Título: Tsumetai Hi (Frío Fuego)

Autora: Sasukefever

Resumen: ¿El equipo de la misión atrapados¿Estarán Gaara y Naruto en peligro¿Qué está tramando la Organización Akatsuki¿Esto se está complicando¿Se enterarán en la Villa Oculta de Konohakagure de la precaria situación de sus jounin?

Advertencias: Yaoi (relaciones HombrexHombre).

Categorías: Angst, Drama

En el capítulo anterior:-

Akatsuki –murmuró el moreno.

- ¡Bingo! –los de Akatsuki se echaron a reír-. Ahora¿dónde está Uzumaki?

- A vosotros os lo vamos a decir –dijo Sakura con enfado en la voz-. Nunca le tocaréis –Sasuke miró de reojo a la pelirosa. De veras había cambiado. No era la que cuando empezaron a entrenar para ser shinobis.

- Oh, claro que lo haréis. Si no es por las buenas, será por las malas y créeme, mocosa, de una forma u otra, lo haréis, aunque no os gustará a las malas –dijo el primero de los de Akatsuki.

Algo les golpeó. Una especie de ráfaga de chakra, haciéndoles caer al suelo inconscientes.

Capítulo 9: ¡Carrera por la vida del Hokage, dattebayo!

Gaara iba en una carrera contrarreloj. La vida del Hokage estaba en sus manos y el estado del kitsune no era el mejor (que se pudiera decir).

La herida se había abierto varias veces ya y él apenas había podido parar unos segundos para cerrar la hemorragia y poder seguir con su camino.

A buenas horas se tomaba vacaciones Kyuubi y odiaba al demonio por eso. Si moría Naruto, también moría él, aunque ahora mismo parecía que era el menor de los problemas del zorro de nueve colas.

- Aguanta, Naruto, ya no estaremos mucho en llegar.

Había pasado un día. No había visto de nuevo a los de Akatsuki y eso le tenía nervioso. Quizá le estarían esperando en algún lugar, habiendo colocado trampas por el camino, era por eso que era mucho más cauteloso que antes.

No entendía el comportamiento de la Organización, aunque… ¿Quién les entendía realmente? No lo sabía y prefería no saberlo, siendo sinceros.

Sintió a Naruto quejarse y paró sobre una rama lo suficientemente gruesa como para poder aguantarles a ambos.

Dejó al kitsune sobre ésta y le miró con cautela.

- T-tengo sed… -fue el murmullo del rubio, abriendo lentamente los ojos.

Gaara cogió su cantimplora, la abrió y la acercó a los labios del Hokage, pero éste no tenía ni fuerzas para beber.

- Naruto… Estás demasiado débil… -murmuró el pelirrojo.

El Kazekage se llevó la cantimplora a sus labios y con el agua aún en su boca, se acercó a los labios del kitsune, inclinando la cabeza del rubio levemente.

Juntó sus labios con los del otro, pasándole el agua desde su propia boca, haciendo así que el ojiazul pudiese tragar el agua. Con un poco de agua en su mano, la pasó por los resecos labios del otro.

Naruto se había sonrojado ante esa acción y Gaara le sonrió cómplice. La verdad es que le había hecho vergüenza tener que hacerlo de aquel modo, pero no había encontrado una idea mejor, no que le importase… pero no sabía qué haría ahora Naruto.

- Gracias… -fue el murmullo del rubio-. Gracias por lo que estás haciendo por mí…

- Baka. Los demás eran unos lentos y tenían que parar cada dos por tres a descansar y de ese modo no hubieras llegado con vida a Konoha. Estamos a menos de medio día de la Aldea. Si no tenemos contratiempos, llegaremos ahí cuando empiece a amanecer.

Naruto no pudo evitar reír levemente.

- Realmente mereces ser el Kazekage. En cambio yo… Mi primera misión como Hokage y mira como he acabado… Soy un inútil.

- Nunca repitas algo así ante mí, Naruto. Tú vales mucho más que cualquiera que haya sido Hokage antes que tú. No todos los Hokages se atreverían a dejar su aldea para protegerla en otro país, aún cuando ese no sea su deber –le reprendió Gaara-. Ahora, tendríamos que reprender la marcha. No es bueno quedarnos mucho tiempo en un lugar –"Sobretodo, con Akatsuki pisándonos los talones" acabó en su mente.

- Hai… -murmuró Naruto, dejándose cargar de nuevo. Ya no le dolía tanto, pero sabía que el peligro no había pasado para él. La herida era profunda y podía sentir el veneno trabajando en su interior. Kyuubi ni siquiera se había preocupado de anular el veneno.

oOoOoOoOo

En otro lugar, en algo parecido a un bunque…

Los gritos llegaban claramente desde la habitación contigua. Los shinobi estaban bastante alterados.

Temari era la que más seria parecía. No había abierto la boca en lo que llevaban ahí atrapados.

Otro grito más llegó de la otra habitación, provocando un estremecimiento local.

Llevaban ahí por lo menos dos días. No les habían dado de comer y les habían torturado por lo menos durante 3 horas a cada uno. Por supuesto, ni uno había abierto la boca, al menos no para confesar lo que los Akatsuki querían saber, tan sólo para gritar de dolor.

Sí, ni siquiera la fría indiferencia de Uchiha Sasuke se había podido imponer a esa clase de tortura.

Unos minutos más tarde, entraron el cuerpo inconsciente de Haruno Sakura, tirándola en el frío suelo.

Uno de los guardias la agarró con brusquedad y la ató junto a los demás.

- Parece que vamos a tener diversión para rato… Pero os aseguro que llegaréis a hablar –dijo uno de los miembros de Akatsuki con placer en su voz.

- Jamás –masculló Temari en apenas un murmullo.

- ¿Quieres apostar, querida? –replicó el de Akatsuki.

- Me encantaría, pero dudo que si gano vayas a cumplir tu sucia palabra –la kunoichi sonrió malévolamente.

Su interlocutor rompió en carcajadas.

- Y parecías idiota –fue su respuesta.

- Las apariencias engañan.

- ¿Tú crees? –rió de nuevo.

El Akatsuiki salió de la "celda" en la que estaban los shinobi. Parecía que por aquel día habían "terminado" pero no dudaban que habría más, si no lograban escapar de ahí y pronto.

oOoOoOoOo

Por su parte… En Konohakagure, Tsunade estaba en el despacho del Hokage, despotricando contra Naruto.

Shizune ya no sabía qué hacer… La Sannin nunca iba a cambiar, por mucho que había intentado hacer por su parte para desagriar el mal carácter de la kunoichi médico.

Las botellitas de sake que había encima de la mesa del despacho parecían no tener fin. Era una mala costumbre que aún y así, no había conseguido quitarle a la mujer. Suspiró, entre eso y lo adicta que Tsunade era al juego… Negó con la cabeza, algo resignada. Después de todo, si después de los años que hacía que estaba al lado de ella y no lo había conseguido, ya nada podría hacer que ella cambiara de opinión¿verdad? Sí, definitivamente, esa mujer no cambiaría.

- ¡Es que no puedo creer que me haya hecho esto¡Yo misma le recomendé al consejo de ancianos de la aldea! –la vena en la sien de la antigua Godaime era notoria-. Voy a matarle…

- Tsunade-sama… El chico hace todo lo que puede por la Aldea…

- ¡Me importa una mierda! –otro jarrón menos en la preciosa estancia. Una gota de sudor cayó por detrás de la cabeza de Shizune.

oOoOoOoOo

Había pasado ya medio día, el calor era casi insoportable y eso que estaban casi a finales de verano, pero parecía que el tiempo no estaba muy de acuerdo en eso.

Gaara paró una vez más. Se secó el sudor de la frente y en ese momento advirtió un chakra no muy lejos de donde él estaba, así que subió a un par de ramas más arriba del árbol en el que había parado, para esconderse de los intrusos.

En ese momento pudo distinguir a dos figuras. Parecían estar buscando algo o a alguien.

- Estoy seguro de que el rastro indicaba hacia este sitio –dijo una de las figuras.

- Puedes haberte equivocado. No sería la primera vez y sabes que los errores se pagan caro y más ahora.

- ¡Que es por aquí¡Seguro que se han escondido!

Gaara dejó a Naruto escondido en aquella rama y bajó a donde había parado antes, mostrándose a los recién llegados.

- ¡Ves¡No me equivocaba! –dijo con malicia la primera figura, llevando una extraña máscara en el rostro.

- Ya, deja de montar escándalo, Tobi. Me das dolor de cabeza con tanto parloteo –dijo la otra figura mirando mal a la primera.

- ¿Dónde está el jinchuriiki –dijo Tobi sin hacer caso al otro.

- ¿Quién? –dijo Gaara calmadamente-. No sé de qué o de quién me hablas –respondió Gaara, cruzándose de brazos. Había dejado la calabaza, pero sabía que en aquel terreno había suficiente arena para poder protegerle a él y al Hokage. Después de todo, era un bosque y en los bosques siempre hay tierra y arena.