Akatsuki no Yona no me pertenece, es de Mizuho Kusanagi.
~Sunburn
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«Ella quema como el sol y él no puede mirar a otro lado. [AU]»
Capítulo 9. No te equivoques
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— ¿Terminó ya? —pregunta Yoon tan pronto como Hak cierra la puerta de la limosina.
—Apenas comienza.
El chico resopla ante la respuesta del pelinegro, fulminándolo con la mirada. El auto comienza a moverse y Hak se dedica a observar las calles que dejan atrás mientras silba tenuemente.
Yoon nota su buen humor en silencio y algo incrédulo. Simplemente, nunca había visto a su jefe con aquella actitud… y por alguna razón, su temeridad lo molesta.
—No puedo creer que estés haciendo esto… Lo estás arriesgando todo. Tu dinero, tu reputación, tu empresa… Todo por una-
— ¿Una qué? —Se burla Hak— ¿Una puta?
—Una chica —lo corrige Yoon, masajeándose las sienes para calmarse—. No soy nadie para recriminarte tus decisiones sin importar qué tan estúpidas sean…
Hak le dedica una sonrisa burlona que Yoon ignora.
—Pero cuando recién comencé a trabajar contigo todos, ¡todo el mundo! Me decía que no eras problemático en absoluto y después saliste con esto…
—Estoy seguro de que no será un problema para ti, Yoon. No por nada fuiste el mejor de tu generación y el abogado más joven en graduarse de tu universidad… además de guapo, claro está.
—Alabarme no te llevará a ningún lado. Pero gracias.
El rubio lo sabe, había sido su impresionante desempeño lo que había llamado tanto la atención de Hak como de muchos otros. Aun así, él había elegido a Hak al ser el menos problemático y –¿Por qué negarlo?– quien ofrecía la mejor paga.
Sus primeros meses junto a él habían sido tranquilos, Yoon estaba completamente seguro que había elegido el primer empleo perfecto. Pero tras unas semanas de comportamiento extraño, ella sucedió.
No tenía nada contra ella, ni siquiera la conocía, de hecho consideraba normal, casi saludable que Hak buscara una… distracción. Era su protector, Soo-Won, quien lo preocupaba.
Soo-Won, el chico emprendedor que a una edad muy joven se había hecho cargo de los negocios de su familia, para decidir en el camino que prefería la industria del entretenimiento nocturno. Con el paso de los años se había convertido en el rey de la vida nocturna… no de la mejor manera.
Muchos lo sabían, pero nadie se atrevía a decirlo: drogas, estafas, prostitución.
Él había necesitado una fachada, un lugar donde invertir sus ganancias para no levantar sospechas. Y Hak había aparecido, queriéndola a ella y a nadie más.
Había sido demasiado conveniente.
Para todos, excepto Yoon.
—Por favor, dime que ya te estás cansando de ella. Necesito dormir bien por las noches, Hak.
El auto se detiene cuando llegan a su destino. Un lugar que Yoon había esperado nunca conocer.
— ¿Lo verás otra vez? Hak, honestamente-
Un sobre cae sobre sus piernas, distrayéndolo. Yoon lo abre mientras Hak desciende del automóvil, encontrándose con una cantidad considerable de dinero.
— ¿Hak?
—Es tu salario por lo que resta de tu contrato y un extra por las inconveniencias. Tus datos serán borrados y no tendrán relación alguna conmigo o el casino. Eres libre.
—Y-yo no… no quería…
—Lo sé. Eres demasiado bueno para mí, Yoon. Aléjate de esta mierda.
Se despide con un gesto y le ordena a su chofer que lo lleve a donde le pida, adentrándose entonces a los dominios de Soo-Won.
Estupefacto, Yoon se queda sin palabras por lo que podría ser la primera vez en su vida.
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