Hola de nuevo!!!! Muchas gracias por los reviews, en cada capítulo recibo alguno más, muchas gracias. Creo que debo contestar a algunas cosas que me han comentado, y voy a empezar por lo que mas me ha impactado...

- No, no, no, no, no, y repito NO he plagiado a ningún otro fic "fagnoletti". Se a que historia te refieres, la leí hace algún tiempo(para aquél o aquella que no lo haya leido lo recomiendo, es de los mejores fics que he leido). Ni por un momento se me paso por la cabeza copiar esa idea, básicamente porque ni siquiera me acordaba, tuve que hacer un repaso a ese fic cuando me enviaste el review para ver si había copiado algo. Eso fue solo una coincidencia, y por lo demás, no hay nada más parecido a ese fic, en mi fic hablo de los herederos de los fundadores, en ese fic ni tan siquiera nombran esa idea. Harry poderoso, revelde, hay muchos fics con esa temática y no por eso nos plagiamos unos de otros. No te preocupes, no habrá ningún ministro traidor, ni túnicas rojas (ni arcángeles, ni mujeres que vuelven del pasado para entrenar a Harry), no entiendo que por una sola coincidencia me acusen de que he plagiado un fic. Aún así gracias por el review.

PD: En todo esto la única persona plagiada es J.K.R. puesto que TODO es de ella.

- Lordi, como es un fic que escribo yo, he ampliado el concepto de magia negra. La verdad es que no me acuerdo muy bien de como definía J.K. la magia negra pero para mí es algo más que tres simples maldiciones imperdonables. Yo describo la magia negra como otra rama de la magia pero que tiene muchas mas utilidades que solo matar o causar dolor. Si te fijas, Harry va utilizando la magia negra de menos a mas, primero una nube de humo (que como dices no es que sea muy peligroso, pero yo lo considero magia negra), después un hechizo que crea vampiros y hace perder la consciencia (eso lo veo más peligroso, pues los vampiros son criaturas tenebrosas) y por último la maldición asesina, la maldición por excelencia. Ahora que me acuerdo, contra los mortífagos también uso una maldición de magia negra, con la que dejó a uno en estado crítico(aún sigue así). Todas las maldiciones nuevas de magia negra que describo creo que tienen la esencia de la magia negra (excepto quizá la primera). Otra cosa que me comentaste es que la poción le quita emoción a la historia. Tu cogiste la frase "esta poción eleva tus poderes hasta el infinito" puede que me haya excedido con lo de infinito, lo que quise decir es que potencia tus poderes al maximo, de ahí viene la otra frase "los resultados dependen del mago" Y otra cosa, si Harry que lleva estudiando magia negra dos meses ha conseguido la poción, no crees que Voldemort, que lleva 50 años en las artes oscuras, la haya tomado también? Lo único que hago es equilibrar las fuerzas. Gracias por el review y sigue criticando el fic(se aprende mucho).

- Otras cosas: Han comparado el fic con Dragon ball o con Star wars, jajaja, no era mi intención recordar escenas como esas, pero es verdad que hay veces que suena un poco a esa serie o peli. Tengo que pedir disculpas por lo de Ron, como está el tiempo detenido, no puedo hacer que sucedan muchas cosas fuera de la sala, pero prometo que pronto aparecerá de nuevo. Y si, fortaleceré la relación entre Harry y Herm pero tienen que entender que la actitud de Harry no deja muchas opciones pero lo haré. Y siguen machacandome con el tema de la pareja, que si H/G H/Hrm. No voy a decir que pareja será. (Puede que no sea ninguna de esas, puede...) Y me dijeron que a lo mejor se habían confundido porque postee con los personajes Harry y Hermione, lo hice porque ambos son protagonistas pero si eso lleva a confusión lo quito, gracias.

Y termino(creo que he escrito mucho respondiendo), agradeciendo los reviews de: Dasmey, Derichbin, Saiyury, Jim, Master potter, The one winged angel y Lilo Potter Granger (me encantaría leer ese fic tuyo, mi mail es tomarvolo"arroba"hot... si cualquier otra persona quiere comentarme algo por mail no hay problema, encantado)

Espero que les guste el cap y dejen review con cualquier tipo de opinión, duda, sugerencia o crítica:

Capítulo 9: Reacciones

Estaba maldiciendo su suerte, tenía que informar a su señor que el ataque improvisado en Italia había fallado y que habían perdido a una de las criaturas mas importantes de su arsenal. No entendía por qué tenía que ser él, bueno si lo entendía, fue el último que consiguió matar a un muggle cuando habían apostado que el último sería el que informara al señor tenebroso. Aunque tenía que admitir que se había divertido buscando a su víctima.

Estaba en la sala esperando a que su señor le diera permiso para entrar, mirando a la puerta con temor en su mirada. Ya eran muchos los años a su servicio, y ya sabía que era lo que le deparaba cuando era portador de malas noticias. Estaba seguro que con mucha suerte, saldría de allí solo con una cruciatus recibida, pero algo le decía que ese no era su día de suerte. La puerta se abrió con un chirrido que hizo que se le pusieran los pelos de punta y una voz espeluznante llegó hasta él.

- Entra- pronunció Voldemort secamente. El mortífago se levantó rápidamente y con paso inseguro se dirigió hacia el cuarto. Lo que vio al entrar no lo ayudó a tranquilizarse. La parte trasera de un sillón giratorio de cuero negro, que al entrar en la habitación, giró lentamente hasta quedar exactamente frente a él. La imagen imponente de Voldemort con la enorme serpiente en su regazo, acariciándola en la cabeza con el reverso de la mano, lo obligó torpemente a hacer una reverencia tropezando y cayendo a los pies del señor oscuro.- No recuerdo haberte dicho que me besaras los pies.- soltó Voldemort cínicamente con una carcajada.- ¿Ha que has venido Muldber?- preguntó cambiando completamente de tono dejando ver que no quería bromas. El mortífago se levantó del frío suelo pero sin erguirse del todo, aún haciendo una leve reverencia.

- Lamento el tropiezo mi señor- pronunció intentando sonar seguro pero fracasando en el intento.- Traigo malas noticias, hemos realizado un ataque en Italia...

- Algo había oído... – interrumpió sarcásticamente Voldemort haciendo que Muldber se pusiera más nervioso.- ¿Y bien...¿Qué noticias me traes?

- El ataque iba a la perfección, decenas de hogares destrozados, muggles y magos huyendo atemorizados, los aurores no podían contra nuestra fuerza...

- Pero... – volvió a interrumpir Voldemort sabiendo lo que venía a continuación.

- Apareció un hombre, al principio pensamos que podría ser de los nuestros por como vestía. Era poderoso, muy poderoso amo. Y a diferencia de los aurores, a él no le importaba matar, acabó con más de una decena de los nuestros en unos minutos.- Muldber hablaba rápidamente pensando que cuanto menos tardara, menor sería la reacción de su amo.- Nunca había visto algo parecido amo. Era capaz de controlar el fuego a su antojo. La bestia que enviamos fue capaz de hacerle frente, pero no más de diez minutos. Al final también acabó con la quimera.

- ¡¡¡¿A qué criatura mató?!!!- Soltó Voldemort furioso. Le habían llegado comentarios del fracaso en Italia, pero no conocía los detalles.

- A una quimera mi...

- ¡CRUCIO!- Un rayo rojo impactó contra el mortífago que cayo al suelo y empezó a gritar descontroladamente mientras su cuerpo adoptaba posturas imposibles. Al cabo de casi un minuto paró.- ¿Tu sabes de qué criatura estamos hablando¿Cómo se te ocurre llevar tal criatura a una batalla de principiantes¿Crees que las quimeras salen de debajo de las piedras? ESTÚPIDO...CRUCIO- otra maldición cayó sobre el mortífago.

- Mi amo... yo... no...- tartamudeaba el mortífago intentando disculparse aún en el suelo sin fuerzas ni valentía para levantarse.- Nadie sabe quién era esa hombre, no teníamos constancia de su existencia, no sabíamos que aparecería.

- Al menos habréis identificado al individuo que osa desafiar al señor tenebroso¿me equivoco?- inquirió Voldemort sabiendo la respuesta.

- No pudimos señor... amo, no pudimos hacer nada, es la verdad. Si no hubiéramos desaparecido de allí, habríamos acabado apresados o muertos.

- Cualquiera de esas opciones eran mejores que venir a informarme a mi de que habías fracasado.- comentó Voldemort con una sonrisa maquiavélica mientras se dejaba caer mas relajadamente en el sillón.- Volverás a Italia, reconstruirás el ejército, más numeroso y fuerte que el anterior, y prepararás otro ataque. Pero esta vez... al ministerio. Quiero recuperar el orgullo perdido por tu derrota. Hazte con el ministerio de Italia.- ordenó Voldemort muy serio.

- Claro amo, lo que desee. Muchas gracias, gracias amo. No fallaré.- Aseguró Muldber levantándose y mirando a su señor. Iba a marcharse cuando Voldemort habló.

- ¿Adónde vas?- Inquirió Voldemort con una sonrisa. El mortífago volvió a mirarlo confundido. – Creo que aún no hemos terminado... ¡Crucio!- De nuevo, la maldición de tortura volvió al cuerpo del mortífago, solo que esta vez, a esta le siguieron muchas más.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Solo el tic tac de un reloj que marcaba las seis de la mañana se escuchaba en la sala de piedra en la que se encontraban más de veinte personas que esperaban en completo silencio la aparición de Dumbledore. El mago había dicho que después de la reunión con la Confederación Internacional, debían organizar urgentemente otra reunión con la Orden. Aunque el director se había retrasado porque había tenido que acudir a Italia debido al ataque sufrido. Todos estaban muy pensativos, esa reunión duraría bastante.

El ruido de las llamas procedentes de la chimenea informaron de que Dumbledore había llegado. El director entró en la cocina, saludo a los presentes y se dirigió a su lugar con paso firme. A pesar de llevar toda la noche en una reunión y a pesar de haber realizado un espontáneo viaje a Italia, el director emitía fuerza, determinación y energía. Ninguno de los presentes dudaba que Dumbledore fuera el único que tenía las cualidades necesarias para enfrentar esa situación, en definitiva, el único mago capaz de salvar al mundo mágico.

- Muchas gracias a todos por acudir. Soy consciente de la hora que es, pero han ocurrido muchas cosas en poco tiempo y debemos tomar medidas.- Empezó Dumbledore tomando asiento.

- ¿Son ciertos los rumores Albus?- preguntó Mcgonagall rompiendo el silencio que habían mantenido hasta ahora.- ¿Ha empezado la guerra, Italia ha sido atacada?

- Me temo que si Minerva. Afortunadamente esta vez no hemos tenido que lamentar muchas víctimas.- comentó, y al ver que los presentes querían saber a que se refería continuó- Esta noche ha hecho aparición un misterioso individuo. En Italia no tienen ni la mas remota idea de quién puede ser o de donde ha salido. Lo único que han podido decirme es que era Inglés, por su acento. Pero algo si tienen claro, y es que si no hubiera aparecido, ahora mismo estarían todos muertos.

- ¡Pero eso es una gran noticia!- exclamó Arthur Weasley contento- Ya era hora de que apareciera alguien que apoyara un poco en la lucha contra la oscuridad.

- Pero hay una parte negativa en esa noticia¿me equivoco Albus?- consideró Moody ni la mitad de contento que el Weasley por la noticia. Ya conocía a Dumbledore lo suficiente como para saber que esa noticia no era precisamente buena.

- No te equivocas Alastor. Es cierto que ayudó y que de no ser por él lamentaríamos muchas más pérdidas. Pero hay un problema, su idea de justicia y ayuda no es la más... adecuada podríamos decir. Mató a más de una decena de mortífagos y lo peor es que cuando le preguntaron por lo que había hecho, dijo que no había asesinado a nadie, pues para él los mortífagos no pueden ser considerados personas. ¿Encontráis el problema?- Inquirió Dumbledore sin saber muy bien si sonreír o no, pues el asunto era mucho más serio de lo que parecía a primera vista.

- Eso es exactamente lo mismo que dijo... - susurró Lupin más para sí mismo que para los demás.

- Eso es lo mismo que dijo... ¿quién?- intervino Tonks perdiendo la paciencia.

- Justamente, esas son las palabras que utilizó el señor tenebroso para intentar justificar sus asesinatos a muggles.- Expresó Snape introduciéndose en la conversación viendo que esta tomaba un rumbo interesante.- Dijo que los muggles eran idiotas e ignorantes y que él no los consideraba personas, con lo cual él no había matado a nadie, sino que le había hecho un favor al mundo mágico matándolos.

- Pero eso significa... - empezó Tonks quedándose a medias.

- Eso significa que no debemos quitarle el ojo de encima.- terminó Moody por la auror.

- No nos conviene en absoluto que aparezca otro Tom Riddle, aunque diga que actúe en contra de los mortífagos. Ese no es el camino.- Determinó Dumbledore recordando los pensamientos del que un día fue su alumno.- Sé que pronto tendremos que afrontar nuestra primera batalla, si aparece, como creo que aparecerá, no intentéis detenerlo a la fuerza, puede resultar peligroso. Quiero hablar con él. Cuando aparezca, necesito que lo retengáis lo suficiente para poder hablar con él y saber un poco más sobre quién es y cuales son sus verdaderas intenciones.

- Muy bien Dumbledore- musitó Molly Weasley claramente enfadada- Pero creo que el tema de esta reunión debería ser otro. ¿Dónde está Harry y qué demonios hicisteis ayer¿Cómo se os ocurre atacarlo por la espalda?

- Sinceramente... no creo que Potter sea ningún santo.- opinó Snape dolido con el recuerdo de sus últimos encuentros con el chico.- Potter está tentando a la suerte y cuando provocas al señor tenebroso acabas mal.

- ¡No te atrevas a insultar a Harry¡No tienes ningún derecho!

- Solo digo la verdad.- se defendió el profesor de pociones- Como Potter siga por ese camino va a acabar como su padre y su padrino.

- Vuelve a nombrar a James y Sirius de esa manera y te juro que no esperaré a que tu "señor tenebroso" acabe contigo. Lo haré yo antes.- Lupin había intervenido, pero había hablado tranquilo, sereno, serio y sin una pizca de broma en sus palabras.

- ¿Quién va a acabar conmigo¿Un Licántropo?- Lupin se levantó de su asiento a la vez que Kingsley lo tomaba del brazo sujetándolo y Dumbledore intervenía para calmar los ánimos.

- Creo que necesitamos tranquilizarnos un poco. En estos momentos debemos estar más unidos que nunca.- opinó el director haciendo que Lupin se volviera a sentar.- Lo que ocurrió ayer con Harry fue solo culpa mía. No debería haber intentado traerlo por la fuerza.

- Creo que ahí tienes razón Dumbledore- Opinó un hombre rubio con clara ironía.- Sobretodo sin habernos avisado con anterioridad de que Potter sabe defenderse.

- Potter siempre ha sabido defenderse Scott. Pero sé a lo que te refieres, la verdad es que no esperaba que se atreviera a utilizar una maldición tan peligrosa de magia negra contra ustedes. Otro error por mi parte.

- Y no se iba a atrever- añadió Lupin recordando- Insistió a Molly que se fuera para no ponerla en peligro a ella. Cuando se marchó fue cuando realizó la maldición. No quería arriesgarse a dañar a alguien de los pocos que le tiene cariño.- Dijo con pesar, pues eso significaba que Harry no le tenía cariño. Seguramente seguía dolido con él por lo sucedido en el departamento de misterios. Él nunca podría llegar a ser Sirius, ni James, eso lo sabía, y también estaba convencido de que si su vida valiera de algo para devolver la suya a sus amigos, daría su vida sin dudarlo. ¿En que había fallado con Harry? Lo sabía, claro que lo sabía. Harry había perdido lo más parecido a un padre en verano y él no había estado con él apoyándolo. Él también había sufrido, había perdido al último amigo que le quedaba, pero esa no era excusa válida para no haber ayudado a Harry.

- Yo creo que Harry le tiene cariño a todos los que se encontraban en Hogsmeade, Remus.- comentó Dumbledore sabiendo lo que pensaba el ex profesor.- Lo que pasó fue que estaba furioso, e intentar atacarlo por la espalda definitivamente no fue una buena idea, tienes razón Molly.- cedió dirigiéndole una mirada de culpabilidad a la Weasley.- Pero tenemos otra oportunidad en dos días y esa no podemos desaprovecharla.- y ante la mirada de confusión de algunos continuó- Harry dio su palabra de que se presentaría en el ministerio para prestar declaración por lo sucedido con los mortífagos hace unos días, creo que lo recordaran. Pero esta vez haremos mejor las cosas. Molly, si no te importa, debes ser tu la que trate con él, dada su actitud. Intenta que te acompañe a casa, habla con él, que se encuentre con Ron, y cuando esté tranquilo hablaré yo con él e intentaré hacerle entrar en razón.

- Eso me parece más razonable Albus.- aprobó la Sra. Weasley asintiendo.

- De acuerdo, pero a mi me parece más interesante el hecho de que Potter pueda hacer lo que hace Dumbledore.- exclamo Scott Stumlich sonriente. Le parecía interesante que un alumno, y ese alumno en particular, fuera capaz de realizar tal magia, al fin y al cabo ese año le daría clase, seguro que se divertirían- No sabía que enseñarais magia negra en el colegio- siguió con ironía- o que dejarais aprenderla. Personalmente me parece una buena idea Albus pero...

- No te dejare enseñar magia negra en al escuela Stumlich.- Determinó Dumbledore tajante- Cuando aceptaste enseñar en Hogwarts dejamos claras las condiciones. Ya sabemos que cosas fueron las que sacó Harry de la cámara de Sirius, y unos libros de magia negra se encontraban entre esas cosas. Así que supongo que simplemente ha estudiado un poco.- Quería pensar eso, la otra opción no quería ni planteársela.

- Muy bien Dumbledore, ya se las condiciones aunque tu también sabes mi opinión al respecto. Los chicos no pueden defenderse de las artes oscuras si no conocen las artes oscuras.- pero al ver la intención de Dumbledore de volver a hablar añadió- pero ya se las condiciones, si Dumbledore, nada de magia negra a los alumnos. Al menos me dejaras algo de libertad en esas clases secretas que imparte el señor Potter ¿o no?

- Si Harry te deja entrar en ellas si, acepto que les enseñes determinadas cosas.- por como se estaban desarrollando los acontecimientos, estaba convencido de que Harry no dejaría que nadie entrara en el ED, era su espacio, su territorio, donde se encontraba libre y de seguro que no dejaría que un profesor que no conocía de nada se introdujera en sus clases. No le gustaban las artes oscuras y no permitiría que se enseñaran en Hogwarts mientras él fuera el director, aunque tenía que reconocer que Stumlich era un gran auror y un buen hombre.

- ¿Ya sabemos que fue lo que sacó Harry de Gringotts?- inquirió Lupin con esperanzas de que fuera algo que los ayudara a encontrarlo.

- Si, extrajo algunos libros, un equipo de protección, bastante dinero, la moto y la llave del apartamento de Sirius en Hogsmeade.- enumeró Dumbledore, no quería decir nada acerca de la casa en el Valle de Godric, de ese lugar ya se encargaba personalmente él.- Por eso creo que debemos vigilar el apartamento de Hogsmeade, si entramos en él Harry no volverá, por eso debemos controlarlo desde la distancia por si acaso. Y por supuesto si alguien localiza una moto voladora, que no la pierda de vista.- terminó como si fuera lo mas obvio del mundo. Los magos y brujas presentes guardaron silencio pensando en lo que les acababa de revelar y buscando a ver si había algo más que les fuera de utilidad en su búsqueda. Como nadie rompía el silencio, volvió a hablar, aún tenían algo que comentar.- Bueno, zanjado el tema de Harry, debemos comentar todo lo relacionado con el ministerio.- Y cogiendo aire se preparó para comenzar- En la reunión de esta noche de la confederación internacional de magos, hemos decidido llevar a cabo la idea de la Unión del Sello Mágico.

- ¿La Unión del Sello Mágico? –se preguntaron algunos escépticos.

- Es una idea que se planteó antes de terminar la primera guerra, pero como Voldemort cayó, nunca vio la luz. Es básicamente una alianza entre todos los países, comprometiéndose a ayudar y colaborar unos con otros en la lucha contra Voldemort. El pacto se denomina El Sello Mágico, La Unión es su ejército, nuestra idea más revolucionaria. Los mejores magos de todos los países unidos formando un ejército que aparecerá en cualquier país, región o territorio que sea atacado. Debo decir que es estrictamente confidencial, pero creí conveniente informaros para que no os extrañéis si los veis aparecer en una batalla. Los identificaréis rápidamente, aunque aún falta algo de tiempo para que empiecen a actuar.

- ¡Pero eso una noticia fabulosa¡- consideró Tonks sonriente.- con esa ayuda nos será mucho más sencillo librar las batallas.

- Cierto, es una noticia maravillosa Tonks.- corroboró Dumbledore- pero hay un problema, La Unión acudirá a cualquier llamada de ataque. El problema está en que Voldemort se está moviendo, está extendiendo sus posibilidades y aumentando el número de sus seguidores en el extranjero, lo que significa que La Unión tendrá mucho más trabajo, y que seguramente no podrá presentarse en todos los ataques, y finalmente acabará por desgastarse, serán los magos más poderosos, pero humanos al fin y al cabo.

- Pero entonces...

- Entonces La Unión es una solución a corto plazo, y tenemos que aprovechar ese espacio de tiempo para ponernos por delante en la guerra.- Determinó Stumlich analizando la situación.

- Exacto, yo no lo hubiera resumido mejor- sentenció Dumbledore.- Y tenemos un último asunto que tratar.- Y deteniéndose un momento para pensar, continuó- como ya sabréis, Fudge ha sido destituido, por lo que en una semana habrá un nuevo ministro. Ya hay supuestos nombres para el puesto, Amelia Bones, que por lo que a mi respecta sería un gran logro que ella se hiciera con el puesto de ministra, y desgraciadamente Lucius Malfoy- ante esa revelación, algunos se llevaron las manos a la boca, otros hicieron muecas de desagrado y otros simplemente se encogieron de hombros resignados.- Ya sé lo que pensáis, se ha dedicado ha chantajear y amenazar a tantos como ha podido. Voldemort quiere tener el ministerio bajo su control y si lo logra estamos perdidos. Por eso quiero proponer otra alternativa para tener más posibilidades de que alguien que valga la pena se haga con el puesto de ministro.- Y dirigiéndose hacia una persona en concreto, habló- Sr. Shacklebolt yo lo propongo a usted como ministro de magia debido a que es usted un gran mago, tiene una gran personalidad siendo capaz de tomar sus propias decisiones y posee un gran sentido de la justicia. Además, habiendo sido nombrado hace poco jefe del cuartel general de aurores del ministerio, su popularidad y credibilidad ha subido considerablemente.- Dumbledore hablaba completamente en serio, transmitiendo seguridad y determinación.

- Está claro que por nada del mundo dejaría que Malfoy se convirtiera en el próximo ministro.- empezó Kingsley sorprendido por las palabras del director.- Y... Muchas gracias por esas palabras Dumbledore, si de verdad usted piensa que soy el mejor capacitado para el puesto, acepto. Pero también creo que dirigir a los aurores es una tarea importante que no se debería dejar de lado.

- No tengo ni la más mínima duda de que eres el mejor para el puesto Kingsley. Y por supuesto que no dejaremos de lado el departamento de aurores, de ellos depende el futuro de esta guerra. Pero el puesto de ministro es el más importante ahora mismo y desde ahí, podrás elegir a la persona que tú creas más capacitada para dirigir ese departamento.- razonó Dumbledore.

- Tienes razón Dumbledore. Acepto.- confirmó decidido.

- Perfecto. Entonces mañana mismo presentaremos su candidatura para ministro e intentaremos evitar en la medida de lo posible que Malfoy siga haciendo de las suyas.- concluyó Dumbledore poniéndose de pie.- Creo que podemos dar la reunión por concluida.- Y dicho esto, las personas presentes empezaron a levantarse y despedirse, para después desaparecerse o viajar por la red Flu.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Los rayos de sol chocaban contra una cortina morada deteniendo la mayor parte de la luz y dejando a la habitación iluminada levemente, perfecto para descansar. Se sentía cansado, pero ya no le dolía nada. Poco a poco, fue abriendo los ojos. Se encontraba en la cama de su dormitorio, como recordaba haber llegado la noche anterior, pero lo que no recordaba era haberse quedado como estaba ahora. Estaba perfectamente acostado en la cama y bien abrigado con una manta. Se miró el cuerpo y vio que estaba en calzoncillos, ya no tenía la túnica ensangrentada ni la protección de dragón. Tenía la mano derecha vendada, al igual que el muslo y que la parte inferior de la espalda, pero ya no le dolía ninguna de sus heridas, únicamente se sentía agotado, algo muy razonable teniendo en cuenta la cantidad de magia que había derrochado la noche anterior. Se estiró en la cama, se frotó los ojos y miró a su alrededor buscando una explicación a todo aquello. Y la encontró. A un lado de la cama, en un sillón, dormida y con un libro en su regazo se hallaba Angelina.

Miró su reloj y vio que el tiempo seguía pasando. ¡Ya se acordaba! La noche anterior no había aguantado más y se había derrumbado malamente sobre la cama sin activar su reloj. Seguramente Angelina había ido a buscarlo a su cuarto y se lo había encontrado exhausto y malherido. No sabía donde estaba su varita, así que convoco con la mano unos pantalones del armario y se los puso. Se levantó de la cama y fue hacia donde Angelina seguía durmiendo. ¿Qué explicación le daría ahora? Había sido una auténtica insensatez por su parte haberse olvidado de activar su reloj. Cogió el libro que tenía abierto en su regazo, lo cerró y lo puso sobre la cama. Al hacerlo, la chica abrió los ojos rápidamente sobresaltada y miró a Harry analizándolo.

- ¡Harry!- exclamó la morena poniéndose de pie- No puedes levantarte, estas herido, debes descansar.

- Estoy perfectamente, gracias- respondió secamente. Nunca le había gustado cuando estaba en la enfermería y la señora Pomfrey lo obligaba a quedarse en la cama.

- ¡Como que estás perfectamente!- protestó Angelina indignada- Si no te hubiera encontrado habrías muerto desangrado. ¿Se puede saber a donde demonios fuiste¿Te das cuenta de las heridas que tenías? Se supone que no podemos salir de aquí en tres meses- le reprendió a Harry que se había sentado sobre la cama ignorando a la chica.

- Vamos a ver.- empezó Harry cogiendo aire y con semblante serio- He dicho que estoy perfectamente y es que estoy perfectamente. Estaba todo controlado y te puedo asegurar que no habría muerto, aunque eso es lo que querrían muchos. Y encima ahora tendré que soportar a Hermione dándome el sermón sobre que no puedo salir y bla bla bla. Yo no le debo explicaciones a nadie y menos a ti, Dovmal. Y nadie va a decirme si puedo salir o no de aquí, ni cuando puedo hacerlo. Y voy a decirte una cosa, si no sabes de que va esto, puedes irte con tus padres de nuevo que aquí no te vamos a echar de menos. Y de seguro que papa y mama te estarán esperando con los brazos abiertos.- No sabía por que lo había hecho, solo sabía que estaba de mal humor, pero sabía que había metido la pata nada más terminar de hablar. La cara de Angelina había cambiado radicalmente, antes estaba preocupada, pero ahora su rostro estaba desencajado, enfadado, serio, con la mirada perdida y los ojos cristalinos. Sin soltar ninguna lágrima, al cabo de unos segundos se recompuso y miró a Harry duramente. Cuando habló lo hizo con una voz neutral y suave, aunque se notaba que estaba enfadada y luchaba por no llorar.

- Mis padres están muertos- Articuló Angelina como si fuera algo sin importancia levantándose del sillón en el que se encontraba.- y no te preocupes por Hermione que no sabe nada, ya me he encargado yo de que no supiera que estabas herido porque sabía que no te gustaría tenerla encima reprendiéndote. De nada Potter.- terminó dándose la vuelta y dirigiéndose a la puerta.

- ¡Dovmal! Lo... – pero sus palabras quedaron silenciadas por el ruido del portazo que había dado Angelina al salir. ¿Pero que había hecho¿Se había vuelto loco? No sabía que sus padres estaban muertos, pero eso no era ninguna excusa, no tenía que haberle hablado así. Él mismo se había quejado de que los italianos no le habían agradecido su ayuda la noche anterior y ahora hacía él lo mismo con Angelina. Ella lo había ayudado, le había curado sus heridas, le había quitado la túnica llena de sangre y se había preocupado por él, algo que no hacía mucha gente, quedándose junto a él hasta que despertó. Tenía que hablar con ella y disculparse.

Cogió una camisa roja, fue al baño a lavarse la cara y salió de la habitación con la intención de solucionar su fallo. Cuando llegó a la sala principal se encontró con Hermione leyendo y escribiendo unas cosas en un papel. Cuando Hermione lo vio, dejo lo que estaba haciendo y lo miró interesada.

- Hola ¿Cómo te encuentras¿Ya consigues hacerlo?- preguntó la castaña.

- ¿Cómo?- Harry no tenía ni idea de lo que estaba hablando.

- Si, Angelina me dijo que estabas concentrado en tu cuarto con el fuego para poder aparecerte y por eso se te había olvidado activar el reloj. La acabo de ver algo mal pero me dijo que fue porque te había interrumpido y te habías enfadado con ella. Deberías tratarla mejor.- aconsejó de forma inocente. Definitivamente tenía que perdirle perdón y agradecerle mucho a esa chica.- Entonces... ¿ya logras aparecerte como heredero?

- Si- pensó que no tenía ningún sentido ocultarlo. Pero ante la mirada de interés de la chica continuó rápidamente.- Pero ahora estoy agotado Hermione. Mira como tengo la mano.- dijo levantando la mano vendada.- Al final no tenía fuerza para controlar bien el fuego y me quemé.- sonrió mentalmente. Al final le había venido bien la quemadura.- ¿Sabes donde está Angelina? Creo que debo disculparme por lo de antes.

- Si, se fue a la biblioteca.

- Gracias. Voy a buscarla.- Pero cuando entró en la biblioteca se dio cuenta de que tenía un problema.

¿Cómo encontraría a Angelina en ese lugar? Debido a lo que le había sucedido en la batalla había decidido que practicaría la capacidad de detectar e identificar el aura mágica y la presencia de las personas. Pero aún no le había dado tiempo a hacerlo así que estaba perdido.- Un momento... – susurró pensativo- Accio mapa del merodeador.- pronunció alzando la mano, no había encontrado su varita pero eso de momento no era un problema, ya le preguntaría a Angelina. A los pocos segundos el pergamino llegó hasta él. Tras pronunciar el juramento, la biblioteca había empezado a aparecer sobre el papel. Se preguntó cuantas veces habrían intentado los merodeadores intentar entrar a aquél lugar que aparecía en el mapa, pero que sin ser los herederos no podían. Había localizado a Angelina, estaba casi en una esquina de la biblioteca, sentada donde había una mesa redonda, conocía el lugar. Avanzó hasta el fondo del pasillo por el que se encontraba, luego giró a la izquierda, otra vez a la izquierda y seguidamente a la derecha. Entonces giró por el último pasillo, hasta que encontró la mesa y a Angelina haciendo que leía un libro, aunque en realidad tenía la cabeza apoyada en las manos sobre la mesa y se tapaba los ojos.

- Señorita Dovmal... - dijo con voz suave. La chica dio un pequeño sobresalto pero no se viró hacia Harry. ¡Se estaba comportando como un idiota¿Por qué coño no empezaba a llamarla por su nombre?- Angelina... – continuó con voz suave pero clara. Ante haber oído su nombre por primera vez de la boca de Harry, la chica se giró. Tenía los ojos rojos y la cara húmeda. Estaba más que claro que había estado llorando.

-¿Q...Qué?- titubeó la chica intentando sonar normal pero fracasando estrepitosamente en el intento. ¿Por qué había provocado aquello? Había decidido que cambiaría de actitud frente a los mayores pero¿por qué le hacía daño a alguien completamente inocente?. Caminó hasta la mesa, se sentó frente a ella, le cogió sus manos de la cara y la obligó delicadamente a que lo mirara.

- Soy un imbécil.- Determinó Harry completamente serio.- Un idiota, un cerdo, un desagradecido, un borde, un antipático, un insoportable... puedes pararme cuando te apetezca.- bromeó Harry un momento pero volvió ponerse serio. Angelina sonrió un breve instante.- La verdad es que lo siento enormemente, lo siento de veras. Deberías darme una bofetada, es más¿por qué no me la das?- instó Harry algo irónico pero hablando en serio. Angelina le miró la mano vendada y la cogió para examinarla.

- Con la luz sanadora del tejón pude curarte las quemaduras, pero la piel va a tardar un poco en regenerarse por completo.- informó Angelina olvidando las palabras de Harry.

- Eres una maravilla de Hufflepuff, y yo una mierda de Griffindor.- valoró Harry suspirando.- ¿Por qué no te enfadas conmigo¡Grítame! O haz algo.

- No vuelvas a llamarme Señorita Dovmal¿de acuerdo?

- Está bien, si prefieres Dovmal solo, como quieras... vale vale- añadió ante la mirada recriminatoria de la chica- Angelina, solo Angelina.

- Gracias. Y no te preocupes, todos tenemos momentos malos y reaccionamos mal, a veces... sin motivo.- añadió esto último enarcando una ceja en un gesto perspicaz.

- Tienes razón, y últimamente yo vivo en un momento malo continuo. Pero te debo una disculpa. Lo siento, te has preocupado por mí, me has curado las heridas, me has cuidado durante todo el tiempo que estuve durmiendo y también se lo has ocultado a Hermione, muchas gracias. Creo que lo mínimo que puedo hacer es darte una explicación¿no crees¿Qué quieres saber?- ofreció Harry sinceramente.

- No quiero pedirte explicaciones de lo que hagas en tu vida Harry, cuéntame lo que quieras contarme, pero hay algo que si me esta matando de la curiosidad¿Qué demonios hiciste para acabar así?- preguntó Angelina intrigada.

- Pues enfrentarme a unos treinta mortífagos y a una quimera, por su culpa estoy así.- soltó Harry sin vacilar dejando a la morena estupefacta. Ante la incredulidad por parte de la chica de lo que estaba escuchando, decidió contar algo más de la historia- Angelina, tu sabes mi reciente interés por la magia negra. Y creo que también sabes que se me habían terminado los libros y que estaba buscando más, específicamente de la antigua biblioteca de Albania.

- Si, algo me ha comentado Hermione.- respondió la morena tras haberse recuperado del shock.

- Pues cuando descubrí donde se encontraba la biblioteca- comenzó, le había prometido darle una explicación, pero no le contaría como había conseguido saber el paradero de la biblioteca. No se sentía precisamente orgulloso de lo que había hecho con Hermione.- decidí que haría un viajecito a Albania. El problema fue que, de regreso, me encontré con una batalla en Milan. ¡No podía marcharme de allí sin más¡Entiéndelo! Soy un heredero y se supone que mi misión es la de ayudar.- en parte era verdad, aunque se había quedado en la batalla más por el odio a Voldemort y el deseo de probarse a sí mismo, que por el simple hecho de ser heredero.- Los ayude contra los mortífagos y entonces la quimera me pilló por sorpresa.- Quería evitar el tema de los mortífagos rápidamente, no se arrepentía en absoluto de lo que había hecho pero dudaba que Angelina pensara lo mismo que él.- Invoqué la espada de Griffindor y gracias a la espada conseguí librarme de ella.- Tampoco creía que explicarle lo de Quetza fuera una buena idea.- Y para terminar esa magnífica noche- continuó con ironía- tuve que huir rápidamente de Italia porque el ministro quería apresarme, decía que había utilizado magia ilegal, no se dieron cuenta de que si no llega a ser por mí, estarían todos muertos. Bueno, después llegué aquí y resto de la historia ya la conoces.- Angelina había permanecido en silencio durante todo el relato de Harry, pero se veía que quería decir algo.

- Creo que no hace falta decir que lo que hiciste fue una auténtica insensatez, locura y estupidez.- opinó Angelina mirando a los ojos esmeralda de Harry- Pero como eso ya lo sabes, lo que te digo es que debiste habernos avisado, al fin y al cabo todos somos herederos y esta guerra es de todos. Si no podemos evitar que te metas en esos problemas, al menos avísanos la próxima vez para ayudarte.- pidió Angelina resignándose a que Harry iba a hacer lo que le diera la gana.

- Está bien, tienes razón, la próxima vez os avisaré.- prometió como un niño que prometía que no volvería a realizar una travesura.- aunque tienes que reconocer que soy el mejor preparado de los tres, ninguna de las dos aguantaría más de cinco minutos contra mí.- bromeó Harry sonriendo.

- ¡Eh¿Alguna vez has librado un duelo contra mi¿Alguna vez me has visto contra Hermione¡No! Así que no tienes ni idea de lo poderosa que puedo llegar a ser.- rebatió Angelina entrando en la broma.

- Pues cuando quieras vamos a la plataforma de duelo y me lo demuestras. Pero tendrás que decirme donde está mi varita porque no la encuentro, aunque estoy convencido de que incluso sin varita te ganaría.

- Ya lo veremos- dijo Angelina mientras metía una mano en el bolsillo de su túnica y sacaba la varita de Harry- Lo siento, la cogí antes y se me olvidó dejarla en la mesita de tu cuarto. Está bien, vamos a ver quien de los dos es el mejor, pero antes tienes que recuperarte de tus heridas, no quiero jugar con ventaja.- bromeó Angelina aunque se notaba que realmente estaba preocupada por la salud de Harry.

- De acuerdo.- asintió, pero aún le quedaba algo por decir.- Angelina... – la chica gimió en señal de asentimiento para que continuara- Siento lo de tus padres, y siento la manera en la que te hable antes, si hubiera sabido algo te aseguro que no hub...

- No te preocupes Harry, de verdad.- interrumpió Angelina y sin saber muy bien si decir aquello o no, continuó- Murieron hace algo más de un año, los asesinó Voldemort. Bueno, no personalmente, no tuvieron ese "honor" – ironizó la chica pero se notaba que le dolía terriblemente el recuerdo. Tras las palabras de la chica se produjo un incómodo silencio, y Harry supo que lo mejor sería cambiar de tema.

- Pues creo que voy a comer algo, una batalla te abre el apetito.- bromeó Harry tocándose el estómago.

- Desde luego, como te estabas aburriendo te vas de Inglaterra a Italia a una batalla en la que nadie te ha llamado, discutes con el ministro, tienes que huir del país... Psss y después eras tu el que decías que no querías llamar la atención.- dijo Angelina fingiendo indignación aunque dejaba entrever una sonrisa.

- No tengo remedio, yo soy así. La fama viene a mí.- respondió Harry soltando una carcajada mientras se marchaba de la biblioteca dejando a una chica feliz por haber arreglado las cosas con él.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Ya había comido, había activado su reloj y estaba en su cuarto pensando. Había sido lo mejor posponer la práctica con Angelina unos días, aún se sentía sin fuerzas y tenía mucho que leer y organizar. Había estado organizando todos los libros que tenía de magia negra. Tenía más que suficientes para todo el tiempo que le quedaba allí y seguramente para después también. Estaba empezando a tener una colección de libros oscuros interesante. Y aunque habían muchos libros que le llamaban la atención y que ya había apartado como los siguientes en leer, el libro que indiscutiblemente más ansiaba y más le había costado encontrar era el de su deseada poción. Seguía decidido a hacerla y tomarla, era la única manera de conseguir el poder necesario para acabar con Voldemort, y sacrificaría lo que fuera necesario para librar al mundo de semejante monstruo. Por un momento se le había pasado por la cabeza que quizá no fuera necesario tomarla, pero la batalla había reafirmado su decisión. Unos pocos mortífagos principiantes y solo una criatura mágica habían sido suficientes para casi acabar con él. No quería ni imaginarse cuando la batalla fuera cien veces mayor. Estaba claro que necesitaba mucho poder y la única forma de lograrlo era la poción. Ya había empezado a leerla, no tardaba mucho en realizarse, con suerte una semana. El problema eran los ingredientes, una barbaridad de ingredientes, muchos muy peligrosos y más si se mezclaban entre sí. Eso sin hablar del problema de conseguirlos. Definitivamente tenía trabajo que hacer.

Espero que les haya gustado y xfa reviews(que repetitivo me siento diciendo siempre lo mismo, xD bueno, hasta el próximo...)