Buenos días princesos y princesas! No pude esperar para este capitulo .

Espero que el capítulo de hoy os guste, realmente marcará un antes y un después, pero cabe dejar claro que seguimos hablando del mismo Trafalgar Law. Y que quien escribe es una persona con la mente algo retorcida, a la qual no le gustan cierto tipo de cosas, pero de eso os enteraréis con el paso del tiempo y los capitulos.

Diclaimer: One Piece no me pertenece, sólamente Maya y ésta historia en particular.

Capítulo 9- Tiempo récord.

Aún había un tema que seguía sobre la mesa a esas alturas. El tema tenia dos nombres de hombre, ambos rubios, ambos creídos. Sanji y Duval. Había algo que el segundo se traía entre manos que no animaba demasiado al personal, y Maya se percató de ello cuando lo vió alejarse tras haber tenido una larga conversación con ella sobre su estado de ánimo tan deprimente que tenía esos días. Aunque no le había contado cuál era el motivo, la castaña empezaba a tener alguna que otra sospecha en cuanto a eso: se mostraba agresivo, tenso, esperando la respuesta de Sanji. Aquello le daba mala espina. Olía a problemas.

Habia pasado toda la tarde con un peso en el pecho, debido a su discusión con Kid. Ahora le parecía que se había comportado como una estúpida e infantil niñata consentida. Y lo que era peor era que se habia excedido incluso para su gusto.

El miércoles sería otro día, se dijo, y tal vez las cosas fueran mejores. Lamentaba que Law hubiera tenido que estar presente en esa discusión de críos, y que la hubiera visto en esa faceta tan tonta.

Y así fue, el miércoles fue un nuevo día.

Comenzaron con algo de historia del arte, luego se adentraron en la historia del mundo y cuando quiso Maya darse cuenta, fue la hora del recreo. Buscó a Kid para disculparse, aunque para su criterio él mismo hubiera actuado inmaduramente, y cuando lo encontró éste estaba junto a Law y Killer apoyado en una pared de un pasillo cualquiera.

-Ey.- Saludó, mirando algo insegura al pelirrojo para ver si era bienvenida. Evidentemente, no lo era demasiado. Debería disculparse antes.- Oye, Kid, lo siento por lo de ayer.

-¿Qué es lo que sientes? ¿Que te guste Skillet?

-Parece ser que disfrutas bastante con esta discusión, ¿me equiboco?- Maya lo había intentado, y permanecía intacta en su lugar para no engrandecer la bola, aunque las ganas de esparcir su sangre y pintar las paredes con ella continuaban presentes en su mente. Se acercó a Killer y lo cogió del brazo, mirando desafiante al pelirrojo.- Que sepas que él está de mi parte y me lo pienso llevar hasta que te disculpes conmigo.

-Oye, yo nunca he...- Pero no terminó porque la castaña lo empezó a arrastrar cabreada, pero se detuvo en seco al ver que no avanzaba, puesto que Kid habia sujetado el otro brazo del rubio.

-Eso es jugar sucio.- Dijo, al tiempo que tiraba de él con la fuerza suficiente como para arrebatarselo a Maya. En un movimiento reflejo agarró a Law y lo dejó en lugar de Killer.- Con él haz lo que te apetezca, cómo si te lo tiras.

-¡De acuerdo!- Se marchó sin siquiera pensarlo, junto al moreno, cabreada con todas sus fuerzas. Pisaba fuerte, apretaba la muñeca del moreno como si su vida dependiera de ello, aunque poco daño le hacía realmente. En un momento dado, Law decidió que era necesario dejarle en claro una cosa.

-Puedo caminar por mi cuenta. -Maya enrojeció, lo soltó al instante y se quedó de pie, estática en dónde estaba.- Tal vez es cierto que te me quieres tirar.- Señaló con su sonrisa torcida la puerta de los baños del instituto. La joven se volvió aun más roja y trató de explicarse, pero cada vez que veía esa sonrisa empezaba a tartamudear con nerviosismo. Y eso que aún no habia logrado recordar qué era lo que le había dicho la noche del viernes, cuando celebraron el cumpleaños de Apoo.

A Law no le molestaban lo que una persona normal consideraría como un "silencio incómodo", porque disfrutaba en ver las caras de la gente cuando no sabían cómo actuar frente a uno. Entonces pensó que sería divertido ver cómo reaccionaba si le preguntaba por su patética confesión del viernes por la noche.

-Por cierto, ¿podrias esclarecerme un poco aquello de que "tienes una seria obsesión conmigo"? No me quedó demasiado claro.

Tal y como se pensaba, su cara fue todo un poema. Maya abrió los ojos e intentó explicarse, tratamudeando tanto o más como cinco minutos atrás, cuando se habían parado en frente de los baños.

Se escucharon unas voces al fondo del pasillo, y para evitar que le chafaran su momento de diversión Trafalgar Law decidió entrar en el baño, seguido de cerca por una tartamuda y cojeante Maya con extraños tics alrededor de su cuerpo. Allí estaban solos, y tenían que hablar de aquello. Nada podría resultarle más embarazoso.

-Esto... yo... no era, es que, verás...- Empezó. Repitió varias veces las mismas palabras, hasta que interiormente se ordenó parar, contar hasta tres y decir simple y solamente la verdad.- Era verdad.

-Ya veo.

-¿No vas a decir nada más?- No esperaba que con tan sólo decirlo él sintiera lo mismo, o pensara en ella de otro modo, o la aceptara, o lo que fuera. Simplemente habló sin pensar, y se arrepintió.

Law se apoyó en la pared y la miró a los ojos, analizándola y escrutándola con la mirada buscando el mínimo ápice de debilidad. Claro que en aquel momento encontró bastantes, y pensó en guardarse aquella información para otro día.

-¿Acaso quieres que te conteste?

La tensión en el ambiente era notable y Maya sólo podía tragar saliva como una tonta indefensa. Aquel era el día más raro de su vida: se intentaba disculpar con el que poco a poco iba considerando como su mejor amigo y a éste le daba por seguir cabreado, cogía a Law de la mano y lo arrastraba hasta los baños, para terminar hablando de la noche del viernes en que se le fue la lengua más de lo normal.

Trafalgar Law, en cambio, estaba analizando la situación. No consideraba a Maya como a una chica fea, pero tampoco guapa. Tenia las facciones agradables, no solía sobresalir con su físico y su único rasgo destacable eran sus ojos, de color verde oliva, los cuales había visto maquillados un par de veces a duras penas.

-Bu-bueno... yo...

-¿Quieres que salgamos juntos, entonces?

La castaña se quedó parada. Si le decía que no era necesario, le estaría mintiendo. Deseaba tener algo con él, pero a la vez pensaba que significaria demasiada presión para el joven, al qual, de todos modos, no parecía importarle demasiado. Si decidía...

-Me gustas, Trafalgar.- Lo miró a sus ojos grises, que permanecían clavados en ella sin ningún tipo de miramiento.- Así que creo que la respuesta es que si. Me gustaría, pero se entiende que tu no quieras, después de todo no hemos tenido mucho contacto.

-¿Y quién te dice que yo no quiero?

Aquello dejó a Maya totalmente descolocada. No se esperaba ese tipo de respuesta en absoluto.

Pero aún no estaba demasiado convencida. Le parecía como si todo fuera a explotar, poniéndose filosófica, cómo si aquello se tratara de una bella burbuja que estuviera luchando para retardar su explosión. Su eliminación. Su desaparición. Cualquier rastro de su existencia.

-¿Eso es...?

Trafalgar Law se acercó a la castaña y le dió un beso suave en los labios, al tiempo que Maya se encontraba demasiado paralizada como para poder articular una sóla palabra. Al menos, se dijo, no trató de utilizar la lengua. Si se hubiera dado el caso, la de Maya habría parecido la cola de un lenguado en la pescaderia, a punto de ser vendida. Y aquello dejaría mella en Law.

Pero, regresando a la realidad, Law aún se encontraba besando a Maya. Se separó de ella, sonriendo como solía hacer, de forma retorcida. Ella mantenía sus ojos abiertos, y lo miró por un instante, tratando de decir algo, pero al tiempo temiendo hacer algo que rompiera el momento.

-¿Esto significa que...?

El asentimiento de Law, su sonrisa y el aire de misterio con el que desapareció del baño le dieron a entender que se trataba de un "sí". Es decir... que a partir de ese momento estaba saliendo con Law. Con Trafalgar Law, su obsesión. Y no entendía por qué.

En ese instante sonó la campana que indicaba el inicio de las clases otra vez. Según recordaba, en ese momento tenía biología con Ivankov, un ser humano de sexo indefinido muy estrambótico, pero bueno en su trabajo. No le desagradaba esa asignatura, pero mientras bajaba las escaleras tuvo clara una cosa, y era que no pensaria en nada que no tuviera ese nombre y ese apellido. Trafalgar Law.

-Oye.- La voz del pelirrojo la sacó de sus pensamientos.- ¿Qué ha sido eso?

-¿A qué te refieres?

-Te has marchado con Law y no habéis bajado juntos. Tu traes una cara de atontada digna de una fotografía y él una sonrisa maquibélica realmente aterradora.

Maya miró al joven que la interrogaba con la mirada, y decidió que ya no estaba cabreada con él por el tema de la música. Ahora había otras prioridades, que no incluían a Kid. Ni a Killer, Zoro, o incluso a Robin.

-Law me ha besado.- Dijo en un hilo de voz.- Ahora estamos "juntos".

Eustass Kidd palideció. Aquello era tan caótico que tuvo que sujetarse la cabeza para que no explotara. Entonces recuperó el conocimiento y su mente comenzó a funcionar, llegando a una única y para nada agradable situación. Miró a la chica con un grave retraso que tenía delante y suspiró.

-No te ilusiones, se trata de Trafalgar Law. No creo que vaya en serio.

-Aún así, voy a aprovechar el momento.- Sonrió.- ¿Olvidamos el tema de la música de una maldita vez? No voy a sentirme demasiado bien permaneciendo callada a tu lado.

Él sonrió, como acostumbraba a hacer, y sabiendo que llegaba igual de tarde que ella se puso a andar a su ritmo, en su misma dirección. Algo en su interior habia cambiado. Velaría para que el inepto de Law fingiera bien esa relación hasta que terminara aburrida de ella. Cuando aquello llegara, allí estaría él para Maya.

-¿Qué pasa?- Preguntó ésta al ver que Kid llevaba una rato mirándola con una expresión cálida en su rostro. Al percatarse, apartó la mirada, pero sonrió.

-Eres como una niña pequeña.

Antes de que me critiquéis, sé que en este capítulo varias cosas han sido extrañas, y voy a explicarme a continuación.

Más que nada, decir que lo que siente Kid por Maya NO es amor. No quiero que haya malentendidos, es simplemente el cariño. Mi visión de él no es siempre la de alguien tan rudo.

Ultimo: antes de criticarme con la relación Law-Maya, por favor, esperad a seguir leyendo.

Y, más que nada, agradecer infinitamente todos vuestros reviews :))