Laberinto de sueño
Disclaimer: JKR se pasó escribiendo Harry Potter, aunque su epilogo no fue de mi agrado, espero que el mío quede bien. Esta historia está hecha sin fines de lucro con sólo afán recreativo.
Harry Potter conocía a Hermione Granger desde que a sus once años ella había entrado como una fuerza arrebatadora al tren camino a Hogwarts y algo dentro de él le dijo que ella sería importante en su vida, aunque se terminó de convencer aquel 31 de octubre de 1991 cuando juntos enfrentaron un Trol en el baño de niñas en compañía de Ron y ella asumió la responsabilidad de su presencia en el lugar sin delatar que su amigo pelirrojo había sido un idiota con ella. Después de todo, luchar por tu vida con una persona termina creando un lazo entre ellos. Seis años estudiando juntos enfrentando cada año algún tipo de peligro mortal refuerza aún más aquel vinculo formado entre ambos y compartir una carpa mientras huyes de un loco maniaco que intenta matarte definitivamente los transformó en hermanos, a pesar de no compartir la misma sangre.
Harry Potter conocía de tal manera a Hermione Granger que sabía que muy pocas veces se equivocaba en sus planes, aun cuando muchas veces le costaba entender cómo podrían lograr su objetivo. Por ello, cuando su mejor amiga le habló del plan que tenía para hacer del Mundo Mágico un lugar mejor para los nacidos muggles, Harry decidió que debía apoyarla, tal como ella lo hizo con él mientras Voldemort intentaba acabar con su vida. Él Niño Que Vivió no estaba de acuerdo con el plan de su amiga, y lo manifestó de manera insistente a la chica, pero ambos sabían que no le daría la espalda a la mujer que lo salvó tantas veces a costa de su propia seguridad.
Hermione había planeado todo minuciosamente, cuidando cada detalle para evitar cometer errores. Harry la vio trabajando sin descanso en la primera parte de su plan, una ley que si bien expulsaba a los descendientes muggles del mundo mágico, al mismo tiempo les aseguraba una impugnable protección a su regreso.
- La ley de Reubicación nos expulsaría momentáneamente del Mundo Mágico – indicó la Chica Dorada – pero cuando regresemos, será porque aquellos fanáticos puristas verán que nos necesitan.
Hermione Granger tenía razón.
Cuando se implementó la Ley de Reubicación, las grandes familias con sangre pura se encontraron extasiadas al lograr el objetivo que vender su alma a un monstruo y dos guerras no pudo conseguir. Los para ellos llamados "sangre sucia" fueron expulsados, siendo obliviados y regresados al mundo muggle. Pronto, los altos cargos fueron ocupados por estas nobles familias que creían que estaban recuperando lo que legítimamente les pertenecía de manera ancestral.
Con el tiempo se dieron cuenta lo equivocados que estaban.
Hermione Granger era inteligente y sus planes tendían siempre a resultar, y no por nada era llamada la bruja más brillante de su generación
El Mundo Mágico se vio colapsado por la falta de una parte importante de su población. Los trabajos anteriormente codiciados por las familias puras de sangre pronto fueron demasiado agobiantes para ellos.
La tasa de squibs en los últimos cinco años se había triplicado desde la ausencia de los nacidos muggles.
El odio entre las diferentes facciones de la guerra ya no se podía justificar.
Harry sonrió para sí cuando el nuevo programa de Estudios Muggles se hizo obligatorio en Hogwarts. Un programa asociado a la Ley de Reubicación y que nadie consideró objetar, que hacía la asignatura obligatoria y mostraba como los muggles eran igual a los magos, no seres inferiores, y que cada cierto tiempo algún brujo salía de familias no mágicas. Las nuevas generaciones comenzaron a considerar especiales a los nacidos muggles y admiraron que pudiesen controlar su magia a pesar de estar once años siendo educados de manera distinta a ellos en sus hogares y escuelas. Su propio hijo James, años más tarde, llegó un día extasiado hablando como en Historia de la Magia el Profesor Binns les habló de las hazañas de la heroína de guerra Hermione Granger y toda su clase manifestó su admiración a la chica. Las generaciones más jóvenes estaban listas.
Trece años después de la implementación de la Ley, el Wizengamot discutió por meses la reincorporación de los nacidos muggles en el Mundo Mágico.
Las viejas familias ya no eran personificadas por quienes apoyaron a Voldemort las guerras pasadas. Ahora eran los otrora niños que sufrieron la guerra convertidos en adultos los encargados de dar su voto. Algunos por culpa, otros por cansancio, otros por necesidad de sangre nueva para su descendencia.
El regreso de los Nacidos Muggles fue sancionado y votado a favor por casi unanimidad dos años después.
De acuerdo a lo indicado por la misma ley creada por Hermione, una unidad especial de desmemorizadores, encabezada por el auror jefe Harry Potter, visitará primero a quienes fueron obliviados relatando lo que vivieron, indicando las causas de la guerra e información del archivo personal del desmemorizado, dejándole la opción de decidir si quiere o no regresar al mundo mágico.
Muchos quisieron recuperar la vida que dejaron atrás hace quince años. Otros decidieron continuar como si el Mundo Mágico jamás hubiese existido, eliminando la conversación y encuentro con los desmemorizadores.
Ahora por fin era su decisión elegir como continuarían sus vidas.
Minerva McGonagall se encargaba de visitar a las familias muggles cuando sus hijos debían asistir a Hogwarts, como lo hacía con anterioridad a la implementación de la Ley, pidiéndole a Dean Thomas, actualmente profesor de Transfiguración y a quien estaba tratando de implementar como su reemplazo en la labor debido a su ascendencia mestiza. Para ella, la tarea de visitar familias y contar las maravillas que sus hijos podrían realizar si recibieran la educación adecuada era propia de Hogwarts y por ello se sorprendió bastante cuando Harry Potter, jefe del Departamento de Aurores del Ministerio de Magia Británico solicitó visitar a una familia de manera personal.
- Señor Potter – señaló la Directora de Hogwarts a su ex alumno cuando irrumpió en su oficina - ¿Quiénes son los Spinks que necesita ir el jefe auror para explicar la magia en su hijo? – preguntó intrigada.
- No me creería si se lo dijera – contestó Harry, revolviendo su cabello, hábito que jamás pudo abandonar.
- A esta altura de mi vida ya nada me sorprende señor Potter – respondió Minerva.
- Son los Malfoy – indicó el hombre mirando fijamente a su anterior profesora.
- Creo que Lucius y Narcissa no tuvieron más hijos después de la desaparición del joven Draco y menos aún se encontrarían en el mundo muggle criando – indicó ella sin perder la mirada preocupada de su anterior alumno.
- Me refería en realidad a Hermione y Draco Malfoy profesora – respondió finalmente luego de unos segundos de silencio.
Minerva McGonagall debió sentarse luego de esas palabras.
- Ellos llevan dieciocho años viviendo como muggles sin recuerdos de su vida mágica – explicó el hombre de ojos verdes – Hermione fingió su muerte y Draco la encontró, ellos son los Spinks y es por ello que debo ir personalmente a informar que su hijo Scorpius es un mago, no estarán en las listas oficiales del Ministerio.
- Esto es bastante inesperado – finalmente señaló la mujer animagus.
- Completamente – aseguró antes de explicar la historia a McGnonagall.
Harry Potter se dirigió a la casa que Hermione y Draco Spinks compartían en las lejanías de Londres, en compañía de Minerva McGonagall que aún se encontraba sorprendido por el giro curioso de los acontecimientos.
Un pequeño rubio lo saludo desde el jardín de la casa con una gran sonrisa y corrió a sus brazos.
- ¡Tío Harry! – Gritó el niño emocionado – no sabía que habías vuelto de tu viaje en América, mamá y papá estarán muy sorprendidos.
- Definitivamente lo estarán – señaló el hombre con la cicatriz – puedes ir a avisarles que necesito hablar con ellos y una persona más en privado.
El joven reparó en la mujer al lado del llamado Tío Harry y su cambio de actitud a uno más serio fue instantáneo.
- Disculpe mis modales dama – señaló el niño frente a ella – por favor no le diga a mis padres que no la salude adecuadamente.
Minerva rió al reconocer la postura Malfoy en el joven y los modales de Hermione Granger en él.
- No se preocupe joven – respondió, dando un asentimiento cuando el niño se retiró a buscar a sus padres.
- Él es Scorpius – indicó Potter cuando el niño se alejaba – es mi ahijado, he estado en contacto con Hermione haciéndole creer que soy un primo que vive en Estados Unidos y la visito de vez en cuando a escondidas de Ginny, ella me matará cuando se entere que esté es el secreto que le he estado ocultando todos estos años.
Minerva McGonagall no tuvo tiempo de responder cuando la versión adulta de su mejor alumna salió por la puerta de la casa, con una sonrisa en su rostro. Al menos ella era feliz.
- Harry – saludó con alegría – que sorpresa que estés aquí y en compañía, pasen por favor, Scorpius me dijo que debías hablar conmigo y Draco.
Hermione los llevó a una pequeña sala de su hogar, donde un adulto Draco Malfoy apareció con rostro somnoliento.
- Buen momento para aparecer Potter – le dijo mientras estrechaba su mano – acabo de acostar a Hugo en su habitación.
Harry Potter simplemente sacudió sus hombros ante la mirada de reproche de Hermione y Minerva McGonagall sintió como si estuviese en medio de la sala común de Gryffindor otra vez.
Se sentaron en la pequeña salita mientras Hermione servía el té a sus invitados.
- ¿Qué te trae por aquí Harry? – consultó la morena intrigada, mirando a su primo y luego a la mujer mayor a su lado.
- Hermione – dijo con un suspiro antes de fijar su mirada en el rubio – Draco – tragó con dificultad – han estado viviendo una mentira.
Harry Potter tomó una bocanada de aire con la intención de sentir valor por su cuerpo. Con un movimiento de su varita, que tenía oculta en un principio, movió un par de objetos de lugar para que al ver lo que podía hacer, tuviesen la mente abierta a lo que les iba a relatar.
- Soy un mago – explicó con cautela – al igual que ustedes.
Comenzó su relato explicando quién era Voldemort y como comenzó dos guerras apoyado por las familias ancestrales que creían en la pureza de la sangre. Habló de cómo los conoció a ambos y su lugar en el mundo mágico y en la guerra de hace diecinueve años. Los vio cruzar miradas cuando describió cómo ambos se odiaban y las humillaciones que Draco le hizo pasar a Hermione, así como lo vio mirar al piso cuando rememoró la tortura que ella sufrió a manos de Bellatrix.
- No sientas culpa – le dijo al ver su mirada dolorida – no podías hacer nada, nos hubiesen asesinado a todos si nos hubieses tratado de ayudar.
- ¿Por lo menos la guerra se ganó? – Interrumpió la castaña, claramente buscando cambiar de tema – estás vivo y nosotros también.
- Si – afirmó Harry – ganamos.
Incluso Minerva McGonagall se emocionó con el relato de Harry de la batalla de Hogwarts, con los sacrificios que sus amigos realizaron y con énfasis en la traición de Narcissa Malfoy al Señor Tenebroso.
- Si tu madre no hubiese mentido, no estaría aquí contando lo que pasó – indicó tratando de transmitir confianza al rubio.
Continuó su relato indicando como después de ganar la batalla, el mundo mágico siguió manteniendo prejuicios a los nacidos muggles y el plan de Hermione Granger de implementar una Ley que permitiese que el Mundo Mágico se dé cuenta del valor que ellos tenían.
- Tenías razón – intervino Minerva – diecinueve años después ya casi no existen prejuicios y los nacidos muggles son considerados especiales por destacar pese a su sangre.
- Entonces – señaló Draco - ¿Por qué mis recuerdos fueron borrados si pertenezco a una familia de sangre pura? – preguntó viendo como Harry se acomodaba en su silla y evitaba su mirada.
- Hermione no fue parte de la Ley – explicó con cuidado – ella fingió su propia muerte y tú la encontraste.
Draco miró a la mujer que ha sido su cónyuge por quince años y el amor de su vida por varios más.
- Creo que puedo imaginar que me ocurrió – dijo con seriedad, manteniendo una postura erguida y para ojos observadores, la mandíbula contraída – entonces, ¿Cuál es tu papel aquí ahora Potter? – Preguntó con dureza – todos estos años hemos creído que eres un primo de mi esposa cuando nos has estado mintiendo y vigilando.
- Vengo a ofrecer que recuperen sus recuerdos y restauremos su vida anterior – respondió con sinceridad – y la profesora McGonagall me acompaña debido a que Scorpius se encuentra en edad de asistir a Hogwarts.
- Creo que mi explicación será bastante redundante en este punto respecto a la magia que corre en las venas de su hijo – intervino la mujer mayor – el señor Potter ha contado mucho mejor todo lo que o podría haber explicado.
- Debemos pensarlo – señaló Hermione – sopesar los riesgos y tomar una decisión.
- Tienes razón querida – le respondió su marido – pero siento que deberíamos recuperar nuestros recuerdos antes de tomar esa decisión.
Ella estuvo de acuerdo.
Harry se acercó a ellos y con suaves movimientos de su varita, comenzó con voz baja a pronunciar los hechizos requeridos para deshacer de manera correcta los encantamientos de memoria bajo los que se encontraba el matrimonio. Al finalizar, los vio compartir una mirada mientras se alejaban de la sala en la que se encontraban.
- ¿Qué crees que harán? – Consultó la directora – el señor Malfoy no se veía muy complacido.
- Él querrá reintegrarse inmediatamente y tomar la posición que le corresponde por su familia – respondió el jefe auror – en cambio ella querrá un cambio gradual.
La pareja regresó después de unos momentos, ella con los ojos rojos y él con una mueca en sus labios.
- Queremos nuestras vidas anteriores de vuelta – anunció Hermione con la frente en alto – y Scorpius asistirá a su primer año en Hogwarts.
- Pero no nos vamos a integrar inmediatamente al mundo mágico – complementó Draco, manteniendo su expresión altiva – ambos estamos muertos, así que deberá ser una reinserción gradual.
Minerva McGonagall agradeció a ambos y se despidió de ellos con un abrazo.
Harry, en cambio, los miró profundamente unos momentos.
- Siento haberles mentido estos años – explicó – pero tenía una promesa que cumplir y la única forma de estar cerca de ustedes era mintiendo acerca de mi identidad.
- Ginny debe haber pensado que tenías una amante – rió la bruja frente a él.
- Pensaba que veía a tu madre Malfoy – respondió con una carcajada – desde que Narcissa me ha ayudado con sus vidas hemos estado en contacto y tuve que explicarle varias veces a Ginny que la señora Malfoy esta asistiéndome en un caso de magos oscuros.
- Ya quisieras Potter que mi madre se pueda fijar en ti – exclamó el rubio con evidente asco – pero estas perdonado, no fuiste tú la mente maestra detrás de todo un intrincado plan a largo plazo de aceptación de nacidos muggles.
El cambio de ánimo se sintió instantáneamente. Hermione miró el piso y Harry tomó la iniciativa dejando a ambos luego de una despedida rápida que involucro la promesa de volver con su esposa e hijos.
- Puedo entender que estés molesto – rompió el silencio la mujer abrazándose a si misma – y asumiré todas las consecuencias derivadas de mis acciones egoístas a tu persona.
- Estoy bastante molesto bruja – reprendió él – me quitaste mi vida pasada, me hechizaste sin mi consentimiento, me mantuviste engañado todos estos años – se alejó unos pasos despeinando tu perfectamente ordenado cabello – debería odiarte.
- Sí – acepto ella con resignación – deberías.
- Pero – interrumpió el rubio – me alejaste de la vida de mierda que tenía, me diste esperanza, me diste una hermosa familia, no podría odiarte porque estoy profundamente enamorado de ti.
- Draco… - suspiró Hermione.
- Sólo consúltame la próxima vez que decidas eliminar nuestras vidas.
- Lo siento tanto – se disculpó ella.
- Hay una forma en que esto se solucionaría de la mejor manera posible para mí – explicó él con malicia.
- ¿Cuál? – preguntó Hermione frunciendo el ceño. Sabía que no le gustaría lo que venía.
- Partiremos por cambiar nuestros apellidos – respondió él con una sonrisa deslumbrante – odio completamente Spinks y estoy absolutamente convencido que Hermione Malfoy suena mucho mejor.
N/A: Ahora si está terminado! Muchas gracias por leer y sus comentarios. Me han hecho muy feliz! Quise dejar hasta aquí el epílogo, explicando los cabos sueltos de la situación de los muggles y su reinserción, pero dejando un espacio a la imaginación del final de ambos a su regreso. Además, quería un final feliz.
Estoy trabajando en la otra historia. Me he tenido que leer los libros nuevamente para poder ser precisa con algunas situaciones que van a ocurrir y aunque lo he disfrutado, demora bastante el progreso de escribir, no obstante es posible que el primer capítulo este dentro de los próximos días.
Nos leemos!
