mamá, ya daba sus primeros pasos, los cuales en un principio terminaban en caídas y llanto para el joven Andy.
Su mamá y sus tíos decidieron ayudarlo.
"Ven Andy, ven ¿Quieres galleta?" Dijo la princesa animando a su sobrino a caminar. "mmm está sabrosa, ven Andy"
Andy realmente quería la galleta, pero temeroso de volverse a caer se reusó a intentar caminar.
"Probemos con otra cosa" dijo el tío Kristoff "Mira Andy ¿Qué tengo aquí? Es tu reno de juguete. ¿Lo quieres?"
Andy estiró su manita esperando que su tío se acercara a dárselo.
"¿Lo quieres? Ven y tómalo campeón ven" Insistía su tío.
Andy seguía indeciso, con dificultad se puso de pie, pero no se animaba a caminar, seguís sujetado a un mueble, por lo que su tío empezó a hacer hablar al reno de juguete para animarlo más.
"Ven Andy, ¿no quieres jugar conmigo?" Dijo el maestro repartidor haciendo su voz de Sven.
Animado por su familia Andy empezó a dar unos pasos pero luego se paralizó de miedo al sentir que se caía y se reusaba a continuar, mientras empezaba a sollozar.
"Andy, ven con mamá hijto, ven, mamá te va a dar un gran abrazo y un beso" Dijo la reina extendiendo sus brazos.
El pequeño príncipe dejó de llorar y continuó avanzando, y se lanzó a los brazos de su madre, la cual lo cubría de besos mientras le decía lo orgullosa que estaba de él.
Ahora que Andy ya caminaba un poco, no podía evitar ser un dolor de cabeza para el fiel mayordomo Kai, quien tenía que cuidar que valiosos objetos que decoraban el palacio no cayeran en manos del pequeño Anders.
"No, joven Anders, eso no es un juguete, es un jarrón de la dinastía Mink, muy valioso". Exclamó presuroso Kai., colocando el jarrón fuera de su alcance mientras Olaf cargaba a Andy y se lo llevaba de ahí.
"Uf Andy cada vez estás más pesado" Exclamó el muñeco de nieve dirigiéndose al salón de Baile.
Al verse privado de su nuevo juguete, Andy continuó explorando el palacio y con dificultad se logró subir al trono real.
"Algún día te sentarás ahí Andy" Dijo su tía "Pero por ahora, ese es el trono de tu mamá y tú vas a tomar un buen baño".
Momentos después, la reina se encontraba en su oficina trabajando cuando su hermana entró de improviso.
"Hola Anna ¿Qué puedo hacer por ti?" La rubia notó cierta preocupación en el rostro de su hermana. "¿Pasa algo?".
"Es Andy"
"¿Qué pasa con él?" pregunto la reina poniéndose de pie y siguiendo a su hermana a sus habitaciones, donde minutos antes se encontraba dándole a Andy un baño.
Al entrar la reina vio a Andy en la bañera, vigilado por Gerda, el agua tenía una capa de escarcha mientras el pequeño príncipe se entretenía creando copos de nieve en sus manos.
"Creo que es como tú"
"Oh no" Exclamó preocupada la reina.
¿Qué les pareció este capítulo? Ojalá haya sido de su agrado, gracias por sus reviews y por todo el apoyo chicos (as), y gracias a aquellos que están recomendando este Fic.
