Holas!

Espero que estén teniendo un buen fin de semana ;)

Unos capítulos atrás les comenté que vendría un capítulo donde también habrían golpes, bueno es este... así que están advertidos.

Creo que me faltan como 5 capítulos para terminarlo. Les adelanto que tendrá dos epílogos diferentes entre si

Bye.


Disclaimer;los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.


Capítulo 9. Revelaciones con carga emocional

— ¿Qué? —preguntó desconcertado.

Acababa de llegar y alcanzó a oír lo último.

—Eso, padre, yo… —se mordió el labio. El nerviosismo era evidente en su cuerpo y comenzó a temblar cuando las palabras salieron de su boca: — yo estoy embarazada.

— ¿De quién? —preguntó llegando hasta ella.

Altair desvió la mirada al responderle —De Hugo, obviamente.

Draco no pudo controlarse y la abofeteó. Constansie jadeó acercándose a ella y la alejó de su marido.

—Acabas de arruinar tu vida —susurró, con rostro desencajado, Draco.

—Draco, ¿No debiste hacerlo? —Constansie se puso frente a él—. Tú también tienes la culpa de esto, los dos, no debiste golpear a tu hija.

Draco supo que le daría algo en cualquier minuto.

Había sido tan obvio, tanto que no lo vio venir.

¿Por qué, por todos los demonios, le estaba pasando esto a él?

—Eres una tonta, Altair, si piensas que Hugo Weasley —escupió el apellido—, se casará contigo por solo estar embarazada.

—No sé porque te provoca tanta repulsión el hecho de que esté embarazada, padre —la chica se secó las lágrimas y lo miró a los ojos—. Tendré a este hijo y se lo diré a Hugo cuando lo vuelva a ver.

—Draco… —susurró Constansie.

—Te voy a dar una sola razón por la cual él no aceptara esto —su voz sonó dura y cruel—. Hugo es tu hermano y nada puede cambiarlo.

Altair abrió la boca intentando procesar la información.

Parpadeó cuando nuevas lágrimas amenazaron por salir.

¿Su hermano? Hugo, su amor, ¿Su novio? Eso no podía ser cierto. La vida no podía ser tan cruel con ella

—No llores. No vale la pena ahora.

— ¡Draco! —la mujer abrazó a su hija y esta colapso en sus brazos—. No te das cuenta de que ella lo ama.

—Y crees que no lo sé —se movió frenéticamente por la habitación.

— ¡Mientes! Mientes para que me alejé de él. Hugo no puede ser mi hermano, ¿Cómo? —preguntó.

—Lo es. No te mentiría con algo así, el cómo es muy simple; su madre y yo tuvimos una relación hace muchos años.

—No puede ser… —susurró—. Tengo que decírselo a Hugo —susurró la chica—. ¡Oh por Dios! Me acosté con mi hermano, creo que voy a vomitar.

—Él ya lo sabe —le dijo deteniéndose en su caminar.

— ¿Qué? —preguntó separándose de su madre—. ¿De qué hablas?

El hombre tomó de los hombros a su hija y la miró a la cara —Casi tres semanas. Él y yo nos enteramos al mismo tiempo, no sé si te habrás dado cuenta, pero tiene nuestro mismo color de ojos. Lo supe por eso. Lo siento, hija —tocó la mejilla adolorida de ella—, siento no habértelo dicho antes, jamás pensé que seguirías con él.

—No entiendo —hipó ella—. Él me buscó cuando me fui. Si lo sabía, ¿Por qué lo hizo?

—No lo sé, Altair. Es algo que me estoy preguntando en este momento.

— ¿Por qué no me lo dijiste antes?

—Granger y yo cometimos el mismo error. Ella lo calló durante veinte años y yo casi un mes e hicimos el mismo daño.

—Hugo mi hermano —susurró sentándose en la cama—. Esto es asqueroso. Él lo sabía y se acostó conmigo. Incluso… —se calló y decidió ser sincera—. Él y yo nos vimos hace algunas horas y le comenté que nos veríamos; me dijo que los escuchara. Él sabía que me dirías la verdad, ¿Por qué no fue sincero conmigo?

—Hija… lo importante ahora no es pensar en los "porqués", lo importante es saber ¿Qué harás con él bebe?

—No tendré un nieto con anomalías, así que no lo tendrás —sentenció el hombre.

—Draco… —murmuró Constansie mirando a su hija.

—No lo tendré —una determinada mirada apareció en los ojos grises—, pero necesito regresar con ustedes a Londres.

—Tienes que prometerlo. No quiero que en unos días más nos digas que lo tendrás, porque si es así… te desheredo.

—Lo juro —se levantó mirando a su padre—. Lo juro, no lo tendré, no después de saber la verdad.

Draco asintió y la abrazó.

Hugo tecleó unas cuantas palabras en su computadora y mirando lo escrito quedó totalmente inconforme. No podía concentrase, sus pensamientos giraban en Altair y en la conversación que estaría teniendo con sus padres. Era muy obvio que ellos le dirían la verdad y estaba esperando alguna lechuza de ella.

—Hugo…

Lo único que le faltaba. ¿Qué su madre nunca iba al colegio?

— ¿Qué quieres? —respondió volviendo a la escritura. Tal vez si la ignoraba, ella se iría.

—Necesito que hablemos.

—Umm, mamá, creo que tú y yo ya nos hemos dicho todo.

—Cierto, pero no has venido a mi si has tenido alguna duda.

Él se giró para mirarla —Realmente, ya no confió en ti. Me mentiste.

—Lo sé y lo siento mucho, pero tenía que hacerlo. Malfoy se iba a casar y yo… yo sabía que él me dejaría a un lado.

—Nunca lo sabrás. Por cierto, espero que ya hayas firmado los papeles que te dejé.

—Eres muy injusto. No tan solo me estás haciendo esto a mí, sino también a Ron, tu padre.

Hugo suspiró levantándose, enfrentándola —Draco Malfoy es mi padre biológico. Ron solo lo hizo porque te ama, cosa que tú no haces. Crees que no me he dado cuenta, pero es así. No tengo idea como tuviste a mi hermana si no lo amas.

Hermione jadeó horrorizada —No me hables así, Hugo. Una cosa es la mentira que te dije y otra cosa muy distinta es que me faltes el respeto alegando que no amo a Ron.

—No lo amas. Dime, mamá, ¿Sigues amando a Draco, mi padre?

Ella lo miró dolida y lo abofeteó —Me duele que me hables así, pero si tanto te interesa no amo a Malfoy…

El chico se acarició la mejilla —No te creo, pero, tienes razón, no me importa. Solo déjame solo y firma los papeles.

— ¿Se lo dijiste a Ron?

—Pensé que lo harías tú, pero si no lo has hecho yo lo haré más tarde.

—Le romperás el corazón.

—Estoy seguro, muy seguro, de que él ya tiene el corazón roto al saber que no lo has amando nunca.

—Si sigues con esa actitud te voy a pedir que dejes mi casa.

— ¿Me hechas? —preguntó divertido.

—No, pero tu actitud no me gusta.

—Soy sincero.

—Habla con tu padre y lo decidiré.

—Cómo quieras, mamá, hablaré con él.

Hermione lo miró un minuto antes de irse de la habitación.

Hugo se sentó agotado y decidió hablar con su padre, Ron, antes de mover sus cartas. Si era inteligente, cosa que era así, sabría cómo sacarle provecho a lo que tenía en mente.

La nota había sido escueta y Hugo supo porque estaba ahí, un día después de recibirla.

Altair estaba mirándolo intensamente, como si quisiera leer su mente, y a la vez evitando el contacto.

—Tienes algo que decirme —susurró ella.

Hugo la seguía a amando. Siempre lo haría, pero era su media-hermana y eso le dolía enormemente.

Le dolía porque sabía que nunca la olvidaría.

—No. Creo que tú ya sabes todo.

— ¿Por qué no me lo dijiste? —dijo recriminatoriamente.

— ¿Por qué acabar con la diversión?

Altair se acercó a él y lo abofeteó —Creo que no te conozco. El Hugo de hace unos meses no se habría acostado conmigo sabiendo que somos hermanos.

—No puedes negar que lo pasamos bien.

—Me das asco. Jamás pensé que fueras así.

Hugo sonrió tristemente y se aceró a ella —Soy mucho peor de lo que crees.

—Yo te amaba.

—Yo te amo, pero evidentemente esto no iba a funcionar de ninguna manera.

Ella desvió la mirada —Por cierto, volví a Londres, pero creo que me iré nuevamente. Esta vez no me encontraras.

—De acuerdo, pero estoy seguro de que si nos volveremos a ver.

—Espero que no.

—Yo creo que sí.

Hugo la miró y luego sin previo aviso la besó. Altair se resistió lo más que pudo, pero lo cierto era que, inconscientemente, deseaba eso.

La chica lo empujó limpiándose la boca.

—Nada puede cambiar la verdad, ni siquiera los sentimientos.

—Tienes razón, pero no lo siento.

Altair parpadeó alejando las lágrimas —Espero que estés bien, Hugo, que seas feliz.

—Gracias.

Ella asintió y salió por la misma puerta que había entrado.

Si lo hubiese sabido desde un principio, nada habría pasado; el bebe no estaría formándose en sus entrañas, pero ya nada podía hacer. Tenía que enfrentar la situación.

Ambos tenían que olvidarse.

Días después…

Hermione se sorprendió cuando la directora McGonagall le pidió salir del salón de clases. Brevemente le dijo que alguien la estaba buscando y que era muy urgente.

La mujer no necesito saber nada más para ya dilucidar quien la estaba buscando.

Terminó la clase mucho antes de lo normal y se dirigió a uno de los salones de reunión donde la persona la estaba esperando.

—Por fin, Granger.

—No tengo tu tiempo, Malfoy. ¿Qué quieres?

—Estoy bien, gracias por preguntar —dijo con ironía.

—No creo que esta sea una visita social, así que ahorrémonos todo lo primero.

Draco suspiró mirando la habitación. Si hacia esto era solo por su hija, realmente las cosas no habían mejorado mucho desde que supo que… que Altair estaba embarazada.

—Cometimos el mismo error —reconoció él.

Ella se sentó en uno de los amplios sillones — ¿Qué quieres decir?

Él la imitó —Altair está embarazada. No sé si lo sabes, pero Hugo la siguió buscando luego de que supo la verdad.

Hermione abrió la boca totalmente asombrada. La noticia le caía como una bomba —Eso no es cierto —murmuró desconcertada. Parpadeó. Su hijo no podía haber hecho eso, ¿Verdad?

—Lo es, créeme. Yo… realmente no quiero que él lo sepa, o al menos no ahora. Altair ha decidido abortar y, Constansie y yo, respetamos su decisión.

Hermione cerró los ojos angustiada. Todo se habría solucionado si tan solo la verdad hubiese salido de su boca — ¿Crees que es lo mejor? ¿Abortar?

—Por lo menos, ya nada les unirá y ella podrá tener mas bebes.

—Lo siento. Todo esto es mi culpa, si tan solo le hubiese dicho la verdad desde el principio nada estaría pasando.

—Las cosas ya están así. Además, como te dije, yo cometí el mismo error; demoré muchos días en revelarle la verdad a mi hija.

—Esto es… —comenzó Hermione— es algo que jamás pensé que pasaría. Nunca debí haber mentido, ¡Que estúpida!

—Siempre supe que detrás de ese trato que hicimos había algo implícito, jamás pensé que fuera un hijo.

—Él está empeñado en tener tu apellido, es más me contó de las reuniones que han tenido.

Draco frunció el ceño —Eso no es cierto, solo nos hemos reunido una sola vez y le dije que no le daría el apellido.

—Entonces me mintió, nuevamente. Me pidió que firmara unos papeles… no puedo creerlo.

—Quizás debería hablar con él de nuevo, creo que si le digo que he reconsiderado mi decisión del apellido hablara conmigo.

—Malfoy, creo que Hugo no está pensando racionalmente. Está muy dolido conmigo por todo lo que le hice.

—Me hubiese gustado que fueras sincera aquel día, no solo aquel día, sino hace veinte años.

—Debí haberlo sido. Debí confiarte que Hugo es tu hijo, las cosas serían muy diferentes.

—Nada más podemos hacer.

—Tienes razón. Debemos seguir con esto, por mi parte no le diré nada a Hugo.

—Es lo más conveniente, intentaré averiguar qué es lo que quiere de todo esto.

—De acuerdo.

Draco asintió levantándose, le dio la espalda a Hermione y se quedó un momento así.

—Hermione, lo siento. Siento mucho haberte golpeado, pero estaba… cegado y tenía mucha rabia —se giró para mirarla.

—Lo entiendo —Hermione se puso frente a él—, créeme he tenido mucho tiempo para pensar en mis errores, y uno de ellos fue mentirte, Draco.

—Nunca debiste hacerlo —inconscientemente Draco puso uno de los mechones de ella tras la oreja. A pesar de los años, ¿Seguía sintiendo aquella chispa? — ¿Amigos? ¿O algo así? —preguntó él retirando la mano.

Hermione se sonrojó levemente desviando la mirada —Lo intentaremos.

Draco asintió —Nos vemos, Hermione.

—Adiós, Draco.