En este episodio, veremos la vida de Hozuki Suigetsu en la Kaguen Kusakagure School y un poco después de haberse trasladado a la Konoha School.
El Hozuki seguía sobándose y quejándose por el dolor cuando llego el profesor de química Azuma-sensei, este le preguntó que tenía y cuando el chico de ojos lila dijo el por qué de su malestar, el profesor ordenó a la pelirroja acompañarlo. Fue ahí cuando Karin se disculpo por sus acciones con el chico.
— ¡Es que tu también me sacas de quicio, Hozuki-san! - dijo la pelirroja.
— Bah, por que eres fea - contestó el alvino después de un rato, pero cuando vio que la fénix comenzó a perder la paciencia, este agregó - sabes que es broma... ¿no?
A la chica de ojos color cobre le tomó por sorpresa aquello, después lo miró a los ojos y le sonrió, había pasado tiempo desde que le ofrecía a alguien una de aquellas sonrisas reales.
— Ahora lo sé, gracias...
Ella no solía ser tan explosiva, el alvino acepto sus disculpas y le devolvió la sonrisa, no una cualquiera, una sonrisa genuina, aquellas que hacían feliz al alma. Karin sentía que ya lo conocía de algún lado, mientras que el Hozuki recordaba todo como si fuese la primera vez.
**flashback**
Era nervioso por que era el primer día de clases, y también lo estaba por que no sabía con seguridad si en verdad ella había quedado en aquella escuela tan prestigiosa, la Gakuen Kusakagure School.
Él sabía de antemano que la joven era completamente preparada, ya que cuando iban en aquella primaria de Kusakagure, era de las chicas que mas resaltaba por su intelecto, en aquel entonces la niña no era tan hermosa, pero el le había encontrado aquella belleza que no podía verse a simple vista. Ella lo defendía, Él la defendía, Ella lo ayudaba en los estudios y eso le permitía a él pasar mas tiempo a su lado, se habían convertido en buenos amigos, pero desgraciadamente, a principios de quinto año el Hozuki había contraído una extraña enfermedad que lo incapacitaba. Fue así como pasó dos años y medio estudiando desde su hogar con una maestra que iba todas las tardes, la Uzumaki lo visitaba al principio, pero después de una semana, ella dejó de ir.
Fue así como todo aquello lo tenía nervioso y más preguntas lo asaltaron ¿se acordaría de él? ¿recordaría todo lo bueno que pasaron? ¿tendría alguna oportunidad esta vez con ella? muchas cosas atravesaron su mente, pero fue entonces cuando aquel profesor lo sacó de sus pensamientos.
— hey, chico... - dijo susurrando el profesor de tez pálida y cabello largo y negro - pasa.
El alvino pasó al aula y se colocó a un costado del profesor tan extraño—ya que llevaba pendientes puntiagudos— y se inclino ligeramente para presentarse.
—¡Buenos días, mi nombre es Hozuki Suigetsu, encantado de conocerlos!
Una vez que se levantó, fue imposible no ver al amor de su vida. Tenía una alta coleta de fuego que caía por sus hombros, se había puesto aún mas hermosa que antes, tenía sus inseparables gafas, pero estas eran distintas, ya que el marco era mas delgado que los anteriores lentes, no llevaba nada de maquillaje y aún así se veía hermosa, ya que sus pestañas eran tan largas y negras que parecía que llevaba un rimel natural, sus facciones eran aún mas femeninas, sus ojos eran grandes, expresivos y ligeramente alargados, su boca era mas carnosa... El profesor lo volvió a sacar de sus pensamientos, esta vez todo el salón se dio cuenta y se escucharon risitas por aquí y allá.
— Hozuki-kun, pasa a sentarte. - ordenó el profesor con un tono autoritario pero no muy grosero.
— ¿Ah? ¡ah, Claro! - replicó.
Los alumnos no pudieron más y comenzaron a reír, pero había una chica cuya risa era tan ligera y bella, que al alvino no le importó la de los demás.
—¡silencio todos! - ordenó el profesor, y todos callaron rápidamente.
seguía nervioso, los pies no le respondían y le pareció una eternidad estar parado ahí enfrente de sus compañeros, pero una vez que se controló, tomó asiento atrás de la Uzumaki, donde le había ordenado el profesor.
Las semanas pasaban y el Alvino intentaba llamar la atención de la pelirroja, siendo—aunque no le gustaba, pero lo hacía por ella—el gracioso de la clase, todos reían, pero desgraciadamente la fogosa chica no prestaba atención, ya que solamente pensaba escribiendo en su libreta el nombre de un chico al cual quería, es decir, estaba en su propio mundo. Pasaron más semanas hasta que un día el ojos lila escuchó una conversación.
—¿Escuchaste los rumores? - decía una compañera a una amiga al frente de ella. la primera se sentaba en frente del alvino, justo a lado de la pelirroja.
—¿El que Shiori-chan? - replicó una chica de cabello castaño claro.
—¡Al parecer Karin-chan está saliendo con el guapísimo de Kabuto-sempai! - exclamó la chica de cabello corto y castaño oscuro.
Quiso no haber ido ese día, quiso no haber estado ahí, quiso haber estado en otro lado menos ahí.
—¿En serio? - preguntó con incredulidad la primer segunda chica - ¡Ni bonita es! - respondió mezquinamente.
es mucho más bella que ustedes y todas las chicas del instituto—pensó el alvino—¡Zorras celosas!
Al parecer las chicas con lentes eran el nuevo fetiche del listo y popular Yakushi, el chico de ojos lila no encontró el atractivo en él.
— Cierto, además esos horribles lentes ni bien se le ven - contestó la peli castaña oscura.*
— Chicas... - dijo una melodiosa voz que el Hozuki reconoció rápidamente - Vayamos a desayunar.
El oji violeta giró un poco la cabeza y efectivamente era ella, aquel ángel redentor con ojos carmesíes.
—¡Claro Karin-chan! - replicaron hipócrita mente al unisono las 'amigas'.
La chica de cascada de fuego volteó a ver al Hozuki y le ofreció una sonrisa tan encantadora que no permitió que éste respondiera, en vez de eso, hizo un intento sonrisa, lo cual provocó que la pelirroja soltara una risita mientras tapaba con su mano la boca y cerraba los ojos.
Encantadora—se dijo—Terriblemente encantadora
Giró y su coleta siguió el movimiento, provocando el efecto de un bello listón rojo moviéndose al compás de el viento, y esto lo dejó hipnotizado.
Después de unas semanas todo siguió igual que antes, hasta que un día en clase...
—Procederé a tomar lista - anunció el profesor Orochimaru - hitori, riu, tsukage, Tempin, Hozuki, Ginta, Uzumaki..
Todos dijeron presente, menos aquella razón de ser del alvino.
—Uzumaki... - repitió con mas enfado el profesor.
una 'amiga' de Karin, riune, alzó su mano.
— Profesor, me parece que está enferma - dijo chillonamente y después bajó la voz para que no escucharan los demás y agregó- enferma de la cabeza si que se creyó lo de Kabuto-kun, jejeje.
Suigetsu se alteró ante lo oído y se dio cuenta de dos cosas, de la primera, que aquellas dos chicas—o al menos la primera de cabello corto—le habían jugado una malvada pasada a la Uzumaki, la segunda fue que la bella reina roja no tenía amigas.
eso le destrozó el alma.
Pasaron las semanas y el Hozuki se enteró que la chica planeaba cambiarse a una ciudad llamada Konoha—era una ciudad vecina— aunque no estaba completamente seguro de este hecho, pero de una cosa estaba seguro, debía de cuidar a la Uzumaki. Logró conseguir una beca y cambiarse muchos meses antes de que la chica lo hiciera. Los segundos, los minutos, las horas, días y meses le parecieron eternos, muy eternos.
Estuvo a punto de pensar que su plan había fallado, hasta que aquel día de febrero, cuando las flores de cerezo estaban en su punto más bello, ella apareció.
Continuará
