"Libertad"

Edward POV

Había decidido no ir a la fiesta en La Push, pero claro que Emmett no estaba de acuerdo y terminé en la playa junto a todos los demás que intentaban embriagarme para que me divirtiera, estaba de mal humor y quería estar en casa lejos de los murmullos sobre Isabella.

Lo único que podía decir que me alegraba era que ella no fuera a estar ahí, ni siquiera había tenido tiempo de invitarla, así que no tendría que evitarla aquí también. Al menos eso pensaba hasta que apareció un todo terreno por el camino de la reserva y ella emergió de él.

No iba con un corto vestido como algunas chicas, ni con vestidos de playa que muchas habían elegido sin saber el clima del lugar, llevaba un simple pantalón de mezclilla y una camisa a cuadros con uno de esos malditos encajes debajo, dejando ver su escote ligeramente, un poco de piel que lograba ser más sexy que las piernas y escote de muchas en la fiesta.

― ¿Quién la invitó? ―preguntó Emmett a mi lado, dudaba que alguno de los chicos lo hubiera hecho y eran los únicos que sabían de todo esto y solían hablar con ella.

―Yo lo hice. ―exclamó la pequeña castaña detrás de nosotros, Leah, sonriente y pasando en medio de ambos. ―Me agrada, no tengo muchas amigas aquí y escuche que odia a Rosalie Cullen, estábamos destinadas a encontrarnos. ―añadió sonriendo antes de ir hasta ella con completa alegría.

―Genial, Barbie tiene de enemiga a una chica que conoce todo el bosque y otra con todo el dinero del mundo. Podrían matarla y desaparecerla, quizás deberías ocultarla un tiempo. ―murmuró Emmett con su estúpida sonrisa de un par de copas.

Volví la mirada hacia Isabella y supe que sería una larga noche.

La semana no había sido la mejor después de que esa foto saliera a la luz, nadie tenía la valentía suficiente para cuestionar a Isabella, así que las preguntas incomodas llegaban de una u otra forma a mí, estaba frustrado por toda la situación, por eso había querido quedarme en casa, pero ahora estaba viendo a Isabella desde el otro lado de la fiesta.

Leah y ella estaban con los chicos de la reserva, mientras todos nosotros estábamos sentados en la parte trasera de la camioneta, no era una gran fiesta con música y alcohol, era más como una reunión y dudaba que estuviera saliendo como esperaban.

La hermana de Seth odiaba a Rose, así que las chicas no estaban encajando con el resto, y por lo que había notado Leah podía lograr que cualquiera de ellos hiciera lo que quisiera, era la única chica así que la trataban como si fuera la hermana pequeña del grupo, estaba claro que no se volverían íntimos amigos de las Denali. Entendía porque el grupo de Rose no era el más querido entre las chicas de la escuela, no tenían el mejor carácter, pero sentía curiosidad por saber que le habían hecho a Leah para que decidiera odiarlas también.

― ¿Alguien sabe donde está Alec? ―preguntó de pronto Garrett buscándolo con la mirada entre las personas que se reunían junto a la fogata.

―Está algo ebrio y de alguna manera hizo amistad con el guardaespaldas de Isabella. ―señalo Riley detrás de nosotros, ni siquiera me había dado cuenta de que ese tipo había llegado con ella, pero ahí estaba, junto a la camioneta hablando con Alec tranquilamente mientras bebían un par de cervezas.

―Alec hace amistad con cualquiera después de tres cervezas. ―exclamó Emmett sonriendo.

―Después de la séptima intenta coquetear contigo. ―complemento Jacob con una leve carcajada. Riley estiro el brazo pasándolo por los hombros de éste.

―Creí que era el único. ―todos soltaron una carcajada ante el comentario casi agradecido al saber que no era solo con él. Incluso yo lo encontré divertido.

Mientras nos reíamos por aquella tontería una fuerte melodía lleno el lugar, Leah había logrado que Sam, uno de los mayores de la reserva, pusiera música en la camioneta de alguno de ellos, según Seth ella amaba bailar y Sam amaba complacerla.

―No solo Sam. ―murmuró Jacob sonriendo. ―Quil, Embry, Paul, Jared, todo el mundo ama complacer a Leah, a veces solo por molestarte un poco. ―Seth puso los ojos en blanco, debía ser difícil tener una hermana mayor que resultaba atractiva a la vista, en medio de todos esos chicos.

―Yo lo haría con gusto. ―exclamó Emmett señalando con la cabeza a la fogata, ahí estaba Leah bailando como si no hubiera nadie observándola, Seth le dio un golpe en el hombro a Emmett que solo le causo una carcajada, la pequeña castaña no tardo en intentar que Isabella la acompañara, aun cuando Leah era una chica atractiva, no podía verla como el resto, así que cuando Bella decidió que lo haría mi concentración se posó sobre ella totalmente.

No conocía esa canción, aunque tampoco me interesaba demasiado, solo quería memorizar el movimiento de sus caderas y la completa libertad que reflejaba su rostro tras cada paso. Mientras me embriagaba con la vista de su cuerpo, no podía evitar preguntarme si en algún momento eso acabaría o si cada que me cruzara con Isabella terminaría perdido en ella.

Uno de los chicos de la reserva se acercó a ella y aun cuando sabía que no debía sentirme así, la rabia creció en mi interior, quería ir hasta ahí y quitar sus manos del cuerpo de Isabella, maldita sea, ella se había estado burlando de mí, que bailara con otro no debía importarme, pero ahí estaba como un maldito idiota obsesionado.

― ¿Quieren dejar de estar aquí como niños enojados y unirse a la fiesta? ―exclamó Leah que parecía escabullirse por ahí sin que nadie la viera.

―Yo bailaré contigo. ―exclamó Emmett bajándose de la camioneta, a lo que ella soltó una leve carcajada.

―Emmett, no te atrevas. ―murmuró Seth siguiéndolos hasta la playa.

―Iré con ellos, quizás Kate quiera bailar. ―dijo Garrett bajando de un salto de la camioneta.

―Podría invitar a una de las rubias ¿vienes Edward? ―preguntó Jacob bajando de la camioneta también, Riley estaba sentado en la orilla esperando mi respuesta, como si eso decidiera si se quedaba aquí aburrido o iba a bailar con alguna de las chicas.

Yo ni siquiera sabía bailar, no era una de mis habilidades, pero no quería obligar a alguno de ellos a quedarse conmigo, supuse que podía solo acercarme al resto y perderme entre las personas.

Emmett se había pegado a Leah como lapa, cosa que no tenía feliz a Seth pues los observaba desde cualquier punto donde estuvieran bailando, Jacob había invitado a Rose y Riley a Irina, Alec peleaba con el nuevo amigo de Isabella para arrastrarlo a la pista, dudaba que lo lograra, lo que sea que Garrett y Kate hacían, prefería no saberlo.

Sabía que Tanya estaba ahí al otro lado del fuego sola, no quería ni siquiera acércame porque sabía que terminaría en otra molesta cita con ella días después, aun con lo molesto que estaba no creía querer una relación de consuelo con otra persona.

Mientras bebía mi quinta cerveza de la noche, Emmett se acercó a mi lado, quizás había decidido dejar de molestar a Seth un rato.

― ¿Estás molesto otra vez? ―preguntó tomando una cerveza de una gran hielera que habían llevado repleta de ellas.

―Sabías que no quería venir. ―murmuré sin realmente enojo, solo estaba frustrado por no poder quitar la vista de Isabella que ahora bailaba y se reía con Leah.

―Si permito que te encierres en tu habitación a llorar por Isabella, no volverás a salir de ahí y entonces todo mi tiempo invertido en ti, se irá al diablo. ―puse los ojos en blanco y él paso su brazo sobre mis hombros. ―Deja de mirarla, solo te torturas. ―podía intentarlo de nuevo, pero era un caso perdido, simplemente aceptaba que era adicto a mirar a Bella.

Ella levantó la mirada y volví a quedar prendado de sus ojos azules, ¿estaba loco por querer correr a su lado como un niño perdido?, no quito la mirada en un largo rato, quizás había una posibilidad de que ella sintiera lo mismo que yo.

―Es una buena forma de tortura. ―murmuré sin poder romper aquel simple contacto.

Mientras hablábamos Alec terminó por ir solo hasta donde todos se reunían, uniéndose a Bella y Leah, quizás ya estaba demasiado ebrio, por la manera en que bailaba parecía haberse tomado todo el alcohol de la fiesta.

―Deberías dejar de pensar en eso y divertirte. Como Alec. ―definitivamente no iba a divertirme como él, había bebido demasiado y ahora bailaba como si nadie pudiera verlo, jamás había estado así de borracho y no quería iniciar ahora.

― ¿No deberíamos detenerlo?

―Garrett lo llevará a casa cuando crea que es demasiado, siempre lo hace. ―respondió sin mucho interés, puse los ojos en blanco, claro que lo hacía.

―Garrett está ocupado con Kate y Alec a punto de desmayarse, deberíamos detenerlo. ―murmuré observando al chico que intentaba mantenerse en pie.

―Bien, lo traeré para que se calme un poco. ―fue hasta él y les dijo un par de cosas a las chicas, antes de llevar a Alec hasta la camioneta y dejarlo sentado ahí. Supuse que podía quedarme con él, de todas maneras, no estaba haciendo otra cosa. Fue hasta ellos y me senté a su lado, Emmett le había conseguido algo de agua y una bolsa con frituras que no me sorprendía llevara en su camioneta.

Me pregunte si Alec estaba pasando por lo mismo que yo, quizás Garrett solo había terminado su juego o relación, eso sería una razón para perder el control con el alcohol, no lo había notado molesto, incluso cuando hablaban de Kate, él solo ignoraba el tema o se reía de alguna broma, pero en las pocas veces en que habíamos salido, él intentaba no beber aun cuando nunca era conductor designado o algo así.

―Chicos, me voy. Mi madre se está volviendo loca por la hora y amenazo con venir a buscarme, así que me voy. ―exclamó Riley llegando a nuestro lado, asentimos y nos despedimos, excepto Alec que ni siquiera podía comprender lo que estaba ocurriendo. ―Puedo llevarlo a casa, vive en la misma calle que yo. ―murmuró mirando al chico que comía papas como si fuera un niño pequeño.

―Creo que sería lo mejor. ―respondí, si Alec seguía bebiendo terminaríamos en el hospital con él desmayado, lo ayudé a llevarlo hasta su auto y unos minutos después se fueron. Cuando iba de regreso a la camioneta, sentí unas gotas caer y antes de poder llegar, la lluvia se convirtió en una tormenta, el fuego se había apagado y todos corrían para cubrirse, había alguien justo junto a la playa, con la cabeza levantada hacia el cielo y los brazos estirados, desde donde estaba no podía distinguir su rostro, pero estaba demasiado cerca de la orilla, la Push era tranquila casi todo el tiempo, pero cuando había fuertes tormentas se suponía que nadie podía acercarse, las olas eran demasiado y el lugar estaba rodeado por rocas, si terminabas dentro del agua sería difícil sacarte de ahí antes de que algo malo ocurriera.

Pensé que sería alguien ebrio que todos ignoraban por la necesidad de buscar un techo, me acerqué pasando entre las personas que corrían a los autos y a tan solo unos pasos una gran ola llegó hasta aquella persona, no fue arrastrada, pero cuando el agua se alejaba, la vi dar un paso más.

― ¡No! ―grite entre las personas, si entraba más al agua las olas le arrastrarían mar adentro. Corrí empujando a las personas y justo cuando el agua comenzó a subir la tomé del brazo atrayéndola lejos de la orilla y caímos juntos en la arena mojada. ¿Cómo sus ojos azules podían brillar así en medio de la oscuridad? ― ¡¿Estás loca?! ―grité furioso con sus actos, ella me miraba confundida, como si no pudiera entender a que me refería. ―No puedes acercarte al agua así nada más, si una ola te arrastra, estás muerta, Isabella. ―exclamé enojado, ella tenía el rostro pálido y las gotas seguían cayendo sobre ambos.

―No creí que fuera tan malo. ―murmuró mirándome realmente sorprendida y confundida. Las gotas resbalaban por su piel de manera preciosa, mientras sus ojos me miraban intensamente y sus manos se sostenían a mis hombros. Quizás solo una última vez, deseaba hacerlo, sentía cada parte de mi cuerpo rogándome que lo hiciera. Me incline hacia su rostro y cerré los ojos, podía sentir su aliento chocando con mi rostro, dolía aun saber que nunca había sido mía y, sin embargo, seguía deseando que lo fuera. Movió su nariz contra la mía y por un momento olvide que una parte de mí luchaba por odiarla.

Uní nuestros labios importándome muy poco lo que pasaba entre ambos, necesitaba una última dosis de ella antes de poder dejarla ir, mi lengua busco la suya con desesperación y sentí sus manos en mi cabello, ¿cómo podía ser solo un juego y sentirse real?

― ¡Edward! ―el grito me sorprendió y me aleje levantando la vista, era Emmett que estaba al lado de la camioneta. ― ¡Edward, vámonos!

La mire de nuevo, debía decir algo, una buena respuesta para lo que acababa de ocurrir, pero no tenía palabras. Realmente no tenía una explicación lógica para lo que había hecho y ni siquiera soportaba verla sin que algo quemara en mi interior, ella no era nada de lo que creía que era, en realidad no conocía a la chica frente a mí y quizás solo había confundido los deseos de mi cuerpo con cariño, nunca había estado enamorado antes, quizás no sabía diferenciar la sensación y me había dejado llevar.

Quizás nunca había sentido más que deseo por Isabella, solo me había dejado llevar por esa parte irracional de mi mente que solía controlar y ahora sabía porque lo hacía, no valía la pena todo el juego para terminar sintiéndome así.

El único problema era que aun después de todo, seguía queriendo estar con ella, quería la euforia y la adrenalina que me producía su cercanía, quería la sensación de tranquilidad de sus brazos y las delicadas caricias de sus dedos, anhelaba a Isabella como un adicto aun si todo había sido una mentira para ella.

― ¡Bella! ―a unos pasos de nosotros estaba ese hombre que la seguía a todas partes.

―Debo irme. ―murmuré vagamente antes de ponerme de pie, el hombre llegó hasta nosotros y la ayudo a ponerse de pie en medio de la lluvia mientras yo comenzaba a correr a la camioneta.

La mañana siguiente no fue nada fuera de lo normal, excepto que tanto Rose como yo estábamos enfermos por la maldita lluvia al final de la noche anterior, estábamos sentados en la sala viendo una película mientras afuera aun llovía, habíamos tomado medicamentos y mis padres habían salido para surtir el resto de las medicinas.

Antes de que todo se hubiera complicado, Rose y yo éramos cercanos, ella era como la hermana que siempre había querido, el problema había surgido cuando entramos a la adolescencia y ella solo cambió, le molestaba que tuviera una vida aparte de la suya, debía admitir que yo no había sido mejor persona, me sacaba de quicio que me siguiera a todas partes cuando estábamos en la secundaria y las peleas comenzaron.

―Edward. ―la miré de reojo, estaba pálida y tenía la nariz roja. ―La chica que estaba con tu amigo ayer, ¿es amiga suya? ―preguntó con la voz ronca y mormada. Supuse que se refería a Leah, así que asentí.

―Eso creo, es hermana de uno de los chicos y la presento hace días con nosotros. ―expliqué, ella volvió la vista al televisor, no entendía su interés por Leah, quizás habían discutido antes y eso explicaría su odio hacia Rose.

―Es amiga de Isabella también. ―murmuró de vuelta, fruncí levemente el ceño.

― ¿Y? ―pregunté en el mismo tono, no podía prohibirle a todo el mundo que hablaran con Isabella.

―Si Emmett es tu mejor amigo, no debería hacer amistad con Isabella o las personas cercanas a ella. ―la miré esperando que estuviera bromeando, pero como siempre, Rose no lo hacía, hablaba muy en serio.

―No puedo obligar a Emmett a no hablar con ella, lo mío con Isabella no tiene nada que ver con él y mucho menos con Leah. ―susurré con la garganta aun adolorida.

Eso era a lo que me refería, no había puntos medios, ella tenía que hacerlo a su manera y sino lo hacía como ella quería, se molestaba, logrando hacerme enojar también, solo esperaba que con el tiempo todo esto fuera solo una tontería del pasado y volviera a tener a la Rose con quien podía hablar sin sentirme juzgado.

Unas horas más tarde, Emm llegó a la casa, habíamos hablado por teléfono y preguntó si podía pasar el día en mi casa, él también había pescado un resfriado y decía estar aburrido en su casa, así que acepte, Rose se había ido a su habitación a dormir un rato, así que nos quedamos en la sala.

―Traje galletas. ―exclamó sentándose al otro lado del sofá, no sabía como incluso enfermo podía tener hambre, nosotros ni siquiera habíamos podido terminar el desayuno. ― ¿Vas a contarme lo que paso con Isabella o fingiremos que no paso? ―preguntó después de un rato mientras comía sus galletas, le miré sorprendido, no esperaba que alguien lo hubiera notado, al menos había sido él y no una de ellas.

―No puedo explicarlo. ―admití, en realidad no podía darle una explicación lógica a todo eso, había pensado toda la noche en ello y aun no podía comprender todo lo que sentía cuando se trataba de Isabella.

―Si quieres mi opinión, no necesitas analizarlo demasiado, el amor no se analiza, Edward. ―le miré como si estuviera loco, eso no era amor.

―No la amo, solo es atractiva y fue mi primera vez, el cerebro puede confundirse fácilmente por emociones tan intensas. ―él había detenido su mano con una galleta a centímetros de su boca y me miraba con los ojos abiertos.

―Me estás diciendo que te acostaste con Isabella y no me lo habías contado. ―ahora no lo olvidaría nunca, puse los ojos en blanco y volví la vista a la película.

―Ese no es el punto. ―murmuré con voz ronca, él suspiró.

―Bien, no la amas. Pero quieres estar con ella. Solo hazlo. ―le miré con el ceño fruncido, no podía regresar con Isabella, ni siquiera estaba seguro de que hubiéramos sido una relación, en realidad nunca le había pedido que saliéramos seriamente.

―No, ella estaba acostándose con ese hombre y seguramente lo sigue haciendo, no puedo volver a eso. ―él soltó un bufido.

― ¿Ella te dijo que se estuvieran acostando? ―le miré aún más molesto.

―No tuvo que hacerlo, tú viste la foto.

―En la foto salen besándose, eso no quiere decir que se están acostando. Quizás ella estaba muy borracha y ni siquiera lo recuerda. Créeme he estado ahí. ―suspiré pesadamente, no quería darle una explicación a eso, porque si encontraba algo que exonerara a Isabella, volvería a ella sin pensarlo y ahora mismo, eso era lo único que me impedía hacerlo.

―Emm, no quiero regresar con ella y terminar peor. Desde que vi esas fotos solo siento un nudo en el estómago y algo quemándome en la garganta, me siento enojado todo el tiempo y luego la veo en los pasillos o en clase y no puedo odiarla, porque cómo tú, una parte de mí quiere creer que ella no lo haría, pero lo hizo. ―murmuré sin mirarlo, Emmett había sido un buen amigo desde que habíamos comenzado a hablar, siempre buscaba la forma de hacerte sentir mejor, llevaba mucho tiempo sin tener a alguien así en mi vida, sabía que mis padres me escucharían igual, pero había cosas que no querías hablar con ellos, Emm era el mejor remplazo de Rose.

―Sé que las fotos son muy obvias, pero ¿qué pasa si hay una explicación? ―no sabía a que venía todo esto, en la semana transcurrida no había intentado hacerme cambiar de parecer y ahora parecía decidido a hacerlo. ―Si las fotos no son lo que crees y en unos años te enteras de que eran mentira, ¿no crees que sería peor? E incluso ahora, sé que te hace sentir mal todo esto, pero imagina que en unos meses no volverás a verla y ¿no es eso peor?

― ¿Por qué estás diciendo todo esto? Hace días querías buscarme a otra chica. ―él hizo una mueca y evito mi mirada, pero al final soltó un suspiro.

―El viernes, tuve que ir a buscar un libro para psicología y la vi, estaba llorando detrás de los estantes, sé que no debería darle el beneficio de la duda, pero se veía realmente mal. ―por la mirada de Emmett supe que estaba preocupado por ella y ahora yo también iba a estarlo.

La sola idea de verla llorando me pesaba más que cualquier otro sentimiento, sabía tan poco de ella, ¿cómo podía saber que le estaba ocurriendo?

Bella POV

Cuando cerraba los ojos, aun podía sentir los labios de Edward sobre los míos, suaves con sabor a menta, pero al abrirlos volvía a la habitación vacía de un hotel demasiado lujoso, aun llevaba aquel ostentoso vestido y aun me esperaban abajo, debía aceptar que no había lugar para él en mi vida y si le decía la verdad, terminaría igual que todos los que alguna vez había amado.

Edward era la probada de libertad que necesitaba y que no podía tener, era el viento golpeando mi rostro y la lluvia que mojaba mi cabello, solo podía saborearlo por unos segundos y luego se esfumaba, obligándome a volver a la realidad.

Salí de la habitación y fui al elevador, seguida por los hombres de seguridad, al llegar al vestíbulo divisé a James esperando en la puerta, seguramente estaba fumando y observando cada auto que pasaba por la calle, como si pudiera reconocerlos y acabar con esta tortura, se giró para vernos y se acercó a mí, mientras dos de sus hombres traían el auto.

―Estás preciosa. ―murmuró tomando mi mano, asentí sin decir más. Algún día esto terminaría, de una u otra forma y quizás si todo iba bien, ambos seríamos libres.


Espero les guste :)

Primer POV Bella *-*

Si les dejo más dudas que respuestas, lo siento jajaja

¿Les gustas los personajes secundarios? He intentado que no sean solo de decoración jajajaa

En fin espero sus teorías :D

Gracias por leer :3