9. Estúpidamente enamorada
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Ya habían pasado seis meses desde que Michiru había ingresado a la escuela Mugen, y adaptarse no era tan difícil como creyó desde un principio. Se había hecho bastante amiga de las chicas, una peculiar pero adictiva amistad con Haruka, que le había llevado a conocer a sus amigos y a Seiya. Porque si, habían pasado seis meses desde que le vio por primera vez y hace un par de ello se dio cuenta de que le gustaba. Algo tenía el pelinegro que le atraía intensamente, y que le hacía actuar de manera diferente hacia él, un tanto más torpe, aunque con el tiempo había mejorado en disimular bien. Eran sensaciones nuevas, pues en su antigua escuela por más que había chicos tras ella, realmente no se sintió atraída por ninguno. Pero esto era distinto y le agradaba.
Y así habían pasado también seis meses para Haruka desde que la conoció y su perspectiva de ver las cosas cambió. Más aun cuando se dio cuenta de que estaba enamorada de la chica. Su humor era absolutamente bueno, más aun cuando pasaba tanto tiempo con ella, que era casi todo, pues además los padres de Michiru siempre la invitaban a la casa ya que se habían encariñado con ella y notado que al parecer era la mejor amiga de su hija.
Sí, todo parecía ir bien para muchos hace seis meses, para algunos excepto a una persona.
-"andas de muy buen humor Haruka"- observó Taiki viendo a su amiga llegar al jardín de atrás tarareando alguna canción.
-"así es"- asintió con la cabeza.
-"que repugnante"- comentó el más bajo, para sacar de la rubia algún mal comentario.
-"lo dices porque eres un enano amargado, nada más"- dijo tranquilamente, sin sacarla de su buen humor.
-"solo mírate, tarareando canciones cursis, quedándote viendo las flores y rechazando a las chicas… quien eres tú y que le has hecho a mi amiga?"- respondió.
-"jajaja, lo que sucede es que Haruka se nos ha enamorado"- dijo el más alto.
-"no puede ser eso, Haruka jamás se volvería en alguien tan sonsa solo por una chica, verdad Haruka?"- preguntó Yaten a la rubia, pero esta estaba distraída mirando alegremente el viento mover las hojas del árbol. –"Haruka!"
-"ah?... lo siento, no escuché, que decías?"
-"agg… la perdimos"- dijo Yaten golpeándose la frente con su propia mano.
-"exageras, soy la misma de siempre"
-"ya no eres la golfa de siempre"- al escuchar esto Taiki comenzó a reír, junto a quien lo dijo.
-"deberías estar agradecido, te dejo las chicas con las que no quiero estar"- respondió con arrogancia, haciendo reír mas al de cabellos castaños.
-"no gracias, no me gustan las locas sicópatas a las que recaes"
Así conversaban animadamente, retándose a quien era el que hacía el comentario más mordaz, mientras reían a cada respuesta. Si, esos días eran tranquilos y de caras sonrientes, para todos, menos a alguien que acompañaba a sus amigos, Seiya. Mientras todos reían, el chico se perdía en sus pensamientos que no hacían más que confundirle y hacerle sentir mal.
Parecía ser el único que no se alegraba o disfrutaba de aquel buen humor de su amiga, y eso era porque sabía perfectamente el motivo de ello, o mejor dicho, quien era el motivo de esas sonrisas. Y es que hace meses, desde que su amiga le confesó estar enamorada de Michiru Kaioh, comenzó un aire de optimismo y relajo en la rubia. Pero desde ese mismo momento comenzó a rondarle la cabeza esa pregunta, ¿Cómo era posible que la felicidad de su amiga le trajera desdicha? ¿Qué clase de amigo era?
Todos los chicos reían animadamente, pero de pronto la rubia dejó de hacerlo al notar la expresión de angustia de su mejor amigo, recordando que no había dicho palabra alguna desde que llegó.
-"Seiya? Que tienes?"- preguntó sin rodeos. El chico inmediatamente salió de su tormento personal para cambiar a una expresión que disimulara su pesar.
-"ah… nada, es solo que no dormí mucho anoche y estoy cansado"- mintió.
-"es cierto, luces un poco ojeroso"- comentó Yaten, mientras a su espalda le observaba analizadoramente Taiki.
-"quieres que nos arranquemos de la escuela para que vayamos a dormir?"- preguntó la rubia.
-"este… no gracias, enserio. Solo necesito caminar para que se me pase, nos vemos"- dijo levantándose rápidamente para irse de la misma manera.
Solo esperó no levantar sospecha entre sus amigos, no quería que supieran el motivo real de su estado de humor.
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-"Haruka"- escuchó una voz conocida que le hizo voltear.
-"Mina… como estás?"- preguntó sonriente.
-"bien bien… quería pedirte un favor"- la rubia más alta alzó una ceja.
-"un favor?"
-"si… abrieron una feria de entretenciones hace poco y me preguntaba si tu y tus amigos quisieran ir con mis amigas"
-"cuando te refieres a mis amigos hablas específicamente de Yaten, no es así"
-"jajaja… que cosas dices"- responde con una risita nerviosa al notarse descubierta.
-"que le ves a ese enano"
-"que puedo decir, tal vez me gustan los desafíos"- se encogió de hombros.
-"o tal vez seas masoquista"- rió, justo a ella. –"bueno… nos vemos a las seis a las afueras de la feria. Asegúrate que vaya Michiru"- dijo guiñándole el ojo, para despedirse y seguir con su camino.
La rubia se fue pensando, una feria de entretenciones, no sonaba mal como una cita con Michiru. Grupal, pero una cita al fin y al cabo.
Mediante una 'mentira blanca' llevó a sus amigos hasta cerca del muelle de la ciudad, donde se había puesto aquella feria hace pocos días. Los chicos al ver las luces y hacia donde se dirigían comenzaron a sospechar, por lo que la rubia se vio forzada a decir la verdad.
-"bien… tal vez ya notaron que no vamos a algún bar nuevo como les dije"
-"de que hablas?"- preguntó confundido Seiya, haciendo entender que no esperaban a que fuese mentira.
-"em… bien, ahora lo saben. Venimos a la feria"- soltó rápidamente.
-"que? Una feria?... eso es para niños"- reclamó Yaten.
-"bueno, entonces si es así te puedes subir a cualquier juego Yaten"- la risa de todos menos del mas bajo no se hizo esperar.
Una vez que llegaron se encontraron con las seis chicas a la entrada. Se saludaron, Yaten no de muy buena gana a Mina, y entraron para pasear. Seiya decidió distraerse de sus pensamientos y olvidarse por un momento de sus inquietudes y dejarse llevar por la situación.
-"Hey miren! Tiro al blanco… vamos"- dijo entusiasmada Serena.
-"mira ese peluche"- comentó Lita a Michiru.
-"si, es muy bonito. Me encantaría tener uno así"- respondió mientras la rubia miraba de reojo.
-"lo quieres sirena? Pues lo tendrás"- dijo de pronto Haruka acercándose al hombre en el puesto. –"deme un tiro"- dijo dejando dinero sobre la mesa.
El hombre le entregó una escopeta con dos tiros. Con una sonrisa arrogante la tomó y comenzó a apuntar hacia unos patos de plástico que debían ser su blanco. Contó mentalmente hasta tres y disparó, fallando el primer intento.
-"bueno, el primero es de prueba"- dijo acomodando nuevamente la mira hacia el blanco. Nuevamente falla. –"la escopeta debe estar mala, quiero otra"- dijo poniendo el dinero sobre la mesa.
El hombre se encogió de brazos y le entregó otra con dos nuevos tiros. El primero nuevamente lo falló, poniéndola de mal humor. Iba a disparar el segundo pero sintió cómo otra arma se disparaba, dando perfectamente al blanco. Levantó la mirada sorprendida para buscar quien era.
-"mira, no estaba mala la escopeta Haruka"- dijo tranquilo Seiya, sin al parecer notar el rostro molesto de la rubia.
-"felicidades chico! Te has ganado el peluche. Toma"
El pelinegro lo tomó sorprendido, pues la verdad no esperaba disparar para ganarlo, solo quería probar si la escopeta estaba mala como su amiga había dicho.
-"vaya, no me lo esperaba. Tu lo querías, verdad Michiru"- dijo entregándoselo, dejando a la chica sorprendida.
-"s si… gracias Seiya, en verdad es muy bonito"
-"no hay de que, sigamos"- dijo tranquilo, sin reparar en la desencajada expresión de Haruka ante lo que acababa de ocurrir.
-"genial"- gruñó entre dientes para seguir caminando.
-"mira Yaten ese peluche de allá, es muy lindo"- dijo Mina.
-"ni lo sueñes… inténtalo tú misma"-dijo tajante para seguir a los demás, dejando a una aun no derrotada rubia pelilargo.
El día continuó con otros juegos, como los autitos chocones, la oportunidad perfecta para Haruka lucirse, pues era su especialidad. Eso, de no ser por la mala suerte de que el auto que le tocó estaba averiado y solo daba vueltas sobre su propio eje. Mientras todos se divertían, la rubia ya se había resignado a no hacerlo avanzar, de brazos cruzados mientras giraba.
-"que sucede Tenoh? Creí que eras la reina de las pistas"- bromeó de pronto Michiru mientras le rodeaba.
-"JA JA… no le veo la gracias"- respondió fastidiada.
-"pues yo si le veo mucha gracia"- dijo chocándole.
-"me las pagaras Michiru"- dijo retadora mientras la chica se alejaba riendo sacándole la lengua, haciendo sonreír a la rubia.
Ya estaba anocheciendo y decidieron subirse a la última atracción que les quedaba por ir, "El túnel del amor". Debían hacer la fila mujeres y hombres, separados por una pared que les impedían verse, para luego subirse a uno de los botes e iniciar el recorrido con quien le tocase.
-"perfecto"- pensó la rubia.
Camino hasta donde hacían la fila los hombres, pero se encontró con quien custodiaba las entradas. Un pequeño soborno monetario al chico y lo dejó pasar a la fila de los hombres.
-"y tú, por qué no me sorprende que estés acá"- preguntó Taiki.
-"es el plan perfecto, haré que me toque con Michiru y pasearé con ella a solas"- dijo casi para ella misma.
-"y como sabrás si ella te toca y no otra persona"
-"pues con trampa Taiki, quien más"- dijo colgándose de la pared para ver hacia el otro lado.
Después de asegurarse se soltó e hizo los conteos mentales. Se movió e intercambió con Taiki, quien le miraba un tanto expectante.
-"y bien?"
-"todo en orden, a mi me tocará con la sirena. A ti te tocará con Lita"- le contó.
-"que?"- dijo de pronto alterándose y cambiando rápidamente de lugar con la rubia.
-"hey! Que haces?"
-"con cualquiera otra menos con ella… esa chica me pone nervioso"- dijo con el ceño fruncido, mientras la rubia le veía suspicas.
-"mmm… te gusta?"
-"no digas tonterías, solo dije que me pone nervioso. Es muy… ruda"
-"jaja te gusta. Pero bueno, cámbiame porque o sino no me tocará Michiru"- dijo cambiándole de puesto.
-"no"- volvió a cambiarse. La rubia miró la fila, que se hacía más corta y estaba por tocarles.
-"vamos, déjate de tonterías que perderé la cuenta"- volvió a cambiarse, pero el chico no se lo dejaba tan fácil.
Siguieron cambiando, en ocasiones cambiando de puesto con otros chicos de la fila. La rubia trataba de volver a sacar los cálculos, pero le fueron demasiado confusos por tantos cambios.
-"siguientes"- dijo el encargado.
Pudo ver cómo Michiru era la siguiente en subir. Trató de hacerse paso para poder subirse, más aun cuando notó que quien le tocaba subir era su amigo Seiya. Ambos se miraron con sorpresa y rieron, mientras el encargado le daba un empujoncito al bote.
-"no no no… demonios"- decía para sí misma, incrédula de su propia mala suerte.
-"siguiente"- escuchó cómo era su turno.
Aunque ya no tenía asunto subirse al bote, no le quedó otra que hacerlo y esperar a quien le tocara. Se sorprendió al notar que era Lita quien correspondía sentarse con ella. Vio hacia la fila de hombres que Taiki era el siguiente, suspirando de alivio porque no le había tocado a él, mientras la rubia le hacía un gesto que expresaba el odio que estaba sintiendo por él en ese momento. El bote comenzó a moverse.
-"asumo que no querías ir conmigo"- dijo la chica al escuchar el suspiro resignado de la rubia.
-"no no… no es eso… es solo que…"- trató nerviosa de excusarse, pero fue interrumpida.
-"que querías ir con Michiru, no?"- el silencio y la risita de la rubia lo confirmó. –"que pretendes con ella"- preguntó abruptamente.
-"a que te refieres"
-"me refiero a que juegas con todas. Que es lo que pretendes con Michiru"- respondió sin bacilar.
-"no es de tu incumbencia"- respondió con el ceño fruncido.
-"pues si lo es porque es mi amiga y no quiero que le hagan daño"
-"yo no le haría daño a Michiru"
-"entonces responde, que es lo que pretendes"- insistió.
-"yo estoy enamorada de ella"- dijo sin pensarlo dos veces, dejando sorprendida a la chica.
-"Enamorada?"- preguntó para asegurarse que había escuchado bien.
-"eso fue lo que dije, no?"- la chica guardó silencio, meditando lo que había recién escuchado.
-"estas consciente de que a Michiru le gustan los hombres, verdad?"- dijo seria.
-"eso no me detiene"
-"entonces tus sentimientos son verdaderos por ella?"- buscaba estar segura de ello.
-"totalmente"- hubo un instante de silencio.
-"entonces ahora no estoy preocupada por ella, sino porque sufras tú. Será difícil"
-"eso es lo que más me gusta"- respondió con una sonrisa. –"además… soy como un roble, no me caigo con facilidad"- ambas rieron.
El recorrido terminó y ambas salieron del túnel, para juntarse con los demás. Ya se hacía tarde y ya era hora de irse.
-"bueno, fue divertido, no creen"- pregunto Mina.
-"si, debo reconocerlo, me divertí"- dijo la rubia.
-"nos vemos mañana en la escuela entonces"-se despidió Michiru.
Los chicos voltearon hacia un lado y las chicas hacia el otro después de despedirse, y comenzaron a caminar. Todos excepto Haruka y Michiru que seguían sin moverse.
-"como te irás a tu casa?"- le preguntó la rubia.
-"no te preocupes, voy con las chicas"- respondió sonriendo, acostumbrada a siempre volver con la rubia.
-"bien, nos vemos mañana entonces"- ambas se sonrieron sin reparar en que sus amigos ya iban alejándose.
-"Michiru! Te nos quedas atrás!"- gritó Serena interrumpiendo el momento. Haruka solo rió y se volvió a despedir con un gesto en la mano.
-"chao"- volteó para caminar y alcanzar a sus amigos, al igual que la chica.
Por momentos volteaban a verse sin coincidir, pero cuando lo hacían solo reían para volver a caminar. Continuaron así hasta que se perdieron de vista.
Haruka caminaba un poco más atrás, con las manos en los bolsillos y mirando las estrellas que ya habían salido. Después de todo, aunque las cosas no salieron como las imaginó en la feria, no salieron mal tampoco.
-"andas muy pensativa, eh?"- bromeó Taiki.
-"no querrás decir asquerosamente enamorada? Jajaja"
Todos rieron, exceptuando Seiya, quien al escuchar el comentario recordó todos aquellos pensamientos que le aquejaban y su humor nuevamente decayó. Observó a su amiga sonreír y a su mente volvían las palabras de ella.
-"estoy enamorada de Michiru Kaioh"
Apretó los ojos y negó con la cabeza para tratar de sacar todo pensamiento de su cabeza, aunque le fue imposible. Se despidió de sus amigos y llegó a su casa. Esa noche, a pesar de que siempre criticaba a Haruka por hacerlo, sirvió un vaso de alcohol y encendió un cigarrillo, dejando que su mente se despejara.
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Ya había pasado una semana desde que todos habían ido a la feria, y Haruka estaba algo preocupada por el ánimo de su amigo, pues ya era evidente que algo le ocurría.
-"ya dímelo!"- exigió una respuesta.
-"ya te dije que no es nada Haruka, solo no dormí bien anoche"
-"es la misma tonta excusa que estás dando hace semanas"
-"es que al parecer sufro de insomnio, no he podido dormir"- dijo convincente para desviar la atención y que su amiga no descubriera sus verdaderos motivos.
-"deberías visitar un médico entonces, tal vez te de pastillas y puedas conciliar el sueño"- dijo al parecer convencida con aquella explicación.
-"sí, creo que será lo mejor, así me dejas de preguntar todos los días si me sucede algo"
-"jajaja si lo hago porque eres mi amigo tonto"- dijo tomándole por el cuello con el brazo para luego despeinarle el cabello.
La palabra 'amigo' al escucharla le provocó un leve sentimiento de culpa, por lo que se separó tratando de no levantar sospechas, para volver a peinarse el cabello.
-"oye, tengo pensado hacer una fiesta"- interrumpió la rubia.
-"una fiesta?"
-"si, en la casa en la playa privada… sería genial no crees?"
-"y algún motivo particular?"
-"si… quiero hacer una fiesta, jajaja. Motivo suficiente"- ambos rieron. –"además hace tiempo que no te veo divertirte"- otra vez el sentimiento de culpa.
Luego llegaron los demás chicos a quienes les pareció genial la idea. Se corrió la voz y pronto ya estaba en boca de todos que los cuatro harían una fiesta.
-"fiesta?"- preguntó la chica mientras cerraba su casillero.
-"así es sirena, avísale a las chicas para que vayan… y asumo que tu vas porque si no es así cancelo todo"
-"pones mucho peso sobre mis hombros Haruka Tenoh"- bromeó la chica mientras caminaba a la salida acompañada de la rubia.
-"así es, ya lo sabes"- continuó la broma.
Ambas se despidieron y Haruka tomó el auto para preparar las cosas para la fiesta junto a los chicos. Llegaron a la casa que hace más de un año no recibía visitas de ellos, quedaba exactamente frente a la playa, con la playa exclusiva para aquella casa. A eso de las diez de la noche comenzaron a llegar personas, incluyendo las chicas, Rei acompañada de su novio Nicolas, y Serena con Darien.
-"Ese es el pelele por el que te dejó cabeza de bombón? "- preguntó en secreto la rubia al pelinegro.
-"jajaja ya deja eso, te dije que no fue nada"
-"naa… no te llega ni a los talones"- golpeó con el codo. –"mira, llego Michiru. Voy y vuelvo"
El pelinegro se quedó viéndoles cómo se saludaban. La chica se veía realmente guapa con su vestido azulado, su cabello perfectamente acomodado y esos aretes que le hacían resaltar la belleza. Haruka la saludaba y le hacía ver todos esos detalles que había notado Seiya. Al ver la cercanía de ambas mientras conversaban frunció el ceño y tomó por resolución tomar una botella de vodka y salir a la playa.
-"es una muy bonita casa"- le dijo la chica a la rubia.
-"gracias, mi mamá la eligió. Te sirvo algo?"- dijo tomando dos vasos.
-"un jugo, gracias"
-"jugo? Pero como tan aburrida sirena!"
-"es que no bebo, así que tomaré solo jugo"
-"bien, tomaré jugo contigo entonces"
Sirvió dos vasos de jugo, pero al suyo le hecho un poco de vodka. Le entregó el jugo a la chica y comenzaron a conversar de cosas varias. Por momentos la chica se iba con sus amigas y la rubia a conversar con otras personas, pero cuidando de no beber demasiado, puesto que estaba Michiru en la fiesta y no quería hacer algo indebido o por el estilo.
Los parlantes estaban hacia afuera y otros adentro, mientras que la casa repleta de gente conversando, otras bailando y otras besándose.
Haruka caminó hasta el segundo piso para buscar os cigarrillos que había dejado en su chaqueta. Caminó para llegar a la pieza, pasando por alto a las parejas que se besaban en los pasillos, cuando sintió una mano que la jalaba.
-"hasta que por fin te encuentro solita"- dice la chica besándole, pero no por mucho tiempo, pues la rubia hecha su cabeza hacia atrás.
-"Misako, detente"
-"no… no quiero"- dijo besándole el cuello.
La respiración de la rubia irremediablemente se aceleró, y cada vez los intentos de zafarse eran menos fuertes. Entrecerró los ojos tratando de luchar contra sus deseos de tomarla como otras veces y besarla. Pero la imagen de Michiru le hizo recobrar fuerzas de inmediato. La tomó del los hombros y la alejó.
-"dije que no"- se iba a ir cuando sintió que la mano de la chica la detenía, y ahora le miraba molesta.
-"no me gusta lo que esa estúpida ha hecho contigo"- dijo con profunda rabia.
-"estoy enamorada de ella, así que me da lo mismo si te gusta o no"
-"enamorada? Tú no te enamoras de nadie Haruka, tú misma me lo dijiste una vez"
-"me equivoqué, pues lo estoy"
-"equivocada estas al creer que esa mojigata pueda corresponderte. Ella solo va a ser tu perdición querida, y estaré ahí atenta esperando a remendar tus heridas"
La rubia solo le miró con fastidio, se zafó con brusquedad del agarre y se fue. Se preguntaba en que había estado pensando cuando se involucró con ella. Bajó las escaleras apresurada y trató de desviar el mal momento y relajarse, después de todo eso era una fiesta.
-"hey Haruka, esta fiesta está genial!"- exclamó un chico al verla, alzando su vaso.
La rubia solo respondió con un gesto de saludo y siguió caminando, mientras buscaba a Michiru entre la multitud y el humo de los cigarrillos.
Mientras la chica se había aburrido de tanto ruido y música y salió para caminar e inspeccionar la playa, como le encantaba el caminar por la playa por la noche. Una media hora continuó así tranquila cuando logró visualizar a alguien sentado en la arena mirando hacia el mar. Después de acercarse a él pudo divisar que se trataba de Seiya. Se veía algo pensativo y contrariado, muy concentrado en nada en específico.
No pudo evitar sentir un nudo en el estómago y nerviosismo, que se fue acrecentando con la idea de hablarle. Estaban solos, se escuchaba la música a lo lejos, más nervios sintió. En un acto de valentía decidió hablarle.
-"Seiya?"- preguntó en voz baja para tratar de no perturbarlo. –"que haces acá afuera tan solo? Creí que estabas en la fiesta"- preguntó curiosa.
El chico se sorprendió al verle para después sonreír levemente y volver la atención al mar nuevamente.
-"solo necesitaba un poco de aire y alejarme un poco para pensar"- al escuchar esto la chica se sonrojó.
-"perdón, no quise interrumpirte"- se disculpó.
-"no te preocupes, no me interrumpes, un poco de compañía no me hace mal"- dijo sin apartar la mirada del mar, absorto. –"porque no te sientas?"
La chica asintió y se sentó a su lado, viendo al igual que él las olas reventar para luego encogerse nuevamente, acompañado del ruido que rompía con el silencio.
-"alguna vez has querido poder controlar tus sentimientos hacia otra persona?"- dijo de pronto.
-"controlarlos?"- preguntó confundida.
-"si… dejar de sentir algo por alguien, porque no debe ser"
-"por qué un amor no debiese ser posible? Si el amor es amor"
-"porque daña a otras personas"- dijo desviando la mirada. Hubo un instante de silencio.
-"tal vez hay que solo dejarse llevar…"- eso captó la atención del pelinegro. –"… después de todo el amor tiene algo de egoísta, no crees?"- respondió lo que pensaba.
La chica continuó hablando de lo que opinaba respecto a la situación que Seiya había planteado 'hipotéticamente'. Su mente se llenó de cuestionamientos mientras le observaba absorto en sus pensamientos. De pronto ella dejó de hablar volteando hacia él.
-"… no crees?"- la sonrisa de ella se borró al notar lo cerca que estaban. Él también lo notó.
Ya no podía evitarlo, su cercanía, su confusión e incluso el alcohol que le hacía sentirse más inhibido. Enfocó sus ojos hacia los labios de la chica. Se preguntó que sería besarlos. Ella lo notó, e inmediatamente sintió como el calor se apoderaba de su rostro, podía escuchar su cerebro palpitar al mismo ritmo que su corazón. El ruido de las olas, la luna iluminarle el rostro haciéndole ver aun más bello a los ojos de la chica, le hicieron perder noción de cualquier otra realidad o situación ajena a aquella.
Seiya borró de su mente sus cuestionamientos de que era lo correcto y que no, estaba tan confundido que solo se dejó llevar por el impulso de hacerlo. Acercó su rostro al de la chica y besó sus labios. Michiru se quedó estática, incrédula y con su mente en blanco, pero no tardo en inconscientemente dejarse llevar por aquellos labios, cerrando sus ojos y correspondiendo el beso.
Después de unos segundos ambos abrieron lentamente sus ojos. Michiru pudo ver como la expresión del chico cambió, abriendo los ojos aun más viendo quien estaba a su espalda observando lo sucedido.
-"Haruka"- dijo casi sin voz al mismo tiempo que la chica sentía cómo su corazón parecía haber dejado de latir.
Hola! bueno, aquí comienzan oficialmente los problemillas es la historia... un triangulo amoroso interesante. Grax por los comentarios y de verdad perdon la demora, pero es que las fiestas patrias del bicentenario estuvieron épicas jajaja... lo comido y lo bailado no me lo quitará nadie! jaja
salu2!
