Bienvenidos a un nuevo capitulo de mi fanfic.

Disfruten su lectura.


—No del todo —dijo Cyclone sacándose el casco—, todavía hay muchos humanos refugiados en los edificios, nos tomará días revisarlos todos.

Mientras el emperador daba la estrategia a proceder, Spike ideaba una forma de reducir drásticamente el proceso de búsqueda. Recordó cuando Twilight utilizó su hechizo de lenguaje humano en él, para que pudiera comunicarse de forma fluida con ellos. Dicho hechizo persistió en el tiempo hasta este momento.

—Espere, emperador, tengo una idea, dígale a sus soldados que se dispersen por todo Canterlot, se cómo hacer que salgan de sus escondites —dijo Spike adentrándose nuevamente en el castillo.

Cyclone lo miró extrañado por un segundo antes de dar la orden de extenderse por el cielo y cubrir toda la ciudad con su mirada atenta, en espera del dragón. Spike subió varios pisos hasta llegar a un cuarto que, por mucho, desentonaba con la imagen del castillo. Habían muchos cables y aparatos allí, todos apagados y llenos de polvo, lo cual indicaba que los humanos no habían estado en ese lugar.

Spike se acercó a la maquina y la encendió apretando el gran botón rojo, los sistemas internos comenzaron a sonar, las luces indicadoras brillaron de distintos colores. Spike tomó asiento, esperando que todo terminase de encenderse para proceder con su plan, a su lado, un mapa de la ciudad con distintos puntos comenzaron a encenderse uno por uno con luz verde, indicando que se encontraban listos para operar. El dragón acercó su cuerpo al micrófono, apretó el pequeño botón al lado del micrófono y dio un par de golpes para asegurarse que estuviera encendido, afuera, los pegasos y los humanos escondidos en los edificios escucharon el repiqueteo del sistema de sonido, el cual llegaba a toda la ciudad gracias a las bocinas distribuidas en todos lados.

Entonces, Spike remojó sus labios, volvió a encender el micrófono y dijo:

—Atención humanos, hemos declarado un cese al fuego, no vamos a atacarlos, en vez de ello, les venimos con una propuesta.

Lejos de allí, uno de los muchos grupos de humanos escuchaba atentamente el comunicado de quien parecía ser un niño. Cada uno sostenía su arma con nervios.

—Su capitán ha muerto, sus tropas fueron reducidas a casi la extinción, sus motocicletas fueron destruidas, hay pegasos vigilando todas las posibles salidas de la ciudad, pegasos que pueden ver a través de esta niebla y eliminarlos antes de siquiera verlos venir. Incluso si se quedan dentro de esas casas ajenas, pronto serán encontrados y erradicados, tenemos todo el tiempo del mundo para hacerlo.

Hubo un pequeño corte en la transmisión, en otro lugar, un par de soldados humanos encendieron unas velas que encontraron por allí, pusieron una imagen de Jesús detrás de las velas y rezaron mientras el dragón transmitía el mensaje.

—Pero, todo puede salir bien para ustedes si cooperan con nosotros, arrojen sus armas y salgan con las manos en alto hacia la calle. Prometo que si todos salen, los regresaremos a su mundo sanos y salvos, pero si encontramos aunque sea a uno de ustedes escondido en un sótano, todos morirán. ¿Qué deciden?

Cyclone recorrió la ciudad a vuelo lento, esperando que alguno respondiera al mensaje del dragón, pero no parecía que estuvieran dispuestos a rendirse. De pronto, escuchó un golpe en una ventana, se acercó rápidamente y pudo observar que esta se encontraba abierta, esperó y esperó, de repente, un rifle cayó al suelo, la puerta se abrió, un grupo de dos humanos salieron con las manos en la cabeza y se arrodillaron en mitad de la calle, esperando que los ponis los llevaran. En otros puntos de la ciudad, hicieron lo mismo, desde pistolas, pasando por granadas, hasta rifles fueron arrojados en señal de rendición. Los pegasos descendieron a tierra y custodiaron a los humanos hasta el jardín del castillo, durante una hora fueron llegando desde distintos puntos de la ciudad, una vez allí los arrodillaban mirando hacia abajo.

Era setenta y cinco las personas allí, todas en una sola fila, a punto de cumplir el mismo destino.

Spike los veía indiferentes, cuando vio al último de ellos llegar, Cyclone se acercó para hablarle.

—No sé porque les dijiste eso, dragón, pero yo soy quien decide lo que hacemos con los restos del enemigo, además…
—Todo fue mentira —interrumpió Spike.
—¿Qué? —preguntó sorprendido.
—El portal que los trajo desapareció, llevándose consigo a los elementos de la armonía y a las princesas. Sólo ellas pueden abrirlo nuevamente si quisieran. Les dije eso para que salieran de sus escondites y facilitarles la ejecución.
—¿Ejecución?
—Sí, no podemos dejarlos vivos después de todo lo que hicieron —agregó el dragón.

Spike tenía un extraño brillo en sus ojos, además, sus pupilas tomaron su forma de dragón natural.

—Sabes, aunque eres diferente a cualquier dragón que mi gente haya combatido en el pasado, tienes su instinto bien dentro de ti, procederemos con la ejecución, pero necesitaré tu ayuda.
—Lo que desee.
—Sígueme.

Ambos se acercaron a la fila de humanos, que esperaban alguna novedad sobre su futura libertad, y Cyclone le susurró a Spike:

—Diles que miren al cielo.

El dragón asintió y se puso en frente de la fila.

—¡Escuchen, tómense unos momentos para mirar al cielo y contemplar su liberación de este mundo! —exclamó Spike.

Los humanos miraron el cielo azul, con un sol radiante, con pájaros atravesando su línea de visión y perdiéndose rápidamente.

—Acábenlos —sentenció Cyclone.

Uno de los pegasos levantó vuelo y, con una gran aceleración, voló al ras del suelo hacia la fila de humanos. Antes de llegar, extendió su ala izquierda, de tal forma y precisión que la punta de esta comenzó a cortar las gargantas de los soldados humanos restantes sin que estos lo vieran venir. Las venas principales de estos se cortaron, dejando escapar una considerable cantidad de sangre.

Uno a uno fueron cayendo al suelo, otros sólo se quedaron en esa misma posición contemplando los últimos segundo de sus vidas. Unos pocos lograron predecir con éxito el ataque ejecutor del pegaso y esquivaron el ataque, se pusieron de pie e intentaron escapar corriendo por sus vidas, pero los ponis se abalanzaron contra ellos, clavándoles de dos a cuatro espadas a la vez, falleciendo con mucho más dolor que sus compañeros.

Al final, los humanos restantes murieron. Al fin, los ponis podían decir que la campaña humana por conquistar su mundo había acabado.

Los presentes quedaron en silencio por unos segundos mientras el último corazón latiente de su enemigo dejaba de funcionar. De repente, Cyclone Hurricane levantó una de sus alas y gritó:

—¡Por Pegasopolis!
—¡Por Pegasopolis! —respondieron sus soldados.

Su grito de victoria se hizo eco por toda la ciudad, tal como decían los libros que Spike había leído alguna vez. De la emoción, el dragón saltó y abrazó a Arrow, este lo correspondió alegre mientras gritaban de felicidad. Luego, Spike levantó su garra en alto y Arrow su arco y dijeron al unísono:

—¡Por Equestria!

XXX

Un día después, todos los medios ecuestres se hicieron eco de la noticia. Noticias de todos los colores inundaron los diarios, los humanos habían sido eliminados de la faz de la tierra. Aunque este hecho no era tan impactante como lo fue la desaparición de las princesas y los elementos en su momento, si resultaba un gran alivio para todos los habitantes de Equestria que podían de cierta manera, volver a respirar en paz.

Entre la infinidad de medios periodísticos, se hizo noticia sobre aquel ejército extranjero de pegasos que vinieron desde muy lejos para ayudar en la causa, entre medio de ello, el nombre de Iron Spike comenzó a resonar, al igual que el de Arrow, los únicos equestrianos entre el ejército de Pegasopolis que enfrentaron con valor a los humanos en Canterlot.

Al regresar a Ponyville, festejaron con un gran banquete y música la victoria definitiva y a los campeones que hicieron esto posible, pero en especial, a Spike y Arrow.

Con la partida de Pegasopolis, las demás ciudades de Equestria se pusieron de acuerdo para enviar ponis que ayuden con la limpieza de Canterlot, esto con el fin de hacerla habitable nuevamente y permitir que las familias puedan retornar a su hogar.

Pero no todo podía ser risas y felicidad, no en la posguerra.

Habiendo terminado con el conflicto, Spike tenía más tiempo libre, por lo que pudo darse el lujo de hacer un pequeño viaje en tren hacía el imperio de cristal. Consigo, traía su mochila con varias cosas personales y una caja sellada ocupaba el asiento de junto. Durante el trayecto, miraba por la ventana con expresión triste, de vez en cuando desviaba la mirada a la caja que debía entregar. Cambiaba la expresión cuando algún poni curioso se acercaba a pedirle un autógrafo, gustoso los complacía.

Una vez que el tren arribó a destino, Spike bajó y fue hacía el castillo del imperio. En el camino, los habitantes saludaban y felicitaban a Spike, el grandioso y valiente, por otro acto heroico en su haber. Dentro suyo, deseaba poder quedarse a charlar con ellos y recibir alabanzas, pero tenía cosas más importantes que hacer. Al llegar, los guardias le abrieron la puerta con una reverencia, caminó por aquellos pasillos ricos en cristal e iluminación hasta llegar al salón del trono, una vez allí le pidió al guardia si podía tener una audiencia con la princesa Cadence.

—Princesa, Spike, el grandioso y valiente, desea una audiencia.
—Hazlo pasar.

Las puertas se abrieron, dejando pasar a Spike, quien cargaba la caja con su magia. Este se acercó hasta el trono.

—Hola Spike, ha pasado tiempo desde la última vez que viniste al imperio, ¿viste la estatua que hicimos en tu honor?
—No, no pude verla.
—Oh, no importa, bonita armadura por cierto.
—Gracias, tú estás más… más…

No se le ocurría otra palabra que no fuera gorda.

—¿Radiante?
—Sí, eso, radiante.
—Gracias Spike, dice que te poni así cuando estás esperando un bebé.

Cadence estaba en su séptimo mes de embarazo, cerca del octavo, y la panza como era de esperarse, creció desmesurada. Desde hace unas semanas se le asignaron unos sirvientes que cumplieran con todos sus caprichos, con el fin de reducir los esfuerzos de la princesa.

—Por cierto, felicitaciones por la victoria sobre los humanos.
—Gracias.
—No quisiera molestarte con esto pero… ¿sabes algo de Shining?

Ella vio partir a su esposo a la batalla meses atrás, cuando Twilight le dijo que no tenía noticias sobre el paradero de Shining, su preocupación aumentó, pero permaneció calmada ante la idea de que estaba vivo, escondido en algún lugar, pensando en su futuro hijo o hija. Cuando se supo la noticia de la victoria de Ponyville, sus esperanzas se renovaron al mismo tiempo que se entristecía por la desaparición de su cuñada y su tía. Finalmente, cuando se reveló la victoria definitiva, esperó a que su esposo cruzara por aquella puerta doble, con su armadura sucia y una sonrisa victoriosa, incluso buscó en todos los diarios alguna noticia sobre el paradero de Shining, pero nada pasó.

—De hecho, por eso es que estoy aquí —dijo Spike tragando saliva.
—¿Está bien? ¿Sabes dónde está? ¿Vendrá a casa pronto? —preguntó Cadence ansiosa.

Spike tenía todas las respuestas en su mente, era hora de responderlas. Su expresión cambió a una de tristeza cuando, usando el poder de su guante, abrió la caja sellada con cinta. Luego, destrabó su yelmo, se lo quitó en señal de respeto y sacó un objeto cuidadosamente envuelto con una réplica de la bandera de Equestria, lo sostuvo con ambas garras y se acercó lentamente a la princesa Cadence, entregándoselo.

Los segundos pasaron, la princesa trataba de asimilar lo que estaba sucediendo. Sus sirvientes intercambiaban miradas de preocupación entre ellos, esperando que su alteza dijese o hiciera algo, lo que fuese.

Una lágrima rodó por su mejilla izquierda y cayó al suelo, acercó su casco tembloso hasta el objeto envuelto y lo desenvolvió lentamente, cada pedazo de tela que descubría aquel objeto estrujaba el corazón del dragón y la princesa. Ella rememoraba uno de los relatos de su príncipe, uno en el cual, debido a un accidente en un entrenamiento, debió asistir a la casa de uno de sus guardias para avisarle a su esposa que había muerto por un error, entregándole su casco el cual tenía su nombre grabado en su interior.

Ella no necesitó ver el nombre en el interior de aquel yelmo, sabía exactamente de quien era. Lo tomó con ambos cascos, mirándolo fijo por un momento. Para ese momento, su rostro estaba lleno de lágrimas.

—Shining… mi Shining… No…

Abrazó el yelmo con todas sus fuerzas, como si no quisiera dejarlo ir, y comenzó a sollozar incontrolable.

—¡No, no, no, no! —repitió hasta el cansancio.

Verla llorar hizo que Spike rememorara el momento en que encontraron a Shining. Usando una parte de su tiempo libre, se ofreció para limpiar Canterlot en un esfuerzo para volverla habitable otra vez, su labor consistía inspeccionar los edificios en busca de armamento humano o cualquier cosa de su propiedad para ser quemado junto a los cadáveres, en caso de las armas se buscaba fundirlas para hacer armaduras y espadas con ellas. Aquel día, llevaba una carreta cargada de cosas humanas, se detuvo junto a un edificio cercano a la entrada de la fortaleza subterránea y comenzó a inspeccionarlo, al principio no parecía que fuera a encontrar algo de importancia, pero al llegar a la última habitación en el último piso, un olor nauseabundo emanaba de la puerta.

Spike retrocedió asqueado, casi al punto de querer vomitar pero se contuvo. Lo que sea que estuviera al otro lado, ya debe llevar un buen tiempo allí, pensó. Usando sus poderes para crear una burbuja en su cabeza, ingresó nuevamente. La escena allí era grotesca, una gran mancha de sangre seca pintaba el suelo alrededor del cadáver de un poni que estaba sentado en una silla, con la cabeza gacha. El dragón se acercó hasta el cadáver, pero era irreconocible, su pelaje y cabellos estaban opacos, sin colores que lo identifiquen, su piel estaba pegada a sus huesos, la armadura que alguna vez portaba con orgullo ahora le quedaba grande. Una inspección más cercana reveló que tenía tres agujeros en ambos lados del yelmo.

«¿Por qué lo traerían aquí, era tan importante?» pensó Spike.

Recordando las palabras de Arrow para identificar guardias caídos, usó su garra libre para sustraer el casco delicadamente de la cabeza de aquel poni, al hacerlo, un grupo de moscas revolotearon alrededor del difunto. Una vez en su garra, echó un vistazo al interior para buscar el nombre.

Allí fue cuando lo descubrió.

Quedó tan impactado que sólo pudo atinar a abrir la ventana para ventilar el lugar, saltar por allí cargando el casco y buscar ayuda desesperadamente mientras se escapaban las lagrimas.

—¡Nunca conocerá a su padre, nunca conocerá a su padre! —gritó sollozante.

Spike se acercó y abrazó a Cadence, conteniéndola. Los sirvientes le trajeron una jarra con agua. Los guardias de la puerta se quitaron sus yelmos en señal de respeto. Rápidamente el castillo se hizo eco de la noticia, y luego, el resto del imperio. Los padres de Shining se enteraron horas después.

Fue por eso que Spike trajo elementos personales consigo, sabía que Cadence ordenaría que trajeran los restos de su esposo consigo para su funeral. Sin contar las sesiones de spa, fueron pocas las ocasiones que Spike se quitó la armadura. Ese día, llevaba con moño de vestir negro, durante la ceremonia estuvo sentado al lado de los padres de Shining, quienes no podían creer el destino de su hijo.

Sólo hay que imaginarlo, todo padre sueña con hijos que igualen o superen sus metas en la vida. El orgullo que ambos sentían cuando su hijo se convirtió en capitán de la guardia real de Canterlot, y posteriormente cuando Twilight se convirtió en uno de los elementos de la armonía, se podía traducir en tristeza, y una futura depresión. Incluso los más fuertes podían caer, ellos ya no tenían hijos.

Al velorio asistieron gran parte de la familia Sparkle, Cadence, los últimos guardias de Canterlot incluido Arrow y todos los ponis del imperio de cristal, que vinieron a despedir a su amado príncipe. La ceremonia fue tranquila, muchos hablaron, muchos siguieron el féretro hasta su entierro en el cementerio real. Nuevamente, a Spike se le recordó cuan solo estaba, la única familia que tenía eran los padres de Twilight y Cadence.

Mientras regresaba a Ponyville en tren, pensó en sus amigos más cercanos, quienes estaban dispersos por toda Equestria, y recordó que había una potrilla que estaba pasando por una mala situación, por lo que buscó en su agenda una fecha en la que estuviese disponible para visitarla.

XXX

Dos semanas después del funeral, Spike se encontraba sentado en una silla de hospital fuera de una habitación, esperando que alguien le informara que podía pasar a ver a su amiga. El aroma característico a remedios inundaba su nariz, el sonido de la máquina de pulsos acallaba cualquier pensamiento, de vez en cuando, familias asistían a ver a sus pacientes enfermos para saludarlos y las enfermeras recorrían el pasillo con toallas, papel higiénico, agua y comida. De repente, un toque en su hombro metálico llamó su atención.

—¿Señor Spike? —el susodicho volteó— Ya puede pasar a ver a la señorita Sweetie Belle.
—Gracias.

Sin perder tiempo, Spike ingresó a la habitación para verla. Allí, entubada y con respirador, Sweetie Belle luchaba por su vida. Pasaron meses desde aquel fatídico día y sus padres nunca se rindieron ante la posibilidad de que despertaría, incluso ante las trabas del hospital para mantenerla allí, movieron muchos hilos para mantener a Sweetie conectada. Su diagnostico no mejoró ni empeoró desde que ingresó, nunca despertó, nunca abrió los ojos.

—Hola Sweetie, soy yo, Spike—dijo sacándose el casco, dejándolo en el suelo.

Instintivamente, esperó a que ella respondiera, pero nunca lo hizo.

—Yo estoy bien, algo ocupado siendo alcalde de Ponyville y héroe, cosas típicas, ya sabes.

Aguardó unos momentos.

—¿Lo sé, verdad? Han sido unos meses muy locos, pero al final lo logramos, ganamos, todo gracias a Rarity, ella trajo ayuda.

No sabía si hacerlo, pero acercó su garra y sostuvo el casco de Sweetie, acariciando su blanco pelaje que se había tornado grisáceo debido a su condición.

—Ella estaría orgullosa de que aguantaras tanto —susurró.

De pronto, un cansancio invadió su cuerpo, obligándolo a poner su cabeza sobre ella y cerrar sus ojos. Al abrirlos, se encontraba en aquel campo de margaritas que una vez Rarity visitó, el cual se extendía hasta donde alcanzaba la vista. No había cielo ni nubes, sólo una atmosfera dorada centellante que no molestaba a la vista. Spike, despojado de su armadura, comenzó a correr por ese lugar enigmático, levantando margaritas con cada paso que daba, pero era en vano, no había salida.

—Ha pasado tiempo Spike—dijo una voz dulce y familiar.

El dragón giró para ver a la potrilla, parada en medio del campo de girasoles, con una sonrisa, melena y ojos radiantes, como hace mucho no veía.

—¡Sweetie Belle! —exclamó Spike.

Este corrió a su encuentro, abrazándola enérgicamente.

—Me alegro mucho de verte, ¿Dónde estamos? ¿Es un sueño? —inquirió Spike mirando para todos lados.
—No es un sueño Spike, pero tampoco sé que es, aparecí aquí unas cuantas veces, encontrándome con mi hermana y mis padres, lo siento tan real, ¿tu lo sientes real?

Spike tomó el casco de Sweetie y lo acarició gentilmente.

—Sí, muy real.
—Ven, vamos a caminar.

Ambos emprendieron la marcha hacía ningún lugar.

—¿Con que alcalde eh? Nunca pensé que llegarías a ser alcalde de Ponyville.
—Yo tampoco, pero aquí estamos. Espera… ¿escuchaste lo que dije en el hospital?
—Sí, puedo escuchar lo que dicen allí afuera, por eso se todo, incluso lo de Rarity.
—¿En serio?

Ella asintió.

—Ella va a volver Sweetie Belle, todas lo harán, y cuando lo hagan, vendrán a visitarte, todas juntas, hablando de eso, ¿vinieron Apple Bloom y Scootaloo?
—Sí, bueno, aquí no, pero al hospital si, un par de veces.
—Ya veo.
—Y se que ella va a venir a visitarme, pero…
—¿Pero…?
—No será aquí.

Mientras tanto, en el mundo real, los padres de Sweetie llegaron a la habitación, pero al ver que Spike estaba durmiendo cerca de ella, comprendieron la situación y no ingresaron.

—¿Te refieres a no en este extraño lugar?
—Me refiero al hospital, Spike.
—¿L-lo dices porque regresarás a casa? —preguntó nervioso por la respuesta.
—No Spike—respondió triste—, es tiempo de irme.

Nuevamente, el corazón de Spike se estrujaba por las palabras de la potrilla.

—N-no, no puedes irte, no puedes dejar a todos atrás, todos estamos esperando a que despiertes.
—Lo lamento Spike, pero ha llegado mi hora.
—¡No! —exclamó el dragón abrazando a la potrilla con todas sus fuerzas— ¡No voy a dejar que te vayas!
—Yo tampoco quiero irme —dijo Sweetie Belle correspondiendo el abrazo de Spike—, voy a romper la promesa que le hice a Rarity de volvernos a ver, soy una pésima hermana, pero algo me dice que mi cuerpo ya no aguantará.

De repente, las margaritas salieron del suelo y sus pétalos comenzaron a girar alrededor de ambos. Pronto, todos los pétalos de aquel lugar formaron un tornado que los rodeó. El cuerpo de Sweetie comenzaba a sentirse liviano, como si estuviera listo para esfumarse.

—¡No dejaré que te vayas! —gritó Spike con todas sus fuerzas.

En la vida real, las gemas de Spike brillaron intensamente. En el sueño, sus guantes metálicos aparecieron y proyectaron su magia alrededor del cuerpo de Spike, lo que permitió sostener el cuerpo de Sweetie en su lugar. Ella miraba atónita. Pero el destino tenía otros planes, el tornado se intensificó en potencia y esta vez, la potrilla se elevó saliéndose del agarra del dragón. Este miraba al cielo mientras veía a Sweetie mezclarse con los pétalos, fundiéndose con ellos para luego desaparecer completamente mientras los pétalos se perdían en el infinito.

A diferencia de su vez con Rarity, el campo había desaparecido completamente, estaba parado en medio de la nada.

—Dile a mis padres, que los quiero, gracias por cuidarme, y a mi hermana, lo siento por no cumplir mi promesa—susurró el viento por última vez.

De repente, despertó, y todo se puso en cámara lenta excepto el sonido de la máquina de pulsos, que marcaba el fin de los latidos con una larga línea roja. Los padres de Sweetie ingresaron al lugar rápidamente, Spike se apartó chocando contra la pared, su madre se acercó a su pequeña y le dio un par de toques en su rostro para que reaccionara con lagrimas en sus ojos, su padre gritó para que una enfermera viniera a verla y la trajera a este mundo nuevamente. Todo en vano. Si él no pudo retenerla, menos ellos.

Un grupo de enfermeros y un medico ingresaron a la habitación, trataron de reanimarla con todas las técnicas posibles, pero no fue posible, su cuerpo no era capaz de funcionar más en ese estado. Todos esos meses en coma eran la prueba.

Sweetie Belle era el único motivo por el cual ellos estaban hospedados en esa ciudad, por lo que regresaron a Ponyville e hicieron el funeral de su pequeña allí. A diferencia del velorio de Shining, este fue mucho más humilde, con pocos invitados siendo la mayoría familiares y unos cuantos potrillos de la escuela. Spike vistió el mismo moño negro para la ceremonia sin su armadura.

Debido a la distancia, Apple Bloom y Scootaloo no pudieron asistir al entierro. Ellas se enteraron de su muerte casi una semana después. Ahora la casa club y las cutie mark crusaders tienen un miembro menos.

XXX

Pero no todos ven estos sucesos de guerra como algo malo, sino como una oportunidad. Así lo veía el poni misterioso que bajaba unas escaleras a paso lento hasta llegar a una puerta doble de hierro, sacó una llave de su alforja y la abrió, estas rechinaron por todo el lugar. Con linterna en boca caminó por aquellas instalaciones abandonadas hasta encontrar la caja eléctrica, algo emocionado apretó el botón y las luces de aquel lugar comenzaron a encenderse, revelando maquinas varias y elementos de herrería como hornos, yunques y demás.

Con una visión clara, aquel poni caminó hasta una oficina al final de las instalaciones, nuevamente sacó una llave y abrió la puerta. Una vez adentro, encendió la luz y fue hasta un gran objeto en la pared tapado con una manta, respiró profundo, tomó la manta con sus dientes y la sacó, revelando un retrato de un poni pintado a casco.

—No te preocupes mi querido ancestro —dijo el poni—, con la princesa Celestia lejos y la guerra terminada, podré restaurar la fábrica, pasaron siglos, pero tu legado de armas volverá más fuerte que nunca.


Hasta aquí llegó el capitulo señores, espero que les haya gustado.

Bajamos un cambio para mostrar el lado triste de los conflictos belicos, ademas de la inclusión de un nuevo enemigo.

En este espacio, voy a responder los reviews dejados en el capitulo anterior por parte de:

Linkwarriorx0: Gracias por el comentario.

nahuelvera2: Gracias por el comentario. Como nadie la adivinó, te la digo, 200% lucha hace referencia a un programa argentino de lucha libre llamado 100% lucha, me gustaba verlo cuando era chico.

Recuerden, si les gustó dejen un review, si tienen alguna duda o consulta pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por FB.

Nos vemos gente, se despide, Exelion.